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asintió—. Pero dijo que eso forja el carácter. Y dijo que Penn State tenía un ojo buenísimo con sus fichajes. Y te mencionó. Mi padre repitió: —¡Oye! ¡Fíjate en eso! Mi hermano dijo: —¿En serio? Yo dije: —Sí. Estuve hablando con él. Mi hermano dijo: —¿Cuándo hablaste con él? Dije: —Hace un par de semanas. Y entonces me quedé helado porque de pronto recordé el resto. El hecho de que conocí a ese hombre en el parque de noche. Y que le di uno de mis cigarrillos. Y el hecho de que estuviera intentando ligar conmigo. Me quedé ahí sentado, esperando a que cambiaran de tema. Pero no lo hicieron. —¿Dónde lo conociste, cariño? —preguntó mi madre. Del silencio que se hizo en la habitación se podía oír el vuelo de una mosca. E intenté imitar lo mejor posible mi cara de cuando no

Las ventajas de ser invisible