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cosas. —¿Como qué? —pregunté. Tenía la boca seca. —No lo sé. Como agarrarles las manos cuando llega la canción lenta, para variar. O ser el que le pide salir a alguien. O decirle a la gente lo que necesitas. O lo que quieres. Como en la pista de baile, ¿querías besarme? —Sí —dije. —Entonces, ¿por qué no lo hiciste? —me preguntó muy seria. —Porque pensaba que tú no querías que lo hiciera. —¿Por qué lo pensabas? —Por lo que dijiste. —¿Por lo que te dije hace nueve meses? ¿Cuando te dije que no pensaras en mí de esa manera? Asentí. —Charlie, también te dije que no le dijeras a Mary Elizabeth que era guapa. Y que le hicieras muchas preguntas y que no la interrumpieras. Ahora está con un tío que hace justo lo contrario. Y funciona porque así es Peter realmente. Está siendo él mismo. Y actúa.

Las ventajas de ser invisible