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después de unos instantes, pude oler el perfume de Sam, y pude sentir su cuerpo contra el mío. Y di un paso atrás. —Sam, estoy pensando en ti de esa manera. Entonces me miró y sacudió la cabeza. Luego, me rodeó los hombros con el brazo y me llevó caminando por el pasillo. Nos encontramos con Patrick afuera porque a veces no les apetecía ir a clase. Preferían fumar. —Charlie está «charliescamente» colgado por mí, Patrick. —¿Ah, sí? —Estoy intentando no estarlo —me excusé, con lo que solo les hice reír. Patrick entonces le pidió a Sam que se fuera, cosa que hizo, y me dio algunas explicaciones para que supiera cómo comportarme con las demás chicas y no perder mi tiempo pensando en Sam de esa manera. —Charlie, ¿alguien te ha contado cómo va esto? —Creo que no. —Bueno, pues hay que seguir algunas reglas, no porque tú quieras, sino porque tienes

Las ventajas de ser invisible