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GUILLERMO MARTÍNEZ GONZÁLEZ


LA PRIMERA ESTRELLA La primera estrella no la olvido. Fue ante el ramaje de la ceiba y el silencio del caballo. Cambió mi vida y huí buscándola en la orilla del río. La primera estrella no la olvido. Aún la persigo y deseo que me espere lejana con su huella de oro.


CABALLO BLANCO Aquel caballo de blancura robada al relรกmpago aquel caballo fulminante de cola inmensa para agitar el fuego aquella criatura de belfos rosados en el vapor de la luna: aquel caballo su relincho solitario su erizado galope hasta el alba.


ÁRBOL DERRIBADO Ya no serás del viento pajarero de flores rojas caído como un hombre que se desangra.


CAMBIA TU ROSTRO Cambia tu rostro como las fases de la luna y apareces al caer la tarde y alumbra tu cuerpo cuando me llevas a la sombra. Con el fuego te contraes como el coral te agitas ante el sonido del crepúsculo. Y eres la dueña del silencio la dueña del canto del gallo con su copiosa lluvia de insectos.


EN EL SILENCIO TU NOMBRE He ahí que he pronunciado en el silencio tu nombre cuando a nadie le importa tu fuego y los hombres como autómatas se dirigen al trabajo. Cuando a nadie le importa tu nombre y los milagros desconocidos que despiertas. He ahí que me levanto estremecido por tu temblor de cielo por la oscura herida de tu más remota estrella por tu extraño esplendor de criatura mortal que besa el infinito. He ahí que te llamo porque estoy poseído de ti que iluminas y devoras y permaneces invisible porque a nadie se le ocurre abofetear el rostro de la vigilia y descubrir los terrores del relámpago.


CANTO DE PÁJAROS BLANCOS Canto que devora furioso las hojas en las ramas del amanecer. Un canto así no se agota sin que vuelva el tacto suave del viento y aparezca de nuevo el oscuro misterio de la tierra.


NO ME OCULTES TU ASOMBRO No me ocultes tu canto pequeño pájaro escondido entre las hojas. No me ocultes tu asombro pequeño pájaro perdido como un relámpago entre el bosque.


EL AGUA QUE LLEVA EN SUS BOLSILLOS Vendrá entonando la Rapsodia de Saulo y te hablará de un río del cuerpo blanco de las mariposas en la sombra del agua que lleva en sus bolsillos del lenguaje chino de la luna y el pasto. Vendrá en el mes de mayo en el mes de los días de lluvia y del movimiento de los árboles bajo la luz de las estrellas. Espéralo no dudes el maneja la trayectoria del sol y tiene tu signo y todo será tan sencillo como el alma de los pájaros.


ESCOBA Escoba amiga nuestra te amamos porque eres humilde y buena. Escoba pequeña amiga algún día estarás con nosotros los bebedores de ayunos limpiando los días las nubes y las estrellas y los sueños de los hombres. Mientras tanto enséñanos huerfanita de los árboles a cantar en el polvo a espantar las moscas y a no morir entre los desperdicios del mundo.


SALUDO AL MUNDO CON MI SÉQUITO DE FANTASMAS A veces despierto en la noche sobresaltado por el galope secreto del viento por la conversación transparente de mujeres desnudas por el fragor de antiguas batallas y el humor dulce de recientes muertos. Y entonces invadido de inmensos surtidores de mariposas poseído de la canción incesante del mar que me persigue desde la infancia saludo al alba con extrañas metáforas doy mis buenos días al mundo con mi séquito de fantasmas.


EL TRASNOCHADOR Bebiéndome la luna ebrio de vinos nocturnos yo el trasnochador recorro la ciudad hasta el alba comiendo fábulas en la sombra. Recordando que cuando llegue a casa tendré que espantar como casi todas las noches a los caballos salvajes que pastan cerca de mi ventana. Pensando que tal vez no alcanzaré a ver como todas las mañanas a la muchacha que se baña desnuda en la alberca del patio vecino mientras silba una canción de moda. En la alcoba como siempre me esperan algunos fantasmas los que me acosan ansiosos hasta que muerdo las cobijas y llega el espejismo de los sueños.


CARTERISTAS Hábiles carteristas audaces manipuladores del lenguaje secreto de los bolsillos también tenían su fiesta en la ciudad. Ellos habían aprendido a jugar con la suerte su vida dependía del extraño baile de sus manos.


EJERCICIO MATINAL Como un gallo ciego con las alas extendidas la ma単ana avanza lentamente sobre las calles y las ventanas. Dos viejos conversan como durmiendo casi so単ando bajo los 叩rboles y algunos colegiales me miran con curiosidad y me saludan con pu単ados de hierba mientras yo voy trotando por el parque respirando defendiendo con el aire y los pulmones del cielo mi entusiasmo por la vida.


HOMENAJE A LOS SEMテ:OROS Yo le canto a los semテ。foros a su sonrisa amarilla a sus ojos verdes y a sus barbas rojas. Le canto a su monテウlogo de colores a su baile solitario a su alegrテュa en las calles a sus ganas de salir corriendo con los carros.


Guillermo Martínez González. Nació en La Plata, Huila en 1952. Licenciado en Filosofía y Letras. Ensayista y editor (Trilce Editores), se desempeña en la actualidad como librero en Bogotá. En 1993, obtuvo la Beca de creación individual de poesía de Colcultura. Ha sido Director del Instituto Huilense de Cultura, profesor de literatura Hispanoamérica y asesor de la Revista China Hoy en Beijing, China Popular. Miembro de los comités de redacción de las revistas literarias Puesto de Combate y Ulrika, de Bogotà. Ha publicado los libros de poemas: Declaración de amor a las ventanas (Puesto de Combate Editores, 1980), Puentes de niebla (Trilce Editores, 1987), Mitos del Alto Magdalena (Trilce Editores, 1993) y El árbol puro del río (Trilce Editores, 1994). Varios libros de versiones de poesía de China: El bosque de los bambúes (Trilce Editores, 1988), Lu Xun (Ediciones en lenguas extranjeras, 1990), El solitario de la montaña vacía, poemas de Wang Wei (Trilce Editores, 1996) y El Ermitaño de los Lotos Verdes (Trilce Editores, 2005). Su obra ha aparecido en varias antologías de poesía colombiana y del exterior.


Sobre el autor “Frente a tanta palabra estridente y desbordada, la de Guillermo Martínez, dotada de cierta levedad, acaso de la misma de la que habla Ítalo Calvino en sus muy conocidas siete propuestas, tiene la virtud de lo simple”. Linero, Fernando. Comentario tomado de Quién es quién en la poesía colombiana (Echevarría, Rogelio. El Áncora Editores, 1998). “Porque he visto potencialidad expresiva es que saludo la llegada de Guillermo Martínez a la poesía colombiana. Tiene acento personal, sin cargantes intenciones renovadoras. Vale decir que su poesía está hecha de vida y no de artificios que componen muchas vidas de poetas nuevos que por eso mismo se pierden”. Bejarano, Álvaro comentario. Tomado de Quién es quién en la poesía colombiana (Echevarría, Rogelio. El Áncora Editores, 1998).

Guillermo Martínez González  

Panorama Virtual de la Nueva Poesía Colombiana - Poetas nacidos entre 1950 y 1980