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Recuerdo con nostalgia aquella cocina a leña que calentaba el ambiente a tantos inviernos vividos. Cómo olvidar el aroma a mate cocido que con mucho amor elaboraba mi abuela. Añoro aquellas mañanas, cuando al despertar el canto de los gallos junto al trinar de los pájaros anunciaban el amanecer, cancionero que endulzaba mis oídos haciendo que la vida se tornara más bella. Al cerrar los ojos veo a mi abuela trajinar por el rancho, además de preparar con sus sabias manos el almuerzo de cada día. Recuerdo cuando aquellos días de carneada, mis tíos, primos, y algún comedido, preparaban la faena. Pero yo, particularmente, esperaba la comida que mi abuela María elaboraba. Lo hacía únicamente cuando degollaban el cerdo, por eso siempre disponía de un jarro de aluminio, en el cual juntaba la sangre del degüelle y lo llevaba a la cocina. “Mapuey”, ese era el nombre de la comida, de origen guaraní, del sur de la provincia de Corrientes, algunos la denominaban “Fritanga de sangre”, mi abuela, particularmente la llamaba “Menestrón de sangre”. Mientras en el galpón del rancho comenzaba la faena, en la cocina se elaboraba la receta. Agregaba leña al fuego, luego colocaba la sartén a calentar con grasa de pella, picaba bastante cebolla de verdeo, uno o dos dientes de ajo y lo incorporaba a la sartén caliente, revolviendo hasta rehogar las cebollas, de inmediato volcaba la sangre y aromatizaba con hierbas frescas, agregando sal y pimienta. Mientras la preparación se cocinaba lentamente, en un bol, cascaba tres huevos y los batía hasta disolver, añadía una taza de harina, sal y pimienta y mezclaba hasta unir. Cuando la sangre con la cebolla estaba casi cocida adquiría un color muy oscuro, entonces era el momento de incorporar el batido de harina y huevos revolviendo hasta lograr el punto deseado. Se consumía caliente. Mi abuela lo servía en platos de barro y era deliciosa. ¡Cómo me gustaría volver a aquel tiempo donde aprendí los valores, donde conocí la miseria, pero también el sabor del trabajo, teniendo como recompensa el plato diario de comida y el amor de la familia! RECUERDOS Muy de tanto en tanto preparo estos bizcochitos de vino. Mi memoria se remonta hacia atrás cuánto tiempo¬…cuántas décadas…por lo menos siete y algunos años 80

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Aromas Santafesinos  

“¡A comer...! Este llamado convocaba a la familia después de un arduo día de trabajo; todos alrededor de la mesa que presidía el jefe de la...

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