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EDITORIAL JosĂŠ Elsinore Guadalupe Victoria Alvarado Bonilla

Colectivo

PANSPERMIA


Tercer número Erudio

Una realidad se asoma irremediable, voraz, global y viene sin piedad. Todos los que representamos la educación lo sabemos. La era de la información cada vez retoma rumbos inesperados, alinea y desparrama humanos cada vez menos capaces de afrontar su realidad, de saberse creadores y orquestadores de esta. En cada uno de los ramos de la ciencia hay mentes increíbles, seres humanos que están haciendo la diferencia ¿Qué es lo que está haciendo la educación y quienes la representan? En Erudio sabemos que tenemos que estar a la vanguardia y esa palabra, en general, no es nada fácil. ¿Qué les podemos ofrecer a nuestros lectores? ¿Qué le podemos ofrecer a la educación? Teniendo esa pregunta como base nos encomendamos a realizar lecturas para los tiempos futuros, escritura que analice y que fortalezca la creencia de que la educación nos puede salvar de la barbarie. El credo indivisible en una realidad aterradora, pero que en cada letra vertida está presente con tinta. Bienvenidos al tercer número de Erudio. Editorial.


La educación y sus problemas. Una alternativa. El modus vivendi está deteriorado, fuerte es la crítica al capitalismo y a su manía intrínseca de acabar y demoler, configurar y arrasar culturas enteras sin la más mínima compasión. Sociedades movidas hacia un fin: sobrevivir. El individualismo y su práctica, el éxito como mera representación de una ilusión. El papel de la educación siempre se empareja con este tipo de prácticas, es una maquina reproduciendo métodos ya obsoletos y que no demandan una visión crítica de los alumnos y de sus actores. No todo está perdido, hay una forma diferente de apreciar un fenómeno tan basto, tan inacabable: el ser humano como colectividad. Los grandes corporativos y su grande herencia también tiene errores y muchos, uno de ellos es no considerar a la colectividad. Siempre que hablamos de colectividad hablaremos de seres comprometidos con una causa, un fin en común. Un ejemplo claro sería la forma de demanda colectiva, una propuesta de reforma que no se ha autorizado y que simplemente no es posible que se autorice; este tipo de demandas hacen que las personas creen un tipo de preceptos para que las compañías configuren su prácticas y las hagan más pertinentes para los consumidores. Si una persona demanda y esa a su vez tiene el apoyo de varias cientos de demandas ante un servicio que no le parece de una compañía podría crear un precepto importante, esto obliga a la compañía a concebir el producto de distinta manera y que esto beneficie al consumidor. Si esto los traspalamos a la educación creo que el ejemplo podría ser aún más claro. En la educación es sabido que el alumno y el docente son los actores más perjudicados. Dos actores que son lo que están directamente involucrados en el proceso de enseñanza aprendizaje; ellos pueden y deben ser autoridades para modificar dicho proceso, pero como sabemos, no es así. Entonces ¿De qué sirve tanta verborrea?


La idea principal es modificar el pensamiento de los actores primarios. Es probable que se confundan con prácticas radicales, dignas de estudiantes que sumariamente crean violencia y no modifican su forma de “cambiar” su panorama, podemos citar el ejemplo de los grupos estudiantiles de la UNAM, que aunque autogestivos y variopintos, no atacan de raíz el problema, que es cambiar y modificar la práctica estudiantil.

En 2009 las divisiones existentes entre algunos de los grupos que participaron coyunturalmente en la organización del auditorio fueron evidentes, mientras unos querían entablar diálogos con las instituciones universitarias, los Okupantes prefirieron conservar la autonomía del espacio sin injerencias institucionales. Sobrevino entonces una fuerte campaña mediática de desprestigio hacia el trabajo de los colectivos y el intento de autoridades universitarias por desalojarles incluso provocando daños en las instalaciones. (Denise Alamillo. Crónica encontrada en “Mi barrio antiguo” y tomado de la crónica “El Auditorio Che Guevara por dentro”)


Como podemos ver, mientras que no se acate la norma institucional siempre habrá prácticas que puedan desaparecer una iniciativa libre y autónoma, que sea de una visión diferentes. Por eso en este número decidimos hacer un listado de propuestas que hagan que la visión de los alumnos y docentes se modifique y puedan crear vías que suministren de forma más eficaz un cambio sustancial. Aclaramos que son prácticas cognitivas, emancipadoras y que van al ritmo que la nueva educación lo demanda. Todo mundo y todo teórico se empalagan de vociferar teorías, de alabar o crucificar tal método, p e r o ¿ Q u é tanto ayuda? Es una pregunta incomoda y hasta cierto punto casi imposible de responder, pero lo que nosotros queremos es responder de Facto, aclarando que esto nada tiene que ver con violar alguna ley institucional o que comprometa nuestra estancia en los distintos centros institucionales a los que vamos. El dialogo entre el alumno y el docente. Siempre es bueno entablar un dialogo pertinente con el docente, si es que somos alumnos. Mencionar que es lo que se quiere y que no se

quiere aprender. No se trata de imponer sino de reforzar nuestra creencia de que somos seres pensantes y podemos llegar a un acuerdo en donde todos estemos en evidente participación. Para este tipo de diálogos se recomienda que sean en un nivel superior. Tomando en cuenta que es donde el proceso educativo se vuelve más significativo hablando desde una perspectiva social. Se deben retomar siempre un dialogo con respeto, clarificando las ideas que se quieren transmitir, ya sea una conferencia, una salida, un cambio en las practicas docentes, cambio de la forma de trabajo. Sabemos que el docente está comprometido con la institución y no debemos hacer que se meta en cualquier tipo de problemática que afecte su trabajo. Entablar este tipo de diálogos ayuda a que nuestras propuestas sean escuchadas directamente en donde deben de modificarse. El siguiente punto nos compromete a nosotros.


El alumno.

Siempre nos quejamos de que nuestra educación no es la correcta, pero ¿Qué hay de nosotros? Tal vez no estamos conscientes, pero gran parte de nuestros problemas educativos se entroncan en nosotros mismos. Los alumnos y su aparente apatía puede provenir de diferentes fuentes: problemas económicos, familiares, sociales, psicológicos y fisiológicos. Cuestionar nuestra forma de estudiar, de afrontar nuestra realidad, eso siempre debe de ser una constante. No podemos pedir sabiendo que nosotros somos los primeros que no propiciamos los cambios. No sólo es nuestro cumplimiento académico lo que modifica el contexto educativo, también debemos comprometernos con nuestra sociedad, aplicando nuevos métodos de aprendizaje. El alumno no es sólo un ente que recibe conocimientos, no sólo es un pupitre, debe y tiene que ser actor de cambio. Leer cosas extracurriculares, cuestionarnos, modificar nuestras prácticas alimenticias, indagar y usar correctamente las herramientas tecnológicas que se nos dan, entablar dialogo con nuestros comunes, hablar de asuntos relacionados con nuestro entorno próximo, saberse dueños de una identidad, que sin bien no es dada en la institución tenemos como tronco común la ubicación geográfica. Unirse y respaldar nuestras prácticas estudiantiles: si un alumno no sabe tal o cual cosa, pues simplemente asesorarlo, eso y muchas cosas más sufraga el dialogo.

Los proyectos. Parte de nuestra inventiva humana, nuestra creatividad y su potencialidad, se pueden de-

mostrar haciendo proyectos que impliquen a los demás. Hacer cualquier tipo de proyecto ayuda y de varias maneras: enlaza a los estudiantes, se proyectan y dinamizan su trabajo cognitivo; fomenta el dialogo y compromete a los implicados en tareas que los ayudaran en un futuro. Cierto que los proyectos tienen varios fines y que muchas veces se puede llegar a mal interpretarlos. Estar conscientes de que el fin último es el bienestar de todos los implicados, de que incremente su experiencia académica y estudiantil. Para crear cualquier tipo de proyecto pensemos que implica organización, argumentar desde un principio que es lo que se quiere obtener o generar. Si se sigue una línea se debe respetar, modificarla si es que se requiere y siempre tener presente que no es un trabajo individual sino que enrola a una puñado de ideas y formas distintas de ver dicho proyecto. Esto representa tres puntos importantes o que sentimos que son importantes, para la segunda parte nos meteremos con cuestiones más complejas, pero que igual buscan un cambio significativo.


REVISTA ERUDIO


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