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esto debiera existir sin necesidad de una reserva. Por eso surgió la idea de Plantarse, porque no armamos pequeños bosques donde uno pueda ir a disfrutar y pasar el día sin necesidad de una reserva, ni un parque; queremos que simplemente que sea un lugar libre. Que sea un gran baldío. El baldío en sí suele tener una connotación negativa, pero porque no se está contemplando que ahí hay un refugio de biodiversidad. Nosotros queríamos recuperar eso de forma ordenada plantando árboles nativos. Sumando a esta necesidad la problemática de la huella de carbono, la idea cerraba por todos lados, se complementaban naturalmente.

EL BROTE (LA CONSTITUCIÓN DE LA ORGANIZACIÓN). Empezamos hace tres años con esto, sin papeles, sin poder recibir ayuda económica, y luego formalizamos como organización. La idea fue mutando mucho porque al principio era como más punk, salir y plantar al costado de la ruta, más a la deriva. Después fuimos transformándonos hacia algo más organizado, asesorándonos acerca de qué plantar, entendiendo que cada movimiento que realizás tiene no sólo un impacto, también hay costos que afrontar. Hoy Plantarse tiene más de 400 árboles plantados y si eso lo hubiésemos continuado desde la vía punk, no se hubiese logrado.

PLANTARSE.ORG - PLANTANDO CONCIENCIA La primera acción que hicimos fue una plantada en Mercedes (Provincia de Bueno Aires). Había una reserva muy linda que estaba un poco descuidada e hicimos una plantada de 100 árboles como para entrar en la agenda del municipio, haciendo que ese espacio pase a ser una reserva propiamente dicha. Uno de los objetivos planteados fue que la gente y otras fundaciones (posteriormente) comprendieran la importancia de preservar un espacio de esas características y que además contribuyeran a su crecimiento. La respuesta que recibimos fue mejor de la que esperábamos, fue mucha gente a colaborar. Así fue que tanto los vecinos de la zona como otras organizaciones también comenzaron a realizar actividades de plantado. Dimos el puntapié inicial en pos, no sólo de la preservación sino también de la toma de conciencia. Entre otras experiencias de plantado que surgieron posteriormente se pueden mencionar la del Club de Fútbol de Luján; otra en Tucumán; en Tigre; en Gral. Rodríguez.

En línea general, podemos destacar que en las plantadas se genera un muy buen clima donde todos colaboran, porque los aspectos de logística a cubrir demandan eso: hay que cargar palas, los baldes para riego; el trabajo con la tierra y el esfuerzo que implica toda la actividad despierta un espíritu de participación muy interesante. La gente queda muy conforme y los que fuimos como cabeza de actividad quedamos muy motivados y con ganas de hacer otras nuevas.

PLANTAR UN ÁRBOL… PROLONGAR LA VIDA. ¿Por qué un árbol? Lo entendimos como un emblema; podrían haber sido flores, pero encontramos una fuerte identificación con los árboles por el impacto que causa en el tiempo, porque a decir verdad, poner una planta implica el mismo esfuerzo, pero en el largo plazo el árbol suele perdurar y así también prolongar el mensaje. Pero fundamentalmente, por el rol que cumplen en el proceso de captación de emisiones de carbono en la lucha por la reducción esta huella. Para quienes desconocen qué es la “Huella de carbono”, se denomina así al impacto que tienen nuestras actividades en el grado de emisión de Co2 hacia la atmósfera. La emisión se produce cuando se consumen recursos y energías no renovables provenientes del petróleo, carbón y gas. El petróleo y el carbón son los más utilizados y en nuestra vida están insertos, entre otras formas, como plástico y energía eléctrica. El plástico, en relación con el petróleo y la energía eléctrica, con el carbón. Esto nos habla de que cuando utilizás tu auto para hacer un mandado, tomás un transporte público, un vuelo o consumís un producto que atravesó miles de kilómetros para llegar a tus manos estás contribuyendo a incrementar la huella de carbono. La misma es una consecuencia -entre otras- de este mundo “desarrollado” que, con la impronta del consumo como consigna de buen vivir, trae implícitas grandes cantidades de emisiones. En Argentina la emisión promedio de Co2 por persona durante un año es de cinco toneladas; en Estados Unidos, 22; en países de Europa oscila entre 8 y 11. Obviamente, no es lo mismo la huella de una persona que vive en una zona rural con pocos recursos que la de una que vive en Buenos Aires. ¿Por qué importa? Porque su consecuencia es el calentamiento global. Éste se da cuando los gases de efecto invernadero se encuentran en la atmósfera en una proporción mayor a la natural, haciendo que la temperatura media del

revista proyecto aire n°3 - EcoRevolución  

revista digital que aborda la temática “sustentabilidad socioambiental”, creada con el objeto de difundir y promover ideas, acciones y produ...

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