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En plena guerra civil allá por 1920 viajaron a Argentina un grupo de familias mallorquinas, vinieron a Santa Fe y por intermedio de un paisano de ellos decidieron establecerse en Arrufó, mis padres que se casaron en 1922 trabajaron en la estancia La Angelita, junto a otros mallorquines, después fueron a vivir al campo con los abuelos Amer, papá vendía leche en el pueblo, allá nos criamos todos trabajando el campo, tenían una quinta donde se cultivaba mucha clase de verduras que se aprovechaban en la cocina; había de todo, y como venían de un país que tenía (sus) problemas económicos, las verduras se aprovechaba en todas las comidas. Trajeron sus costumbres y acá siguieron igual, criando gallinas, cerdos, corderos y con la carne de éstos preparaban empanadas, tartas, que ellos le decían cocas, las empanadas de verduras eran cocarrois (en mallorquín) las de cordero eran las de mé (en mallorquín). Preparaban la masa con harina, grasa de cerdo, agua tibia y sal. Relleno: carne de cordero cortada en trocitos pequeños, panceta de cerdo y sobresada (chorizo colorado de pimentón), sal, pimienta y pimentón a gusto, todo cortado en trocitos, con dos tapas de masas formaban las empanadas que cerraban con un repulgue, parecido a una gorrita, esta empanada gusta mucho, para las fiestas no faltaban, mamá las hacía, el abuelo ponderaba la comida con un trago de vino y nos decía (bon profil) algo que siempre nos alegró; así eran los mallorquines; todo sabroso y bienvenidos a la hora de comer. (bon profit) buen provecho. Cuando carneaban cerdos (matanza) no faltaban los cocarroi de verduras y pasas de uvas; también embutían los intestinos gruesos de cerdos con la carne (más) desechada, tocino y cueritos a esto se lo llamaba menegot, se comía como fiambre. Terminada la matanza o carneada jugaban al mus y canonet éste era con un ladrillo y sobre él, una moneda española llamada duro. En cuestión de los dulces las ensaimadas eran todo, tortas rellenas de ricota, buñuelos, horeanas, nunca faltaban para la tarde, la hora del mate.

Margarita Amer

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Aromas Santafesinos  

“¡A comer...! Este llamado convocaba a la familia después de un arduo día de trabajo; todos alrededor de la mesa que presidía el jefe de la...

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