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REFLEXIÓN: PODER Y RESISTENCIA EN MICHEL FOUCAULT Enrique Martínez Alavez 8° “A” Comenzaré este escrito con una de las ideas que más me significó que es: “donde hay poder hay resistencia” (Giraldo, 2006: 105). La resistencia en un primer momento la entiendo como una lucha de clases entre la clase dominante y la clase obrera u oprimida, siendo esta última clase de donde surgen las resistencias. Por más fuerte o duradera que sea la resistencia no podrá ser considerada como una forma de poder ya que no tiene aparatos ideológicos que la regulen o que la instauren, sin embargo de todos los actos de resistencia que han surgido, ninguno ha tomado otra dirección, es decir, todos terminan siendo parte de eso a lo que se resistían. Por ejemplo en la lucha por el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas o de los homosexuales, son ellos y no el Estado, quienes hagan reconocer a estos grupos, pero que una vez que obtienen lo que quieren, termina la resistencia y forman parte del aparato ideológico del estado, es como si dijeran que quieren que los controlen. Retomando a los pueblos indígenas muchas veces se piensa que son salvajes, por su forma de vestir, hablar o de curarse y que por eso necesitan de instituciones que regulen su conducta, salud o su idioma al dominante (claro que esto no se dice de una forma explícita) ¿se les ha preguntado si quieren eso?, este es un claro ejemplo de que el poder actúa por normalización, no por represión. Así pues está el otro ejemplo que es cuando algunos de los pueblos indígenas piden que se les construyan hospitales o escuelas; en realidad están por adecuarse a la estructura dominante, pero no han leído a Foucault para saber que esas instituciones son instituciones de control donde la sociedad disciplinaria “se pone en marcha a través del aseguramiento de la obediencia a sus reglas” (Giraldo, 2006, 108). La clase dominante son los dueños de los medios y de diversas instituciones que se instauran y se legitiman mediante un discurso, haciendo creer que los intereses de esta clase son los intereses de todos “Los ministros competentes no ha dejado de anunciar reformas


supuestamente necesarias. Reformar la escuela, reformar la industria, el ejército, el hospital” (Deleuze, 1991: 1). Con lo anterior tenemos pues que existe alto grado de vigilancia en nuestra sociedad, sin embargo la sociedad en la que vivimos es una de control, pues el fácil acceso a la información que nos brinda la tecnología ha aumentado las barreras entre los individuos más que disminuirlas, es decir, el poder se ejerce de diferente forma, no se posee, ni es igual.

Fuentes de consulta DELEUZE, Gilles (1991), “Posdata sobre las sociedades de control” en Christian Ferrer (comp.) El lenguaje literario, No. 2. GIRALDO, Reinaldo (2006), “Poder y resistencia en Michel Foucault” en Tabula Raza, No. 4.


Reflexión