Page 19

ESPACIO PEDAGÓGICO

Para mí, estaba siendo un momento fantástico. El teatro era precioso, en pleno casco antiguo. Y la gente que trabajaba en él, muy amable y simpáticos. Tenía la oportunidad de poder conversar con otra gente, con la que compartir ideas, conocimientos y sobre todo, experiencia. Ya que habían trabajado con muchos actores y nos contaron multitud de anécdotas. Era muy interesante que compartiesen con nosotros todas esas experiencias, para aprender tanto en lo personal, como en lo profesional. La función allí fue, junto con la del estreno (al menos desde mi punto de vista y creo que desde el de todos), la mejor. El sitio, el público, que se entregó completamente, y nosotros… Ya estábamos muy rodados y los personajes también. Era la cuarta función y se notaba. Durante éstas, iban saliendo cosas nuevas, y es cierto que nunca nada era igual. Cada sitio, cada momento, te ofrece y te provoca algo diferente. Rescato dos momentos precioso y para guardar en la memoria. El primero, antes de comenzar la función. Mucha gente a la entrada del teatro haciendo cola para sacar las entradas. Y poco después, el cartel de “localidades agotadas”. Fue todo un regalo poder ver eso. El segundo…al acabar la función, recogiendo, desmontando y guardando todo en el furgón. Me senté por un momento en unas escaleras frente al teatro. Sabía que esa imagen, ese instante, tenía que grabarlo en mi retina para siempre. En una noche de mucho calor, la gente iba y venía por la calle…y frente a mí, la escenografía apoyada en la pared. Recuerdo totalmente pensar que ese momento era inigualable, inolvidable… Guardé en mi memoria el olor, la imagen, la sensación…todo, de dicho instante. No podía pedir más. Estábamos, como he comentado anteriormente, bastante cansados de los días anteriores. Y de nuevo, tocaba madrugón al día siguiente para volver a Asturias y actuar en la Felguera. El viaje fue horroroso…recuerdo que cada vez hacía más calor, el sueño estaba muy presente… Y todo esto tuvo su repercusión al llegar a nuestro destino. Algunos de nosotros (entre los que me encontraba) estábamos malos, de unas cosas u otras, pero malos. De hecho, todo esto se vio muy reflejado esta vez en la función. Aún así, el público volvía a estar agradecido. A estas alturas y siendo sinceros, a todos, en algún momento, se nos pasaba por la mente, las ganas de acabar ya con el taller. Pero creo que era algo normal porque estábamos reventados, fueron muchos días, horas de viaje y demás… Supongo que es esa relación con el teatro que se dice en ocasiones, como si de un amante se tratara. Puedes odiarle en algún momento, pero no puedes vivir sin él. Cuando acabas la función, siempre piensas: ¿cuándo es la siguiente? ¡Quiero más! “Ni contigo, ni sin ti”. Quedaba el final…El viaje a Sevilla donde actuaríamos en la Escuela Superior de Arte Dramático. Sólo llevamos el vestuario con lo que, después de tantas horas de viaje, al llegar allí, tuvimos que hacernos con el sitio y pedir y buscar con ayuda del personal de la escuela lo que necesitábamos para la obra. Tanto profesores como alumnos, gente muy amable y simpática ante todo. Nos acogieron muy bien. La escuela, el entorno y los patios, preciosos. El espacio era similar a nuestros paraninfos de la escuela. Había mucha gente y mucho, mucho calor. Como en todos los teatros, tuvimos que adaptarnos

a un espacio más pequeño, sin nuestra escenografía…Pero, de nuevo, pudimos con todo. Por cada teatro y cada lugar, cientos de anécdotas. Sobre todo ha sido una grandiosa y única oportunidad que hemos tenido. Hemos podido actuar en sitios diferentes con nuestro taller, fruto del trabajo de todos nosotros a lo largo de todo el curso y nuestro paso por la escuela. Hemos vivido, palpado, aprendido y valorado el significado de la palabra “gira” con todo lo que esto conlleva. Hemos conocido a multitud de personas que comparten con nosotros la palabra (de nuevo, con todo lo que ello conlleva) “teatro”. Para mí, ha sido una experiencia de emociones, sensaciones, olores, imágenes… (al fin y al cabo, lo que es teatro ¿no?) que puedo decir, orgullosa y satisfecha, he cargado en mi “mochila” en este camino de aprendizaje en todos los sentidos. Al margen de en lo profesional, en lo más importante: lo personal, que es lo que en un presente y en un futuro será nuestro pilar principal para hacer de nosotros unos profesionales. Hemos sabido lo que es actuar reventados, lo que es madrugar para montar, o desmontar a altas horas de la madrugada tras la función, etc. Esto lo valoro especialmente, porque creo que nos ayuda a saber que todo y todos son/somos importantes en el teatro. Nos ayuda a ser humildes (que, en ocasiones, bastante falta hace en este mundo). Para mí, no ha habido nada malo, porque es una experiencia y como tal, todo es bueno o menos bueno, pero bagaje, al fin y al cabo. Y nunca, nunca malo. Y eso, es con lo que me quedo. Ahora…con el paso de casi un año, si me preguntasen ¿volverías a hacer otra función? Respondería que si sin pensarlo dos veces. Imagino que a muchos de nosotros (pertenecientes a los distintos talleres a lo largo de todos estos años), se nos acelera el pulso, llenos de emoción e incluso con alguna que otra lágrima, o una sonrisa en los labios, cuando vemos el video de nuestro taller, recordando todo lo vivido. Incluso, al ver a los compañeros del otro taller, en sus distintas funciones, la emoción y el orgullo eran los mismos al verles y aplaudirles. Mi más humilde y sincero agradecimiento a todos (profesores y compañeros) por todo esto.

Virginia Rey García

19

Ars Dramatica n5 2012  

Revistas de la Escuela Superior de Arte drámatico y Profesional de danza

Ars Dramatica n5 2012  

Revistas de la Escuela Superior de Arte drámatico y Profesional de danza

Advertisement