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Revista ProyectoAire | Especial Amartya

HACIA UN NUEVO PARADIGMA El año pasado la Tierra recibió a Danica, su habitante número 7 mil millones. Ella ha nacido en un mundo donde la felicidad se mide con la vara del consumo; donde trabajamos para consumir y consumimos para sentirnos felices; donde el poder de compra divide a la sociedad entre los que tienen más y los que tienen menos, naturalizando la pobreza, la violencia y la exclusión; donde el respeto por la tierra, por la vida y por el otro han dejado de existir. ¿Éste es el mundo que queremos dejarle a las generaciones futuras? Desde Amartya creemos que Danica y todos los habitantes del planeta merecemos otro mundo. Un mundo donde el medio ambiente no tenga precio; donde las relaciones vuelvan a ser humanas y no relaciones entre mercancías; y donde la felicidad sea el motor que guíe nuestras vidas. Es por este mundo que trabajamos. Creemos que el compromiso con las generaciones futuras es de todos y que el cambio debe partir del trabajo en conjunto. Por eso queremos difundir lo que hacemos, para compartir experiencias, unir lazos, amplificar voces e invitarte a formar parte del cambio.


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PRESENTACIÓN AMARTYA El trabajo en red es nuestra estratégica clave para lograr un cambio sistemático en la sociedad. Creemos que ningún sector, ya sea gubernamental, empresarial o de la Sociedad Civil puede brindar sustentabilidad económica, social o ambiental por sí solo. Todos los sectores deben aprender a coexistir y a colaborar de manera activa en la construcción de lo público si queremos alcanzar un mundo ecológicamente sustentable, socialmente equitativo y económicamente estable.

► Misión

Promover una cultura de sustentabilidad a través de la educación, articulando la sociedad civil, el sector público y el sector privado. ► Visión

Ser una organización referente en la formación teórica y práctica de ciudadanos comprometidos con la construcción de una sociedad sustentable.

Una nueva cultura organizacional está surgiendo. Una cultura que rompe con las concepciones tradicionales vinculadas a la relación y dinámica entre el Estado, el sector privado y la Sociedad Civil. Un nuevo campo social que absorbe lo mejor de cada sector y da nacimiento a nuevas organizaciones. Amartya surge ante la convicción que la Sustentabilidad, en todas sus acepciones, solo será alcanzada mediante el fortalecimiento de un liderazgo ético y la participación y cooperación activa de todos los actores sociales.

PROGRAMAS AMARTYA

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COMISIÓN DIRECTIVA Christian Tiscornia Biaus: Presidente Daniel Martino: Vicepresidente Juan Martín Herrera Girard: Secretario Martín Saubidet: Tesorero Silvia Pacio: Vocal titular I Ben Zeehandelar: Vocal titular II

STAFF • Organización:

Stina Eiet Hamberg, Coord. Área Proyectos Sociales Ulrich Henrix, Coord. Voluntariado María Gabriela González, Coord. Programa BAV Pía Marchegiani, Desarrollo Institucional Griselda Lassaga, Coord. Cursos de Sustentabilidad Eduardo Tiscornia Biaus, Coord. Área Educación Estanislao Sarandón, Coord. ConSuma Dignidad María Lorena Otano, Coord. Área Sustentabilidad para chicos Nora Herrera, Responsable Área Administración Giselle Pintado, Desarrollo de Imagen y Comunicación Ernesto Santamaría, Coord. Relaciones Institucionales y Prensa Daniela Iwaniuk, Coord. de Comunicación Tatiana Goldman, Coord. Logística y Adminstración Dafne Setton, Desarrollo de fondos • Voluntarios del área de RRII y Prensa que participaron en este número: Paula Casella / Natalia Varela / Muriel Scarnichia Valeria Uhalde / Carlos Rangel Sucre / Fernando Sáez González / Florencia Miliukas / Hazel Ryan / Dylan Sydney / Sofía Oillataguerre

INDICE 02. Editorial: Hacia un nuevo paradigma 05. El sobregiro ecológico y el tránsito hacia la sustentabilidad 08. La huella ecológica: Indicador de sustentabilidad 11. Entrevista a Liz Parker 13. Hacia una industria textil social y ambientalmente responsable 15. Segunda Convergencia Permacultural 18. Plantar (más de) un árbol 19. Pecohue: un proyecto de inclusión social 22. Video: Qué necesitamos para ser consumidores responsables? 23. Curso internacional de RSE y Desarrollo Sustentable 25. Entrevista a DAVID HALLEY 27. Entrevista a Lauralee Barbaria 28. Entrevista con Mallen Baker 29. ConSuma Dignidad: educando por un consumo responsable 32. Una nueva semilla 33. Cooperativa “La Juanita”. Un barrio con identidad. 36. Entrevista a Jeremy Heimans

CONTACTOS POR PROGRAMA: ConSuma: estanislao@amartya.org.ar Semillas: lorena@amartya.org.ar BAV: stina@amartya.org.ar

Cursos: cursos@amartya.org.ar Donaciones: dafne@amartya.org.ar Relaciones Institucionales: ernesto@amartya.org.ar

Más información: info@amartya.org.ar | www.amartya.org.ar

PROYECTOAIRE Coordinación: Jose Muñiz y Daniel Zakuski Edición: Daniela Dimov Más información: ProyectoAire

Corrección: Luciano Sáliche Diseño: Antonella Bottegal


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EL SOBREGIRO ECOLÓGICO Y EL TRÁNSITO HACIA LA SUSTENTABILIDAD. Las señales de agotamiento ecológico y crisis social que día a día sufrimos en nuestro planeta son contundentes. Nuestro modo de vivir, en especial la sociedad de consumo, está poniendo en jaque a los ecosistemas que necesitamos para sostener nuestras propias vidas. Es simple y alarmante, la humanidad consume actualmente recursos renovables en un modo mas acelerado del que puede ser regenerado por la Tierra. A este problema se lo conoce técnicamente como sobregiro ecológico. Nuestra demanda sobre la naturaleza excede lo que ella nos puede proveer. En términos económicos se podría decir que estamos gastando más de lo que tenemos o gastando nuestro capital y generando, como consecuencia, una deuda ecológica. La medición de la huella ecológica global nos muestra que solo hasta 1986 la humanidad consumía recursos naturales consistentes con los que el planeta podía producir y generaba desechos de acuerdo a su posibilidad de reabsorción. A partir de entonces, la equiparación entre la huella ecológica (la demanda humana sobre los ecosistemas y recursos naturales) y la biocapacidad (capacidad de los ecosistemas de producir materiales biológicos útiles y absorber los materiales de desecho generados por los seres humanos) no se logró más (Global Footprint Network). Hoy en día necesitamos el equivalente a entre 1.3 y 1.5 planetas para mantener el estilo de vida y nivel de consumo de un sector de la población mundial, mientras que el resto (más de la mitad) vive en la pobreza. Guiados por el afán de aumentar el crecimiento económico de forma continua y a cualquier costo, desconocimos la noción de los límites ecológicos. Al mismo tiempo que la economía mundial presenció una expasión económica extrema (se duplicó en los últimos 25 años), aumentó la desigualdad en los ingresos, la pobreza alcanzó niveles escandalosos, y el 60% de los ecosistemas mundiales fueron degradados.

¿CONSUMIR PARA VIVIR O VIVIR PARA CONSUMIR? Cuando el crecimiento económico es la clave para terminar la pobreza y causar felicidad, el consumo se va convirtiendo en el objetivo último de nuestras vidas, y el consumismo, en un dios al que pareciera no debemos cuestionar. El mensaje que recibimos desde los gobernantes, los medios y las empresas es que el desarrollo depende de nuestra capacidad de compra. El consumo y el crecimiento se transforman en la meta y no en el medio para alcanzar un mundo más justo y ambientalmente viable para todos. En nuestro sistema de consumo moderno el 1% más rico del mundo concentra riquezas iguales al 57% más pobre. En Estados Unidos, meca del comprar y tirar, el 99% de lo que se compra es basura en menos de 6 meses. Las Naciones Unidas reporta que si todos consumiéramos como se consume en la civilizada Dinamarca, hoy necesitaríamos 4 planetas Tierra para responder a semejante demanda. Paradójicamente, este sobre exceso de consumo no nos hace más felices, más bien todo lo contrario. Estudios demuestran que las sociedades más felices no son las que más consumen sino las que invierten sus recursos en el desarrollo de la cultura y la educación. SUSTENTABILIDAD Y EMPRESA Teniendo en cuenta que la empresa moderna se ha convertido en un actor global muchas veces más poderoso que los Estados (Estudios del Institute for Policy Studies plantean que “de las 100 economías más grandes del mundo, 51 lo constituyen empresas transnacionales y solamente 49 son Estados”), y que el mundo atraviesa una profunda crisis a nivel ambiental, social, y económica, hay preguntas fundamentales que nos debemos formular: ¿Cuál debería ser en esta época el fin último de una empresa? ¿No llegó el momento de redefinir el rol de las empresas en la sociedad y entender que re-

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presentan una realidad infinitamente más compleja que la de una máquina de producir riquezas para sus accionistas? ¿No debería ser el bienestar de la sociedad y el cuidado del medioambiente el fin último de cualquier empresa? Si en el nuevo paradigma entendemos la generación de riqueza como medio para lograr un mundo sustentable, justo -y sobre todo- más feliz, necesitamos entonces repensar cuáles son las herramientas concretas (organizativas, legales y educacionales, entre otras) que nos pueden ayudar en este proceso. Para alcanzar la sustentabilidad en la producción y el consumo de bienes y servicios, debemos incentivar el desarrollo de empresas que tengan la responsabilidad social y ambiental en el corazón de su negocio, y que se animen a definir nuevas metas trascendiendo las meramente económicas. En este tránsito hacia la sustentabilidad las empresas no pueden estar solas. Se necesita trazar alianzas estratégicas entre organizaciones de la sociedad civil y el sector público para alinear intereses, definir políticas de producción sustentable y encontrar incentivos concretos para reducir la huella ecológica de la producción y el consumo. Por más atractiva que parezca la idea, hay que reconocer que la transición hacia una economía sustentable no es sencilla; se requiere la articulación de distintos sectores y, ante todo, la voluntad política para definir una nueva macroeconomía para la sustentabilidad. Respecto del Estado, se requiere cambios en la política fiscal, inversión pública en sectores claves como por ejemplo, las energías renovables o incentivos concretos para que las propias empresas inviertan en este cambio. Los mecanismos de financiamiento e inversión deben incluir investigación e innovación en tecnología, capacitaciones y desarrollo de nuevas habilidades. La eficiencia energética y el consumo responsable deben también ser incentivados.

Debemos contribuir a la formación de pensadores sistémicos en el marco del diálogo, de la construcción conjunta y de una educación que se anime a cuestionar y a transformar la realidad, enseñándonos a ser solidarios. DESAFÍOS DEL NUEVO PARADIGMA El próximo gran paso en la construcción del nuevo paradigma es redefinir el concepto de progreso. Es virar de un pensamiento lineal, focalizado en el tener y en considerar a la naturaleza como un recurso a explotar, a una visión multidimensional de la existencia que tenga su centro en el ser y entienda las conexiones de todo y todos con todo. Debemos empezar a medir el éxito o el fracaso de las sociedades y sus instituciones no solo por el desarrollo económico sino también por todos aquellos indicadores que promueven el bienestar de las personas; la igualdad, la salud ambiental, el compromiso cívico, el respeto por los derechos laborales, la educación y la felicidad. El desafío de nuestra generación ya no es encontrar oportunidades de rentabilidad en el mercado actual, sino crear mercados que sistemáticamente reconozcan y premien prácticas de negocios social y ambientalmente responsables. La posibilidad de crear un nuevo sistema que ponga nuestra felicidad y el respeto por la naturaleza en el centro de la escena es una decisión nuestra. Es solo cuestión de resetear el paradigma que nos trajo hasta acá y animarnos a construir uno nuevo. Por Christian Tiscornia Biaus, con colaboración de Pía Marchegiani

Las empresas de la nueva generación deben maximizar el beneficio para todos aquellos que pueden afectar o son afectados por sus actividades, generando de forma simultánea valor económico, social y ambiental. En este proceso hacia un nuevo paradigma el rol de la educación es fundamental. Para lograr un cambio profundo de mentalidad necesitamos una educación que nos ayude a ser, a entender nuestro contexto y cambiar.

martya.org.ar Para mayor información: www.a artya.org.ar O contáctenos vía mail: info@am Teléfono: (054 11) 4952 4779

www.amartya.org.a

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LA HUELLA ECOLÓGICA: INDICADOR DE SUSTENTABILIDAD ► por SOFIA OILLATAGUERRE Juan Carlos Morales, representante de Global Footprint Network, nos explicó qué es y cómo se mide la huella ecológica. La Huella Ecológica es una herramienta para medir el nivel de biocapacidad de una región; esto es, la capacidad de un área biológicamente productiva de generar un abastecimiento regular de recursos renovables y de absorber los desechos responsables de su consumo. El concepto fue creado en 1990, por Mathis Wackernagel, quien desarrolló esta idea durante su tesis doctoral. “En el mundo existen 13.800 millones de hectáreas disponibles de donde pueden obtenerse productos naturales para el consumo humano y hay, en este momento, 7.000 millones de habitantes en el planeta. De acuerdo a estas cifras, existen 1.8 hectáreas por persona en el mundo, pero esta distribución de hectáreas no es equitativa”, afirma Juan Carlos. El gran consumo de algunos países en comparación con otros es evidente. Así existen países deudores -los que consumen más de lo que pueden producir- y los acreedores, quienes exportan su biocapacidad hacia los otros. “Si todos los países del mundo consumieran como lo hacen los habitantes de Estados Unidos, necesitaríamos 4 planetas. La huella ecológica mide el flujo de recursos, no el capital de recursos. Por eso se puede consumir mucho más de lo que se tiene. La tierra todos los años tiende a renovarse pero consumimos más de dicha capacidad. Es decir, consumimos más de la capacidad de renovación que tiene la tierra”. Esta situación se evidencia desde la década del ´70, cuando el mundo dejó de producir sólo para subsistir y, en cambio, comenzó a acopiar producción. Desde ese entonces, estamos en un sobre giro ecológico. El mundo está usando muchos más recursos de los que puede producir y ya somos conscientes de que la capacidad de nuestro planeta es limitada. El indicador Huella Ecológica consta de cinco componentes: la cantidad de hectáreas destinadas a urbanizar y generar infraestructura; las zonas forestales de donde

se obtiene la madera para energía y los bosques necesarios para absorber los desechos de carbono en la atmósfera; las zonas destinadas a la agricultura donde se producen los vegetales; los pastizales donde se alimenta el ganado; y la superficie marina necesaria para producir el pescado. La huella ecológica es una contabilidad de lo que se produce y lo que se consume. Ahora bien: sabemos qué es y cómo se calcula pero, ¿qué hacemos entonces con los resultados? Una vez obtenidos los índices por país se pueden hacer comparaciones y tomar decisiones estratégicas para contrarrestar los efectos de nuestro impacto ambiental y para hacer más eficiente la utilización de nuestros recursos, llevando todas estas estrategias hacia una consciencia y un desarrollo sustentable. ► Para más información visitá: www.footprintnetwork.org


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ENTREVISTA A LIZ PARKER

“VAMOS A VER CAMBIOS QUE NUNCA ANTES HABÍAMOS CREÍDO POSIBLES” ► por FLORENCIA MILIUKAS La experta inglesa Liz Parker, ex coordinadora de la organización británica Fashioning & Ethical Industries brindó una entrevista luego de participar del “Seminario gratuito sobre industria textil social y ambientalmente responsable” organizado por Amartya en colaboración con la Universidad de Buenos Aires. ¿Cómo podemos ser consumidores responsables? Para ser un consumidor responsable es necesario pensar: qué es lo que estoy comprando, por qué lo estoy comprando y cada cuánto tiempo lo estoy comprando. Una de las cosas más importantes es pensar si realmente necesito aquello que voy a comprar ya que existen otras posibilidades frente al consumo como alquilar, pedir prestado o intercambiar el producto que necesito por otro. ¿Cree que comprar productos ecológicos puede ser una de las estrategias? Creo que es parte de una estrategia mayor. Hay que tener en cuenta que no se es un consumidor responsable solamente actuando como consumidores sino que como ciudadanos hay cosas que podemos hacer. Por ejemplo: presionar a las empresas para que tomen medidas en sus comportamientos o influenciando a quienes forman parte de nuestros grupos sociales. Sobre todo, debemos pensar en reducir nuestro consumo como primer paso. ¿Cuál es el rol del Estado y de las empresas en relación con esta problemática? Considero que el rol del gobierno es increíblemente importante y no solamente desde la perspectiva del consumidor sino de toda la cadena productiva. El gobierno debe implementar normas en el proceso productivo de

cada país. Me gustaría que se implementaran más incentivos para aquellas empresas que venden productos con menos impacto social y ambiental y con una menor huella ecológica. También debería haber organizaciones intergubernamentales que funcionen a nivel global y para esto los gobiernos deberían trabajar conjuntamente. ¿Cuál es el rol de la educación? En términos de educación formal, en escuelas o universidades, me parece que lo más importante es que las personas estén recibiendo la información y las herramientas necesarias para analizar de manera crítica lo que está ocurriendo. También he observado el rol educativo por parte de las ONGs y de diferentes asociaciones que están emergiendo y que intentan concientizar a las personas para que sepan de dónde provienen los productos que consumen. ¿Cree que las condiciones de los trabajadores están mejorando? Hemos visto algunos cambios respecto a las condiciones de las fábricas en relación con las condiciones de seguridad y salubridad. Ha habido cambios en cuanto a la iluminación, la ventilación y en aquellas cosas que son tangibles pero no se están viendo cambios en las cosas que no se ven, como por ejemplo, en los salarios, en la discriminación, en el derecho a formar parte de un sindicato. ¿Cómo ve el futuro en relación con el consumo responsable? Una de las cosas que más me entusiasman es que en los últimos diez años se ha producido un cambio en el debate sobre esta problemática que ahora es mucho menos simplista y está más basado en la realidad. Creo que vamos a ver cambios que nunca creímos posibles, vamos a ver un gran cambio en la manera en que la gente consume, en el sentido de consumir menos y de encontrar maneras diferentes de ser consumidores.

Actualmente, Liz Parker forma parte de la experiencia “Free Fashion Challenge” a partir de la cual fashionistas de todo el mundo se comprometen a dejar de comprar ropa por un año como manera de estimular la creatividad, descubrir el estilo personal, extender la vida de las prendas y promover alternativas al consumo tradicional. Para mayor información o para participar del desafío se puede ingresar a: http://freefashionchallenge.com/ ►

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HACIA UNA INDUSTRIA TEXTIL SOCIAL Y AMBIENTALMENTE RESPONSABLE ► por PAULA CASELLA En el marco del curso de Responsabilidad Social y Desarrollo Sustentable que la organización social Amartya realiza todos los años, la inglesa Liz Parker -experta en sustentabilidad en la industria textil y en la moda- y Tamara Rosemberg, de La Alameda -organización que hace más de diez años denuncia ante la justicia el trabajo esclavo y la trata de personas- brindaron un seminario abierto y gratuito en la Universidad de Belgrano, cuyo objetivo fue reflexionar acerca de lo que hay detrás de la ropa que compramos. Pocas veces nos detenemos a pensar en la relación que llevamos con nuestra ropa. Desconocemos si nuestros pares de medias fueron confeccionados en Tailandia o en Uzbekistán, al trabajador que cortó y cosió el pantalón que llevamos puesto o la cantidad de pesticidas que fueron usados para esas remeras de algodón que vemos en vidriera. Es que detrás de cada prenda hay una historia; una historia atravesada por las problemáticas socio-ambientales propias de la industria textil: trabajo forzoso, trata de personas, talleres clandestinos y contaminación ambiental. “¿Cómo adquirí la prenda que llevo puesta?, ¿de qué material es?, ¿dónde fue producida?, ¿quién la transportó?, ¿dónde se vendió?” son algunas de las preguntas con las que Liz Parker nos invita a reflexionar para entender qué hay detrás de cada prenda que adquirimos. El seminario parte de una premisa fundamental: “Nunca la ropa que compramos es gratis o barata, alguien la paga. Normalmente, los trabajadores con sueldos indignos y el medio ambiente”. En Uzbekistán hombres y mujeres son forzados a trabajar en las plantaciones de algodón y en la India, la supervivencia de muchos de sus habitantes depende exclusivamente de ese cultivo, que si bien tiene un precio barato, no hay que olvidar que “esos granjeros han puesto su vida para producirlo teniendo en cuenta todos los pesticidas que han usado en esas plantaciones”, sostiene Liz Parker, quien aclara que el algodón usa alrededor del 25% de los insecticidas que se producen en el mundo. Los trabajadores textiles, a escala global, deben enfrentar condiciones laborales y de vida precarias. Se-

gún Christian Tiscornia -presidente de la organización social Amartya-, en Argentina se estima que alrededor de 500 mil personas se encuentran trabajando en condiciones forzosas o de esclavitud, de las cuales casi 200 mil pertenecen a la industria textil, alrededor de la que se encuentran funcionando cerca de 3 mil talleres clandestinos en la Provincia de Buenos Aires. Para Liz Parker estos datos son significativos. “Yo puedo comprar esta ropa porque los trabajadores que la confeccionan viven como viven”, sentencia sin dejar de lado el hecho de que los consumidores jamás pueden ser los únicos responsables en este asunto. “Para que se genere un cambio es necesaria la responsabilidad conjunta del gobierno, los trabajadores, los sindicatos, las marcas, las fábricas, las organizaciones intergubernamentales, los medios de comunicación y aquellos que educan en la moda”, puntualiza al finalizar su intervención.

¿QUÉ PASA EN ARGENTINA? Surgida al calor de las asambleas populares y del que “se vayan todos” del 2001, La Alameda logró constituirse en una fundación que hace más de diez años no solo lucha contra el trabajo esclavo y la trata de personas en Argentina, sino que también propone modalidades de producción que sean social y ambientalmente responsables para la industria textil. “Desde La Alameda se hicieron denuncias, se fue al Gobierno de la Ciudad pero esa gente que vivía y trabajaba en el taller clandestino quedaba en la calle. No era deportada a Bolivia. Entonces pensamos que era necesario empezar a formular alternativas, más allá de exigir al Estado la creación de políticas públicas que blanqueen el trabajo clandestino”, explica Tamara Rosemberg, integrante de La Alameda. Las alternativas consistieron, por un lado, en la creación de una cooperativa que hasta el día de hoy funciona en la organización y, por otro lado, se promocionó el proyecto para la creación de un polo textil denominado Centro Demostrativo de Indumentaria (CDI), que fue diseñando por el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y donde se nuclearon las maquinarias incautadas de los talleres clandestinos y los trabajadores víctimas de condiciones de esclavitud. “La idea es que se conformen unidades productivas en un lugar que les brinde (a los trabajadores) asistencia técnica, asistencia de gestión y de comercialización”, concluye Rosemberg. El trabajo de La Alameda no conoce fronteras, es por ello que decidieron globalizar su lucha uniéndose a una cooperativa tailandesa con la que comparten una misma misión. Desde “No Chains”, ambas cooperativas buscan mostrarle al mundo que -como sostiene Tamara Rosemberg- “se puede trabajar sin patrón, sin trabajo esclavo y generando prendas de calidad. Son los trabajadores los que tienen la fuerza de trabajo y deben saber qué pueden hacer con ella, sin tener que estar esclavizados“.

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SEGUNDA CONVERGENCIA PERMACULTURAL ► por MURIEL SCARNICHIA Un grupo de personas hacen una ronda, abrazados. Se saludan, cada una dice su nombre, de dónde viene, por qué viene. Están al lado del Planetario. En medio de un parque que está en medio de muchas avenidas: arterias que conforman una gran, gran ciudad. Parece una pausa en el tiempo acelerado que lleva esa ciudad en la que están metidos. Y lo es. Es un cambio de ritmo necesario, imprescindible, para compartir ideas sobre un cambio de modos de vida. La Segunda Convergencia Permacultural se realizó el domingo 22 de Abril, Día de la Tierra, en la capital de Argentina y reunió a un conjunto de personas de lo más variado. Entre ellos, muchos se acercaron específicamente desde sus comunidades en Córdoba, Sierra de la Ventana y el conurbano bonaerense, pero también asistieron personas que se encontraban allí de casualidad y que no tenían demasiado claro de qué se trataba el evento. Una vez inaugurada la reunión, después de haberse presentado cada uno de los participantes, se organizó

una serie de charlas abiertas, tanto para escuchar como para contar las propias ideas y experiencias. Las charlas cubrieron un amplio abanico: Introducción a la Permacultura, Compost, Grupos y Comunidades, Baño Seco, Parto Natural, Distribución de Recursos, Construcción Natural, Educación 3000, Crudivorismo, Movimiento, Alimentación, Trabajo y Espacio.

¿QUÉ ES LA PERMACULTURA? Aunque puede ser definida de muchas maneras, es fundamentalmente un sistema de diseño que tiene en cuenta las conexiones naturales entre los elementos. La búsqueda es, entonces, diseñar para potenciar a cada elemento dentro de sus posibilidades naturales, retroalimentando y mejorando el ecosistema para satisfacer nuestras necesidades de manera sostenible. Se podría pensar a la Permacultura, también, como una filosofía, un modo de ver, entender y planificar los distintos momentos de la vida. Existen tres principios éticos: cuidar de la naturaleza, cuidar del hombre y la mujer y distribuir equitativamente el excedente o, como nos gusta más pensarlo, compartir la abundancia. Teniéndolos en cuenta se puede hacer permacultura en cualquier momento y en cualquier lugar: en una huerta, en una construcción, en la vida diaria, en el tratamiento de residuos, en la forma de trabajar. Se trata de que cada cosa tenga más de una función, que sea de manera sinérgica, y que haya planificación. Manejo de la Tierra y la Naturaleza, Tenencia de la Tierra y Gobierno Comunitario, Economía y Finanzas, Bienestar Físico y Espiritual, Educación y Cultura, He-

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rramientas y Tecnología, Construcción. Todos estos aspectos tienen que estar contemplados en el diseño de cada cosa. Todo lo que se haga en un aspecto debería tener correlación y funcionar de manera sinérgica con los otros. Nada queda por fuera y desde cualquier espacio se puede contribuir.

CONOCIMIENTOS ANTIGUOS CON TECNOLOGÍAS NUEVAS Los principios de la Permacultura -que recuperan nuestra antigua relación con la tierra y con los demás- son, paradójicamente, la base de una ‘nueva’ conciencia que en la actualidad tiene cada vez más seguidores, más interesados, más espacio y legitimidad. A pesar de basarse en antiguos saberes, la Permacultura es completamente solidaria con la tecnología, si está puesta al servicio de un modo de vida sustentable, cuidadosa del medio ambiente, de las personas y que contemple el trabajo justo. Dentro de los diseños permaculturales hay distintas tecnologías, desde las más simples, como calentar el agua con una manguera negra al sol o un horno solar, hasta las más complejas y conocidas, como paneles solares y molinos, entre otras. Es importante saber que tecnología no se opone a sustentabilidad o a Permacultura, sino que son los modos dañinos en el uso de las distintas tecnologías lo que no presenta coherencia con los principios de la Permacultura.

PERMACULTURA URBANA Y TRANSICIÓN Para quienes buscan un cambio de vida hacia parámetros más responsables y sustentables pero no pueden o quieren alejarse de la ciudad, la Permacultura no deja de ser una herramienta y un modo de diseño útil. Lo importante es ver qué aporte se puede hacer desde el lugar de cada uno. Aunque no se trate de cultivar necesariamente, se puede hacer teoría, arte, educación y muchísimas otras actividades de manera permacultural. Ese puede ser el modo de contribuir a la transición de nuestro modo de vida basado en el consumismo y la depredación de los recursos hacia la Permacultura como modo de vivir de manera holística con la Tierra y los demás. Eso sí, siempre diseñando creativamente, pensando en todos los factores que se involucran y teniendo en cuenta los principios éticos para adaptarlos al espacio y a las posibilidades de las que cada uno dispone. ► Para más información: http://www.holmgren.com.au/ http://permacultura.com.ar http://www.transitionnetwork.org/starting http://www.eljardindelospresentes.bligoo.com.ar http://www.cidep.org/acerca-de-cidep/permacultura ►


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PLANTAR (MÁS DE) UN ÁRBOL ► por MURIEL SCARNICHIA El sábado 14 de Abril, cuando Ciudad Universitaria se vaciaba y se sumía en el ligero letargo que le significan los fines de semana, un grupo de personas llegaba. Con palas, picos, baldes y gorros para protegerse del sol, a trabajar como hormigas, despacio pero sin pausa. Cuando se fueron, 150 árboles más hundían sus raíces entre el pabellón de Exactas y el de Arquitectura y Diseño. Es fácil acordar que en la vida, además de escribir un libro y tener un hijo, hay que plantar un árbol. Pero probablemente no sea tan sencillo encontrar muchas explicaciones para justificar este lugar común. Más allá de la poética y el romanticismo es hora de replantearse el cliché, repensarlo y llenarlo de sentido. ¿Por qué plantar un árbol? Y en todo caso, ¿por qué solo uno? ¿Cuántos arboles habría donde está mi casa? ¿Y en el camino que me lleva al trabajo? ¿Cuánta gente viviría en este territorio si no existiera esta ciudad? Llevamos un modo de vida un tanto suntuoso y solemos tomar más de lo que necesitamos de la Tierra sin pensarlo. Hemos desarrollado la tecnología necesaria para satisfacer nuestras necesidades y nuestros antojos. Existe la tecnología para contabilizar cuanto CO2 emitimos. ¿Por qué no empezar a pensar cómo contrarrestarlo? Plantar un árbol es una manera de hacerlo, pero en pleno cemento no es una actividad que se nos presente muy a menudo, por eso las organizaciones sociales Amartya y Plantarse organizaron el proyecto de la Plantada. El objetivo es empezar a concientizar y ayudar a reducir las emisiones de carbono que los estudiantes extranjeros de los cursos que anualmente organiza Amartya produjeron durante sus traslados aéreos hasta nuestro país. Para darse una idea, las emisiones de un vuelo desde Oslo (Noruega) a Buenos Aires, ida y vuelta en clase económica, son de de 4.13 Tn métricas de CO2. Esto es casi lo que produce una familia promedio en un año. Por lo tanto, cada persona que realizó un viaje similar debería plantar como mínimo cinco árboles para compensar durante los próximos 50-100 años esas emisiones*.


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Claro que no solo los vuelos en avión generan emisiones de carbono. Todas nuestras acciones diarias tienen como consecuencia el aumento de nuestra huella de carbono. Es por eso que la invitación se extendió a toda la comunidad a través de una consigna muy sencilla: plantar un árbol. Así, voluntarios, estudiantes, extranjeros, familias con niños y jóvenes que buscaban colaborar con el cuidado del medio ambiente se acercaron a los pabellones de Ciudad Universitaria para compartir una jornada amigable y contribuir conjuntamente en la reducción del impacto ambiental de nuestras acciones cotidianas. Entre voluntarios, estudiantes extranjeros de Amartya, estudiantes que salían de cursar de los pabellones y ciudadanos en general que se enteraron y se acercaron al lugar, la participación en la Plantada superó las expectativas de quienes la organizaron. ¿Por qué es importante realizar actividades de este tipo? Para “devolverle algo a la tierra, que te da mucho y nunca se le retribuye nada y a la cual se está atacando constantemente”, piensa Fernando. Julieta, que fue con sus hijos, lo ve como “una experiencia importante para los chicos que se están formando, una oportunidad para mostrarles algo lindo y que a la larga les va a servir mucho”. Maricel, como muchos otros, cuenta: “Hace poco empecé a informarme más para ver qué puedo hacer por el planeta, vi esto por Facebook y me acerqué a ver qué era”.

Para darse una idea, las emisiones de un vuelo desde Oslo (Noruega) a Buenos Aires, ida y vuelta en clase económica, representan 4.13 Tn métricas de CO2. Esto es casi lo que produce una familia promedio en un año. Por lo tanto, cada persona que realizó un viaje similar debería plantar como mínimo cinco árboles para compensar durante los próximos 50-100 años esas emisiones.

Para Mariano Padró, director de Plantarse, estas frases son expresión de “una concientización general que se está dando, sobre todo en la gente joven que no concibe vivir de otra forma que no sea conscientemente o respetando ciertos parámetros de consumo responsable”. Desde Amartya creemos que es necesario promover este tipo de acciones más allá de los estudiantes y lograr sensibilizar a la comunidad en su conjunto. Por eso estamos organizando la próxima Plantada para el mes de septiembre de este año. Si querés participar o recibir más información sobre las próximas plantadas escribinos a info@amartya.org.ar ►

(*) Para el cálculo se tuvo en cuenta la tasa de forzamiento radiactivo que es un multiplicador (x1.9) de las emisión de CO2 que se aplica para obtener el impacto real sobre la atmósfera de la emisión a la altura en que ésta se produce. La emisión propiamentedicha es de 2.18 Tn pero a la altura que se producen el impacto real de esa emisión es de 4,13 Tn. Calculador http://plantarse.org/carboncalculator.htm

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PECOHUE: UN PROYECTO DE INCLUSIÓN SOCIAL ► CARLOS RANGEL SUCRE Amartya, a través de su programa BAV (Buenos Aires Volunteer) y cumpliendo con su objetivo de fortalecer empresas sociales argentinas, ha logrado la asignación de voluntarios para participar en PECOHUE: Programa de Emprendimientos Sociales en Compost y Huerta. Como iniciativa del Hospital Infanto Juvenil Dra. Carolina Tobar García nace PECOHUE, un programa social que propicia la inserción laboral de jóvenes con problemas de salud mental y dificultades socio económicas. Cada uno de los integrantes de este proyecto interdisciplinario asume responsabilidades para la producción y comercialización de productos de huerta y abono orgánico. Posteriormente, el proyecto genera un ingreso monetario que va dirigido al sustento de estos jóvenes de entre 16 y 21 años de edad. Desde el año 2007 y en implementación de la ley 448 de salud mental de la Ciudad de Buenos Aires, PECOHUE funciona en el Zoológico Porteño, donde se realiza la

producción de lombricompuesto a partir del reciclado de los desechos orgánicos generados; y en la Facultad de Agronomía de la UBA, donde se realiza el cultivo de verduras y vegetales. A través de este programa se les da la oportunidad a los jóvenes menos favorecidos de integrarse a la sociedad, logrando su desarrollo personal y subsistencia.

Amartya, en colaboración con todos los integrantes de PECOHUE, realizó el video institucional que podés ver a través de este link: http://www.youtube.com/PECOHUE ► PROGRAMA BUENOS AIRES VOLUNTEER stina@amartya.org.ar


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UN CURSO PARA EL CAMBIO DE PARADIGMA:

CURSO INTERNACIONAL DE RSE Y DESARROLLO SUSTENTABLE ► POR NATALIA VARELA Todos los años Amartya promueve la sustentabilidad a través del Curso Internacional de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) y Desarrollo Sustentable. Dos veces por año (febrero y agosto) estudiantes de todo el mundo llegan a la Argentina para aprender y participar activamente en el cambio de paradigmas. Desde Amartya tenemos como misión promover esta cultura de sustentabilidad a través de la educación, articulando la Sociedad Civil, el sector público y el sector privado. Para esto venimos trabajando desde hace seis años, día a día, porque estamos convencidos de que la educación es fundamental para conseguir el cambio deseado. Un nuevo paradigma surge en el mundo y nuestra intención es apostar hoy para las generaciones futuras. Organizado por Amartya junto a la institución educativa Kulturstudier, la Universidad de Vestfold (ambas de Noruega) y la Universidad de Buenos Aires, el curso tiene como objetivos: • llevar la Sustentabilidad a los futuros líderes de negocios; • abordar estas temáticas desde una perspectiva holística junto a profesores y alumnos de Argentina y de diversos países del mundo; • proporcionar una visión integral de la RSE en el mundo tanto a nivel conceptual como práctico.

EXPERIENCIAS Algunos alumnos que han realizado el Curso de RSE y Desarrollo Sustentable, nos cuentan sus experiencias y aprendizajes. Ellos son Tomás Bullrich y Lorena Otano, de Argentina; y Hannah Carlsson, de Suecia:

¿Por qué se interesaron en la temática de Responsabilidad Social y Desarrollo Sustentable? TB: Debido al creciente protagonismo de las corporaciones multinacionales. Es fundamental que actúen responsable y solidariamente en pos de un desarrollo sustentable, ya que son actores importantes. HC: Me interesó la temática porque estaba buscando un curso en el extranjero que tuviera algo que ver con el medio ambiente. LO: Había estudiado la Licenciatura en Ciencias del Ambiente y quería especializarme en estas temáticas. ¿Qué expectativas tenían sobre el curso? ¿Se cumplieron? TB: Conocer personas con formaciones diversas de diferentes países, aprender acerca de los diferentes abordajes que tiene una temática tan cambiante como el desarrollo sustentable. HC: Quería tener una perspectiva del mundo y problemas ambientales para poder decidir mejor a qué dedicarme. Esta expectativa definitivamente se cumplió. LO: Esperaba reforzar los conocimientos que ya poseía y aprender mucho más. Además, era todo un desafío que el curso fuera enteramente en inglés y compartirlo con estudiantes extranjeros. El curso superó ampliamente mis expectativas. ¿Qué aprendieron en el curso de RSE y Desarrollo Sustentable? TB: Seminarios muy interesantes, como los de David Halley, Liz Parker; el intercambio de opiniones con personas provenientes de contextos completamente diferente al argentino; las visitas a organizaciones y/o instituciones, etc. HC: Aprendí cómo funcionan empresas, gobiernos, ONGs y cadenas de valor, y qué relaciones tienen entre sí. También, las conexiones entre producción, empresas y mercado. LO: Aprendí cómo se desarrolla la RSE en una universidad, en una multinacional y en una PyME, lo cual lo hace muy integrador, cualidad que es muy difícil encontrar en otros cursos. Se hace mucho énfasis en el debate de ideas y en la reflexión constante. Otra de las particularidades con las cuales nos hemos encontrado en los estudiantes que han participado del

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curso es la convocatoria de “boca en boca”. Más allá de la promoción realizada por Amartya, la Kultur Studier de Noruega y la UBA, el hecho de que otros estudiantes recomienden el curso genera mucha satisfacción y da cuenta de que el esfuerzo no es en vano. Un punto importante a tener en cuenta es que no se pide ningún requisito especial para poder participar de la experiencia, solo hablar inglés, ya que la mayoría de nuestros profesores, seminaristas o invitados dictan las clases en ese idioma. Poseer estudios secundarios y mucha conciencia social hará que puedas ser parte durante tres meses de un curso que brinda herramientas para la reflexión y el pensamiento crítico. En cuanto a si recomendarían o no el curso, los estudiantes nos respondieron lo siguiente: TB: Definitivamente!!! Muy Recomendable!!! HC: Sí. Me parece que la calidad del curso es muy buena, tanto para estudiantes sin mucha experiencia en el tema, como para estudiantes más especializados. Los profesores son muy interesantes y tienen perspectivas

diferentes, hay debates constantes sobre las lecturas y los seminarios. LO: Sí, totalmente. Estoy convencida de que es una experiencia muy enriquecedora. Creo que cualquiera que esté formándose en estas temáticas tendría que participar de este curso. Realmente, participar del mismo, marca un antes y un después. En el próximo mes de Agosto comenzamos la séptima edición del Curso Internacional de RSE y Desarrollo Sustentable. El curso contará con alumnos de diversas nacionalidades (Suiza, Alemania, Noruega, Dinamarca, Suecia, Inglaterra, Argentina y Chile, entre otros) y con más de 20 docentes nacionales e internacionales. Si estás interesado en formar parte del cambio de paradigma te invitamos a comunicarte a: info@amartya.org.ar ►


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ENTREVISTA A DAVID HALLEY David Halley es experto mundial en Responsabilidad Social Empresaria. Hizo su carrera de negocios en IBM Corporation y en Digital Equipment Corporation. Posteriormente, se centró en en el desarrollo de la RSE en Business in the Community (BITC). Desarrolló y coordinó una red mundial de socios, una agrupación de 115 ONGs especializadas en el suministro de consultoría de gestión y proyectos de RSE a nivel local, nacional e internacional. ¿Cómo puede una compañía desarrollar una estrategia de Responsabilidad Social Empresaria? Son elementos clave, entre otros: el compromiso desde la conducción de la empresa, preferentemente desde los CEO; la implementación de un método eficaz para la identificación de interesados de primera y segunda línea en el negocio y la creación de canales de comunicación con ellos; la determinación de tomar medidas en base a los comentarios de los grupos de interés identificados, independientemente de que sean éstos negativos o positivos; establecer buenas prácticas de responsabilidad empresarial a través de este diálogo o por comparación con otros actores de la misma rama; garantizar los recursos necesarios para medir e informar sobre los avances de la compañía; comunicar los valores de la compañía y la forma de trabajo elegida a todos los empleados, proveedores, clientes y otras partes afectadas. ¿Cuáles son las habilidades que una organización debe desarrollar para ser socialmente responsable? Es imprescindible, para una organización comprometida con la práctica empresarial responsable, asegurarse de que todos sus miembros entiendan que es una forma de

vida, no un programa de donaciones; ello a través de un buen sistema de comunicación y capacitación interna, lo que permitirá alcanzar este nivel de excelencia operativa. Debe, asimismo, desarrollarse una administración basada en las potencialidades de las personas, de esta forma, cualquier falla en el cumplimiento y seguimiento de los valores de la compañía puede ser corregida con respeto, y los logros extraordinarios pueden tener amplio reconocimiento y ser compartidos por todo el personal. Así también, una buena gestión con los grupos de interés es fundamental, tanto para la interpretación de las mejores condiciones y oportunidades del mercado, así como para evitar futuros riesgos. ¿Le demanda el mismo tiempo a una multinacional, en comparación con una PyME, alcanzar una cultura de responsabilidad social empresaria? Diría que los objetivos a mediano y largo plazo son muy similares, desarrollar una empresa sustentable a través del perfeccionamiento e intensificación de la práctica empresarial responsable, aumentado la rentabilidad y minimizando el riesgo. Sin embargo, las circunstancias de cada una pueden ser bastantes distintas. A partir de nuestra experiencia, los propietarios de pequeñas y medianas empresas o CEO pueden no comprender el valor que tendría incorporar la responsabilidad social empresarial para su empresa, incluso puede que no tengan conocimiento sobre la misma. (...) De todos modos, una vez que la conducción de la PyME entendió y aceptó los beneficios de esta estrategia, es posible que alcance una cultura de RSE con mayor rapidez que una empresa multinacional, beneficiado ello por la menor cantidad de accionistas, menor cantidad de empleados a quienes formar; probablemente, un modelo de negocios más simple, y estructuras de administración más sencillas de manejar. ► PROGRAMA CURSOS cursos@amartya.org.ar

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ENTREVISTA A LAURALEE BARBARIA

GREEN MBA: UN MODELO SUSTENTABLE DENTRO DE LAS EMPRESAS ► Por Carlos Rangel Sucre y Dylan Sydney

Lauralee Barbaria nos habla sobre el cambio y la transformación en su vida que la llevó a ser la directora del programa MBA Green de la Universidad Dominical de California. ¿Cómo surge el cambio a una vida “verde”? Trabajé para una corporación multinacional por más de 25 años en diferentes departamentos -sistemas, salud, finanzas-, y en estas corporaciones lo único verde era el dinero. Un día vi la película de Al Gore y me cambió, por lo que pensé que debía comenzar a transformar mi vida. Estaba inmersa en el consumismo, deudas, tres hijos en la universidad, me sentía atrapada y decidí renunciar a mi empleo cuatro semanas después. Pasé un año haciendo pensamiento crítico sobre mi vida, analizando y entendiendo cosas de mi estilo de vida. Decidí regresar a la Universidad a los 55 años de edad. Para entonces, el MBA Green era perfecto para mí porque podía combinar todo lo que había aprendido durante 30 años de carrera profesional y lo que realmente quería hacer en mi vida. ¿Qué es el programa MBA Green? En el año 2000 comenzó el programa MBA Green. Primero empezamos con la idea de “negocios verdes”, que ya había dejado de ser una idea de boutique. El objetivo principal del programa desde su concepción era transformar al individuo como generador de cambios positivos. Como dice el lema: “transfórmate a vos mismo, transforma los negocios, transforma el mundo”. ¿Cuál es el objetivo de formar a profesionales creando conciencia de desarrollo sustentable? Si vamos a cambiar el negocio, debemos preparar a las

personas y dirigirlas a un cambio de fondo, de manera de pensar. En nuestro programa pueden ingresar profesionales egresados de cualquier carrera que quieran hacer un cambio en su ámbito laboral. El objetivo es redirigir sus negocios hacia un desarrollo sustentable. ¿Cuál sería un ejemplo de negocio verde? Verde significa no tomar cosas que no puedes reemplazar, tratar a los empleados correctamente, hacer dinero de forma equitativa y mirar hacia el futuro de otras generaciones. Es utilizar un modelo sustentable. ¿Cuál cree que sea el futuro de los negocios verdes en el mundo? Espero que la sustentabilidad ya esté tan arraigada en las personas que ni siquiera tengamos la necesidad de hacernos esta pregunta. ► PROGRAMA CURSOS cursos@amartya.org.ar

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ENTREVISTA CON MALLEN BAKER ► por FLORENCIA MILIUKAS Mallen Baker es asesor en estrategias en Responsabilidad Social Empresarial (RSE), columnista de Ethical Corporation y fundador de Business Respect. Visitó la Argentina en el marco de la sexta edición del “Curso Internacional Universitario de RSE y Desarrollo Sustentable” organizado por Amartya junto con la Universidad de Buenos Aires, la Universidad noruega de Vestfold y la Institución Educativa Kulturstudier. ¿Cuál es su opinión sobre la actual crisis económica europea y cómo cree que ésta puede afectar la sustentabilidad? La crisis en el Reino Unido, Europa y Estados Unidos es una crisis de sustentabilidad porque son sociedades en las que ha habido un nivel de consumo desmedido. Las personas vivieron más allá de sus capacidades financieras y más allá de lo que el planeta está preparado para soportar. Lo que vemos ahora es que gran parte de esto ha colapsado, algunas personas pensaron que esto sería una crisis a corto plazo que se superaría luego de uno o dos años y se volvería a la instancia anterior. Creo que aquellos empresarios, economistas y líderes que tienen una visión hacia el futuro están comenzando a entender que este es un problema estructural que no va a desaparecer y que lo que no podemos hacer es volver al nivel de consumo que existía anteriormente porque volveríamos a generar el mismo problema y la próxima vez sería aun peor. ¿Hacia dónde cree que apunta el futuro de Europa? Creo que nos veremos obligados a adoptar la sustentabilidad cuando las circunstancias creen condiciones que no puedan ser ignoradas. El comportamiento de muchas personas tiende a cambiar cuando lo perciben de manera palpable, inmediata y cuando se dan cuenta de que no tienen opción. Lamentablemente, pienso que en términos de sustentabilidad nos encontramos en esa situación. Los gobiernos no se ponen de acuerdo en cuanto a las medidas a llevar a cabo, (...) no existe un consenso mundial y los empresarios no ven que los gobiernos estén tomando el liderazgo.

¿Cuánto tiempo puede llevar que se modifiquen las conductas de los consumidores? Pueden modificarse muy rápidamente pero eso depende de factores externos. Las compañías tendrían que proveer alternativas para generar ganancias. Modificando la naturaleza del problema se resuelve el cambio hacia el futuro. Su rol como consultor en RSE ¿está relacionado con crear nuevas oportunidades que las compañías no pueden ver? Mi rol principal es hacer las preguntas que son tan obvias que los empresarios nunca se las hacen a sí mismos. No poseo un conocimiento experto en particular pero veo que muchas cosas están cambiando y que existen muchas posibilidades dentro de una amplia variedad de cosas. Mi rol es sintetizar y conectar esas cosas. La realidad es que hay una sociedad con expectativas de cambio. La realidad es que hay problemas sociales que no pueden seguir siendo ignorados. La realidad es que existen desafíos. Apenas las compañías se expanden, las personas que están a cargo pierden el contacto y tienen que trabajar de manera consciente para lograrlo y yo tengo el privilegio de tener acceso a esos líderes empresarios. ¿Cuál es su objetivo principal cuando participa de este tipo de eventos y en especial cuando se dirige a un público tan joven? Tiene que ver con alimentar una necesidad en las personas que moldearán el futuro. Las personas a las que me dirijo hoy son aquellas que quieren generar cambios, que están pensando en sus carreras y me gusta pensar que ellos formarán parte de la solución en el futuro. Por eso intento presentarles estas problemáticas de una manera que resulte interesante para ellos, porque de esto depende el futuro de nuestra sociedad y no debería haber nada más interesante para nosotros que habitar un mundo agradable en el cual poder disfrutar de las cosas que nos dan placer. Las empresas pueden tener enorme influencia y pueden ser uno de los factores que nos conduzcan a lograr las cosas positivas que buscamos. Mi meta es intentar que ellos quieran ser parte de eso. ►


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ConSuma Dignidad: educando por un consumo responsable ► Por Fernando Sáez González Una de las iniciativas más importantes que tiene Amartya es el proyecto ConSuma Dignidad, que busca concientizar sobre el consumo responsable, el comercio justo y el desarrollo sustentable, motivando a los jóvenes para que se transformen en actores de cambio. ¿Cómo lo hacen? A través de un taller de cuatro encuentros, los estudiantes profundizan en la temática a partir de un juego de roles y material documental -videos, artículos, imágenes, campañas y entrevistas-. A partir de allí, mediante actividades de análisis, debate e investigación, los jóvenes son invitados a diseñar sus propias campañas de concientización comunitaria logrando que se transformen en verdaderos agentes de cambio, promoviendo valores como la sustentabilidad, la equidad social y el consumo consciente. Como consumidores, último eslabón del sistema económico, tenemos una responsabilidad pero también tenemos un poder. Con nuestra forma de consumir podemos influir en la marcha de la economía y del mundo de una forma directa. A nosotros nos toca decidir si nuestro dinero apoya un planeta más habitable y justo -con formas de producción sana, social y ambientalmente responsables- o si contribuimos con un sistema productivo que promueve la contaminación del medioambiente, el abuso de los derechos laborales o el engaño a los consumidores. En unos de los últimos encuentros que se llevó a cabo en una escuela y luego de realizar una encuesta a los chicos, se pudo constatar que lo que más les gustó a los estudiantes es la posibilidad de debatir, participar y construir en conjunto propuestas para mejorar estos temas. Una de las campañas más importantes que se logró fue “El partido del siglo”. En un partido imaginario entre Consumismo y Sustentabilidad, representaron una disputa que se juega todos los días y en la que tenemos mucha responsabilidad como ciudadanos. Ésta es una clara muestra del alto nivel y motivación de las iniciativas que surgen luego de estos encuentros.

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Mirá el video “El partido del siglo” haciendo Clic Aquí:

Para Estanislao Sarandón, Coordinador de ConSuma Dignidad, ésta es una importante iniciativa para acercar y enseñar a los jóvenes sobre el consumo y la producción y que tomen conciencia sobre sus consecuencias sociales y ambientales: “Buscamos que los estudiantes tomen conciencia del poder que tienen como consumidores. Que con pequeños cambios en acciones cotidianas, pueden tener un impacto positivo en el medio ambiente y la sociedad”. Actualmente, se está trabajando en el desarrollo de un nuevo proyecto llamado Semillas de Sustentabilidad que está enfocado en el trabajo cón niños de seis a ocho años. ►


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Una nueva semilla Toda semilla es una potencia cuyo desarrollo depende del ambiente donde esté. Si pensamos que cada niñ@ es una potencia por ser, también tenemos que tener en cuenta el entorno del cual se va a nutrir. Desde Amartya nos proponemos aportar a las nuevas generaciones ese humus tan necesario para que esas semillas prosperen. Por eso, desde el programa “ConSuma Dignidad” de Amartya, empezamos un nuevo proyecto: “Semillas de Sustentabilidad”, que también busca trabajar temáticas de consumo responsable y sustentabilidad pero con los más pequeños. La idea es concientizar a partir de talleres lúdicos a niños de entre 6 y 8 años sobre las múltiples conexiones y consecuencias que tiene el acto de consumir en las personas, en la sociedad y en el medioambiente. Para ello trabajaremos en escuelas públicas y privadas de todos los niveles socioeconómicos.

Nos interesa trabajar en pos de un abordaje holístico de estas temáticas porque creemos que la reflexión y la acción son tareas que debemos aprehender y ejercitar desde niños para convertirnos en actores de cambio comprometidos con nuestra realidad y nuestro entorno. Una semilla contiene todo el poder de la creación, solo se trata de remover un poco la tierra…. Gracias al generoso apoyo de The Global Fund for Children logramos iniciar este camino. Sumate y ayudanos a continuarlo!


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Cooperativa “La Juanita”. Un barrio con identidad. Buenos Aires Volunteer (BA Volunteer) es un programa que contribuye al fortalecimiento de las organizaciones sociales argentinas que trabajan temáticas de educación y sustentabilidad, tendiendo un puente cultural y humanitario entre voluntarios extranjeros que quieren participar activamente en el desarrollo del sector social argentino y organizaciones locales. Uno de los proyectos más importantes tuvo que ver con dar una identidad al barrio donde se encuentra la Cooperativa “La Juanita”, en La Matanza, Provincia de Buenos Aires.

PROYECTO DE SEÑALIZACIÓN, RECICLADO E IDENTIDAD EN LA JUANITA Desde diciembre de 2010 los voluntarios del programa BAV trabajaron junto a los jóvenes de la Cooperativa la Juanita en un proyecto para hacer carteles con nombres de las calles de un barrio, las cuales no estaban señalizadas. Después de una etapa de planeamiento y revisión de los mapas del barrio, y junto a la cooperación de diversos actores (empresas, organizaciones, universidades y voluntarios), se reciclaron partes de computadoras viejas y se pintaron los nombres de cada calle y espacio público del barrio. Se colocaron más de mil carteles en los lugares correspondientes. Ello permitió fortalecer la identidad de todo un barrio y reforzar la creencia en el trabajo en equipo y la cooperación para lograr un cambio sustancial en nuestros entornos. Este proyecto está siendo replicado en áreas cercanas. Para ver cómo se realizó este proyecto en “La Juanita”, ingresá Aquí:

AHORA! PROYECTO DE RECICLAJE Y EMPODERAMIENTO DE LA JUVENTUD. La basura es un problema enorme en la zona, que a la vez ocasiona graves problemas de salud a los habitantes del barrio. Al no existir un sistema formal de reciclaje, los jóvenes participantes se pusieron de acuerdo y nos manifestaron su deseo de que trabajemos esta temática en conjunto con nuestros voluntarios como próximo proyecto. Creemos que esta es una iniciativa que permitirá a los jóvenes convertirse en agentes activos del cambio social. Por nuestra parte, consideramos que es un excelente de-

safío y que por la importancia y necesidad de este tipo de proyectos, podrá ser replicado en otros barrios con problemáticas similares. Colaboración Stina Eiet Hamberg y Ulrich Henrix ►

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Queridos amigos: En nuestra primera “carta del Bicentenario”, como representantes de orgnizaciones de la Sociedad Civil, propusimos un compromiso mayor de nosotros mismos y de toda la sociedad para revertir las enormes desigualdades que vivimos en nuestro país. Lo que buscamos es recuperar el sentido de comunidad por sobre el individualismo, abogando por un cambio de conciencia real a partir de una reflexión profunda sobre nuestro propio accionar, que abarque desde nuestros objetivos fundacionales hasta el marco legal que nos regula actualmente. La mayoría de las personas que trabajamos en organizaciones sociales bien podemos decir que somos felices con lo QUE hacemos, pero cabe también preguntarnos, sinceramente, si somos felices con CÓMO lo estamos haciendo. Está claro que hacemos lo que podemos para mantenernos dentro del sistema de financiamiento del sector: la inflación numérica de beneficiarios, los costos de gestión y los gastos fijos no considerados en los presupuestos, la gente trabajando en marcos de incertidumbre, la búsqueda de resultados sin atender al verdadero proceso de obtenerlos, no son cuestiones que pasan desapercibidas para ninguno de nosotros. La realidad es que aceptamos trabajar con contextos muy exigentes, donde lo primero que suele caer es tal vez lo más escencial: el espíritu originario de la tarea, lo que nos motivó a llevarla a cabo. También es cierto que logramos llevar adelante proyectos y organizaciones que dan cuenta de prácticas sociales de reconocida calidad y que ayudamos a incluir socialmente a sectores vulnerables, pero muchas veces obtenemos esos logros reproduciendo condiciones desfavorables de contratación o compitiendo con organizaciones pares,

con las cuales compartimos idéntica causa. Aunque sean exitosas, esas experiencias no siempre generan una mejor manera de relacionarnos, de vivir y de convivir. Porque muchas veces acabamos reiterando ese mismo sistema que queríamos -y queremos- contribuir a cambiar. ENTONCES VALE LA PENA PREGUNTARNOS: ¿Qué debemos reinventar del sistema organizacional para que no siga funcionando en base a las viejas formas? ¿Qué de lo que hacemos reproduce el sistema que nosotros mismos sufrimos? ¿Cómo podemos ampliar esta conversación, generando un debate necesario? ¿Necesitamos nueva legislación para mejorar nuestra gestión y orientarnos hacia lo esencial de la misión que nos convoca?

Por todo ello, creemos que resulta necesario e imperioso repensar juntos nuevas estrategias, generar mejores y más favorables condiciones para nuestro creciemiento integral, instalando la complementariedad y la alianza como un nuevo modelo cultural en las organizaciones y en nosotros mismos. En las distintas etapas de crecimiento que hemos afrontado como OSC se han hecho presentes evidentes desafíos y tensiones que nos han permitido ir madurando todos estos años. En los años 80 surgió la planificación, en los 90 la medición de resultados y la profesionalización,


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más tarde, la sustentabilidad y los emprendimientos y, ya en el nuevo milenio, las redes, las complementariedades y el impacto en las políticas públicas. Hoy día debemos apuntar a alcanzar nuevas metas y la conyuntura actual indica que necesitamos de una nueva conciencia, que solo será posible si logramos asumir nuestras contradicciones y transformarlas en propuetas de cambio en lo personal, en lo institucional y en lo social. EN ESE SENTIDO, SI ESTÁS DE ACUERDO EN QUE NOS RESULTA NECESARIO REFLEXIONAR SOBRE NUESTRAS PRÁCTICAS PARA, EN CONSECUENCIA, LOGRAR UN NUEVO MARCO LEGAL Y FISCAL, TE INVITAMOS A ADHERIR A ESTA CARTA Y A HACERLA CIRCULR PARA SUMAR A MÁS ORGANIZACIONES A ESTA CAUSA QUE A TODOS NOS UNE.

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ENTREVISTA A JEREMY HEIMANS ► por Hazel Ryan y Dylan Sydney Jeremy fue el co-fundador de Avaaz.org, hoy el mayor movimiento político de Internet, además de GetUp. org, el movimiento político australiano con más cantidad de miembros que todos los partidos políticos de Australia juntos. Su proyecto más reciente, Purpose (Propósito), crea movimientos modernos que utilizan el poder colectivo de millones de ciudadanos y consumidores con el fin de ayudar a resolver unos de los mayores problemas del mundo. ¿Cuál considera que es el rol de Internet en la organización de movimientos políticos? Las organizaciones están transformando el mundo. El poder de la tecnología para formar una organización rápidamente crea una forma de solidaridad en el sentido de que un individuo puede estar conectado mucho más ampliamente, y eso forma un nuevo sentido de poder que antes no existía. Esto es un acto fundamental que vamos a ver en el mundo entero y esta realidad cambiará la manera en que hacemos movimientos sociales, será mucho más rápido que nunca antes. ¿Cómo nació Get Up? En 2005 cuando estaba en los Estados Unidos, observé que mi país, Australia, estaba decayendo bajo la influencia de los conservadores, quienes hicieron cosas tales como negarse a firmar proyectos de ley que promulgaban energía limpia, porque ellos eran muy leales a las opiniones de George Bush sobre el cambio climático. Hicimos una intervención para agitar la política en nuestro país. Nos vimos frente al partido de oposición, el Partido Laborista, que era medio inútil y poco involucrado. Decidimos crear un nuevo sentido de poder para el pueblo junto con un sentido de urgencia. Hicimos un anuncio y les dijimos a las personas que escribieran una carta a los congresistas – los representantes en el parlamento– sobre un asunto que les importara. Luego de un par de días 100 mil personas les habían escrito. El gobierno dijo que sus computadoras estaban paralizadas y que se trataba de spam. Nosotros dijimos no, eso es la democracia. La gente comenzó a enfadarse, a donar, a escribir y a involucrarse. Y después de un par de años ya éramos el mayor partido del gobierno en el país porque contábamos con gente que podía realmente participar en su propia política.

¿Qué logros han obtenido? GetUp consiguió no solo que más gente haga ‘click’ en sus computadoras, sino también que la gente salga de su casa, que disfrace sus perros y que se movilice. Hoy, uno de cada veinte adultos australianos es miembro de este partido y gracias a pequeñas donaciones y plataformas multi-temáticas podemos movilizar gente que comparte valores semejantes a través de varios temas. El año pasado noté la envergadura de este movimiento cuando alguien atacó a una publicidad de GetUp y cientos de personas vinieron para defenderla al decir “Yo soy GetUp”. Get Up es un grupo comunitario que es inclusivo y pertenece a la comunidad. Siempre mira a sus miembros para orientarse. Nos financiamos exclusivamente con donaciones. ¿Cómo nace AVAAZ? A nivel global hay asimetría entre los individuos y las instituciones organizadas. Hay corporaciones (Nike, GE) que son transnacionales por naturaleza. Si uno está en el gobierno, tiene instituciones para coordinar (G8, G20, el Banco Mundial), y tanto Bush como Cheney explotaron ese miedo para sus propios fines políticos. Nos dijimos: encontremos una manera para alinear los puntos de vista y los perfiles de personas del mundo entero. AVAAZ es un experimento en ciudadanía global y cosmopolita. ¿Cuál es el objetivo de AVAAZ? Organizamos a ciudadanos de todas las naciones con el fin de cerrar la brecha entre el mundo que tenemos y el mundo que la mayoría de las personas quiere. El objetivo es incubar nuevos movimientos sociales y


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formar alianzas para movilizar números importantes de individuos y consumidores. Esto fue iniciado por pequeños grupos de gente sumamente comprometida. Por ejemplo Jamie Oliver, el cocinero que trató los problemas alimenticios de los EEUU. También All Out, un tema global de derechos gay. Movilizamos una cantidad importante de personas y en 10 meses ya teníamos 800.500 personas involucradas. Podemos desarrollar una noticia mediática enorme en poco tiempo. ¿Cuáles son las bases para generar un movimiento social de ese tipo? 1. No se trata de vos (y no solo un tipo carismático que se destaca). No hay que vincular el movimiento en sí mismo a una sola persona. 2. Utilizá los poderes institucionales, pero no te dejes institucionalizar. Asociate con ellos, pero no te adjuntes.

3. Los movimientos no son clubes. Las personas deben sentirse que son exclusivas. 4. Un movimiento no es un meme de Internet (construir para el largo plazo). 5. Más relatos, menos eslogans. 6. Pensá de manera global y SUPER local. 7. Llevalo directamente a las personas (no construir coaliciones). 8. No te obsesiones con la tecnología: usá la tecnología para fomentar la participación masiva y no para seguir la moda. ►

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