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a mi cuarto y cerré la puerta y metí la cabeza bajo la almohada y dejé que el silencio volviera a poner las cosas en su sitio. Por cierto, imagino que sentirás curiosidad sobre mi padre. ¿Nos pegaba cuando éramos niños o incluso ahora? He pensado que podrías sentir curiosidad porque Bill la tuvo, después de que le contara lo de ese chico y mi hermana. Pues, por si te lo preguntabas, no lo ha hecho. Nunca les ha levantado la mano a mis hermanos. Y la única vez que me dio una bofetada a mí fue cuando hice llorar a mi tía Helen. Y cuando todos nos tranquilizamos, se puso de rodillas delante de mí y me contó que su padrastro le había dado muchas palizas y que, en la universidad, cuando mi madre se quedó embarazada de mi hermano mayor, decidió que él nunca pegaría a sus hijos. Y se sentía fatal por haberlo hecho. Y lo sentía muchísimo. Y nunca me volvería a pegar de nuevo. Y no lo ha hecho. Solo es severo, a veces. Con mucho cariño, Charlie

Las ventajas de ser invisible  
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