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JUAN CARLOS BAYONA


CLARO DE LUNA ¿Los yunques y crisoles de tu alma trabajan para el polvo y para el viento? A.M.

El mundo se hace eterno si uno espera no es que el tiempo no pase sólo se le oye persiste en su raíz como de piedra igual que esas calles que tienen una esquina pero no doblan nunca. Quién sin mentir supo de sí mientras la espera o vio pasar palomas por su frente si todo era una estática agonía un espasmo de luz en la garganta un escozor de frío en el costado imposible así el gesto o la palabra. Hay que esperar de todos modos se nos dice por Dios, el amor, el documento, que ruede cada aurora hasta su centro y su fin sea de luz y luz lo que bendice. Yo me resisto al agua ensimismada a volver a calcar todos los días la culpa o el sol equidistantemente preferible esperar sólo una vez por lo que sea o una segunda ma non troppo que tener que vivir pero mañana.


POEMA Para Catherine Fierre, en el pecho

No habrá un verde que sea verde enteramente ni un levantarse el musgo que no cruja es breve el revelarse de las formas breve su influjo y en realidad no vemos más de lo que vemos porque nada coincide con el aire. Las tardes se van la espuma cesa y sin remedio las ciudades se herrumbrarán de pena y el tiempo que requiere las cosas acabará por quitarnos el sueño. Nada cabe esperar: a no ser el ilusorio tenderse de los cuerpos el rostro congelado del amor las mañanas de octubre.


CONFESIÓN MÍNIMA De todos modos extrañaremos algo un vientre tibio la cal de un muro que fue cielo o que fue siesta de las novias perdidas de los temores viejos. Extrañaremos una camisa azul a cuadros una mesa marrón un objeto de arcilla cosas así no necesariamente un centro algo que retuvo la vuelta de los días su penoso cabeceo de animal herido que puede ser una flor seca en la mitad de un libro incluso el libro acaso el aire prisionero de los besos. Cómo surgen las cosas pereciendo único pájaro cautivo de este mundo que ya ocurrió que nunca ha sido sólo un insomne temblor lo sobrevuela algo que entre las azucenas avanza con sigilo es mejor que no insistas en volver porque se ha roto el hilo.


RETRATO Para José Nicolás, mi hermano

Yo te recuerdo delgado un poco triste las manos suaves como las alas de una mariposa te recuerdo de niño en el pasillo de la casa cuando moríamos disparando hasta la última bala y un instante después la vida era de nuevo la reconciliación de los malvados o el pacto secreto entre los bandos. Yo te recuerdo pálido un poco ausente mi madre pellizcando tus mejillas y el rubor agolpado entre los dientes defendiendo la transparencia de tu rostro. Te recuerdo con el olor perfecto de la sopa en frente mío oculto bajo un cielo de espinaca que te llevaba directamente a mi memoria mientras tú reflejo de una luz amada sin sospechar mis ojos o que el tiempo se pasa. Éramos niños entonces y casi todo era más grande que nosotros menos los sueños y los astros tal vez el gato.


PROPOSICIĂ“N Limitarse a vivir estrictamente. Evitar el crepĂşsculo evitar la alborada. Tal vez dejar pasar el tiempo sin premura y esperar a que pases de repente.


UN DÍA OLVIDARÉ los nombres que he aprendido olvidaré los rostros amados las calles por donde se han ido mis pasos. Un día guardaré la memoria bajo tierra dejaré todo a merced del viento y abriré mis brazos para que entre la noche. No será suficiente pero mi corazón latirá sin prisa.


TOMAR EL TREN Para Catherine Pall

Besa despacio las yemas de tus dedos mientras cierras los ojos después ponlas sobre mi cara y cúbrela de ese roce innombrable pensando que el amor todo lo puede. Ahora, abre los ojos no me verás allí es que me fui contigo.


ESAS NIĂ‘AS DESVALIDAS que pescan en los lagos esas palabras de amor que nunca fueron los hombres que arreglan los tejados las personas que hacen el pan quienes reciben la entrada en los teatros son como tierra sola como peces de piedra por el cielo.


SALÓN DE BELLEZA No es sólo el olor de la laca disputándose el aire ni la señora que tiñe el lunes de amarillo profundo tampoco son las caricias derrotadas por el suelo como un triste rocío. Hay algo de jardín algo de nube blanca de extraña conjunción de gestos que transparenta las formas hasta el riesgo. A lo mejor algún día se rebelan los astros y morimos de miedo.


ARS POÉTICA Porque suelo tomarme en serio los atardeceres y mirar de soslayo el mediodía porque creo que el aire no nos lo ha dicho todo que esconde en pliegues más delicados que alas el nacimiento simple de las cosas porque nombro el mundo para olvidar que existe tan cerca de nosotros le hago retroceder a su ilusión primera le devuelvo su indiferencia apacible si acierto a mentir intensamente e imagino que un ave cruza tu frente cuando llueve hay un tigre que bebe en un pozo si tu falda agoniza porque no son las ramas de un chopo lo que mis manos tienen son los caminos secretos de amantes desatentos porque es preferible amar sin mesura y sin tiempo a esta ingrata labor de vigía nocturno porque se parecen tanto los días a los días entrego mis versos y espero, atento que aparezcan señales.


POSTAL Igual que tu recuerdo (que arde sin descanso entre mis sienes) abre un rĂ­o de oro una campana en el aire. Si has de volver vuelve pero vuelve pronto que la vida se acaba.


LISBOA No voy a decir que no te he visto cualquiera sabe que sólo existe lo soñado pero perdona mi tardanza de estos años perdona aquella duda de la rua Cesteiros perdona alguna vez mi corazón en las aceras. Puedes estar tranquila durarás más allá del olvido de los hombres porque no eres una ciudad sino un mediodía sostenido de rosado.


NO TE DUERMAS AMOR, la luna sale no entregues tu belleza a esa pequeña muerte que es la noche resiste un parpadeo más el peso de tu sueño no te vayas amor que quedo solo.


CALLE 72 CON CARRERA 24 (LAMENTO POR LOS TROLES) Malheridos como vientres apagados como animales cansados yacen los troles su abandono. No esperan nada quizá que el tiempo pase y se apague definitivamente el cielo no los toca la herrumbre ni los toca el viento no puede nada contra ellos la ingratitud o el desaliento infinito de los hombres porque son seres que la ciudad sigue viendo pasar en el inevitable episodio del recuerdo. Pero sufro su ausencia de esta vida me duele verlos opacos, casi yertos ocultos entre muros altísimos solos para siempre solos. Mi infancia está llena de esos seres enormes yo esperaba feliz su eléctrica hermosura su sonido de ballena en el aire su paso de gigante ingrávido yo era dichoso con sólo presentir su llegada puedo ver a mi madre levantando el brazo y yo en medio de la gente con los oídos llenos de electrones magníficos. ¡Oh insensatez humana! Devolved al mundo estas formas enormes para saber la talla exacta de la muerte que espera.


POEMA Vuelve una mañana por sorpresa si quisieras vuelve temprano antes de que se besen los sueños con la primera luz del día y desaparezcan y se vuelvan minutos y después horas vuelve en silencio como un niño comiendo solo y a escondidas no vuelvas para quedarte demasiado vuelve para que te puedas marchar de nuevo en silencio y al alba deja todo intacto y en su sitio como un gato vuelve y tócame vuelve y puebla de recuerdos frescos mi memoria háblame de cómo éramos tiéndete a mi lado como antes como agua fresca y ámbar vuelve a mi corazón y siembra en la poca tierra fértil que aún queda una mañana limpia de nubes un tiempo equidistante del agua de los ojos y la piel un rumor de diástoles amado vuelve despacio hazme escuchar de nuevo ese rumor vuelve pronto vuelve.


PÁJAROS Hay pájaros que mueren sin que nadie se entere la pendiente de las tejas los arrastra a un lecho de metal oscuro y frío y allí se van quedando quietos bajo una lluvia que les recuerda el cielo. ¿Quién se acuerda de ellos? Quizás los árboles en la noche, los pregunten o tal vez el aire los eche de menos porque nosotros nosotros no extrañamos nada que no haya sido nuestro.


Juan Carlos Bayona .Nació en Bogotá en 1959. Bachiller del Gimnasio Moderno, estudió Filosofía y letras en la Universidad del Rosario y Ciencias de la Educación en la Universidad Complutense de Madrid. Ha sido rector del Colegio del Rosario (Quinta Mutis) y del Gimnasio Moderno desde 1998 hasta la fecha. Ha publicado entre otros los libros Tres poetas bogotanos (Trítex, 1986); Los lagos del deshielo (Madrid. Ediciones libertarias, 1992) y La isla era el tesoro (Cooperativa Editorial Magisterio, 1999).


Sobre el autor “Juan Carlos Bayona leyó desde niño con un acento profundo, y con una voz de bardo español, los misteriosos poemas de Quevedo sobre la pertinacia de la muerte y la brevedad de la vida. Quizá no los ha entendido jamás, como ninguno de nosotros, porque habría que morir para hacerlo, pero los ha aprendido con el respeto de las cosas santas. Ha iniciado un recorrido monumental por las convicciones y los reparos morales, cayendo a veces y luego levantándose, con mucha confianza. Es sensible y algo febril en sus propósitos, propios de la corte de los ilusos. Creyó en Cortázar, como tantos, pero tomó el rumbo en otra dirección, como muy pocos. Eliot quizá le dijo extrañas cosas, sobre dejar el mundo mejor de lo que estaba. Vive abrazando a los niños, y oyendo sus charlas. Lo rodean la esperanza, los proyectos del mañana y la inocencia. Es un privilegiado, y lo sabe, pero no lo declara, porque la lucidez indica que siempre es mejor no declararlo. Ha leído, en Borges, del asombro, de la fugacidad y de la felicidad, y se alegra al saber que no miente. Sabe que comer muy bien es importante, y cantar y hacer bullicio suficiente. Es un hombre con fe, y esa es la primera sílaba de feliz. Es preciso tratarlo entonces como merece un caso como este: con afecto”. Serrano, Enrique. Comentario al libro La isla era el tesoro (Cooperativa Editorial Magisterio, 1999).

Juan Carlos Bayona  

Panorama Virtual de la Nueva Poesía Colombiana - Poetas nacidos entre 1950 y 1980