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esa noche, y yo iba en el asiento del medio, en la camioneta de Sam. A Sam le encanta su camioneta porque dice que le recuerda a su padre. El sentimiento que tuve surgió cuando Sam le dijo a Patrick que buscara una emisora de radio. Y él no paró de encontrar anuncios. Y anuncios. Y una canción de amor malísima con la palabra «baby». Y después más anuncios. Y por fin encontró una canción verdaderamente increíble que trataba de un chico, y todos nos quedamos callados. Sam seguía el ritmo con la mano en el volante. Patrick había sacado la mano fuera del coche y hacía ondas en el aire. Y yo simplemente estaba ahí sentado entre los dos. Cuando la canción terminó, dije algo: —Me siento infinito. Y Sam y Patrick me miraron como si hubiera dicho lo mejor que habían escuchado nunca. Porque la canción había sido buenísima y porque todos le habíamos prestado verdadera atención. Cinco minutos únicos en la vida que habíamos empleado de verdad, y nos sentíamos jóvenes en el mejor de los sentidos. Después compré el disco, y te diría cuál es, pero lo cierto

Las ventajas de ser invisible