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Cuando E.P. Thompson se hizo poeta: Revista de poesía política No. 4 – febrero de 2017

Pablo Mériguet y Fernando A. Muñoz-Miño, Editores. Quito – Ecuador


Cuando E.P. Thompson se hizo poeta: revista de poesía política

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Índice PREÁMBULO .................................................................................................................................. 4 LA SANGRE CONTRA EL FILO: POR UNA POESÍA COMPROMETIDA ................. 6 POESÍA POLÍTICA CONTEMPORÁNEA ........................................................................... 10 CUARENTA/ MAXIMILIANO ALBORNOZ TORRES .................................................................. 12 ABAJO/ KENIA NOHEMI ........................................................................................................... 15 ¡INKARRI CARAJO!/ ERNESTO FLORES SIERRA....................................................................... 16 YO TUVE UN JUEZ INCOMPETENTE/ SANDRA CORREA........................................................ 18 NÚMERO UNO/ FRANCISCO BUSTOS ................................................................................. 21 POEMA DEL AMARGO DESEO DE CAMBIO/ LUIS S. VILLACAÑAS DE CASTRO ................... 23 EL ACTO DE LA CREACIÓN/ LEONARDO PINTO VILLALVA ................................................. 24 SILUETAS EN LA MAR/ CHRISTIAN JIMÉNEZ KANAHUATY .................................................. 25 PLAZAS VACÍAS/ SANTIAGO GRIJALVA ................................................................................... 26 ROJASYVIOLETAS/ VALERIA LÓPEZ ÁLVARO ........................................................................ 28 CANCIÓN DE HORROR/ FERNANDO A. MUÑOZ-MIÑO ....................................................... 29 SE ESTIRA EL MURO, TAMBIÉN SE ENROSCA/ ANA CECILIA BLUM. ................................... 31 MAESTROS Y CONTRAMAESTRES ..................................................................................... 32 LA POESÍA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO/ GABRIEL CELAYA.................................... 34 LA MUERTE FLORECE EN LA PSIQUIATRÍA/ VÍCTOR VALERA MORA .................................. 36 MANIFIESTO/ NICANOR PARRA ............................................................................................... 37 EL BURGUÉS/ JAIME GALARZA ................................................................................................ 39 GUERRA/ FUYUHIKO KITAGAWA .................................................................................................. 41 DESDE LAS CUATRO CÁRCELES: POEMA NO. 2/ NAZIM HIKMET ....................................... 42 PARA UN MEJOR AMOR/ ROQUE DALTON .............................................................................. 43 POESÍA POLÍTICA EN ECUADOR Y AMÉRICA LATINA. ENTREVISTA A XAVIER OQUENDO, POR PABLO MÉRIGUET ...................................................................... 44 EL ARTISTA Y LA EPOCA/ JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI ......................................... 50

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Preámbulo Edward Palmer Thompson (1924-1993), conocido más por sus siglas: E. P. Thompson, fue un historiador inscrito en la tradición marxista y representante de la Escuela Social Inglesa; aunque su obra más conocida fue el libro The making of the english working class (1963), su crítica a las interpretaciones y prácticas más osificadas del marxismo y el comunismo, respectivamente, fue una constante desde la década de 1950 hasta su muerte, siendo especialmente remarcable sus contribuciones en los proyectos editoriales The New Reasoner, New Left Review (hasta 1962) y Socialist Register, enmarcados en la tendencia del socialismo humanista, propuesta por él mismo. Aunque Thompson es conocido mundialmente por su contribución científica en la innovación de las categorías marxistas y su compromiso político, su aporte específico alrededor de la literatura han ocupado un puesto secundario y subordinado al momento de rescatar su legado; en este campo, podemos encontrar sus incisivos trabajos sobre la poética (en la que se encuentra sus estudios sobre William Morris, William Blake, Rabindranath Tagore y Edward Thompson), y sus propios intentos poéticos. Este segundo elemento, el de la poesía producida por la pluma de un historiador comprometido políticamente, fue el catalizador que condujo a la creación de la revista Cuando E. P. Thompson se hizo poeta, que en 2010 nació con el subtítulo de “dilucidaciones y escritos cortos”; este proyecto, cuyo objetivo principal era hermanar la historia, la política y la poesía como prácticas poiéticas comprometidas con la transformación social, se proponía además constituirse en un espacio para la difusión de tres tipos de contenidos: poesía de autores connotados (como Sabines, Hernández, Mistral, Storni, Vaptsarov, Maiakovski, entro otros), la letra de canciones de contenido social y los ejercicios poéticos de los editores Fernando Muñoz-Miño y Pablo Mériguet Calle. Esta propuesta poética contó con dos ediciones más, en 2011 y 2013, y la impresión de más de cien ejemplares. Tras una larga espera de más de tres años, el proyecto se ha reorganizado para adquirir la forma de una revista digital bajo el nombre Cuando E. P. Thompson se hizo poeta: revista de poesía política; esta segunda etapa de la revista, tiene por objeto rescatar a la poesía política como una práctica necesaria y vigente, que en una postura crítica o abiertamente contraria a la apuesta del l’art pour l’art halla en la poiesis un inherente carácter transformador y revolucionario. En la presente edición se han intentado recopilar poemas que vayan en la línea más general, en tanto la poesía como método político de crítica, obviando otros poemas que si bien presentan un comprometimiento por el cambio (quién puede negar a la poesía vitalista de

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Vallejo como algo distinto de revolucionaria), no lo dicen puntualmente. El objetivo es abrir esta nueva serie de números de la revista con un tema general, inicial y básico, y no por ello menos profundo. Tras el "manifiesto" posterior, introducimos en la primera sección (Poesía política contemporánea) una docena de poemas enviados tras la convocatoria del año pasado, y que han sido seleccionados de entre una cantidad considerable de propuestas, especialmente bajo el criterio que se ha intentado presentar arriba, en tanto es supuesto de acción; hay presencia de Argentina, Ecuador, Chile, Bolivia y España. En la segunda parte (Maestros y Contramaestres), por otro lado, se podrá encontrar poesía de importantes autores que lograron desarrollar de manera ya "clásica" esta problemática y sus derivaciones. En tercer lugar, el presente número exhibe una entrevista exclusiva al poeta ecuatoriano Xavier Oquendo Troncoso, sobre la poesía política en el Ecuador y en América Latina, inaugurando así una sección dedicada a difundir entrevistas sobre las formas poéticas que nos competen. Para cerrar, se adjunta un escrito imprescindible de José Carlos Mariátegui titulado "El artista y su época", intentando, tal vez, convertir a este espacio en un momento de difusión del pensamiento crítico en el mundo artístico. Con este preámbulo necesario, presentamos el 4to número de la revista, primero en formato digital, continuando el antiguo proyecto que vino desde la historia a la poesía, y viceversa, como bien enseñó Edward Palmer Thompson.

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La sangre contra el filo: por una poesía comprometida Hay una navaja contra en el cuello de cada ser humano. Sentir el filo es opcional ¡sin duda!, pero nada quita que el borde esté ahí, en el sujeto que respira, afilando con su vida un borde común. El poeta, como el resto de las personas, debe sentir que en cada palabra se juega su sangre, pero también la del mundo entero; y tiene que hacerlo porque eso sucede. Si es expulsado de su pueblo, o clavado en la historia, necesita comprender, irremediablemente, que su oficio no tiene más peculiaridades que el de un zapatero, un agricultor o un busero. No que sea lo mismo, pero no por no serlo, es algo más. Su trabajo no tendría por qué convertirlo en algo distante: ¡ahí radica su máxima proeza! El mundo instrumental ha logrado, con un éxito poco sospechado, dificultar la necesidad de una poesía comprometida, cuya negación surgió de la propia negación del mundo exterior. El sentido de una individualidad vacía del otro sólo puede traer un mar de obviedades poco claras. Asumir la inoperancia de un cambio, o incluso negar la búsqueda por un camino común, es la máxima de los versos autocomplacientes actuales. La verdad del citadino urbano, de clase media, bajada a su propio jardín, cultivando su propia hiel...es lo que clama la crítica especializada, que tanto dicen despreciar, pero que la mastican en secreto. El encuentro de uno con el uno mismo enajenado; la incapacidad de la herramienta de ser accionada; el verso postrado en las sombras de su propia podredumbre. Y aún así, qué riesgo mayor, qué miopía provinciana, qué patriarcas de pueblos de un sólo habitante, el saber que la pared está allá afuera, acercándose, y ser incapaces de golpearla con la cabeza. La poesía, sí, es la expresión de la posibilidad de reinventar, en su subjetividad más humana, el mundo. No es ni reflejo ni objeto prístino. Es, junto a toda la estética, la dialéctica constitutiva del ser humano, que es objeto y sujeto. Hay una diferencia entre la aceptación de lo social y político y su indiferencia negadora: muy pocos la asumen plenamente, y en este acto de tremenda angustia, se convierten en sujetos capaces de torcer algo que aprieta el torrente encausado; los otros, fieras de sus miedos que creen únicos e irreversibles, desarrollan su inautenticidad total, haciendo cosas que, acaso, llegan a anécdotas ínfimas. A estos últimos, a los que miran el mundo y sienten cobardía y estulticia, a los que creen que no se juegan nada y al hacerlo juegan todo en favor del mundo anónimo; a todos ellos, hace tiempo, se les intentó descollar del arte significativo (sí, volvemos a decir que hay arte que importa, que dice algo, que apuesta su mano si es necesario), pero el fracaso fue tan grande que la derrota sigue ardiendo en la muralla con los cadáveres de una generación que fue inmolada en el propio muro de la ignominia ideológica de ser la miseria vieja con maquillaje posmoderno. Y esto, por

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supuesto, no significa escribir únicamente versos sociales o políticos. El punto es que, aunque les pese en las jorobas de las editoriales y los premios de sus propios círculos caniculares, nunca nadie ha dejado de hacerlo. No hay ningún poeta que escriba sin ser alguien en el mundo. No existe el arte huérfano, y su madre es una realidad cambiante, paridora de hijos bastardos que niegan su proceder. Y es por eso que en un ambiente artístico tan descorazonado, parece que el mundo ha perdido sus entrañas ¡Pero no es así! ¡No mientras existan seres humanos, y no sólo poetas, que cambien la realidad, como sucede todos los días! ¡Que la historia no es finita mientras exista un pulmón respirando el desinterés del resto! ¡Que somos posibilidades de hacer! En este sentido, asumiendo que no existe un arte que no sea político, pero que generalmente es ignorado o menospreciado (como quien busca la indiferencia de la muerte), el punto es volver a jugarnos todo por practicar un arte comprometido, porque más vale un consciente torpe que un ignorante hábil. Repetimos: no significa hacer poesía de pocos temas sobre la realidad ¡Qué gran expresión de la visión del desamor barroco son los versos de Góngora, como capellán de Felipe III! ¿Acaso no nos está diciendo qué es el amor para él? "Sí, ahí estás negándote, radical miope y esencialista", afirmaría el mustio poeta del verso relativo conservador. Pero ¿dónde es que vio ese amor el narizón? En su mundo, pero interpretándolo constantemente, y no como un gran escribano de los espejos; y sin embargo, la gran osadía es sentir, aún, como propios algunos de sus versos. La historia lo disuelve todo, pero también crea un conjunto de caminos comunes en donde nos entrelazamos de alguna manera -generalmente chueca. Somos el resultado de todas esas visiones de ver el mundo (mordiéndose entre sí; unas moribundas y otras rabiosas/reinantes), y hemos llegado, nuevamente, a la vieja encrucijada (qué gusto por caminar en círculos), en donde o bien asumimos que la navaja sigue contra el cuello, o seguimos sangrando, gota a gota, la incapacidad de ver al ser humano de manera comprometida con alguna opción de transformarlo hacia donde esperamos. Ay, de quienes nieguen la negación, de quienes pretendan arrebatar el impulso creador de las patas del "arte por el arte". Sin embargo, el dolor es más pesado cuando se niega que somos seres para la transformación. La poesía no es revolución, lo sabemos. Pero qué necesaria es para forjarla, y también para desarticularla. Que los partidarios del mundo actual, de las reformas "para bien", de los botes de basura perfumados, borren, quemen o escupan sobre este intento artesanal por recuperar algunas voces que se juegan algo. Al final, generalmente, son los artesanos los que terminan escupiendo sobre las puertas de los grandes señores y los capataces asalariados.

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Por una poesía comprometida: ¡Sentimos la navaja! Comité editorial de Cuando E.P. Thompson se hizo poeta: revista de poesía política

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Poesía política contemporánea (poemas seleccionados de la convocatoria pública de agosto de 2016)

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Cuarenta Maximiliano Albornoz Torres Nació el 7 de junio de 1988, en la Ciudad de Buenos Aires. Antropólogo y docente, participa en la cátedra de antropología política de la Universidad de Buenos Aires, en donde también oficia como investigador en formación. Es parte del comité editorial de la Revista Kula, proyecto colectivo que pretende dar espacio a investigadores jóvenes en ciencias sociales y humanísticas para la publicación de sus trabajos.

Hay una presencia casquivana que se burla, que sangra, que engulle, que olvida. Hay una presencia y la desprecio. La desprecio como a nada, y es todo lo que un poema vuelva luz. La detesto, la detestamos. Nos agobia, nos ahoga. Posa sus manos de excrecencias en nuestras bocas, y pretende que así nos callemos en eterno silencio, cual si casquivano, tampocos -tan pocosnosotros no pudiéramos envolver sus manos en seda, en plumas, en terciopelo de infinitos verdes, y así casquivanos escupamos de nuestras nalgas la voluta de odio y pestes que supimos repeler. Hay una presencia casquivana que se burla, que cuece mis piernas en polímeros de látex, inoculando su marchar, como si el solo caminar fuera para ello una infamia. ¿de qué lo insultó? ¿de qué infamia? ¿de qué lo fastidió? ¿de qué? ¿por qué? No se preocupe, no me interesa comprenderte, presencia casquivana. Histérica. Indigna del amor que una mujer reclama. Indigna de un hijo que ama. Indigna. Indigna de una búsqueda. Inapreciable, despreciable. Incapaz. Imbécil. Como una voz que pretende ser audible en medio de un coro de sopranos estridentes, alcanzando la nota más alta en un grito de horror. Todo lo que te oye es horror. Es el mismo horror que siento ahora al recordarte, ni el sonido de mil libaciones escurriéndose

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entre mis dedos, embebidos de hielo, pueden callarte, presencia casquivana. Hay una presencia casquivana que se burla que gime, que llora, que dispara. Teme que nos encierren juntos. Teme de ella, porque yo ya no ofrezco temor. Como un beodo peleando por el amor prostituto, en la esquina de un garito, sobre la mesa de otros mil amores -ya prostituidos-. Todo en tu voz es mentira, como mi capacidad de escribir todo esto, de gastar tinta en recobrar esos recuerdos. ¿Todo? ¿Qué es todo sino una presencia casquivana? Me relamo dulce de lo difícil que es trozar tu dicha. Hay una presencia casquivana que se burla que se ríe, mientras llora. Usa lo último que queda de mí, de mis huesos y mi carne; la que no es más que un cúmulo de jirones, escabeche de alcohol, cuyo blandir la pluma es inaudito de fuerzas. Hay una presencia casquivana, pero me enfurece. Despierta mis más oscuras pasiones, deseando verla perecer, como quien liquida la tinta de una pluma o desploma un edificio naipeado, cayendo sobre tus espaldas con el peso del remordimiento ausente, el cual esquivo y equívoco, huye de tus pies. Por eso te crees invencible, presencia casquivana imberbe. Me buscás aunque te burles. ¿Crees que burlándote sentás manifiesto? No sos más que el eco de un murmullo, al pasar de un rumor foráneo. ¿Crees que burlándote, tu filo se enormiza devorando inclemente el peso de la razón? Hay una presencia casquivana que se burla pero aquí tenemos el quiebre la fisura sobre la tierra a través de la que no se escurrirá, yendo a lo más hondo de tus huesos, de tus hijos. Ríe. Reí. Búrlate. Nuestro es el tiempo que gira en torno a tu procaz carcajada, pero no son las del reloj. Esas son tuyas. Tus horas. Las mías son narcóticas. Son prohibidas. Las prohibiste, cobarde. Las mías son de cemento, y las ahogaste. Las hundiste hondo en lo profundo de lo que creías.

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Cruz putrefacta y media firma. Caíste rancia entre el musgo y la madera débil, como todo lo que ofreces, como una antigua jaula en el mar, derruida por la sal caduca de lo que ya no existe. Hay una presencia casquivana que se burla que escupe mi lecho creyéndome caído. Por eso, creceré. Tendrás tanto miedo que no te quedará más remedio que hincarte sobre la tabla, e implorar misericordia. El poema al devenir su coherencia traerá respuesta. Temperley, 23 de marzo de 2016 (en las vísperas del 40° aniversario del golpe cívico-militar 1976-1983)

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Abajo Kenia Nohemi Estudiante de 9no semestre en la Facultad de Derecho en la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, tallerista del taller literario de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí.

La pestilencia de la muerte nos persigna los días se repiten cadáveres descalzos llenan las avenidas. Abajo, la nube de escombros baña al mar de lamentaciones expongan sus huesos gastados apáguenlas miradas frente al sol. La sotana acusa, pecadores/pecado cuerpo de cristo devorado. tierra tragando podredumbre. Abajo, carne conviértete en arcilla, amasa con tu sangre hijos nuevos, fecunda gritos olvidados. entierra con sus manos a la bestia desgarra las piel de los corderos se acerca la mañana y los gigantes de piedra se despiertan.

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¡Inkarri carajo! Ernesto Flores Sierra Nace en la ciudad de Quito, el 1 de abril de 1984. Es Psicólogo Clínico por la Universidad Central del Ecuador, Magister en Estudios de la Cultura- Mención en literatura hispanoamericana por la Universidad Andina Simón Bolívar. Actualmente se encuentra cursando un Doctorado en Humanidades y Artes en la Universidad Nacional de Rosario- Argentina. Ha publicado los libros El aullido de la criatura oprimida y Heterogeneidad y esquizofrenia en los universos literarios de Jorge Icaza y José de la Cuadra. Se desempeña como profesor y psicólogo clínico en la Facultad de Psicología de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE).

Ríos de sangre marcaron tu sendero puka es el color que manchó la tierra cuando cortaron tu cabeza Padre del trueno, hijo del Inka. Cinco siglos de golpes en el rostro marcan tu pesado caminar por calles oscuras de ciudades hediondas a pobreza, a miseria, a cantina, a orina ciudad mugrosa cubierta de polvo donde antes fueron tus reinos Han pasado siglos y tu sangre corre por la tierra los caballos que no pudieron romper tu cuerpo avergonzados huyeron por la puna a esconderse, a decir en su vergüenza que no pudieron romper tu cuerpo culebra, serpiente, hijo del Inka El hambre desgarra los vientres de tus hijos Amaru espantosos dolores del que muere de hambre reclaman que tu cuerpo desmembrado vuelva a unirse que tu cabeza retome su lugar, siglos después de ser cortada culebra decapitada, amaru descuartizado es momento de encontrarse Quinientos años han caminado bajo el peso de la derrota tus hijos hijos de Viracocha, hijos de Wamani, hijos de Cuichi Jatari!!! Jatari!!! Carajo!!! Gritan tus hijos rogando, suplicando Taita que vuelvas a unirte Inkarri reclaman tus longos

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Inkarri reclaman tus guaguas Inkarri reclaman tus runas Inkarri reclaman tus warmis Inkarri carajo Inkarri culebra

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Yo tuve un juez incompetente Sandra Correa Investigadora especializada en acoso y linchamiento mediático, operatividad gatillada para alienar, embrutecer y vulnerar el derecho a la Dignidad Humana de individuos y pueblos. Abogada, Licenciada en ciencias sociales y políticas, doctora en Jurisprudencia. Varias obras escritas como un sentido de vida, no un modo de vivir. Defiende la vida ante todo lo que la niegue, deprede, intoxique. Ex Ministra de Educación, Cultura y Deportes del Ecuador 96-97. Catedrática universitaria DDHH. Miembro fundador del Colectivo Ciudadano “Víctimas de Acoso Mediático”. ALAL-Asociación Latinoamericana de Abogados Laboralistas. AAJ-Asociación Americana de Juristas. Divulgadora y militante proponente -ante Asamblea Nacional del Ecuador- de la necesidad de tipificar en los diferentes cuerpos legales, como infracción administrativa y como delito, la CONDUCTA del “acoso moral” en general; y, en particular, “acoso y linchamiento mediático”, acoso laboral, acoso escolar, acoso familiar.

En cierta etapa de mi existencia…. YO TUVE UN JUEZ INCOMPETENTE Servil rival al poder que lo gobierna. Clon neurocopiador del sistema con el que dice no comulgar. Yo tuve un juez incompetente, un "periodista". Dador de circo, escarmiento y distracción al pueblo. Diestro para ofrecer la "comilona" que los leones demandan. Yo tuve un juez incompetente, un "periodista". Hábil forjador de espectáculos "educativos". Luego convertidos en programas de entretenimiento. Como los de la televisión. Yo tuve un juez incompetente, un "periodista". Precipitado verdugo de inocencias. Facilitador de mentiras. Dictador de sentencias. Traficante de ediciones. Inoculador de sospechas. Mercancía del poder mediático que al legitimarlo, lo sustenta. Yo tuve un juez incompetente, un "periodista". Indiferente ante la diferencia de quien se acepta como cristo. De quien solo lo idolatra. Militante del fariseísmo que estigmatiza a quien no comprende. -sepulcros blanqueadosVelador del Sudaseismo o credo a la imagen sin trascendencia -nido de víboras-

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Yo tuve un juez incompetente, un "periodista". Cuya sed de pompa hace que todo lo observe bajo pretextos morales. Inconsciente para asesinar. Analítico para enmendar. Yo tuve un juez incompetente, un "periodista". Relleno de ideas que las dice sin peligro, sin coraje. Porque son expresión de la época anticorrupción. O, impuesta "nueva inquisición". Yo tuve un juez incompetente, un "periodista". Cuya intolerancia está cargada de razón para mentir, excluir, empujar, estigmatizar, marginar, acosar, linchar. Yo tuve un juez incompetente, un "periodista". Mercader de deudas de conciencia de penitentes y arrepentidos. Pobreza cultural de quienes sabiéndose incapaces para responder, refutan, difaman, acosan, linchan. Yo tuve un juez incompetente, un "periodista". Manipulador del miedo de un gueto, cuyos ungidos han sido designados hace mucho; y no por sus capacidades, sino por la habilidad para hacerse elegir. Impostura sin méritos, que apartados del pueblo, viven presos del temor a perder sus puestos y privilegios. Yo tuve un juez incompetente, un "periodista". Influyente creador de "chivos expiatorios” usados, para: Bloquear se le pida dar razón de sus “afirmaciones”. Desviar la atención sobre las atrocidades en el sistema actual. Hábil reemplazador del Estado de Derecho con el estado de opinión, estratagema usada, para: Poner a la opinión pública un ariete en la nariz y conducirla según el pedido de turno. Otorgador de abjuraciones previas a los pensamientos etiquetados de peligrosos, antes de otorgar el reconocimiento mediático y social que acostumbra Yo tuve un juez incompetente, un "periodista". Ser a quien –también- amo y doy gracias, porque: De su barbarie elegí apreHender. Su adicción a la "notoriedad mesiánica" me condecoró, con las Victorias Secretas mayores. Elegí ser manantial - no charco. Elegí ser ama y señora de mis circunstancias - no esclava a merced de ellas. Reconocí que la maestría del espíritu la obtenemos cuando la majestad de lo sucedido es en casa, en nuestra vida, en nosotros mismos. Hoy, medito, oro y anhelo. Que si alguna vez alguien se encuentra con un hábil acosador, linchador, dictador de culpa mediática por consigna. Cuya idólatra vanidad le alcance queriendo convertirle, en trofeo de los medios de comunicación, sin responsabilidad social ulterior ¡¡¡Fluya!!! ante su sed de pompa, sangre, dolor, estrellato e injusticia.

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¡¡¡Fluya!!! con el único poder que nada ni nadie puede manchar ni derrocar: El poder AMAR, que compadece la ignorancia y al ignorante amante del poder. "Padre perdónales porque no saben lo que hacen" Nadie me contó, lo vivencié en carne y espíritu propios.

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NÚMERO UNO Francisco Bustos Nació en Santiago de Chile en Abril de 1982. Publica su poemario Un Grito De Otoño En Un Jardín De Rosas Histéricas con El Ángel Editor en noviembre del 2015, Quito, Ecuador. Colaboración en MetaforologÍa, Gaceta literaria, Revista Digital Mayo del 2016.

Este mundo es una gran bola de basura girando en el espacio y nosotros sus ocupantes número uno. Estamos seguros que tenemos muchos sentimientos. Pero lo sabemos o solo lo creemos. Sabemos qué es un sentimiento o solo lo interpretamos por qué así lo definieron. Hay una realidad que realiza un sentimiento o es solo un impulso. Impulso fisiológico. Impulso hormonal. Impulso nervioso. ¡Me estoy poniendo nervioso! Impulso eléctrico. Me estoy quedando sin conexión; se ha caído la señal, ahora no señalo, mi dedo se está quedando dormido, mientras mi boca bosteza. ¿Qué es lo que nos mueve? Los cables que nos inervan. Los destellos eléctricos. ¡Cables sueltos! Sueltos los cables como tentáculos azules que reflejan luminiscencias en los oscuros espacios vacíos de la conciencia. Mueve eso qué me aprieta el cerebro. Deja eso qué me nubla la vista. Para con eso qué me enreda los pelos. Impulso que impulsas a la muerte. Impulso que impulsas a lamer corazones. Impulso de carne. Impulso de hambre. Impulso ignorante. Impulso arrogante. Impulso que impulsas el alma. Alma que impulsas el carro de compras. Alma que empuja la basura que se acumula de tantos impulsos impulsivos de caridad narcisista. Impulso impulsa almas. Alma impulsa el impulso que le hace falta al alma cuando está cansada de recibir impulsos. ¿Qué impulso me impulsa? Impulsa eso qué me está dejando tuerto. Tuerto de una oreja qué no escucha a ese ojo qué se arrastra como una mosca a punto de ser descubierta.

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¡Oh! Ella dice mientras la otra deja caer sus manos. Ella dice con la boca llena de rouge color engaño a felicidad dudosa. Mientras a la otra se le corre el rouge de color sinceridad vergonzosa a felicidad honesta. ¡Mira!, mi nuevo jarrón de porcelana japonés lo compre en nuestro último viaje. Es muy lindo no te parece. ¡Verdad! ¡Ah!, siento tanto que tu marido no pueda conseguir empleo todavía. Las veo desde mi nube en el cielo de ventanas cuadradas. Cuadradas ventanas que ventean los humores de humo que se desprenden de cigarrillos quemados. Cigarrillos de cabezas prendidas. Cigarrillos de cabezas rojas. Hay gente que piensa que esto no debe ser verdad. Gente sin verdad, no se concibe su manera de hablar. Gente que vagabundea soltando impulsos eléctricos de risas eléctricas, risas de locos. Impulsos que impulsan el alma que se quedo pensando si impulsa o no impulsa esos impulsos por la ciudad dormida. Y ahora me pregunto en un impulso impulsivo de un alma que no sabe por qué se pregunta esto. ¿Qué es lo que hicieron de nosotros? ¿Qué es lo que quieren de nosotros? ¿Qué es lo que puedo hacer por vosotros? Este mundo es una gran bola de basura girando en el espacio. Espacio al cual ven cómo ocupar. En cado impulso de energía lanzada a buscar más espacios adonde impulsar almas que quieran elevar sus impulsos. Almas que se verán lejanas desde todas estás ventanas cuadradas. Cuadrados ojos que verán destellos en el oscuro espacio ocupado.

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Poema del amargo deseo de cambio Luis S. Villacañas de Castro Vive en Valencia (España), nace en 1982, es Doctor en Filosofía y profesor de Didáctica de la lengua y la literatura en la Universidad de Valencia. Aparte de su labor en el campo de la filosofía y la investigación educativa (en la que explora temas relacionados con la pedagogía crítica y la opresión educativa) disfruta de la literatura y escribe poesía en su tiempo libre.

«Quiero que cosas que no suceden, sucedan», repite el político. Mas yo ante todo deseo que quiera la gente que ya no desea. Así comienzan las cosas que valen la pena; y este país, con sus gentes, merece que cosas que valen la pena sucedan Por eso deseo aunque no baste con ello; y por eso escribo y enseño, para que la gente comprenda que no hay nada en el mundo que cuarenta y seis millones de seres humanos no puedan hacer que suceda — noventa y dos millones de manos unidas, tejiendo los mimbres, labrando los campos fabricando hospitales y escuelas, mientras enfermamos, mientras nos morimos, mientras nos curamos, mientras aprendemos y nos enseñamos a hacerlo mejor la próxima vez —entonces sí habrá una próxima vez— como cuando éramos niños —si es que lo fuimos— ¿recuerdas?

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El acto de la creación Leonardo Pinto Villalva Egresado de la Carrera de la Escuela de Lengua y Literatura por la Pontificia Universidad Católica del Ecuador. Becario de la Escuela de Lengua y Literatura y asistente de investigación en el proyecto mitos del Romanticismo en obras fundacionales de América Latina. Trabaja como gestor cultural en varios colectivos dentro y fuera de la ciudad. Coordinador de proyectos literarios como "Biblofrenia", "La Semana de la Literatura A tinta Fría" en la PUCE y el encuentro de Literatura Universitaria En Cuento Corto. Gestor del encuentro de "Literatura Andante, Rodante, Circulante". Es editor general de la revista Espacio Público.

Wirwerdenesbessemachen Resulta imperdonable esto de los intentos. No intentarlo. Tal como todos los ciclos de Herodoto, tal como los calidoscopios infantiles tal como tropezarse una y otra vez con la misma piedra. El triunfo de la indestructible sustancia humana la afasia verbal de la historia humana: las mil y una formas de volver a contar algo. La memoria u otra forma de encontrar redundancias, nos exhorta a descubrir patrones, pero solo intuirlos: “el niño que suelta un globo al cielo globo y cielo han sido suprimidos” pero al final, después del lenguaje, fue un niño quien repitió la acción. Fabricamos dioses y transformamos a los hombres para que supriman sus debilidades, fabricamos un universo sin debilidades. No luchamos por un régimen, ni por el poder, ni para hacernos ricos, no luchamos por la fe, ni por el vacío, ni para terminar el camino somos instrumento del destino. Somos hombres muertos con licencia en nosotros el brillo de lo eterno se opaca. La historia nos exprimió hasta última gota… vaya chasco. En realidad, aparecimos sin más qué ofrendar: la sustancia terminó contaminada de irrelevancia No está en nosotros reparar en los detalles, opinar, o confiar en la ilusión de la creación… Nuestra memoria, la de ahora, la de nosotros, la de los nuevos nos dejó sin opinión.

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Siluetas en la mar Christian Jiménez Kanahuaty (Cochabamba, Bolivia-1982). Es autor de las siguientes investigaciones: Movilización indígena por el poder (Ed. Autodeterminación, 2012, Bolivia); La maquinaria andante (Ed. Abya-yala, 2015, Ecuador); Ensayos de memoria (Ed. Autodeterminación, 2014, Bolivia); Invierno (2010) y; Te odio (2011). Tiene dos libros de cuentos: El Mareo (2008) y No quedan tardes de verano (2015). Es parte de las antologías de poesía Tea Party I (Cinosargo, Chile) y Letrasértica. Traductores del silencio (México, 2013), y de la antología de cuentos Una espuma de música que flota (Jaguar ediciones, Ecuador, 2015).

Dentro del cristal, que es sólo parte del cielo anida un rencor, envuelto en colores de azufre, los amigos se despiden. Ya no habrá mesas ni canciones. Tampoco largas charlas sobre los temas de siempre, y la poesía rodará como las monedas de cobre que ya no sirven para nada ni siquiera para un beso terso y moribundo en alguno de los pisos de la universidad. La velocidad del oleaje nos arrastra compañeros, somos sombras pidiendo auxilio y nuestras voces se acoplan y no hay panderetas para el canto: se ha terminado la danza del amor, se han escurrido los años juveniles y sus sueños. Y aunque dudes un momento en decir que sí o en decir que no lo mejor es que seas sincero y te botes a la mar; allá esperan otros como tú, allá está tan tranquilo que los recuerdos flotantes te besarán la cara. El tiempo será del viento.

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Plazas vacías Santiago Grijalva Nace en Ibarra un 11 de mayo de 1992. Actualmente estudia en la Universidad Politécnica Salesiana la carrera de Psicología Social y Comunitaria. Ha participado en diversos recitales de poesía. Formó parte de la revista “Utopía”, miembro del grupo de poesía “El tornillo” y el grupo de literatura “Aporema” (Universidad Politécnica Salesiana). Publicó su primer libro La revolución de tus cuerpos (2015) en la colección “Opera Prima” bajo el sello de El Ángel Editor. Participó del 8vo encuentro “Poesía en Paralelo Cero” 2016.

Me he roto la cabeza queriendo escribir un poema de política, hablar del comunismo romper cristales gritar revolución. Pero no me atrevo, recuerdo el cuerpo de la mujer amada y soy la esquirla que se escapa de la ciudad, la memoria de cuando torturaron los ideales, una sombra que divaga al margen. Porque la sociedad duele como espina enmarcada en el pecho de los niños, se siente como helado agrio en la boca, nos rompe, dejándonos absortos como pecadores cargando el peso de la culpa. Pero el mundo es así, una máquina azul llena de personas que no conocen la ruta para volver a casa. ¿Por qué la vida es así? una caja de fósforos queriendo ser luz en medio de tanta podredumbre. Si he escrito un poema o no, en este punto ya no bastan las letras hay que romper el sueño antes de morir quietos, hay que roer la cuerda con los dientes para que todo caiga a pedazos.

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Aquí no existe aire ni lluvia que nos salve del exilio por eso siempre nos escondemos de la vida hablando de la muerte. ¡A romper filas!, a armar la revolución, pero por esta noche duerman, y no despierten, que las plazas están vacías.

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Rojasyvioletas Valeria López Álvaro Quito: 1989.

Antes escribíamos en verso para nombrar lo terrible, suponíamos que silenciar y limpiar el mundo con rimas era si no un aliciente, algo aún audible o comprensible: no distinguíamos si la “promesa” fuese cualquiera. Cuando nos mataron, abrimos los ojos y tras revivir, el mundo seguía siendo: nuestras voces no perdieron su sonido, más si, “certeza”. Hoy cada paso se torna una decisión que nos muestra yendo pues todo cambió tras gritar: “comodidad tonta: ¡yo te maldigo, pereza! Existimos semilúcidas, enfrentamos traumas y tras oler cada instante lo injusto no escribimos un discurso: creamos una canción y con ira la bailamos. Rojasyvioletas, inhalamosun machismo instaurado cual viejo arbusto ¡Lo rasgamos! Pero aún no cortamos sus raíces pues otra vez nos matan y tristesatónitas, sudamos. Desde la periferia del capital, aprendemos ciencia, arte, historia o física teórica, lo empírico se sobrepone ya que viene del hambre y la pobreza que nos hermana, rompemos prejuicios yasí nuestra intuición prevalece abortando cualquier retórica: entre miradas cómplices, nos sabernos finitas y eso nos provee de un amor que emana. Racionalmente, sabemos que no podremos volver ni adelantar el tiempo, (suspiro) más la curiosidad por unmundo otronos desvela y optamos por seguir rodando, Sísifas kurdas menos absurdas ¡nos aventamos a la conquista!(conspiro) Besamos al alba y en todo el orbe, desnudas y anhelantes, seguimos caminando.

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Canción de horror Fernando A. Muñoz-Miño (Quito, 1991). Es historiador por la Pontificia Universidad Católica del Ecuador y actualmente cursa estudios en Sociología Política; cofundador de proyectos literarios como el grupo de poesía El Tornillo y Cuando E. P. Thompson se hizo poeta: revista de poesía política. Fue finalista del concurso nacional Poesía en Paralelo Cero 2015 y ha publicado el libro Alfabeto de signos incompletos: relatos [prehistóricos] sobre la intermitencia del amor bajo el sello del Ángel Editor.

[…] bonjour monsieur le maire forza Italia buon giorno guten morgen ernst junger opus dei buenos días good morning Hiroshima, despabílate amor que el horror amanece. Mario Benedetti Por ellos, amor, escribiré versos tristes, pasaré las congojas del mundo a una página, a un libro entero de letanías y sollozos que resumirá la historia del caminar humano. Escribiré por aquellas ausencias que duelen, que todavía retumban en el pecho como el rasguño de las dictaduras o la palmada fría de los caudillos eternos. Haré una canción sobre los fuegos extintos, sobre los pueblos que quedaron de anécdota, bajo los campos de narración fantástica del trópico, que es la tierra donde sentó cabeza el genocidio. Porque esta parcela que brota de lo fértil, amor, está abonada con el despojo de los nuestros viejos, se desborda llenita de falanginas, huesecillos y sueños que no pudieron frenar el avance de los antimotines. Por ellos, amor, escribiré con torpeza, por ellos tomaré mi impericia y la haré simulacro de escudo; afilaré mis dientes caninos, mis uñas rotas, y arremeteré, como en carga de desesperada gloria hacia el abismo.

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Es que la muerte pasa, acaricia las pestañas de los niños, se recuesta entre los bastones y las mecedoras, y entre sus travesuras: los cultivos se cubren de helada y azufre, los pobres repletan las calles, los perros se desangran por las pulgas, los ancianos cierran los ojos en la soledad. Pero no temas, no bajes los puños, no cierres la mirada a esta profunda noche. Porque junto a este poema de horror se vierte la fecundidad de la letra, del lenguaje como fútil frontera, de la tozudez como aliento de vida, de esta terquedad que adorna nuestras frentes.

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Se estira El Muro, también se enrosca. Ana Cecilia Blum Guayaquileña, nacida en 1972. Licenciada en Ciencias Políticas y Sociales por la Universidad Laica Vicente Rocafuerte. Integrante del taller literario de la Casa de la Cultura, Núcleo Guayas. Fue catedrática de Lenguaje y Comunicación en la Universidad FACSO. Cuenta con varias publicaciones, entre las que se cuenta a Descanso sobre mi sombra (1995), La que se fue (2008), Libre de espanto (2012), Áncoras (2015), entre otras. Actualmente dirige la gaceta literaria Metamorfología y coordina el Fondo Poético para las Américas.

Culebra de palo y de metal tajando el horizonte. Baja la montaña hasta adentrarse al mar que intenta dividir pero no puede. En el principio fue una sola tierra ahora de un lado Tijuana del otro San Diego. Dos países para navegar soledades, paredes para imponer cautiverios. Mientras los pájaros arriba pasan sin papeles. En la arena se levanta el anhelo un dedo minúsculo franquea la valla, la madre estira sus labios para dejar el beso. Mientras arriba los pájaros siguen pasando sin papeles.

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Maestros y Contramaestres

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La poesía es un arma cargada de futuro Cuando ya nada se espera personalmente exaltante, mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia, fieramente existiendo, ciegamente afirmado, como un pulso que golpea las tinieblas, cuando se miran de frente los vertiginosos ojos claros de la muerte, se dicen las verdades: las bárbaras, terribles, amorosas crueldades. Se dicen los poemas que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados, piden ser, piden ritmo, piden ley para aquello que sienten excesivo. Con la velocidad del instinto, con el rayo del prodigio, como mágica evidencia, lo real se nos convierte en lo idéntico a sí mismo. Poesía para el pobre, poesía necesaria como el pan de cada día, como el aire que exigimos trece veces por minuto, para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica. Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan decir que somos quien somos, nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno. Estamos tocando el fondo. Maldigo la poesía concebida como un lujo cultural por los neutrales que, lavándose las manos, se desentienden y evaden. Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse. Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren y canto respirando. Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas personales, me ensancho. Quisiera daros vida, provocar nuevos actos, y calculo por eso con técnica qué puedo. Me siento un ingeniero del verso y un obrero que trabaja con otros a España en sus aceros.

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Tal es mi poesía: poesía-herramienta a la vez que latido de lo unánime y ciego. Tal es, arma cargada de futuro expansivo con que te apunto al pecho. No es una poesía gota a gota pensada. No es un bello producto. No es un fruto perfecto. Es algo como el aire que todos respiramos y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos. Son palabras que todos repetimos sintiendo como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado. Son lo más necesario: lo que no tiene nombre. Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos. Gabriel Celaya (España, 1911-1991)

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La muerte florece en la psiquiatría A la memoria de Yolanda Capriles Mujeres ofendidas seducidas burladas en los crematorios de los siquiatras pónganse de acuerdo de una vez por todas y ármense y llénense de ira y maten a esos cerdos Víctor "el chino" Valera Mora (Venezuela, 1935-1984)

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Manifiesto Señoras y señores Ésta es nuestra última palabra. -Nuestra primera y última palabraLos poetas bajaron del Olimpo. Para nuestros mayores La poesía fue un objeto de lujo Pero para nosotros Es un artículo de primera necesidad: No podemos vivir sin poesía. A diferencia de nuestros mayores ─Y esto lo digo con todo respeto─ Nosotros sostenemos Que el poeta no es un alquimista El poeta es un hombre como todos Un albañil que construye su muro: Un constructor de puertas y ventanas. Nosotros conversamos En el lenguaje de todos los días No creemos en signos cabalísticos. Además una cosa: El poeta está ahí Para que el árbol no crezca torcido. Este es nuestro mensaje. Nosotros denunciamos al poeta demiurgo Al poeta Barata Al poeta Ratón de Biblioteca. Todos estos señores ─Y esto lo digo con mucho respeto─ Deben ser procesados y juzgados Por construir castillos en el aire Por malgastar el espacio y el tiempo Redactando sonetos a la luna Por agrupar palabras al azar A la última moda de París. Para nosotros no: El pensamiento no nace en la boca Nace en el corazón del corazón. Nosotros repudiamos La poesía de gafas obscuras La poesía de capa y espada

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La poesía de sombrero alón. Propiciamos en cambio La poesía a ojo desnudo La poesía a pecho descubierto La poesía a cabeza desnuda. No creemos en ninfas ni tritones. La poesía tiene que ser esto: Una muchacha rodeada de espigas O no ser absolutamente nada. Ahora bien, en el plano político Ellos, nuestros abuelos inmediatos, ¡Nuestros buenos abuelos inmediatos! Se retractaron y se dispersaron Al pasar por el prisma de cristal. Unos pocos se hicieron comunistas. Yo no sé si lo fueron realmente. Supongamos que fueron comunistas, Lo que sé es una cosa: Que no fueron poetas populares, Fueron unos reverendos poetas burgueses. Hay que decir las cosas como son: Sólo uno que otro Supo llegar al corazón del pueblo. Cada vez que pudieron Se declararon de palabra y de hecho Contra la poesía dirigida Contra la poesía del presente Contra la poesía proletaria. Aceptemos que fueron comunistas Pero la poesía fue un desastre Surrealismo de segunda mano Decadentismo de tercera mano, Tablas viejas devueltas por el mar. Poesía adjetiva Poesía nasal y gutural Poesía arbitraria Poesía copiada de los libros Poesía basada En la revolución de la palabra En circunstancias de que debe fundarse En la revolución de las ideas. Poesía de círculo vicioso Para media docena de elegidos: “Libertad absoluta de expresión”. Hoy nos hacemos cruces preguntando Para qué escribirían esas cosas

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¿Para asustar al pequeño burgués? ¡Tiempo perdido miserablemente! El pequeño burgués no reacciona Sino cuando se trata del estómago. ¡Qué lo van a asustar con poesías! La situación es ésta: Mientras ellos estaban Por una poesía del crepúsculo Por una poesía de la noche Nosotros propugnamos La poesía del amanecer. Este es nuestro mensaje, Los resplandores de la poesía Deben llegar a todos por igual La poesía alcanza para todos. Nada más, compañeros Nosotros condenamos -Y esto sí que lo digo con respetoLa poesía de pequeño dios La poesía de vaca sagrada La poesía de toro furioso. Contra la poesía de las nubes Nosotros oponemos La poesía de la tierra firme -Cabeza fría, corazón caliente Somos tierrafirmistas decididosContra la poesía de café La poesía de la naturaleza Contra la poesía de salón La poesía de la plaza pública La poesía de protesta social. Los poetas bajaron del Olimpo. Nicanor Parra (Chile, 1914).

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El burgués Si el burgués no existiera habría que inventarlo. De lo contrario quién nos gobernaría de quién aprenderíamos modales a quién pedirles una propina cómo saber la utilidad del whisky. Pero el cielo es magnánimo: Nuestro Señor Burgués existe. Se toma la molestia de civilizarnos. Nos enseña las nobles virtudes del sufragio. Nos enseña a cantar los himnos democráticos. Nos ilustra en el arte de los cuernos, el coche y la corbata, y para que aprendamos a comer con decencia se nos sienta en el plato. Si el burgués no existiera habría que inventarlo. Jaime Galarza (Ecuador, 1930).

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Guerra ¿De qué serviría que me pusieran diamantes en estos ojos artificiales? ¿De qué serviría que me prendieran condecoraciones en las costillas musgosas? Debemos derribar la gigantesca cabeza de la que penden salchichas. La cabeza gigantesca de donde cuelgan salchichas debe ser derribada. ¿Cuándo dispersaremos de un soplo sus cenizas como lo hicieron con las flores de diente de león sobre la palma de la mano? Fuyuhiko Kitagawa (Japón, 1900-1990).

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Desde las cuatro cárceles: poema No. 2 Estoy extraordinariamente contento de haber venido al mundo, amo su tierra, su luz, su lucha y su pan. A pesar de conocer hasta el centímetro la medida de su circunferencia y de saber que no es más que un juguete al lado del sol el mundo es increíblemente inmenso para mí. Hubiese deseado recorrer el mundo, ver los peces, las frutas, los astros que no he visto y, sin embargo, solamente en los libros y los mapas viajé por Europa. No he recibido ni siquiera una carta con su sello azul matado en Asia. Lo mismo que el tendero de mi barrio somos totalmente desconocidos en América. Pero qué importa. Desde la China a España, desde el cabo de Buena Esperanza a Alaska, en cada milla marina, en cada kilómetro tengo amigos y enemigos. Amigos que no nos hemos saludado ni una vez siquiera sin embargo, podríamos morir por el mismo pan, la misma libertad la misma nostalgia. Y enemigos sedientos de mi sangre como yo sediento de la suya. Mi fuerza: es que no estoy solo en este inmenso mundo. El mundo y sus hombres no son ningún secreto para mi corazón, ningún enigma para mi ciencia. Nazim Hikmet (Turquía, 1902-1963).

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Para un mejor amor Nadie discute que el sexo es una categoría en el mundo de la pareja: de ahí la ternura y sus ramas salvajes. Nadie discute que el sexo es una categoría familiar: de ahí los hijos, las noches en común y los días divididos (él, buscando el pan en la calle, en las oficinas o en las fábricas; ella, en la retaguardia de los oficios domésticos, en la estrategia y la táctica de la cocina que permitan sobrevivir en la batalla común siquiera hasta el final del mes). Nadie discute que el sexo es una categoría económica: basta mencionar la prostitución, las modas, las secciones de los diarios que sólo son para ella o sólo son para él. Donde empiezan los líos es a partir de que una mujer dice que el sexo es una categoría política. Porque cuando una mujer dice que el sexo es una categoría política puede comenzar a dejar de ser mujer en sí para convertirse en mujer para sí, constituir a la mujer en mujer a partir de su humanidad y no del sexo, saber que el desodorante mágico con sabor a limón y jabón que acaricia voluptuosamente su piel son fabricados por la misma empresa que fabrica el napalm, saber que las labores propias del hogar son las labores propias de la clase social a que pertenece ese hogar, que la diferencia de sexos brilla mucho mejor en la profunda noche amorosa cuando se conocen todos esos secretos que nos mantenían enmascarados y ajenos. Roque Dalton (San Salvador, 1935-1975)

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Poesía política en Ecuador y América Latina Entrevista a Xavier Oquendo por Pablo Mériguet

Entrevista realizada el 27 de enero de 2017, siendo. PM son las iniciales del entrevistador y XO del entrevistado.

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PM: En primer lugar, quiero saludar a Xavier Oquendo, quien no sólo es un poeta importante del país y América Latina, sino también un conocedor significativo del mundo literario. Muchas gracias por aceptar la entrevista, Xavier. XO: Encantado de conversar contigo, poeta PM: Como sabes, este es un espacio que busca rescatar la poesía comprometida. Comencemos. Se entiende que toda poesía involucra algún tipo de expresión sobre la cotidianidad, que podría comprenderse como el individuo que vive y es junto a otros. En este sentido, cabría afirmar que toda poesía se hace en el marco de una sociedad. Ya el propio lenguaje implica una suerte de acuerdo entre todos para comunicarnos ¿Estás de acuerdo con esto, y si es así, cuál es la razón más frecuente para que tantos poetas se desentiendan de esta situación? XO: Bueno, mira, no hay hecho más social que la palabra. Siempre ha sido así, desde el principio. Aunque con el lenguaje articulado de los sonidos y luego los significados dieron opción, precisamente, a los problemas sociales, también se optó por captar el belleza, las diferencias, los desacuerdos, en fin, por tratar de dibujar el mundo y luego, con la socialización, de desdibujarlo también. Estoy plenamente de acuerdo con tu afirmación. Todo acto poético es un acto de compromiso. PM: ¿Y encuentras alguna razón para que esto, muchas veces, sea ignorado o descartado como primordial en algunos poetas contemporáneos? XO: Lo que sucede es que hay algún sector de la intelectualidad que se "compromete" con ideas absolutamente ligadas a cuestiones lingüísticas. Es aquello del compromiso fiel por la palabra. Lo hubo siempre y lo seguirá habiendo. "El compromiso con la palabra", "El compromiso con la belleza" o ese otro más abiertamente extraño, "compromiso con las estéticas de vanguardia", de aquello de "remover las aguas, para que parezcan más profundas", cosa que trae otros problemas. Uno de ellos, muy visible, en estos tiempos, de una poesía no apta para el consumo humano, para la comunicación diáfana. Sin embargo, creo que esos hechos más bien ligados con "poses", son también formas de compromiso o de quedar bien con otros. PM: Hace algún tiempo, especialmente tras la Segunda Guerra Mundial, no fueron pocos los poetas que decidieron apostar por hacer de su poesía un trabajo de compromiso para con la transformación social, incluso sin rendir temas que parecen alejados, aparentemente, de ese propósito, como el amor, la soledad, la melancolía, etc. ¿Según tú, cuál fue la principal causa para que esta apuesta política sea hoy tan aislada? ¿Por qué hay tan pocos poetas que asumen esa tarea?

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XO: La poesía llamada "política" puede ser una poética a la que temen muchos escritores del verso, porque les da miedo caer en discursos manidos, ya hechos, universalmente correctos, o más claro aún, caer en lo "políticamente correcto". Toda acción por más onanistamente placentera que sea es política. Es un problema más de la estética que de la posición política PM: Sin duda el acto de expresión estética implica no sólo una forma de ver el mundo, sino también que hay un deseo ahí manifestándose de cómo se desean las cosas. La propia inconformidad más simplona implica un tipo de apuesta por algo, sin embargo, pocos son ahora los que retoman esa característica como algo que debe ser trabajado y aceptado, así cueste trabajo. XO: Estoy de acuerdo en que muchos de los poetas quieren esconder esos sentimientos sociales o locales, o esos problemas que afectan a todos o a muchos. La poesía política deviene de una estética. En occidente la poesía de Homero en sus epopeyas fue política, pero además fue mucho más. PM: Digo esto porque también la estética, entendida como sensibilidad en el mundo, implica una construcción social. Es parte de los procesos históricos. Sin embargo, el ser humano no es un agente pasivo, y debe construir también esos procesos. En este sentido, América Latina fue precisamente una de las regiones donde los poetas revolucionarios se arriesgaron a ser poetas populares y militantes ¿Cuál es la situación actual en cuanto a la poesía comprometida en la región? XO: La posición de un poeta dentro de una sociedad "ordenada" ha sido siempre incómoda. El poeta verdadero no puede estar de acuerdo con el establishment. Lo que sucede es que no siempre los términos estéticos de una poética siguen los parámetros de unas formas "políticas". Podemos concebir a Lorca, por ejemplo, con su "Romancero gitano", como un ser político que maneja una poesía política dentro de los parámetros que creemos encajen esos conceptos. O Borges, escribiendo sobre el "Martin Fierro". Yo creo que debemos analizar esto partiendo desde los temas políticos, no desde las posiciones políticas. Es decir, si Ezra Pound fue fascista y Neruda comunista, es una cosa. Otra sería la ovasión poética del fascismo o del stalinismo o leninismo. Entre los dos vates, los dos políticos, usando su poesía para aclarar su "compromiso partidista". La poesía ha sido usada para todo. Y los temas de política y políticos han estado en los grandes poetas y en los parapoetas también. Pero esto no necesariamente es político; es más bien una forma lírica de sostener una tendencia de época. Recuerda que hubo muchos poetas franquistas, por ejemplo. Muchos poetas peronistas, por poner ejemplo. Y antes

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muchos poetas monárquicos. El mismo Álvaro Mutis se declaró un poeta monárquico. Ahora en Ecuador hay escritores que miden su nivel de exquisitez con sus afectos neoliberales. Otros, inmensos como Jorgenrique Adoum o Juan Gelman que escribieron sobre el dolor de vivir épocas de oscuridad social, amparándose en la izquierda. PM: ¿Y cómo miras este asunto de la poesía política en Ecuador, actualmente? XO: Pues mira, Pablo, yo miro la poesía solamente. Es decir, si en ella hay temas de revolución, de libertad, de opresión al tirano, de alabanza al poder, pero está bellamente escrita, entonces uno no puede decir nada del poema. Tal vez puede decir algo del poeta. PM: ¿Y qué dirías de los poetas actuales en Ecuador? XO: Los poetas actuales, en este país de poesía más que de novela, son interesantes, en cuanto trabajan desde el anonimato. Sin embargo, como en toda generación, los poetas jóvenes suelen trabajar en base a la moda del estilo. Se vierten en la subjetividad, no tienen un discurso claro. Creo que no saben qué decir y entonces usan esas normas del cripticismo, del hermetismo gratuito y se enfrentan a unos discursos, más que silenciosos, sordos. Pero, claro, hay de todo. Voces muy claras, estilos muy definidos y propuestas muy concretas. PM: Podría asumirse como evidente que la propia hegemonía artística, tanto en el gusto editorial, así como en premios literarios (con las excepciones de los casos), decida alejarse de una poesía con este signo formal en favor de una poesía más individualista, diáfana -en el sentido más aristocrático del término- y pocas veces crítica de lo general ¿Cómo, entonces, el poeta comprometido con la transformación social podría darse a conocer, especialmente en países donde se lee poca poesía y casi no se publica a poetas de este signo? XO: Aquí podemos entrar a otro tema de discusión. El del Yo, frente al Nosotros. El yo proyectado al otro, y el nosotros volviendo al individuo. Efectivamente, el romanticismo, el modernismo, tuvieron mucha carga individualista. No importaba el mundo, importaba uno en el mundo; y en el mundo que sea, así sea un momento feliz, un tiempo de gloria, el poeta lo ve terrible. Lo que sucede es que es mucho más fácil hablar desde el yo, que desde el nosotros. Nazim Hikmet hablo desde el yo en su cárcel, que fue la cárcel de todos, y Miguel Hernández lo hizo otro tanto. No siempre el YO es individual y tampoco el nosotros es de TODOS. PM: ¿Y es necesaria, hoy y antes, una poesía comprometida con la transformación social? ¿Sirve para algo, o es simplemente una cuestión de estilos de unos cuantos 'radicales'?

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XO: Claro que sirve y mucho. La poesía tiene la función de no ser tan "capitalistamente" servible. Pero sirve porque consuela, porque enaltece la conciencia, porque sirve de acompañamiento como si fuera un sicólogo. Sirve para hacer la revolución, por ejemplo; y para deshacerla también. La poesía social siempre debe estar en uno para unir fuerzas. PM: Y por último, ¿cómo miras tú el futuro de la poesía de este tipo en Ecuador y América Latina? XO: Siéndote sincero, creo que la poesía de temas políticos está un tanto desencantada como la política misma o las maneras de ver la política. La gente ya no tiene una sola visión política; ahora se cambian de camiseta a cada rato. Entonces, la poesía no puede ser inconsecuente. Odio las personas que dicen que son de centro o que ni uno ni lo otro, ni la chicha ni la limonada. Detesto esas posturas sin posturas. Y la poesía sufre esas consecuencias. Sin embargo, los poetas estarán siempre para sobrevivirle a la vida, para sobrevivirle a la muerte. PM: La poesía también es un chaleco frente a la muerte. Muchas gracias, Xavier Oquendo, poeta y gestor de poesía también comprometida. Un saludo grande. XO: Gracias a ti, poeta. Abrazos

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EL ARTISTA Y LA ÉPOCA 1 José Carlos Mariátegui

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Publicado en Mundial: Lima, 14 de Octubre de 1925.

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I EL artista contemporáneo se queja, frecuentemente, de que esta sociedad o esta civilización, no le hace justicia. Su queja no es arbitraria. La conquista del bienestar y de la fama resulta en verdad muy dura en estos tiempos. La burguesía quiere del artista un arte que corteje y adule su gusto mediocre. Quiere, en todo caso, un arte consagrado por sus peritos y tasadores. La obra de arte no tiene, en el mercado burgués, un valor intrínseco sino un valor fiduciario. Los artistas más puros no son casi nunca los mejor cotizados. El éxito de un pintor depende, más o menos, de las mismas condiciones que el éxito de un negocio. Su pintura necesita uno o varios empresarios que la administren diestra y sagazmente. El renombre se fabrica a base de publicidad. Tiene un precio inasequible para el peculio del artista pobre. A veces el artista no demanda siquiera que se le permita hacer fortuna. Modestamente se contenta de que se le permita hacer su obra. No ambiciona sino realizar su personalidad. Pero también esta lícita ambición se siente contrariada. El artista debe sacrificar su personalidad, su temperamento, su estilo, si no quiere, heroicamente, morirse de hambre: De este trato injusto se venga el artista detractando genéricamente a la burguesía. En oposición a su escualidez, o por una limitación de su fantasía, el artista se representa al burgués invariablemente gordo, sensual, porcino. En la grasa real o imaginaria de este ser, el artista busca los rabiosos aguijones de sus sátiras y sus ironías. Entre los descontentos del orden capitalista, el pintor, el escultor, el literato, no son los más activos y ostensibles: pero sí, íntimamente, los más acérrimos y enconados. El obrero siente explotado su trabajo. El artista siente oprimido su genio, coactada su creación, sofocado su derecho a la gloria y "a la felicidad. La injusticia que sufre le parece triple, cuádruple, múltiple. Su protesta es proporcionada a su vanidad generalmente desmesurada, a su orgullo casi siempre exorbitante. II Pero, en muchos casos, esta protesta es, en sus conclusiones, o en su consecuencia, una protesta reaccionaria. Disgustado del orden burgués, el artista se declara, en tales casos, escéptico o desconfiado respecto al esfuerzo proletario por crear un orden nuevo. Prefiere adoptar la opinión romántica de los que repudian el presente en el nombre de su nostalgia del pasado. Descalifica a la burguesía para reivindicar a la aristocracia. Reniega de los mitos de la democracia para aceptar los mitos de la feudalidad. Piensa que el artista de la Edad Media, del Renacimiento, etc., encontraba en la clase dominante de entonces una clase más

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inteligente, más comprensiva, más generosa. Confronta el tipo del Papa, del cardenal o del príncipe con el tipo del nuevo rico. De esta comparación, el nuevo rico sale, naturalmente, muy mal parado. El artista arriba, así, a la conclusión de que los tiempos de la aristocracia y de la Iglesia eran mejores que estos tiempos de la Democracia y la Burguesía. III ¿Los artistas de la sociedad feudal eran, realmente, más libres y más felices que los artistas de la sociedad capitalista? Revisemos las razones de los fautores de esta tesis. Primera. La elite 2 de la sociedad aristocrática tenía más educación artística y más aptitud estética que la elite de la sociedad burguesa. Su función, sus hábitos, sus gustos, la acercaban mucho más al arte. Los Papas y los príncipes se complacían en rodearse de pintores, escultores y literatos. En su tertulia se escuchaban elegantes discursos sobre el arte y las letras. La creación artística constituía uno de los fundamentales fines humanos, en la teoría y en la práctica de la época. Ante un cuadro de Rafael, un señor del Renacimiento no se comportaba como un burgués de nuestros días, ante una estatua de Archipenko o un cuadro de Franz Marc. La elite aristocrática se componía de finos gustadores y amadores del arte y las letras. La elite burguesa se compone de banqueros, de industriales, de técnicos. La actividad práctica excluye de la vida de esta gente toda actividad estética. Segunda. La crítica no era, en ese tiempo, como en el nuestro, una profesión o un oficio. La ejercía digna y eruditamente la propia clase dominante. El señor feudal que contrataba al Tiziano sabía muy bien, por sí mismo, lo que valía el Tiziano. Entre el arte y sus compradores o mecenas no había intermediarios, no había corredores. Tercera. No existía, sobre todo, la prensa. El plinto de la fama de un artista era, exclusivamente, grande o modesto, su propia obra. No se asentaba, como ahora, sobre un bloque de papel impreso. Las rotativas no fallaban sobre el mérito de un cuadro; de una estatua o de un poema. IV La prensa es particularmente acusada. La mayoría de los artistas se siente contrastada y oprimida por su poder. Un romántico, Teófilo Gauthier, escribía hace muchos años: «Los periódicos son especies de corredores que se interponen entre los artistas y el público. La lectura de los periódicos impide que haya verdaderos sabios y verdaderos artistas». Todos los románticos de nuestros días suscriben, sin reservas y sin atenuaciones, este juicio. 2

Élite es para unos escritores «aristocracia»; para otros, «clase dirigente».

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Sobre la suerte de los artistas contemporáneos pesa, excesivamente, la dictadura de la prensa. Los periódicos pueden exaltar al primer puesto a un artista mediocre y pueden relegar al último a un artista altísimo. La crítica periodística sabe su influencia. Y la usa arbitrariamente. Consagra todos los éxitos mundanos. Inciensa todas las reputaciones oficiales. Tiene siempre muy en cuenta el gusto de su alta clientela. Pero la prensa no es sino uno de los instrumentos de la industria de la celebridad. La prensa no es responsable sino de ejecutar lo que los grandes intereses de esta industria decretan. Los managers 3 del arte y de la literatura tienen en sus manos todos los resortes de la fama. En una época en que la celebridad es una cuestión de réclame, una cuestión de propaganda, no se puede pretender, además, que sea equitativa e imparcialmente concedida. La publicidad, el réclame, en general, son en nuestro tiempo omnipotentes. La fortuna de un artista depende, por consiguiente, muchas veces, sólo de un buen empresario. Los comerciantes en libros y los comerciantes en cuadros y estatuas deciden el destino de la mayoría de los artistas. Se lanza a un artista más o menos por los mismos medios que un producto o un negocio cualquiera. Y este sistema que, de un lado, otorga renombre y bienestar a un Beltrán Masses, de otro lado condena a la miseria y al suicidio a un Modigliani. El barrio de Montmartre y el barrio de Montparnasse conocen en París muchas de estas historias. V La civilización capitalista ha sido definida como la civilización de la Potencia. Es natural por tanto que no esté organizada, espiritual y materialmente, para la actividad estética sino para la actividad práctica. Los hombres representativos de esta civilización son sus Hugo Stinnes y sus Pierpont Morgan. Mas estas cosas de la realidad presente no deben ser constatadas por el artista moderno con romántica nostalgia de la realidad pretérita. La posición justa, en este tema, es la de Oscar Wilde quien, en su ensayo sobre El alma humana bajo el socialismo, en la liberación del trabajo veía la liberación del arte. La imagen de una aristocracia próvida y magnífica con los artistas constituye un miraje, una ilusión. No es cierto absolutamente que la sociedad aristocrática fuese una sociedad de dulces mecenas. Basta recordar la vida atormentada de tantas nobles figuras del arte de ese tiempo. Tampoco es verdad que el mérito de los grandes artistas fuese entonces reconocido y recompensado mucho mejor que ahora. 3

Empresarios.

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También entonces prosperaron exorbitantemente artistas ramplones. (Ejemplo: el mediocrísimo Cavalier d'Arpino gozó de honores y favores que su tiempo rehusó o escatimó a Caravaggio). El arte depende hoy del dinero; pero ayer dependió de una casta. El artista de hoy es un cortesano de la burguesía; pero el de ayer fue un cortesano de la aristocracia. Y, en todo caso, una servidumbre vale lo qué la otra.

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