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“Soy una mujer de ilusiones”, expresó, en entrevista exclusiva desde España, la escritora CORÍN TELLADO 11 r evi s t a d om i n i c a l d e

a ñ o 1 8 N ° 9 2 2 - D O M I N G O 1 1 d e m a r zo d e 2 0 0 7

PP 198902ZU761 ISSN-1317-1283

E L D I A R I O D E M AY O R C I R C U L A C I Ó N E N E L Z U L I A Y E L O C C I D E N T E D E L P A Í S , E L S E G U N D O E N C I R C U L A C I Ó N A N I V E L N A C I O N A L Y E L Q U E M AY O R Í N D I C E D E L E C T O R Í A P O S E E E N V E N E Z U E L A


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HECHOS página ✔1927

La escritora Corín Tellado habla de su vida y obra desde España

El 25 de Abril nace en Viavélez (Asturias),

“Mis novelas son instintivas”

Socorro Tellado López.

A sus 79 años, es la autora española

✔1946

más famosa. Sus letras han sido

Llamada cariñosamente Socorrín, nace el hipocorístico Corín.

Editorial Bruguera publica Atrevida

devoradas por millones de lectores en todo el mundo. Aunque una enfermedad crónica la desgasta físicamente, éso no amilana su espíritu. Su pluma está erguida, haciendo vibrar todavía con cada relato de amor.

apuesta, por la que pagó 3.000 pesetas a Corín. ✔1951 La revista Vanidades, de gran difusión en toda Hispanoamérica, firma un contrato con Corín Tellado. El corrector de pruebas era Guillermo Cabrera Infante, quien dijo que leer a Corín fue

Elvira Villasmil Fotos: Cortesía C. Tellado / N. Fernández

determinante para su dedicación a la escritura. ✔1979

Qué apasionado lector no ha vivido el amor en las historias de Corín Tellado? Es llamada la Dama de la novela sentimental, capaz de hacer vivir las más diversas emociones en una historia romántica, con personajes que viven las crisis existenciales de sus lectores, con un final amable, como es su voz al contestar la llamada de Facetas. “Estoy regular. Padezco insuficiencia renal crónica sin posibilidad de trasplante por haber fumado mucho. Me dializo en mi casa, desde hace más de quince años, tres días a la semana”, cuenta desde Gijón, España. Sus días, aunque los describe un poco sosos, están ajetreados por un argumento: la novela que saldrá próximamente a las librerías para

¿

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Editorial Bruguera lanza al mercado una colección de novelas eróticas de bolsillo, bajo el título Especial Venus, algunas de las cuales fueron escritas por Corín, pero publicadas con el pseudónimo de Ada Miller. ✔2000 Publica su primera obra en Internet, Milagro en el Camino. Firma un contrato con la multinacional americana Televisa, cediéndole algunos derechos de 52 novelas.


12 página cautivar a millones de lectores o la que entregará a la revista Vanidades, en donde se publican sus relatos inéditos desde 1951. La vida de Corín Tellado no es parecida a sus historias con final feliz. Su padre murió poca antes de publicar su primera novela, Atrevida apuesta (1946). Se casó y, más tarde, sufrió una separación matrimonial. No acertó a escoger un compañero sentimental ideal. Y aunque sus relatos arrasaron en los kioscos y librerías del mundo, convirtiéndola en la escritora más leída en castellano, después de la Biblia y Cervantes, no pudo evitar el trágico diagnóstico médico de una enfermedad “terminal”, hace 15 años. Ella podría parecerse a las mujeres que describe: tenaz, positiva y de voluntad férrea para superar las adversidades del destino. Después de escribir más de 4.000 novelas, todavía hay tinta, todavía hay cosas por contar. La creatividad de Corín Tellado es inagotable. —Desde hace años dicta sus novelas. ¿Cuál es su procedimiento para crearlas? —Dicto mis novelas desde hace quince años. Cuando enfermé, pensé que no volvería a escribir, pero mi secretaria (mi nuera) se empeñó en que dictara, y un día me decidí . Dudé antes de hacerlo, pero resultó que pude hilvanar mis temas. Primero hago el esquema, pongo los títulos, pienso en el tema, lo maduro mucho y, cuando llego al despacho y me pongo a hablar, no ceso en hora y media. Por la tarde, vuelvo a “escribir” hora y media, y así sucesivamente. —¿Cómo es su vida cotidiana? —Debido a la insuficiencia renal, no puedo salir más que dos días a la semana: jueves y sábado. Soy conformista y acepto esta situación. Lo

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más importante de mi vida, aparte de mi familia, son las historias que escribo para Vanidades, revista en la que está toda mi obra inédita de los últimos años. Son historias vividas, casi palpadas, de cada día, y como son cortas, resultan entretenidas. La respuesta del público siempre me reconforta. —Después de 60 años de trayectoria, ¿por qué cree que su letra no pierde vigencia? —Porque me adapto al presente. Porque escribo aquello que el lector desea leer. Porque no intento usar una literatura difícil de entender. Es muy receptiva y cualquier lector puede comunicarse con la propia novela. —¿Sus lectoras no corren el riesgo de enfermarse de un romanticismo que no existe? —El hecho de que yo no sea romántica no quiere decir que no haya romanticismo. El amor siempre es romántico. Ha sido, es y siempre lo será. Hay que pensar que el amor existe desde hace siglos, desde que la vida se inició. El amor se vive y, al ser romántico, aún se vive con ilusión e intensidad. —¿Cuál es la fórmula para escribir una buena historia? —Sobre todo, la sinceridad. No hay fórmulas preconcebidas. Es el contenido, los personajes, la historia en sí misma, incluso la sensibilidad. Hay motivos más que suficientes para considerar una historia entretenida, veraz y amable, que ayuda a soñar en cualquier momento de ocio o de frialdad. —¿Recuerda los días en que escribió su primera novela? —Eran tristes, porque dentro de la alegría se hallaba la muerte de mi padre, a los 52 años. Quedábamos cinco hijos y yo era la única mujer. Tomé el timón y llevé el barco

adelante. Salió bien la jugada. Pienso que, gracias a mis novelas, la convivencia se hizo más amable, porque la Editorial Bruguera me hizo colaboradora habitual y ganaba dinero. —¿Qué es para usted el amor? ¿Qué significa para alguien encontrar el amor? —El amor consiste en una serie de afectos reunidos. Por ejemplo, el amor en sí mismo comienza como una atracción, digamos, sexual. Luego, si existe afecto sincero, tolerancia, comprensión y unión, puede convertirse en un gran amor. En una convivencia amable. El amor tiene muchos ingredientes y nunca se sabe cuál es el más efectivo. —¿Sus historias le sirvieron, de alguna manera, para vivir esa historia de amor que nunca pudo consumar? —Mis novelas no son precisamente románticas. Son más bien instintivas, sentimentales, sin llegar a la cursilería. Yo no necesité métodos que me sirvieran para vivir esas historias que nun-

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Algunas de sus novelas: ¡Era el amor! (1949), Digámonos adiós (1983), No me gusta divagar (1986), Ama y olvida (1988), Ocultación sentimental (1989) y Consuélate conmigo (1994). Sus obras recientes: Doce en solitario, El destino de las sombras y Amargos sentimientos.


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ESCRITORES ✔Mónica Montañés “Leía a Corín en Vanidades en el consultorio de mi médico. Muchas generaciones tuvimos nuestra primera relación con las historias de amor a través de ella. Aprendimos que ser tan buena no resultaba productivo y que los finales felices nos se dan en la vida real. El éxito no se critica. Consiguió una fórmula con la que logra llegar al sentimiento de la gente”. ✔Julio César Mármol “Hace aproximadamente siete años, la estación de televisión Antena 3 me invitó a Madrid a unas entrevistas sobre qué es una telenovela. También invitaron a Corín Tellado. Es una mujer muy culta, muy buena conversadora y muy amable. Estaba interesada en saber cómo nosotros escribíamos una novela para tantas horas y yo estaba interesado en conocer cómo hacia ella para escribir tanto. Ella me contó que, de lunes a viernes, se sentaba frente al ordenador a escribir desde las 7:00 am hasta las 1:00 en punto. Luego se dedicaba a las cosas del hogar. El sábado y el domingo creaba un nuevo argumento”. ✔Alí Rondón “Para mí Corín Tellado es también otra metáfora en el género de la literatura rosa, esa hiedra romántica que habiendo trepado los muros de esta centuria llena de messenger, Ipods y mp4 sigue contándonos historias de príncipes azules”.

ca pude consumar. El amor se vive de muchas maneras y una persona discreta (como yo) nunca pregona lo que ha vivido. No me interesan las historias personales para mis relatos. —¿Cuál es el mayor obstáculo del amor? —La incomprensión, el egoísmo y la falta de sensibilidad. Hay tantas cosas que separan a unos de otros, aunque en apariencia estén unidos... —¿Cuál ha sido la novela que más le ha costado escribir? —A mí no me ha costado escribir novelas. Desde 1946, año en que empecé, siendo una colegiala, escribí todas las novelas con verdadero interés, y tengo la suerte de

que escribo la última como si fuera la primera. Soy muy honesta con la pluma. —Como escritora, ¿qué fue lo más duro de afrontar durante la dictadura de Franco? —Nada. Absolutamente nada. Durante los primeros años creo que no me dieron ninguna importancia, y cuando me la dieron y empezó la censura a molestarme, ya había logrado el interés y el aprecio del lector. Montañas de hombres me escribían desde el Servicio Militar, desde las cárceles, desde la calle... La dictadura, como la democracia ahora, no me molestó. —¿Es asidua a la prensa del corazón que circula en España? —No. Pero la compro para mis

nietas que, a fin de cuentas, les ocurre como a mí: la hojean pero no la leen. Existe y está bien que exista, porque así nos enteramos de la vida de los afortunados millonarios. Es una forma de que los poderosos estén en contacto con la gente del pueblo. —Cumplirá 80 años en abril. ¿Cómo los celebrará? —Pues los celebraré yendo, como el año pasado, a comer al Club de Regatas con mis hijos y nietos. Los regalos son lo de menos. Aunque puedo asegurar que mis seis nietos, mis hijos, mi nuera y mi yerno son un regalo de incomparable valor. —¿Cómo desea ser recordada? —Como una buena persona. Soy, cariñosa y exenta por completo de toda vanidad. Presumo de ser digna, ante todo y sobre todo. —¿Pensó, alguna vez, en experimentar con otros géneros, cómo la novela detectivesca? —Sí. Tengo cuatro novelas largas y una está en la calle ahora, sin el tema del amor. Tal vez con algo de sexo. Se trata de una novela de drogadictos. Pero le diré que no tengo interés en cambiar de temas. Escribí esa novela porque viví muy de cerca esa problemática. —¿Qué tema de interés actual escogería? —Los amores de adulterio, las movidas del poder, que en España han sido frecuentes... No tengo interés en emular a los provocadores. Me limito a vivir mi vida y a escribir historias amables. —¿Qué diferencias cree que existen entre su primera novela y la más reciente? —Bueno, la evolución en sí misma es forzada. La vida es evolutiva y el autor debe serlo también y limitarse a escribir lo que la sociedad le impone: las historias de cada día.


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Diré algo más, ya que estamos confidenciando: uno de estos días he leído la primera novela que escribí y me pareció buena, pero no sería capaz de repetirla. Aunque soy capaz, cada día, de escribir mejor. —¿Cuán oculta está la sexualidad femenina y cuánto hizo usted por mostrarla? —No sé si desgraciada o afortunadamente la sexualidad se vive en cualquier portal. Es lo que yo no muestro. Yo insinúo lo que se vive, para evitar la grosería. ¿Lo que yo hice para mostrarla? Pues no lo sé. La sexualidad es una experiencia natural de la vida. Que se oculte o que se ponga al aire, hoy poco importa, al menos en España. —El escritor Guillermo Cabrera Infante la llamó "la inocente pornógrafa". ¿Se identifica con estas palabras? —Pero también añadió, y eso nadie lo dice, “ni tan pornógrafa, ni tan inocente”. Es una pena que haya muerto. Lo admiro mucho, y he pasado en El Escorial semanas enteras con él dando conferencias sobre la novela sentimental. —¿A qué historia le hubiese gustado cambiar el final? —A ninguna. ¿Por qué cambiar el final que yo misma hice? Una novela amable ha de terminar con amabilidad. De lo contrario, el lector la dejaría a un lado y no la leería nunca. —La Unesco declaró que usted es la autora más leída en castellano, después de la Biblia y Cervantes. ¿Pensó que alcanzaría el cariño de millones de lectores? —Pues no y lo digo de verdad. Ya sé que la Unesco, en 1962, dijo eso. Pero el día que me senté, con 16 años, a escribir mi primera novela, Atrevida apuesta, lo que menos esperaba era llegar al día de hoy.

COTIDIANIDAD ✔“Como poco. Siempre fui poco comedora. Soy delgada. Me gusta la música de mi época, la que bailaba, la que cortejaba, la que existía en aquel momento, que es más bonita que los gritos desaforados que dan hoy”.

Nunca escribí deseando la fama. —¿Cómo es Gijón para usted? —Es mi vida. Es una ciudad pequeña y muy atractiva. Vivo frente al puerto deportivo, y es una gozada mirar hacia esos lugares llenos de barcos y hacia un muelle donde se ubican cafeterías y centros de baile. Por las noches, se ilumina como si estuviéramos ante las Mil y una noches. Por su clima, se está convirtiendo en una ciudad turística. Los coches nos hacen la vida imposible y las gentes llenan las terrazas y los hoteles en verano. Siempre es encantador. —Nació en Viávelez...

—Nací en un pueblito, Viávelez, puerto de mar también. Yo no podría vivir sin el mar. Soy hija de marino. Viví nueve años en Cádiz y, cuando escribí mi primera novela, volví a mis raíces con mi madre y mis hermanos. Había muerto mi padre con 52 años. Un hombre joven, al que recuerdo con mucho cariño. En Viavélez hay una calle con mi nombre y debo añadir que en Gijón hay otra. —Cómo vive su faceta de madre y abuela. ¿Sus nietas le consultan cuestiones del amor? —Le voy a contar un secreto. Tengo tres nietas y maldito si tienen en

cuenta que yo soy escritora y famosa. Para ellas soy su abuela. Una abuela con muchos años que, si bien trabaja como novelista, ve mal, oye peor, camina fatal, y nunca les dio consejos porque no se los pidieron. Usted sabe, como sé yo, que a estas alturas de la vida los jóvenes saben más que los ancianos. —¿Cuál es su mayor ilusión? —Soy una mujer de ilusiones. Me ilusiona cualquier cosa. Me hace feliz un día al aire libre y con mucho sol. Me agrada una buena película. Y hasta me satisface leer un libro con una lupa. No soy depresiva, y creo que no lo seré jamás. —Recibe correos de todo el mundo. ¿Cuál de los comentarios de sus lectores le ha impactado? —Los jueves voy a una cafetería a reunirme con mis amigas. Hay una señora anciana que pasa ante mí, me da dos besos y me dice al oído: “Siempre vengo pensando que voy a verla. El día que no la vea aquí voy a sentirme muy incómoda”. Me siento feliz cada vez que ocurre, y ocurre todos los días que salgo a la calle. Gijón no es grande y me conoce todo el mundo. Y las personas que en su juventud me han leído no me olvidan con facilidad. —¿Puede contarnos alguna anécdota de su infancia? —Podría contarle miles. Con decirle que había un perro que a todo el mundo mordía y cuando me veía aparecer a mí escapaba... He sido una niña traviesa, muy imaginativa. Cuando salíamos de la escuela, una amiga y yo mandábamos a los pequeños a buscar hojas de árbol para hacer correajes. Poníamos a los niños en fila y recorríamos todo el pueblo en una hilera de supuestos militares, imitando, sin duda, lo que estaba ocurriendo. En el pueblo yo tenía fama de estar algo loca.


Corín Tellado