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MARTA RENZA


CELESTINA HABLA A LOS AMANTES Una luna de orla gigantesca vestirá la fiesta del encuentro y los dolores antiguos cederán ante el círculo sagrado de su sangre. Desde mi precaria lucidez invoco a los apasionados y en las noches abiertas siento crecer entre mis piernas su certidumbre de puñales.


ADELLE HUGO Navegaré la ruta ardua de la locura para desembocar una madrugada en tu costado. A tus pies dejaré la fruta del delirio que alienta la vida de mis venas besaré tus ingles doradas y ante el estupor de tu ignorancia iniciaré la ceremonia inmemorial de las bodas.


VIRGINIA WOLF Desde la habitación que he construido el río lento que recibirá mi peso llama quedo reclama esta vida mía que inútilmente he nombrado.


EDUCACIÓN SENTIMENTAL En un cielo de luces presienten la inexplicable sintaxis de su cadencia sueñan sueños difíciles en los que descifran su geografía esquiva. Inventan para ella los ritos extenuantes que han aprendido en los años huérfanos de la adolescencia. Ella sólo sabe que es ajena al jardín donde los cachorros entrenan su obediencia.


OTRA LUNA A Elvia Villanueva de Renza

Ella anunciaba calladamente el temblor que hoy me delata la poesía atrapada en un viejo zapato de mujer la muerte que un día cualquiera la arropará dulcemente. Ella que sin estar se conmueve y me ha construido otra luna donde sin espejo me refleje.


PAÍS, LA GEOGRAFÍA TODA Yo amé un país y de él traje una estrella que me es herida en el costado... Aurelio Arturo

Fue un sueño de canciones bobas y conmovedoras. De mujeres crudas capaces de toda la tibieza de toda la crueldad. De padres oscuros violentos y angelicales hambrientos. Fue un espejismo desesperado un país del sur con nieblas y arrullos y verdes interminables un país del norte abierto a acentos y a mares corazón adentro un país enlutado. Hoy toda su sangre inunda nuestra garganta.


PLAZA PRINCIPAL Todos los días la plaza arenosa y caliente teje sus crónicas de gallinazo rey y comadrona. Pasarán por ella los hombres que no conocen la vida que nunca la perdonan y estamparán tu nombre plaza de las acacias en las infames losas de su historia.


NUEVO HOGAR Dos figuras salidas del tiempo tiritan atrapadas en la filosa hora de las negativas han olvidado sus nombres las seĂąas de su casa no saben los caminos que recorrieron en su huĂ­da del pavor. Dos figuras borrosas tiemblan detenidas en el despojo. Extranjeras de pie en un andĂŠn calladamente piden que alguien borre la tristeza de sus ojos que alguien abra las puertas para regresar a las palabras que las conocen.


CASA SILVA En memoria de María Mercedes Carranza

Sigue en la casa donde acuñó palabras de aire para armarle altar a los poetas para tejer un hilo en busca de los antiguos amantes que marcaron con sal indeleble el sitio de sus victorias. Vamos a dejar que su ausencia sane a rogar por que su aliento que un día anegaron con fango sea misericordioso y limpie el aire.


EL TERRITORIO INEXISTENTE Cae la noche y con esfuerzo imaginamos el descanso secretamente arrullamos la posibilidad del canto y emprendemos el viaje aunque es un riesgo absurdo atreverse hasta el próximo tiempo. Queremos creer que allí esperan los que queremos ser después de haber descifrado el horror de las ciudades asediadas la escritura muda de sus parques el amor violentado de su prole. Otra historia aguarda nos decimos con sueños más exigentes y hemos de llegar aun si no alcanzan las palabras de hoy para contarla.


LA INAGOTABLE PACIENCIA DE LA MEMORIA Hay un destello que nos dice de la perfecci贸n del silencio del agotamiento de las f贸rmulas. Hablo de una tristeza innombrable de un p谩jaro perdido que viaja la tarde mientras los planetas se despueblan y unas manos de hombre abren mi camisa indagando en mi piel el sabor amargo de los limones. Hablo del lugar del pasado donde una anciana de tenacidad b铆blica prepara el rubio dulce de la panela y alguien anuncia el indescifrable milagro de la cena. Hablo de la inagotable paciencia de la memoria.


BAJO EL DURAZNO A Jorge y Mario

En el jardín el árbol de durazno teje su sombra y dos niños que son mis hermanos construyen el mundo con abalorios y con palos. Una voz conocida anuncia la llegada de la felicidad con que se recibe el mediodía el momento de paz en que la niñez se empecina. Yo juego bajo el olor ardoroso del durazno y aventuro el deseo incierto de quedarme quieta cantando las minucias de un tiempo en que fuimos sabios. Los niños giran regalándome el amor de su mirada ofreciéndome un sitio en su nave de ramas y de tapas. Aún florece aquel durazno en algún lugar de la infancia.


POÉTICA Ah, que tú escapes en el instante en el que ya habías alcanzado tu definición mejor. José Lezama Lima

Afuera tiemblan otros seres embriagados de sol y feria y aquí entre mis cosas sólo el ineludible misterio de las palabras rotas. Allá hierven las larvas en una sorda contienda de meriendas mientras aquí las palabras engañosamente asedian. El tiempo es almizcle desecho de pájaro abatido cuando aquí las palabras inventan la casa y el aire. Allá afuera los pasos se aglomeran al son del canto más amargo y en la espesura de mi sombra se fuga la única palabra que importa.


LAS CIRUGÍAS DEFINITIVAS Hemos aprendido a decir las contundentes palabras de la infamia a dejar caer el adiós que balbuceamos en la muerte como el pez exánime que sobre la playa explica nuestra mirada desde la hueca cuenca de su ojo. Supimos del azul inmisericorde que tiñe el cielo amargo de ciudades antiguas en cuyas calles nuestra sangre golpeó en vano ante las augustas puertas. Entre las multitudes de todas las lenguas fuimos ignorados porque la nuestra no pudo aprender la cuchillada del verbo que sentencia sólo el murmullo de una pena ajada como la costumbre. Después de navegar todo el azar del agua hemos encallado en los últimos puertos donde el silencio nos ha marcado la ruta irreversible del destierro. La hora de las cirugías definitivas nos muestra su estilete y nuestra mano se refugia en la canción balsámica de la remota cuna donde alguna vez el arrullo de la madre nos hizo un nido en el tiempo. Cuando el tajo complete su labor de verdugo habremos de regresar al descanso perpetuo de los primeros muertos de los santos y de las bestias la secreta estirpe que nos espera desde siempre.


3 ELLAS como yo perdidas en el paraje de las muchachas de sexo ardiente el tiovivo de los deseos lanza sus cartas baraja la desolaci贸n la desfloraci贸n. Las que arribaron un d铆a las esperadas llegaron de la antigua plaga pobladas de tantas con cantos con llamas ellas todas estas otras arrebatadas de los deliciosos edenes abandonadas en el lodazal f茅rtil desgarran sus ropas escasas se disponen al castigo del padre no cejan hasta enterrar al hermano que ha pecado contra la ciudad.


6 ASFIXIADA en mi afán de simetría ordeno las medidas del cadalso ha llegado la derrota una araña de fuego arremete contra su propia casa y toda la vida escapa entre mis flancos nada de qué arrepentirme he bailado todos los bailes he amado al más prohibido de los varones a la más dulce de las doncellas el banquete difícil se prepara soy yo la dispuesta sobre la mesa blanca.


3

A EDUARDO tĂş mi bien mi mal amado tan de soledad hendido en la oscuridad has sabido de la llegada de la oscuridad cuando mi cuerpo es sagrado porque lo desconoces yo tu velado espejo tu oscuro lado repentino te miro desde el remoto lago de mis ojos cerrados y te extraĂąo no espero nada.


6 ¿DE DÓNDE HAS LLEGADO hasta mi ángel? Este diminuto amor a penas hecho rumor apenas tiembla sobre la estancia nos alcanza ¿Quién vendrá a decirnos que no somos que sólo en el sueño estamos?


10 MARCHITARÉ a tu lado y tras tu muerte no sabré descifrar la luz mis labios cenizarán como una hoguera inútil caeré del trapecio donde inventamos el aire única tierra firme.


Marta Renza. Nació en Andogoya, Chocó en 1955. Poeta, novelista y traductora. Graduada en Filología clásica de la Universidad Nacional de Colombia y de la maestría en Literatura de la Pontificia Universidad Javeriana. Ha publicado Lunas de silencio (Edición de autor, 1997) y Muchacha al desaparecer (Random House Mondadori, 2009). Poemas suyos han aparecido en el libro Palabra capital, Bogotá develada (Random House Mondadori , 2007), en la antología Modelo 50 Panorama de poetas colombianos nacidos en la década de 1950 (Editorial Universidad de Antioquia, 2005) y en la Antología poética de la Alianza Colombo Francesa (1995), así como en selecciones de poemas publicadas en las revistas Mississippi Review (2000) y Ulrika (1998), y en el volumen Voces Nuevas, Tercera selección de poetisas (Ediciones Torremozas, Madrid, España,1986). Tiene tres volúmenes de poesía inéditos (Las cirugías definitivas, Las coordenadas de la infamia y Excavaciones). Las cirugías definitivas obtuvo mención en el Concurso Nacional de Poesía – 2000, convocado por la Alcaldía Mayor de Bogotá. La serie de televisión de Señal Colombia, Poetas colombianos, dedicó un capítulo a su poesía, el cual fue emitido en abril de 1998.


Sobre la autora “Durante el horario insólito de su trabajo, Marta Renza cruza y rasga el manejo convencional de la mujer que sobrevive al medio, proponiendo una ternura de alcance por lo hondo y mineral que somos en la soledad, y por el lúbrico respeto con el que hacemos en armonía el necesario sueño para dos. Ella nos informa el pliego de sus emociones; sus niveles de encantamiento oculto, y al retomar el rumbo de su laberinto interior, figura en el logro del íntimo poema donde la composición de la palabra es igual a la piel del labio por donde vive la palabra. El poema resiste los asaltos a pleno brillo de su sangre ardiente y definitivamente viva, abriéndose paso entre una virtud de andamios, femeninos, donde la Renza cumple el tamborileo de la artista que hace de su son interior el eco en mujer de la poesía que frota con ternura su ancha cabellera.”

Socarrás, Hernando. mayo, 1982.

Intermedio-Suplemento del Caribe, 16 de

“¿Qué los une? El haber nacido a partir de 1950, la sensación de vivir una suerte de exilio de la lengua, la cotidianidad dramática de un país que a veces se queda al borde del lenguaje, una cierta pulsión que hay en general en su escritura. Por último, los une esta página hasta hace poco en blanco, donde sin saberlo han sido citados a deshoras y donde quizá, por primera vez, unos sepan de los otros.” Roca, Juan Manuel. “Voces dispersas” Espectador del 24 de marzo de 1996.

Magazín Dominical de El

marta_renza  

Panorama Virtual de la Nueva Poesía Colombiana - Poetas nacidos entre 1950 y 1980

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