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ESPACIO PEDAGÓGICO

FICCIÓN Y PUESTA EN ESCENA POR

Magdalena Cueto FICCIÓN Y PUESTA EN ESCENA El espacio constituye un elemento fundamental de la investigación semiológica teatral, tanto desde el punto de vista teórico como en la experimentación práctica. La puesta en escena, operación clave del proceso semiótico que articula la relación entre el texto dramático y la representación, es en última instancia una “puesta en el espacio” del mundo ficcional generado por el texto (al menos en la mayor parte del teatro occidental, sin que ello signifique en modo alguno su dependencia de la literatura dramática o la primacía de la palabra sobre el espectáculo)1 . Y, finalmente, el espacio es una categoría fundamental del llamado “modo dramático” de representación y, en este sentido, no solo forma parte del universo ficcional de la fábula, como sucede en la narración literaria (o en la antigua epopeya, a la que se opone en la Poética aristotélica), sino de la modalidad específica de “dicción” propia del texto dramático, como veremos enseguida. Examinaremos en primer lugar las diferentes manifestaciones del espacio, tanto en el texto como en la representación, y haremos algunas precisiones conceptuales sobre la terminología usual en los estudios de semiótica teatral. Adelantamos la distinción generalmente aceptada entre cuatro tipos de espacio (por ejemplo, Ubersfeld, 1974; 1978; 1981; Pavis, 1980 y 1996; Bobes, 1987 y 2001): espacios dramáticos (lugares de la ficción dramática); espacios lúdicos (creados por el actor); espacios escenográficos (decorados que simulan en escena los lugares dramáticos) y espacio escénico (lugar físico donde se representan los otros espacios). A ellos se añade el espacio teatral, en el que se incluye la propia escena, lugar de los actores y de la ficción, y la sala, destinada a los espectadores. Será pertinente establecer límites teóricos entre el espacio escénico y la

María Magdalena Cueto Pérez,

es doctora en Filosofía y Letras por la Universidad de Oviedo (1980) y profesora titular de Teoría de la Literatura Comparada. Es autora de obras como: Estructuras narrativas en “Agonías de nuestro tiempo”, de Pío Baroja (1978), Aspectos sistemáticos en la narrativa de Pío Baroja “El árbol de la ciencia” (1985), publicados por la Universidad de Oviedo, colaboró en la publicación colectiva Historia de la Teoría literaria I y II (Ed. Gredos), es autora asimismo de gran número de artículos críticos y ha dirigido numerosos proyectos de investigación. Igualmente es profesora en la ECAM y en la ESCAC.

escena, por más que ésta funcione en la mayoría de los casos como espacio escénico, y también examinar las funciones que el espacio escénico desempeña en el propio texto. Por último, nos parece oportuna la distinción que García Barrientos (2003: 127-128) establece entre espacio diegético o argumental (entendido como el conjunto de lugares ficticios de la fábula) y espacio dramático, término que refiere, en sentido estricto, al modo específicamente teatral de representar los espacios ficticios del argumento en –y a través de- el espacio escénico. Lejos de complicar las cosas, esta precisión da sentido a los dos modos aristotélicos de mimesis que fundamentan la distinción entre géneros narrativos y géneros dramáticos y, como veremos enseguida, permite asignar al espacio escénico una función similar a la que el narrador desempeña en texto narrativo

ESPACIO TEATRAL La noción de espacio teatral es la que suscita menos problemas, ya que se asocia básicamente al lugar de encuentro entre los actores y el público, a la representación en un ámbito físico dividido (escena/sala) y a la comunicación teatral (en presente y en presencia). Efectivamente, el espacio teatral es el espacio físico en cuyo interior tiene lugar el acontecimiento teatral; incluye por tanto la escena y la sala, y se opone a un ámbito exterior no teatral. En la cultura urbana occidental, y a partir de Roma, el teatro suele ser un edificio diseñado de antemano para la representación y concebido para esta finalidad específica. En estos casos, el espacio teatral presenta unos límites arquitectónicos precisos que lo separan del espacio urbano circundante. Pero el espacio teatral no se identifica siempre con el edificio teatral, sino que

1 Por comodidad expositiva, nos referimos a la “puesta en escena” como “puesta en el espacio” del mundo ficcional (generado generalmente por el texto dramático). Pero nada impide, como veremos, considerar la ficción dramática como “secreción” del espectáculo teatral, como mundo “significado” a partir de una representación. Aunque admitimos la condición esencialmente espectacular del arte dramático, creemos que el texto sigue siendo un lugar privilegiado de investigación, en la medida en que contiene signos de “teatralidad” y prevé una puesta en escena virtual. En este sentido (no en otros), se asemeja a un guión cinematográfico, que también puede ser estudiado como escritura de la imagen, como hipotexto de una puesta en escena fílmica (que puede estar prevista en su totalidad, como sucede, por razones que aquí no vienen al caso, en el guión de El embrujo de Samghay, de Víctor Erice)

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Ars Dramatica n5 2012  

Revistas de la Escuela Superior de Arte drámatico y Profesional de danza

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