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NUEVAS TENDENCIAS Lunes, 2 de noviembre de 2009

EMOS

LOS NUEVOS ROMรNTICOS Son adolescentes mรกs sensibles y solitarios que el resto. Estรกn desencantados de la sociedad en la que viven y esconden su inseguridad bajo maquillajes, ropas oscuras y flequillos extralargos.


REPORTAJE

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oy una persona a la que los sentimientos le afectan mucho. Puedo estar un día muy triste y al siguiente bien. A raíz de eso me informé sobre el movimiento emo y vi que me sentía muy identificado con su forma de “pensar, actuar y sentir. Además, me gustaba todo lo que había en esta cultura: ropa, pendientes, la música, hablar de temas muy profundos...” De todos modos, Jonathan Castillejo, uno de los pocos emos que se mueven por Pamplona, no se identifica con el estereotipo social extendido acerca de esta creciente tribu urbana. En el imaginario común, el emo es un adolescente depresivo y llorón, obsesionado con la sangre y la muerte, con tendecias a la automutilación e incluso al suicidio... Una especie de nuevo romántico. Raíces. El movimiento emo tiene sus raíces en un tipo de música surgido a mediados de los 80. Una evolución del punk más agresivo -hardcorehacia un toque más emocional y espontáneo en las letras. La nueva corriente se llamó post-hardcore. Después se la empezó a conocer como emotional hardcore, y acortando se quedó en emo-core. Minor Threat, uno de los grupos más representativos del emo-core ochentero, fue quien dio forma a la primera ola emo. Entonces se trataba de un movimiento underground, desconocido fuera de este ambiente. Su filosofía de vida, reflejada en las letras de Minor Threat, era la preocupación por un mundo mejor. Un ideario parecido al de los hippies, pero rechazando las drogas y el sexo libre. Según Santiago Llumihucci, blogger y emo más identificado con esta primera ola, “el objetivo de la cultura emo es dar a conocer lo que en el mundo acontece, tanto dolor y sufrimiento, muertes y asesinatos, hambre y robos, y lo peor de lo peor: la falta de comunicación y la ignorancia”. El movimiento emo surgido en los ochenta siguió desarrollando su estética a lo largo de los 90. El flequillo cubriendo un ojo, los colores oscuros, las Converse... También durante esta década surgieron los grupos predilectos de la cultura emo, como Jimmy Eat World o The Get Up Kids. Fue a principios de la actual década cuando surgió una segunda ola emo, la que se ha dado a conocer mayoritariamente. Porque esta nueva ola emo se ha convertido en una moda. Y, una vez más, a remolque de la música. Nuevos grupos surgidos en esta década han aprovechado la estética oscura y algo del estilo de bandas emo-core y se han apuntado a la moda. La clave, cargar las tintas. El nuevo rock emo es más pasional en todo: las guitarras son más agresivas, las vocales más arrebatadas -cantan casi a gritos-, y las letras más violentas. Grupos como My Chemical Romance o Panic at the Disco, a los que los emos “clásicos” consideran unos oportunistas. En realidad, el movimiento emo que ahora se conoce es un gran cajón de sastre, donde se funden muchos estilos. Tienen un poco de emos ochenteros, un poco de punks, un poco de góticos, un poco de skaters... Además, hay mezcladas influencias del manga japonés, con el que muchos emos se identifican. Porque, en el fondo, de lo que se trata es de la adolescencia. La mayoría tienen entre quince y veinte años, y al pasar esa edad suelen evolucionar a otros estilos. La diferencia está en llevar un poco más al límite algunos aspectos de esta etapa de la vida. El sentirse incomprendidos, los cambios bruscos de humor,

los sentimientos a flor de piel... Están muy relacionados con el interés de algunos emos por la muerte y lo sangriento. Según Fernando de las Cuevas, pamplonés que pasó por una época emo en su adolescencia, es una forma de intentar llamar la atención. “Dicen que se quieren cortar las venas, pero lo que más les interesa es que se entere todo el mundo”. De todos modos, el estereotipo del emo con tendencias suicidas no se corresponde mucho con la realidad. “Nunca he conocido a nadie que vaya por ahí diciendo que va a suicidarse”, asegura Fernando.

Desde los ochenta, los emos han pasado de ser un movimiento underground minoritario a una de las modas de más éxito de los últimos años

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Falsos emos. Esto se relaciona con el fenó-

meno de los posers -así los denominan los emos “clásicos”-: son los emos que más responden al tópico. Se autodenominan como tales, visten con la estética prototípica, y escuchan a grupos como My Chemical Romance. Además, algunos pocos practican la automutilación, como forma de “liberar su dolor interior”. Santiago Llumihucci apunta que “dicen ser emo, pero si les preguntas por qué se hicieron dirán barbaridades: me hice emo porque un familiar mio murió, me hice emo porque tengo muchos problemas en casa...” Aunque lo de los posers es más que nada un fenómeno de internet. Publican sus oscuras reflexiones en lugares como Fotolog o foros de encuentro. Al fin y al cabo, se trata de lo mismo: adolescencia. Un deseo de llamar la atención y ser aceptados en un grupo. Eso es lo que lleva a muchos posers a intentar integrarse dentro del mundillo emo. Jonathan Castillejo los describe como “gente que dice ser emo simplemente porque les gusta la estética. De repente cambian su forma de vestir intentando asemejarse a la corriente, o simplemente porque les gusta un grupo de música que creen que es emo”.

Rechazo. En cualquier caso, los posers son en

parte “culpables” de la visión en general despectiva que existe hoy del movimiento emo. Hasta el punto de que existen incluso movimientos antiemo. Para los emos es normal que los insulten por la calle sólo al ver cómo van vestidos. Es más, Fernando de las Cuevas asegura que en dos ocasiones le han perseguido grupos de skinheads para agredirle. Debido a este rechazo, los emos tienen un fuerte tendencia a la unión en grupo. Hay muchas comunidades en internet, en las que se organizan quedadas. El ambiente emo se concentra sobre todo en ciudades grandes. En Pamplona es una tribu urbana muy poco arraigada, y los pocos que hay suelen conocer a otros emos por internet y quedar con ellos en otras ciudades. Jonathan Castillejo, por ejemplo, asegura que donde mejor ambiente ha podido encontrar es en ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia. Fernando de las Cuevas, que aunque ya no se considera emo sigue estando dentro del mundillo, se mueve mucho por Alicante. Una quedada emo no tiene nada fuera de lo común, más allá de que en ocasiones busquen lugares menos concurridos para no sufrir burlas. No suelen ser muy aficionados a discotecas, por lo que frecuentan más los bares de ambiente rockero. No obstante, Fernando de las Cuevas admite que a la larga puede ser malo que los emos se lleven sólo con emos. “Al juntarse sólo entre ellos, se ven comprendidos. Muchos se sienten rechazados entre gente que no es emo. Y eso puede llevar a un círculo vicioso, porque al final pueden terminar discriminándose ellos mismos, y aumentar el rechazo de otros grupos al cerrarse así”. La realidad, de cualquier modo, no es tan limitada como las etiquetas. Ni todos los heavys o punks se llevan mal con los emos por definición, ni quedan muchos emos que respondan al perfil prototípico. La mayoría termina combinando estilos, dando lugar a un sinfín de mezclas y nuevas etiquetas: emo-skaters, emo-punks, emo-otakus (los que combinan estética influida por el manga japonés)... Al final, lo único que suele unirlos es el mismo origen de su nombre: la emoción, esa especie de sentimentalismo romántico. Que, por otra parte, es muy propio de la adolescencia.

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REPORTAJE

A OJOS DEL MUNDO

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i la vida es tan justa, ¿por qué las rosas tienen espinas? Es la frase que repite un muñeco de gomaespuma creado por el canal americano de televisión Fox para ridiculizar a los emos en uno de sus vídeos humorísticos. Se trata de un muñeco con un flequillo largo y negro, los ojos maquillados de color morado, un piercing en la nariz y ropa muy oscura y ceñida. No es la única burla que se ha hecho sobre esta tribu urbana que se está abriendo paso de forma rápida entre adolescentes de todo el mundo. En internet se pueden encontrar imágenes del protagonista de la serie de dibujos animados Bob Esponja, Hitler o incluso Picasso caracterizados también como emos. “Es imposible que exista esa filosofía de vida. Si de verdad estuvieran tan amargados, harían una quedada y se suicidarían todos juntos”, cuenta German Zanza, un heavy de 27 años que reconoce no sentir ninguna empatía por esta gente. Asier Solana, de 22 años, no se considera miembro de ninguna tribu, aunque reconoce que su apariencia y sus gustos musicales pueden asociarlo con los heavys. Dice que los emos son “generalmente adolescentes o preadolescentes, que les encanta decir que la vida es una mierda y recrearse en ello. Creo que muchos responderán al perfil de niño que ha pasado un trauma. Véase ser el marginado de clase por gordo, empollón, torpe, feo o lo que sea, haber perdido un padre, o cosas por el estilo. Es posible que sea gente muy inteligente y sensible, que ante todo busquen cierto cariño”. Preguntando a gente en Pamplona qué opina sobre los emos, la respuesta fue clara entre los mayores de 30 años. Ni siquiera sabían de su existencia. Quizá incluso algunos padres tengan uno en casa y no lo sepan. Se trata de un mo-

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vimiento más conocido entre los jóvenes, y no es de extrañar, porque se mueven más por las redes sociales de internet que por la calle. Se hacen fotos a ellos mismos y las cuelgan en páginas web como www.emoono.com, en la que incluso existe un top ten de los chicos y chicas más emo según su estética. Resulta paradójico que gente tan introvertida se muestre abiertamente a través de la pantalla. Es posible que sólo les atemorice el cara a cara porque no suelen estar dispuestos a ser entrevistados ni a quedar con alguien que no pertenezca a su movimiento para hablar de ellos mismos. Quizá su personalidad sensiblera es la que ha llevado al resto de culturas urbanas a enfrentarse a ellos sin ninguna razón personal. Los heavys, góticos y punkies son los grupos que más los rechazan, llegando incluso a crear páginas webs y sitios en facebook en su contra, como Matar Emos (facebook) o www.everyoneweb.es/ antiemos. Su aversión hacia ellos se debe al parecido (estético, musical y cultural) que la nueva tribu tiene con estos tres movimientos, mucho más asentados, que a veces puede llevar a la confusión. Esta confusión les molesta porque a pesar de las similitudes que hay entre los distintos movimientos, son muy diferentes en cuanto a su forma de pensar y comportarse. Los emos son vistos por el resto como unos adolescentes consentidos, de cierta ambigüedad sexual, que sólo se dedican a quejarse de la vida y a quedarse en casa pegados a la pantalla del ordenador. El vídeo de la Fox terminaba con un niño de unos tres años tirando el muñeco emo de gomaespuma contra el sofá de su casa y diciéndole que dejara de quejarse, que todo el mundo tiene problemas. Quizá este sea el reproche que fundamenta el odio que el resto de las tribus urbanas sienten hacia ellos.


PERSONAJES CARICATURIZADOS

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a edad mayoritaria en la que aparece este tipo de conductas es entre los 14 y 20 años. La adolescencia es una etapa de búsqueda de la identidad en la que se adoptan cambios tanto físicos como psíquicos. Los jóvenes buscan referencias y modelos a seguir; las tribus y las modas urbanas son un puente de integración que generan el sentimiento de pertenencia que el adolescente necesita. En el caso de los emo, la búsqueda de la expresión es básica. Vivimos en la sociedad del éxito, como dice Marie Hirigoyen en su libro Las nuevas soledades, estamos sometidos a mucha presión por alcanzar el éxito y esto nos lleva a una sociedad sin escrúpulos en la que se han trastocado los valores y la sensibilidad está desapareciendo. El fenómeno emo reivindica en cierto modo esa sensibilidad. Lo ideal sería que lograra encauzarla a través de formas artísticas y creativas para expresar todas esas emociones. Sin embargo, el hecho de la autoflagelación es un síntoma patológico y buscar las sensaciones a través del dolor físico puede desencadenar trastornos patológicos más severos como algún tipo de esquizofrenia. El potencial sentimental debe pasar por una educación emocional que empuje a crear puntos de encuentro y socialización. Esa susceptibilidad les hace más vulnerables, pero deben enfocarse en generar actitudes enriquecedoras y no destructivas.

LA OPINIÓN DE LA EXPERTA: NATALIA LARRAZ RÁBANOS PSICÓLOGA

Natalia Larraz

Hitler, Picasso y Bob Esponja son caracterizados como emos.

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REPORTAJE

UN GÉNERO MUSICAL El debate en torno al año en que surgió continúa sin resolverse, pero existe cierto consenso alrededor de la idea que apunta a que la música emo-core (emotiva, emocional) nació con el álbum que en 1985 lanzó la banda Rites of Spring en Washington D.C.: “Yo creí que la memoria no tendría reflejo en mí. Yo creí que en el olvido me encontraría libre. Pero desperté esta mañana con un trozo del pasado atascado en mi garganta y me atraganté”. En estas líneas de la canción

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For want of la banda apelaba ya a motivos mucho más íntimos y autobiográficos desviándose así de la corriente de música punk que estaba en voga por aquellos años. Grupos como Embrance, Fugazi, Dag Nasty o Falling Forward siguieron la estela de los Rites y contribuyeron a la cristalización del género exponiendo sus sentimientos a través de las letras de sus canciones. La década de los noventa fue testigo del nacimiento de la música emo (una variación del

primitivo emocore). Las bandas emocore parecían perder la batalla frente al regimiento de grupos punk que optaron por una línea algo más comercial y pop. Por eso contraatacaron con una combinación de gritos, lloros, y voces tranquilas en sus canciones. Las letras se volvieron más abstractas. Trataban temas universales como la desilusión y la desesperanza, el enfado e incluso los recuerdos que marcaron su infancia. Los componentes de grupos como Moss Icon, The Heated o Silver Bearing se dejaban llevar por las emociones cuando estaban sobre el escenario, y llegaban incluso a saltar, pegarse contra objetos y gritar tan fuerte que las letras se volvían ininteligibles. De ahí el término screamo (grito-emo) con el que se le conoce comúnmente a la música de esta segunda oleada // generación emo. Algunos no se contentaron con una línea semi-dura, y evolucionaron hacia un tipo de música que recibió el nombre de harcore emo (emo duro). A pesar de que los primeros signos de esta corriente se diesen en Los Ángeles, fue con la banda Heroin con la que se consolidó en San Diego. Tocaban más rápido, con un ritmo frenético e introdujeron el concepto del “caos” en la escena musical. Llevaban sus voces a los límites de las cuerdas vocales y distorsionaban tanto los acordes de la guitarra que éstos eran irreconocibles. La cuarta y última fase del estadio evolutivo de este género musical se dio en el medio oeste norteamericano. De hecho, el primer nombre con el que se le conoció fue el de midwest emo. Los grupos, que habían surgido en Missouri, Kansas, etc., intercalaban (frente al continuo grito exagerado) momentos suaves con otros de fuerte intensidad. El género emo no tardó en extenderse entre los más jóvenes y rápidamente se convirtió en todo un fenómeno a escala mundial en el que las discográficas vieron un buen filón comercial. Muchas bandas comenzaron a ser apodadas como “emos” con la simple intención de masificar las ventas, y esto provocó el disgusto de los verdaderos emo. En medio de la controversia por los “falsos emos” se encuentran grupos como HIM, My Chemical Romance y Tokio Hotel que venden millones de discos.


LA ESTÉTICA EMO Esta moda fue tomada del visual key. Este nombre significa ‘impacto visual’ y nació en Jap��n en 1979 implantado por la banda Visual Scandal y otros grupos de rock que le siguieron. Estos grupos tomaron la idea del teatro Kabuki, donde los hombres que representaban papeles de mujeres se vestían y maquillaban de las formas y colores que han dado pie a la actual estética emo. Influidos por el manga y la letra de las canciones, los emo comparten un mundo cargado de simbolismo que cada uno interpreta según su sensibilidad. Pero antes de ser famosos no vestían así. En este momento nos encontramos en la tercera generación u oleada emo, y algunos

les acusan de pervertir el visual key, un estilo por lo demás glamuroso y compuesto de vestidos muy elaborados cuya intención es impactar visualmente. Declaran que este estilo es una protesta visual a un mundo superficial altamente conservador que exige “no resaltar”. Revelarse contra estas ideas les lleva a expresar lo que sienten y exteriorizarlo atreviéndose a ser diferentes. “Una de las condiciones para ser emo es poseer una forma de expresión artística” dice Santiago Llumihucci, blogger latinoamericano. Internet se ha convertido en cuna de nuevos poetas. El amor, la soledad y la desolación son motivo de inspiración para muchos emos que publican sus nuevas composiciones online. El amor por la fotografía y el cine son dos muestras más de su gusto por el arte. El cineasta más valorado entre los emos es el director y productor nortemericano Tim Burton que con películas como Pesadilla antes de Navidad, Eduardo Manostijeras o La novia cadáver logró fascinar a este grupo.

1. Flequillo Pelo negro con reflejos azules, rojos o rosados, corte asimétrico, sin proporción entre el cabello lacio que cuelga sobre la frente. Lo más importante son los mechones desiguales que se escalonan en la cara ocultando una parte. El fin: conseguir el peinado más insólito que genere una mirada única. El flequillo sobre el ojo representa el rechazo a ver la vida “cruel y estereotipada” en una “sociedad de plástico”, donde las personas se alimentan del qué dirán. Hay una parte del mundo que algunos de ellos se niega a ver cerrando simbólicamente uno de sus ojos. 2. La mirada Los ojos se pintan de manera más exagerada cuanto más deprimidos se encuentren. Es otro modo de aislamiento para ellos, que pretenden mostrarse como seres antisociales, aislados del mundo que les rodea y condenados al ostracismo por sus apariencias. 3. Entallado Llevar ropa entallada es habitual entre los emos, chicos y chicas. 4. Ambigüedad de género Varones y mujeres visten de la misma forma. Se trata de un movimiento antisexista que intenta romper con los estereotipos masculinos y femeninos y lograr una igualdad de derechos y consideraciones. De este modo, si está aceptado socialmente que una mujer llore, también debería estarlo que un varón llorase. 5. Colgantes con cuchillas La automutilación es considerada estética a raíz de la distorsión que se hace al interpretar la música que se identifica con este grupo. Algunos de ellos declaran que el dolor producido al aplicarse cortes en los brazos les hace sentir más vivos. Otros, que un dolor saca otro dolor. También se ha pretendido que el agredirse a uno mismo sea símbolo para que los demás vean que no teme ser agredido o discriminado por la sociedad. De todos modos, pocos son los que se dañan a sí mismos. 6. Corazones rotos y estrellas Simbolizan los sueños inalcanzables.

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