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CEIP. JOSÉ CORTINES PACHECO - LEBRIJA


CEIP. JOSÉ CORTINES PACHECO - LEBRIJA

Mª José Raposo Romero 6º A

Marina Cañete Arriaza 6º A

Rocío Fernández Bellido 6º B

José Manuel Navarro 6º B

Irene Doblado Andrades 5º A

Juan Francisco Vidal 5º A

Marco Cordero Jurado 5º B

Rocío Ruiz Ramírez 5º B

Alberto Muñoz Ruiz 4º A

Victoria Bellido López 4º A

Pablo Caro Marín 4º B

Javier Parra Durán 4º B

Eva Macías Márquez 3º A

Paula Valencia 3º A

Araceli Rodríguez 3º B

Lucía Sánchez Granado 3º B

Ángela Serrano García 2º A

María Fernández Fdez. 2º A

Silvia Romero Cazalla 2º B

Andrés Falcón Pérez 2º B

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Nerea Granado 1º A

Pablo Montero 1º A

Carmen Jiménez 1º A

Celia Pilar Dorantes 1º A

María Ruiz Castel 1º B

Lucía Falcón Marín 1º B

Elena González 3º A – E. Infantil

Pablo Pérez López 3º A - E. Infantil

Irene Cordero 3º A - E. Infantil

Fco. Manuel Sánchez 3º A - E. Infantil

Cristina Díaz 3º B - E. Infantil

Salvador López 3º B - E. Infantil

Inmaculada García 3º B - E. Infantil

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Ángela Celia Sánchez 3º B - E. Infantil


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Había una vez un niño llamado Peter que se encontró con el Patito Feo 5


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El patito, que no encontraba a su madre, estaba llorando. Peter le puso unas alas y salieron a buscar a la mamรก de Patito Feo. 6


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Patito Feo encontró a su mamá y se fueron a vivir los tres juntos. Colorín, colorado, este cuento se ha acabado. Elena González Rodríguez Pablo Pérez López 3º A Educación Infantil 7


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Cenicienta fue a comprar a la tienda y después se encontró ... 9


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… al lobo. Cenicienta se asustó mucho. El lobo le dijo: - ¡No tengas miedo! 10


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Los dos se hicieron amigos y se fueron de picnic. Colorín, colorado, este cuento se ha acabado. Irene Cordero de la Chica Francisco Sánchez Gómez 3º A Educación Infantil 11


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Érase una vez un pajaríto que no podía volar porque tenía un ala rota 13


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y soñaba con llegar a las estrellas. Como no podía, le pidió ayuda... 14


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... a su amiga cigüeña que lo llevó hasta las estrellas en su pico. Cristina Díaz Ganfornina Salvador López Vargas 3º B Educación Infantil

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Había una vez una niña que vivía en una casa de campo. 17


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Un día apareció un ratón que estaba herido. Ana lo llevó a su casa y lo curó. 18


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Ana le construyó una ratonera y se lo quedó en su casa. Inma García Benítez Ángela Sánchez Sánchez 3º B - Educación Infantil

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Érase una vez una niña que vivía en una casa que era una fresa. Vivía en Fresilandia con su hermano Compotita. Hoy era el cumpleaños de Compotita e iban a celebrar una fiesta en la casa de “Tarta de Fresa”. Primero fueron a casa de Galletita a por galletas para la fiesta y Rodi lo destrozó todo y dieron unas galletas muy ricas y encontraron encima de la tarta más chica una fresa e hicieron una tarta de chocolate y nata y bailaron alrededor de la mesa con un gorro de hojas. Colorín colorado este cuento se ha acabado Carmen Jiménez Celia Dorantes 1º A 20


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Spiderman es volador y en las manos tiene telarañas. Está en casa de su abuelita y algunos días se va y trepa por las paredes, para salvar a las personas cuando están en peligro.

Un gatito tiene cuatro patas.

También

tiene

hociquito y bigotes. Está en su casa con su familia de gatitos y comen ratoncitos cuando tienen hambre y cuando no juegan a morder el ovillo de lana.

Nerea Granado Pablo Montero 1º A 21


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Hace mucho tiempo, en un país muy lejano, nació una princesa que era muy hermosa. Pasaron los años y la princesa se hizo mayor. La princesa era muy guapa y cantaba muy bien. Un día la princesa estaba paseando por el jardín, cuando vio una lucecita brillante y la siguió. La lucecita era un hada de las estrellas. El hada soltaba polvitos que brillaban y, a medida que iban cayendo los cogía. Los polvitos conducían a una escalera por el cielo, y la princesa subió. Encontró una ciudad perdida que se llamaba Adinc Adams. 22


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La

ciudad

era

de

hadas que revoloteaban por las calles. Estaba

anochecien-

do y la princesa se acostó en una cama, pero no se podía dormir, porque estaba muy oscuro, pasado un minuto, la princesa estaba profundamente dormida. A la mañana siguiente jugaron todos juntos. Cuando la princesa estaba muy, muy cansada, de repente apareció un hada que le dijo: “Yo te llevaré a tu casa”. Y así fue, el hada la llevó a su casa y vivieron felices para siempre jamás.

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María Ruiz Castel 1º B


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Érase una vez un conejito muy pequeño que vivía

con

su

mamá. Un día su madre que

le fuera

dijo al

bosque y como de costumbre le hizo caso. Cuando salió de su casa, se tropezó con una piedra y el canasto de huevos de chocolate que llevaba se rompió, pero el conejito no se dio cuenta de que se le ha- bía roto el canasto de huevos de pascua y cuando iba a llamar a la puerta se dio cuenta de que se le habían roto. Salió corriendo a buscar los huevos, pero no encontró ninguno. Después se dio cuenta de que antes, había una piedra enorme, donde tropezó, que ahora no estaba y vio al descubierto los huevos. 24


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El conejito tuvo que volver

atrás y cuan-

do llamó a la puerta le abrió su abuela y le dio los huevos y todos vivieron felices y comieron perdices.

.

Lucía Falcón 1º B

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Érase una tarde de primavera en la que fui al lago de los peces. Vi a un pez muy pequeñito que no podía nadar muy bien. Fui al tobogán y también había un lago, pero con peces más grandes. Fuimos a descansar debajo de un árbol, porque allí hacía fresquito y en el sol hacía demasiado calor. También fuimos a la heladería donde había una pecera con muchos peces, era una pecera grandísima y había peces de todas las clases. Ángela Serrano García 2º A

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Érase una vez en Brasil donde vivía un pequeño lorito azul llamado Blu. Un día lo capturaron y se lo llevaron en un camión de aves tropicales. La puerta del camión se abrió y una caja de madera se cayó, y dentro estaba Blu. Una niña encontró la caja donde estaba Blu. La niña se lo llevó a su casa y Blu se asustó un poco. Blu iba creciendo muy rápido y la niña también. Eran muy buenos amigos. Blu iba creciendo muy rápido, pero no sabía volar. 27


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Después fue un hombre a casa de Linda, que así se llamaba la niña. El hombre, que se llamaba Juan le dijo a Linda que tenía que llevar a Blu a Brasil, a Río de Janeiro. “Si no, su especie se extinguirá”. Linda llevó a Blu a Río de Janeiro y Blu se enamoró de una preciosa lora llamada Perlita y los dos tuvieron loritos. .

María Fernández Fernández 2º A

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Érase una niña llamada Gloria que estaba pensando

en

ver

un

arcoíris.

De

pronto,

¡cataplún!, sonó un trueno y dejó de llover y salió un arcoíris precioso. Gloria se puso bajo el arocoíris y éste desapareció. La niña se puso muy triste. Al rato apareció otra vez. Llegó la noche y Gloria se quedó dormida y soñó con un arcoíris en el que se montaba y 29


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podía tocar el arcoíris. Al

día

siguiente

hacía mucho frío, empezó a llover fuerte y salió un arcoíris descolorido. Gloria cogió pinturas y empezó a pintar el arcoíris ...rojo, azul, morado, rosa, verde y violeta. Gloria se puso muy feliz de poder ayudar al arcoíris y comprendió que no se podía poner debajo. Silvia Romero Cazalla 2ºB

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En una galaxia, muy lejos de aquí, había un planeta de muchos colores, con personas de colores. Allí también había agentes Inks y una bola de color llamada Blob. Los colores eran los enemigos de los agentes Inks que los ponían a todos blancos. Hasta que … ¡llegó Blob! Los agentes Inks lo pusieron todo blanco. Blob tenía que dar la vuelta a ese planeta, pintando, claro, y luchando, pero .. ¡necesitaba color! 31


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Había máquinas que absorbían el color. Si Pablo tocaba algo con el rojo y después con azul, pintaba en morado y si tocaba casas y

objetos

con

los colores, se pintaban.

Blob

empezó a pintar y entonces comenzó la lucha. El jefe Ink envió su primer obstáculo: eran los Inks que llegaron con bombas, después con bazocas, etc. En el último pueblo se montó una gran pelea. Pablo consiguió destruir la nave de los Inks. Así Blob ganó la batalla y le nombraron rey del color. ¡Hip, hip, hurra!. Andrés Falcón Pérez 2º B

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Érase una vez una familia de leones. La leona estaba embarazada de Leo. Cuando nació se dieron cuenta de que Leo era … ¡blanco!. Luci, la hermana mayor de Leo dijo: ¿“Cómo va a sobrevi-

vir, si es blanco?” -No lo sé -dijo el padre. -¡No se parece a nadie –interrumpió la madre– Sí su hermana tiene el pelo naranja, y su padre también y, por supuesto, yo también. ¿Cómo va a ser que tenga el pelo blanco? -Bueno, eso es lo que menos importa –dijo Búfalo. 33


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-Entonces, …¿qué es lo que más importa?

-

preguntó Madonna. -¡Oye! -interrumpió Luci -¿Y Leo? Leo no estaba, se había ido. Madonna se puso a buscarlo y encontró una leoncita muy aventurera. La leoncita le dijo a Madonna: “Hola, me lla-

mo Saray, ¿cómo os llamáis?” -Mira, este es Búfalo, el padre; esta es Luci, la hermana mayor y yo, la madre, que me llamo Madonna. Bueno, falta uno que es Leo y no lo encontramos. Y, por cierto, ¿lo has visto? -¿Cómo es? -dijo Saray -Es un león blanco, de un año –dijo Búfalo. -Sí, lo he visto. He estado con él en la selva de la Amazona y en el desierto del Sahara y después se ha ido ¿Queréis que os guíe? –dijo Saray.

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-Sí, por favor –dijo Luci -Pues, ¡en marcha! -dijo Búfalo. Caminaron tres horas hacia el desierto del Sahara. Cuando llegaron no había rastro de Leo. Se volvieron a su casa. -A lo mejor está en la selva del Amazona –dijo Madonna. -Puede, vamos a mirar –dijo Saray. Caminaron siete horas rumbo a la selva del Amazona y cuando llegaron escucharon un rugido -Es Leo –gritó Saray. Saray salió corriendo a darle un beso a Leo. -¡Ah!, se me olvidaba deciros que Leo es mi novio –gritó Saray. -¿Co-co-cómo? -tartamudeó Madonna. -¡Síii! ¿te gusta? -dijo Leo. -Sí, pero tan de repente, no me lo esperaba – 35


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-Bueno, eso es lo que menos importa. Lo

importante

es

que Leo esté bien – dijo Luci. Después de cinco años Saray y Leo se casaron y tuvieron siete leoncitos. Tres eran hembras y cuatro machos. Las hembras se llamaban Elena, Elina y Sofía; y los machos: Tay Lang, Adriano, Sig y Max y todos vivieron felices para siempre. Eva Macías Márquez 3º A

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Había una vez una cebra que era muy feliz, porque tenía unos padres maravillosos y pertenecía a una gran manada. Su padre se llama Felipe y su madre Rosa y la hija Saray. Una mañana el padre de Saray, que era el jefe de la manada, les dijo a todos: -Hoy la manada irá al norte de la sabana africana, para poder comer, porque aquí ya no hay hierba. Mientras la manada se movía, Saray vio a otra cría de macho que iba con sus padres. Cuando ya estaban en el norte de la sabana, Saray se acercó a Carlos, que era la otra cría que había visto en el camino, y se presentó. Después de un largo rato hablando con él, su madre la llamó para comer. Después de comer Saray le preguntó a su madre si podía ir a jugar con Carlos, que le había parecido una cebra muy simpática, agradable, obediente e inofensiva. 37


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Su madre le dijo que sí y Saray, muy contenta se fue a jugar. Al cabo del tiempo Saray y Carlos se casaron. Su boda fue muy divertida, graciosa y muy animada. Fue un día de primavera, en el mes de mayo, con el sol en lo más alto del cielo, ni una nube de lluvia y una temperatura ideal. Después de dos años de casados tuvieron una cría y la llamaron Marina. Eran muy felices porque tenían una cría muy graciosa, simpática,

guapa,

obe-

diente, duce y muy astuta. Marina fue creciendo y quería viajar por el mundo. Cuando cumplió los dos años Marina habló con sus padres y dijo:

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-Quiero viajar por el mundo, porque es mi sueño desde pequeña. -Pero hay muchos cazadores y es muy peligroso –dijeron sus padres –No queremos que te vayas. -A mí no me da miedo –dijo Marina. -He dicho que no –dijo el padre. Marina se propuso escapar y cuando pasaron dos días se fue, dejando una nota a sus padres que decía:

“Papá, mamá, gracias por haberme cuidado durante este tiempo, pero salgo a cumplir mi sueño de viajar por el mundo y formar mi propia manada. Un beso para las dos. Marina.” Al día siguiente Marina se encontraba muy lejos de la manada y estaba muy contenta por hacer su sueño realidad. De pronto apareció un cazador con dos perros que los mandó a que le atacaran, pero Marina, con su astucia, los burló y se escapó. Luego anduvo tres horas y encontró otra sorpresa: un río lleno de cocodrilos. 39


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Ella se dispuso a cruzarlo, porque al otro lado había hierba y empezaba a tener hambre. Vio que había un hueco y entonces intentó cruzarlo, pero cuando se metió, aunque nadó velozmente, le dieron un bocado en la pierna tra- sera. Salió viva, pero fue una dura batalla y necesitaba descansar. Entonces vio una cueva y se adentró en ella. Marina estaba muy asustada, porque era una cueva muy oscura, pero recordó a sus padres, a sus amigos en la manada y se quedó dormida. Cuando despertó tenía muchísima hambre y buscó un sitio en el que hubiera hierba y empezó a comer. Empezaba a aburrirse y sentirse sola, sin nadie con quien jugar. Pensaba en sus padres y familia, en la comida y el agua que en la sabana no faltaba. Marina pensó en volver, aunque le daban miedo los cocodrilos. Cuando empezó a andar, de camino a casa, Marina se fijó bien y vio otro camino 40


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más largo, pero más seguro. Anduvo durante cuatro días por un camino largo, seco y sin hierba. Ella empezaba a tener hambre y sed, y ya no tenía fuerzas. Entonces

se

en-

contró con la manada. Se puso a saltar de alegría y corrió hacia ellos. Marina empezó a buscar a sus padres hasta que por fin los encontró y Saray abrazó a su hija. Marina le prometió a su madre que nunca volvería a escaparse. Paula Valencia Rodríguez 3º A

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A Paula

le gusta jugar al

fútbol. Es una niña alta, guapa, con los ojos marrones y el pelo castaño. Paula tiene un hermano que se llama Antonio, que es bajito, con ojos verdes y pelo negro. A Paula no la dejaban jugar en el colegio al fútbol, pero ella se lo dijo a la maestra y ésta convenció a los niños para que la dejaran jugar. El primer día que jugó, Paula metió dos goles , uno de penalti y otro de cabeza, y gracias a ella ganaron la liga. Los niños le dijeron que era muy buena jugando al fútbol y se hicieron amigos para siempre. Lucía Sánchez Granado 3º B 42


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En un colegio hay 24 niños, Amanda, Javier, Aitor, Dario, Ana, Paula, Claudia, … y el fantasma que vivía en el colegio y hacía cosas muy divertidas, como asustar a los niños. Los niños y niñas también vivían en el colegio. El colegio era de color negro y verde y las habitaciones

también,

las camas eran de color negro. Jorge, Celia y May encontraron un libro del colegio en el despacho del director. El libro decía todos los directores que había tenido el colegio. Uno se llamaba Ricardo, otro Ulises y el otro Culebra, y dentro había un sobre en el que había una llave del cuarto 25, y los niños decían: “¡Pero si aquí sólo hay 24 cuartos”. 43


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Cogieron

la

llave e intentaron abrir todas las puertas, pero

ninguna

se

abría, no encontraban la puerta adecuada.

El

cuarto 25 era el del fantasma, que era invisible, y el cuarto también. Pasados unos días ocurrió un terremoto y no pasó nada hasta dos días. Y al final descubrieron que en el colegio había un fantasma.

Araceli Rodríguez Guerrero 3º B

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Pedro era pobre y vivía en una casa vieja y pequeña. Pedro

era

alto

y

fuerte y por dentro muy buena persona. Tenía un vespino y le encantaba, pero su sueño era correr competiciones. Las competiciones que quería correr era en motos G.P., pero su dinero y sus notas decían que no. Un buen día un amigo del padre llamó a su móvil. El amigo del padre era profesional en las motos G.P. Paco, el profesional, le dijo que si quería correr en el circuito de Jerez. Pedro, con muchas ganas, le dijo que sí, que sí quería correr en las motos. A Pedro, para que se quedara más tranquilo, le dieron una moto Fiat. 46


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Su compañero se llamaba Juan, y él ganó muchas más competiciones. Iban a empezar la carrera, pero un competidor le vació la rueda a Juan, poniendo en peligro su vida. Empezaron la carrera muy tranquilos, pero en la última vuelta y en la última curva Juan no pudo mantener el equilibrio y tiró su moto al suelo y la de otros competidores. Pedro, al ver caer a Juan se llenó de orgullo, apretó las manos y cruzó la meta, ganando la carrera. En la entrega de trofeos Pedro pidió el micrófono, diciendo: -Este trofeo se lo dedico a mi amigo y compañero Juan, se lo daré mañana por la noche. Si me está escuchando, ¡esta copa es suya!

Alberto Muñoz Ruiz 4º A

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Érase una vez, una noche fría en la que había caído una nevada. A la mañana siguiente, paró de nevar y salieron todos los niños y niñas a jugar. La hija del zapatero salió a jugar. Era morena, con el pelo lacio y castaño, delgada y alta. Salió a jugar con la nieve. Con sus manos hizo un muñeco de nieve, con unos ojos de botones y una boca de regaliz. Pasó un tiempo con mucha nieve, los niños la disfrutaron mucho y pasado un mes empezó a hacer mucho calor. La hija del zapatero metió el muñeco de nieve en su casa pero …, día tras día el muñeco de nieve se iba derritiendo. Hasta que un día de mayo, que hizo mucho calor se acabó de derretir. 49


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La niña lloró y lloró y a la ciudad agua le dio, hasta que un ancianito que pasaba por allí le dijo: -Niña, por favor, no llores más, porque sabes que para el próximo invierno tú podrás hacer otro, otro y otro. -La niña dejó de llorar y le dijo: -Gracias, no sabía que para el año que viene podría hacer otro. Llegó el año siguiente y la niña hizo otro muñeco de nieve mucho más grande.

Victoria Bellido López 4º A

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Hace mucho tiempo vivían cuatro pingüinos que se llamaban: El mayor Jony, el mediano Charlye, el chico Pablo y el pequeñín Alex. Los cuatro eran agentes secretos y vivían en un zoo que estaba en España. Un día les llamó su comandante, “El ojo de parche” y les dijo: -Tenéis que ir a la Antártida a luchar contra vuestro peor enemigo, Horror, el delfín malvado. -En tres horas estaremos en la Antártida –dijo el pingüino mayor. Pasadas

las

tres

horas estaban en la Antártida, pero no veían nada, pero, ¡de repente salió de la tierra un gran castillo! Los cuatro fueron corriendo hacia el castillo. Cuando llegaron, la puerta estaba cerrada y se abrió sola. Los cuatro entraron y, ¡era impresionante, había cables, una pantalla gigante y unos focos que alumbraban mucho! 52


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De pronto, apareció Horror, el delfín malvado, y al lado tenía un gran ejército de cangrejos y el delfín dijo: -Os voy a tener que preparar, porque he creado un gran cangrejo con una pinza de metal. -Ya estamos preparados y ese cangrejo no será nada para nosotros –respondió Jony. Horror, el delfín malvado, cogió su mando, le dio a un botón y de una gran puerta salió el cangrejo gigante. -Parece peligroso y fuerte –dijo Pablo. -¡Vamos a por él! -gritó Charlye. Los cuatro pingüinos comenzaron a atacar. Pablo se montó en una pinza de metal, pero el cangrejo dio una sacudida y salió por los aires; Alex fue corriendo, se metió entre las patas y se montó por su gran cola, escaló hasta la cabeza, tiró de sus antenas hacia atrás y el cangrejo se cayó; entonces Jony se montó 53

por la barriga y se


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quería meter por la boca, pero era muy gordo, por lo que llamó a Chalye, que se metió y llegó al estómago. Allí empezó a pegar puñetazos y el cangrejo explotó y la sangre y los líquidos cayeron en los cables y empezaron a echar fuego. El castillo empezó a arder y caían trozos del techo. Los cuatro pingüinos encontraron la puerta de salida, salieron y se fueron lejos. Horror, el delfín malvado, murió porque se le cayó un trozo del techo encima. Entonces los cuatro pingüinos dijeron: ¡Bien, lo conseguimos! Pablo, con su móvil, llamó a su comandante, “El Ojo de Parche” y le dijo: -Tráenos el helicóptero -Vale, pero, ¿lo habéis conseguido? -¡Síii! -respondió Pablo Una hora después estaban en el Zoo y vivieron felices por mucho tiempo.

Pablo Caro Marín 4º B

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Había una vez un príncipe que tenía muchas cosas, pero estaba aburrido. -¡Vamos, juguemos a las canicas! -¡Vamos, juguemos a los bolos! -¡No!, no me gustan vuestros juegos – respondía el príncipe. Entonces los sirvientes fueron al mercado, en el que había muchas tiendas.

Esto es un mensaje del príncipe: “Inventad un juego y ganadlo y yo os daré un premio”. Nerina vio niños jugando en la calle y les preguntó: -¿Cuál es vuestro juego favorito? - Es éste –le respondieron. Nerina hizo un juego parecido al de los niños, pero más pequeño. Fue al palacio, que es grande y lujoso y le enseñó su juego a Behub. -Se llama ajedrez y tiene dos reyes. Tú, ¿cuál quieres? -le preguntó al príncipe. 56


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-¡Quiero ser el rey negro! -le respondió. Ambos empezaron el juego. -¡Ah, ah!, voy ganando. -Sí, pero ten cuidado con tu rey -¡Tú no puedes llevarte mi rey! -Sí que puedo, mira. Y Nerina ganó la partida. -No me gusta perder. ¡Quiero ganar! -decía el príncipe. -¿Te gusta este juego? preguntó Nerea -Sí,

¿podemos

jugar

otra

vez? -respondió el príncipe. Nerina ganó de nuevo. -Has ganado el premio, ¿quieres mucho oro? -No, -respondió Nerina– quiero esos sacos de arroz para mi familia.

Javier Durán Parra 4º B 57


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Hola, amigos, os voy a contar la historia de dos

mellizos:

Juan

y

Mónica. Todo empezó en la noche del lunes pasado, cuando los mellizos estaban viendo un programa sobre hermanos gemelos que se comunicaban por telepatía, pero casi nadie los creía, porque piensan que es imposible. Tras ver el programa se acostaron y esa noche comenzó la aventura. Se despertaron y, … ¡llegaban tarde al colegio!. Corriendo se vistieron y salieron pitando. En el cole la maestra reñía a Carlos y los demás niños le miraban. Mientras, Juan y Mónica vieron que la vieja pizarra verde estaba cada vez más mojada. ¿¡Estaba llorando!? Tras las clases Juan y Mónica se quedaron en el aula para inspeccionar la pizarra. Se lo comentaron al portero. -Señor Martínez, la pizarra vieja está llorando –dijo Juan. -Lo siento, es imposible, dejadme que estoy trabajando –respondió el portero. -Al menos déjenos llevarla al almacén –volvió a decir Juan. -Está bien –contestó el portero. Volvieron a casa y allí recibieron una llamada intrigante. Era el director diciendo que al día siguiente no había clase por inundación. Tras la llamada fueron al colegio y allí se llevaron una sorpresa: ¡El agua venía 58


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del almacén! Abrieron la puerta y la pizarra seguía llorando, pero esta vez tenía algo escrito. Mónica comenzó a leer: “Hola, chicos, me siento inútil tras esas pizarras digitales y me gus-

taría que me buscarais un trabajo, por favor”. Tras leer esto fueron a buscar una solución a la biblioteca. Allí buscaron en todas las guías telefónicas, pero no encontraron nada. La bibliotecaria entregó a Mónica una nueva guía de este año. La abrieron y encontraron algo parecido a esto: “Recogida de objetos para el Sahara

„Pedro Riquelme. Teléfono 618976654” Tras una llamada

quedaron

con el tal Pedro, el viernes

a

17:00,

porque

las a

esa hora se iba su madre de casa. Llegó el gran día y a las 17:00 se

presentó

Pe-

dro. Le comentaron su plan y fueron al colegio. Tras una misión ensayada robaron la vieja pizarra. Pedro y Mónica la cogieron mientras Juan vigilaba, por si venía el portero. La metieron en el coche para que al día siguiente Pedro la llevara al Sahara. Volvieron a su casa felices por la buena acción, pero la alegría les duró poco, porque su madre y el portero se enteraron y los castigaron. Al cabo de unos días recibieron una carta que decía:

“Queridos amigos: Soy Pedro y os saludo desde el Sahara. Aquí hace mucho calor, pero 59


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los niños no están en su casa a la sombra, están aprendiendo y jugando con vuestra pizarra. Gracias a vosotros, ellos y la pizarra son muy felices. Gracias.” Después de leerla, pasó algo muy extraño. Juan se despertó y estaba en su habitación ¡Era un sueño!, y resulta que Mónica había soñado lo mismo. Se hicieron famosos porque su madre los presentó al programa de los mellizos que se comunicaban por telepatía. Todos los del pueblo conocían su historia y al portero le gustó la idea de donar la pizarra. Y, … dio la casualidad de que el que llevó la pizarra al Sahara fue un señor llamado Pedro. Eso es un misterio que queda por resolver. Irene Doblado Andrades 5º A

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Esto ocurrió en el siglo I, cuando un niño llamado Cismi movió su mano y en la otra sintió un cosquilleo y dijo: -¡He sentido un cosquilleo! ¿Esto qué es? Salió corriendo a casa de su abuelo Peliqui, porque no tenía ni padres ni abuela y le dijo: - ¡Mira abuelo! Cismi

- Oye, ¿qué es ese cosquilleo?

- No sé -respondió Cismi. Bajaron a la ciudad de Cantella, porque vivían en el monte, a las afueras de la ciudad. Cuando llegaron al ayuntamiento, el abuelo le dijo al alcalde Saturalla: -¡Mira este cosquilleo! Es verdad, esto necesita un nombre: “V” por su velocidad, “I” por su invisibilidad, la “E” por su esfuerzo, “N” porque no hace daño, la “T” por tener que mover la mano para sentirlo y la “O” porque orienta hacia adonde va.

Y así es como Peliqui y Cismi inventaron la palabra

“VIENTO” y se hicieron muy famosos y por eso el viento siguió soplando de siglo en siglo. Juan Francisco Vidal Navarro 5º A 61


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Son tan preciosos mis pollitos, delgaditos, que son tiernos, y tan finitos … que en el mundo no hay pollitos, tan bonitos, como los míos. Pían, corren, saltan, chillan, vienen y van, y se pelean, como locos por un trozo de pan. Son tan tiernos, tan chiquititos, y tan finitos … que en el mundo no hay pollitos, más graciosos y más

bonitos

que mis pollitos delgaditos. 63

Rocío Ruiz Ramírez 5º B


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Marco era un chaval feo, bastante bajito y con una verruga gigante en la nariz con la que espantaba a todas las personas que se acercaban a él. Por esa razón Marco siempre estaba solo, y la única forma de que se le curaran todas esas imperfecciones que tenía, era ayudando a las personas que creía que estaban en peligro. Para eso Dios le otorgó unos poderes, como superfuerza, visión láser, supervelocidad, y todos aquellos poderes “guays” que os podáis imaginar. Dios le puso unos límites: sólo podía utilizar esos poderes cuando de verdad fueran necesarios … y en la época en que estábamos era muy inusual que alguien estuviera en peligro, gracias a los grandes avances tecnológicos, que habían convertido a la ciudad en un lugar pacífico y sin ningún tipo de peligro. Pero Marco se estaba temiendo lo peor, tenía un mal presentimiento y sabía que pronto ocurriría algo malo. Un día, mientras estaba jugando le vino a sus supersentidos un mal presentimiento que jamás había captado y se dio cuenta de que en ese mismo momento iba a pasar algo malo. Miró al cielo y vio una gran roca en llamas que se acercaba a la ciudad. Supo que esta era su gran oportunidad para hacer algo bueno. 64


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Haciendo uso de sus superpoderes, Marco consiguió devolver el meteorito a su lugar de origen, tras un gran golpe, pero la radiación del meteorito hizo que Marco perdiera sus superpoderes, pero también resolvió todas sus imperfecciones, consiguiendo, así, volver a ser una persona normal. Al final consiguió una novia y tuvo dos hijos con ella. Y vivieron felices y comieron perdices.

Marco Cordero Jurado 5º B

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Adiós colegio mío, que mis recuerdos son tuyos, adiós colegio mío, que te quiero como si fueras mío, adiós colegio, nunca te olvidaré, algunas personas te dejaré. Cuídamelas y enséñales todo lo que yo aprendí y no te olvides de mí. Cada vez que me levanto, te veo frente a mí y recuerdo todo lo que viví dentro de ti. ¡Qué lástima que me tenga que ir, con lo cerquita que estás de mí! Los momentos que vivimos tan felices, están aquí. la fiesta de fin de curso que he pasado ahí y las actuaciones que hicimos, grabadas las tengo aquí. Los bailes en el recreo, el movimiento y el festejo, la comida con maestros y los cotilleos. Adiós amigo mío, no te olvides de mí un paso más daré, pero nunca te olvidaré

Rocío Fernández Bellido 6º B

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¡Ay! mi pijama, ¡ay! mi pijama de algodón siempre tan coscón. Mi pijama, con esos dibujos de nieve, yo le pondría un nueve. ¡Ay! mi pijama que huele, como los perfumes de la tele. ¡Ay! mi pijama de algodón que a mí me gusta un montón. José Manuel Navarro Ruiz 6º B 69


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Esta historia puede parecer un tanto extraña, pero es lo que ocurrió. Todo empezó en París, aunque te parezca raro lo que te voy a contar, es algo increíble, bueno, como iba diciendo, en una de las casas de París, habitaba una muchacha de quince años llamada Gabriela. La chiquilla era rubia, con el pelo largo y ondulado. Tenía unos preciosos ojos celestes, como el cielo de aquel día. Sus amigos siempre decían de ella que tenía un corazón de oro, porque era una buena persona. Entre los muchos amigos que tenía, había uno en especial, que se llamaba Daniel, con su misma edad. Daniel era un poco más alta que ella, moreno, con ojos verde intenso, de los que ella se había enamorado, al igual que él se había enamorado de lo suyos. Ellos tenían una vida secreta. Cuando tenían doce años vieron una persecución del F.B.I. y ellos ayudaron a atrapar al villano. Los jefes de los agentes del F.B.I. observaron los movimientos de esta pareja, así que los contrataron para trabajar con ellos. Les enseñaron toda clase de cosas, como técnicas de supervivencia, cómo defenderse, cómo desactivar todo tipo de bombas, incluso sabían diecinueve idiomas distintos. Eran como los agentes infantiles del F.B.I. Un día, Gabriela estaba en su habitación con su amiga Leire, que tenía también su misma edad, con el pelo castaño y recogido en una cola. En medio de la conversación se oyeron unos disparos que cortaron la charla. Las dos jóvenes bajaron enseguida para ver qué pasaba. Cuando salieron de la casa había unos tipos muy raros y armados con metralletas. 71


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Gabriela le dijo a Leire. - Son los secuaces de Cuervo. -Y, ¿son peligrosos? -preguntó Leire. -Mucho –respondió Gabriela. -Entonces estamos en un buen lío. ¡Espera!, ¿cómo sabes tú eso? -Es un secreto, pero ya te lo contaré más adelante –dijo Gabriela– mientras cogía a Leire de la mano para llevarla a un lugar más seguro. Un secuaz reconoció a Gabriela y fue a atacarla. Ésta soltó la mano de su amiga y fue a defenderse. Él fue a darle un puñetazo y ella se agachó para esquivarlo y al mismo tiempo devolverle el golpe. Ella le pegó varias patadas en el pecho y uno con giro hacia la cara que lo derribó. Para enfrentarse a los demás cogió la metralleta del secuaz. De pronto escucharon unos disparos hacia los malos. Era Daniel, vestido con ropas antibalas, con una metralleta en cada mano, con una banda llena de balas, con una cinta en la cabeza, un cinturón con granadas llenas de gas somnífero y una mochila verde y negra. -¿Cómo estáis? -dijo Daniel-, con una sonrisa en la cara mientras disparaba a los malos. -¿Qué haces tú aquí? -le preguntó sorprendida Gabriela. -Intentaron atacarme y pensé que también te atacarían a ti. -Parece que nos han localizado. -Sí, y ahora, ¿dónde nos escondemos para ganar tiempo? 72


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Daniel miró al supermercado de la esquina y dijo: -Ahí. -¿Ahí, dónde? -En el supermercado. -Buena idea, tendremos refugio. -¿Y yo, qué hago mientras? -dijo Leire preocupada. -Vente con nosotros si no quieres morir –dijeron ambos a la vez. Se

fueron

corriendo

hacia aquel supermercado mientras Gabriela y Daniel se abrían paso hacia allí. Cuando entraron había un montón de gente asustada. -Somos agentes del F.B.I. –decían mientras sacaban su placa. -No se alarmen, estamos aquí para protegerles –dijo Daniel. Tardaron veinte minutos cargando sus armas. -Bueno, creo que esto ya está –dijo Daniel– Vámonos. -Esperad, ¿puedo ir con vosotros, por favor? -dijo Leire, intentando seguir la aventura de sus amigos. -Si quieres puedes llevar algunas armas y balas de repuesto. -Claro –dijo entusiasmada. -Espera, Daniel, ¿tienes otro conjunto de ropa antibalas? -Pues claro que sí, en la maleta llevo tres conjuntos de ropa antibalas. 73


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Después de que Leire se pusiera la ropa antibalas, salieron bien armados. Como no querían hacerle daño a nadie, Daniel lanzó una granada de gas somnífero, pero antes se pusieron las mascarillas y unas gafas para ver a través del gas. Al llegar a la otra esquina vieron que el gas no alcanzó a todos los secuaces, así que Daniel tiró otra, hasta que todos estaban dormidos. -Ahora, ¿a dónde vamos? -preguntó Leire. La pareja se miró fijamente y después agacharon la cabeza a la vez durante un segundo. Parecía que habían tenido la misma idea. -Vamos a la cochera a por nuestra moto –dijo Gabriela. -Buena idea, estaba pensando lo mismo que tú –dijo Daniel, con una sonrisa en la cara. -¿Qué moto es esa? Pero, … si ni siquiera tenéis carné de conducir – preguntó Leire preocupada. -Ya te lo contaremos más adelante, ahora corre a no ser que quieras morir –dijeron a la vez. En la cochera había muchos guardias protegiendo una caja enorme. -La moto estará dentro de la caja, pero ¿cómo la vamos a recuperar? -dijo Gabriela. -Tú tranquila, con lo tontos que son, podré infiltrarme entre ellos. Mientras, esperad aquí. -¿Estás seguro? -preguntó Gabriela, preocupada por su enamorado. -Pues claro que sí, además, se dejan que unos niños les derroten, 74


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si dejan que unos niños les derroten, ¿qué me va a pasa a mí? -Tienes razón, anda ve. Daniel sonrió y se fue corriendo hacia allá. Tenía razón, eran tan tontos que hasta se dejaron la puerta abierta. Poco a poco iba andando hacia ellos, hasta que llegar al guardia de la puerta de la caja y le preguntó: -Tío, ¿qué es lo que hay ahí dentro? Fue tan tonto que le dijo: -El vehículo de los malditos agentes del F.B.I.. -Ah, vale, oye, ¿me dejas entrar, para comprobar que sigue ahí? -Claro. El guardia abrió la puerta a Daniel y éste entró, cerrando el guardia la puerta. Daniel, al ver que nadie le miraba, lanzó una bomba para destrozar la puerta. El estallido alarmó a todos los presentes. En unos segundos Daniel había atravesado media armada hasta llegar a las chicas. -¡Vaya moto! -dijo Leire, al ver aquella moto tan grande, de color negro con dibujos de fuego en la parte delantera. -¿Montáis, chicas? -¿Tú qué crees? -dijo Gabriela. -Menos mal que hicimos una moto con tres asientos –dijeron los dos agentes a la vez. -¿De verdad que habéis hecho esta moto? 75


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-En el F.B.I. nos enseñaron ingeniería . -¿Dónde vamos? -dijo Leire. -Al ayuntamiento –respondió la pareja. En cuestión de minutos llegaron al ayuntamiento, donde se encontraron al general. Iban tan rápido que aparcaron la moto de momento. Al entrar corriendo fueron a la sala en la que estaba el general. -General, estamos esperando órdenes –dijeron los dos agentes a la vez. -Hay un villano suelto, se escapó el pasado sábado. El villano es “Cuervo” -dijo el general, con una cara un poco rara. De repente comenzó a temblar el suelo. Todo el mundo fue a salir para ver lo que pasaba. Era un robot enorme de color rojo y de forma redonda, y sobre todo manejado por Cuervo. -Es hora de que se vea lo que sabéis hacer. Tened cuidado y procurad que Cuervo no gane. ¿Entendido? -dijo el general, mientras se subía a un helicóptero que bajaba para recogerlo. Mientras, los otros dos se despidieron con la mano derecha en la frente, como soldados. Al desaparecer el helicóptero , ellos dos fueron a enfrentarse a su rival. -Esperad y, ¿qué pasa conmigo? -dijo Leire preocupada. 76


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-Tú, quédate aquí, estaremos bien –dijo Gabriela. De repente hubo un estallido de luz alrededor de Gabriela, transformándose en ángel, vestida con una especie de manta que recubría su cuerpo, con una cinta roja en la cintura y con unas alas de plumas blancas sobre la espalda. -No me habías dicho que eras un hada –dijo Daniel con cara de sorpresa. -Y no lo soy. Soy un ángel. -Tú podrás volar, pero ¿yo qué? -No te preocupes. Apareció una luz en la mano del ángel que fue tomando apariencia de palo hasta transformarse en un cetro dorado. Empezó a mover el cetro hacia Daniel y le disparó un rayo de luz que penetró dentro de él. Le empezaron a crecer unas alas como las de su amiga. -Eh y mola, pero … yo no sé volar. -Tú agita las alas. Daniel comenzó a agitar las alas y comenzó a volar. En cuestión de minutos ya estaban sobre el robot. Daniel le dio una patada, pero el dolor se lo llevó la pierna de Daniel. -Tú eres humano, es normal que te duela, pero a mí no me duele. Gabriela tuvo una idea y transformó la punta del cetro en una especie de destornillador gigante. Cuando quitaron los tornillos y abrieron una tapa del robot, dieron un salto y entraron en el interior del robot. Había muchos pasillos, pero al final pudieron entrar en la sala de control donde 77


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estaba Cuervo. Éste se dio cuenta de que estaban allí. Gabriela le dio su cetro a Daniel y se acercó a Cuervo, que intentó darle una patada por debajo, ella saltó esquivándolo al mismo tiempo que le dio un puñetazo y así siguieron todo el tiempo, hasta que Cuervo consiguió darle en el estómago y derivarla. Daniel, al ver a su amada, dejó el cetro al lado de su dueña, y fue a por Cuervo. Éste le retorció el brazo y le dio una patada dejándolo caer por la ventana que abrió en ese momento. Gabriela recuperó el conocimiento y viendo la caída de su amigo, cogió el cetro y gritó al cielo: ¡No! ¡Me las pagarás, Cuervo! -dijo, llorando y con rabia le dio un golpe a Cuervo con todas sus ganas. Se puso sobre la ventana buscando el cuerpo sin vida de su amigo. Cuando lo encontró se lanzó de la ventana y volando fue hasta él. Le tomó el pulso, pero no tenía. Había llegado demasiado tarde. Estaba sangrando por esa caída tan dura. -Sólo me queda una cosa que hacer, espero que el aliento de ángel funcione –dijo llorando, al mismo tiempo que parecía darle un beso al cuerpo sin vida. ¡Él recuperó la vida! -¿Qué ha pasado? -preguntó él. Pero ella no quiso decirle nada, sólo quería abrazarle con una sonrisa. Ella le cogió la mano y le dijo que agarrase el cetro. Compartieron energía y el cetro empezó a brillar, hasta lanzar una bomba de luz que 78


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destrozó el robot. Curiosamente, Cuervo salió disparado por los aires y aterrizó en la cárcel. -Ahora, dime qué es lo que ocurrió, ¿por qué sigo vivo? Me caí del robot. -Bueno, utilicé el aliento de ángel –dijo Gabriela sonrojándose. -¿Qué es el aliento de ángel? -Bueno es uno de los pasos para ser un ángel adulto. Es como un beso que traspasa la energía inmortal de un ángel para hacer vida de un humano. -Entonces, ¿me has besado? -Sí -¿Quieres salir conmigo? -¿Qué? -¿Qué si quieres salir conmigo? -Se puede intentar. Mientras, Daniel le cogió la mano y la besó. No voy a decir el típico colorín colorado, sólo que es el final de esta historia. Mª José Raposo Romero 6º A

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¿Qué es el instituto? ¿Un sitio horrible? Eso es lo que me pregunto y aunque quiera irme ya del colegio, me da algo de … bueno … miedo. No sé, siempre me han contado que en el instituto hay que trabajar un montón y me da miedo repetir. Bueno, no me he presentado: Hola, soy Juliet, una niña de 6º de Primaria a la que le da miedo la oscuridad y repetir curso. Tengo 11 años y voy al colegio más malo de mi ciudad. Se llama “C.D.P.S.J.” (Colegio de personas siempre juntas), o como yo lo llamo: “Colegio desastroso para siempre jamás”. Soy de estatura media y se me dan mal los deportes; tengo el pelo rubio, con ojos celestes; soy delgada y calzo un 38 de pie; vivo en Andalucía (España) en Granada, una ciudad inimaginable, donde los sueños y los deseos se hacen realidad. Como ya me he descrito, bastante bien, os diré que mi colegio es el más malo de todos: 1º Profesores que se pasa el día durmiendo 2º Niños que se comen los mocos. 3º Baños en los que no se puede entrar … 4º Matones en 6º de Primaria que te quitan el desayuno. 5º Lo más odiado: ¡chicles pegados a las mesas y a las sillas! Arrrggg!!!! ¿Entendéis por lo que paso? 81


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Lo único bueno que hay en el colegio, las únicas personas decentes que quedan, son mis amigas: Rosa, Marta y Tiana. Bueno, también el empleado Mantán. Es un poco raro pero vale la pena oírle hablar sobre conocimientos. ¡Lo sabe todo! Rin, rin, rin!!! ¡Ahí están! ¡Por fin! Son mis amigas. Hemos quedado para estudiar. Tenemos un examen mañana y no lo podemos suspender. Si no, ¡adiós a las vacaciones de verano!, en las que vamos a hacer miles de fiestas de pijama. Bueno, os dejo, que no paran de llamar. Al día siguiente … “Excursión al Instituto” Esta sí que era una excursión de verdad, y además, ¡había aplazado el examen! Por fin iré al Instituto y conoceré de verdad ese misterios lugar que tanto miedo me da. En el autobús … -Juliet –dijo Rosa -¿Qué, Rosa? -le contestó -Estamos emocionadas por ir a conocer el Instituto –respondió respondió Rosa. -Sí, mucho. Tengo que saber la verdad, si es un Instituto normal, como yo no me lo imagino –dijo Juliet. -Pues, mi hermana mayor me ha dicho que en el Instituto no pasa 82


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nada malo, que solamente te dan más caña, bueno, que no es como el Colegio –dijo Rosa. A esto viene el matón de clase, “el chulito”. Bueno, en realidad se llama Tost, pero odia que le llamen por su nombre. -Hola, Tost –dijo Juliet -Cállate, niña repelente y dame tu desayuno, o si no, te enterarás –Mira, no quiero problemas, pero el desayuno no me lo quitas –le respondió Isabel. -¿Qué no? Ya verás niña –dijo Tost. En este momento llega la maestra y … -¿Qué pasa, chicos? -Nada, nada, es … estamos hablando de la clase de Lengua. ¿A que sí? -dijo Tost. -Sí, sí, sí, es que ha sido interesantísimo –dijo Juliet. -Vale, chicos, pero ¡sentaos! -dijo la profesora. Cuando la señorita se fue, Tost dijo: -Te enterarás niña, no te saldrás con la tuya, y por cierto odio Lengua. En el Instituto … -Es, es, es … alucinante –dijo Juliet. Tenía dos edificios donde entraban 100 elefantes y todavía sobraba sitio para 10 loros.

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-Juliet, Juliet –dijo Marta -Perdón, ¿qué queréis? -dijo Juliet -No te pongas tan contenta porque Tost le está diciendo a los chavales del Instituto que llevas mochila de princesitas –dijo Marta. -¿Qué …? Tost … -dijo ella a la vez que corría. -¿Pero qué haces? -dijo Juliet -Pues vengarme, ¿qué te creías, que te ibas a ir de rositas? -dijo Tost. En ese momento venía la señorita, que por cierto se llamaba Rodolfa, un nombre rarísimo, pero era guapísima. Tiene a todos los profesores colados por ella. ¡Ni te lo imaginas! La señorita, como se había enterado de todo mandó a Tost al lcolegio y .. ¡¡TOMA!!

MALETA

=

RISITAS

VERGÜENZA No lo volvería a ver otra vez en ese día tan alucinante. ¡ADIÓS TOST! Cuando entramos en el Instituto ni te lo imaginas, todo el mundo me llamaba “niña chica” y me decían: ¿Dónde está tu maleta de princesitas? 84


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¡Oh! Eso sí que fue el momento más vergonzoso de mi vida. Cuando vi el nombre del Instituto me pareció rarísimo…

CLAVOER ¡Un nombre raro! ¡No sé por qué se lo pusieron. A lo mejor fue porque alguien … -Hola, niña ¿tú has venido con el grupo de 6º de Primaria? -Sí , hemos venido a ver … -Perdón, ¿con quién tengo el gusto de hablar? ¡Oh! No me he presentado, soy Rosa, la directora del Instituto. -Pues mire tengo unas preguntas para usted. -Claro, cuando quieras –respondió la directora. -Bueno, la primara: ¿En el Instituto hay que estudiar mucho? -Eso no lo sé, depende de la actitud que tengas y las ganas de trabajar. -Juliet!!! -Bueno, espero hacerle más preguntas otro día, me llama mi amiga Marta. -Adiós … -Juliet, ¿dónde te has metido? -Estaba haciéndole unas preguntas a la directora. -¿Esa era la directora? -Sí -Pues es muy joven. 85


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-Eso parece -Corre, el autobús se va. -¿Yaaa..? -Sí, ya lo hemos visto todo. -¿Tan rápido? -Sí. -Pues, cuéntame. -En el autobús. -Cuenta, cuenta… -Bueno, no es nada del otro mundo, lo que cambia es que hay más asignaturas y tienes que levantarte antes. -¿Eso nada más? ¿No hay que trabajar mucho, ni nada de eso? -No, ¿por eso te preocupas? -Sí, era lo que me contaban. -Anda, sal del autobús, a ver si nos quedamos encerrados. En casa de Juliet … -Mamá, quiero ir al Instituto. -Todo a su tiempo, todo llegará Y así, Juliet, dejó sus miedos sobre el Instituto y pasaría a un sitio diferente, donde no había matones como Tost. ¡Ah!, por cierto, Tost repitió. Ahora Juliet tiene 24 años y es profesora de Matemáticas, gracias a tener una carrera. Marina Cañete Arriaza 6º A 86


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Certamen Literario 2010/11