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ENTRE DOS HEROES: SPIDERMAN O Mª ROSA Josehp Campbell, en su libro El Poder del Mito, explica cómo los protagonistas de ciencia ficción nos sitúan simbólicamente en los grandes peligros y desafíos que debemos enfrentar, en primer lugar, para reconocer y aceptar nuestra misión en la vida, y luego, desarrollar lo necesario para llevarlo a cabo 1. Lo podemos observar, por ejemplo, en la trilogía de Spiderman. Parker, joven estudiante de física al que le pica una araña de laboratorio, empieza a desarrollar superpoderes que tendrá que conocer, aprender a manejar y decidir cuándo y para qué utilizarlos. Por suerte, y sobre todo, por conveniencia pedagógica de su creador, los utilizará para hacer el bien. Algo de lo que nos alegramos y nos servimos quienes pretendemos llevar el evangelio a los jóvenes. Pero hay otro tipo de relatos, que no son mito sino realidad, que también nos estimulan para buscar nuestra gran misión en la vida y desarrollar las cualidades necesarias para llevarla a cabo: las biografías. Así pues, la vida de Mª Rosa Molas alienta el camino de quienes nos sentimos llamados a ser consolación.

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Campbell J. El poder del mito. Barcelona: Emecé Editores; 1991.

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¿Qué tienen en común Spiderman y Mª Rosa? Evidentemente, que ambos trabajan por el bien de los demás. ¿En qué se diferencian? Sabemos lo que estáis pensando… en su forma de vestir. Y estáis en lo cierto pero hay más, y lo introduciremos a través de otras dos preguntas: ¿Cuándo y por qué proponer la historia de Spiderman? ¿Cuándo y por qué proponer la vida de Mª Rosa Molas? Quizá los adolescentes, cuya fantasía no tiene límites ni pobrezas, entienden y valoran más al hombre araña. Sus acciones son más espectaculares y aún cuando se equivoca, consigue rectificar sin que queden secuelas negativas y duraderas. Todo acaba perfecto. Las biografías, en cambio, no son perfectas. Si son fidedignas, contienen algún que otro detalle, que chirría, aunque sea poco, en la mente del lector. En el caso de Mª Rosa, ¡cuánto humor nos toca echar a una de sus afirmaciones en la que expresa que prefería hermanas catalanas! 2 Pero esto nos recuerda lo que una hermana nos contaba respecto a una preciosa planta. La observaba a unos cuatro metros de distancia y no distinguía si era natural o artificial. De repente cayó en la cuenta de que sin duda alguna era natural. Antes de continuar ella misma la explicación, nos preguntó: «¿sabéis por qué lo supe? Porque tenía una hoja medio seca. Los defectos, las limitaciones, son propios de la vida verdadera, no de la artificial». Por eso, si pretendemos madurar y ayudar a que otros maduren, no debemos quedarnos en un mundo de ilusiones, de superpoderes…, sino caminar con los pies en la tierra. Debemos pasar de Spiderman a Mª Rosa. Algo así debió de pensar Dios cuando después de guiar a su pueblo como columna de fuego 3, o de mostrarse a sus líderes y profetas como zarza ardiendo 4 o como suave brisa 5, decidió que el Verbo se encarnara. Y acogiendo en todo nuestra condición humana, excepto en el pecado 6: la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros 7, para que entendiéramos mejor su mensaje de amor. Así pues, Jesucristo, con sus palabras, sus gestos… su vida, pregonó la justicia y la verdad y atendió a los más necesitados, devolviéndoles el reconocimiento social que toda persona merece. La Madre entendió muy bien esta apuesta por la dignidad humana desde Cristo, con Cristo y para Cristo, y a ella consagró su vida, de forma tan intensa y convencida, que hoy seguimos queriendo continuar la obra que el gran Alfarero empezó con ella. 2

Casaus Cascán Mª E. Epistolario, carta nº 25. Historia de las Hermanas de Nuestra Señora de la Consolación (Hª Hnas. Ntra. Sra de la Consolación). Mª Rosa Molas: dimensión humana,Tomo I. Congregación Hermanas de nuestra Señora de la Consolación; 1986. 3 Ex 13, 21 4 Ex 3,2 5 1Re 19, 12 6 Hb 4, 15 7 Jn 1, 14.

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Por ello, en este trabajo abordaremos el tema de la dignidad, que fue tan importante en su vida y sigue siendo hoy un gran reto en la nuestra. Volvamos a nuestros héroes y los efectos que producían en las personas a quienes servían. Podemos preguntarnos cuál es el origen de la energía que irradiaban. Spiderman rescataba a quienes caían desde las ventanas de los rascacielos. La Madre, por su parte, luchaba por la defensa de la vida de los desvalidos. Está claro que se trata de una fuerza que les hace prescindir de salvarse a sí mismos y tener como objetivo salvar a los demás. Les lleva a valorar la vida de las personas. En ambos casos esta fuerza procede de dentro de ellos sin ser ellos la causa directa. En Spiderman se trata del resultado de la mutación provocada por la picadura de la araña, mientras que a Mª Rosa le nace de la experiencia del Dios del consuelo en su vida 8. Es el motor de la espiritualidad encarnada de la familia de la consolación. Esta espiritualidad está fundamentada en el Dios Trinitario. El Padre envía al Hijo para consolar a los débiles. El Hijo asume la condición humana, viviendo y compartiendo el dolor humano. El Espíritu impulsa a hacer vida la consolación de Dios con creatividad y audacia 9. La vida interior que cimenta nuestro vivir, nuestra encarnación, nace de una intimidad con el Señor 10, y de una auténtica vivencia de la fraternidad 11. Nuestro alimento es la Palabra de Dios, de la cual acogemos la vida que Dios nos regala y nos llama a vivir, compartiéndola y celebrándola en familiacomunidad. Desde esta vivencia salimos fortalecidos para expresarla en nuestras relaciones concretas. No podemos quedarnos sólo en la experiencia interior de Dios. La Madre no lo hizo ya que la suya fue una espiritualidad activa que reflejó en la regla común que dejó a las primeras hermanas: «amar (…) a Jesucristo (...) sirviéndole corporal y espiritualmente en la persona de cualesquiera necesitados» 12. Nuestra experiencia de

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CC 2. CC 5. 10 CC 56. 11 CC 47. 12 Mª Rosa Molas. Regla Común. Capítulo 1º, 1 (RC 1º,1). 9

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conocer el amor de Dios nos conduce a actuar consolando, ante el rostro del hermano necesitado. La Madre y quienes nos sentimos consolación para el mundo somos portadores de un ADN que contiene humildad, sencillez y caridad, aunque es responsabilidad de cada uno cultivarlo y manifestarlo en la vida. Descritas las bases de nuestra espiritualidad focalizamos nuestra atención en cómo la Madre es referencia para nosotros en el compromiso por la dignidad humana. «Levantad la cabeza porque se acerca vuestra liberación» 13. Así lo entendió Mª Rosa: poner en pie, a la altura de lo que cada ser humano merece. Esta tarea urgente que la Madre en su tiempo y nosotros hoy vivimos desde la «protesta viva y permanente» 14 encuentra su base sólida en la identidad que imprime el carisma de consolar. Todo esto va más allá del simple carácter paliativo o de cubrir las necesidades básicas si éstas no van acompañadas del adjetivo “digno”. El latido del carisma llevó a Mª Rosa a «luchar

por

erradicar

las

causas

del

desconsuelo y a forjar artesanalmente a las personas relacionándose con ellas, dándose a sí misma en lo que hacía» 15. La vida de la Madre, su vivencia y compromiso por la justicia y la verdad hoy nos dan las claves hermenéuticas para que también nosotros actuemos y trabajemos por la dignidad de cada hermano y hermana. Desde

la

clave

relacional

de

la

Consolación, esta opción se hace efectiva con la «cercanía, comprensión, servicio abnegado,

trato

paciente» 16

a

solícito, todos

bondadoso los

y

hermanos,

especialmente a los que más sufren.

13

Lc 21, 28 CC 10. Cf. Obispo Villamitjana, Escr. Past. 15 García Fernández M. Made in Consolación. Hermanas de Nuestra Señora de la Consolación: Tortosa; 2011. 16 Hermanas de Nuestra Señora de la Consolación. Normas Aplicativas (N.A) de 2011. Nº 58.2). 14

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La dignidad no puede perderse nunca ya que es un sello que llevamos impreso por ser hijos e hijas de Dios; sin embargo, a muchos se les hace creer que la han perdido, que la han dejado olvidada en el insulto que dolió más que aquel golpe, en el vacío sufrido ante el intento de sacar una palabra de una garganta ya sin voz o en aquella esquina en la que se tiró la última jeringa. Queremos defender la dignidad de la persona promoviendo en todos los ámbitos la justicia social. Somos conscientes de que «nuestra acción evangelizadora puede acercar a las personas a Jesucristo, conocer el amor de Dios y recuperar la dignidad perdida» 17. Toda lucha por este ideal se ha de manifestar en un compromiso a nivel personal, familiar-comunitario y apostólico que implique un estilo de vida coherente. En todos nuestros actos, palabras, decisiones… podemos estar luchando por la dignidad del hermano que tenemos cerca o lejos. Sin embargo, con ellos también podemos estar arrancando jirones de esta dignidad que les pertenece. Las hermanas de la Consolación estamos llamadas, para ello, a que nuestra vida sea sencilla, austera, abnegada y solidaria, viviendo de nuestro trabajo, agradeciendo todo lo que recibimos y compartiendo los bienes, conscientes de que todo es de todas y haciendo un uso responsable de todos los recursos 18. Por otro lado, la acción comunitaria que se propone en el Mensaje del XVI Capítulo General no sólo consiste en luchar sino también en evitar, «en todas las situaciones, conductas y estructuras que no favorezcan la justicia» 19. Y es que «no nos salva lo que hacemos sino cómo vivimos» 20. En definitiva, se nos pide ser lo que identificó a la Madre: maestros en humanidad. En su tiempo se enfrentó a un contexto específico en el que encarnó la lucha por la dignidad de toda vida humana. Hoy las coordenadas son otras, pero con una misma raigambre. Aparecen nuevas situaciones, dificultades y desconsuelos, en los que hemos de ser creativos para poner en pie al que está encorvado y, cual profeta, denunciar ese pie que pisotea al que ha hecho más pequeño con su zapato.

17

Hermanas de Nuestra Señora de la Consolación. Marco Estratégico 2011-2017, p. 10. Marco estratégico 2011-2017, p. 9. 19 Hermanas de nuestra Señora de la Consolación. Mensaje del XVI Capítulo General. 2005, p. 16. 20 Allende A, sj. Ejercicios para juniores. Salamanca. 2013. 18

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Desde esa maestría de la que hablábamos, por tanto, se trata de educar para luchar por el que sufre y también de enseñar a cada persona a respetar, con su forma de vivir, la dignidad del hermano. Para ello, pueden darnos luz algunos rasgos de Mª Rosa que hoy queremos asumir en nuestra identidad quienes nos sentimos parte de la familia consolación. Estos rasgos iluminan la forma de encarnar nuestro ser consolación, desde este cuidado de la dignidad humana. Como primer rasgo destacamos el discernimiento y la lucidez. La Madre tuvo que discernir lo más conveniente para defender la dignidad humana en todos sus aspectos. Por ejemplo, en una carta dirigida al alcalde de Tortosa, se ve claramente cómo la Madre desaconseja la admisión de uno de los chicos acogidos, por su mal compartimento tras haber tenido varios avisos y haber pasado por distintos oficios. «…Viene siguiendo un porte bastante reprensible, con el cual se aleccionan malamente los demás albergados... Me veo precisada a manifestar…que al solicitar el interesado el nuevo oficio se le despida completamente de él» 21. Para la Madre esto no sería fácil, pero en su discernimiento vio con claridad que esta persona estaba perjudicando a los otros compañeros, y no sólo esto, sino que también pensó educarle en responsabilidad y enseñarle a vivir de manera consecuente con lo que hacía. En esta línea del discernimiento y la lucidez en el mensaje del XVI Capitulo General, se nos exige un método riguroso: «Vivir el discernimiento como actitud

de

vida» 22.

Para

ello,

el

documento presenta algunos ejemplos: cuidaremos la selección del personal para que el fin sea la evangelización; buscaremos que nuestras presencias estén al servicio de los más pobres; crearemos proyectos que favorezcan la promoción de los necesitados; priorizaremos las funciones que tengan más incidencia en la evangelización y potenciaremos el sentido evangelizador de nuestras presencias optando preferentemente por los más pobres 23.

21

Casaus Cascán Mª E. Epistolario. Hª Hnas. Ntra. Sra de la Consolación, t.I. carta nº 131. Mensaje del XVI Capítulo General, p. 10. 23 Ibid, p, 14 y 15. 22

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Más recientemente se nos recuerda que debemos ampliar nuestro horizonte para descubrir las nuevas necesidades del entorno, pueblos y culturas 24. Por otro lado, la Madre tuvo una gran visión de futuro. En algunas de las cartas de la Madre podemos ver que había hermanas que compartían el trabajo con los laicos, es decir, ya en tiempos de la Madre las hermanas trabajaban en centros públicos. Esto les posibilitaba abrir otros horizontes y nuevos campos de evangelización. Es más, era tal la calidad humana que las hermanas ofrecían, que los mismos laicos pedían la presencia de hermanas en sus centros. Así contesta Mª Rosa en una carta al alcalde de Villarreal, a su petición de demandar una hermana para el hospital. «En el día primero del mes próximo diciembre estará en ésta la Hermana que ha solicitado» 25. Aquí vemos la apertura con que vivió Mª Rosa Molas y que hoy sigue siendo para nosotros una llamada. Otro ejemplo del

marco

compartir

estratégico proyectos

nos con

invita

a

otras

congregaciones, confesiones cristianas, religiones y organismos no religiosos, para trabajar juntos por una vida más humana 26. Además, para optar por la dignidad humana, vemos imprescindible tener una visión de futuro lúcida. Para ello, se nos pide que nos ayudemos a hacer una lectura creyente de la realidad, a discernir los signos de los tiempos y mantenernos en actitud de alerta para escuchar la voz de Dios allí donde la vida clama 27 Mª Rosa Molas consolaba intuyendo el dolor y restaurando la dignidad de la persona y para ello partía de su forma de mirar. Sabía mirar al mundo, a las personas, desde Dios, con una mirada de profunda misericordia. Además recomienda esta forma de mirar a las personas que le rodean. Así, en otra de sus cartas, Mª Rosa dice a un enfermero que «mire con más delicadeza lo del prójimo» 28.

24

Marco estratégico 2011-2017, p. 14. Casaus Cascán Mª E. Epistolario. Hª Hnas. Ntra. Sra de la Consolación, t.I. carta nº 54. 26 Marco estratégico 2011-2017, p. 14. 27 Ibid, p. 8 28 Casaus Cascán Mª E. Epistolario. Hª Hnas. Ntra. Sra de la Consolación, t.I. carta nº 66. 25

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Al igual que ella, para restaurar la dignidad de la persona, creemos fundamental esta forma de mirar, que no parte de la nada sino de la Palabra de Dios cuando nos dice «Consolad, consolad a mí pueblo» 29, que pide de nosotros una mirada de misericordia a las necesidades de un mundo desconsolado 30. Además, el Marco estratégico nos sitúa en nuestra misión, dentro de la Iglesia local y universal, desde un mirar nuestro entorno y nuestro mundo con la misericordia con que Dios lo mira; y desde aquí, buscar los «otros cualesquiera necesitados» 31 que van surgiendo en el camino. Otros rasgos a destacar de la Madre que no nos pueden faltar son la audacia y valentía. Mª Rosa denunció actos y decisiones que no promovían la dignidad humana. En otra de sus cartas, la Madre reclama que no reduzcan hermanas en el hospital y en la casa de misericordia para poder ofrecer una atención digna a los albergados. Su audacia le permite argumentar los hechos y pedir con entereza lo que cree justo. «Es indispensable la continuación de las cuatro hermanas sino ha de resentirse la buena marcha y más precisa de los infelices» 32. Ante una sociedad donde prima el abuso de poder estamos llamados a dar una respuesta audaz y valiente que apueste por la dignidad humana. En este sentido, el Marco estratégico nos recuerda que nuestra misión evangelizadora está impulsada por la audacia transformadora de la Madre que como «maestra en humanidad» nos invita a atender y a cuidar la dignidad de los más pobres 33. Esta humanidad se manifestó ante las diversas situaciones de su vida. Mª Rosa, confiada en ese «todo para gloria de Dios y bien de los hermanos, nada para nosotras», vive sin mirarse a sí misma, dando calidad humana a la realidad concreta en la que se encuentra. En otra de sus epístolas dirigida al alcalde de Tortosa, reclama que el pago a las amas de lactancia debe de ser inmediato, ya que son cuatro los meses que se les adeudan y por ello han muerto ya tres niños huérfanos en casa. Además esta situación de crisis está causando no poder vestir a los albergados dignamente, «pues rayamos en el desaliño y algo de indecencia» 34.

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Is 40, 1. Mensaje XVI Capítulo General. 31 Marco estratégico 2011-2017, p. 10. 32 Casaus Cascán Mª E. Epistolario. Hª Hnas. Ntra. Sra de la Consolación, t.I. carta nº 114. 33 Marco estratégico 2011-2017, p. 10. 34 Casaus Cascán Mª E. Epistolario. Hª Hnas. Ntra. Sra de la Consolación, t.I. carta nº 49. 34 Marco estratégico 2011-2017, p. 10. 30

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En la actualidad, nuestra calidad humana y nuestra búsqueda de la dignidad de la persona no va tan dirigidas al cuidado material y espiritual de un grupo de albergados, sino a otro tipo de situaciones. Por ejemplo, el mensaje del XVI Capítulo General nos anima a vivir desde esta calidad humana ofreciendo espacios de acogida, cercanía, escucha, dialogo y acompañamiento a las personas de nuestro entorno; con un modo de vida sencillo, austero y solidario con las necesidades del mundo; acogiendo la diversidad de culturas, mentalidades, edades y circunstancias, como medio de crecimiento y enriquecimiento mutuo. 35 Una vez argumentada la importancia que la apuesta por la dignidad tuvo para la Madre, ¿dónde quedó Spiderman? Todavía hay una diferencia más entre él y Mª Rosa: el hombre araña trabajaba solo, mientras que la «maestra en humanidad» creó una gran familia. Si eres parte de ella, te animamos en tu compromiso por la defensa y promoción de la dignidad humana. No es necesario que subas a un rascacielos para colgar una pancarta si tu muñeca no lanza tela de araña; basta con compartir la vida y la fe de forma sencilla con las personas con las que en el día a día caminas, reconociendo el valor de cada una de ellas como hijos e hijas de Dios y, por ello, como hermanos y hermanas. Realizaréis

todas

las

actividades

personales,

comunitarias, apostólicas, con espíritu de humildad, sencillez y verdadero amor, tal como actuaría Jesucristo en su historia humana. (RC, 4)

35

Mensaje XVI Capítulo General, p15 y 20.

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Entre dos héroes