Page 106

—Doy gracias porque mi hermano haya jugado al fútbol en la televisión y porque hoy no ha habido peleas. La mayoría de la gente en la mesa pareció incomodarse. Algunos incluso enfadarse. Mi padre puso cara de saber que yo tenía razón, pero no quiso decir nada porque no era su familia. Mi madre se puso nerviosa por lo que iba a hacer su padre. Solo una persona en la mesa dijo algo. Fue mi tía abuela, la que normalmente se encierra en el baño. —Amén. Y, de alguna manera, aquello lo arregló todo. Cuando nos preparábamos para irnos, me acerqué a mi abuelo y le di un abrazo y un beso en la mejilla. Se limpió la huella de mis labios con la palma de la mano y me fulminó con la mirada. No le gusta que los chicos de la familia lo toquen. Pero a pesar de todo, me alegro mucho de haberlo hecho, por si acaso se muere. Nunca di ese paso con mi tía Helen. Con mucho cariño, Charlie

Las ventajas de ser invisible  
Las ventajas de ser invisible  
Advertisement