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DE LUZ Y AGUA

Poemas: Ramón Núñez Dibujos: Castorina


DE LUZ Y AGUA


Ramón Núñez y Castorina

DE LUZ Y AGUA

Poemas y dibujos


Edita: Eolas Ediciones, Concejalía de Cultura del Ayto. de Astorga y Centro de Estudios Astorganos Marcelo Macías Dirección editorial: Héctor Escobar Proyecto y maquetación: Amando Casado © de los poemas: Ramón Núñez © de los dibujos: Castorina de Francisco © de los textos críticos: Eloy José Rubio Carro © de las fotográfias: Amando Casado Impresión: Eujoa Artes Gráficas Depósito Legal: LE-692-2013 ISBN: 978-84-15603-14-6 «Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra solo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra (www. conlicencia.com; 91 702 19 70 / 93 272 04 47)»


Buscad lo suficiente y no queráis más; lo que pasa de ahí es agobio y no alivio San Agustín


De luz y agua, olores, sonidos y colores, en un neutro amor de paz.


Cuando abres los ojos y descubres lo escondido, debajo de las palabras, en la esquina de una lĂ­nea. Impregnado el acto de instante y magia, descubrimiento. Un deseo recubierto de silencio aflora.

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Así se siente, pez en su pecera frente al mar, la niña que sujeta un globo, pensando un futuro que no será. Para un coleccionista de sendas, otro camino comienza tras el último paso dejado.

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Con las manos en cuenco recogĂ­a la luz para iluminar su cara. En esa complaciente decadencia que da el ser humo en una imagen.

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El sonido del agua dulce en el poema, variedad de matices en las gotas-lĂĄgrima. Desde el hastĂ­o y la cotidianidad tiende puentes a los puertos pensantes donde recalar. Sentados cada cual en su fragmento de mundo...

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Si besas quedarĂĄ el vacĂ­o del beso, distancia entre los labios. Palabras clavadas en el papel para que no se las lleve el viento. Infantes envueltos en flores blancas, encerrados en la habitaciĂłn de la vida.

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Su mirada siempre estaba donde otros no veĂ­an nada. Era como pasar sin modificar el hĂĄbitat que ellos reinan.

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