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estaba demasiado ocupado viendo el partido y gritándole a Brad, el defensa. Sam me dijo durante el partido que más tarde iban a ir a la casa de un amigo suyo que daba una fiesta. Luego me preguntó si quería acompañarlos, y le dije que sí porque nunca había estado en una fiesta. Había visto una en mi casa, sin embargo. Mis padres se habían ido a Ohio al entierro o la boda, no recuerdo cuál, de un primo muy lejano. Y dejaron a mi hermano como encargado de la casa. En aquella época tenía dieciséis años. Mi hermano aprovechó la oportunidad para dar una gran fiesta con cerveza y todo. Me ordenaron que me quedara en mi habitación, lo que no estuvo mal porque era ahí donde todos dejaban sus abrigos y fue divertido ver lo que llevaban en los bolsillos. Cada diez minutos más o menos, una chica o un chico borracho entraba tambaleándose en mi cuarto para ver si podían enrollarse allí o algo. Entonces, me veían y se iban. Bueno, menos una pareja. Esta pareja, que según supe luego, era muy popular y estaba muy enamorada, entró a trompicones en mi cuarto y me preguntó si me

Las ventajas de ser invisible  
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