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NOTA  DEL  AUTOR.   __________________________________________

Después del éxito que tuvo el primer libro “Diario de un pequeño bloguero” que trataba, sobre todo lo que me ocurrió en las redes sociales, en mi blog… He decidido escribir esta otra aventura. Porque en realidad, es una aventura, donde he pasado miedo, vergüenza… Aunque también tengo que decir que me he divertido. Como mis ilustradores han escrito en la parte trasera del libro, es decir, en la contraportada, el viaje se inició desde el aeropuerto de Loiu, el 30 de Junio de 2012, hasta el 21 de Julio de 2012; casi un mes. Luego os daré mas detalles de todo lo que me fue pasando, tanto en el viaje, como en la estancia. Después de que hayan pasado varias semanas, incluso meses de la aparición de mi primer libro en las tiendas, puedo decir que era breve y sumamente fácil de leer. Dudo que exista en toda la historia de la literatura reciente un libro más fácil de leer y donde tú mismo puedas dar la razón al autor, leyendo cosas que a ti también te han ocurrido. Hay una sencilla razón que explica por qué es fácil e interesante de leer; está escrito en un lenguaje coloquial, su contenido es ligero y las partes que lo integran tienen una extensión de muy pocas líneas. También es un libro alegre, como lo fueron las circunstancias en que fue escrito: unas vacaciones de semana santa y principios de verano de 2012, donde lo que más recuerdo es que hacía mucho calor. Por todas esas sencillas razones, he decidido volver a escribir otro libro. En el anterior lo único que contaba eran anécdotas que me habían ocurrido; pero en este he mezclado un poco la ficción. Con ello, he conseguido exagerar mucho más las cosas que me han ocurrido en Londres y le he dado un toque de humor e incluso de misterio.


Para comenzar este libro, se me ocurrió empezar con el prólogo de una persona que me conoce; pero no he cogido a mi madre, si no a mi tía. Ella fue la primera que leyó “Diario de un pequeño bloguero” y la primera que se leerá “¿Quién me dijo que podría vivir así?” Por lo tanto ya que ella sabe cómo escribo antes de que el libro se edite y cómo me comporto, le pregunté si podría ser ella la escritora del prólogo que vais a ver a continuación. Ella aceptó, o como ella diría: ¡Acepto este gran reto! Le resultó un poco difícil empezar, pero como buena tía y profesora, lo consiguió. Cuando comencé a escribir este segundo libro, me di cuenta de que iba a ser mucho más difícil de escribir que el anterior; ya que tenía que recordar todo lo que me había ocurrido día tras día por mi cuenta. Pero por suerte, me llevé mi libreta azul, que fue la que me ayudó a escribir. Todas las noches me metía en la habitación de mi familia, la familia Franklin, y allí tenía mis pequeños pero intensos momentos de paz, donde tenía la oportunidad de contar todo lo que me había ocurrido esos días. Hay muchas personas que cada vez que salen a la calle, piensan que el mundo está hecho para molestarles; pero cuando te vas a vivir una experiencia que a ti te gusta y que sabes que lo vas a pasar bien, te das cuenta de que eso no es cierto. Pero sí ocurre una cosa con la que yo estoy de acuerdo. Resulta que el mundo debe girar para que la vida continúe, y los que manejan el giro no suelen tener los mismos intereses que los que están en el tiovivo, razón por la cual, uno se encuentra con que han derribado su edificio favorito, con que tiene que pagar por usar las carreteras, por aparcar en zonas de distinto color, o que no le dejan comprar cerveza a no sé qué hora. Con eso nos vamos dando cuenta, que la vida está llena de injusticias; pero no es así. Nosotros solo pensamos en nosotros mismos, en nuestro país, pero también tenemos que darnos cuenta de que hay otros países, otras ciudades; que pueden que tengan acciones más extrañas que las nuestras, y de eso me he dado cuenta yo.


Muchas veces la vida no es como nosotros queremos, pero hay que aceptarla tal y como está. En este libro voy a intentar no dañar a nadie con las cosas que escribo, y menos a los ingleses. Ya que yo contaré lo que me ocurrió en una familia y las opiniones que tengo yo sobre la familia, sus costumbres… Pero no quiero decir, que todas las familias se comporten igual; sino que mi familia era así, se comportaba así y esas eran mis opiniones sobre ella.

ERIZ CEREZO FERRÓN.


Presentación ¿Quién me dijo que podría vivir así?