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Revista

A帽o 1 I Edici贸n N 1 I Noviembre de 2009

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Contenido

3. Saludo a los lectores 4. Entornos: El Patrimonio, la Memoria, la Historia 5. Un edificio de múltiples usos 6. San Telmo, patrimonio histórico – cultural 10. Perico, tierra de verdes 14. Juegos de identidad: Carnaval de Negros y Blancos 18. Por el camino del arriero 21. Una semana de triste algarabía 24. En la historia del Palacio 26. Nodo de Occidente 28. El patrimonio, sus vigías y el Ministerio 30. La memoria son más que piedras

Año 1 I Edición N 1 I Noviembre de 2009

revista-entornos@acfde.com

Dirección General: Asociación Club Fotográfico Envigado I Comité editorial: Wbeimar Cardona Restrepo - Alejandra Múnera Benthan - Augusto Jaramillo I Diseño y diagramación: Jhonatan Martínez Avalo I Fotografía: Luis Fernando Ochoa - Carina Felice - Álvaro Reyes Colaboradores: Carina Felice - Alejandro Gallón Peláez


Presentación Alcalde

Saludo a los lectores Con profundo orgullo saludamos a la comunidad envigadeña, ENTORNOS, es una publicación, que busca orientarnos acerca de nuestro patrimonio local que nos pertenece como ciudadanos del mundo. Tenemos claro que conocer el territorio, sus historias, tradiciones y prácticas sociales, contribuye a fortalecer la identidad cultural de los pueblos. Desde 2007, a través del Presupuesto Participativo, hemos visto como los Comités Zonales han priorizado iniciativas que se relacionan con la cultura y con la recuperación de la memoria en cada comunidad a la que pertenecen. Esto demuestra que con mayor frecuencia las y los ciudadanos son conscientes de la importancia que representa conocer nuestra historia y nuestra formación como municipio. Desde la Alcaldía apoyamos tales iniciativas porque estamos seguros que ellas alimentan nuevas miradas sobre el pasado con visión de futuro.

José Diego Gallo Riaño Alcalde de Envigado

Finalmente, debemos resaltar la labor que desde el grupo de Vigías del Patrimonio viene realizando la Asociación Club Fotográfico Envigado. El programa de Vigías se presenta como una oportunidad de conocer, valorar y divulgar el patrimonio cultural, mostrando que hay nuevas maneras de pensar la ciudad. La revista ENTORNOS es una apuesta por conquistar esas aspiraciones, los invitamos a disfrutarla y hacerla conocer entre propios y extraños. ¡Bienvenidas y bienvenidos!

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Presentación

Entornos

El patrimonio, la historia, La memoria

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ecorremos nuestras calles todos los días con las prisas que deja la vida cotidiana. Caminamos rápido, tanto como nos lo piden las preocupaciones y las actividades que debemos realizar. No se nos puede culpar, así se mueve el mundo de hoy, así nos lo exigen nuestras responsabilidades. Sin embargo, hay ocasiones en las que nos detenemos por un momento, alzamos la mirada y nos sorprendemos reflexionando y preguntando a nuestros acompañantes ¿esto estaba aquí? ¿desde hace cuánto? Este par de cuestionamientos tan sencillos han sido para muchos de nosotros la puerta a un mundo aparentemente conocido, pero que ha pasado de largo por la vida de otros tantos: el patrimonio, la historia, la memoria. Este afán por conocer ha impulsado a la Asociación Club Fotográfico Envigado, desde hace algunos años, a profundizar sobre lo que sabemos de nuestra ciudad. Hemos acudido a los abuelos y les hemos pedido que nos cuenten sus historias, hemos recolectado imágenes de otras épocas para recrear visualmente esos relatos, hemos trabajado con jóvenes y continuamos motivándolos para que profundicen en sus historias de vida y la de sus familias, ya que ellas se constituyen en parte de las historias y experiencias de todos los pueblos. Abordamos ahora una nueva experiencia, la de publicar una revista que trate temas de patrimonio. Una nueva tarea que hemos estado en mora de realizar desde hace tiempo: la divulgación. De esta manera, ENTORNOS propone trascender las expediciones investigativas en busca de nuestra memoria y mostrarle a la comunidad las inmensas posibilidades que trae el patrimonio consigo, el patrimonio de su ciudad, el de su país, el de su planeta. Queremos presentarles textos, imágenes, puntos de vista que les propicien la lectura, la reflexión, la curiosidad. Están todos invitados a recorrer ENTORNOS conocidos, nuevos, a inspirarse con otras experiencias y a maravillarse con el patrimonio que nos rodea.

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Un edificio

de múltiples usos

Alejandra Múnera Benthan tonderouge@gmail.com

Cientos de personas caminan diariamente por la Carrera del Ayuntamiento en medio de los afanes y las labores del día. Otros tantos se sientan en las cafeterías cercanas para degustar un tinto o engullir una empanada. Para algunos pasa desapercibida, para otros es simplemente testigo de tiempos pasados. Es la Casa Consistorial, ubicada en lo que muchos llaman el Pasaje de la Alcaldía, contigua a la Administración Municipal. Su imponente construcción ha sido de las más destacables, mucho antes de que se erigieran los edificios modernos que en la actualidad la acompañan. Hoy es sede del Concejo Municipal, pero desde su construcción ha servido para múltiples usos y pasado por distintas reformas. En efecto, desde 1.851 la Casa ha estado sometida a ampliaciones y modificaciones, estando en permanente construcción al punto de ser casi demolida. Sin embargo, luego de los problemas que presentó la edificación, en 1.908 se tomó la decisión de reconstruirla casi en su totalidad. Esta tarea tomó casi medio siglo, de modo que el edificio fue inau-

gurado en agosto de 1.953 con motivo de la visita del entonces presidente de la República, el General Gustavo Rojas Pinilla Además de servir como recinto al Concejo, la Casa Consistorial albergó entre 1.879 y 1.904 la escuela de niños y niñas. Así mismo ubicó en su interior el archivo municipal y la cárcel, que en la actualidad continúa funcionando allí. En sus terrenos se ubicó un corral que sirvió para custodiar el ganado que anduviera suelto por las vías públicas. Se alquiló en varias ocasiones para la exhibición de espectáculos en su patio interior, algunas de sus habitaciones para vivienda e incluso prestada para la reunión de la Juventud Católica. La Casa, de construcción neoclásica, es uno de los dieciséis inmuebles declarados Patrimonio Cultural del Municipio de Envigado*. Municipio de Envigado – Archivo Histórico. Inmuebles patrimoniales Municipio de Envigado. Envigado, diciembre de 2005.

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San telmo

Patrimonio histórico-cultural

Buenos Aires - Argentina

Por Carina Felice lenteluz@gmail.com

Una encantadora zona lindera al puerto de la Ciudad de Buenos Aires, llena de mitos, historias, arte y cultura que resiste el paso del tiempo, se trasforma en atractivo turístico y es emblema de viejas y nuevas generaciones.

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acia principios del 1700, en la incipiente colonia española, era solo un paraje alejado de la Plaza Mayor, en un terreno elevado de la barranca que conducía al puerto. Calles de tierra anegables tras las lluvias, frecuentadas por los pocos habitantes que se ocupaban mayoritariamente de tareas portuarias y algunos trabajadores de los incipientes hornos de ladrillos. En los depósitos de pólvora, solían trabajar negros

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esclavos, traficados en embarcaciones provenientes de África. Con el dinero, oro y joyas donadas, los jesuitas construyeron la Primera Casa de Ejercicios Espirituales junto con el Colegio, pero al ser expulsados por la Corona española las obras sólo se terminarían hacia 1.850, junto a la creciente edificación de casonas de familias Año 1 I Edición N 1 I Noviembre de 2009


adineradas, que jugaron un papel preponderante en la época de las Invasiones inglesas. Durante la segunda invasión San Telmo fue uno de los puntos estratégicos ocupados por los británicos y símbolo de la resistencia criolla, donde las honorables actitudes populares quedaron grabadas en la historia. Luego de la reconquista fue inevitable la creación de la parroquia de San Telmo y, por supuesto, el crecimiento de la población. Cuando hoy se camina por San Telmo no se ven grandes monumentos. Su patrimonio no está reflejado en estatuas, sino en las antiquísimas casonas que hace más de dos siglos siguen de pie, a pesar de algunos intentos o descuido de malas administraciones en la ciudad. El increíble atractivo de la zona cercana a la portuaria (y del moderno Puerto Madero) lo constituyen estas entramadas callecitas en desnivel empedrado construido por manos esclavas, las interminables casonas pegadas unas a otras , los balcones , los herrajes, y la vida que allí trascurre entre días y noches.

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Con el tiempo, hacia finales de 1.870, comenzaron a llegar inmigrantes ingleses convirtiéndose en comerciantes que traían sus mercaderías directamente de origen. Más tarde se instalaron en el barrio algunas familias italianas que ocuparon los terrenos cercanos al río hasta su unión con el riachuelo. Ya en el siglo veinte, los “gallegos” eran mayoría y por momentos “el barrio se parecía a La Coruña o Pontevedra”, rumorean los historiadores. Este crisol de razas le fue infundiendo una característica muy propia y que es raíz de la población actual. Muchas de esas casonas en gran parte son habitadas, ya sea por familias, o recicladas en pintorescos restoranes, cafés típicos, tanguerías, comercios de indumentaria alternativa y de diseño o resto-pubs o centros culturales, y paseos de artesanos y artistas. El actual Museo de Arte Moderno (MAMBA) en San Juan 350 era una fábrica y depósito de tabaco de principios del siglo XX. Los anticuarios ocupan un lugar central en el paisaje de la zona. San Telmo es sinónimo de antigüedades en muebles o piezas de arte y decoración, muchas de ellas

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invaluables, parte de colecciones privadas provenientes de todo el mundo. Las casonas a menudo cuentan con patios internos, con hermosos jardines con flores y fuentes, y las que antes funcionaban como habitaciones, hoy son locales para comerciantes, creativos, o artistas. Así se genera un flujo constante de gente entre los corredores y los locales, las aceras por donde también es habitual ver mesitas colocadas por los restoranes cuando el clima es agradable. Se puede beber una cerveza, comer pizzas o jugos a metros de los artesanos y entre los paseantes de todo el mundo. Los fines de semana, San Telmo estalla: en la mañana se encuentra arte en las calles, música ciudadana. Los artesanos no sólo promediando argentinos, sino de toda Latinoamérica, despliegan sus trabajos aportando una increíble gama de colores y energía al lugar. Apostados en el borde de la acera o en puestos sólidamente armados con estructura metálica, los feriantes invaden la Plaza Dorrego e inmediaciones recibiendo a los miles Año 1 I Edición N 1 I Noviembre de 2009


de visitantes argentinos y turistas de todo el mundo que pasean por allí, fotografiando, comprando o simplemente deleitándose con la infinita gama de objetos que allí pueden encontrar. Muchos artistas plásticos exponen allí sus obras, ya sean fotografías, pinturas, esculturas, también tejidos de telar y objetos de cerámica. La música no se ausenta ni por un minuto. Se ven orquestas típicas de Tango como “El Afronte” o músicos anónimos que hechizan a los caminantes, que disfrutan del espectáculo y colaboran con dinero a la gorra, voluntariamente, en reconocimiento al talento, al trabajo y a que les han hecho pasar un rato de gran placer. Bandoneón, guitarra, violines y voces criollas y hasta un piano en la calle, homenajean la tradición y traen al presente el bagaje heredado con la cultura, usos y costumbres. Entre todos ellos, dos artistas colombianos. Adolfo y Mauricio, venden tejidos artesanales hechos con fibras vegetales de su país. Adolfo luce un maravilloso maquillaje artístico en su rostro mientras Mauricio teje incesantemente la fibra con la piel de sus dedos ya gastada. Son hombres de trabajo y que explican con orgullo las características de sus artesanías.

movilizado frecuentemente si algún emprendimiento comercial resultara amenazante hacia la estética, historia, tradicionalismo y belleza del lugar. Su idea es permanecer alertas si algún proyecto de urbanismo tiene o tendrá un impacto marcado en el estilo de vida, el patrimonio histórico y cultural, y la identidad de la zona (protección de las barracas, impedimento de demoliciones). Acuden a la justicia, a entidades gubernamentales y a los medios de comunicación de ser necesario. Tienen fluido contacto entre ellos y activa participación. San Telmo es historia y magia, tango y milonga, arte y bohemia. Convivencia de lo clásico, lo colonial y lo transgresor, en sus esquinas se pueden encontrar hippies artesanos, ancianos vendiendo café, inmigrantes de lejanos acentos, guitarras y empedrado con miles de historias. Es aconsejable entrar y caminar por sus angostas callecitas de piedras, y dejarse llevar por todos los sentidos, porque San Telmo se encargará del resto.

La gastronomía es un atractivo no menos importante porque desde la argentinísima parrillada, hasta pastas, mariscos y menús vegetarianos para todas las preferencias. Tragos, cafés, tortas tradicionales o de estilo europeo. Cuando en Buenos Aires se habla de San Telmo no puede dejar de mencionarse la vigencia del Mercado San Telmo, aunque en sus comienzos los pobladores asistían allí para el abastecimiento de víveres principalmente comestibles, hoy en día es un encuentro social para cientos de anticuarios y artesanos. La magnífica construcción inaugurada en 1.897 por el Arquitecto Buschiazzo, se erige entre las calles Defensa, Bolívar, Estados Unidos y Carlos Calvo. Su fachada presenta características de estilo italiano y el interior es una excelente estructura de hierro con techos de chapas y vidrio. A partir de 1.970 se produjo una revalorización de la zona, que trajo nuevamente crecimiento e inversiones dentro de un marco de conservación del patrimonio histórico, que motivó muchas tareas de reciclaje. Organizaciones sociales conformadas por vecinos, comerciantes y descendientes de aquellas familias originarias, se han

Fotografias: Carina Felice

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Perico

Tierra de verdes Por Wbeimar Cardona Restrepo wbeymar@gmail.com

Perico es una vereda ubicada al nororiente del municipio de Envigado. Es lugar lleno de matices de verde, de personas amables, de ruidos de animales que intercambian turno para ambientar el entorno entre el día y la noche, de lagunas y nacimientos de agua, de tierra fértil, de campos arados, de cosecha, de perros, de vacas, de fincas y bosques. Al llegar a Perico, lo primero que se encuentra es un verde que lo cubre todo, los árboles abren su camino a lado y lado de la “Carretera de Vida”, principal vía de acceso a la Vereda, que fue construida hace aproximadamente 30 años por sus propios habitantes en camino de herradura y años más tarde, acondicionada con piedras de los ríos y enterradas y pisadas de forma manual por ellos mismos. A medida que se avanza, se encuentran grandes y medianas fincas, con casas de colores vistosos como el rojo o el azul, casi todas ellas con parcelas o huertas, algunas otras con pastizales y hatos de ganado en ellas, otras tantas llenas de flores y algunas pocas con campos de juego. Durante todo el camino se hallan pequeños y medianos cerros, muchos de los cuales separan grandes valles de la Vereda. Valles formados por matices de verde en

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un difuminado irregular, desde el verde más claro, casi amarillo, encontrado más que todo en los pastos, hasta el verde oscuro del follaje formado por los árboles que conforman los bosques nativos y secundarios. Si se continúa por la Carretera de Vida, se pueden encontrar unas formaciones de agua particulares en distintos lugares de la vereda. Estas formaciones son pequeñas lagunas que surgen entre el paisaje, espejos de agua que según Juan Rafael Gómez, periodista investigador de la Vereda, son formadas por aguas subterráneas y pequeños nacimientos de agua que desembocan allí mismo. Hoy día son protegidas por los habitantes a partir de cercas de alambre y sembrados de árboles a su alrededor pues proporcionan el líquido a toda la comunidad. El ambiente se torna distinto a medida que va transcurriendo el día. Durante la mañana se puede sentir el olor a rocío de la noche anterior que se evapora con el sol del amanecer; muy temprano las garzas de río, los afrecheros y las mirlas que allí abundan hacen levantar con sus cantos a quienes aún duermen. Ya en los campos hay campesinos arando los cultivos para el sostenimiento del hogar y para la venta, ya sea en Medellín, principalmente, y en Envigado en menor medida. Hoy en día cada familia se dedica, generalmente, a cultivar un solo tipo de hortaliza, fruta o verdura, estas son la fresa como producto dominante, luego está la mora, la papa y unas pocas clases de flores, como lo son cartuchos, rosas, estrellas de belén y el clavel en menor medida. Además de estos, también se cultivan productos como Año 1 I Edición N 1 I Noviembre de 2009


la uchuva, el tomate, tomate de árbol, zanahoria, vitoria, lechuga, maíz, entre otros. El sol empieza a calentar a eso de las 10 de la mañana, donde el sonido de los pájaros se intensifica y no reduce su nivel hasta el ocaso. Además de las especies ya mencionadas, en Perico es común ver a otras aves como el Barranquero, cuyo rastro se ve en los nidos que hace en los barrancos, entre la tierra, de ahí su nombre; el pájaro ardilla, llamado así por su color marrón; el turpial montañero; la tucaneta esmeralda, las tórtolas, el garrapatero y el colibrí. Durante la tarde Perico huele a campo. El olor de las flores se intensifica y su color se vuelve mucho más vivo que en la mañana. Hay poca corriente de aire en este periodo del día, por lo que el frío de la madrugada se dispersa completamente, en cambio hace un calor que no produce bochorno, pero que quema con facilidad la piel. Mientras pasa la tarde, el ritmo en la Vereda se mantiene similar a la mañana, sólo hay un cambio brusco con la llegada del ocaso. Ya no se ven campesinos trabajando en sus campos, pues la gran mayoría, cansados del día de labor, se encierran en sus casas a reposar para continuar sus menesteres al siguiente día; el sonido de los pájaros disminuye lentamente y empiezan a aparecer los animales nocturnos; el viento empieza a golpear con fuerza llamando a la penumbra sobre el territorio, el mugido de la vaca se calma y el tránsito en las vías disminuye aún mas que durante el transcurso del día. Llega la noche y la temperatura baja drásticamente,

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puede llegar a caer hasta los 0º C en las heladas, pero generalmente se mantiene entre los 10º C y 14º C. Perico es oscuro, pues el alumbrado público es deficiente, existen lámparas de iluminación externa, pero una gran parte de ellas se mantienen estropeadas. Los sonidos cambian, esta vez son los grillos y saltamontes quienes predominan, también se escuchan los sapos y ranas cerca de las lagunas, pero los que más fuertes se oyen son los perros que salen a ladrar cuando sienten pasar personas cerca de las fincas de sus amos.

El pasado de la Vereda

Perico ha sido un lugar que se ha construido poco a poco y es por esto que aún se conservan muchas de las características de décadas pasadas, aunque el cambio y la modernización han llegado, no han afectado de manera fuerte la forma de vida de las personas. Julio Cesar Ríos Grisales, es uno de los habitantes más antiguos de la Vereda con 60 años de vivir en ella; su familia fue una de las que empezó a poblar el lugar, su apellido es de los que más se escucha, pues muchos de sus 21 hijos y 31 hermanos se instalaron como habitantes del lugar.

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Julio cuenta que “esto por aquí era demasiado tranquilo, los habitantes muy poquitos, no habían sino 3 ó 4 nada más; las casas eran de tapia, bareque y ahora ya está todo muy modernizado con carretera y todo. Ahora antes era puro camino viejo y a caballo. Nosotros bajábamos de aquí caminando a Medellín o en bestia y nos demorábamos unas 2 ó 3 horas con las mulas cargadas y bajábamos 2 veces en la semana hasta Buenos Aires (Medellín) y de ahí cogíamos ferrocarril para bajar al centro, eso se llamaba tranvía en ese tiempo”. Otra de las habitantes de trascendencia en la Vereda, Gilma Hincapié Soto, complementa diciendo que “cuando nosotros llegamos acá, no había carretera, eso era a lomo de bestia o las flores las sacaban en silletas y tenían que salir hasta Santa Elena. Por aquí no habían carros ni nada y eso ya después fueron construyendo la carretera, no me acuerdo bien que año y uno salía a pie por los desechos hasta Santa Elena y este camino (el Camino de Vida) lo hicieron hace muchos años, pero llegó hasta aquí no mas, pero era un camino muy malo, casi que por ahí no se metía un carro”. La llegada de la luz eléctrica en 1977 provocó un cambio fuerte en los habitantes de Perico, pues la época de la

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iluminación con velas y lámparas de aceite finalizaba con el arribo de esta nueva tecnología, y mientras para algunos como Gilma fue un adelanto significativo porque “ya todo era como más fresquito, como más bueno, ya no había tanta oscuridad ni nada”; para otros como Julio se convirtió en un dolor de cabeza “Eso fue una cosa muy horrible porque era muy cara, aquí me valió 30 pesos y eso fue hace como 30 años y en vez de ser lo mejor, fue lo peor porque no le alcanzaba a uno para pagar los servicios, se mantiene uno siempre de la nuca y ese ha sido el dolor de cabeza más grande porque para eso y para comer y todo, con un mínimo no alcanza”. Esta llegada de la energía y la modernización en los cascos urbanos de Medellín y Envigado, junto con la competencia del mercado, hizo que los pocos habitantes de Perico cambiaran sus medios de subsistencia tradicionales, la madera y el clavel, por nuevos productos. Fue entonces cuando inició el cultivo de la mora y la fresa, y la venta de leche a las grandes empresas productoras de la misma. Sistema que aún se mantiene y basa el sustento de los residentes de la Vereda. Cuenta Gilma que “en los 80’s ya se fue modernizando un poco, ya se fueron cambiando los cultivos, ya la flor no era el clavel sino que ya se fue cambiando por cultivos como la mora, la uchuva, cultivos diferentes. La flor como que decayó y ya les fue yendo mejor como con la mora, y ahorita no manda ya la mora si no la fresa”. Y a pesar de que los tiempos han cambiado y el ritmo de la vida de los habitantes de perico se ha tenido que acomodar al ritmo acelerado del urbanismo, sus habitantes dicen que nunca abandonarían sus tierras ni su trabajo, ni su clima, ni sus animales, por los carros, edificios, bullicio y contaminación de la ciudad. Perico sigue definiéndose como una comunidad “tranquila, con un paisaje lleno de montañas y naturaleza, y pobladores buena gente, amables y honrados”.

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Juegos de identidad

Carnaval de Negros y Blancos En las tradiciones carnavalescas se encuentran manifestaciones de orígenes paganos y cristianos que coinciden con eventos importantes de cada cultura relacionados con expresiones espirituales como con los ciclos de la naturaleza y los fenómenos astronómicos.

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Alejandra Múnera Benthan tonderouge@gmail.com

Célebres son los carnavales de Venecia y de Río de Janeiro que invitan a la danza, al juego y a la exuberancia, antes de que la época de reflexión inicie con el Miércoles de Ceniza, tiempo de carne levare o de abandono de la carne. En Colombia los carnavales sintetizan la riqueza multicultural heredada de tradiciones hispánicas, negras e indígenas. Uno de ellos, el de Barranquilla, fue reconocido Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad según la UNESCO desde noviembre de 2.003, reconocimiento que también fue alcanzado por el Carnaval de Negros y Blancos el pasado 30 de septiembre.

De pintas y talco

Todo inicia en agosto. Los artesanos comienzan a trabajar sobre los motivos de sus carrozas y así lo harán durante los siguientes cuatro meses. En diciembre todo se encuentra terminado, y como si no existieran más razones que las


celebraciones decembrinas, Pasto se dispone para su época de carnaval que prepara desde el 28 con el juego del agua, momento en el que no quedará nadie sin mojarse. El inicio oficial de las festividades lo hará la llegada de la familia Castañeda el 4 de enero y los artesanos las cerrarán con una exposición de sus habilidades en el desfile de carrozas el 6 de enero.

cuando les fue concedido a los esclavos un día en el que gozaban de total libertad. Esta petición fue atendida por el gobierno español quien les concedió el 5 de enero. Juego de los Negritos, se conoce desde fines del siglo XIX y en la actualidad se celebra con las famosas pinticas, o trazos de pintura negra en los rostros de los pastusos y visitantes.

Pero el carnaval no siempre fue carnaval. Las diferentes celebraciones que se conjugan en él, tienen sus raíces en festividades indígenas de los Quillacingas y los Pastos, en expresiones negras y en tradiciones hispánicas.

El primer carnaval conocido como un corpus de diferentes celebraciones, fue llevado a cabo en 1.927, del cinco al siete de enero, y se organizaron diversos desfiles en los que se incluyeron carrozas y comparsas. El año siguiente incorporó la llegada de la Familia Castañeda y cuatro años más tarde la imagen de Pericles Carnaval.

El Día de Negros tiene sus orígenes en el siglo XVII,

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Fotografias: Álvaro Reyes

El seis de enero se dedicó al Día de los Blanquitos y en la actualidad, el juego derivado de éste hace uso del talco con el que se embadurna a los transeúntes. Esta celebración se conoce desde 1.912 y surgió de la algarabía popular.

Carrozas al dios Inti

Las carrozas que desfilan cada año son retos artísticos que buscan su recompensa el último día del Carnaval, el 6 de enero. Como se dice popularmente, lo mejor llega de último, y sólo al final se conoce el artesano vencedor. El proceso de elaboración de los monumentales vehículos no sólo es dispendioso manualmente. La materialización

de una idea es el mayor desafío. Sorprendentemente, la mayoría de carrozas que desfilan traen motivos relacionados con un pasado indígena esplendoroso. Los motivos son variados, pero en general abarcan el sentimiento de rendir homenaje a su herencia cultural. Otros esfuerzos se encaminan a conmemorar acontecimientos relevantes de la vida municipal, nacional y en ocasiones de hechos que conmovieron a la comunidad internacional. El Carnaval es la expresión de múltiples identidades. Celebra tradiciones y valores tan arraigados en la sociedad y a ellas se atribuyen su nominación y posterior reconocimiento ante la UNESCO.

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Por el camino

del arriero Por Wbeimar Cardona Restrepo wbeymar@gmail

A las tres de la mañana cantaba el gallo, y con su canto se levantaban de la cama el arriero y su esposa. El arriero tomaba su pantalón de paño y la camisa, ambas prendas rotas y remendadas una y otra vez por todos lados, manchadas por las diferentes travesías diarias a las que lo obligaba su labor; sombrero aguadeño que le servía para espantarse los bichos del monte y protegerse del sol; algunas veces sacaban sus alpargatas para los caminos demasiado ásperos, pero con el tiempo la planta de sus pies se había convertido ya en una suela; el machete con su vaina para abrirse paso en el monte; el zurriago para obligar a las mulas aperezadas a seguir trabajando; el poncho o la ruana para protegerse del frío; la paruma (delantal de lona) para cubrir sus pantalones y el carriel donde mantenía la aguja de arria y el hilo para coser los aparejos de las bestias (mulas) cuando se dañaban, un chuzo para sacarse las niguas y las pulgas que se les pegaban en la piel, la navaja, los dados, el naipe, el escapulario de la Virgen del Carmen y algo de dinero.

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Su esposa mientras tanto iba de inmediato a la cocina a prepararle el almuerzo, basado principalmente en arroz, carne, chicharrón, migote de papa, migote de yuca, huevo frito o cocinado y tajadas de plátano maduro. Al tenerlo todo preparado, tomaba una hoja de plátano o de bijao, ponía todos los alimentos allí y los envolvía para que se conservaran hasta la hora del almuerzo de su esposo. Una vez todo estaba listo, el arriero salía a su pesebrera para alistar las mulas de carga. Primero iba el cabezal, usado para dirigir al animal de la cabeza; luego una lona que se ponía sobre la espalda de la mula y sobre ella la enjalma, lugar donde se ubicaban las cargas o se montaba el arriero; la cincha, una tira ancha, tipo correa, que sostenía la enjalma y lo que fuera sobre ella para que no se cayera; la lía y la sobrecarga que aseguraban completamente la carga sobre el animal; por último la mulera para tapar los ojos del animal mientras se cargaba para que no se asustara y permaneciera tranquilo. Año 1 I Edición N 1 I Noviembre de 2009


Una vez todas las mulas estuvieran listas y amarradas por el cuello una tras la otra y el almuerzo listo y empacado, el arriero tomaba su camino para iniciar la jornada de trabajo en los montes de Envigado. La arriería en Envigado se inició como una necesidad para los ciudadanos urbanos principalmente, aunque también servía para la parte rural, pues era a través de ella que se cargaban los diferentes materiales para la construcción del municipio, además de materias primas de décadas anteriores como lo fue el carbón en la época en que la energía eléctrica no había llegado al municipio. La principal zona de arriería de Envigado se encontraba en el sector de El Salado, El Vallano, la Catedral y Arenales, lugares donde predominaba el campesino y el arriero. Las familias eran numerosas puesto que el padre necesitaba ayuda en la labor del campo, además, como cuenta Magnolia* hija de arriero, “El padre le decía a uno que era pecado no tener los hijos, que había que tener los hijos que uno tuviera”

De la entrada de Caldas el arriero tomaba camino hasta La Raya, donde se dividían los arrieros. Mientras unos se dirigían a la finca La Mayoría, propiedad que fue perteneciente al ex presidente Mariano Ospina Pérez, otros tomaban camino hacia las veredas de San Roque y a la finca Santa Isabel donde desayunaban. Alrededor de Santa Isabel había otras propiedades no muy lejanas, donde otros arrieros iban a cargar carbón, pues este era el lugar donde lo quemaban y lo distribuían con los arrieros en los diferentes sitios de Envigado. Cuando no había carbón, el arriero cargaba otros materiales como lo eran la tierra de capote, musgo, sarro, leña rajada y café. Cuenta Jorge Alberto Giraldo, arriero, que “Ahora antes había mucha, abundaba el trabajo porque no había tanta carretera. Ya siempre se ha mermado pues, porque ya hay mucha carretera, ya los carros entran hasta muy adentro en las fincas y todo eso. Antes los recorridos eran muy largos porque la carga había que entrarla

La travesía

Con todo listo el arriero salía de su finca llevando las mulas tras de sí. Su camino principal lo iniciaba en la fonda La Primavera, donde tomaba el sendero conocido como la Calle del Valle (hoy día conocida como la carretera de El Cristo, vía a Arenales). El camino no era sencillo de atravesar, pues era carretera de herradura y trocha que presentaba grandes dificultades para la travesía, sin embargo, para eso eran las mulas y el arriero que las dirigía. En medio del camino se encontraba con un lugar llamado Ensenillos donde, cuenta Magnolia* que “a mi papá y a muchos arrieros en ese lugar les salía una mulita con una carga muy bien presentada, como si fuera de café. La mulita iba muy picada delante de la mulada y con ella se iba el arriero pasando por Cañada Honda, la finca El Valle (donde décadas posteriores se construiría la cárcel de la Catedral) hasta llegar a la entrada de Caldas y ahí se perdía la mulita y no se le veía el rastro”.

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Fotografias:Archivo Fotográfico Digital Fermín Isaza

desde muy abajo o si era para sacarla había que bajarla mucho porque el carro arrimaba muy poquito”. Una vez cargado todo en las cinco o seis mulas que llevaba el arriero consigo emprendía su viaje de regreso, pasando nuevamente por el camino por el que subió hasta Santa Isabel, pues había que vender la carga y comprar el mercado para la casa. Pasaba nuevamente por la entrada de Caldas, por la finca El Valle, Cañada Honda, Los Ensenillos y finalmente llegaba a La Primavera, fonda donde se compraba la carga del arriero y se vendía a la comunidad. Era este el sitio de descanso del arriero. “En La Primavera se reunían todos los arrieros a escuchar carrilera, que Los Relicarios, Las Aves Madrugadoras, Los Madrugadores, a todos nosotros nos encanta esa música. Si estaba lloviendo uno se quedaba en La Primavera escampándose y las mesas se distribuían así, en una mesa estaban los arrieros, en otra mesa los choferes. Era un ambiente delicioso, ahí los unos oían música, los otros hablaban de su tema, cada cual tenía su tema, los cantineros, los arrieros, los que tenían sus negocios y los finqueros, entonces todos tenían su mesa para hacer sus conversaciones”, cuenta Magnolia* Después de salir de La Primavera y vender allí su carga y comprar aquello que le hacía falta, el arriero tomaba rumbo a su casa, pues el descanso era merecido y al otro día había que trabajar. Una vez llegaba, alrededor de las siete de la noche, debía encontrar las pesebreras muy limpias, el cuido picado en los cajones, la miel o la melaza ya en sus bebederos, labores de las que se encargaban sus hijos. Mientras tanto, ellos comían, rezaban el rosario y se acostaban a dormir y las mulas a descasar.

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Actualidad de la arriería.

Arrieros son muy pocos los que quedan, pues la llegada de la modernidad al municipio, la construcción de carreteras y la llegada de la energía eléctrica dejó al arriero relegado de su antiguo trabajo. Por otro lado, el carbón, que era uno de los principales materiales que transportaba el arriero en sus mulas, poco a poco se fue haciendo más innecesario como artículo de primera necesidad, pues la cocina ya no se hacía con la quema de éste, si no a partir de la energía eléctrica. Esto llevó a que muchos de los antiguos, dedicados a este oficio, lo abandonaran y se quedaran en sus casafincas cultivando café principalmente, plátano y verduras en menor medida. Aquellos que continuaron ejerciendo este oficio tuvieron que cambiar el tipo de carga y dedicarse a transportar materiales de playa (arena, piedra, gravilla, cascajo) para la construcción o al arrastre. Carlos Mario Restrepo, arriero, dice que “los recorridos de hoy se hacen es sacando madera de los montes hasta donde los coja el carro, por ahí de una hora u hora y media y los materiales que son por ahí una hora”. Poco a poco la modernización de las ciudades está desplazando la arriería, aquella que es concebida como uno de los principales patrimonios de Antioquia. Ya su campo de acción no son los departamentos enteros sino pequeños pedazos de monte, ya las mulas no cargan para la ciudad. Y los arrieros ¿destinados a desaparecer? Sólo el tiempo lo dirá. *nombre cambiado por petición de la fuente

Año 1 I Edición N 1 I Noviembre de 2009


UNA SEMANA DE TRISTE ALGARABÍA Alejandra Múnera Benthan tonderouge@gmail.com

La celebración de la Semana Santa es una tradición heredada de España e implantada en América durante la colonia. La conmemoración de la pasión y muerte de Jesucristo es el punto de partida de diferentes ceremonias que buscan propiciar, en el mundo católico, la reflexión y el fervor. Algunos recuerdan con nostalgia el carácter, recogimiento y puesta en escena de estas fechas. Todo ha cambiado. Las transformaciones sociales y económicas que se produjeron durante la segunda mitad del siglo XX, la creación de nuevas parroquias en el municipio de Envigado y los cambios generacionales, hicieron que la Semana Santa experimentara un desgaste paulatino. Así lo manifestó Edgar Palacio Salazar, coordinador de la Cofradía de la Última Cena y promotor, junto a otros envigadeños, de la iniciativa de declarar la Semana Santa como patrimonio material e inmaterial de Envigado.

¡Sale la procesión! Los tres monaguillos se colocan en la puerta central; muchachos de quince años alzan a las Marías y a los apóstoles; campesinos fornidos se agarran de los grandes pasos, “El Huerto de los Olivos” y “La Pecadora”. El cura espera fuera de la iglesia. Hay mucha gente, sobre todo menuda. El monaguillo, mi pariente, me sonríe con malicia: lleva la cruz velada; los otros dos, con sus candelabros de a metro y medio, también me sonríen...

El pasado mes de febrero la iniciativa tuvo voz en el Concejo Municipal por medio del concejal Jorge Correa y se firmó un proyecto de acuerdo en el que se agrega la celebración religiosa en la lista de bienes de interés cultural. Esta medida abre la puerta a las acciones que buscan preservar, recuperar la memoria y los bienes materiales relacionados con la Semana Mayor, razón por la cual se conformó la Junta Pro Semana Santa.

Fernando González, Poncio Pilatos en Envigado.

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Con los años esta participación disminuyó considerablemente. El fervor y la solemnidad fueron reemplazados por un sentimiento de espectáculo turístico que incomoda a los feligreses más devotos. Las celebraciones también experimentaron cambios. Se suprimieron algunas ceremonias y se abreviaron y simplificaron otras tantas. El Vía Crucis del Martes Santo que unía las parroquias de Santa Gertrudis y San José, la Misa de las Familias el Jueves Santo, el canto del Stabat Mater y los Siete dolores de María el Sábado Santo, así como las misas campales en el Parque Marceliano Vélez son algunas de las ceremonias que desaparecieron con el correr de los siglos XX y XXI.

Imágenes, ornamentos y ceremonias

No se trata de cargar por cargar

El mayor esplendor de la Semana Santa fue entre 1869 y 1919, años en los que el padre Jesús María Mejía estuvo en frente de la parroquia. Las familias se distinguían por su participación en ceremonias y procesiones, y la comunidad asistía masivamente a ellas. Los colegios enviaban a sus estudiantes para que los representaran y el parque se llenaba de personas fervorosas que se alistaban para cumplir con uno de los deberes sagrados para los católicos. Un testimonio de esta relación de los envigadeños con la celebración de la Semana Santa fue el escrito por el filósofo Fernando González. En su texto, González relata los acontecimientos que se celebran durante esos días, recoge opiniones de vecinos, y escribe sus impresiones sobre la cotidianidad de los ritos. Así el filósofo describe el sentimiento popular que acompañaba a las ceremonias: la excitación y alegría del Domingo de Ramos se va convirtiendo en solemnidad con el correr de la semana, pasa a un estado de tristeza con la proclamación de la Muerte de Jesucristo y termina en la algarabía que produce Su resurrección. Las imágenes de la época nos revelan el rigor de los cargueros que llevan en andas los diferentes pasos*, transportan en sus hombros una tradición familiar que, en la actualidad, supera los sesenta años.

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Uno de los propósitos centrales de la Junta, es la elaboración de un inventario de los bienes de la Iglesia Santa Gertrudis. La elaboración de este documento responde a los interrogantes: ¿qué se tiene? y ¿en qué estado? Se sabe que algunas de las imágenes que se observan en las procesiones de Semana Santa, así como algunos vestidos y ornamentos para la Eucaristía, fueron traídos desde Europa por el padre Jesús María Mejía, y luego donados por diferentes familias envigadeñas. Algunas figuras fueron elaboradas por generaciones de artistas locales que respondían a la tradición de la talla de la madera. Es el caso de los Rojas, los Carvajal y los Osorios, a quienes pertenece la mayoría del repertorio santoral. Reconocer el estado de conservación de estos bienes es importante para definir estrategias de restauración y preservación adecuadas que logren salvarguardar del deterioro estos objetos. Sin embargo, las iniciativas de preservación no se limitan únicamente a las figuras y piezas ornamentales, es decir, a los bienes materiales que respaldan esta tradición. La elaboración de una monografía pretende rescatar la memoria de la Semana Santa, reconstruir su historia y recordar otras tantas ceremonias que con el tiempo dejaron de llevarse a cabo. * El paso es una representación artística de un pasaje bíblico que desfila en andas sobre los hombros de los cargueros durante la Semana Santa. Año 1 I Edición N 1 I Noviembre de 2009


Fotografias:Archivo Fotográfico Digital Fermín Isaza

Junta Pro Semana Santa

Sus acciones más urgentes:

La Junta se conformó en marzo del presente año y se encuentra constituida por:

• Sensibilizar a las cofradías

• El párroco de Santa Gertrudis, quien preside la organización • El Alcalde municipal • El Secretario de Educación para la Cultura

• Reconstruir la memoria histórica de la Semana Santa a través de una monografía • Solicitar ante el Consejo Departamental de Patrimonio que sea incluida la celebración en el listado de bienes patrimoniales del departamento.

• Un representante del Concejo Municipal • Un representante del Consejo de Cultura • Un representante de las Cofradías • Un representante de la parroquia de Santa Gertrudis • Un representante de la Dirección de Cultura

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“Tenemos toda una nación por reconstruir, nuestros padres y nosotros mismos creíamos hacer patria empleando los fusiles destructores, necesitamos hacer patria con las herramientas fecundadas del trabajo, yo he podido renunciar como en efecto he renunciado de una vez por todas y para siempre a ser un revolucionario con las armas, pero no he renunciado a ser un revolucionario y un agitador en el campo de las ideas”. Rafael Uribe abril 12 de 1859.

En la historia

del Palacio Por Alejandro Gallón Peláez alejo77@gmail.com

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Conoce mejor que nadie el centro de Medellín, prende un cigarrillo, atraviesa la parte oriental del Parque de Berrío, observa la iglesia la Candelaria, monumento nacional de Colombia, sigue su camino, comienza a llover, ve bajar del metro una cantidad de huesos, carne y sangre llamada ciudadanos. La tierra se estremece por los rayos en la ciudad de la eterna primavera. Algo llama su atención: son unos pendones que cuelgan del Palacio de la Cultura Rafael Uribe Uribe. Termina su cigarrillo, mira la estructura de abajo hacia arriba y comprende que para su construcción Antioquia pasaba por un gran momento económico derivado del ferrocarril, el café y el oro. Decide investigar, habla con la gente del lugar y le cuentan que un ingeniero y arquitecto Belga llamado Agustín Goovaerts en 1920 se dio a la tarea de edificar el palacio de gobierno departamental, luego de planos y anAño 1 I Edición N 1 I Noviembre de 2009


teproyectos llegó a Medellín y 18 días después comenzó a ejecutar la obra que en teoría sería de 611.053 pesos, costo que se incrementó debido a las importaciones de materia prima. Constaría de 5 pisos, más de 314 oficinas, un recinto para la asamblea departamental, además con habitación para el gobernador de turno y su estirpe, igualmente un salón social y de ceremonia; para llegar a los últimos niveles se subía por tres módulos de escaleras extraordinarias y suntuosamente decoradas, el Palacio se hizo con bloques de ladrillo y concreto con cemento Europeo importado. Camina con asombro, este lugar posee misterio y fascinación, da la sensación de estar en un sitio de renacimiento gótico, mira hacia arriba y descubre que el yeso es de estilo barroco, caminando se encuentra con el arquitecto Guillermo Upegui, quien le dice: “los vitrales de estilo gótico fueron diseñados por Goovaerts y los importó de Alemania , las lámparas hechas en talleres de Francia, Bélgica e Italia, algunas insertadas en columnas de estilo Art Nouveau (Arte Moderno), el armazón de la cúpula es una obra maestra de la arquitectura, fue importada desde Bélgica y se armó igual que en los rascacielos neoyorquinos, los mosaicos de los pisos cuentan con 18 estilos, algunos geométricos estilo Art Deco y otros suntuosos, con figuras árabes, góticas y barrocas”.

Se suspende la obra por la crisis mundial, y entre 1.932 a 1.936 el arquitecto antioqueño Jesús Mejía asume la dirección de la obra. De 1.937 a 1.965 termina la instalación de los mosaicos y las lámparas. En 1.982 el edificio fue declarado Monumento Arquitectónico Nacional, posteriormente la Asamblea de Antioquia en 1.988 lo convirtió en el Palacio de la Cultura Rafael Uribe Uribe. En octubre de 1999 se entregó el palacio ya restaurado. Finalmente baja las escaleras, sale del edificio pero volverá, pues allí encuentra literatura, ciclo de cine, visitas guiadas, exposiciones fotográficas y pictóricas, conciertos y mucha actividad cultural.

Es casi increíble que en Medellín existan estos lugares, mientras miraba asombrado cada uno de los detalles del palacio, muchas veces pasó por allí y no se imaginaba que hacían visitas guiadas donde cuentan todos los detalles del sitio. Tomó un descanso y preguntó por qué la fachada daba la impresión de ser ajedrezada, y se enteró que Goovaerts tenía pensado que el ladrillo se viera, pero los que tenían el capital le encargaron que la revistiera. Él con su ingenio sabía que el verde grisáceo y el negro harían resaltar la estructura, dándole un aspecto de ajedrez enorme. Cabe resaltar otro aspecto importante del Palacio es el primer ascensor utilizado por la gente en Medellín, y fue la sensación tecnológica más importante en 1936. Su curiosidad cada vez aumenta, ahora investiga los períodos de construcción del palacio, para eso encuentra en la biblioteca una serie de textos que lo ilustran y dicen: “…en 1928 se instala la estructura de la cúpula. Al terminar esas etapa, las fachadas fueron revocadas…”.

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Nodo de Occidente

Por Wbeimar Cardona Restrepo wbeymar@gmail

EL programa de Vigías del patrimonio Cultural nació 10 años atrás en el Ministerio de Cultura Nacional como una necesidad para fomentar la participación ciudadana en la apropiación social del patrimonio del país. Con el propósito de organización y de una mejor dirección, los grupos del Programa fueron divididos en 7 diferentes nodos regionales, o partes de una red, distribuidos de acuerdo a la posición geográfica de cada departamento. A su vez, hay 8 departamentos que funcionan de manera independiente. Antioquia está ubicado en el Nodo de Occidente, conformado además por los departamentos de Caldas, Cauca, Nariño, Quindío, Risaralda y Valle del Cauca. Agrupados de esta manera debido a su posición en el ala occidental de Colombia, además de sus similares condiciones sociales, económicas y geográficas. Según Luis Felipe Saldarriaga, coordinador del Nodo, “la

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idea con el Nodo de Occidente es fortalecer el trabajo que se está haciendo, lógicamente tenemos algunas deficiencias… pero estamos buscando precisamente cuáles son esas estrategias que nos van a permitir mejorar el trabajo en red, no solamente en este Nodo, sino también en el país, porque la idea de que hayan Nodos, de que el país esté dividido en Nodos, es que nosotros nos apoyemos para mejorar el programa, para incentivar el programa en cada uno de los departamentos”. El fortalecimiento del Nodo, se debe sobretodo a la articulación de cada uno de los coordinadores de los departamentos que hacen parte de éste. A partir de allí se realizó en el mes de agosto el primer encuentro de coordinadores del Nodo de Occidente en Medellín, donde Año 1 I Edición N 1 I Noviembre de 2009


se expusieron las experiencias exitosas de cada uno de los departamentos, los proyectos que se están desarrollando y una capacitación por parte de el Ministerio de Cultura Nacional. Cuenta Carina López Reyes, coordinadora del grupo de vigías de la Corporación Cultura y Turismo de Armenia, que “para la Alcaldía de Armenia que es la institución que yo represento, fue un orgullo haber recibido un reconocimiento iberoamericano, el “7 premio CAB (convenio Andrés Bello) somos patrimonio”, por una experiencia destacada de un proyecto que está desarrollando un grupo de vigías en Armenia, que es la Corporación Orígenes y nos parece muy chévere que todo el mundo sepa que obtuvimos un reconocimiento iberoamericano en nuestra tierra, en nuestro Nodo y es por una experiencia que se llama “Gira por el patrimonio cultural, nuestros sonidos comunican”. Por otro lado, en el departamento de Caldas, expresa Luz Marina Gaitán, coordinadora de Vigías de Patrimonio en dicho departamento, “estamos desarrollando un proyecto de turismo cultural que se llama “Por los caminos de la colonización antioqueña”. El programa de Vigías allí, tiene en cada municipio un grupo de Vigías que trabaja constantemente con el tema de la salvaguarda del pa- trimonio y específicamente, en este proyecto lo que buscamos es ofrecerle una alternativa de desarrollo económico y social a los municipios, que estén preparados para recibir turistas en cualquier momento del año, no solamente en la época de las fiestas, si no que estén preparados los vigías difundiendo la historia de su municipio, difun-

diendo su patrimonio gastronómico y capacitando a los dueños de hoteles y de restaurantes para atender con un buen servicio a los visitantes… allí los vigías están generando esa dimensión del patrimonio y van a tener de alguna forma un incentivo porque el proyecto va a darle un aporte económico a los grupos de vigías que trabajen en este”. Con estos proyectos, otros más dentro del Nodo y el liderazgo que ha tomado la Gobernación de Antioquia, proporcionando un presupuesto anual de $600 millones de pesos para el programa de Vigías, para capacitaciones en materia de patrimonio y el mantenimiento de lugares patrimoniales en su territorio, el Nodo de Occidente se ha convertido en uno de los que mayor aporte posee en materia patrimonial dentro del programa del Ministerio de Cultura.

Antioquia Caldas Risaralda Quindío Valle del Cauca Cauca Nariño

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El patrimonio, sus vigías y el Ministerio Marcela Cuéllar Sánchez es la asesora de difusión y fomento de la Dirección de Patrimonio y coordinadora del programa de Vigías de Patrimonio Cultural a nivel nacional, cuyo principal objetivo es “identificar, reflexionar, valorar, conservar y difundir el legado cultural colombiano”. Marcela es la encargada de coordinar, desde el Ministerio de Cultura, a los más de 4.000 vigías del patrimonio cultural de la nación, ubicados en 30 de los 32 departamentos de Colombia

¿Cómo se encuentra Colombia actualmente en materia de patrimonio? Colombia se encuentra muy bien, creo que la nueva legislación que se aprobó el año pasado, la ley 1185 que modifica la ley 397 de 1997, la ley de cultura, permitió generar algunos mecanismos y sobretodo algunos procedimientos para hacer sostenible el patrimonio y sobretodo para permitir que el patrimonio tuviera una representación más alta a nivel nacional.

¿Desde el Ministerio de Cultura Nacional qué se está haciendo para conservar el patrimonio del país y cuál es el alcance que tienen estas acciones? Pues el Ministerio de Cultura tiene algunos programas, planes y proyectos que permiten la conservación y salvaguarda del patrimonio; planes especiales de manejo y protección que están enfocados en los centros históricos declarados; el programa de Vigías del Patrimonio, como estrategia de participación ciudadana que permite la sostenibilidad del patrimonio. Son dos ejemplos en los que el Ministerio actúa directamente sobre el patrimonio; lo otro es el programa de intervención que lo que busca es apoyar en la intervención de los edificios que están declarados como patrimonio nacional para su conservación y protección.

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¿Por qué y en qué momento se ve la necesidad de crear el programa de Vigías del Patrimonio Cultural? El programa de Vigías del Patrimonio Cultural tiene 10 años de vida. Una de las estrategias del Ministerio de Cultura es ampliar la cobertura de la defensa del patrimonio enfocada en la ciudadanía, en generar una participación y un proceso democrático con el patrimonio, que la gente entienda su patrimonio, lo valore, lo apropie, lo haga parte de sí, sobretodo, digamos, los autores del patrimonio; permitirles a estas personas tener herramientas para que de esta manera el patrimonio sea suyo, Año 1 I Edición N 1 I Noviembre de 2009


lo difunda, sobretodo de manera responsable, lo brinde a los demás de manera responsable.

¿Hasta el momento qué resultado ha arrojado el Programa y realmente está cumpliendo los objetivos para lo que fue creado? En estos momento el Programa tiene una cobertura casi nacional, solamente 2 departamentos del país no cuentan con grupos organizados, tenemos a Putumayo y Vaupés sin grupos de Vigías de Patrimonio y digamos ha dado la respuesta positiva que hemos esperado porque se ha fortalecido como red. Los vigías del patrimonio actúan como los defensores del patrimonio en el territorio y nos permite a nosotros estar pendientes de los procesos, son como esa fuerza del Ministerio en la región y sobretodo es la participación unitaria y ciudadana en la defensa y apropiación del patrimonio. Ha dado resultados que nosotros consideramos importantes y mucho más porque hemos encontrado que los Vigías hacen cosas por el patrimonio o tienen propuestas para salvaguardar el patrimonio que nosotros ni siquiera nos imaginábamos, y estas propuestas se ven o nos las hacen saber y nosotros lo que hacemos es visibilizar y estimular la participación a partir de algunos proyectos que tenemos como el Programa Nacional de Estímulos, en donde premiamos una experiencia o dos experiencias exitosas anuales de los grupos de vigías; los grupos de fotografía; y los premios de gastronomía al patrimonio.

¿Cómo está apoyando el Gobierno Nacional y el Ministerio de Cultura a los antiguos y a los nuevos grupos de vigías del patrimonio cultural? El apoyo que nosotros brindamos a los vigías es a través de respaldo institucional, nosotros aparte de darles todo el apoyo desde el Ministerio y darles ese piso que ellos necesitan para sostenerse, estamos creando, además de los estímulos ya mencionados, capacitaciones. El Programa tiene unos componentes en capacitaciones donde damos a las regiones la capacitación en varios temas del patrimonio y del programa mismo; en otros procesos como apoyo para la presentación de proyectos al Programa Nacional de Concertación; apoyo en visibilización y difusión, la página Web del Ministerio de Cultura tiene un Link que permite que los vigías se muestren al mundo y estamos generando procesos de visibili-

zación y difusión muy grandes, uno, un blog de vigías del patrimonio y el otro, una red internacional de vigías que está soportada en una plataforma de la Cancillería, entonces creemos que a partir de la visibilización, los vigías pueden dar a conocer sus experiencias y sobre todo ser reconocidos a nivel internacional.

¿Con el aumento del 17.4% en el presupuesto del Ministerio de Cultura, cómo se incentivará el trabajo voluntariado de los vigías? En este sentido, Antioquia va a la cabeza de los demás departamentos, apalancando recursos y gestionando, no sólo recursos, sino en el apoyo institucional y la interrelación con otras entidades para los vigías y consideramos que esta bolsa que tiene el dinero para el programa, permitirá que el programa se fortalezca más, esté presente en todos los municipios y sobretodo, de manera responsable con las capacitaciones a su vez que el departamento brinda y con el respaldo y seguimiento a cada uno de los procesos de los grupos.

¿Cuáles son las expectativas que tiene el Ministerio de Cultura con el programa de Vigías del Patrimonio Cultural? Nosotros creemos que el programa, bueno, le ponemos todo el empeño porque creemos que una de las metas a cumplir es que el programa se fortalezca, que los Vigías del Patrimonio se sientan respaldados no solo por el Ministerio sino por la red de Vigías, que se empiecen a generar intercambios de experiencias, que se aumenten las capacitaciones, que se aumenten los estímulos y que sientan que ellos son esa fuerza del Ministerio en la región, que sientan que son parte del ministerio y que son quienes viven, disfrutan, y cuidan el patrimonio cultural.

¿Qué viene a futuro en el programa de vigías? El programa de Vigías, en este momento cuenta con cerca de 4.000 vigías en casi todos los departamentos. Lo que pretendemos es que a futuro el programa sea reconocido, no solo nacional sino internacionalmente, que empecemos a desbordar las barreras y fronteras de nuestro territorio, que empecemos a hacer alianzas internacionales, a fortalecer las capacitaciones, a tener más seguimiento a los grupos, a generar mas estímulos y sobretodo a tener una visibilización más grande tanto a nivel nacional como internacional.

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La memoria son más que piedras* Léon Pressouyre

Entre los nuevos valores del patrimonio cuyo reconocimiento debe favorecer la UNESCO, revisten una importancia singular aquéllos que, más impalpables que las piedras, guardan relación con la memoria de los pueblos. ¿Qué tienen en común los diferentes sitios de la lista del patrimonio mundial que han sido fuente de inspiración en este número del Correo de la Unesco para toda una serie de escritores y creadores, sensibles a su carácter único e irremplazable? Sin la misma carga afectiva ni correspondencia estructural entre ellos, estos sitios son testigos ejemplares de algunas evoluciones conceptuales recientes. Me referiré sobre todo a dos: la desaparición progresiva de las barreras que separaban el patrimonio cultural del patrimonio natural, y una mayor atención a los valores del patrimonio inmaterial, maltratados y fragilizados por la mundialización. La Convención del Patrimonio Mundial, adoptada por la Conferencia General de la UNESCO en 1972, al mismo tiempo que formulaba un concepto esencial e innovador en un instrumento jurídico internacional, definía en términos muy conservadores la existencia de dos elementos integrantes del patrimonio de la humanidad, uno cultural y otro natural. Culminaban así una larga tradición y una búsqueda intelectual más reciente, al término de la cual las maravillas de la naturaleza debían equilibrarse con las maravillas del arte. Es sabido que la admiración que el ser humano siente por sus propias obras se plasmaba ya, dos siglos antes de nuestra era, en la famosa lista de las siete maravillas del mundo –un mundo estrictamente circunscrito a la cuenca oriental del Mediterráneo. Pero las primeras listas de maravillas de la naturaleza son también, contrariamente a lo que suele creerse, muy anteriores a los tiempos modernos y a la aparición de una conciencia ecológica. En un manuscrito latino del siglo XII que se conserva en la Biblioteca Nacional de Francia, el autor contrapone a las siete maravillas artificiales y perecederas creadas por el hombre otras tantas maravillas de la naturaleza que son, a su juicio, obra de Dios. La lista es la siguiente: las mareas, la germinación, el ave fénix (que renace milagrosamente de sus cenizas), un volcán —el Etna, en Sicilia— una fuente termal próxima a Grenoble, en Francia, el sol y la luna. Se trata de maravillas sobre las que ni el tiempo ni los accidentes tienen poder alguno y a las que sólo el fin del mundo pondrá fin, mientras que las obras humanas son perecederas por naturaleza. En el siglo XX, la Convención de 1972 se inscribe en esta doble tradición europea. No fue fruto de las reflexiones de filósofos, historiadores o sociólogos en torno a la noción de patrimonio, sino de algo mucho más sencillo, el encuentro de dos corrientes de pensamiento. La primera, procedente de la Conferencia de Atenas, organizada en 1931 por la Sociedad de Naciones, se centraba en la conservación del patrimonio cultural y se basaba en gran medida en los conceptos clásicos de “obra maestra” o “maravilla del mundo”; la otra partía de la primera conferencia internacional sobre la protección de la naturaleza, celebrada en Berna en 1913, que, revigorizada en la Conferencia de Brunnen en 1947, culminó con la creación de la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN), en 1948. Sus representantes querían transmitir a las generaciones futuras unos cuantos sitios naturales “vírgenes”, es decir, nunca tocados por el hombre.

Los sitios naturales entran en la Lista del Patrimonio Mundial

Esta oposición entre bienes culturales, que la opinión asimilaba al principio a los monumentos u obras humanas, y bienes naturales, que existen de por sí, ha supuesto durante mucho tiempo una traba para la aplicación

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de la Convención de 1972. Casi la mitad de los bienes inscritos en 1994 en la Lista del Patrimonio Mundial eran bienes culturales situados en Europa. Nada podía ser más contrario al espíritu de la Convención. Al hacer suyas las recomendaciones de un grupo de expertos reunido para dotar de representatividad a la Lista del Patrimonio Mundial (20-22 de junio de 1994), el Comité del Patrimonio Mundial avaló una concepción de la cultura, compartida por antropólogos y etnólogos, que permite abarcar conjuntos complejos que son la traducción espacial de las organizaciones sociales, los modos de vida, las creencias, los conocimientos y las representaciones de las distintas culturas pasadas o presentes. La aparición en la Lista del Patrimonio Mundial de paisajes culturales, como los arrozales en terraza de las cordilleras de Filipinas o los viñedos de Saint-Emilion en Francia, es una de las consecuencias positivas de la revisión de las orientaciones que se produjo en 1994. Algunos años antes, plenamente reconocido ya el interés de los jardines históricos, polémicas estériles habrían sin duda retrasado su inscripción. Estas observaciones son igualmente aplicables al patrimonio industrial, camuflado al principio tras su “valor arquitectónico” (inscripción de las minas de sal de Wieliczka, en Polonia, en 1978 o de las salinas francesas de Arc-et-Senans en 1988), antes de ser admitido abiertamente. Al mismo tiempo, el debilitamiento progresivo de los valores monumentales se viene reflejando en el interés por las rutas, las redes ferroviarias, los ríos y los canales, durante tanto tiempo excluidos de la Lista del Patrimonio Mundial, tal vez por las dificultades jurídicas que su protección plantea. Esta nueva orientación revela una evolución conceptual de gran alcance, ya que, al poner por primera vez en tela de juicio un concepto de obra maestra heredado de la Antigüedad y arraigado en la tradición europea, el Comité del Patrimonio Mundial ha permitido que el patrimonio de la humanidad esté representado de modo más equitativo. Un patrimonio común e indivisible, en el que se tiene plenamente en cuenta la interacción del hombre y la naturaleza, va sustituyendo poco a poco en nuestra mente a ese patrimonio fragmentado cuyo recuerdo perpetuaba, sin pretenderlo, la Convención de 1972. Ya no se percibe una gran diferencia entre Tongarirog, la montaña sagrada de los maoríes de Nueva Zelandia, y el Monte Athos, aunque el bosque y las fumarolas sean los únicos monumentos con que cuenta la primera, en tanto que el segundo conserva la mayor colección de arte bizantino del mundo. El patrimonio inmaterial, todo ese conjunto difuso de creencias, leyendas, tradiciones escritas u orales y comportamientos en los que se encarna nuestra diversidad, vuelve a ocupar así un lugar preponderante en la Lista del Patrimonio Mundial. Después de tantos años de marginación, ya que la Convención de 1972 sólo alude a él de modo incidental, aparece hoy, precisamente a causa de su vulnerabilidad, como el aval más importante de la memoria de la humanidad. ¿En qué se convertiría Marraquech, inmovilizada en la conservación museística de sus murallas, mezquitas y palacios, si la Plaza Xemáa el Fna dejara de ser esa encrucijada de culturas vivas, poblada de músicas y clamores, abigarradamente coloreada y saturada de los olores de varios mundos, que tenemos la suerte de conocer? ¿Qué sería la ciudad de Candy, en Sri Lanka, sin la peregrinación anual de los fieles que acuden en masa a venerar la preciosa reliquia del diente de Buda? O, si se prefiere, ¿qué sucedería con el sitio de Sukur, en Nigeria, si la comunidad sumamente estructurada que allí vive perdiera de pronto las tradiciones que conserva desde hace siglos? La Convención sobre la protección del patrimonio mundial, cultural y natural fue adoptada en 1972 por la Conferencia General de la UNESCO. Ratificada por 161 Estados, alienta a la identificación y la conservación de los sitios excepcionales. En noviembre de 2000, la Lista del Patrimonio Mundial contaba 630 sitios (480 culturales, 128 naturales y 22 mixtos) en 118 países. * Artículo tomado del Correo de la Unesco, diciembre de 2000. Edición digital: http://www.unesco.org/courier/2000_12/sp/doss1.htm

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A帽o 1 I Edici贸n N 1 I Noviembre de 2009

Secretar铆a de Educaci贸n para la Cultura Programa de Presupuesto Participativo 2009, Zona 9

Revista Entornos N°1  

Revista sobre patrimonio cultural y ambiental, publicada en Envigado