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PAÍS

Jueves 2 de enero de 2014

La guerrilla se levantó en armas por la marginación de los pueblos indígenas.

Más de 12 mil soldados fueron enviados a combatir a los zapatistas.

Uno de los caídos ante el poder militar del Ejército.

Nunca fue un problema

de seguridad nacional A pesar de informes del Cisen, Carlos Salinas optó por ocultar la amenaza del grupo guerrillero MARÍA IDALIA GÓMEZ

E

ran casi la una de la mañana del 1 de enero de 1994, un llamado urgente del gobernador de Chiapas, Elmar Setzer Marseille, despertó entonces a todos en la Presidencia de la República, en el Ejército, la Secretaría de Gobernación y Cisen. Todos apenas se enteraban: hace poco más de una hora, de forma simultánea cinco cabeceras municipales fueron tomadas por un grupo armado, hay policías municipales muertos y heridos. Han declarado la guerra al gobierno. Enfurecido, el presidente Carlos Salinas ordenó a las Fuerzas Armadas y al Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) acumular toda la información sobre lo que ocurría, contener el ataque y hacer “lo que fuera necesario”. Se sacaron tres informes que el Cisen había entregado al Presidente y al gabinete de Seguridad, entre mayo y noviembre de 1993, con detalles precisos sobre los orígenes, operaciones y capacidades de ese grupo subversivo llamado Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). El último documento incluía un párrafo, en el que se alertaba que en enero el grupo guerrillero planeaba actuar, no había fecha precisa, solamente el mes. Pero esos documentos habían sido desestimados por el presidente Salinas, quien incluso ordenó que algunas de sus partes fueran matizadas,

porque a pesar de la existencia de este grupo, su capacidad operativa y zona de influencia no los convertía en un problema de seguridad nacional y, en cambio, el reconocer su existencia y actuar en su contra podría empañar las negociaciones y entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio (TLC). La omisión del gobierno, irrumpir el mismo día de la entrada en vigor del TLC y la estrategia diseñada por el EZLN, particularmente el Subcomandante Marcos, convertiría la movilización indígena en uno de los más importantes temas de la agenda nacional durante los siguientes siete años y atraparía la atención mundial. A partir de los testimonios de funcionarios y ex funcionarios que de forma directa o indirecta participaron en las investigaciones contra el EZLN y en los ataques militares en su contra, recabados por 24 Horas, así como notas periodísticas de los últimos 34 años, además de las referencias bibliográficas de Carlos Tello y Jorge Luis Sierra, permiten confirmar que el grupo guerrillero fue infiltrado desde 1980 y se conocía, a detalle, sus operaciones, capacidad bélica, zonas de influencia y operaciones en Tabasco, Puebla y Chiapas. La verdadera identidad del Subcomandante Marcos se supo en febrero de 1995: Sebastián Guillén Vicente.

ORÍGENES Y BASES

El EZLN en realidad nació en 1969 bajo otro nombre, Fuerzas de Liberación Nacional (FLN), con células ope-

Las tropas zapatistas irrumpieron en cinco municipios de Chiapas el 1 de enero de 1994. FOTO: EFE rativas en Nuevo León, Puebla, Tabasco, Chiapas y Estado de México. Las autoridades fueron identificando, al paso de los años y a algunos de sus principales operadores: Alfredo Zárate, Napoleón Glockner, César y Fernando Yáñez, comandantes Santiago, Jaime, Pedro y Germán, respectivamente. Los tres primeros murieron o permanecen desaparecidos, el último fue detenido en 1995 y luego liberado. Las FNL trataron de mantener bajo perfil para lograr consolidar un movimiento armado, pero distintos enfrentamientos con la policía y el

Ejército, ocurridos en Nuevo León, Estado de México, Tabasco y Chiapas, los obligaron a cambiar de estrategia y de nombre. El primer rastro que las autoridades encontraron del EZLN fue en 1974, cuando ubicaron y desarticularon un campo de entrenamiento en la Selva Lacandona, en las cercanías del rancho El Diamante, justo en unas tierras que denominaban El Chilar, porque los jóvenes utilizaban como disfraz la supuesta siembra de chile, pero en realidad se trataba del Núcleo Guerrillero Emiliano Zapata, que

dirigía el comandante Pedro. Prácticamente todos fueron asesinados por la policía o el Ejército. Para 1980, en Ciudad Pemex, Tabasco, otro enfrentamiento con las autoridades puso al descubierto otro campo de entrenamiento y en él, las autoridades también encontraron, por primera vez, los estatutos del EZLN que estaba en formación. Fue precisamente en esta época en que Rafael Guillén Vicente, el Subcomandante Marcos, entonces profesor en la Universidad Autónoma Metropolitana, se embarcó en la


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