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Por Humberto Merino @humberto_merino

otamos la mitad de la comida que producimos. Nadie podría enorgullecerse de esa cifra. Es un comportamiento humano que más bien nos debería avergonzar. 2 100 personas, en su mayoría niños, mueren todos los días de hambre. Más de 760 mil seres humanos mueren cada año por desnutrición. Nadie puede argumentar que esta cifra es muy alta porque África queda muy lejos o es difícil llegar a lugares muy aislados con una solidaria ración de comida. La logística no es un problema para el hombre moderno. Diariamente se distribuyen millones de toneladas de alimentos hacia todos los rincones habitados del planeta. Todos los obstáculos son superados si dan los números. El comercio y el intercambio de bienes y servicios producto de la globalización parecen no tener límites. Por cierto, en Chile también hay personas que padecen de hambre o no comen regularmente. Según datos que se desprenden de la ficha CAS, uno de cada siete chilenos necesitan, por diferentes razones, de la ayuda de otros para poder comer. Toda la comida que derrochamos tiene un altísimo costo ambiental. Si fuera un país ocuparía el tercer lugar, después de Estados Unidos y China, en emisiones de Gases de Efecto Invernadero. 330 millones de toneladas de CO2 son generados por los 1 300 millones de toneladas de comida que botamos. Es un absoluto despilfarro de agua, energía, suelo y recursos naturales frágiles y limitados. En la era del calentamiento global, el consumismo nos idiotiza y nos hace actuar con absoluta irresponsabilidad y desprecio por el más común de los sentidos. Podríamos afirmar que el sentido común también lo botamos a la basura. De la misma forma como es imposible no botar nada, es absolutamente posible reducir sustancialmente la pérdida. Ya existen pequeñas y grandes soluciones que nos hacen ver el futuro con un moderado optimismo. Hombres y mujeres, en su

mayoría jóvenes, están haciéndose cargo del desperdicio alimentario y logran recuperar miles de toneladas de frutas, verduras y productos comestibles con el objetivo de compartirlas con personas que la necesitan. Los empresarios y políticos también comienzan a reaccionar a través de iniciativas más estructurales y de gran escala. Los bancos de alimentos son una gran idea. Solucionan el despilfarro de las grandes cadenas de supermercados. En Chile existe la Red de Alimentos, una obra creada por privados que todas las empresas de alimentos y retail que necesitan deshacerce de sus productos deberían apoyar. Por otro lado, el senado chileno debe analizar este año una propuesta de modificación al Código Sanitario que busca prohibir que supermercados y tiendas boten a la basura los alimentos mal rotulados, con defectos o a punto de vencer. Deberán venderlo a un precio inferior o donarlos a instituciones — como la Red de Alimentos— que se encargan de distribuirlos a organizaciones de caridad. Francia y Bélgica ya lo hicieron. Los supermercados también deben saber que conseguir un espárrago o una naranja perfecta y rechazar a sus proveedores las frutas y verduras por un asunto meramente estético tiene un alto costo ambiental y pone en marcha un sistema de mercadeo perverso. Mientras más alto es el nivel de procesamiento para producir alimentos cosméticamente perfectos, peor es para el medioambiente. Pero somos los consumidores y los ciudadanos los llamados a asumir el problema con mayor responsabilidad. Si cambiamos muchos de nuestros malos hábitos podemos cambiar la historia. Otros cambios son más culturales. La incorporación de la mujer al mundo del trabajo sin duda cambió la forma de cocinar y de comer. La familia moderna necesita poner más atención en cómo está enfrentando el desperdicio de comida y asumirlo como una causa.

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Director: Humberto Merino | Editor Periodístico: Fernando Donoso | Dirección de Arte: Marisa Polenta | Colaboraron en esta edición: Jennifer Abate, Fernando Donoso, Luis Opazo, Rodrigo Lara, Tomás Maquehue, Lorena Cabrera, Fotografías: Mario Mendoza, Francisco Donoso Astudillo | Corrección de estilo y ortografía: Magdalena Mattar | Impresión: Trama Impresores S.A. | Propietario: VientoSur Ltda. | Dirección: Casa Matriz: Las Malvillas 327, Puerto Montt, Región de Los Lagos | Sucursal: Eduardo de la Barra 1349, Providencia, Santiago de Chile. | Cel: 09 73067005 | E-mail: revistaenfoque@gmail.com. | Faceboock: revistaenfoquechile | Twitter: @revista_enfoque | Website: www.revistaenfoque.cl

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|Patrimonio|

Un grupo de investigadores, encabezados por el profesor Pablo Lacoste, logró determinar, sobre la base de evidencia documental y archivos tanto en nuestro país como en el Perú, que el registro más antiguo a nivel mundial del destilado se encontró aquí, en la Hacienda La Torre, en el Valle de Elqui, en el año 1733, 91 años antes que el apunte más viejo de nuestro vecino del norte.

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ada 15 de mayo se celebra el “Día Nacional del Pisco” en Chile. Este año la celebración tendrá un cariz especial. Tras una década de trabajo, un equipo multidisciplinario de investigadores de cuatro países, liderados por el doctor en Historia y académico del Instituto de Estudios Avanzados (IDEA) de la Universidad de Santiago, Pablo Lacoste (52), sitúa el origen del pisco chileno en la Hacienda La Torre en el Valle de Elqui, en el año 1733. “De 38 botijas que había en la hacienda, tres eran de pisco”, señala Lacoste. Su propietario era Marcelino González Guerrero, político y empresario de la zona de Coquimbo. Este descubrimiento constituye el registro histórico más antiguo del uso de la palabra “pisco” en el territorio nacional. “Entre 1882, fecha de la primera etiqueta registrada con la palabra pisco, y 1931, momento en

que se decreta la Denominación de Origen, detectamos más o menos unas 130 etiquetas de pisco hecho en Chile. Al contrastarlo con los registros peruanos, encontramos que su etiqueta más antigua es de 1922. De hecho, en ese mismo período Perú tan solo produjo cinco etiquetas”, indica Lacoste. Junto a esto, “otro elemento que descubrimos es la falsificación de pisco de uva por parte de productores peruanos. Perú proveía de caña de azúcar a gran parte de América del Sur y etiquetaba este destilado como pisco cuando en realidad su materia prima era caña de azúcar”. La historiografía peruana también ha buscado el pisco más antiguo en Perú. Hasta ahora, lo más antiguo que han encontrado es un documento de 1824. Previo a ello, han encontrado registros de aguardiente, “pero no del uso de la palabra ‘pisco’ para llamar a ese aguardiente”, dice Lacoste. Para el académico argentino radicado en Chile, de todos modos, el hecho de que en Perú tengan como uno de tantos argumentos fuertes la existencia de una ciudad llamada Pisco, no sería suficiente por sí solo. “Si bien el nombre del pisco peruano surgió porque el aguardiente se despachaba a través del puerto de Pisco, los peruanos no dieron mayor importancia al nombre de ese puerto”, dice. Pese a todo lo anterior, Lacoste asegura que aunque se encontraran documentos más antiguos en el Perú, “ello no lo quitaría legitimidad al pisco chileno, porque ya tenemos acreditada una historia propia, con 280 años de antigüedad”.


|Ciencia|

El Polarstern (Estrella Polar en español) es un rompehielos alemán ícono de la investigación polar alemana, perteneciente al prestigioso Instituto Alfred Wegener. El buque es uno de los más avanzados y versátiles barcos de investigación polares del mundo.

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espués de 52 días de navegación, (6.400 millas náuticas, 11 500 km) el viernes 8 de abril arribó a Punta Arenas el afamado buque de investigación polar alemán Polarstern, considerado uno de los más avanzados y versátiles barcos de investigación polar del mundo. Al mando del director científico del Instituto Oceanográfico Alfred Wegener de Alemania, Frank Lamy, cerca de 50 científicos y técnicos realizaron un variado programa de trabajos geológicos, geofísicos y oceanográficos y paleo-oceanográfico, acompañado, o mejor dicho muchas veces interrumpido, por grandes tormentas en una zona marítima considerada de alta dificultad debido a los extremadamente fuertes vientos y corrientes marinas a lo largo del borde norte del Paso de Drake. Entre el exclusivo staff de investigadores, cinco científicos de América Latina participaron de la travesía.

Ellos son el Dr. José Luis Iriarte del Instituto de Acuicultura de la Universidad Austral de Chile; las especialistas en paleo-oceanografía Lorena Rebolledo y Carina Lange, ambas integrantes del Programa de Investigación Oceanográfica de Patagonia SurAustral; el Dr. Wolfgang Schneider, académico de la Universidad de Concepción e investigador asociado del Instituto Milenio de Oceanografía (IMO); y el licenciado en Física y máster en Geomática, Harold Fenco, investigador del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) de Argentina. El Dr. José Luis Iriarte, señaló que una de las implicancias de los resultados de su trabajo será "conocer la importancia del continente blanco en la captación del exceso de CO2 atmosférico a través de la fotosíntesis marina". Por su parte la doctora Carina Lange manifestó que su trabajo de campo consistió en extraer muestras del sedimento marino utilizando corers o sacatestigos que se entierran varios metros bajo la superficie del fondo marino. "Los sedimentos obtenidos nos permiten saber la edad de cada capa de sedimento y qué condiciones oceanográficas y climáticas hubo en el pasado. Por ejemplo, si hubo más o menos lluvia, más o menos temperatura, más o menos organismos de un determinado tipo. Nuestro desafío es leer e interpretar esos archivos para comprender los cambios ambientales pasados”. El Polarstern es además un buque de reabastecimiento de la estación alemana Neumayer III, considerada desde 2009 como la base central de la investigación antártica alemana.


|Tecnología|

Copernicus es un sistema satelital de mapeo y obtención que la Unión Europea pone a disposición de los chilenos para aumentar nuestra capacidad de prevención y gestión de catástrofes naturales, como terremotos, tsunamis y erupciones volcánicas.

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hile podrá beneficiarse de la información aportada por Copernicus, el sistema satelital de mapeo y obtención de datos financiado y dirigido por la Unión Europea en colaboración con la Agencia Espacial Europea (ESA), para aumentar nuestra capacidad de prevención y gestión de catástrofes naturales, como terremotos, tsunamis y erupciones volcánicas, luego de que el director responsable del programa Copernicus, Phillipe Brunet, se entrevistara con autoridades de Gobierno en abril pasado. Copernicus es la piedra angular de varias décadas de inversión en investigación y desarrollo tecnológico de la UE, para desarrollar un sistema que permita el acceso abierto y gratuito a la enorme cantidad de datos aportados por la constelación de satélites Sentinel.

Son seis satélites que orbitan en parejas, dedicados a monitorear el medioambiente y sus ecosistemas, garantizando así que la ciudadanía esté preparada y protegida frente desastres naturales y catástrofes causadas por el hombre. “Copernicus proporciona a los usuarios información fiable y actualizada a través de un conjunto de servicios relacionados con el medio ambiente y la seguridad”, dijo el director de Política Espacial y de Defensa de la Comisión Europea, Phillipe Brunet en su reciente visita a Chile. “Para el 2020 Copernicus procesará más datos de los que hoy registra Google y Facebook”, afirma Brunet, y añade que “su uso fomentará el desarrollo de nuevas tecnologías y aportará un valor añadido a la economía nacional”, Copernicus además ayudará en la protección del medio marino y la agricultura, la lucha contra incendios e inundaciones, así como la preparación en temas de seguridad, entre otros. La familia de Centinelas (Sentinel) se ubica en diversas órbitas y utiliza una variedad de instrumentos, como radares, tecnología óptica y altímetros. Esta diversidad proporciona la fuente más completa, frecuente y fiable de los datos de observación de la Tierra desde el espacio, en el mundo. Los servicios de estos modernos satelites europeos abordan seis áreas temáticas: la tierra, marinos, ambiente, cambio climático, gestión y seguridad de emergencia. Los datos y servicios aportados por Copernicus están disponibles en: http://www.copernicus.eu/


|Genética|

Uno de cada dos chilenos tiene genes africanos. La herencia indígena proviene mayormente de las mujeres. La zona centro sur tiene mayor presencia de ADN europeo y el grupo socioeconómico ABC1es el que menor presencia americana tiene. Es contradictorio, pero razonable: es el mapa genético de los chilenos.

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as “paletas”, que en rigor se denominan incisivos superiores, pueden señalar la existencia de genes indígenas si son cóncavos en su cara interna. “Se llama diente en pala y es bastante frecuente en poblaciones de origen americano”, explica Francisco Rothhammer, líder del proyecto “Candela”, el estudio genético más grande que se ha realizado a la fecha en el continente. Esta investigación, impulsada por el University College de Londres, confirmó algunos datos que se conocían y que a la vez coinciden con otros estudios en la materia: un chileno tiene en promedio un 44 % de genes indígenas, 52 % europeos y 4 % africanos. Y reveló otros más desconocidos: al menos la mitad de la población tiene algún antepasado africano, una realidad que sorprende ante la ausencia de rasgos que lo delaten, pero que se explica porque si están en muy

baja proporción no se manifiestan físicamente. En algunas regiones, la presencia de genes africanos es mayor que en otra. Así ocurre en el extremo norte del país, que fue exterritorio peruano, donde la esclavitud se prolongó más tiempo. En Santiago también tienen una alta presencia, al igual que en Valparaíso: “la mayor parte de los esclavos se vendía en la capital, y el puerto era una de las rutas de ingreso”, explica Rothhammer. La presencia indígena marca una curva en el territorio chileno. En el norte, entre Arica y Coquimbo, y en el sur, entre La Araucanía y Aysén, los genes de origen americano superan el 50 %. Solo en las regiones del centro sur, Valparaíso y Magallanes lidera el componente europeo, explicado por las oleadas de inmigrantes de los siglos XIX y XX. Los estudios además revelaron que hay una tremenda diferencia en la composición genética de mujeres y hombres que dieron origen a la población chilena.“La mayor parte de los genes americanos, alrededor del 85 % son de origen femenino. El resto masculino lo aportaron los conquistadores y los grupos de europeos que ingresaron después al país”, dice Rothhammer. Con estos datos Rothhammer trabaja en un proyecto paralelo con la Universidad de Heidelberg, en Alemania, que investiga la asociación entre la presencia de los genes indígenas en Chile y el cáncer de vesícula: Este es el país donde se presenta más este tipo de cáncer y hay bastante evidencia de que en poblaciones mapuche es alta la prevalencia de este cáncer”, explica el académico.


|Turismo|

ESO B. Tafreshi

n plan estratégico para transformar a nuestro país en el destino astroturístico más relevante del mundo al 2025 fue presentado a mediados de abril por Astroturismo Chile, una asociación público privada que cuenta con la participación de actores claves del sector turístico, astronómico y gubernamental, como la Subsecretaría de Turismo, Sernatur, Corfo, Turismo Chile, European Southern Observatory (ESO), Associated Universities, Inc. (AUI), la Sociedad Chilena de Astronomía (Sochias), la Pontificia Universidad Católica de Chile, la Fundación Planetario. Se suman a ellos, el Ministerio de Relaciones Exteriores, la Fundación Imagen de Chile, AURA, el Observatorio ALMA, la Fundación Carnegie, entre otras entidades. La meta de la agrupación es lograr que el astroturismo sea una de las experiencias emblemáticas que realicen los turistas en el país, aportando a la diversificación y sofisticación de la oferta turística nacional, a la captación de mayor valor por turista y a la diferenciación internacional del país. La iniciativa ha sido financiada por la línea de Bienes Públicos para la Competitividad Nacional de Corfo. Patricio Feres, gerente de Innovación de esta entidad, señaló que, “somos una capital astronómica y funcionamos como el principal polo “observador”. Queremos aprovechar estos proyectos de gran escala y amplio impacto, para que contribuyan

significativamente a fortalecer la imagen de Chile como país astronómico y como el destino astroturístico más relevante del mundo”. Entre las iniciativas priorizadas se cuenta el implementar una línea de apoyo a oferentes privados de astroturismo; rediseñar las experiencias de visita de los observatorios científicos internacionales y de los observatorios municipales; organizar una mesa de trabajo público, privada y ciudadana para proteger los cielos de la contaminación lumínica; crear una marca para los cielos de Chile; y diseñar e implementar un programa de capacitación que permita incorporar 100 guías astroturísticos de excelencia. Una vez que ello ocurra, se incrementará la promoción y comercialización nacional e internacional del astroturismo chileno.

Entre las iniciativas priorizadas se cuenta abrir una línea de apoyo a oferentes privados de astroturismo; rediseñar las experiencias de visita de los observatorios científicos y municipales; proteger los cielos de la contaminación lumínica; crear una marca; e implementar un programa de capacitación que permita incorporar 100 guías astroturísticos de excelencia.

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|Reportaje|

Por: Humberto Merino

Los 6 435 kilómetros de costa de chile tienen una larga historia de desastres naturales. Por su condición geológica y cualidades tectónicas, los terremotos y tsunamis han sido una constante en toda la historia del país. Pero por su geografía y variedad de climas, el litoral chileno también está expuesto a temporales, marejadas, aluviones y eventos climatológicos extremos provocados por los fenómenos de El Niño y La Niña. Como si esto no fuera suficiente, en las últimas décadas, una nueva amenaza —más lenta y silenciosa, pero no menos catastrófica— se cierne

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por nuestras costas: el aumento del nivel del mar; inducido por el aumento de la temperatura de los mares, como efecto del cambio climático. Los expertos aseguran que un aumento del nivel medio del mar, más una combinación de fenómenos naturales extremos sumado a malas decisiones humanas, pueden tener consecuencias devastadoras a lo largo del litoral chileno. Inundaciones de bordes costeros, humedales y suelos agrícolas; daños de gran magnitud en infraestructura portuaria y urbana; retrocesos, pérdidas y erosión de playas; levantamientos y hundimientos de la costa; muerte de peces, pájaros, plantas y vidas humanas, son algunas de las trágicas


Foto: Santiago Morelas

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consecuencias asociadas a estos fenómenos. Pero los desastres naturales no solo dejan huellas en ciudades y en estructuras costeras. Recientemente, un explosiva floración de microalgas nocivas provocó la muerte de más de 24 millones de salmones de criadero en los mares interiores de Chiloé. Sin descartar al cambio climático —La acidificación de los océanos es generada en gran parte por la quema de combustibles fósiles que ha reducido el pH del agua a escala planetaria—, la explicación de la magnitud de este “bloom” de microalgas estuvo gatillado, eso sí, por la presencia este año de la errática corriente de El Niño. Temporales, marejadas, tsunamis, aluviones, aumento del nivel del mar, El Niño y La Niña. Todos estos fenómenos están presentes e interactúan permanentemente a lo largo del litoral chileno. No todos están relacionados con el cambio climático. No obstante, cuando se producen alteraciones meteorológicas tan notables y persistentes como las que han afectados las costas de Chile durante los últimos años todas las sospechas se dirigen hacia el cambio climático. Consultamos a científicos e investigadores chilenos las causas y las tendencias de estos fenómenos, a fín de responder y predecir sus efectos.

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En los últimos años los visitantes que desnudaron la escasa planificación urbana de las zonas costeras han sido las marejadas.

Generadas por violentas ráfagas de vientos, grandes olas —algunas de ellas superiores a 5 metros de altura— rompen con inusitada fuerza las costas de Chile, destruyendo obras marítimas e infraestructura urbana, erosionando playas y obligando a las autoridades al cierre de balnearios y puertos a fin de evitar la pérdida de vidas humanas. Desde el punto de vista oceanográfico, las marejadas es el oleaje que se manifiesta en las zonas costeras como consecuencia de las perturbaciones del nivel del mar generadas en otro lugar del océano por efecto del viento. En Chile, la mayor cantidad de eventos de este tipo ocurren entre mayo y agosto, alcanzando su máximo en junio. No las originan ni el cambio climático ni El Niño, pero ambos fenómenos pueden intensificar su fuerza y alargar la temporada. Según el registro de desastres naturales mundiales que lleva la Universidad Católica de Lovaina, en Chile han ocurrido 102 desastres naturales de importancia desde 1900 al año 2014. Entre ellos figuran 14 temporales que han sido


capaces de provocar 267 víctimas fatales y se han visto afectadas más de 500 mil personas. De esta forma, los temporales —en los cuales se incluyen las marejadas— se posicionan como el tercer desastre natural más dañino, por sobre los incendios forestales, actividad volcánica, deslizamiento de tierra, sequía y sucesos de temperatura extrema. Visitamos en Valparaíso a Patricio Winckler, profesor de la carrera de Ingeniería Oceánica de la Universidad de Valparaíso, quien lidera un equipo de investigadores que a través de estudios de campo y técnicas de modelado avanzado de oleaje, mareas y corrientes estudia el impacto de estos fenómenos en ciudades, playas y, en forma general, en todo el territorio costero. El profesional, reconoce que las últimas marejadas que han azotado Viña del Mar, La Serena y otras ciudades del centro norte de Chile “evidentemente han tenido una persistencia y han generado un daño mayor a lo normal”. Sin embargo es cauto al afirmar que esta tendencia esté directamente relacionada con el cambio climático, “no lo podemos demostrar, no podemos establecer una relación causal, lo que si hay evidencia es que como fue un año Niño, los años Niños cambian las dinámicas del viento en el Pacífico y alteran los parámetros del oleaje y con olas más grandes este

mecanismo se exacerba”. Winckler se para a menudo de su asiento para dibujar esquemas en una pizarra y explicar cómo actúan y cómo se relacionan las marejadas con el borde costero. Dice que así como hay que considerar que estos eventos no son mecánicos o invariables, debido a que la atmósfera y los océanos son fluidos caóticos, también es importante tener en consideración que los temporales se comportan diferente dependiendo de la época del año. “Los de invierno, como los sucedidos en agosto del 2015, son de generación local; en cambio las marejadas ocurridas el verano de 2016 fueron provocadas por temporales que están ocurriendo en el hemisferio norte”. ¿Y qué las diferencia?: “Las olas. Las olas de verano son largas y las de invierno son más cortas, pero más altas. Las de invierno son más dañinas para las estructuras costeras, pero las de verano al ser más largas tienen la capacidad de sobrepasar e incluso penetrar por debajo de la superficie”.

|¿QUÉ SON LOS TSUNAMIS? Los tsunamis o maremotos son eventos complejos que involucran un grupo de olas de gran energía y de tamaño variable que se producen cuando algún fenómeno extraordinario desplaza verticalmente una gran masa de agua. Este tipo de olas remueven una cantidad de agua muy superior a las olas superficiales producidas por el viento. Se calcula que el 90 % de estos fenómenos son provocados por terremotos.

El panorama es más sombrío si además de la mayor frecuencia de marejadas y tsunamis, aumenta el nivel del mar. Las miradas de las autoridades, Las costas de Chile bajo amenaza || 17


TSUNAMI

Los principales efectos van desde el incremento de la temperatura de la atmósfera y el océano, alza del nivel medio del mar, intensificación de tormentas y oleaje, cambios en el régimen de precipitaciones, cambios en las corrientes oceánicas, hundimientos y levantamiento cosísmicos, intrución de agua salada. Esto se traduce en impactos bióticos (naturaleza y ecosistemas), paisaje, agricultura, recursos hídricos, acuicultura, infraestructura y pérdida de vida humana, animal y vegetal.

|¿QUÉ ES EL AUMENTO DEL NIVEL DEL MAR? Existen tres causas principales para el crecimiento del nivel del mar: la expansión de agua más cálida del océano, derretimiento de los glaciares de montañas y pérdida de hielo en las enormes capas de hielo de Groenlandia y de la Antártica. Las subidas del nivel del mar pueden influir considerablemente en las poblaciones humanas en las costas y las regiones insulares, además de en ambientes naturales como los ecosistemas marinos. Se espera que el aumento del nivel del mar continúe por siglos.

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científicos, los medios de comunicación y los veraneantes se dirigen hacia el futuro de las playas. La preocupación no es infundada; en los últimos 100 años, cerca del 70 % de las playas del mundo han retrocedido, entre un 20 y 30 % se han estabilizado y solo un 10 % han aumentado su tamaño. El problema es que en regiones donde el aumento del nivel medio del mar sea significativo se amplificará la tasa de erosión de las playas y, a su vez, se iniciará un proceso erosivo en playas estables. Según datos del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, si las aguas se calientan y se derriten los hielos polares el nivel de los océanos podría aumentar 60 centímetros para 2060. Hacia el 2100, los mares podrían aumentar su nivel hasta dos metros. Esto dejaría bajo al agua zonas urbanas de grandes ciudades como Miami, Buenos Aires, Tokio o Bombay y zonas bajas como Bangladesh, Vietnam, los Países Bajos y algunas islas del Pacífico. “Afortunadamente en Chile, debido principalmente a nuestra condición tectónica marcada por terrazas costeras y altas pendientes, los efectos del aumento del nivel del mar serán menores que en lugares bajos”, dice Patricio Winckler, tomando como referencia mediciones mareográficas realizadas por el Servicio Hidrográfico de la Armada (SHOA), cuyas conclusiones, si bien confirman que la variación del nivel medio del mar a lo largo del litoral no es homogénea —en Isla de Pascua, por ejemplo, se presentan aumentos relativos a la costa de hasta 0.32 (cm/año) y en Arica se observan disminuciones de -0.14 (cm/año)—, las costas chilenas no son una excepción y hay zonas que corren riesgos ante la elevación del océano Pacífico. Winckler las enumera: “el lago Budi y el estuario del río Valdivia, donde la influencia oceánica

Genera tren de olas de grandes longitudes que avanza a gran velocidad

Destrucción de defensas costeras, obras marítimas, portuarias y embarcaciones Incremento del nivel del agua Inundación del borde costero Hundimiento (subsidencia) costero.

penetra al continente, son lugares donde el efecto puede ser relevante. Las playas de ciudades como La Serena, Viña del Mar e Iloca podrían experimentar episodios críticos de aquí a fin de siglo”, vaticina. Quien también visualiza a Valdivia como una ciudad altamente vulnerable es el Dr. Eduardo Jaramillo, docente de la Universidad Austral de Chile y experto en ecosistemas marítimos, “La eventual ocurrencia de un terremoto superior a 8 acompañado de una susbsidencia continental, puede generar hundimientos cercanos al nivel del agua de los humedales ubicados el norte y sur de la ciudad y por ende el aislamiento de la ciudad”, dice el investigador, que amplía su mal diagnóstico a “todas las ciudades costeras con urbanización extrema que tengan costaneras y defensas costeras instaladas sobre los niveles superiores y medios de las playas o sobre su dunas”. Jaramillo advierte que en el caso de Iquique, La Serena, Coquimbo, Viña del Mar y Concón “no se ha evaluado el rol del aumento gradual del nivel del mar y la mayor frecuencia de marejadas”.


AUMENTO DE GASES DE EFECTO INVERNADERO

FENÓMENOS DE EL NIÑO Y LA NIÑA

Incremento de lluvias (El Niño), sequías (La Niña)

AUMENTO DE LA TEMPERATURA DEL AGUA

Alteración de la presión atmosférica

Cambios en la temperatura de las aguas. Caliente= El Niño / Fría= La Niña

AUMENTO DEL NIVEL DEL MAR

Aumento de la frecuencia e intensidad de temporales y marejadas

Disminución de la intensidad de luz bajo el agua Cambio en la producción de fitoplactón, perdida de pastos marinos y cama de algas

Erosión en acantilados

ACIDIFICACIÓN DE LOS OCÉANOS

Daño a la industria pesquera y de cultivos marinos

Cambio en la dirección de oleaje. Aumento de la altura de la ola. Incremento de la fuerza de la ola.

Intrusión de agua salada en acuíferos Erosión del litoral, intrusión de agua salada en lagos, ríos, humedales, aguas subterráneas. Desbordes de los afluentes.

Alteración de ecosistemas acuáticos

Descenso en curso del pH Mayor acidez del mar Reducción de la calcificación de fauna marina. Desequilibrio del ecosistema marino. Aumento de algas y plancton.

Erosión y pérdida de playas y acantilados Desborde de ríos y afluentes

Inundaciones de zonas costeras bajas Erosión de dunas Desaparición de humedales

Las playas no solo son buenas para el turismo. Por su naturaleza son el mejor sistema de defensas costeras, y si estas reducen su nivel de arenas, se incrementará el poder erosivo de las olas, de manera tal que la pérdida de arena disminuye la capacidad de defensa de las costas y puede producir un efecto equivalente a un aumento del nivel del mar. Y esto es lo que parece está sucediendo en Viña del Mar con el estero Marga Marga que ahora se encuentra embancado. “La arena de que goza Viña del Mar se debe en gran parte al aporte del estero. Por eso preocupa la extracción de áridos y la intervención constante de este afluente. Además el proyecto Margamar, que considera la construcción de una marina en su desembocadura, no ha ofrecido una solución satisfactoria al aporte sedimentario en las playas. Creo que las autoridades no tienen conciencia de ese problema”, nos dice el ingeniero civil oceánico de la Universidad de Valparaíso, Mauricio Molina,

quien ha monitoreado el comportamiento de las arenas en diferentes balnearios del litoral central y según sus registros “las marejadas de agosto de 2015 produjeron en promedio una disminución vertical de 3 metros de arena de las playas. En términos horizontales, los retrocesos registrados anduvieron en el orden de los 10 a 30 metros”. No obstante, Molina aclara que es el mismo oleaje el que se encarga de devolver la arena a las playas y recuperar la superficie dañada, incluso un tsunami puede apurar ese proceso como ocurrió en 2015 con las playas de Avenida del Mar en La Serena, afectadas meses antes por fuertes temporales. Las autoridades locales estimaban que la recuperación de los socavones provocados por las marejadas de agosto de 2015 demorarían cinco años, pero el tsunami devolvió la arena mucho antes de lo esperado. El Dr. Eduardo Jaramillo coincide con Molina y agrega a las dunas como las mejores defensas naturales contra los tsunamis y las marejadas. Sin

Infografía: Marisa Polenta. Elaboración propia en base a información entregada por nuestras fuentes y bibliografía científica online

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|¿QUÉ SON LAS MAREJADAS? Las marejadas, bravezas de mar o temporales se definen como eventos de olas de gran altura formadas por fuertes vientos en el área oceánica o en condiciones locales y que se propagan fuera de la zona de generación llegando a las costas. Pueden producir inundación de zonas costeras, erosión costera en playas y acantilados, efectos sobre el comportamiento operacional y estructural de las obras marítimas, etc.

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embargo, el experto se muestra crítico con las autoridades “que han cedido a la presión inmobiliaria obviando el impacto que pueden traer a las ciudades el que desaparezcan las dunas y las playas”. Jaramillo advierte que en el caso de La Serena y Coquimbo, el Gobierno gestionó la reconstrucción de las zonas afectadas por las marejadas y el tsunami de agosto y septiembre del 2015, respectivamente “en los mismos niveles de antes del tsunami; más aún, muchas nuevas construcciones sociales están sobre las dunas y sus plantas”, explica el académico, y enfatiza que en el caso de las dunas “los senderos ocupados por la gente en las bajadas de playa actuaron como corredores para las aguas de marejadas y tsunamis. Al no haber plantas, el servicio ecosistémico de atenuadores de energía de olas y mareas simplemente desapareció”. El profesor Jaramillo investiga como un detective los cambios que experimentan la fauna y la flora marina en el litoral chileno. Permanentemente se moviliza junto a sus colaboradores a zonas afectadas por terremotos, tsunamis, marejadas y erupciones volcánicas, días o semanas después de que estas han ocurrido. Sus investigaciones han evidenciado importantes cambios en la fisonomía costera de estos territorios

influenciado en gran medida por los sistemas de defensas costeras artificiales como muros, diques y revestimientos rocosos. Como en Chile no existen criterios o metodologías estandarizadas para el establecimiento de los niveles de inundación por marejadas o tsunamis las defensas artificiales pueden ser incluso un remedio peor que la enfermedad. En efecto, en enero de 2010 luego de visitar las regiones de Maule y Biobío con el objetivo de evaluar el efecto de las defensas costeras artificiales sobre la estructura física y macrofauna intermareal de las playas arenosas, Jaramillo y su equipo constataron que “la construcción de tales estructuras originaron un aumento en la frecuencia con que las olas interactúan con la línea de costa y redujeron el hábitat costero ocupado por una fauna de invertebrados bentónicos que habitaban los niveles superiores”. Razón por la cual, los investigadores recomiendan localizar las defensas costeras artificiales más arriba del nivel de la marea alta para que estas reaccionen de manera óptima y además no afecten la biodiversidad costera. En el caso del tsunami de 2015, ocurrido en La Serena y Coquimbo, el diagnóstico de los expertos tampoco fue auspicioso:“Las autoridades no evaluaron correctamente el rol del aumento gradual


|¿QUÉ ES? EL FENÓMENO DE EL NIÑO

del nivel del mar y la mayor frecuencia de marejadas con la consecuente erosión de arena exacerbada por la construcción de defensas costeras artificiales y la destrucción del sistema natural de dunas”.

Los sistemas de defensas costeras están siendo sometidos a situaciones extremas en distintas lugares del litoral chileno. En los

próximos años estas protecciones cobrarán especial importancia, a medida que el ascenso del nivel del mar se siga acelerando y los temporales y marejadas aumenten en intensidad. Esto representará un reto para el Estado de Chile, dado que los diques y rompeolas son por lo general costosos de construir y en nuestro país la ingeniería marítima es una disciplina reciente, con pocos profesionales capacitados para hacer proyectos considerando la

mayor intensidad de desastres naturales. Por esta razón Patricio Winckler, quien también tiene un Máster en Ingeniería de Puertos y Costas y participa junto a otros científicos en la elaboración de un mapa de oleaje para Chile, cree importante que el país disponga de un registro permanente del clima de las olas que arriban a nuestras costas y se validen los escasos modelos de predicción de oleaje disponibles para lugares puntuales en nuestras costas, debido a que no todas las zonas son afectadas de la misma manera. “En ciertos bordes costeros puedes decir aquí se puede hacer tal cosa y aquí no. Es básico saber que el litoral costero tiene matices”. En la actualidad el Ministerio de Obras Públicas trabaja con asesores japoneses, junto a expertos de la Municipalidad de Viña del Mar en el diseño de nuevas defensas costeras que pueden resistir el creciente fenómeno de marejadas que se han registrado en los últimos años en la ciudad jardín.

El fenómeno de El Niño es un patrón climático recurrente que implica cambios en la temperatura de las aguas en la parte central y oriental del Pacífico tropical. Este calentamiento oscilante y el patrón de enfriamiento, es conocido como el ciclo ENOS, afectando directamente a la distribución de las precipitaciones y puede tener una fuerte influencia sobre el clima. El Niño y La Niña son las fases extremas del ciclo ENOS.

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Dichato (en las fotos) puede ser un buen ejemplo de reconstrucción. Entre las obras ejecutadas posterior al tsunami de 2010 estuvo la expropiación de los sitios ubicados en la primera línea de la orilla, para ensanchar la calle y generar un "parque de mitigación" de un futuro tsunami. Se construyó un muro de defensa costero de 800 metros de largo y un paseo peatonal. También se reconstruyeron cerca de 600 viviendas, algunas en sectores más altos y alejados del mar y otras como palafitos.

Al respecto, el ingeniero civil oceánico de la Universidad de Valparaíso, Mauricio Molina, es partidario de que estas defensas “no se construyan tan cerca del mar, ni sean murallones, porque el mar golpea con fuerza, y se recoge arrastrando mayor cantidad de arena. Esto produce el socavamiento de las defensas y su posterior colapso”, asegura. En esto parece coincidir el director de Operaciones y Servicios de la Municipalidad de Viña del Mar, Patricio Moya, quien adelantó que las soluciones que se están planteando “no serán muros altos, pero sí más profundos, similares a los que se construyeron en Dichato, zona arrasada por el tsunami de 2010”. Sin embargo, los expertos coinciden que en Chile se siguen construyendo estructuras costeras sólidas porque protegen costosas propiedades e infraestructuras, pero usualmente desplazan el problema corriente abajo o a otras partes de la costa. De ahí que las soluciones blandas, como las regeneraciones de playas, la instalación de ciclovías y paseos costeros, son las más recomendables de instalar en zonas vulnerables y las edificaciones importantes, como hospitales, industrias, jardines infantiles, entre otros, se debieran emplazar en zonas seguras. “Esta alternativa es la óptima desde mi

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punto de vista, pero tiene complejidades de implementación en ciudades ya asentadas o en sectores donde la presión por el desarrollo inmobiliario es evidente”, dice Patricio Winckler, para quien el uso de “obras duras” es aceptable en zonas portuarias donde su inversión trae aparejado un beneficio económico que lo justifique.

La acidificación de los océanos y el cambio climático está generando grandes desastres en la industria de cultivos acuícolas y los ecosistemas marinos. Existe suficiente

evidencia científica que demuestra que la quema de petróleo, carbón o gas, transforma rápidamente la química básica de los océanos, lo que hace que el agua sea más ácida y tenga menos oxígeno. A medida que aumenta la acidificación de los océanos, las especies que deben invertir más energía para formar el esqueleto de calcita que las protege (moluscos, corales, estrellas de mar, erizos, etc.) están particularmente afectados por este cambio que reduce su ritmo de crecimiento y fecundidad.


En cambio algunas algas y fitoplancton pueden beneficiarse. Grandes consumidoras de oxígeno, las microalgas pueden producir el bloqueo de las branquias en los peces y la consecuente asfixia. Esto fue lo que sucedió en los meses de verano de este año con la aparición de la microalga Chattonella sp. en los mares interiores de Chiloé, que le provocaron la muerte a más de 24 millones de salmones de criaderos. El 15 % de la biomasa de toda la industria salmonera. ¿Qué factores gatillaron este explosivo bloom de algas? Si bien ya se han registrado episodios anteriores, por su magnitud todas las miradas apuntan al impredecible fenómeno de El Niño. El oceanógrafo de la empresa Mariscope, Christian Haag, advierte que “la situación actual del clima es compleja debido a la extraordinaria fuerza que tiene El Niño” y explica que en esta oportunidad “el retraso en la primavera hizo que las floraciones se iniciaran en diciembre y se acentuaran en enero para llegar a su máximo en febrero, o sea en pleno verano”. “Los efectos del fenómeno de El Niño han mostrado tener una fuerte incidencia en la manifestación de estos fenómenos en el sur de Chile”, nos dice Sandra Bravo, Máster en Ciencia y profesora del Instituto de Acuicultura de la Universidad Austral de Chile en Puerto Montt. La experta en patologías de peces, explica que “las microalgas requieren de luz y nutrientes para reproducirse, por lo que períodos con alta luminosidad y disponibilidad abundante de nutrientes, como ocurrió en este último evento, favorecen su reproducción”. Para el subsecretario de Pesca y Acuicultura, Raúl Súnico, cada evento El Niño (y su fase opuesta, La Niña) es diferente y no es posible pronosticar sus efectos: “en este nuevo episodio, se ha generado el florecimiento masivo de microalgas en la zona austral, también se ha manifestado con un inusual brote de marea roja en Los Lagos y Aysén, en niveles muy por sobre la norma; en los recursos pelágicos se ha registrado un fuerte impacto, como la anchoveta del norte de Chile en donde se ha observado una alta proporción de ejemplares juveniles bajo la talla de referencia; en tanto que en la Región del Biobío, zona habitual de concentración de sardina, ahora existe poca disponibilidad de ese recurso debido a que se ha desplazado hacia zonas más al sur en busca de condiciones más propicias, lo que también trae efectos en la actividad pesquera. El fenómeno también ha hecho aparecer especies no tradicionales, una de las más llamativas han sido las medusas en gran parte de Chile, en especial la fragata portuguesa. En cuanto a la pesca, en el norte grande se ha registrado tiburón, pez sol, bonito y langostino enano. Además, en Coquimbo se ha reportado jureles de gran tamaño, mientras que la merluza casi ha desaparecido; en Valparaíso

El monitoreo satelital y el conocimiento oceanográfico es un paso esencial para prevenir los efectos de la intensificación de fenómenos que asedian la costa y los recursos marinos de nuestro país y el planeta.

Imagen satelital de la concentración de microalgas / Mariscope Nasa/Modis

hay gran abundancia de sierras y tiburón marrajo, en Biobío aparecieron pulpos; y los albatros y petreles de la zona sur han emigrado producto del desplazamiento de su alimento y se cree que esta misma causa ha provocado varamientos de ballenas y lobos de mar. Otra de las consecuencias de que se tiene registro son los grandes varamientos de peces, como el de la sardina en en la zona Queule, Región de La Arucanía y la anchoveta en Antofagasta. El Dr. Luis Cubillos del Departamento de Oceanografía de la Facultad de Ciencias Naturales y Oceanográficas de la Universidad de Concepción, advierte que el cambio climático y la acidificación de los océanos en Chile “están ocurriendo; y están afectando las actividades del sector pesca y acuicultura, y se proyecta una intensificación de sus efectos”. ¿Qué podemos hacer? Junto con reducir nuestros altos niveles de consumo y generar más conocimiento oceanográfico en torno a los efectos del cambio climático en los mares australes, los expertos coinciden en que es necesario implementar una política nacional destinada a proteger, mantener y restablecer la salud de los ecosistemas marinos, poniendo límites a la sobrepesca y a la producción acuícola intensiva, además de crear áreas marinas protegidas; tres pasos esenciales para prevenir los efectos de la intensificación de fenómenos que asedian la costa y los recursos marinos de nuestro país y el planeta.

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Por: Jennifer Abate

En un mundo donde 800 millones de personas padecen hambre, los seres humanos botamos a la basura la mitad de la comida que producimos. En Chile la situación es igual de escandalosa; el 94 % reconoce que botar comida es una práctica habitual. Presentamos una completa radiografía al desperdicio de comida y lo que están haciendo algunos compatriotas para evitarla.

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on las 10 de la mañana de la primera semana de marzo y en el patio de descargas de uno de los locales de la cadena de supermercados Tottus, en Santiago Centro, un camión retira basura. Pero no de la común y corriente. Lo que se lleva son yogures a punto de vencer, fruta que ya nadie compraría por tener un par de manchas y una buena cantidad de "mermas", es decir, los productos dañados que quedan en las góndolas, pero que son perfectamente salubres: latas de conservas abolladas y paquetes de fideos rotos. Esta escena se repite diariamente y en cada oportunidad el camión se retira lleno. El destino de toda esta comida, que aún es apta para el consumo humano, es un vertedero en Quilicura, según nos revela el conductor de la empresa que retira los restos. Esta práctica cotidiana explica una gran parte del escándalo planetario de la pérdida de comida: según el reporte más completo disponible hasta la fecha sobre el tema, “Pérdida y desperdicio global de comida”, realizado por el Instituto Suizo de Alimentos y Biotecnología, a petición de la Organización de Agricultura y Alimentos (FAO), de la Organización de Naciones Unidas, el planeta desperdicia, por lo menos y según las cifras más cautas, un tercio de los alimentos aptos para el consumo humano. En algunos países, como Estados Unidos, esta cifra alcanza un impactante 50 %. A nivel regional, los habitantes de los países latinoamericanos desechamos un promedio de 220 kilos per cápita de comida al año. En todo el mundo se estima que la cifra total que se despilfarra supera los 1 300 millones de toneladas al año. Según el informe de la FAO y toda la literatura especializada sobre el tema, las causas exactas de la pérdida de comida dependen mucho de las condiciones económicas y las situaciones locales de cada país. En términos generales, el reporte señala que tres son las instancias que permiten que la comida termine en la basura: cosecha y tratamiento de los alimentos; comercialización en tiendas, supermercados y restaurantes; y consumo domiciliario. Dependiendo de la etapa en la que se produzca el despilfarro, corresponde hablar de “pérdida” o “desperdicio”. La carga semántica no es casual: el término busca hacer referencia a una situación completamente evitable, que solo ocurre gracias al comportamiento irresponsable de comerciantes y consumidores.

A pesar de que 1 de cada 7 chilenos pasa hambre o come deficientemente, se estima que cada chileno bota a la basura en promedio 220 kilos de comida al mes. En todo el mundo la cifra total de comida que se despilfarra supera los 1 300 millones de toneladas al año.

AS CONSECUENCIAS NEGATIVAS DE ESTA FALTA DE PREOCUPACIÓN POR EL DESPILFARRO DE LOS RECURSOS PLANETARIOS SON MÚLTIPLES. En primer lugar, la pérdida de alimentos en cualquier punto de la cadena es una de las principales causas del fracaso de las políticas que buscan acabar con el hambre, la desnutrición y la inseguridad alimentaria en el mundo. Después de todo, sobre 800 millones de personas en el mundo padecen de hambre y no tienen una vida saludable. En Chile, por lo menos 1 de cada 7 personas pasa hambre o come deficientemente cada día. Para Tristram Stuart, activista e investigador del Centro de Historia Medioambiental Mundial de la Universidad de Sussex, en Inglaterra, y autor del libro Waste: Uncovering the global food scandal (Despilfarro: develando el escándalo global de la comida), la inseguridad alimentaria es “frecuentemente más una cuestión de posibilidad de acceso que de recursos disponibles”. En tal sentido, mejorar la eficiencia de la cadena de oferta de alimentos podría ayudar a abaratar el costo de los alimentos para los consumidores y así aumentar la posibilidad de acceso. Aunque parezca increíble, la pérdida de comida en los países industrializados es tan alta como en los países en vías de desarrollo. Sin embargo, hay entre ellos una diferencia sustancial. En los países en vías de desarrollo más del 40 % de las pérdidas de comida ocurren después de la cosecha debido principalmente a la falta de instalaciones adecuadas en el procesamiento y almacenamiento de los alimentos, refrigeración y transporte; mientras que en los países industrializados, más del 40 % de las pérdidas de comida ocurren en la parte final de la cadena a nivel del comercio y los consumidores. En este última etapa los volúmenes son de escándalo. En su libro, Tristram Stuart señala que la pérdida de alimentos a nivel de los consumidores en los países industrializados (222 millones de toneladas

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anuales) es casi tan alta como la producción alimentaria total del África Subsahariana (230 millones de toneladas).

El despilfarro de los alimentos también afecta negativamente al medioambiente. La agricultura es extremadamente intensiva en el uso de recursos naturales. Por otra parte producir comida que no va a consumirse supone emisiones innecesarias de CO2. Es así como se estima que la huella de carbono de los alimentos producidos que no son consumidos equivale al 30 % de las emisiones de gas de invernadero en el mundo.

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L DESPILFARRO DE LOS ALIMENTOS TAMBIÉN AFECTA AL MEDIOAMBIENTE. La agricultura es extremadamente intensiva en el uso de recursos naturales. La producción global de comida que ocupa cerca de un cuarto de toda la tierra habitable del planeta, es responsable por más del 70 % del consumo de agua fresca, 80 % de la deforestación y se erige como la primera causa de pérdida de especies y biodiversidad. Eso, sin contar que sigue siendo el factor más determinante en el cambio de uso de la tierra, que ha acabado con una infinidad de ecosistemas: desde 1980 a 2000, 83 % de la expansión de terrenos de cultivo en el trópico se originó a partir de bosques, hasta ese momento, intactos, de acuerdo a las cifras del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, UNEP. Por otra parte, producir comida que no va a consumirse supone emisiones innecesarias de CO2. Sin contabilizar las emisiones de CO2 que provoca el uso de la tierra, la huella de carbono de los alimentos producidos que no son consumidos se estima en 3 300 millones de toneladas de CO2: el equivalente al 30 % de las emisiones de gas de invernadero en el mundo. Si fuera un país, sería el tercer emisor de CO2 más grande del mundo después de Estados Unidos y China. Muchas de estas cifras se explican porque hoy el mundo siembra casi dos veces la cantidad de comida que necesita. En este sentido, según el documento FAO de 2012, “Iniciativa global de reducción del desperdicio y pérdida de comida”, entre más alto es el nivel de procesamiento exigido para producir alimentos cosméticamente perfectos, o mientras más tarde en la cadena se desperdicien, peor para el medioambiente. De hecho, según UNEP, “el aumento del consumo de comida que requiere de más energía (o sea, comida más cuidadosamente seleccionada) es directamente responsable de la creciente presión sobre el ecosistema en términos de tierra, agua y otros recursos naturales utilizados en la producción de alimentos”. Esta situación la conoce muy de cerca, Luis Sáez, director del Departamento de Gestión Agraria de la Universidad de Santiago, Usach, y experto en desperdicios de comida. En su opinión, “los supermercados le dan bastante importancia a la apariencia, al tamaño y a la homogeneidad. Esos criterios influyen directamente en el descarte de alimentos. Como ejemplo, en Chile las lechugas


Los supermercados acumulan comida deliberadamente. Estantes llenos de alimentos; verduras y frutas perfectas generan un sistema perverso donde la comida sólo sirve dependiendo de su valor estético. Esta actitud no solo fuerza a los supermercados y agricultores a deshacerse de comida en perfecto estado, sino que también hace aumentar los costos de los alimentos.

todavía se venden por unidad y todos compran las más grandes y bonitas, y las más pequeñas se descartan. Lo que planteamos es que se deberían vender por hoja o por kilo y así se considerarían las más chicas que, además, en términos de gusto son más tiernas, más ricas”, afirma. Jonathan Bloom, autor del libro American Wasteland: How America throws away half of its food (La tierra americana del desperdicio: Cómo América bota la mitad de su comida), explica que los supermercados acumulan comida deliberadamente basándose, en diferentes niveles, en un solo criterio: la estética. Este tipo de comercios, asegura el especialista, se rigen por la suposición de que a los consumidores les gusta ver los estantes llenos, pues entregan una impresión de infinita abundancia, una ilusión positiva que se encuentra al centro de las expectativas de la cultura consumista de hoy. Si los estantes están vacíos, creen los encargados de ventas, los consumidores se irán a cualquier otro supermercado, donde la ilusión de la libre elección aparezca de manera más ostentosa. Lamentablemente, esta realidad no solo refuerza la pérdida a nivel del comercio, sino que también crea un sistema perverso donde la comida

solo sirve dependiendo del valor estético que le damos, lo que está “forzando” no solo a los supermercados a deshacerse de comida en perfecto buen estado, sino también a los agricultores que los proveen, a botar productos saludables y aptos para el consumo, pero que no cumplen con los requerimientos de las grandes cadenas. En el Reino Unido, la Asociación Soil, una entidad humanitaria que promueve el aprovechamiento de los alimentos, estima que entre el 25 % y 40 % de las frutas y vegetales que se producen en los campos ingleses es rechazado por los supermercados, por cosas tan simples como lechugas con una hoja marchita o papas con “ojos”. Una encuesta realizada en 2002 por la Fundación Amigos de la Tierra a los agricultores de manzanas en el Reino Unido, encontró que el 11 % de los agricultores reconoce que más de la mitad de sus cosechas son rechazadas y el 3 % confesó que sus cosechas completas eran rechazadas, mientras que solo un tercio de los agricultores dijo cumplir con el estándar de los supermercados, con más del 80 % de sus cosechas aceptadas. Casi dos tercios dijeron que por esta misma razón alguna fruta ni siquiera era cosechada y simplemente se botaba a la basura.

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En Chile como en el mundo los ciudadanos se organizan para rescatar la comida que se arroja a la basura. Buscando una solución más sistémica, los senadores Osandón y Girardi buscan modificar el Código Sanitario para que a los supermercados se les prohíba botar a la basura los alimentos mal rotulados, con defectos o por vencer. Esta situación ya es realidad en Francia y Bélgica.

En Chile, ninguna de las empresas consultadas quiso hablar sobre este tema, pero la FAO tiene algunos datos reveladores en relación a la pérdida durante los procesos de producción, transporte y venta. La agencia dependiente de las Naciones Unidas identificó que las empresas productoras y vendedoras chilenas pierden al menos 27 mil toneladas al año de arroz, papas, lechugas, merluza y jibias por malos manejos en su producción. La investigación midió el trabajo de uno de los tres principales molinos arroceros del país, y concluyó que desperdician 140,4 toneladas anuales principalmente por la caída de grano al suelo. Esto equivale a botar 9 mil porciones semanales. También analizó los cultivos de lechugas de diez agricultores de Colina, Lampa y La Pintana. Por efectos climáticos, daños mecánicos y calibración para el mercado, se pierden 16 550 unidades por hectárea, que es el 20 % del potencial de cosecha. Los mismos factores afectan a ocho productores de papas en Melipilla. Allí, detectaron que en la cosecha se pierde 1,08 toneladas por hectárea, 1,07 en la almacenada y 13,4 kilos por cada tonelada comercializada en ferias libres. En lo que a productos pesqueros se refiere, la indagatoria se centró en la pérdida que se hace en las pesquerías artesanales de merluza en dos caletas de la Región de Valparaíso. En ella cuantificaron la pérdida de 1 851 toneladas al año, lo que representa el 55 % de la masa total capturada que serviría para alimentar a 900 personas por año.

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RITICADAS POR LA BASURA QUE DEJAN EN LAS CALLES, EN LAS FERIAS LIBRES el panorama es un poco más alentador. Este tipo de comercios sigue una lógica mucho más desestructurada que los supermercados respecto del desperdicio de alimentos y quizás esa sea una de sus grandes armas para frenarlo. Obviamente, en las ferias libres también se pierde la comida, pero mucho menos. Lo más desperdiciado son los tomates y paltas en el verano y el repollo y las lechugas en invierno. Pero por su carácter informal, la mayoría de los feriantes ofertan las frutas y las verduras que no se venden a un precio menor al finalizar el día, de modo de evitar el desperdicio y recuperar al menos el precio de costo de los productos. Algunos, incluso, se organizan para llevar lo que sobra a distintos centros de beneficencia. Sin embargo, eso depende exclusivamente de la buena voluntad de cada feriante y de la organización de cada feria, ya que no existen políticas concretas que regulen esto. Si la pérdida es parte de los cálculos de los comerciantes y, por tanto, un fenómeno cuantificable y previsible, ¿por qué no se generan las instancias para redistribuir esos alimentos a las personas que los necesitan? La mayor parte de las respuestas tienen que ver con el fantasma de la intoxicación alimentaria, la falta de una legislación que les garantice a las empresas la trazabilidad sanitaria y la recuperación de sus costos tributarios. En el primer caso, un encargado de ventas de


un importante supermercado nacional, que prefiere reservar su nombre, hace carne del temor de la industria de verse ligada su marca al contagio de cualquier tipo de patologías producida por la ingesta de comida desechada. Incluso las personas que tienen la capacidad de adquirir sus alimentos en los comercios establecidos y fiscalizados sufren del terror a las enfermedades y son presa de la “mala espina” que producen los alimentos que se encuentran en fechas cercanas al vencimiento. Lógico, pudiera pensarse: nadie quiere enfermarse y los resguardos nunca son pocos para evitar el contagio. Sin embargo, esta preocupación está fuera de toda lógica sanitaria. No hay por qué temer de un alimento al que aún le faltan semanas para alcanzar su fecha de vencimiento, pues es perfectamente apto para el consumo hasta ese mismo día. Es más, incluso hay muchos alimentos bajo un nuevo rótulo aplicado en Estados Unidos, el best before (mejor antes de), que no indica caducidad, sino que el alimento puede perder algunas propiedades de textura y sabor después de esa fecha, pero sigue siendo perfectamente saludable. Una de las soluciones estructurales a las que se ha llegado en las últimas décadas tiene que ver con la masificación de las instituciones dedicadas precisamente a sacar la comida en buen estado de los puntos de distribución para hacerla llegar a quienes más la necesitan, conocidas como bancos de alimentos. La aparición de estas instituciones data del año 1966, cuando en la ciudad de Phoenix, Arizona, el arquitecto jubilado John Van Hengel creó el primer banco de alimentos en Estados Unidos. Hoy existen más de 600 bancos de similares características en todo el mundo y Chile no es la excepción. En diciembre de 2010 comenzó a funcionar en nuestro país la Red de Alimentos, una corporación sin fines de lucro presidida por el empresario argentino radicado en Chile Carlos Ingham, y cuyo Consejo Asesor está integrado por profesionales y hombres de negocios que se desempeñan o han ocupado altos cargos ejecutivos en empresas de alimentos y retail del país. Pierina Bocic, vicepresidenta de esta institución, explica que la Red recoge lo que supermercados y empresas no van a utilizar y se encarga de redistribuirlos a quienes los necesitan. Estos últimos pueden ser organizaciones, personas individuales o fundaciones que, una vez por semana, llegan hasta una bodega ubicada en San Bernardo para buscar alimentos. Actualmente, son alrededor de 350 mil kilos de alimentos por mes (como lácteos, conservas, bebidas, entre muchos otros) los que se entregan a unas 38 mil personas entre lactantes, niños,

adolescentes, adultos y ancianos de 130 instituciones y fundaciones solidarias, entre las que destacan las Aldeas Infantiles SOS, el Ejército de Salvación, la Fundación Las Rosas, la Sociedad Protectora de la Infancia y Caritas Santiago. “Las donaciones nos ayudan mucho, porque Red de Alimentos es la única organización de Chile que funciona como banco de alimentos, además nuestro presupuesto no nos permite comprar insumos como el yogur. Los adultos mayores son felices cuando llegan las donaciones de la Red de Alimentos”, dice Fabián López Caroca, Jefe de Abastecimiento y Logística de Fundación Las Rosas. El ejecutivo destaca el importante ahorro de estas donaciones. “Por ejemplo, nos llegó hace poco una donación de pan congelado que nos significará un ahorro en más de un millón trescientos mil pesos”. Carlos Ingham señala que “lo más difícil, en todo este tiempo, ha sido crear la conciencia de que es un crimen destruir alimentos que están aptos para el consumo, en circunstancias de que hay tanta gente que no tiene qué comer”. El empresario aboga por un proyecto de ley que, como norma general, prohíba la destrucción injustificada de alimentos. “Es urgente una ley de la República que impida la destrucción injustificada de alimentos. Es una ley que no requiere de un solo peso del presupuesto nacional para su implementación”, enfatiza. Sensibilizados por esta situación, los senadores José Manuel Osandón y Guido Girardi presentaron en julio del año pasado un proyecto que busca modificar el Código Sanitario para que los locales comerciales que vendan alimentos preparados ofrezcan a sus clientes la posibilidad de llevar aquello no ingerido y que los supermercados de más de 100 metros cuadrados donen a organizaciones de caridad los alimentos mal rotulados, con defectos de empaque o por vencer. La iniciativa se encuentra en la Comisión de Salud del Senado y se espera que su discusión se retome durante los próximos días. La burocracia tributaria en Chile siempre ha sido un obstáculo para que las empresas concreten sus donaciones. Carlos Ingham cuenta que “cuando partimos con la Red de Alimentos era razonable pensar que sería un modelo fácil de implementar, sin embargo, no lo fue. Trabajamos siete años para que se emitiera la normativa que permite que los alimentos no comercializables que se entregan a instituciones sin fines de lucro reciban, al menos, el mismo tratamiento tributario que si fuesen destruidos”. Pero los esfuerzos no se han quedado ahí; desde 2012 vienen solicitando al Gobierno que esta misma garantía tributaria ahora incluya a productos de primera necesidad.

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Una de las soluciones estructurales tiene que ver con la masificación de instituciones dedicadas a sacar la comida en buen estado de las grandes cadenas de supermercados y empresas productoras de alimentos para hacerla llegar a quienes más la necesitan. En diciembre de 2010 comenzó a funcionar en nuestro país la Red de Alimentos, una corporación sin fines de lucro que retira 350 mil kilos de alimentos al mes y lo distribuye a más de 130 instituciones de caridad.

OS CHILENOS ESTAMOS SIGUIENDO UNA RUTA DE DESPERDICIO QUE SE ACERCA PELIGROSAMENTE A LA DE LOS PAÍSES DESARROLLADOS. No importa a quién se le pregunte o si su postura es más o menos radical frente a la pérdida de comida: todo el mundo tiene una historia de desperdicio que contar, ya sea una vivida en su casa, una que ha visto o una que le han contado. Botar comida es, desafortunadamente, algo que todos, en mayor o menor grado, hacemos desde que tenemos memoria. Según el informe “Cuánto alimento desperdician los chilenos”, del Centro de Estudios de Opinión Ciudadana de la Universidad de Talca, dirigido por la investigadora Marcela Castro en 2011, para el 94,9% de los hogares chilenos, botar comida es una práctica habitual. En ellos, lo que más se tira a la basura es la comida preparada (44%), seguida de las verduras (24,4%) y el pan (12,9%). Increíblemente, la razón más aludida para el desperdicio de los alimentos es haber olvidado que la comida estaba en el refrigerador, algo que le ocurre a un 57,6% de los entrevistados que en un 22,1% reconocen no haber aprovechado la comida por haber salido a comer fuera de la casa más veces de lo presupuestado. Precisamente este factor, las salidas a comer fuera, han cambiado mucho el panorama en Chile. Hace una década, había que estar de cumpleaños, celebrar un ascenso o una graduación para ir a un restaurante, pero hoy estas salidas no programadas

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están incorporadas a tal punto a nuestra rutina cotidiana, que ya no es nada de raro elegir un restaurante para una cita de negocios o salir en la noche simplemente a pasar un buen rato. Según el autor del libro Siútico: Arribismo, abajismo y vida social en Chile, Oscar Contardo, en el caso chileno, la incorporación de la mujer al mundo del trabajo se ha producido en desajuste a la forma en que es concebida la casa. Debido a fenómenos como éste, se cambió la forma de cocinar en Chile y el mundo occidental: hoy las comidas no aprovechan completa ni eficientemente el potencial de los alimentos, simplemente porque muchas veces no hay nadie en la casa que se ocupe de ver qué queda en la despensa o el refrigerador. Y para cuando se viene a tomar conciencia de los alimentos disponibles dentro del hogar, suele ser demasiado tarde, el producto ya está vencido o ha tomado un aspecto si no letal, al menos sospechoso. Con esto concuerda Froilán Flores, vicepresidente de la Asociación de Ferias Libres, quien recuerda una anécdota: “Por mucho tiempo yo dije que la hoja de betarraga se podía consumir. La otra vez me tocó ir a un encuentro en el Hotel Sheraton con un montón de empresas exportadoras de alimentos y ahí encontré que comercializaban las hojas de la betarraga en el extranjero. La hoja de coliflor se puede echar a los porotos y a las lentejas. Lamentablemente, aquí todo se bota, cuando perfectamente podría aprovecharse. Oye, si la comida china, piensa, ¿en qué se fundamenta? En


SE CONSUME

En los países industrializados pierden menos en la producción, pero los consumidores desechan más. En los países en desarrollo se pierde más en la producción y los consumidores desechan menos.

SE PIERDE O DESPERDICIA

40%

Tubérculos, futas y verduras

35%

Pescados y mariscos

30%

Cereales

P E R D I D A

30%

Lácteos carnes y semillas

Perdidas en la cosecha

Perdidas en el traslado y almacenamiento

Los desperdicios ocurren durante la distribución y consumo, en relación directa con el comportamieno de vendedores mayoristas y minoristas, servicios de venta de comida y consumidores que deciden desechar los alimentos que aún tienen valor.

D E S P E R D I C I O

Perdidas en la producción de alimentos procesados

Desperdicio por caducidad y estética

Desperdicio por falta de consumo

40 empresas donan sus mermas,entre ellas:

1

2

Productores, comercializadores y distribuidores de alimentos realizan sus entregas a Red de Alimentos.

Red de Alimentos los almacena y distribuye en su centro de distribución.

4

3

Los alimentos son consumidos por la población vulnerable de las organizaciones sociales pertenecientes a la red.

Las organizaciones sociales retiran los alimentos en Red de Alimentos.

Nestlé Pepsico Colun Watts Tucapel Ideal Carozzi

Tres Montes CCU Johnson&Johnson Iansa Jumbo Santa ISabel Sodexho

130 organizaciones sociales (60 mil personas beneficiadas), entre ellas: Las Rosas Raíces Regazo Aldeas Infantiles Conin Fundamor

Ejercito de Salvación Levantemos Chile Teletón Coanil Hogar de Cristo CreceChile Fund. Cristo Vive El desperdicio de alimentos || 31


La Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (Junaeb) distribuye tres millones y medio de raciones alimenticias a escuelas de todo el país, sin embargo un sobrante de 200 mil almuerzos diarios en perfecto estado se botan a la basura. Sin poder implementar un sistema de redistribución a instituciones de beneficiencia, La Junaeb optó por reducir las raciones.

aprovechar todos los alimentos. Pero eso acá, en Chile, no sucede, porque ya nadie cocina ni tiene tiempo para dedicarle a aprender a cocinar aprovechando los alimentos”. ¿Qué hace que las personas pierdan comida a niveles descomunales y avergonzantes? Una de las principales respuestas, según Jonathan Bloom, está en el consumismo desbocado de nuestra sociedad, que vive más preocupada de proyectar una imagen de bonanza financiera que de ajustarse a sus necesidades reales. El clásico “que no se note pobreza” se traduce, así, en una despensa bien abastecida, que, desde la antigüedad y a través de muchas culturas, ha sido un símbolo de estatus y abundancia. De hecho, la noción de bonanza en muchos grupos humanos de diferentes épocas siempre ha llamado a la idea de que todo el mundo debe tener más de lo suficiente, no solo comida. N LAS ESCUELAS PÚBLICAS TAMBIÉN SE BOTA COMIDA. MÁS DE LO IMAGINADO. Y DE LO ACEPTABLE. El programa de Alimentación Escolar de la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (Junaeb) distribuye diariamente tres millones y medio de raciones alimenticias a más de 1 millón 600 mil alumnos de 10 mil escuelas de todo el país. Se estima que de

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este total, una cifra cercana a los 200 mil almuerzos diarios se botan a la basura debido a la inasistencia de los alumnos o el desprecio que estos tienen por la comida que les sirven a través de un estandarizado sistema industrial denominado Cook & Chill (cocinar y enfriar), y en la cual participan 9 empresas proveedoras que se reparten un presupuesto de 219 mil millones de pesos anuales. Además del hecho de ser comida industrializada y de aspecto poco apatecible, el Gobierno obliga a las empresas proveedoras a elaborar un producto con bajo contenido de sal y azúcar, lo que explicaría el poco interés de los jóvenes, acostumbrados a ingerir comida con altos niveles de sodio y ultra saborizada. El problema fue visibilizado por los medios de comunicación que daban cuenta de cómo gigantes ollas de garbanzos, tallarines y charquicán en buen estado terminaban en la basura en vez de ser donados o reutilizados. En 2013 la Junaeb anunció que implementaría un plan piloto para repartir a distintas instituciones los alimentos no consumidos; se realizaron mesas de trabajo con el objetivo de acordar la implementación técnica para la entrega de estas raciones. Sin embargo el plan no se ejecutó y las instituciones convocadas perdieron la oportunidad de recibir estos excedentes alimenticios. “Como fundación estamos muy dispuestos a conversar nuevamente con la Junaeb porque esta iniciativa nos permitiría tener desayunos y almuerzos para los adultos mayores, lo que beneficiaría su calidad de vida”, señala Fabián López Caroca, de Fundación Las Rosas. La Junaeb, por su parte, no respondió nuestras consultas sobre cómo están enfrentando el despilfarro de comida y si retomarán la idea de donar sus excedentes a instituciones benéficas. La institución dependiente del Ministerio de Educación está enfrentando, además, una serie de acusaciones de irregularidades que tienen al servicio en su peor crisis. Sin embargo recientes denuncias realizadas por los centros de alumnos de diferentes colegios dan cuenta de que este año Junaeb ha decidido reducir el número de raciones. Consultada la ministra de educación, Adriana Delpiano, reconoció que “lo que está haciendo la Junaeb es regular las raciones porque no queremos seguir botando comida a la basura”.


INICIATIVAS CIUDADANAS,

¡Hazte amigo, ahora! OLLA RABBANI, COMIDA BENDITA PARA LOS MÁS NECESITADOS Olla Rabbani es una agrupación de voluntarios pertenecientes a una rama mística de la religión Islam presente en Chile hace 10 años. Sus integrantes atienden las necesidades de personas en situación de calle y realizan ayudas humanitarias. Es así como todos los miércoles un equipo recolecta frutas y verduras en ferias libres; los jueves, otro grupo cocina un guiso de verduras, carne y legumbres; los viernes, finalmente, se reparten porciones de comida en la Vega Central. Si quieres colaborar donando alimentos no perecibles o aportando con dinero, puedes hacerlo tomando contacto a través del e-mail: ollarabbani@sufi.cl o llamando al teléfono +56 9 92199034

RECUPERALAB, IDEAS EN TORNO AL RESCATE DE LA COMIDA RecuperaLab es un emprendimiento social que busca concientizar, conectar y crear acciones concretas para terminar con el desecho alimentario en Chile. Opera como un laboratorio social que realiza propuestas contra el desperdicio alimentario y que invita a recuperar cada fruta y verdura que aún está en condiciones de ser

utilizada. La agrupación, que es integrada en su mayoría por jóvenes profesionales que recorren ferias libres, restoranes, centros de eventos y visitan a agricultores para conocer la realidad del consumo y el despilfarro de comida en Chile, está abierta a recibir voluntarios dispuestos a crear soluciones en todas las etapas de la alimentación. Para participar puedes llenar un formulario online en: www.recuperalab.com

DISCO SOPA, COMIDA RECUPERADA CON MÚSICA Y COCINA COLABORATIVA Disco Sopa es un movimiento ciudadano que nació en 2012 en Alemania y que se replicó en otros países. Es una acción colectiva y autogestionada que pone sobre la mesa el despilfarro alimentario de una manera festiva y a la vez reivindicativa. En ella sus voluntarios recuperan alimentos, principalmente frutas y verduras, que son descartados por su aspecto o porque están próximos a vencer. La idea es pelar, cortar y bailar contra el derroche de alimentos para después compartir la comida gratuitamente. En Chile, el último evento fue el 14 de febrero en Valparaíso y están preparando la siguiente versión en Santiago para mayo. Si quieres contactarlos su email es: discosopachile@gmail.com o bien síguelos en las redes sociales a través de Facebook: Disco Sopa Chile, Twitter: @DiscoSopaCL e Instagram: @DiscoSopaChile

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Papas y trigos que soportan mejor las altas temperaturas, el déficit hídrico y aprovechan de manera más eficiente los nutrientes del suelo son una realidad, gracias al trabajo científico que realizan organismos como el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) en Chile.

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l Panel Intergubernamental de la ONU sobre Cambio Climático (IPCC) ha puesto en alerta sobre el previsible descenso de la producción de alimentos en Sudamérica a causa del cambio climático, y señaló otros riesgos como el aumento de las sequías y de las inundaciones. Se estima que el efecto de estos fenómenos podría impactar seriamente la actividad agrícola tradicional de nuestro país, afectando particularmente a los pequeños y medianos productores. Como la agricultura depende de la disponibilidad de agua, la sequía y cualquier cambio en el régimen de precipitaciones, definitivamente afecta la producción de alimentos. En este sentido se prevé que los sistemas productivos de secano serían los más afectados, ya que el estrés hídrico durante la floración, polinización y llenado de granos es dañino en cultivos como el trigo, y afecta la tuberización o llenado de tubérculos y la calidad

industrial en el cultivo de papa. Por ello, el panel de expertos propone a los líderes políticos que apoyen el desarrollo de nuevos tipos de cultivo más adaptados al cambio climático y que respalden “sistemas y prácticas tradicionales”, entre otras medidas para reforzar la seguridad alimentaria y la salud pública. En Chile, el Instituto de Investigaciones Agropecuarias, INIA, está trabajando junto a los productores para generar variedades de cultivos ecoeficientes, que aprovechen mejor el agua y los nutrientes y que a su vez sean resistentes a enfermedades para disminuir el riego, y que demanden menos fertilizantes y agroquímicos. INIA es el principal generador de variedades de alimentos en Chile y juega un rol crucial en el desarrollo de conocimientos y tecnologías para mejorar la productividad, rentabilidad y sustentabilidad de la actividad agrícola y ganadera. Es así como junto al INIA de Uruguay y el Centro Internacional de la Papa (CIP) con sede en Perú, desarrolló un proyecto para aumentar la competitividad de los sistemas

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En la foto los especialistas en papa de INIA junto al Director Nacional Julio Kalazich (al centro de la foto)

productivos de papa y trigo, a través de la selección y desarrollo de genotipos o variedades con mayor tolerancia a la sequía y a altas temperaturas. Este trabajo, financiado por el Fondo Regional de Tecnología Agropecuaria (FONTAGRO), se inició el 2011 y logró importantes avances, además de un Premio a la Excelencia Científica. “Hoy tenemos más de 200 accesiones, líneas segregantes y variedades de papa evaluadas, entre las cuales 50 genotipos fueron identificados como tolerantes y asimismo hay 380 genotipos de trigo evaluados en su respuesta a condiciones de sequía y altas temperaturas”, explica Julio Kalazich, director nacional del INIA y miembro de este equipo de científicos líderes. María Teresa Pino, investigadora de INIA La Platina en Santiago, quien encabezó la iniciativa, resalta que “gracias a este proyecto se han validado modelos, estandarizado protocolos fisiológicos eficientes para la región e implementado técnicas de selección genómica para mejoramiento genético”. Iván Matus, subdirector nacional de I+D del INIA añade que junto a todo lo anterior, “gracias a este tipo de iniciativas, se ha consolidado una alianza internacional para trabajar en el desarrollo y evaluación de

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variedades que se adapten mejor a altas temperaturas y al déficit hídrico, lo que se suma a todo el trabajo que ha hecho el INIA en las mediciones de gases de efecto invernadero, uso eficiente del riego, entre muchos otros aportes relacionados con el nuevo escenario global y una alta demanda de alimentos de calidad, sanos e inocuos”. Como muestra del trabajo desarrollado actualmente en el sur de Chile, el INIA ha generado papas que resisten mejor las enfermedades y se adaptan al cambio climático y a un esquema de producción sustentable, con un menor uso de agroquímicos y fertilizantes, ya que se trata de variedades que aprovechan mejor los nutrientes y el agua, como Karú-INIA y Patagonia-INIA, que se han destacado en las últimas temporadas por sus altos rendimientos en comparación con otras variedades, en zonas de secano del sur de Chile. Los especialistas del INIA señalaron que todas las nuevas variedades de alimentos y toda la tecnología que se está generando, se está difundiendo y transfiriendo a los agricultores a través de publicaciones, videos, cápsulas radiales y diversas actividades como días de campo, seminarios, charlas técnicas y parcelas demostrativas, a lo largo y ancho de todo el país.


3 AGRICULTURA SUSTENTABLE

1. CAMBIO CLIMÁTICO Los objetivos en esta área son contribuir a la adaptación de la agricultura y la ganadería chilena al cambio climático, a través del mejoramiento genético y la agronomía. Asimismo, continuar trabajando en el manejo integrado de plagas, la disminución de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero y en la entrega de información oportuna a través de su red de estaciones agrometeorológicas para la gestión del riesgo climático.

Fomentar una agricultura sustentable y amigable con el medio ambiente, con menos contaminantes, a través de un uso eficiente de los fertilizantes y agroquímicos, de biocontroladores y biopesticidas, del Manejo Integrado de Plagas y Enfermedades (MIPE) y la generación de productos agrícolas orgánicos.

4 ALIMENTOS SALUDABLES Y FUNCIONALES

2 GESTIÓN HÍDRICA Aportar a la eficiencia en el uso y aplicación del agua en la agricultura, determinando, por ejemplo, la demanda hídrica de cada especie cultivada. Entregar información para un uso eficiente del riego tecnificado, entre otras iniciativas como el sistema de cosecha de aguas lluvia diseñado por INIA.

Identificar, obtener y utilizar ingredientes funcionales para la producción de alimentos saludables. Aplicar mejoramiento genético para el desarrollo de variedades con mayor valor nutricional. Priorizar sistemas de producción limpia de alimentos, con bajo uso de pesticidas y elementos potencialmente contaminantes.

5 RECURSOS GENÉTICOS Continuar desarrollando mejoramiento genético en los principales cultivos anuales y frutales para el mercado nacional e internacional, con énfasis en aspectos como calidad, sustentabilidad y rendimiento. Actualmente, Chile posee alrededor de cinco mil especies nativas, pero solo el 20 % están conservadas. El plan es llegar a preservar para el año 2018 el 40 % de los recursos fitogenéticos endémicos; evaluar nuevas alternativas de cultivo entre estas especies y documentar las colecciones que se formen, dando así cumplimiento al rol del Instituto como curador de los recursos genéticos de Chile.

6 TRANSFERENCIA TECNOLÓGICA

7 COOPERACIÓN INTERNACIONAL Incrementar fuertemente los lazos con entidades internacionales de Latinoamérica, Estados Unidos, la Unión Europea y Asia, para el establecimiento de alianzas científicas y el intercambio de experiencias, conocimientos y tecnologías.

Entregar conocimientos y tecnologías apropiadas para diferentes usuarios, con énfasis en la pequeña y mediana agricultura. Lo anterior con un enfoque de trabajo territorial, identificando brechas, prioridades en la demanda y oferta tecnológica.

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Por Lorena Cabrera Osman / Fotografía: Francisco Donoso Astudillo Producción: Asesorías Indaga

a comuna de Chaitén, en la provincia de Palena, es considerada como uno de los destinos turísticos con mayor potencial de la Región de Los Lagos. Tras la erupción del volcán del mismo nombre en el año 2008, resurge con nuevos bríos en manos de sus emprendedores locales que han sabido apostar logrando atraer a visitantes de todas las latitudes del mundo. Sus volcanes, parques, ríos y lagos propician un escenario único para los amantes de las actividades al aire libre y su historia invita a conocer las tradiciones patagónicas características del sur de Chile a través de su gastronomía y servicios turísticos. La campaña impulsada por la Corporación de Turismo de Chaitén, denominada “Descubre Chaitén, Tierra Escondida”, tiene por objetivo potenciar el turismo sustentable en la zona para que visitantes nacionales y extranjeros conozcan de manera íntima las innumerables bondades de esta maravillosa zona que se perfila como uno de

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los polos turísticos más relevantes del país, gracias a su imponente e indómita naturaleza. En Chaitén podrán disfrutar de la hospitalidad de su gente; gente comprometida con su tierra, historia y tradiciones. Una experiencia única para los amantes de la naturaleza y quienes aprecian un buen servicio, cercano, amigable y con las comodidades acordes a las necesidades de cada visitante. Sus habitantes, valor agregado en esta propuesta turística, son los que hacen de este destino algo especial, ya que a través de sus experiencias invitan a adentrarse en el alma de la denominada Patagonia Verde.

AVENTURAS TODO EL AÑO Numerosas actividades al aire libre se pueden realizar en la comuna de Chaitén. Para los amantes del trekking, la ascensión al volcán Chaitén será una experiencia inolvidable donde se pueden apreciar bosques, montañas y volcanes


circundantes como el Michimahuida. La pesca deportiva en el lago Yelcho es otro de los atractivos. Las Termas del Amarillo, ubicadas a 20 km de Chaitén, son otra opción para quienes desean disfrutar de aguas termales en un entorno privilegiado en el parque Pumalín. Además de los baños termales, se pueden realizar caminatas, picnic, camping, observar las montañas y paisajes circundantes. El sector cuenta con infinidad de ríos y esteros, montañas, glaciares, bosques y praderas para conocer, contemplar y disfrutar.

Chucao, ave nativa del sur de Chile, es la gran compañera de los bosques de Chaitén.

PARQUE PUMALÍN El parque Pumalín es por definición el destino más frecuentado en la comuna de Chaitén. Sus 325 000 hectáreas de bosque templado húmedo, rico en biodiversidad y con condiciones ideales para el desarrollo de actividades de ecoturismo, hacen de este parque uno de los proyectos de conservación más grandes y diversos de

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Arriba: ciudad de Chaitén, capital de la provincia de Palena. Derecha: gastronomía patagónica de Bohemia Bar; derecha abajo: Posada Kahuel

Sudamérica. El Parque Pumalín posee una gran variedad de actividades que ofrecer al viajero aventurero, como trekking, kayak, observación de vida silvestre, escalada, entre otras.

VARIEDAD DE SERVICIOS Considerando la diversidad de actividades ligadas al ecoturismo, existe una amplia oferta de servicios gastronómicos con productos locales y frescos extraídos de sus costas y campos. Comidas hechas con un toque de historia, manos trabajadoras y ese sabor a sur que deleita el paladar de sus visitantes. Chaitén cuenta con servicios e instalaciones con los mejores estándares de calidad. Por ello, existen en la actualidad cómodos hoteles, cálidas cabañas y equipados sitios de camping para los más aventureros a precios razonables.

AISLADO, PERO ACCESIBLE A pesar de lo extremo de su geografía, existen diversas vías para llegar a la comuna de Chaitén. En avioneta, desde el aeródromo La Paloma en Puerto Montt. Los vuelos son diarios; el aterrizaje es en el nuevo y moderno aeródromo de Chaitén, en Santa Bárbara, a unos 10 kilómetros al norte de Chaitén por la Carretera Austral. Hay transfer de las líneas

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Arriba: sector El Amarillo del Parque Pumalín; izquierda: trekking de ascenso al volcán Chaitén; izquierda abajo: Carretera Austral

aéreas que reciben pasajeros que ingresan por esta vía. El tiempo aproximado de vuelo es de 45 minutos. Por vía terrestre, auto o bus, se puede acceder desde Puerto Montt por la Ruta 7, Carretera Austral, hasta Caleta La Arena para cruzar a Caleta Puelche en transbordador. Llegando a Hornopirén, es posible disfrutar de bellos paisajes y dos fiordos, luego se realiza otro trasbordo que recala en Caleta Gonzalo, a 56 kilómetros de Chaitén atravesando el parque Pumalín. Por vía marítima existe la empresa Naviera Austral que brinda un servicio de transporte de pasajeros, carga y todo tipo de vehículos en la macrozona que abarca desde Puerto Montt, Región de Los Lagos, hasta Puerto Chacabuco, Región de Aysén. El viaje a Chaitén es de aproximadamente 9 horas.

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Por Tomás Maquehue / Fotografía: Mario Mendoza


bicada en una de las zonas más lluviosas del país, la Región de Los Ríos atrae por su belleza natural. Interminables ríos, lagos de todos los tamaños y colores, bosques siempreverdes, termas y activos volcanes son parte del imponente paisaje que atrae a turistas chilenos y extranjeros. La geografía de la región ha dado vida a diversos ecosistemas, como el bosque valdiviano —especialmente la zona costera— y que se caracteriza por la presencia de increíbles alerces milenarios. Para conocer estos tesoros naturales, ubicado en la parte occidental de la provincia del Ranco, una parada obligatoria es la pujante ciudad de La Unión, capital provincial, ampliamente reconocida por su industria láctea, antiguos molinos y fábrica de linos. La ciudad, además, aún conserva vestigios de la arquitectura aportada por los colonos alemanes avecindados en la zona desde fines del siglo XIX. Por su cercanía al lago Ranco y al río Bueno, y su condición agrícola y ganadera, La Unión está rodeada de hermosos y bucólicos parajes campestres. Es así como por un camino asfaltado de no más de 10 kilómetros es posible llegar al pequeño puerto fluvial de Trumao, ubicado en la ribera norte del río Bueno. Trumao —cuyo nombre es un derivado de la palabra mapuche Trumag, que alude suelos de piedras— es una pequeña localidad rural llena de historia y tradiciones campesinas y huilliches. En décadas pasadas este villorio fue de gran importancia para el comercio agrícola de la zona. Aquí los vapores surcaban las aguas del río Bueno y a través de ellos, la mercancía llegaba a las localidades aledañas de la provincia de Osorno y de la comuna de La Unión. El ferrocarril también tuvo una participación importante en el desarrollo de la zona al impulsar un dinámico comercio de ganado y granos. Hoy en Trumao no viven más de 400 personas, pero todos los veranos son miles los turistas, lugareños y comerciantes que llegan hasta lo alto de una colina donde se ubica su vistosa iglesia —construida en madera nativa en el siglo XVIII por una misión religiosa franciscana— con el objetivo de disfrutar de las actividades culturales y gastronómicas insertas en la Feria de Turismo y Cultura de Trumao. La actividad, organizada por el municipio de La Unión, está acompañada de venta de artesanías, juegos infantiles, música, sesiones de acupuntura, yoga para niños, cabalgatas y, por supuesto, navegación en lanchas que zarpan desde su viejo puerto. En efecto, uno de los principales panoramas que ofrece Trumao a sus visitantes es la navegación

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por el río Bueno, considerado el segundo río más caudaloso de Chile tras el Baker. La navegación se puede realizar en cualquier época del año, contrastando los paisajes en sus cuatro estaciones. Para tal efecto, existen diversos tours, desde un recorrido mínimo de 20 minutos, que incluye visitas a la que es considerada la viña comercial más austral de Chile y actividades de turismo rural, hasta un track de 5 horas de duración que finaliza en el océano Pacífico, en el sector conocido como La Barra, lugar donde desemboca el río Bueno. Carlos Iribarne y Víctor Hugo Fontealba son dos de los empresarios que ofrecen este servicio. Revista Enfoque hizo esta navegación junto a un grupo de autoridades y empresarios, con motivo del lanzamiento de la Expo Fiesta de Otoño, evento artístico y cultural que se realizará en la ciudad en La Unión en el mes de abril y que busca fortalecer el turismo en la provincia del Ranco, en el inicio de la temporada baja. Ya a bordo de la embarcación Horacio Miranda Pastene, de propiedad de la familia Iribarne, en el primer tramo por el río Bueno nos encontramos con un sinnúmero de aves que embellecen el recorrido. Las garzas se roban las miradas de los turistas, quienes se esfuerzan por tomar la mejor fotografía. A poca distancia divisamos la viña Coteaux de Trumao, considerada


Izquierda: Escuela de la Cultura de La Unión (Foto: Mario Mendoza). Abajo: Iglesia de Trumao (Foto: Francisca Valdés)

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Arriba: Navegación por el río Bueno. Abajo a la izquieda: Yery Monasterio y sus gansos, A la derecha: Viña Coteaux de Trumao.

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la más austral de Chile y una de las más meridionales del mundo. Creada a fines de los años 90 por los hermanos Porte —ambos empresarios madereros de origen francés— esta pequeña viña ya comienza a llamar la atención de los enólogos y expertos. Su delicioso Cruchon Pinot Noir es un vino 100 % orgánico, realizado de forma totalmente artesanal. La originalidad y calidad de este viñedo, los premios que han ganado y su

extrema ubicación, lo convierten en una parada obligada. Ya decíamos que esta es una zona rural en el cual las actividades típicas del campo sureño comienzan a despertar el interés de turistas que buscan tranquilidad y conectarse con lo más auténtico. Un llamado a conocer la vida rural y la calidez de su gente es Yery Monasterio, una de las pocas emprendedoras de esta zona que ofrece


Mirador Parque Nacional Alerce Costero

actividades vinculadas al campo. Bajando de la embarcación, Yery recibe a los visitantes con una gran sonrisa mostrándoles el trabajo que realiza día a día. Los gansos son una de sus principales preocupaciones, ya que con sus plumas fabrica almohadas las que después vende en diversas ferias de la región. Además ofrece un menú campestre con cazuelas de gallina o pollo, pan amasado del día, diversas conservas y chicha de la zona. Pero esto no es así durante todo el año, porque en invierno esta zona se inunda, por lo que sus habitantes tienen que llegar en bote hasta sus casas. Por este motivo, el humedal de Trumao en épocas lluviosas es un excelente lugar para la práctica de kayak o navegación. El cambio del paisaje entre invierno y verano es impactante y altamente recomendado. La navegación termina en la desembocadura del río Bueno en una zona muy ventosa conocida como La Barra. Sin caminos para acceder a este aislado lugar, las pocas construcciones que se nos aparecen son contadas con los dedos de una mano. Todas las casas, incluida una pequeña escuelita, han sido construidas de alerce, material que las ha hecho invulnerables a temporales y terremotos. Algunos de sus 40 habitantes han acondicionado alojamiento para los turistas que se quedan por más de un día. También hay una zona de camping

y entre sus atractivos están caminar y disfrutar su solitaria playa, probar suerte con una pesca y escalar sus dunas de arena. El problema está en buscar una buena vía de regreso.

EL GRAN ABUELO ALERCE De regreso a La Unión, en nuestro segundo día de expedición, visitamos el Parque Nacional Alerce Costero, creado en noviembre de 2010 gracias al esfuerzo público-privado desarrollado por la Intendencia de la época, en conjunto con los Ministerios del Medioambiente y Bienes Nacionales, Conaf, los Municipios de Corral y La Unión y la agrupación ecologista The Nature Conservancy (TNC). Actualmente esta área protegida cuenta con una extensión de 24 694 hectáreas. En este parque,

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En el Parque Nacional Alerce Costero desde un comienzo es posible apreciar alerces de 300 años, en un sendero que destaca por las múltiples raíces que salen a la superficie debido al suelo rocoso. también se puede observar el impacto de la actividad humana, que en épocas pasadas quemaba los bosques para limpiar terrenos y extraer madera. El parque junto a la Reserva Costera Valdiviana — emplazamientos vecinos— son mudos testigos de la huella del hombre. Por ello, ambos lugares trabajan intensamente en la restauración del bosque, iniciativa que también pueden apreciar los turistas. Guarderías, zonas de merienda y camping, porterías de acceso, estacionamientos, una torre mirador para observar el entorno y nuevos servicios higiénicos básicos, reciben a los turistas que visitan este parque. Estos fueron algunos de los avances que se inauguraron este año tras la puesta en marcha oficial de la nueva infraestructura del sector Mirador del Parque Nacional Alerce Costero, y que tuvimos la suerte de estar entre los primeros en conocer. El trekking comienza a 850 metros sobre el nivel del mar, recorriendo un sendero marcado por una densa vegetación nativa y bosque siempre verde de canelo, helechos, luma, coigüe, mañío, tineo, tepa, hongos, y el mítico alerce. Desde un comienzo es posible apreciar alerces de 300 años en un sendero que destaca por las múltiples raíces que salen a la superficie debido al suelo rocoso. La mezcla de raíces y hojas nos da un minuto de descanso para fotografiar esta hermosa postal rodeada de flora nativa. La ruta hacia el “Gran Alerce Abuelo” se ve interrumpida por fuertes martilleos en los árboles que vienen desde las alturas. Se trata del inconfundible carpintero negro, que vuela de árbol en árbol buscando los troncos con los mejores gusanos e insectos. Con alrededor de 3 500 años de vida resistiendo grandes incendios y terremotos ocurridos en el pasado, este Lahuen, nombre mapuche del alerce, tiene un diámetro de 4 metros y un perímetro de 11 metros. En los últimos años este parque se ha vuelto más atractivo para las familias que visitan esta zona. Si amas la naturaleza y disfrutas observando los árboles nativos y la flora y fauna alrededor de los bosques, esta es una opción imperdible. Una buena invitación para disfrutar en cualquier época del año.

|Recomendado por:

Sernatur Los Ríos ejecuta su campaña de promoción de temporada baja “Descubre Los Ríos”, la cual busca minimizar la estacionalidad en la región. Más información en www.descubrelorios.cl

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Ilustración original de la revista de caricatura política neoyorquina Puck Building, publicada en enero de 1892. En ella el tío Sam regaña a un travieso niño chileno y lo amenaza con un ataque naval.

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a imagen resultaba tranquilizadora: cuando los soldados chilenos desembarcaran masivamente en las costas de California, los heroicos defensores de San Francisco, Santa Bárbara u Oakland los freirían vivos con la nueva súper arma desarrollada por Thomas Alva Edison, ¡los chorros de agua electrificada! ¿Podía dudarse acaso de la efectividad de este nuevo invento del creador de la ampolleta y la silla eléctricas? Los diarios y revistas patrioteros pusieron por el cielo al hombre que, apenas un año antes, había anunciado el asombroso “cinematógrafo”. Corría 1892. Por suerte, en medio de la histeria prebélica, algunas cabezas no renunciaban al saludable hábito de pensar por sí mismas. No sin ironía W.E. Bailey, miembro de la National Electric Manufacturing Company —un competidor de las empresas de Edison—, comentó que le parecía “muy divertido el esquema del Gran Mago (Edison) para matar enemigos en una guerra con Chile”. Y que más gracia le producía que ello fuera tomado tan en serio por el país, ya que “Edison nunca ha podido producir corriente alterna y su sugestión muestra que no entiende sus aplicaciones prácticas”. “El rayo de agua electrificada” era pura ciencia ficción. O, no sería raro, marketing. Pero ¿la guerra Chile-EE.UU. era acaso pura “política ficción”?

Todo había comenzado pocos meses atrás, en medio de la guerra civil de 1891. Los enemigos del presidente Manuel Balmaceda, la mayoría de los integrantes del Congreso, estaban sublevados. Con el apoyo de la Marina, habían creado una “Junta de Gobierno” en Iquique. Desde allí, gracias a las grandes empresas de la industria del salitre, encargaban la compra de armas en distintos lugares del mundo, ya que el ejército seguía siendo leal al Poder Ejecutivo. Uno de ellos era Estados Unidos. Precisamente por esa razón enviaron al carguero Itata al puerto Oakland para recoger 8 mil fusiles, comprados por dos de sus agentes, los Sres. Trumbull y Burt. El embajador del Gobierno chileno en Washington, Prudencio Lazcano, se enteró del hecho y logró que la justicia de San Francisco detuviera a Trumbull y ordenase el embargo de las armas. Pasó lo inesperado: No obstante tener unos marshalls a bordo para impedir cualquier maniobra, el capitán del Itata huyó con la nave y el Departamento de Defensa de EE.UU. lanzó en su persecución a los dos cruceros que tenía en San Francisco. Uno de ellos el USS Baltimore. Los rebeldes en Iquique, por su parte, enviaron el crucero Esmeralda para defender al Itata, al cual encontró a la altura de Costa Rica. A partir de acá los datos son confusos. Sea por prevención de un combate abierto, inoperancia u órdenes, las naves norteamericanas no detuvieron a los navíos chilenos en alta mar. Las dos flotillas llegaron juntas a Iquique. Allí, una de las naves de guerra “gringas” se quedó fuera del puerto y la otra entró en él, abordando al Itata. Los rebeldes no querían ni podían arriesgar

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Arriba: ilustración publicada en el periódico satírico Happer´s Weekly que grafica la gresca entre marines norteamericanos del USS Baltimore y civiles chilenos ocurrida en las afueras del bar True Blue en Valparaíso, el 16 de octubre de 1891. Abajo: foto del Crucero de Guerra norteamericano USS Baltimore, patrullando las costas de Valparaíso en abril de 1891. El conflicto entre Chile y Estados Unidos también se conoce como el “Affair del Baltimore”.

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que Washington se uniera abiertamente al Gobierno de Balmaceda, con quien simpatizaba, de manera que —tras negociar— se llegó a un acuerdo: los marineros norteamericanos permitieron que se desembarcara parte de los pertrechos bélicos, a cambio de que el Itata regresara a California y pagase una multa por la violación de las leyes de neutralidad. Como bien lo relata Mario Barros en su Historia Diplomática de Chile, “las dos partes estaban jurídicamente descaminadas. Chile no podía autorizar la fuga del Itata, pero EE.UU. tampoco tenía derecho a internarse en aguas territoriales chilenas y capturar una nave nacional”. El asunto derivó en un caso que llegó a la Corte Suprema estadounidense, la cual ordenó pagar una indemnización a Chile y, a la vez, ratificó la multa al Itata. En el intertanto se supo que otra nave chilena, el Maipo, había logrado sacar clandestinamente armas —también desde California (solo para perderlas al hacer una escala en el Callao)— y los rebeldes habían ganado la guerra civil. De pronto, estos chilenos que hacían lo que se les daba la gana en el océano Pacífico encajaron perfectamente en las necesidades del creciente bloque político en Estados Unidos, que deseaba abandonar la política antimilitarista y antiintervencionista imperante (la historiadora Bárbara Tuchman resumía tal actitud recordando cómo, al proponerse la creación del título de “almirante”, un congresista de los tiempos revolucionarios exclamó, furioso, “¿Llamarles almirantes? ¡Nunca! ¡Luego querrán que les llamemos duques!”). Ya no era más así. En 1891, muchos almirantes estadounidenses habían leído el bestseller de no ficción del momento, La influencia del poder naval en la Historia (editado en 1890) escrito por el capitán Alfred Taylor Mahan. Este decía que los países o imperios que dominaban los mares ganaban las guerras y derrotaban a sus enemigos. Siempre. Y no hacía cuatro años


que William C. White, secretario de Marina, había indicado que concordaba con Mahan en que la flota de EE.UU. “no era rival para la armada de Chile, y mucho menos para la de España”. El terreno estaba abonado. El 16 de octubre de 1891 el USS Baltimore —anclado en Valparaíso— permitió que, por primera vez, sus 117 tripulantes bajaran a tierra. Estos fueron al bar True Blue y se emborracharon. Una versión, convenientemente chauvinista, dice que un marinero yanqui escupió un retrato de Arturo Prat y ahí se armó la grande. Otra, convenientemente balmacedista, que matones del nuevo Gobierno veían a los yanquis como aliados del Gobierno derrocado y los provocaron. Sea como fuere, combos fueron, combos vinieron: se necesitó a 40 policías para terminar la gresca. Al disiparse el polvo había casi medio centenar de marineros y diez chilenos presos… y dos tripulantes muertos. Desde Washington se hizo saber que esperaban un pedido formal de disculpas por la “evidente” animosidad chilena. En Santiago se respondió que en Chile el Poder Judicial era independiente y, hasta que se terminara la investigación, no había nada que comentar. Los diarios de ambos países, influenciados tanto por vender como por intereses partidarios, impulsaron la histeria bélica. Parecía una tormenta en un vaso de agua (de esos chicos). Entonces, para sorpresa de todos, el presidente de los Estados Unidos, Benjamin Harrison, en el tradicional discurso sobre el estado de la Unión del 8 de diciembre de 1891, habló del incidente ante el Congreso en pleno. De inmediato, la embajada inglesa y otras advirtieron a Chile que Washington pensaba invadir la zona de las salitreras. Usando una resolución confidencial, el 25 de enero de 1892, el Senado de EE.UU. “le

dio carta blanca (a Harrison), incluyendo la declaración de guerra si era necesario”. Los cruceros Boston y Yorktown fueron enviados de inmediato rumbo a Chile. Sin saberlo, pero ya alarmado por el enredo, ese mismo 25 el presidente chileno Pedro Montt tomó la decisión de pedir disculpas y las envió a EE.UU., donde Harrison informó al Congreso de ellas el 28. El pago de indemnizaciones a las familias de los dos marineros muertos selló el asunto y los sables dejaron de afinarse entre sí. Hubo un ganador claro en todo este alboroto: los partidarios del expansionismo militar en EE.UU. Y entre ellos uno muy especial: Theodore Roosevelt, el futuro presidente de la política del “Gran Palo” (Big Stick). No mucho tiempo después, la esposa del político, en una conversación, comentaría sobre esas jornadas, “¿Te acuerdas cómo acostumbrábamos a llamar el Voluntario Chileno a Theodore y burlarnos de él por sus sueños de encabezar una carga de caballería?” No serían meros sueños. En EE.UU., luego del “asunto chileno”, las autoridades le hicieron caso a Mahan y Roosevelt, y comenzaron a construir, entre 1894 y 95, su primera serie de naves de guerra de 10 mil toneladas. Con ellas, Washington iniciaría sus intervenciones: Hawaii, Cuba, Filipinas, Puerto Rico, Haití, Nicaragua, China. Muchas de ellas elaboradas y encabezadas por Roosevelt. De quien, al enterarse de ellas, el Káyser Guillermo II del Imperio Alemán, siempre decía: “¡Ese es mi hombre!”. The Chilean Volunteer. Texto extraído del libro La Patria Insospechada, del periodista Rodrigo Lara Serrano con autorización de Editorial Catalonia, correspondientes al capítulo 15 “Los días del Chilean Volunteer”. Retoque digital de las imágenes y diseño: Marisa Polenta.

La historia desconocida de Chile || 53


Mejorar la productividad y desarrollar nuevas oportunidades de negocio son parte de los objetivos que persigue el Programa de Fomento Productivo para la Industria Mitílido.

54 || Enfoque

educir brechas tecnológicas con el fin de mejorar la productividad y competitividad de las micro y pequeñas empresas (mypes) mitilicultoras de la Región de Los Lagos, es el principal objetivo que persigue el nuevo “Programa de Transferencia e Inversión en la Mype del Mejillón Chileno”, que ejecuta el Servicio de Cooperación Técnica (Sercotec). Con un total de $800 millones, recursos provenientes del Gobierno Regional, este programa se desarrollará a través de un concurso que permitirá financiar proyectos que van desde los 3 a 6 millones de pesos. Es un subsidio no reembolsable que busca incorporar tecnología (cosechadoras, sembradoras y plataformas de trabajo) en un sector en el que la actividad productiva se realiza principalmente de forma manual. Así como también busca responder a las necesidades de la industria, como por ejemplo la

captación de semillas y cambio de flotadores, instancias que se están trabajando en la Mesa Público Privada de Mitílidos. “La mitilicultora tiene un fuerte componente microempresarial con una importante necesidad de mecanización, de incorporación de tecnología, de flotabilidad y de profesionalización de sus actividades productivas. Es por esto que como Gobierno estamos lanzando esta iniciativa que beneficia a todos los productores y muy especialmente a los afectados por la marea roja, para quienes existe incentivos”, señaló Marcelo Álvarez, director regional de Sercotec. Las postulaciones están abierta hasta el 13 de mayo. Más información en: http://www.mesamitilidos.cl http://www.sercotec.cl


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