Lo anómalo se define como el contraste o diferencia con lo normal. Su jerarquía se impone dentro de un orden determinado, y su presencia genera una serie de modificaciones y adaptaciones al contexto. Tal es el caso del muro de Berlín, una franja que, a manera de límite, se impuso agresivamente en el contexto. En su trazado se demolieron edificios, se generaron espacios residuales y vacantes, y desconexiones urbanas.
Así también, el espacio anómalo se evidencia en los bordes de los principales ejes viales, los cuales, dependiendo del ancho, capacidad y flujo vehicular, fragmentan barrios y condenan la movilidad peatonal y la interacción de la comunidad.
La propuesta pretende descifrar una tipología arquitectónica capaz de conectar dos barrios a partir de la reinterpretación del puente peatonal, el mismo que posee una multifunción de enlazar y abastecer de necesidades a los barrios. Frente a esto, se propone pieza que apenas roza el suelo, anómala en su forma y contenido.