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¡y se quedaron!

Una presentación con textos y fotografías Música de fondo:

= Born Free =

Malecón y Muelle del Puerto de La Paz

de Francisco Arámburo Salas.


Un modesto homenaje dedicado a los “Fuereños”

Aquellos viajeros errantes que vinieron un buen día a conocer estas tierras, se enamoraron de ella...

¡y se quedaron!


Si, aquellos inmigrantes que al llegar aquí se encontraron con un mundo nuevo de esperanzas que complacía sus expectativas.

Y al aspirar un futuro mejor para ellos y sus hijos percibieron que podían realizar aquí su sueño.


Aquí es necesario que recordar que en esta enigmática “Tierra entre dos Mares” casi todos tenemos abuelos, bisabuelos o ancestros que también llegaron en un lejano día

como inmigrantes.

Foto: Muelle de La Paz tomada alrededor de 1929

Pero entremos en materia...


= INTRODUCCIÓN Para los que tuvimos la=inopinada suerte de ver la luz primera en esta soleada tierra nuestra, el amor al terruño es un sentimiento natural, lógico, enteramente comprensible.

Es el entrañable amor al seno materno, el arraigo instintivo al patrio suelo que todos sentimos y llevamos dentro.


Es la emotiva sensaci贸n de ser, la profunda convicci贸n de pertenecer. Es como respirar. Es lo normal.

Malec贸n de La Paz


Los recuerdos que llevamos grabados en nuestro pensamiento, y que forman parte indivisible de nuestra alma y materia, estĂĄn vinculados a jubilosas escenas aletargadas de un ayer tierno y dichoso, a momentos felices aprisionados con nostalgia por la memoria.

En verdad todos somos el producto del lugar donde crecimos, donde jugamos, donde transcurriĂł

nuestra niĂąez


Y luego nuestra memoria viaja y evoca aquellos recónditos lugares recorridos en la primavera de la vida (esos que no se olvidan fácilmente por lo profundo de sus raíces) y que reviven imágenes lejanas y maravillosas, sitios mágicos y primigenios descubiertos con ese júbilo y emoción temprana tan especial de la tierna floración de la existencia:

LA JUVENTUD Bahía Concepción


Son escenas imborrables con sabor a aventura y a excursi贸n de boy scouts; a senderos pedregosos que evocan la soledad de los empolvados

caminos de ayer.


Son esos profundos recuerdos que perduran en nuestra mente a través de los años, y que nos acompañarán hasta la muerte.


TambiĂŠn es el silencio de los valles deshabitados, la altivez de la imponente serranĂ­a, el murmullo tranquilo del arroyo entre las piedras, el sopor de la tierra calcinada ante el implacable sol del mediodĂ­a...


Es el mar inexorable y celoso que nos rodea, nos detiene, nos aprisiona, nos mantiene cautivos y no nos deja escapar.

Arco de Cabo San Lucas


Esa grandiosa vastedad de sus costas, sus islas y sus mares...

Y la suave arena de las playas sobre las cuales, cuando ni単os, caminamos descalzos buscando caracoles.


En pocas palabras, es el conjunto, el cuadro vívido y potente que conforma nuestras más recónditas memorias y nutre nuestros recuerdos más amados.

¡Es nuestra tierra!


PERO...

¿Y los que no nacieron aquí? ¿Cómo se explica su sentimiento? ¿Por qué aman esta tierra al igual, si no es que más que nosotros mismos?

¿Por qué ellos también?


¿Qué fuerza avasalladora los afinca al suelo, o qué misterioso imán los arraiga al medio? ¿Qué atractivos encontraron? ¿Qué motivaciones y sensaciones tuvieron al llegar?

Plaza de Todos Santos


Ciertamente debe ser una atracción más poderosa, una compulsión más vehemente, un algo indefinible más profundo y difícil de explicar que lo nuestro.

Playa del Requesón en Bahía Concepción


Y al llegar... Algunos de ellos explican que es el ambiente tranquilo... que les gusta mucho el mar y los crepúsculos... que aquí se sienten en confianza y forman parte de la comunidad... que aquí reina la amistad, la armonía y la buena fe. Y sobre todo opinan que lo que más les agrada es el aspecto humano. O sea

la bondad de la gente.

(Encuesta llevada a cabo en 1988)


Y otros más confiesan que es algo inexplicable, un sentimiento que no pueden definir, algo mágico que se apoderó de su corazón y quedó guardado ahí para siempre. En otras palabras es...

algo que los hace sentirse felices.

¿Cuál es tu opinión, estimado amigo, si estás en este caso?


Así pues, queda confirmado. Las personas que no nacieron aquí pero que aman esta tierra con la misma intensidad y devoción, tienen más mérito aun que los nativos.

¡Hay que reconocerlo!


Ellos ESCOGIERON el sitio por voluntad propia, por convicción, por su libre albedrío, no por el accidente involuntario de la natalidad... Así como el pájaro que escoge el sitio para hacer su nido, o la fiera que define su territorio y la cueva para criar a sus cachorros.


Son los que vinieron de otras

tierras a establecerse en la nuestra trayendo su entusiasmo y su vigor, aportando su cultura y enriqueciendo así la nuestra. Esos valientes inmigrantes que dejaron atrás su historia, su pasado y sus recuerdos y llegaron resueltamente a incorporarse a nuestras filas.

¡Y siguen llegando! Nombre del barco: “EUROPA”


Si, son aquellos que llegaron un buen día de tierras lejanas como España, Austria, Polonia, Italia, Argentina, Estados Unidos, China y también de diversos estados de la República Mexicana.


Son, en fin, los que decidieron adoptar permanentemente esta tierra para quedarse en ella y llamarla “hogar.�


= Una Tierra de Promisión = Ellos han llegado a la península llenos de ilusiones. Han decidido establecerse, aceptar sus costumbres, abrazar sus mismas causas, arraigarse firmemente al suelo y hundir en la arena húmeda sus raíces para elevar al aire con orgullo sus ramas cargadas de nuevos retoños.


Los que han venido son esos que ahora nos preguntamos... Âżpero cĂłmo es posible que nos la hayamos podido pasar antes sin ellos?

Ahora son verdaderamente valiosos, importantes, imprescindibles y no los dejaremos ir.

ÂĄYa son de los nuestros!


Si, esos que vinieron de lugares distantes merecen nuestra admiraci贸n y sincero reconocimiento.


Los “fuereños” son los que han aceptado el reto del destino. Son los que, habiendo quedado prendados de la tierra y de su ambiente, se han convertido en partidarios entusiastas de su lucha, en hijos adoptivos, en hermanos de los sudcalifornianos, consecuentemente identificándose con nosotros, compartiendo la abundancia y la escasez, las dichas y las penas, las lágrimas y las risas...


ÂĄBienvenidos a bordo!

...y han decidido embaracarse, sin pensarlo mucho, en la misma nave en que navegamos mal que bien los que somos de aquĂ­.


Su firme decisión de quedarse es más importante de lo que comúnmente se cree. Tal vez no fue tan fácil para ellos dejar atrás sus raíces, su patria, sus lares, sus costumbres y su mundo como se cree.

¿Sería fácil para nosotros?

Cabo San Lucas


ÂżNo es verdad que han sido ya bastante atrevidos para arriesgarse a venir hasta acĂĄ, y suficientemente valientes para quedarse entre nosotros para siempre?

Hoy ya son parte integrante de nuestra comunidad.


Hay que darse cuenta que su decisión fue quedarse aquí para siempre, para vivir, para convivir... y quizá para morir entre nosotros...

Porque así lo decidieron ellos.


Tal vez ellos han encontrado aquí su lugar en la

vida: la tranquilidad, la paz, las oportunidades, el sitio ideal al cual pertenecen en realidad. Un mundo muy suyo, en fin, donde se sienten enteramente cómodos, realizados y satisfechos.

¿Qué más se puede pedir?


O quizá al llegar se han encontrado con un mundo activo y dinámico; o con terreno fértil y propicio para cultivar sus ansias y cosechar sus sueños. Y así, con inusitado entusiasmo, se han dedicado a las actividades que más les atraen, les convienen y les agradan: la agricultura, el comercio, la construcción, la hotelería, el periodismo, el ejercicio de su profesión y muchas cosas más.

Malecón de La Paz Zona Centro

¡Pues enhorabuena!


Y también –es necesario mencionarlo– no son pocos los que felizmente encontraron aquí a la compañera o compañero de su vida en una emotiva cita con el destino, decidiendo unir sus vidas y fijar aquí su hogar para siempre.


La vida en nuestro alejado terruño es muy difícil, ni duda cabe. Eso todos lo sabemos. No hay que olvidar que en esta apartada región, aun en nuestros días, estamos constantemente sujetos a la ley de la supervivencia del más apto, y que sólo avanzaremos si unimos nuestro vigor, nuestro ánimo y nuestro esfuerzo.


Ahora debemos vivir y trabajar juntos y en armonía con la meta común de construir una patria chica mejor, más robusta y saludable para bienestar nuestro, de nuestros hijos y de las generaciones futuras.

¡La Unión hace la Fuerza! Bahía de Cabo San Lucas


“Hermanos: los que quieran pueden regresarse. El último barco está por zarpar. No puedo obligar a nadie a permanecer aquí, exponiéndolos al peligro y a sufrir hambres, enfermedades, privaciones e inclusive a encontrar la muerte. Pueden volverse ahora mismo si así lo desean. Pero yo, pase lo que pase,

he decidido quedarme.” Padre Juan María de Salvatierra, Misionero de la Orden de Jesús. Loreto, Baja California, Agosto de 1698.

= EPILOGO =

Una página de la Historia


Y ahora... ¡ADIOS! Hasta que nos volvamos a encontrar en esta alejada, legendaria y misteriosa Península de Baja California.

F i n Es difícil llegar hasta ella... pero más difícil aún dejarla.

Una realización de Francisco Arámburo Salas. faramburo@aramburosuites.com


los que un dia llegaron