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acabaron las vacaciones, mi madre me preguntó si me gustaría que Sam y Patrick vinieran a cenar como me prometió después de contarle que habían dicho que tenía mucho gusto con la ropa. ¡Me hacía mucha ilusión! Se lo dije a Patrick y Sam, e hicimos planes para un domingo por la noche, y más o menos dos horas después, Mary Elizabeth se acercó a mí en el pasillo y dijo: —¿El domingo a qué hora? No sabía qué hacer. Era solo para Sam y Patrick. Esa era la idea desde el principio. Y no había invitado a Mary Elizabeth. Supongo que sé por qué dio por sentado que estaba invitada, pero ni siquiera esperó a comprobarlo. Ni lanzó una indirecta. Ni nada. Así que, durante la cena, la cena en la que quería que mis padres vieran lo simpáticos y geniales que eran Sam y Patrick, Mary Elizabeth habló todo el rato. No fue solamente culpa suya. Mis padres le hicieron más preguntas que a Sam o a Patrick. Supongo que porque estoy saliendo con Mary Elizabeth y eso les interesaba más que mis amigos. Supongo que es lógico. Pero aun así. Es como si no

Las ventajas de ser invisible  
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