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“Los atentados del 11 de septiembre fueron un campanazo en mi vida” PATRICIA JANIOT, la presentadora estelar de CNN en Español, confiesa detalles personales de la destrucción de las Torres Gemelas, expone su criterio sobre la política estadounidense en Irak, además de describir a líderes mundiales como Fidel Castro y Hugo Chávez... y más en una entrevista exclusiva.

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3 Personalidades zulianas muestran testimonios

los juguetes que los divirtieron en su infancia

r evi s t a d om i n i c a l d e

a ñ o 1 8 N ° 9 2 1 - D O M I N G O 4 d e m a r zo d e 2 0 0 7

PP 198902ZU761 ISSN-1317-1283

E L D I A R I O D E M AY O R C I R C U L A C I Ó N E N E L Z U L I A Y E L O C C I D E N T E D E L P A Í S , E L S E G U N D O E N C I R C U L A C I Ó N A N I V E L N A C I O N A L Y E L Q U E M AY O R Í N D I C E D E L E C T O R Í A P O S E E E N V E N E Z U E L A

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entrevista

domingo 4 de marzo de 2007

Patricia Janiot, la presentadora de CNN en Español, habla desde Atlanta

“Debemos hacer un

periodismo sobre las necesidades de la gente” La cadena de noticias CNN en Español celebra su décimo aniversario el 17 de marzo. Y, Janiot, la conductora del espacio informativo estelar Las Noticias, conversó desde Estados Unidos con Facetas, para compartir sus experiencias periodísticas y humanas. “El atentado del 11 de septiembre resultó muy devastador para mí”.

Elvira Villasmil Fotos: Cortesía CNN atricia Janiot es el rostro internacional de las noticias. Cada noche narra al mundo los sucesos de mayor impacto informativo desde los estudios de CNN en Español, en Atlanta, EE UU. Ha viajado por América Latina y el Medio Oriente para informar “desde el lugar de los hechos” y mostrar los dramas humanos y los conflictos políticos que acaparan la atención de la audiencia. Desde su casa, en Georgia, la periodista analiza a fondo la problemática de Colombia, su país natal, y recuerda cómo vivió la trage-

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dia del 11 de septiembre en Nueva York. Como madre, habla de sus hijos con ternura, y, como la presidenta de la fundación Colombianitos, descubre su sensibilidad ante las sonrisas de los miles de niños afectados por la guerra y que aún pueden soñar con un mejor futuro mientras juegan en las canchas de fútbol de su país. Es martes 13 de febrero y son las 10:30 am (11:30 am en Venezuela). Al teléfono, Janiot es locuaz, afable, anecdótica y humana. Ella, quien ha entrevistado a los máximos líderes políticos —Fidel Castro, Augusto Pinochet, Colin Powell, Bill Clinton y Hugo Chávez, entre otros—, ahora ocupa el asiento de entrevistada para contar su propia historia.

—¿Cómo vivió los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York? —Estaba en casa. Me llamaron de CNN. Prendí el televisor y corrí a los estudios. Allí estuve hasta la 1:00 de la tarde. Luego partimos a Nueva York por tierra, porque todos los aeropuertos estaban cerrados. Fue un viaje muy largo que duró 21 horas. Fue muy difícil llegar a Manhattan por las altas medidas de seguridad: pasar todos los retenes y las revisiones cargados con un montón de equipos. Imaginarás la paranoia de los agentes revisando los automóviles que entraban a la ciudad. Fue muy devastador para mí. El 11 de septiembre fue un gran campanazo en mi vida. Porque en Manhattan se repetía la desgracia todos los días, a

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cada hora. Llegaba al hotel devastada por las dramáticas historias de quien buscaba un padre, un hijo, un hermano, un tío, un primo… en fin. En ese momento, mi dedicación a Colombianitos, la fundación que atiende la infancia de mi país natal, se convirtió en un compromiso que nunca abandonaría. Dije qué maravilla poder hacer algo que cambie la vida de una persona. —¿Cómo asumió la experiencia comunicacionalmente? —Recuerdo llorar fuera de cámara. Todos estábamos derrumbados y eso se traducía en la transmisión. Y recuerdo llegar al hotel a llorar. A seguir viendo los otros canales y observar cómo ellos mostraban la tragedia. Recuerdo las noches que llamé al canal para contar esa realidad, además de comunicarme con mi familia para desahogarme. Es muy difícil estar en una situación así. Había mucho temor porque en los días posteriores a los atentados se sucedían alarmas de amenazas, de más bombas y más atentados. —¿Resultó difícil regresar a su rutina? —Regresar a Atlanta fue muy difícil. Incluso, tomar un avión 10 días después de los atentados, cuando los aeropuertos estaban abiertos, fue complicado también: ¿quién aseguraba que este avión no era el próximo? Esas escenas marcan la vida. —¿Recibió ayuda psicológica? —Al regreso estaba tan mal que la compañía no sólo se encargó de ofrecer ese servicio, sino que hablé con una amiga psicóloga porque estaba destrozada emocionalmente. Sentí que no había hecho suficiente en todos los campos de la vida y que en algún momento uno puede estar en una situación de éstas y ser la víctima, sobre todo en

PERFIL ✔Ángela Patricia Janiot nació en Bucaramanga, Colombia, en 1965. ✔Estudió comunicación social en la Universidad de La Sabana de Bogotá. Antes de

ASÍ ES UN DÍA TRABAJO...

vincularse con el periodismo, fue virreina de la

✔ “Mi noticiero es las 8:00 pm. Llego tres horas antes a

belleza en Colombia, en 1983.

mi trabajo para prepararme: sesión de maquillaje, empezar a leer libretos y prepararme para las entrevistas, si esa noche las hay. Eso me permite en el día estar dedicada a la fundación y hacer las cosas de casa”.

esta profesión. —¿El impacto fue similar al de cubrir la guerra en Irak desde Kuwait? —No. Para nada. Cubrir la guerra desde Kuwait es cubrir algo a distancia, sin estar cerca del horror que significa estar en la guerra. Obviamente, estaba en una situación de peligro, pero también era una situación cómoda porque me en-

contraba en un hotel, en unas instalaciones impecables donde podía transmitir con cierta tranquilidad. Alguna vez, hubo alarmas de un misil que se supone que estaban lanzando y nos teníamos que esconder y ponernos la máscara antigás. Pero esa situación no se compara con el drama humano de Nueva York o de Bagdad. —¿Ha estado en la capital de

Irak? —Sí, durante unas horas en el aeropuerto. No pudimos desembarcar del avión en Bagdad. Llegamos apenas unos días después de que las tropas estadounidenses tomaran el aeropuerto, donde hubo una gran resistencia iraquí. El control del aeropuerto era una gran victoria. Ga-

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18 página rantizaría la entrada de suministros y de producciones para las tropas. Cuando llegamos, nos dijeron que la situación era dantesca: había cadáveres por todo lados. Después, traté de ingresar por tierra, pero hubo dificultades de seguridad y decidimos regresar a Kuwait y luego nos marchamos a los Estados Unidos. —¿Qué opina de la difusión de imágenes de gran impacto sin censura, como el ahorcamiento de Saddam Hussein o los torturados en Abu Ghraib? —En Estados Unidos no vi ningún canal que mostrara las imágenes completas del ahorcamiento de Hussein. No obstante, internet ha revolucionado las comunicaciones y cualquiera accede a videos íntegros, sin ninguna edición. En CNN tenemos directrices muy claras al respecto. Nunca se vio cuando la soga se descuelga y el hombre cae. Hay que respetar al televidente porque hay niños observando la televisión, además se debe consideración a los familiares de las víctimas. A mucha gente ésto le resulta perturbador. No sólo hablo del ahorcamiento de Hussein, sino también de imágenes de desastres naturales, de protestas, de muertes violentas… —¿Qué opina de la política estadounidense en Irak? —Ha sido un fracaso. Un desastre que el mundo entero rechaza, excepto algunos sectores y aliados de Estados Unidos. Ya para ellos es tarde rectificar el curso, porque el daño está hecho. Hay un debate nacional sobre el envío de más soldados y la aprobación de presupuesto militar para apoyar la invasión en Irak. Es un tema que divide al país y al mundo. Los periodistas latinoamericanos segui-

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Su días de descanso los comparte por entero con sus hijos, Tábata y Tadeo, y su esposo, Miguel Yelos.

Janiot recibió la bendición de Juan Pablo II y se encontró con Gabriel García Márquez y el rey Juan Carlos de España. mos cubriendo una región pobre sin explicarnos cómo los presupuestos multimillonarios que se gastan a diario en Irak no se destinan a América Latina. Tampoco entendemos cómo existe una política tan ciega de defensa a los Estados Unidos escudado en esta guerra contra el terrorismo, cuando los resultados son tan desastrosos para las tropas estadounidenses y para el pueblo iraquí. Hay un país totalmente destruido. Se deshicieron de Saddam, pero crearon lucha sectaria, una guerra civil y un odio de religiones.

“Cuba buscará la democracia” —¿Cómo describiría a Castro? —Es un hombre con un carisma arrollador. Entra a un lugar y lo llena con su imagen. Con el significado de su desafío a un im-

perio. Es un hombre que atrae multitudes, un imán para los periodistas. Además, es un hombre muy corpulento y muy alto. Un icono de la resistencia, un personaje anacrónico en el mundo de hoy. Con la misma retórica. Sin ponerse a la vanguardia de los tiempos contemporáneos. Un personaje que quedó atrás en la historia. Y, no obstante, un símbolo muy importante para el mundo. —¿Alguna anécdota especial con Fidel Castro? —Conocí a Fidel Castro en Río de Janeiro. Estábamos cubriendo la Cumbre de la Tierra, en 1992. Participaron todos los países para firmar el compromiso de reducir los gases que causan el efecto invernadero. Castro llegó y ofreció una rueda de prensa. Después nos acercamos todos lo periodistas y me contestó dos o tres preguntas. Recuerdo que salí corriendo con el

casete para enviarlo vía satélite a Atlanta porque era una primicia. —¿Tuvo la oportunidad de entrevistarlo nuevamente? —Años después, lo vi en una cumbre latinoamericana en Cartagena. Fue muy traumático porque me dijeron: “En 30 minutos la recibe el comandante”. Yo estaba en medio de una cumbre donde no sólo debía cubrir a Fidel Castro, sino otras reuniones y otros jefes de Estado. Los camarógrafos estaban dispersos y necesitaba conseguirlos. Fue muy dramático ubicarlos. Corriendo. Llegando. Instalando. Llegué en punto a la entrevista y todavía organizaba el cuestionario. Ni siquiera tuve oportunidad de pensar qué le preguntaría. Fue una entrevista corta. Hablamos unos 12 minutos. Para hablar con Fidel se necesitan tres horas para escuchar y ahondar. A Fidel es muy difícil concretarlo porque está lleno de estas historias largas, que no necesariamente tienen que ver con la pregunta. —¿Cuál será el futuro de Cuba? —Esta enfermedad de Fidel Castro ha sido un ejemplo del ensayo de esa transición que una vez se pensó que sería violenta. Fidel Castro tiene que morir porque ya está anciano y enfermo. Está más cerca del final. Se ha puesto en marcha este proceso de transición con su hermano Raúl. Creo que debe haber una generación más evolucionada en términos políticos que en algún momento buscará algún tipo de cambio democrático. Aunque no creo que eso suceda inmediatamente. Cuando cayó el bloque soviético, los países de la Europa del este hicieron la transición hacia economías capitalistas y hacia sis-

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“Servimos a la comunidades”

temas políticos democráticos. No creo que ese cambio sea rápido en Cuba. Eventualmente, ése será el camino. —¿Cómo ve el destino de la isla con Raúl Castro? —A Raúl Castro le será más difícil que a Fidel mantener la unidad de Cuba. Fidel representa la dignidad de un pueblo. Es un símbolo alrededor del cual todo el mundo se unió en esta puesta revolucionaria. Creo que ese carisma y liderazgo no es transferible a Raúl Castro. La situación en Cuba, aunque ha mejorado por la ayuda venezolana, será difícil de sostener cuando no exista un líder que cohesione al país. Además, Raúl Castro está más cerca del final que del comienzo.

“Chávez es arrollador” —¿Qué apreciación tiene de Hugo Chávez? —Tanto oposición como oficialismo coinciden en que tiene un carisma arrollador y el don de la palabra. Un personaje producto de la mala política democrática, y de estos políticos acartonados que no tienen una conexión con su gente. Es un hombre histriónico: ríe, canta, hace chistes. Es un espectáculo. Es un militar convencido de que su revolución es la salvación del mundo. Con un mensaje mesiánico. Como un evangelista. Un personaje muy colorido y convincente, apoyado en un discurso confrontacional. Llega con su mensaje a poblaciones que nunca han encontrado en alguien la resonancia a sus problemas. —¿Recuerda alguna anécdota con él?

RECONOCIMIENTOS ✔En 1990, Janiot obtuvo un premio Golden Mike al Mejor Noticiero otorgado por la Asociación de Radio y Televisión del sur de California y fue nominada al Premio Emmy. También numerosos reconocimientos periodísticos en Colombia, entre ellos, el Premio Simón Bolívar. Fue nombrada al Hispanic Media 100, un reconocimiento a los periodistas hispanos más influyentes de los EE UU.

—Fui la primera persona que lo entrevistó cuando ganó la primera elección. Lo encontré con un escapulario o camándula en la mano. Estaba en una oficina en Caracas, viendo el resultado de la elección, muy eufórico. Ni él mismo lo creía. El Presidente ha sido muy amable. Sabe que soy de Bucaramanga y me preguntó si había leído el Diario de Buca-

ramanga, la historia de Bolívar en ese territorio. Le dije que no. Y respondió que me lo haría llegar. Sin embargo, me lo entregó durante otra entrevista, nada condescendiente, en la cual pensé que se marcharía de una vez. Chávez habla con mucha pasión sobre Bolívar y uno puede pensar que es un hombre que se ha dedicado ahondar en lo que le gusta.

—¿Cuáles son los retos del periodista contemporáneo? —Un reto importante es hacer un periodismo mucho más imaginativo. Sacarlo de la institucionalidad: no todo lo que dice el Gobierno es noticia, y no todo lo que dice el Gobierno tiene impacto en la gente. A veces, nuestra agenda informativa la marca el Gobierno. Hay que hacer un periodismo sobre las necesidades de la gente. Darle más cabida al ciudadano y menos a los funcionarios. Estamos al servicio de las necesidades de la comunidad. —Ha dicho que en el manual de ética de un periodista debe decir: no pagamos entrevistas, ni recibimos dinero… ¿La han intentado sobornar alguna vez? —No con dinero. No con regalos. Aunque sí con presión. Con presiones psicológicas. Haz una entrevista… y llega el funcionario de comunicaciones a pedir que por favor editen algo, o piden hablar con mi jefe para luego querer que se manipule la información a su antojo. Obviamente, nunca cedemos a eso porque no son nuestras reglas de juego. —También ha dicho que el periodismo es a veces glamoroso, poderoso y apasionado, pero también nos puede llevar a ser irresponsables y presumidos. ¿Ha sido víctima del ego? —A veces uno cree que el periodismo permite manipular las informaciones. La información tiene que ver con el accionar, con las declaraciones, con el modo de pensar de alguien y eso hay que

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manejarlo con mucha responsabilidad. A la hora de editar, de armar el material y de sacarlo al aire, se debe tener muy presente que siempre hay un acusado que quiere ser defendido o que esa verdad que se cree contundente no lo es tanto. Se deben incluir muchos más criterios que recreen ese espectro de opiniones de cualquier información.

—¿Cuál es la función del periodismo hoy? —Hay muchos medios de comunicación que pueden tumbar gobiernos, lograr cambiar políticas a su antojo o poner presidentes en el poder. Yo creo que ésa no es la función del periodismo. No obstante, sí podemos cambiar políticas de apoyo mayoritario, aunque no porque el director o el dueño del medio quiere que se tumbe una ley que no le conviene. Y hay tanto de eso en América Latina... El periodismo es un servicio público. No es una herramienta para los intereses particulares de los periodistas ni de los dueños de los medios de comunicación.

“Buscamos la justicia social” —¿Cómo es su vida familiar entre noticias? —Trato de balancear muy bien mi vida familiar con mi trabajo. Porque mis hijos son mi prioridad. Siempre les dejo muy claro a mis jefes que yo necesito compartir siempre con ellos. Tengo la posibilidad de llevarlos al colegio en las mañanas, de recogerlos en las tardes, ayudarlos a hacer las ta-

Informó sobre varias de las giras del papa Juan Pablo II a América Latina y su fallecimiento. También sobre las Cumbres Iberoamericanas de presidentes y de jefes de estado. Abajo, con compañero Juan González, en la conferencia nacional del partido republicano en agosto 2004.

reas, acompañarlos a actividades y después ir al trabajo. Una señora me ayuda en casa y casi (diría yo) que mis hijos están mejor en sus manos que en las mías. —Tiene 17 años viviendo en Estados Unidos. ¿Qué extraña de Colombia? —La familia ante todo. Voy a Colombia muy seguido por la fundación Colombianitos. En cada viaje recargo baterías y eso me da aire para otros meses. Extraño la actitud positiva de la gente, en medio de situaciones difíciles. —¿Qué recuerda de su infancia en Bucaramanga?

—Siempre vivíamos en la calle, en el parque, en casa de los vecinos o montando bicicleta… Recuerdo que mi mamá me mandaba en un taxi sola porque conocía a todos los taxistas de la estación cercana a la casa. A mí jamás se me ocurriría mandar a mi hija sola en un taxi, y eso que vivo en un sector de la ciudad muy seguro. Fue una crianza muy divertida, creciendo con los niños del barrio. —¿Cómo nació la ida de crear la fundación Colombianitos para atender a los niños víctimas de la violencia en su país natal? —Nació de la inquietud de un

grupo de colombianos aquí, en Atlanta, quienes nos preguntábamos: ¿Será que podemos algún día volver al país, si la guerrilla sigue avanzando? Un amigo me llamó para plantearme esa idea. Tenía reservas al principio porque pensaba que no podría dedicarle mucho tiempo. Soy madre, esposa y estoy muy dedicada a mi trabajo. No obstante, en la primera reunión quedé encantada. Se formó la fundación y empezamos a crecer. Comenzamos con 40 niños y ahora atendemos a 2.500. Ha sido muy gratificante. —¿Cuál es su principal labor? —Estamos en cinco ciudades de Colombia. En zonas muy deprimidas, de extrema pobreza; sobre todo donde hay una gran concentración de familias desplazadas, que huyen de las zonas de conflicto. Fomentamos la educación a través del deporte. La fundación empezó con el programa de Rehabilitación. Les damos prótesis y atención a los pequeños que han perdido las piernas por la explosión de minas terrestres. Los acompañamos hasta que completen su crecimiento, para que tengan la manera de caminar y ser productivos. Están tan contentos que hasta el índice escolar están mejorando. —¿Cuál cree que es la solución al conflicto de Colombia? —Creo que la solución al conflicto pasa por el diálogo. No creo que la solución sea militar. La solución de Colombia es hacer una política con gran énfasis en el sector social. En la medida en que haya diferencias enormes entre los ricos y los pobres, los grupos armados ocuparán ese vacío. La solución pasa por el diálogo. Un diálogo en el que haya justicia.


Patricia Janiot