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EucaristĂ­a, centro espiritual de la Alianza Expiatoria


Alianza Expiatoria como pacto de Amor 

Pacto de amor con Dios, encarnado en Jesucristo. Pacto en el que nos ofrecemos a amarlo y reparar las ofensas contra Él cometidas. En particular desagraviarlo por su infinito amor tan despreciado por los hombres, representado en la imagen del Sagrado Corazón.


El Corazón del Verbo encarnado, símbolo del Amor de Dios Catecismo de la Iglesia Católica N°478: Jesús, durante su vida, su agonía y su pasión nos ha conocido y amado a todos y a cada uno de nosotros y se ha entregado por cada uno de nosotros: "El Hijo de Dios me amó y se entregó a sí mismo por mí" (Ga 2, 20). Nos ha amado a todos con un corazón humano. Por esta razón, el sagrado Corazón de Jesús, traspasado por nuestros pecados y para nuestra salvación (cf. Jn 19, 34), "es considerado como el principal indicador y símbolo...del amor con que el divino Redentor ama continuamente al eterno Padre y a todos los hombres" (Pio XII, Enc."Haurietis aquas": DS 3924; cf. DS 3812).


La Eucaristía y el Corazón de Jesús Al don incruento de Sí mismo bajo las especies del pan y del vino quiso Jesucristo nuestro Salvador unir, como supremo testimonio de su amor infinito, el sacrificio cruento de la Cruz. Así daba ejemplo de aquella sublime caridad que él propuso a sus discípulos como meta suprema del amor, con estas palabras: «Nadie tiene amor más grande que el que da su vida por sus amigos» (Jn 15, 13). De donde el amor de Jesucristo, Hijo de Dios, revela en el sacrificio del Gólgota, del modo más elocuente, el amor mismo de Dios: «En esto hemos conocido la caridad de Dios: en que dio su vida por nosotros; y así nosotros debemos dar la vida por nuestros hermanos» (1 Jn 3, 16). Cierto es que nuestro Divino Redentor fue crucificado más por la interior vehemencia de su amor que por la violencia exterior de sus verdugos: su sacrificio voluntario es el don supremo que su Corazón hizo a cada uno de los hombres, según la concisa expresión del Apóstol: «Me amó y se entregó a sí mismo por mí» (Gál 2, 20). (Pio XII, Enc."Haurietis aquas", N °20)


Alianza Expiatoria, compromiso de gratitud 

La Alianza Expiatoria puede entenderse como un compromiso de gratitud: 

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Hemos descubierto la inmensidad del Amor de Dios por los hombres y nos sentimos "obligados" a agradecerle con nuestra vida. El don de Dios es tan grande que nada de lo que podamos ofrecer es suficiente para agradecer adecuadamente.


La Gratitud 

Lucas 17,11-19: Mientras se dirigía a Jerusalén, Jesús pasaba a través de Samaría y Galilea. Al entrar en un poblado, le salieron al encuentro diez leprosos, que se detuvieron a distancia y empezaron a gritarle: "¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!". Al verlos, Jesús les dijo: "Vayan a presentarse a los sacerdotes". Y en el camino quedaron purificados. Uno de ellos, al comprobar que estaba curado, volvió atrás alabando a Dios en voz alta y se arrojó a los pies de Jesús con el rostro en tierra, dándole gracias. Era un samaritano. Jesús le dijo entonces: "¿Cómo, no quedaron purificados los diez? Los otros nueve, ¿dónde están? ¿Ninguno volvió a dar gracias a Dios, sino este extranjero?". Y agregó: "Levántate y vete, tu fe te ha salvado".

Hoy como hace dos mil años Jesús también pregunta: "¿donde están los otros nueve?". Todos tenemos mucho que agradecer y hay que hacerlo adecuadamente. “Vivan en Cristo Jesús, el Señor, tal como ustedes lo han recibido, arraigados y edificados en él, apoyándose en la fe que les fue enseñada y dando gracias constantemente.” (Col 2, 6-7)


Eucaristía es Acción de Gracias 

La palabra Eucaristía proviene del griego Εuχαριστία (eucharistia) y significa "acción de gracias". En la Eucaristía lo que se ofrece es Cristo mismo, que se da por amor. Única ofrenda realmente digna de Dios. La participación en la Eucaristía da la oportunidad de agradecer adecuadamente a Dios. En el catecismo: 

1359, La Eucaristía, sacramento de nuestra salvación realizada por Cristo en la cruz, es también un sacrificio de alabanza en acción de gracias por la obra de la creación. En el sacrificio eucarístico, toda la creación amada por Dios es presentada al Padre a través de la muerte y resurrección de Cristo. Por Cristo, la Iglesia puede ofrecer el sacrificio de alabanza en acción de gracias por todo lo que Dios ha hecho de bueno, de bello y de justo en la creación y en la humanidad. 1361, La Eucaristía es también el sacrificio de alabanza por medio del cual la Iglesia canta la gloria de Dios en nombre de toda la creación. Este sacrificio de alabanza sólo es posible a través de Cristo: él une los fieles a su persona, a su alabanza y a su intercesión, de manera que el sacrificio de alabanza al Padre es ofrecido por Cristo y con Cristo para ser aceptado en él. 1418, Puesto que Cristo mismo está presente en el Sacramento del Altar es preciso honrarlo con culto de adoración. "La visita al Santísimo Sacramento es una prueba de gratitud, un signo de amor y un deber de adoración hacia Cristo, nuestro Señor"


La Eucaristía, fuente y cumbre de la vida eclesial 

Del Catecismo de la Iglesia Católica: 

1324. La Eucaristía es "fuente y cima de toda la vida cristiana" (LG 11). "Los demás sacramentos, como también todos los ministerios eclesiales y las obras de apostolado, están unidos a la Eucaristía y a ella se ordenan. La sagrada Eucaristía, en efecto, contiene todo el bien espiritual de la Iglesia, es decir, Cristo mismo, nuestra Pascua" (PO 5). 1325. "La Eucaristía significa y realiza la comunión de vida con Dios y la unidad del Pueblo de Dios por las que la Iglesia es ella misma. En ella se encuentra a la vez la cumbre de la acción por la que, en Cristo, Dios santifica al mundo, y del culto que en el Espíritu Santo los hombres dan a Cristo y por él al Padre" (CdR, inst. "Eucharisticum mysterium" 6). 1326. Finalmente, la celebración eucarística nos unimos ya a la liturgia del cielo y anticipamos la vida eterna cuando Dios será todo en todos (cf 1 Co 15,28).


Eucaristía, presencia Real del Señor 

En el Santísimo Sacramento de la Eucaristía están "contenidos verdadera, real y substancialmente el Cuerpo y la Sangre junto con el alma y la divinidad de nuestro Señor Jesucristo, y, por consiguiente, Cristo entero" (Cc. de Trento: DS 1651) "La presencia del verdadero Cuerpo de Cristo y de la verdadera Sangre de Cristo en este sacramento, `no se conoce por los sentidos, dice S. Tomás, sino solo por la fe, la cual se apoya en la autoridad de Dios'. Por ello, comentando el texto de S. Lucas 22,19: `Esto es mi Cuerpo que será entregado por vosotros', S. Cirilo declara: `No te preguntes si esto es verdad, sino acoge más bien con fe las palabras del Señor, porque él, que es la Verdad, no miente" (S. Tomás de Aquino, s.th. 3,75,1, citado por Pablo VI, MF 18): Adórote devotamente, oculta Deidad, que bajo estas sagradas especies te ocultas verdaderamente: A ti mi corazón totalmente se somete, pues al contemplarte, se siente desfallecer por completo. La vista, el tacto, el gusto, son aquí falaces; sólo con el oído se llega a tener fe segura. Creo todo lo que ha dicho el Hijo de Dios, nada más verdadero que esta palabra de Verdad. Catecismo N°1381


Eucaristía, escuela de Amor 

Con la entrega que Jesús hace de su cuerpo y de su sangre, como alimento de vida eterna (cf. Jn 6, 51) nos da un ejemplo de amor, ya que “Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos” (Jn 15,13). “En esto hemos conocido lo que es amor: en que él dio su vida por nosotros. También nosotros debemos dar la vida por los hermanos.” (I Jn 3,16) La Eucaristía educa para el amor, al recordarnos que Dios ama a cada uno, y por tanto nosotros también debemos amarnos los unos a los otros. (cf. Jn 13, 35) Todos los que comen de este único pan, partido, que es Cristo, entran en comunión con él y forman un solo cuerpo en él. (cf 1 Co 10,16-17). En la Eucaristía Cristo se une personalmente con cada uno de nosotros y también con cada uno de los que esta a nuestro lado, de esta forma Cristo nos une a si mismo y a cada uno de nosotros con nuestro prójimo. "Cristo y el prójimo son inseparables en la Eucaristía. Todos nosotros somos un pan, un cuerpo. Eucaristía sin solidaridad con los demás es un abuso de la Eucaristía.” (Benedicto XVI)


Eucaristía, centro espiritual de la Alianza Expiatoria 

De los Estatutos de la Alianza Expiatoria: 

Para que el ejercicio del Amor y la Reparación den fruto es necesaria una unión vital con Cristo, unión que se encuentra en la Eucaristía. Es necesaria una participación intima en el misterio pascual del Señor. “Como el sacrificio Eucarístico es la fuente de donde dimana toda la vida de la Iglesia, los socios no sólo frecuentemente, sino mejor diariamente, participen en la celebración y reciban el Cuerpo de Cristo”.

“En la Eucaristía, el sacrificio de Cristo es también el sacrificio de los miembros de su Cuerpo. La vida de los fieles, su alabanza, su sufrimiento, su oración y su trabajo se unen a los de Cristo y a su total ofrenda, y adquieren así un valor nuevo. El sacrificio de Cristo, presente sobre el altar, da a todas las generaciones de cristianos la posibilidad de unirse a su ofrenda.” (Cat. 1368)


Eucaristía, centro espiritual de la Alianza Expiatoria 

La Eucaristía es sacrificio de comunión con Cristo (cf. 1 Co 10, 16), en ella nos unimos al Señor en su entrega, pero para participar adecuadamente del sacrificio de Cristo debemos estar dispuestos a ofrecer todo cuanto tenemos para vivir, ya que no basta con dar lo que nos sobra. (cf. Lc 21, 1-4) «De verdad os digo que esta viuda pobre ha echado más que todos. Porque todos éstos han echado como donativo de lo que les sobraba, ésta en cambio ha echado de lo que necesitaba, todo cuanto tenía para vivir.» (Lc 21, 3-4)

Jesús nos exige darlo todo, negarnos a nosotros mismos para seguirlo en la cruz cada día (Cf. Lc 9, 23), esto puede ser doloroso, pero debemos avanzar “con la alegría de la esperanza; constantes en la tribulación; perseverantes en la oración;” (Ro 12, 12) y sabiendo que al recibir la Eucaristía es a Cristo a quien recibimos y Él permanece en nosotros y nosotros en Él (Cf. Jn 6, 56-58). “Vivir la fe es juzgar las cosas a la luz de la eternidad” (San Alberto Hurtado)


Eucaristía y Reparación 

La Iglesia y el mundo tienen una gran necesidad del culto eucarístico. Jesús nos espera en este sacramento del amor. No escatimemos tiempo para ir a encontrarlo en la adoración, en la contemplación llena de fe y abierta a reparar las faltas graves y delitos del mundo. No cese nunca nuestra adoración. (Juan Pablo II, lit. Dominicae Cenae, 3). “Y murió por todos, para que ya no vivan para sí los que viven, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.” (2 Co, 5, 15)


La Santa Misa 

La palabra Misa se origina de la frase “Ite missa est” con la que concluye la celebración litúrgica en latín. Misa significa “envío” (id el envío a terminado) (cf. Cat. 1332). Durante la celebración eucarística nos alimentamos de la palabra y del cuerpo de nuestro Señor, en ellos encontramos la fuerza y la guía para seguir nuestro caminar por la vida. El reino de los cielos es como un tesoro escondido (cf. Mt 13, 44), pero para encontrarlo necesitamos un mapa que nos guíe, un Camino y alimento que nos de la fuerza para vencer las adversidades. Jesús es Camino, Alimento y Guía, y lo encontramos cada día en la celebración eucarística.


Conclusión 

El sacrificio de Cristo se actualiza cada día en la celebración de la Santa Misa y en el se nos da como alimento de vida. Si tenemos la posibilidad de recibirlo en comunión, no despreciemos esa oportunidad única de unirnos al Señor. El recibir la Santísima Comunión dignamente y con Fe es mostrar gratitud por el don que recibimos del Señor, es decir con nuestros actos que lo queremos dentro de nuestra vida, reinando en nuestra existencia. El único sacrificio y la única expiación que tienen sentido son los que están unidos a la Eucaristía, de otra forma pierden su valor. “y no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí; la vida que vivo al presente en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios que me amó y se entregó a sí mismo por mí.” (Ga 2, 20)

Eucaristia, centro espiritual de la Alianza Expiatoria  

De que forma la presencia Real de Cristo en la Eucaristia es central para la vida de los miembros de la Alianza Expiatoria

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