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para la masturbación. Pero por otro lado, creo que bajaría la productividad. No me hagas caso. Solo estaba bromeando. Quería hacerte sonreír. Aunque lo de «¡guau!» iba en serio. Le dije a Sam que había soñado que ella y yo estábamos desnudos en el sofá, y me eché a llorar porque me sentía fatal, y ¿sabes qué hizo ella? Se puso a reír. Aunque no fue una risa cruel, sino una risa simpática y cálida. Dijo que le parecía muy tierno. Y dijo que no pasaba nada si había tenido un sueño con ella. Y dejé de llorar. Después Sam me preguntó si me parecía guapa, y le dije que me parecía «preciosa». Entonces Sam me miró fijamente a los ojos. —¿Sabes que eres demasiado pequeño para mí, Charlie? —Sí, lo sé. —No quiero que pierdas el tiempo pensando en mí de esa manera. —No lo haré. Ha sido solo un sueño. Entonces Sam me dio un abrazo, y fue raro porque en mi familia no acostumbramos a abrazarnos demasiado, salvo mi tía Helen. Pero

Las ventajas de ser invisible  
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