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ESPACIO PEDAGÓGICO

A estas alturas, hace un año, estaríamos completamente inmersos en la recta final del proceso de trabajo para el taller. Ensayos, cansancio, dudas, soluciones, ideas, propuestas, mejoras, retoques, momentos tensos, risas…Mil palabras pueden definir aquellos días. A comienzos de curso recuerdo que la sensación era de expectativa, ilusión, etc., ante el que sería nuestro último año en la escuela. Lo que también daba cierto miedo… La gran pregunta: ¿qué pasaría después, tras el muro de protección (por decirlo de algún modo) de nuestra escuela? El caso es que podría contar mucho acerca de lo que fue el proceso de trabajo. Algunos días se tornaban eternos, para que engañarnos. Otros, en el que veíamos que todo iba hacia adelante, eran de lo más satisfactorios. Y, como es lógico, en los primeros, la tensión estaba presente y en los segundos la sonrisa más grande hacía su aparición. Pero, con todo, la ilusión. 30 de Marzo de 2011. Después de días y días ensayando y ensayando, llegaba el momento. El GRAN MOMENTO. Abordando el día con la mayor tranquilidad posible (lo que era muy difícil). Haciendo nuestros, los camerinos por ese día, colocando la ropa, riéndonos, cantando, yendo de un lado para otro… Resultaba difícil estarse quieto, ya que los nervios inundaban nuestro cuerpo por completo. Llega la hora. El murmullo de la gente en el patio de butacas. Nuestros corazones latiendo a gran velocidad entre

Dibujo de Rafael Párraga

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bambalinas esperando el momento de salir. Y ese aroma, esa atmósfera palpable tan característica de dicho momento. Salimos a escena, por el pasillo del patio de butacas, las tres vedettes. Esta vez, el murmullo del público era el silencio más expectante. La primera risa de éste, una sensación maravillosa. El escenario era nuestro. Así, hasta el número final. “Ladies and gentleman…”, el humo llenando el escenario, las luces, los trajes... Cantando y bailando aquella canción con aquella letra que no podía ser más acertada (“por tu profesión, con gran ilusión de ser artista”). Por aquel momento, recorría mi cuerpo una gran emoción y satisfacción. Estaba terminando nuestro esperado estreno (por otro lado, el comienzo del final), la gente se había levantado y aplaudía con fervor, en el teatro de la Laboral, con mis compañeros… Adrenalina, energía… Era como si todo el cuerpo estuviese lleno de sentimientos y con los brazos abiertos a la alegría, al mundo, al público. De esos momentos que jamás olvidarás, porque sería realmente imposible. Tras el descanso del día siguiente al estreno, volvíamos a la escuela para preparar la gira que se nos avecinaba y que con tantas ganas, ilusión y esfuerzo, habíamos preparado durante todo el año (consiguiendo dinero con todas las actividades que llevamos a cabo y demás asuntos). El primer destino sería Villaviciosa. Un teatro precioso. Tuvimos que cambiar algunas cosas de la obra, especialmente el número final, ya que las dimensiones del teatro eran más reducidas y había que llevar éstas a “menor escala” (tanto la escenografía, como algunos números musicales). Primer contacto con un público no tan nuestro (ya que en el estreno, estaban nuestras familias, profesores, amigos, parejas y demás) y ahí estábamos ante “la vida misma”. Muy importante también, primer día en el que montábamos y desmontábamos la escenografía. Era el momento de organizarse y repartir tareas ya que teníamos varios destinos y en todos ellos, tendríamos que hacer esto en cada teatro y era muy, muy importante la organización y cooperación. Pero sobrevivimos. Tocaba carretera hacia Galicia. Donde participaríamos en el Festival de Teatro Universitario, coincidiendo con gente de Galicia, Portugal… Escenografía y vestuario en el furgón y todos repartidos en coche. Durante el viaje, todos contentos y con muchas ganas de llegar. Ya estábamos en nuestra pequeña gira. La primera parada en territorio gallego sería Lugo. El primer día vimos actuar a unos compañeros que participaban en el festival. Cuando acabó la obra, cenamos todos juntos lo que nos permitió conocerles e intercambiar opiniones. Al día siguiente, nos tocaba a nosotros. El teatro era bastante grande. Recuerdo que mucha gente nos decía que a ver si teníamos suerte con el público, porque nuestra función coincidía con un partido de fútbol (y ya sabemos lo que es el fútbol en este, nuestro país)…pero no nos pudimos quejar en cuanto al aforo. Fueron días de mucho calor (unos 30º en Marzo, en Galicia) y los primeros síntomas de cansancio, cambios de temperatura… aparecían reflejados en nuestras voces y cuerpos. Pero seguíamos sobreviviendo. Próximo destino, Santiago… Tocaba madrugón para llegar pronto a la ciudad y ocupar cuanto antes el teatro (que albergaba el Centro Dramático Gallego), para poder mirar focos, espacio…

Ars Dramatica n5 2012  

Revistas de la Escuela Superior de Arte drámatico y Profesional de danza

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