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ESCENARIO ASTURIAS

La actualidad de

EL DELINCUENTE HONRADO Jesús Cracio

Montar el D.H. fue para mí un empecinamiento. Por un lado, me sentía deudor de Jovellanos pues mi infancia y pubertad estuvieron marcadas por su nombre, ya que allá donde fuera en mis recorridos culturales gijoneses su nombre aparecía por doquier, amén de las lecturas obligatorias que nos ordenaban los jesuitas de la Inmaculada; y por otro lado, siempre me ha atraído el vértigo, ahondar en lo no conocido, obligarme a descubrir y estudiar una época y un autor que no estaban dentro de mis preferencias teatrales. Pero ¡Ay! hete aquí lo que descubrí. Haber profundizado durante medio año en la época de la Ilustración y en el señor 4

Jovellanos me armaron de valor y conocimiento para enfrentarme a un texto que en principio -y según los correveidile de callejuelas y tabernas- era arduo de pelar.

derón, pero la sociedad había cambiado, o quería hacerlo, y el hombre ilustrado, racional y sensible, no encontraba en aquellos personajes y aquellos asuntos conflictos ni modelos cercanos.

Rebusco entre mis primeras notas y apuntes: Lo que pretendía esta élite ilustrada, convenientemente arropada por el Estado (VÉASE QUE VAMOS MARCHA ATRÁS), era renovar la escena teatral española, dotándola de modelos y de un repertorio acordes con los presupuestos estéticos neoclásicos ilustrados. Portadora de una nueva mentalidad, podía admirar a Corneille, a Moliére o a Cal-

Lo primero que hubo que hacer, lógicamente, fue actualizar el texto respetando las situaciones dramáticas y el lenguaje utilizado por el autor. No tendría sentido una actualización que no lo respetara. En esta adaptación, al alimón con Carlos Álvarez-Nóvoa, agilizamos el lenguaje, tanto en el léxico como en las construcciones gramaticales más arcaizantes o que resultaban menos teatrales. También

Ars Dramatica n5 2012  
Ars Dramatica n5 2012  

Revistas de la Escuela Superior de Arte drámatico y Profesional de danza

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