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se adapta a su objetivo o finalidad; para corregir, tenemos que estar dispuestos a permanecer más tiempo en

el error -más aún,

tenemos que desearlo-, a fin de comprender plenamente qué falló en la preparación inicial. El horizonte completo del programa de las sesiones prácticas que mejoran la destreza es éste: preparar, pensar en los errores, recuperar la forma. En esta historia,

núa -aunque tal vez no se trate más que de una insinuaciánque la cooperación fraternal no depende de que se comparta por igual una habilidad. Urilizaré nuevamente la música como medio para explorar la coordinación y la cooperación enrre miembros desiguales, pero cambiaré los instrumentos de cuerda por

el piano.

la adaptación a la finalidad es más un logro que algo preconcebido.

LOS DOS PULGARES

A partir de la coordinación, cooperación

En el imaginario social del taller surge una virtud perdurable de los artesanos. Diderot idealizaba la cooperación en las imágenes de la fabricación de papel de LAnglée, donde los empleados rrabajaban juntos y en armonía. ¿Tiene el trabajo cooperativo alguna base corporal? En las ciencias sociales, esta pre-

La independencia de las manos es un tema central en la ejecución pianística, lo mismo que la independencia de los dedos. A menudo la música sencilla de piano encarga el papel melódico estelar a los dedos cuarro y quinto de la mano derecha, los más débiles, y el de bajo armónico a esos mismos dedos, igualmente débiles, de la mano izquierda. Estos dedos deben forralecerse, mientras que el pulgar, el más fuerre de todos en cada mano, tiene que aprender a trabajar con los demás conteniendo

su fuerza. Lo más probable es que los principiantes otorguen a la mano derecha un papel más imporrante que a la izquierda.

gunta se ha planteado recientemente y a menudo en discusiones

De esta manera, en los comienzos, la coordinación de las manos

sobre el altruismo. El debate se ha centrado en la cuesrión de si el altruismo está o no programado en los genes humanos. Me gustaría apuntar en otra dirección: ¿qué indicarían las experiencias de coordinación física acerca de la cooperación social? Se trata de una pregunta que puede concretarse explorando cómo las dos manos se coordinan y cooperan mutuamente. Los dedos de las manos se diferencian tanto en fuerza como en flexibilidad, lo que impide la coordinación entre iguales. Esto es cierto incluso en el caso de los pulgares, cuyas respectivas capacidades dependen de que uno sea diestro o zurdo. Cuando la mano alcanza un elevado nivel de habilidades, estas desigualdades pueden compensarse; los índices y los pulgares harán el trabajo que otros dedos no pueden realizar por sí mismos. La expresión coloquial «echar una mano- refleja esta experiencia emocional. El trabajo compensatorio de las manos insi-

tropieza con problemas de conciliación de desigualdades. En el piano jazzístico, este desafío físico es aún más difícil de superar. El piano de jazz moderno rara vez separa melodía y

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armonía entre una y otra mano, como se hacía en los

blues de

las barrelhouses. Por el contrario, en el piano de jazz moderno los ritmos esrán a menudo más a cargo de la mano derecha que de la izquierda, como en otros riempos. Cuando el pianista y filósofo David Sudnow empezó a tocar jazz descubrió hasta qué extremos podían llegar las dificultades inherentes a los problemas de coordinación. En su notable libro titulado W0ys ofthe Hand, Sudnow, de formación musical clásica, cuenta sus inicios como

pianista de jazz. Comenzó por tomar un camino lógico, pero equivocado. 16 Cuando se toca jazz en el piano, lo más frecuente es que la mano izquierda tenga que realizar amplios estiramientos latera-

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les de la palma o abarquillar los dedos para lograr las peculiares armonías de este arte. Sudnow, con toda lógica, comenzó por aplicar a los movimientos este orden: primero el estiramiento de la mano, luego su cierre en barquillo. De la misma manera, trabajó por separado e! movimiento lareral rápido de la mano derecha sobre amplios espacios de! reelado, la mano saltarina que en e! jazz tradicional se movía «a zancadas» (stride piano); en e! jazz más moderno, cuando se progresa rápidamente hacia los registros agudos de! piano se conserva e! pulso rítmico en la parta alta. Descomponet los problemas técnicos en sus distintas partes resultó contraproducente, pues la separación no le sirvió prácticamente de nada a la hora de encoger la izquierda y saltar con la derecha al mismo tiempo. Peor aún, preparó de forma excesiva las prácticas pot separado, lo que puede resultar desasrroso a la hora de improvisar. El ttabajo independiente con cada mano creó un problema para los pulgares. Estos dedos son los más valiosos pata e! pianista de jazz, su anelaje en e! teelado. Pero ahora, al anclar, por así decir, barcos de diferente tamaño, cada uno con su propia ruta, los pulgares no podían rrabajat juntos. Un gran hallazgo fue pata él descubrir que "una sola nota bastaría perfectamente» para orientarlo. «Se podría tocar una nota mientras dura un acorde y otra inmediatamente después, en correspondencia con otro acorde. y de esa manera formar las rnelodías»."? En términos técnicos, esto significa que todos los dedos comienzan a trabajar como pulgares, y los dos pulgares comienzan a interactuar, asumiendo cada uno e! pape! de! otro cuando es necesario. Una vez que Sudnow tuvo ese momento de iluminación, cambió su procedimiento práctico. Utiliz6 todos los dedos como verdaderos socios. Si físicamente uno de esos socios era demasiado débil o demasiado fuerte, le pedía a otro que hiciera su ttabajo. Las fotografías en las que se ve a Sudnow tocando horrorizarían a los maestros convencionales de piano, pues parece

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contorsionado. Pero al oírlo se advierte la facilidad con que toca.

y puede hacerlo porque en un determinado momento convirtió la coordinación en objetivo permanente de su estudio. Hay una razón biológica que explica e! funcionamiento de la coordinación entre miembros desiguales. El cuerpo calloso es un puente que conecta en e! cetebro la corteza motora de! hemisferio derecho con la del izquierdo: transmite información acerca de! control de! movimiento corporal de un lado al otro. La práctica que divide e! trabajo manual en partes debilita esta transferencia neuronal.!" También la compensación tiene un fundamento biológico. Se ha dicho que el Homo sapiens es un «simio asimétrico». El La prehensión física es asimétrica. Para coger cosas, alargamos una mano -en la mayoría de los seres humanos, la derecha- con preferencia a la otra. Cuando se coge algo ahuecando la mano, según la descripción de Mary Marzke ya mencionada, la mano más débil sostiene e! objeto sobre e! cual trabaja la más fuerte. El psicólogo francés Yves Guiard, que estudió cómo contrarrestar la asimetría, obtuvo resultados sorprendentes." El fortalecimiento de! miembro débil, como es de esperar, forma parte de la historia, pero los ejercicios destinados a lograr sólo esto no aumentarán la destreza de la mano débil. La mano más fuerte tiene que recalibrar su fuerza para permitir que la más débil desarrolle su destreza. Lo mismo vale para los dedos: para «ayudar», el índice tiene que pensar, por así decir, como un cuarto dedo. Y también para los pulgares: oímos cómo los dos pulgares de Sudnow trabajan juntos como si fueran uno solo, pero, desde el punto de vista fisiológico, e! pulgar más fuerte inhibe capacidad de extensión. Esto resulta aún más necesario cuando e! pulgar ayuda al débil cuarto dedo; entonces tiene que comportarse como un cuarto dedo. Tal vez la tarea más ardua de coordinación cooperativa sea tocar un arpegio en el que el pulgar izquierdo, fuerte, se estira para asistit al más débil meñique derecho.

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La coordinación manual tiene que hacer frente a una falsa idea en lo que se refiere a la manera en que la genre adquiere habilidad. Es fácil imaginar que uno construye e! conrrol técnico yendo de la parte al todo, perfeccionando e! trabajo de cada parte por separado y luego reuniéndolas, como si la idoneidad técnica se asemejara a la producción indusrrial en una cadena de montaje. Pero los frutos de la coordinación manual son muyescasos si se la organiza de esa manera. Anres que e! resultado combinado de actividades individualizadas, discretas y separadas, la coordinación opera mucho mejor si ambas manos traba-

jan juntas desde e! primer momenro. El arpegio también ofrece una pista acerca de! tipo de fraternidad idealizada por Diderot, y después por Saint-Simon, Fourier y Robert Owen, la fraternidad de personas que comparten la misma destreza. La verdadera prueba de su vinculación se da cuando reconocen que la comparten en distinto grado. La «mano fraterna)" represenra la inhibición de los dedos más fuertes, que Yves Guiard considera e! punto crucial de la coordinación física. ¿Tiene esto un reflejo social? Esta pista puede llevarse más lejos si se comprende mejor e! pape! de la fuerza mínima en e! desarrollo de las habilidades manuales.

MANO-MUNECA-ANTEBRAZO

La lecci6n de la fuerza mínima Para entender qué es la fuerza rrunrma, observemos otro

tipo de trabajo manual cualificado, la mano de! cocinero. Los arqueólogos han enconrrado piedras afiladas de unos dos millones y medio de años de anrigüedad que se usaban para cortar; los cuchillos de bronce datan de al menos seis mil años, y el hierro martillado, de rres mil quinienros." El hierro en bruto era más simple de fundir que e! bronce y produjo una mejora en los cuchillos, porque facilitó su afilado. Los cuchillos de

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aceto templado de nuestros días satisfacen por completo esta exigencia. El cuchillo, observa e! sociólogo Norbert Elias, ha sido siempre «un instrumento peligroso... , un arma de ataque)"

que todas las culturas deben rodear de tabúes en tiempos de paz, sobre todo cuando se utiliza con fines domésticos." Así, cuan-

do ponemos la mesa, colocamos e! cuchillo con su borde afilado hacia dentro y no hacia fuera, lo que podría constituir un peligro para nuestro vecino.

Dado su peligro potencial, e! cuchillo y su uso han sido simb6licamente asociados al autoconrrol. Por ejemplo, C. Calviac, en su tratado Civilité, de 1560, aconseja a una persona joven «cortar la carne en trozos muy pequeños sobre la tabla de cortan> y llevársela luego a la boca «con la mano derecha ... solamente con tres dedos». Este comportamiento sustituye un uso

previo de! cuchillo a modo de lanza para sostener grandes trozos de alimenro de tal modo que la boca pudiera morderlos. Calviac criticaba esa manera de comer, no s610 por la probabilidad de que los jugos se escurrieran por e! menrón o por e! riesgo de tragar mocos y fluidos nasales, sino también porque no enviaba señal alguna de autodominio." En la mesa china, los palillos reemplazaron hace miles de años al cuchillo como símbolo de apacibilidad; su uso permite comer pequeñas piezas de alimenro de la manera higiénica y disciplinada que Calviac recomendaba hace s6lo cinco siglos. El problema de! artesano chino residía en ofrecer comida que se pudiera consumir mejor con los apacibles palillos que con e! bárbaro cuchillo. En parte, la solución está en que, si bien la punra afilada de! cuchillo es importanre en cuanro insrrumenro de matar, lo que más interesa como herramienta de cocina es

el

borde de la hoja. Cuando China enrr6 en la era de! hierro martillado, en la dinasría Chou, hicieron su aparici6n los cuchillos especializados, pensados exclusivamente para cocinar, en parti-

cular la cuchilla de carnicero, con su borde afiladísimo y la punta cuadrada.

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Ejecución pianística