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Una biblioteca con sabor a malta

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Una biblioteca con sabor a malta Tuñón y Mansilla transforman la antigua fábrica de El águila en centro de documentación ( 05/12/2002 ) Resultados:

El martes, 10 de diciembre, se inaugura el Archivo y Biblioteca Regional de la Comunidad de Madrid, realizado por los arquitectos Emilio Tuñón y Luis Moreno Mansilla. El contexto urbano encuadra la intervención en la prolongación sur del eje cultural del Paseo del Prado, que recoge proyectos de importantes arquitectos: Moneo en el Museo del Prado, Nouvel en el Reina Sofía, Herzog & de Meurón en el futuro espacio de la Fundación “la Caixa”, así como la reforma del Paseo del Prado que acometerán Alvaro Siza y Juan Miguel Hernández de León. El proyecto de Tuñón y Mansilla, vencedor de un concurso que en 1994 convocó a los nombres más representativos de la arquitectura española, sufrió varios cambios desde su concepción inicial. El origen del proyecto proponía valorar el conjunto de edificios de la antigua fábrica de cervezas El águila, convirtiéndola en un equipamiento cultural. La transformación de los espacios entre los bellos edificios de arquitectura industrial de principios del siglo XX, que forman el conjunto que quedó en desuso, y la convivencia de distintas arquitecturas como “dos manos entrelazadas” constituye la estrategia que los arquitectos desarrollan en un difícil ejercicio que exigía un alto compromiso con la preexistencia y un gran esfuerzo tecnológico para resolver todas las incógnitas que en la intervención surgirían. El programa integra el Archivo y Biblioteca Regional de la Comunidad de Madrid: un centro cuyos objetivos fundamentales son la conservación, custodia y difusión del patrimonio histórico documental. El archivo tiene una superficie de 30.000 metros cuadrados, organizado en un nuevo edificio de depósitos dividido en siete plantas que ordena 85.000 metros lineales de estanterías. La biblioteca está integrada por cuatro salas de lectura distribuidas en las diferentes plantas del edificio de la maltería de la antigua fábrica, y los depósitos de libros se localizan dentro de los antiguos silos cilíndricos. Las dependencias administrativas y zonas de atención al publico se sitúan en lo que fuera el edificio de cocción de la cerveza. Recorrer el conjunto atravesando las distintas secuencias del complejo programa y pasar de un edificio a otro no distingue las diferentes arquitecturas que conviven y se enfrentan en el lenguaje. Las antiguas instalaciones se han dotado de la tecnología y se restauran diferenciándose casi únicamente en el exterior. Los nuevos edificios aparecen cubiertos por una piel velada que deja entrever el exterior a partir de un sutil despiece de vidrio opal que se enfrenta a la poderosa materialidad de las fábricas de ladrillo restauradas. La planta manifiesta un orden acomodado a la preexistencia, poniendo en valor los escenográficos espacios entre los antiguos edificios, y

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completa el conjunto consolidando los bordes que forman una nueva fachada donde aparece la conjunción de escalas. Las viejas instalaciones se rellenan de función, utilizando una paleta reducida de recursos constructivos que los arquitectos han desarrollado en otros proyectos como el Museo de Castellón. El resultado final es un gran ejercicio de pragmatismo, ofreciendo solución a una difícil propuesta que trata de recuperar e incorporar a la ciudad tejidos ajenos al acitual desarrollo urbano y tipologías edificatorias que pueden mutar a nuevos usos culturales. Intervenir en el patrimonio exige una gran responsabilidad y Tuñón y Mansilla, durante casi una década, han mantenido el pulso del proyecto original, cambiando a las nuevas exigencias de la Comunidad de Madrid. Recientemente acaban de ser elegidos para desarrollar el futuro Museo de Colecciones Reales en el zóca-lo del Palacio de Oriente al vencer el concurso convocado por Patrimonio Nacional. Se ha elegido la propuesta de Tuñón y Mansilla al haber una orden judicial que invalida los curricula del equipo Cano Lasso, vencedores del primer concurso, en una curiosa sentencia que niega los méritos de los hermanos Cano Lasso durante más de 25 años de profesión junto con a padre, Julio Cano Lasso. Igualmente jóvenes, Tuñón y Mansilla tienen los méritos, prestigio y capacidad para abordar este proyecto y esperamos que la arquitectura se imponga.

Luis Moreno Mansilla (ETSAM, 1982) y Emilio Tuñón (ETSAM, 1981) imparten clases de proyectos en la Escuela de Arquitectura de Madrid desde 1986 y han sido profesores invitados en las escuelas de Frankfurt, Navarra y San Juan de Puerto Rico. En 1993 fundan la cooperativa de pensamiento CIRCO. En los últimos años han sido ganadores de numerosos concursos. Su última obra, el Museo de Bellas Artes de Castellón, ha sido seleccionado para el prestigioso VII premio europeo Mies van der Rohe. Actualmente trabajan en el Centro Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León. Antón GARCÍA-ABRIL

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