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Spider-Man de J.M. DeMatteis Bienvenidos al Coffee Bean. Servíos un café latte, está recién hecho. Tomad asiento en aquella mesa libre del fondo. Poneos cómodos. Recordemos juntos viejas aventuras de Spider-Man, nuestro amistoso vecino. A ver, veamos... ¿qué hacías en 1987? Hagamos memoria... había un escritor, llamado J.M. DeMatteis, que decidió regalarnos una de las historias más oscuras protagonizadas por el trepamuros. Peter y Mary Jane apenas tuvieron tiempo de incorporarse a la rutina diaria después de su boda, cuando cierto cazador de rancio abolengo decidió destruir el tótem Araña justo antes de quitarse la vida. Luego conoceríamos a sus hijos, y las consecuencias de aquella historia en la saga del héroe. ¿Quién era realmente Sergei Kravinov? ¿Y su siervo Smerdyakov? ¿Qué papel desempeña Alimaña en todo ello? ¿Y Harry Osborn? ¡Acompañadnos y lo sabréis! DeMatteis y Zeck: psicoanalizando a Spider-Man Spider-Man, nuestro amistoso vecino, ése chico de Queens que fue un alumno destacado en ciencias del instituto Midtown, recién casado con su amiga de siempre Mary Jane Watson, el héroe neoyorquino por antonomasia, que siempre se enfrenta al peligro con una sonrisa, cuando no con una ingeniosa broma, que siempre mira el futuro con optimismo, con una esperanza inquebrantable a pesar de los reveses...

sionó con la idea de destruirle, quebrar su espíritu, suplantarle y devorar el símbolo totémico de la Araña. J.M. DeMatteis ya llevaba años escribiendo comics del simpático trepamuros, pero cierto día de 1987, decidió abordar una personalísima historia que no tendría parangón en la saga del arácnido, y que inmediatamente se catapultó al podio de sus mejores y más memorables aventuras. A su lado, el dibujante Mike Zeck en estado de gracia, tuvo el privilegio de trasladar a nuestro héroe a un escenario nuevo, con una narrativa moderna, recursos de storytelling más sutiles, sugerencias inquietantes acerca de la psique y las motivaciones internas de sus personajes principales, y alguna de las secuencias más inolvidables jamás vistas en Marvel. Zeck ya fue un dibujante afortunado por hacerse cargo de Secret Wars, la serie superventas planificada por Jim Shooter que supuso una revolución para el arácnido, en tanto que proporcionó un radical cambio de look al personaje –con su elegante traje negro, que luego derivó en la memorable trama del simbionte alienígena. Mike Zeck también tuvo la suerte de dibujar al Capitán América, en una etapa que se desarrollaba en ambientes más urbanos -y donde pudimos ver a Steve Rogers trabajando como dibujante para ganarse la vida en su identidad civil; un hecho éste que a mí siempre me produce una sonrisa- y también pasará a la historia por haber sido el artista responsable de la primera miniserie de Punisher. Mike Zeck tenía un estilo dinámico, sensual, fresco sin ser amanerado, sintético sin recaer en lo simple, moderno sin pecar de agresivo, preciso en las caracterizaciones y contundente en las secuencias de acción.

Todo ello cambió para siempre cuando Sergei Kravinov, el cazador implacable conocido como Kraven, se obse-

Jean Marc DeMatteis se reveló entonces como un verdadero estudioso de la psicología, el comportamiento, las motivaciones y el alma de los personajes de ficción. Un guionista correcto, profesional y continuista, decidió dar la campanada y probar que se podía profundizar en la mente del superhéroe y su némesis. Así, mientras otros autores de la década de los 80 incorporaban al comic-book tramas conectadas con la vida real, con te-


mática social, pseudo-política y de protesta, acercándolos al mundo contemporáneo, DeMatteis apostaba por adentrarse en la psicología del héroe, demostrando que podía ser tan real como las personas de carne y hueso, pero desde un enfoque interno. Nunca es mal momento para revisar aquella primera historia de DeMatteis & Zeck, y consultar las múltiples secuelas que se han venido editando con el paso de los años, hasta desembocar en “La Cacería Macabra”. Además, como luego veréis, éste exhaustivo repaso también protagonizó un encendido debate aquí mismo, en Zona Negativa… y os aguarda un sincero homenaje de quien esto escribe.

embestida de Kraven de no tener un ancla que le trajera de vuelta… algo a lo que aferrarse a la vida. Ésa es la primera reflexión que os dejo, a bote pronto. ¿Es posible que el estatus del personaje, posterior a la saga One More Day, donde Meter y Mary Jane nunca se casaron, hiciera imposible que Spider-Man sobreviviera entonces al ataque de Kraven?

Algunos prejuicios sobre BND y la dinastía Kravinov Kraven el Cazador y la dinastía de hijos y ahijados suyos, han venido apareciendo en la venidera saga del trepamuros hasta que se han reunido en las recientes sagas “El Desafío” y “La Cacería Macabra”, en pleno estatus Brand New Day de Amazing Spider-Man.

También habría que mirar si hay alguna razón que justifique recuperar una panda de personajes como eran sus hijos: tenemos imágenes de uno que saltaba por los tejados de NY a lomos de un elefante (!!!) y luego trabajando de executive producer en Hollywood, al Camaleón prácticamente declarando su amor por Kraven, el “grandioso” arco de Todd MacFarlane como autor completo, guión y dibujo, en los primeros números del best-seller Spider-Man del año ´90… vamos, que teníamos razones muy poderosas para estar hasta la coronilla del legado Kravinov, pero hasta la coronilla, y la hija que le ha salido últimamente -Ana Tatiana Kravinov- podía recordarnos una Lady Gaga de pelo corto, muuuy pesadita ella.

Empezaré diciendo una cosa: Spider-Man pudo salir de la tumba en la que Kraven le enterró durante “La Última Cacería” de DeMatteis aferrándose al recuerdo de su esposa MJ, como se vio en Web of Spider-Man #32 página 9. Quizás Peter no habría sobrevivido a la última

Pero claro, nunca se dijo que no pudiéramos coger a un personaje denostado y hacer algo interesante con él… “The Gauntlet” me parece el más difícil todavía: contar buenas historias con el estatus actual del trepamuros, y ver si el día que se deshaga el pacto con Mefisto nos damos cuenta de que también se hicieron buenos comics en Brand New Day.


Kraven en el diván ¿Cómo se explica ésa obsesión malsana de Kraven por Spider-Man? El honor, el rancio abolengo de la familia Kravinov, el apellido deshonrado, la nostalgia por la Rusia imperial, la demencia heredada por línea materna, la pasión por la caza y el juego de los animales totémicos, la ingesta de alucinógenos… y también… algo inconfesable, que ni el propio Kraven reconoce, que está elidido en sus bocadillos de pensamiento: una muy ambigua, pero implícita, orientación sexual.

cios de una prostituta metamorfa para que se convierta en Spidey en MK: Spider-Man de Mark Millar. Pero atención, cuando J.M. DeMatteis escribió aquella historia fue un adelantado, y recordemos que por entonces había Comics Code y muchos tabúes… Kraven y sus morbosas maquinaciones eran, si cabe, mucho más inquietantes por el componente sexual implícito. El subalterno de Kraven, Camaleón en el diván Veamos, puede que Kraven fuera homosexual o no; puede que ni él mismo lo supiera o se negara a reconocerlo; tal vez fuera bisexual, y por eso también tenía relaciones con Calipso, o con su esposa y madre de los tres vástagos Kravinov. Otro personaje ambiguo de la saga, el ubicuo Camaleón, también parecía sugerir las mismas inclinaciones –otra hipótesis que se me antoja plausible, es que como bien se ha sugerido varias veces, Camaleón no sólo cambia de aspecto externo, sino que adopta el rol de la persona que suplanta, como un “actor del método” de tal manera que primero estudia su perfil, y luego lo interpreta, llegando a convertirse realmente en ese personaje … así es como ha diluido su personalidad, y sufre periódicas “crisis de identidad” siendo como una tabula rasa.

Ejem, hecho importante que desde luego, queda obsoleto en cuanto empiezan a salirle hijos por doquier: Vladimir, Alyosha, Ana Tatiana… una de las razones de más peso para desmerecer una posible secuela de “La Última Cacería” es que aquella historia, en su momento, causó un gran impacto entre los lectores por el retrato que hacía DeMatteis de Kraven el Cazador: no sólo venía siendo un personaje menor que aquí se convirtió en seria amenaza, sino que jugaba con la ambivalencia moral de Kraven al disfrazarse de Spider-Man y hacer justicia en ausencia del trepamuros… y sobretodo, la ambigüedad sexual del personaje sugerida por sus autores, que experimentaba con psicotrópicos y celebraba rituales a solas, desnudo, pensando en su némesis. A veces las historias son buenas porque no solamente cuentan batallitas, sino que profundizan en la psicología de los personajes, y tratan de plasmar situaciones extremas o controvertidas. Ésta es una de las características que hacían de Kraven un villano diferente a todos los demás: posiblemente, sea el primero que sugiere una atracción escabrosa por el héroe. Es un recurso que luego se ha visto en numerosas ocasiones, como cuando el Joker flirtea con Batman en Arkham Asylum… o uno de los más recientes y pintorescos, también en el universo del arácnido: cuando Elektro va con el Buitre a un bar de strip-tease, y pide los servi-


Camaleón, que empezó siendo un leal ayudante de Kraven, su fiel Smerdyakov, y siendo él mismo una personalidad acomplejada y servil, no sólo lo idolatraba sino que lo adoraba -más que un hermano, era su amo, y en esa relación enfermiza de idolatría, también estaba secretamente enamorado de él- y además, imitaba a Kraven sin darse cuenta: si aquél era ambiguo, Camaleón lo emulaba. Aunque, efectivamente, muy pronto se comprueba que fue el propio J.M. DeMatteis quien empezó a tirar del hilo, abusar de las secuelas de aquella primera saga y enredar el pasado de Kraven con hijos y más hijos… o sea, que el estatus ambiguo de Kraven, uno de sus mayores aciertos en la saga original, el mismo DeMatteis lo truncó, tal vez para mejor.

asunto tan delicado como el vacío emocional que padecen los villanos como Kraven –se descubre así que su fijación por Spider-Man era una forma de rellenar su propio vacío existencial: Kraven se sentía un paria, un exiliado, un superviviente de la extinta Rusia de los zares; su vida estaba vacía, y conquistar a la Araña era recobrar la dignidad –de sentir una extraña fijación, a sentir amor, hay un paso… el verdadero cazador ama los animales que caza -eso podría decíroslo cualquier verdadero cazador- la pasión, el salvajismo, el combate primario…

Sobre siniestras rencillas, la semilla del rencor Normalmente no me suelen convencer las historias de “venganzas personales”… el trabajo de un superhéroe es salvar vidas, y si el villano de turno sólo pretende consumar su venganza, digo yo que el héroe podría colgar el disfraz en el armario y dejar que a malos con las ganas. Pero claro, ocurre que estos enemigos suyos se las ingenian para poner en peligro a terceras personas, y al héroe no le queda más remedio que intervenir para evitar daños colaterales. Eso sí: se corre el peligro de que estas aventuras entren en una espiral de “¿mis motivaciones?, ¿mis objetivos en la vida?, ¿mi personalidad, mi pasado, mi futuro? todo se resume en matar a Spider-Man” y puede resultar reiterativo –el caso de Kraven era distinto, como veremos en seguida. Hay un precedente, sin embargo, que quizás sea una fuente de inspiración para el equipo de guionistas actual del trepamuros –y si así fuera, sería un modelo magnífico: los villanos de Flash trabajan al unísono, bien coordinados, todos ellos están empeñados en acabar con Flash sin que eso signifique que han perdido la chaveta, simplemente lo han convertido en un juego mortal del gato y el ratón, o de indios y vaqueros …y no estaría mal que la rogue gallery del arácnido actuara de forma inteligente por una vez en la vida, más allá de Los 6 Siniestros. Geoff Johns consiguió que todos los villanos de Flash quedaran perfectamente explicados y justificados, su origen y leit motiv son un modelo perfecto de referencia, contemporáneo y eficiente. En cuanto al asunto que nos ocupa, traer a la memoria “La Última Cacería de Kraven”… Bien, para muchos aquella historia debió quedar finiquitada: ya era perfecta en sí misma como arco de seis números, una historia absolutamente única en la vida del trepamuros, una rara avis que por primera vez se sumergía en la psique de un villano, quien ponía en marcha un plan no para vencerlo, sino para suplantarlo, doblegarlo, poseer su espíritu -su fuerza totémica, su iconicidad- y donde se planteaba un

Pero Kraven se nos presenta como un individuo triste, patético, desolado, amargado por los fantasmas del pasado, sin familia, en una mansión oscura y sin muebles, en un páramo desierto, sin otra razón de vivir, y por eso se suicida probablemente, al final de dicha historia. La escena de Kraven declarando a Spider-Man que no quiere luchar, dejándole libre, ayudándole a recomponerse tras su lucha con Alimaña, y poniendo sus cosas en orden antes de coger el fusil para quitarse la vida, es sumamente patética y trágica: cómo dedica un último pensamiento a su madre, y su cuerpo se desploma, aferrándose al antiguo retrato de su familia. Cuando se lanzó “La Última Cacería”, desde luego nadie habría dicho que ese hombre dejaba esposa y tras hijos –ejem, digo tres cuando podría decir cuatro o cinco.


“La Última Cacería” es ante todo, una historia sobre la soledad, el vacío que deja el pasado, y el ocaso de un gran hombre. The Last Hunt Otro cazador como era Morlum en la etapa de J.M. Straczynski, sólo pretendía extinguir a la Araña, devorarla, aniquilarla –pero su cacería era casi una misión sagrada, o un programa “depredador-presa” que siguiera un patrón, el orden natural de las especies. Kraven en cambio se proyecta a sí mismo como Araña: incluso llega a ver en Spider-Man “la esencia del demonio que destruyó Rusia” (cito text.) como si encarnara las frustraciones que le han acompañado durante toda la vida -la caída del zar, su exilio, sus vagabundeos por el mundo- en definitiva, la Araña encarna todo lo que Kraven no es; aquí se ve una pulsión de deseo, de colmar una carencia muy profunda, muy arraigada en él.

El Kraven de DeMatteis quedaba encarnado en un viejo cazador que enarbola los antiguos valores del imperio ruso, la elegancia, el honor, el fairplay de un caballero antiguo europeo. Aunque pone a prueba a Spidey, no le asesina, de hecho lo deja en libertad… como haría un cazador que sólo desea cobrar la presa, no arrebatar su vida. Hay una cierta tensión más allá del arte de la guerra en esas escaramuzas; es innegable cómo el tipo celebraba sus rituales, desnudo, en soledad, obsesionado con Spider-Man y devorando arañas. Aunque también podría ser que estuviera practicando alguna clase de rito ancestral, africano o de alguno de los territorios que habrá conocido en sus viajes por el mundo. En cualquier caso, la orientación sexual de Kraven no debería ser un hecho capital, porque no añade a la historia más que un rasgo de su idiosincrasia. Veo a Kraven como el último de su especie: el último de una dinastía, que al quitarse la vida, pone fin a toda una época, la Rusia de los grandes emperadores. The Soul Of The Hunter Si “The Last Hunt” era el ocaso de Sergei Kravinov, también marcaba un punto y aparte para la carrera superheroica de Spider-Man. También él se dio cuanta de hasta dónde podían llegar sus enemigos –ya no se conformaban con vencerle en una pelea a puñetazos, ahora era consciente de hasta dónde podían llegar sus maquinaciones. Era la primera vez que perdía una batalla, porque su enemigo le disparó a bocajarro con un rifle, sin previo aviso. Por suerte, le disparó dardos con una droga que le dejó en estado catatónico –pero recibió el disparo, podía haber muerto; de hecho, murió… estuvo dos semanas bajo tierra El Duende Verde ya le traumatizó antes, pero aquel era un caso especial, porque Norman Osborn averiguó quién era Spider-Man y lo enredó todo en una red de mentiras y maltrato familiar, con Gwen, Harry, Peter y todos sus allegados… Kraven no, no era del círculo íntimo de Spider-Man; de hecho, era un villano menor, y si él pudo llegar tan lejos, ¿qué le depararía el futuro? Peter no pudo disfrutar de su vida como recién casado, dejó a MJ preocupadísima durante semanas… sintió que su integridad y la de ella eran violadas -así lo dice en un bocadillo- y además, empeoraron sus traumas, enterrado en un ataúd bajo tierra donde le atormentaban el recuerdo de Ned Leeds y todos sus amigos muertos.

La victoria será mayor porque habrá mancillado el símbolo, lo pervierte, lo transgrede –algo parecido pretende Cráneo Rojo: no sólo planea destruir al Capitán América, es que casi siempre quiere suplantarle o poseer su cuerpo, como se vio en Captain America: Reborn. Vaya, que los villanos son muy retorcidos.

Un volumen prestige del mismo tandem DeMatteis & Zeck, “Soul of the Hunter”, era no sólo una secuela directa de “The Last Hunt” sino una manera de curar aquellas heridas traumáticas, de poner algo de paz en el alma atormentada del héroe. El argumento nos cuenta cómo


el alma de Kraven no encuentra descanso, precisamente porque se suicidó no puede pasar al más allá, sino que flota en el limbo condenado. Peter debe pelear contra su cuerpo putrefacto, para aliviar también el tormento de Sergei, para poner punto y final a toda esa historia no consumada de ambos… y en efecto, al final de aquél tebeo, Spider-Man y Kraven se abrazan, son capaces de dar y recibir perdón y pasar página, uno con su vida y el otro con la paz eterna.

The Child Within SSM (Spectacular Spider-Man) #178 al 183 es un arco titulado “The Child Within” con guión del mismo DeMatteis y dibujos de Sal Buscema -ese genio de la narrativa y de las viñetas sintéticas- que se anunciaba como secuela de aquella: pero si Kraven no salía por ninguna parte, ¿por qué se considera una secuela, entonces? Bien, otro acierto de aquella historia, más allá de cacerías y ataúdes, es que como apunté antes, se profundizaba en la psique de los personajes, y se procuraba hacer un perfil más realista de sus motivaciones internas. Si el haber sugerido que Sergei Kravinov era muy probablemente homosexual, y eso desembocó en un encendido debate sobre el tema… esperad a oír esto. Jean Marc DeMatteis, ese enorme guionista, ese pionero del comic-book, se atrevió a tocar frontalmente otro tema espinoso: el maltrato infantil –maltrato psicológico y maltrato sexual, implícito en el pasado del pobre Alimaña, y también en Harry Osborn. El precioso legado de “The Last Hunt” no tenía nada que ver con peleas y batallitas entre buenos y malos: el mejor legado de aquella historia era cómo se sugerían situaciones que en el comic-book de la época todavía eran consideradas tabú… y precisamente por eso, y no por otra razón, ésta aventura se etiquetó como secuela. Preámbulo: había una viñeta dibujada por Zeck, en SSM #131 que Alimaña lame la cara a una agente de policía sobre el capó del coche patrulla, que es una mezcla malsana de tensión sexual enfermiza, y el recuerdo su madre. DeMatteis era el amo a la hora de mostrar la psique cavernosa…

Como secuela, es más floja que la original, algo sensiblera y llena de tópicos, aunque bien que se nota que sus autores son el tándem DeMatteis-Zeck. Podríamos decir que las rencillas que quedaran entre Kraven y su adversario quedaron más que resueltas, y así se cerraba el círculo… de momento.

La cubierta de SSM #178 decía: “Allí donde terminó La Última Cacería de Kraven… ¡Empieza la de Alimaña!”. Así, la saga “The Child Inside” comienza con Alimaña, vagando por el alcantarillado de la ciudad: ese personaje tan repulsivo, con aspecto de rata, de psique y conciencia menguadas, ya empezó a mover la conmiseración del lector, en aquella otra historia, pues el pobre no era responsable de sus actos, aunque caníbal -devoraba


mujeres indefensas-su coeficiente no era mayor que el de un niño, acaso el de un animal acorralado.

narrativa más clásica, de la soap opera, de las escenas de diálogo y las secuencias costumbristas.

Cuando vemos a Alimaña, éste se encuentra con un niño pequeño llamado Edward, que parece haberse perdido en la red de alcantarillas; le pide ayuda, y Alimaña acepta acompañarle y llevarle hasta su casa. Alimaña se había escapado de Ravencroft, donde estaba internado y recibía tratamiento de la comprensiva Dra Kafka -un grande, grande secundario de Spidey- y el trepamuros patrullaba las calles para dar con él.

Pronto descubrimos que Alimaña había sido maltratado por su padre –que había recibido abusos de la peor especie, ante la mirada permisiva de su madre, que se negaba a admitir lo que sucedía en su hogar, bajo su techo: tal vez el destino ruin de Edward, haberse convertido en una bestia humana, sin cariño ni autoestima, grotesco y envilecido, sea el triste resultado de los abusos padecidos –la Dra Kafka supo intuirlo, y por fin su madre le da el amor que nunca tuvo: la escena en que lo abraza finalmente, una anciana abrazando desconsolada a su hijo, convertido en una rata humana, es terrible… y su padre, después, se derrumbará cuando mire los videos domésticos que grabó cuando todavía eran una familia feliz. *DeMatteis, eres GRANDE* Posteriormente, en SSM #194 a 196, J.M. DeMatteis y Sal Buscema recuperarían a dicho personaje en un arco de tres números, “The Death Of Vermin” que al contrario de lo que auguraba su título, parecía concluir en un final feliz para Edward y la Dra Kafka.

Cuando Alimaña llega a una casita en las afueras, comprendemos que Edward, el niño desvalido que le pidió ayuda, no era sino una proyección mental de sí mismo cuando era pequeño –algo que le llevaba de vuelta con sus padres, y que buscaba sacar a flote algunos traumas enterrados desde la infancia. *horror… lo peor* Al mismo tiempo, Harry Osborn comienza a tener visiones paranoides de Norman, que le acosa, que le ningunea como cuando él era un muchacho ignorado por su padre –esta crisis nerviosa desemboca en que acabe vistiendo el traje del Duende Verde, en busca de Peter. Las páginas son magistrales: Buscema era un maestro; si John era el rey de la anatomía en movimiento, de la musculatura y la grandeza épica, Sal era el dueño de la

Harry Osborn, entretanto, estaba en el borde de la locura: tras muchos años de permanecer estable, su neurosis había resurgido, sus famosos brotes de esquizofre-


nia, el legado de Osborn, estaban ahí otra vez, haciendo peligrar su vida con Liz y el pequeño Normie… todo esto, herencia del maltrato psicológico continuado que sufrió a manos del terrible Norman, autoritario, exigente, compulsivo, brutal. Era cuestión de tiempo, que Harry perdiera completamente la cabeza, cosa que sucederá en el SSM #200

Otra secuela de “La Última Cacería” la encontramos en el primer arco escrito y dibujado por Todd McFarlane en Spider-Man #1 a 5 del año 90. En aquella aventura titulada “Torment” reaparece Calipso, y si Kraven dominaba a Alimaña, ésta hechicera controlaba al Lagarto.

Y en efecto, Harry pierde totalmente la chaveta en el citado número, y ejecuta un maquiavélico plan para acabar con su amigo Peter. Spider-Man lo derrota, y Harry muere, no sin antes darse cuenta de su error y recobrar la cordura. En BND no sólo hemos visto “rejuvenecer” a Peter, o volverse un poquito más tontuso o tardoadolescente… es que Harry, con todo su bagaje, también ha sido mermado. Antes era un padre de familia, un hombre ya maduro, que además había pasado tantas crisis nerviosas que, como establece DeMatteis, sería muy difícil, si no imposible, que recuperase plenamente la salud mental: el Harry que actualmente aparece en BND es una sombra de aquél, pero lo más chocante es que, después de los reveses que ha padecido, no podría enfrentarse a su padre redivivo, y mucho menos encarar la identidad de Amenaza y su macabro embarazo (!!!) Ya es absurdo que Harry haya resucitado, en una solución un tanto pillada por los pelos, pero es que encima nos lo han devuelto como el tío con más templanza del mundo, cosa que Harry, el pobre niño maltratado y víctima toda su vida, jamás fue. Torment Bien, ahora debería enlazar con el plan maestro del Camaleón y cómo trajo de vuelta a los padres de Peter – eso lo resumiré mucho. Camaleón idolatraba a su mediohermano, lo adoraba, y en su ausencia no ve otro objetivo que vengar su muerte deshonrosa, así que crea una especie de androides metamorfos para suplantar al matrimonio Parker, los padres que murieron dejándole huérfano. Esta saga tenía ecos de “La Última Cacería” sobretodo al final, cuando descubierto el pastel, Spidey se lanza a por Camaleón en una persecución que le lleva a la mansión Kravinov, al sepulcro de su enemigo caído, y a la tumba bajo la cual, él también estuvo enterrado. Camaleón adopta el aspecto de Sergei y le planta cara; incluso pierde la compostura, y pasa de creerse Kraven a sentir que no es nadie. Estas tramas pudieron leerse en las colecciones del arácnido durante una larga temporada, desembocando en las sagas “Lifetheft” y “Pursuit” y culminarían en ASM (Amazing Spider-Man) #389 que decía en la portada: “El Final de la Cacería… ¡Y la más impactante revelación de todas!”. Spidey vencerá, pero luego descubre la huella de Harry en toda la conspiración.

Como secuela, ésta es pura serie-B, mucho artificio y viñeta efectista. Calipso recurre a las drogas y eso repercute en la narración, que se hace psicodélica y confusa, con monólogos de Lagarto, Peter y Calipso, todos ellos en un delirio psicotrópico y febril donde la bruja isleña dice textualmente en una viñeta “Kraven. Imbecil. Debil. Incapaz.” (cito lit.) –me pregunto cómo diantres será tan devota de los Kravinov en su aparición siguiente (?) The Sons Of The Hunter Los Kravinov brotan como setas… En Spider-Man Vol. 1 #50 titulado “The Son Of The Hunter” de Howard Mackie y Tom Lyle, conoceremos a Vladimir Kravinov, el vivo retrato de Steven Seagal… el personaje, enarbolando el diario personal de Kraven, se declara heredero de su padre, su vengador, y allá que va pero armado con toda clase de cachivaches mostrencos –el tebeo es un mal homenaje a “ya-sabéis” que bien podrían haberse ahorrado.


Lo que en el padre fue honor, tesón, técnicas de combate cuerpo a cuerpo o con armas blancas, un cierto aura de misticismo indígena y tribal -el empleo de drogas alucinógenas, símbolos totémicos- incluso el refinamiento de citar a William Blake en sus soliloquios… en su retoño no es más que simpleza, armatostes y testosterona. Un personaje prescindible, que más valdría olvidar. De hecho, eso fue lo mismo que debieron pensar los guionistas, porque Kaine, el clon malvado que asechaba a Spider-Man ya se encargó de matarle años después.

En SSM #243 a 253 tenemos a DeMatteis, ahora con Luke Ross, que vuelven a Ravencroft y a la celda acolchada de Camaleón para mostrarnos su fuga; vemos otra vez a la Dra Kafka, ahora más jamona por cortesía del dibujante, y al Camaleón que ha perdido toda aureola de gran villano conspirador y genio criminal: aquí es otra vez servil y torpe, justo cuando aparece otro hijo del viejo Kraven: Alyosha Kravinov… que es la viva estampa de su padre, sólo que adornado con unas barbas de matusalén que tiran de espaldas. Éstos episodios desgraciadamente no parecen de DeMatteis, o en todo caso, al tío no le importó hacer una “secuela” de segunda categoría, y recrear al personaje que hiciera suyo. Eso si, pienso que quiso aprovechar el don de Luke Ross para hacer escenas y personajes

simpáticos, y cuela por ahí al Canguro y al Grizzly, dúo de villanos que parece salido de una película de los hermanos Farrelly.

Calipso aparece para seducir a Kraven junior, y además le toma por el padre, dado el parecido físico; enfrenta al cazador con Spider-Man, y en un número que dibuja Mike Deodato, resuelven sus rencillas –este Kraven se revuelve contra Calipso: parece que no será un villano, puesto que prefiere encontrar su propio camino. Ésta situación se contradice cuando forme parte de Los 6 Siniestros en época de John Byrne, que además dibuja a Alyosha exactamente igual que a Kraven, como si aquél no hubiese fallecido, dando la sensación de que “La Última Cacería” había pasado a mejor historia, o quedaba relegada en el limbo de las sagas ignoradas. Rapidísimamente os resumiré las peripecias de Alyosha en la ciudad de Los Ángeles, la Meca del Cine. La miniserie Get Kraven no dejaba de ser una historia divertida, casi de coña, donde se ponía de manifiesto lo desalmados que pueden ser los ejecutivos de California. Precisamente, era la época en que se producían las películas de Sam Raimi, y podía leerse como una reflexión sobre el mundo de los negocios hoy día, el mundo del espectáculo y el competitivo star system de Hollywood –la moraleja, que ese mundillo es como una selva donde


sólo sobrevive el más fuerte. *Lástima que tuvieran que coger a Alyosha para contárnoslo… o no, yo qué sé* Para finalizar, y cerrando el círculo tenemos “La Primera Cacería de Kraven”, ya en pleno Brand New Day, donde aparece el tercero de sus vástagos -creemos que también el último- en éste caso una hija adolescente llamada Ana Tatiana Kravinov. Ésta joven cazadora se nos presenta como una niña pomposa con un look MTV bastante chungo: ésa sombra de ojos arco iris, ese peinado moderno, esa actitud de lady Gaga, de modales y maneras muy poco acordes con todos los valores que pudiera haber heredado del padre. *Aunque se podría objetar que, como Damian Wayne, le pueden la arrogancia y el ímpetu de juventud, le falta refinamiento, pero apunta maneras*

cómo el Lagarto devora a su propio hijo Billy Connors en pleno auge de “El Desafío” o es una escena totalmente cruel y gratuita por parte de los guionistas? ¿Podrían articularse los villanos de Spidey por su faceta animaltotémica (Buitre, Lagarto, Pulpo, Gata, etcétera)? ¡Os dejo con todas esas cuestiones!

Comentando la jugada ¿Reflexiones finales? El concepto “homenaje-secuela” de “La Última Cacería” empezó siendo exclusivo de DeMatteis, pero pronto se abrió la veda para los sucesivos autores. Al principio, eran historias donde se trataba de imitar el discurso narrativo de aquella gran saga: diálogo interno, tortura psicológica, un cierto estado mental inducido. Más adelante, otros villanos se unieron a la fiesta, en principio ajenos como Harry Osborn.

Después, se recuperó el apellido Kraven con su dinastía familiar cada vez más y más amplia… también cada vez más clónica y menos carismática. ¿Merece la pena hacer más secuelas de aquella historia? ¿Podemos decir que “The Gantlet” es una secuela, o es algo nuevo? ¿Hay personajes que debieran quedarse en el limbo, o está bien retomarlos y ver si pueden ser más interesantes de lo que eran? ¿Justifica esto el Brand New Day? ¿Habría sobrevivido Spider-Man a su enfrentamiento con Kraven, de no estar casado con Mary Jane en un principio? ¿Ha valido la pena mostrar

Personalmente pienso que, aunque sus poderes provengan de la ciencia, en el momento en que nuestros campeones empiezan a identificarse con el mismo símbolo fetiche… algo les une: un vínculo espiritual, lazos empáticos… otro punto a favor de ésta saga es que me gusta que vuelvan a escena todos ésos superhéroes que de alguna manera se conectaban con Spidey, como Mme Web, Spider-Woman, Scarlet Spider… Peter está demasiado malacostumbrado a pelear en solitario, debería pedir ayuda a toda esa “red de arácnidos” para enfrentarse a enemigos de primera magnitud. *Ey, el concepto de guerra “arácnidos contra cazadores” mola* La sombra de Mefisto es alargada Es curioso, pero mirando mi vieja colección de Marvel Héroes de forum, he sentido un deja vu impresionante… una sensación un poquito espeluznante (brrr) porque ojo al dato: Kraven recitando el poema El Tigre, de William Blake “¿qué mano inmortal, que ojo pudo idear tu terrible


simetría?”… Aquí es cuando al lector se le ponen los pelos como escarpias. Continúo.

cabeceras de manera indistinta, siempre con los mismos autores.

Dato curioso: decía lo de Marvel Héroes porque tras “La Última Cacería”… atención -agarraos, porque la coincidencia es acongojante- la miniserie que la sucedía inmediatamente después no era otra que Mephisto vs. The Marvel Universe (no es broma) una magnífica miniserie dibujada por John Buscema y escrita por mi buen amigo Al Milgrom en la que el diablo estafador en persona se enfrentaba a los 4F, los Vengadores y los X-Men. Luego, aunque Mefisto no se cruzaba todavía con Spider-Man, podemos añadir que después de aquella limited, ¡Spidey volvía a la cabecera de Marvel Héroes de forum, con los tebeos de la Tierra Salvaje de Claremont & Golden! O sea, Mefisto y Spidey… juntos pero no revueltos (todavía) en la misma colección. Yo creo que ahí fue cuando le echaron el mal de ojo. Pero sigamos, al fin y al cabo esto sólo se trata de las anécdotas curiosas de un coleccionista.

Como decíamos más arriba, aquí en España se publicó primero en la colección Marvel Héroes de forum Nº 21 a 26. Luego se reeditó en el volumen de la colección Obras Maestras Nº 37 de forum. La historia titulada "The Soul Of The Hunter" se publicó en un cómic prestige, evidentemente traducido como Spider-Man: El Alma del Cazador, de lectura independiente.

No te quedes sin esos tebeos, hombre

El arco "El Niño que Llevas Dentro" de DeMatteis y Sal Buscema se editó en SSM #178 a 183, que aquí pudimos leer en la misma colección Marvel Héroes Nº 72 a 77 hace algún tiempo. La venganza de Camaleón, originariamente publicada en las diversas series del trepamuros de mediados de los 90, abarcaba una trama de largo recorrido que desembocó en el arco "Lifetheft" visto en el tomo integral Spider-Man: Triunfo y Tragedia, y sus consecuencias en el arco “Pursuit” nos llevan directamente a la primera serie de tomos mensuales de Spidey.

La saga original “The Last Hunt” de J.M. DeMatteis y Mike Zeck abarcaba un arco de seis capítulos, que se publicó en sucesivos números de Web of Spider-Man #31 y 32, Amazing Spider-Man #293 y 294 y Spectacular Spider-Man #131 y 132 alternándose las respectivas

Los primeros números del Spider-Man de McFarlane protagonizaban una cabecera propia, al margen de la extensa serie del trepamuros. Luego se recopiló en el volumen de la colección Obras Maestras Nº 16 titulado Spider-Man: Torment.


Más recientemente, "La Última Cacería" fue incluida en el Coleccionable Spider-Man Vol.2 de forum, aquella serie semanal que, si eres un fan que se ha incorporado a la saga del trepamuros en los años más recientes, deberías ver la manera de conseguir como sea. Como "La Última Cacería” es un clásico indiscutible de Marvel y una de las más celebradas historias de nuestro arácnido favorito, Panini la volvió a reeditar en el tercer libro de la colección antológica Los Imprescindibles de Spider-Man, encuadernada con todo lujo y dentro de una selección de historias que, como bien reza su encabezado, son absolutamente imprescindibles. Para finalizar, las historias donde aparecen Vladimir y Alyosha pertenecen al grueso de colecciones arácnidas de los últimos años. Get Kraven fue incluida en la serie mensual, y los eventos de "La Primera Cacería", "El Desafío" y "La Cacería Macabra" se incluyen en la etapa más reciente de ASM en Brand New Day editada actualmente por Panini. Un buen puñado de tebeos salteados a lo largo del tiempo, que he tratado de resumir en la medida de mis posibilidades, sin olvidar por un instante que, en la gran mayoría de ocasiones, se insertan dentro de las otras tramas del largo folletín que es la vida de nuestro atribulado Spidey. En todo caso, y esto es una recomendación para todos los amigos de Zona Negativa, buscad el libro de La Última Cacería que no os defraudará. Si nunca has leído nada del personaje, ¡te atrapará para siempre en sus redes! Because You Demanded It! Antes de despedirme, quería comentar con vosotros una circunstancia francamente curiosa y tal vez emotiva, que es el origen de ésta columna sobre el Spider-Man de DeMatteis. Algunos estabais allí y lo visteis, incluso participasteis activamente en el desarrollo del texto. Y es que, tal vez se trate del primer artículo de Zona Negativa que es un Comentario ampliado y remasterizado. ¡Ahí es nada! ¡Clásicos de Zona Negativa! Todo comenzó con los reportajes de Daniel Gavilán sobre La Cacería Macabra. Recién acabados mis exámenes de junio, y con todo el verano por delante, el post de Daniel me inspiró para leerme todos estos tebeos de Spidey donde vimos su enfrentamiento con el cazador ruso y las consecuencias de aquella historia. No sé muy bien por qué, conforme iba leyendo, escribía mis impresiones y las dejaba entre los comentarios de dicho artículo de Daniel... Allí, se generó un encendido debate sobre la orientación de Kraven, sus maquinaciones, la dinastía Kravinov y como no podía ser de otra manera, el polémico Brand New Day. Pero lo más pintoresco, y que no quería dejar de agradeceros, es que muchos de vosotros me animasteis a

escribir artículos para Zona Negativa. ¡Caramba! ¡El sitio web de referencia sobre cómic americano en España! ¿En serio? Gracias al apoyo de Raúl López, administrador y amistoso vecino. Anexo – enlaces externos J.M. DeMatteis Official Blog J.M. DeMatteis – Live Fanboy Radio Interview J.M. DeMatteis – Interview by Jonathan Ellis Mike Zeck - Web home and Gallery Mike Zeck - Comic Art Community


Spider-Man de Gerry Conway Bienvenidos al Coffee Bean. Servíos un café latte, está recién hecho. Tomad asiento en aquella mesa libre del fondo. Poneos cómodos. Recordemos juntos viejas aventuras de Spider-Man, nuestro amistoso vecino. A ver, veamos... ¿qué hacías en 1989? Hagamos memoria... había un escritor, llamado Gerry Conway, que volvió al staff del trepamuros para contarnos algunas de sus mejores historias. Peter y Mary Jane eran una pareja de recién casados, se habían instalado en el Soho neoyorquino y su matrimonio pasaba por algunas turbulencias. ¿Conocéis a Kristy Watson? ¿Sabías que Joe Robertson estuvo en la cárcel? ¿Y que Jonah Jameson fue un audaz reportero de investigación en sus años mozos? ¡Acompañadnos! El regreso de Gerry Conway a Spider-Man

erguido, casi siempre de pie, con proporciones y anatomía de adulto, majestuoso y sereno, casi real.

Llevo un par de días revisando viejas historias del trepamuros escritas por Gerry Conway en Spectacular Spider-Man y Web of Spider-Man, que sirvieron de puente entre la década de los 80 y los primeros años 90. Todavía se me ponen los pelos como escarpias cuando pienso la edad que tenía por aquél entonces –unos diez y once años. Recuerdo que iba todos los viernes al kiosko según salía del colegio, a ver si tenían el último número del Spiderman de forum; me los leía en el rellano del piso de mis abuelos, y luego los releía una y otra vez… No es una etapa ésta que haya pasado a la historia del trepamuros por los grandes acontecimientos que sucedieran en ella. Ni siquiera en su momento levantó grandes pasiones, porque justo entonces, un recién llegado Todd McFarlane se llevaba todos los vítores y revolucionaría el aspecto gráfico de nuestro héroe con su estilo dinámico y simpático, cercano a la caricatura. El Spidey de McFarlane se contorsionaba, rompía la viñeta y se convertía en icono, con unos apoteósicos y vibrantes guiones de acción de David Michelinie... pero el verdadero puntal no estaba en Amazing sino en Spectacular. Allí ocurrían los pequeños milagros, los combates cotidianos, era donde el reparto de secundarios iba creciendo, sufriendo, enamorándose, tejiendo un hermoso tapiz de sub-argumentos y tramas maravillosamente bien desarrolladas. Gerry Conway ya era uno de los escritores que mejor conocían a Peter Parker. A su lado, dos dibujantes estupendos: Alex Saviuk, con claras reminiscencias a John Romita padre, pulcro y esmerado en escenarios y situaciones realistas -la redacción del Bugle, las calles de Manhattan-, y sobretodo el grandioso Sal Buscema, uno de los últimos baluartes de la Marvel setentera, que iba retrasando la edad de jubilación a la vez que aumentaba su dominio absoluto de la narrativa, depuraba su estilo sintético, y mejoraba las expresiones, gestos y todos lo pequeños detalles que identificaban al reparto. Uno de los rasgos predilectos de Sal Buscema, con su fina línea de plumilla y su trazo anguloso, era que dibujaba un Spider-Man más aplomado: mientras McFarlane se decantaba por las poses acrobáticas, Sal dibujaba a Spidey

Pero veamos... ¿por qué revisar esos tebeos ahora? La experiencia ha demostrado que las mejores etapas en cualquier colección de superhéroes son aquellas en las que un mismo guionista se mantiene firme al timón de la serie, haciendo su estancia prolongada y desarrollando con calma argumentos secundarios, tramas de suspense y elementos de soap opera y comedia de situación. Conway dominaba todos esos recursos porque era un guionista de la vieja escuela, y porque además tenía experiencia en televisión -sí, un detalle en el currículum de todo guionista actual de comic-books, que en aquél entonces era una rara avis.


Veamos... quería empezar ésta sección nostálgica tratando de contagiaros el amor por las viejas historias, que deberían ser un modelo para las actuales –y en los mejores casos, así es. Por ejemplo: ¿por qué el SM de Conway es el verdadero puente a los 90?, ¿podría ser que mirando atrás con ojo crítico, aquellos tebeos tuvieran más peso que los superventas de McFarlane?, ¿cuál es el secreto, la fórmula mágica que hace de Spider-Man posiblemente el mejor personaje de Marvel?, ¿puede relacionarse aquella época con Brand New Day? En ésos tebeos no había muertes ni resurrecciones, no había reseteos, ni bodas, ni sucedían grandes eventos... ¿cómo podía ser que aquella, bajo muchos aspectos, fuera una etapa ejemplar en la trayectoria de SpiderMan, tal vez su etapa canónica? ¡Allá vamos!

la impresión de cerrar un ciclo en la vida del héroe, y lo devolvía a sus primeras raíces- ¡ya lo hizo primero Gerry Conway! Peter regresaba al mítico instituto Midtown de Forest Hills para hacer una suplencia, y el centro había cambiado mucho desde que él mismo fuera un alumno aplicado de ciencias. Ahora los alumnos son más pendencieros y problemáticos, y hay un cierto aire a `Rebelión en las aulas´ en aquella primera historia. Sin embargo, Peter encontrará su reflejo en el adolescente Steve Petty, que sufre los mismos problemas de adaptación que tuvo Peter a su edad... El capitán Luis Álvarez, del ejército de cierta república suramericana, se convertirá en el segundo Tarántula. Uauh, ése villano tenía un disfraz increíble, con una gran araña negra sobre fondo rojo, y la puntera de sus botas como cuchillos. La segunda historia gira en torno a Elvira Corona, inmigrante ilegal, exiliada y refugiada en EEUU -y toda la problemática subyacente, en torno al asunto de la inmigración, ¡temática social, que desde luego no ha perdido actualidad veinte años después! –Tarántula se alía con John Walker, el Capitán América sustituto, para perseguir a los insurgentes y deportarlos. La pobre Elvira, maquilladora de Mary Jane, hará que ella y Spidey se impliquen en el asunto. Primeras señales de que con Gerry Conway, los personajes que rodean al héroe son algo más que siluetas de ficción: son personas de carne y hueso, reflejo de la vida real, y desde luego los secundarios van a participar activamente en las aventuras. SSM (Spectacular Spider-Man) #139 marca un punto y aparte: vamos a presenciar el que quizás sea el momento más inspirado de Conway, donde personajes que venían siendo figuras inamovibles, ahora van a convulsionarse, en una historia que tiene componentes de serie noir, género negro de alto voltaje; una trama con gángsteres, asesinos profesionales, juzgados y presidiarios. Entra... ¡Lápida!

El Resumen WSM (Web of Spider-Man) #35 arranca con toda una declaración de intenciones en el título: "¡Puedes volver a casa!" que sólo puede hacernos albergar grandes esperanzas para la colección. Bien, ¿qué es lo primero que nos llama la atención? Uno de los mejores aciertos de J.M.Strackzynski cuando llegó a Amazing... que Peter Parker trabajase de profesor -un acierto, sí, porque daba

El amor que profesaban Conway & Buscema hacia los secundarios no tiene parangón. El bueno de Robbie Robertson, uno de los mejores amigos de Peter en el Daily Bugle, compañero de faenas de J.Jameson, un referente de integridad y templanza, de dignidad profesional, buen ojo periodístico, honestidad y cercanía... tendrá su talón de Aquiles cuando un viejo "amigo" del pasado, Lonnie Lincoln, regrese para atormentarle. Lápida es su sobrenombre, un matón a sueldo de los gángsteres, primero en Harlem y luego en Filadelfia. Ahora trabaja para el Arreglador, siniestra figura subalterna de Kingpin, que desde su despacho, como un alto ejecutivo en una gran empresa, lleva las riendas de la organización mientras el gran capo sigue concentrado en acabar con Daredevil.


Robertson y Lápida eran polos opuestos: uno representa el afro-americano comprometido, honrado y trabajador; el otro es albino, un matón sin escrúpulos, en traje de sastre, va en limusina, es despiadado e implacable, impávido. Eran como... caray, eran Sidney Poitier y Lee Marvin, ¡en un cómic de Spider-Man! *más grande que la vida, Conway* Robertson graba una confesión en un casete donde reconoce haber pasado toda su vida atenazado por el miedo a Lápida, fue testigo de un asesinato, y ya en el periódico del instituto donde hacía sus pinitos como reportero, retiró una noticia que implicaba a Lonnie, por miedo a las amenazas. Desde entonces, ha jurado mantener íntegra su ética periodística y jamás enterrar una noticia. Pero... Lápida está en Nueva York y Robbie no guardará silencio por más tiempo. La cinta de casete lo incrimina, y Lápida lo ataca: ¡le rompe la espalda!

mezcla de responsabilidad y miedo que siente su amigo, convaleciente en el hospital, rehabilitándose. Lápida ataca a Mary Jane para conseguir la cinta que guarda Peter... la tensión es salvaje, casi hard-boiled, justo cuando aparece el mismísimo Frank Castle para ayudar a nuestro amigo y vecino. La trama les llevará a Atlanta, a Dallas, a nuevos escenarios donde suceden tiroteos, a tugurios suburbanos, los rincones mafiosos, despachos de lujo... pero Lápida todavía dará mucha más guerra después.

Entrañable el personaje de Kristy Watson, prima de Mary Jane, que viaja a NY para instalarse con Peter y MJ mientras sus padres están de viaje por Europa. Kristy es encantadora, una adolescente de trece años enamorada -cómo no- de Petey, que aspira a convertirse en modelo como su admirada MJ. Flacucha, pecosa, con dos coletas a lo Pippy Langström, pizpireta, jovial, un soplo de aire fresco para la serie, que marca el contraste entre la primera juventud, descarada e inocente, y la complicada vida de matrimonio de los Parker.

Caray, no puedo expresar la tensión, el suspense, la gran implicación que sentía el lector en aquellas historias, donde los verdaderos héroes no iban en pijama: era la gente de a pie, con sus vicisitudes, su trágico pasado, sus dudas morales, sus miedos. Robbie habrá de vivir con miedo, sí, porque Lápida amenaza ahora a su esposa Martha. Ben Urich le aconseja que no se calle, porque la verdad es el credo del periodista. Peter comprende la

Tía May había convertido la residencia de Forest Hills en pensión, y vivía con su querido Nathan Lubensky, un venerable anciano de fuerte carácter, en silla de ruedas, que tuvo sus roces con Peter en el pasado, pero que sin duda adoraba a la vieja May, con todo su coraje y dulzura. Nathan descubrirá que padece una enfermedad terminal, y la entrañable pareja de ancianos ha de afrontar el fin de sus días juntos. Joy Morante y Kate Cushing amplían la plantilla de empleados del Bugle, ponen una pizca de sentido común en


la redacción de Jonah, y frenan sus habituales salidas de tono. Glory Grant vivirá un romance tórrido y trágico con Eduardo Lobo, de los Hermanos Lobo, una banda que aterriza en NY para iniciar una guerra contra Kingpin. Eduardo, galán latino, con su código de honor, pone a Glory en una disyuntiva, cuando averigua que su novio es un gangster –ejem, y además un hombre-lobo. Al final ella misma disparará contra él, matándolo... ¡aunque en realidad apuntaba al arma contra Spidey!

salvarles: "Nos ha ayudado el único héroe que necesitamos... El héroe que llevamos dentro." WSM #50 nos trae otro secundario excepcional, el paparazzo Nickie Katzenberg que aprovecha toda su experiencia capturando instantáneas de famosos pillados in fraganti, para ir a la caza de Spider-Man. El tipejo es gordo, desaliñado, compulsivo fumador de puros, lenguaraz, y provocará numerosos altercados con Peter, y reacciones de repulsa entre las chicas del Bugle cuando él pretenda flirtear con ellas. Robbie Robertson finalmente es acusado de obstrucción a la justicia y de ser cómplice de asesinato, y él mismo se declara culpable en un juicio que le envía derecho a la penitenciaría federal de Lewisburg, Pensilvania... ¡donde compartirá pasillo con Lápida, celda con celda! Robbie sentirá un nuevo nivel de terror encerrado con su "viejo amigo" Lonnie Lincoln. Impresionante la estancia de Robertson en prisión. Un presidiario campechano y grandote apodado Boxeador se hace amigo de Robbie, será su protector y le enseñará las reglas de los presos -momentos a la altura de grandes películas como Cadena Perpetua o La Milla Verde- pero será brutalmente apaleado en una encerrona de Lápida, que lo despedaza a puñetazos ante la mirada impotente del pobre Robertson.

"¡Tengo la foto del año! ¡Jameson está tan tenso que ha roto el puro con los dientes!" decía Spider-Man a carcajada limpia, en SSM #147, un crossover con la saga Inferno, en que todos los empleados de Daily Bugle han de sobrevivir atrincherados en la redacción, ante una oleada de demonios que arrasa la ciudad. "Taxistas impertinentes. Pizzas malas. Camareros insolentes. Son neoyorquinos. Después de vivir en ésta ciudad, luchar contra demonios es un paseo por el parque." –Gran momento, Jameson y Spidey pelando codo con codo para salvar la vida, y la de sus amigos. Flash Thomson y Bettie Brand también han de sobrevivir a ése día de perros, y se resguardan en el apartamento de Flash. Bettie ha de sobreponerse al trauma de haber perdido a Ned Leeds, mientras Flash pasa página y entra en un capítulo nuevo de su vida, cuando descubre que Spider-Man, su héroe de la infancia, no vendrá para


Y atención al delicioso WSM #52, uno de los mejores comics del trepamuros de toda la historia, y también uno de los más atípicos porque ¡Spidey no aparece por ninguna parte! Al contrario, los fans del trepamuros hemos aprendido a respetar y apreciar al viejo Jonah Jameson a lo largo de los años, y en éste número se demostrará por qué el editor del Bugle es mucho más que un personaje humorístico y contrapunto del héroe, atención. El Camaleón ha suplantado a Jonah, y dirige el periódico mientras el auténtico permanece secuestrado en su apartamento. Todo el número trata acerca de los esfuerzos de Jonah por liberarse del cautiverio y escapar de allí. Pero lo mejor es que la narración se nos presenta intercalada con un flashback en plenos años 30, cuando era un joven periodista del Herald Journal, e investiga una red de policías corruptos de la ciudad. Veremos como el entonces propietario del Bugle, William Walter Goodman, le ofrece su primera gran oportunidad. Veremos a Jonah plantarle cara a los viles policías -aquí empezará su animadversión por los "falsos héroes"-, lo veremos sufrir, caer en el alcoholismo, volver a levantarse y mostrar su arrojo... todo ello dibujado por Frank Springer y John Romita Sr. en un gran tebeo ...que es pieza única en la Historia. Veremos a Thomas Fireheart, el Puma, hacerse con las acciones de bolsa del Bugle, y convertirse en su nuevo dueño para emprender una campaña de apoyo a SpiderMan y pagar así una deuda de honor con él. Jonah lanzará un semanario independiente, The Jameson News Digest, pero todo terminará cuando Fireheart le venda otra vez sus acciones a cambio de un dólar, en un generoso gesto. La vieja deuda del Puma con Spidey les conduce a un duelo a muerte en el desierto de Nuevo México, después de haber celebrado un ritual chamánico con los indios nativos, donde se midieron las fuerzas del tótem Puma y Araña -¡otro antecedente de los rituales totémicos de Anansi! (SSM #171 y 172) Spidey ayudará a su amigo Bob Farrell, el joven Corredor Cohete, a plantarle cara a una pandilla de skin-heads que le hacen la vida imposible desde su primer día en la universidad Empire State. Robertson y Lápida consiguen escapar de la penitenciaría federal, y acaban escondiéndose en la granja del buen Aaron Deweiss, llevando las peripecias de ésta pareja a los rincones más insospechados de la América profunda. Cynthia Bernhammer, la abogada defensora de Robertson, es otro personaje interesante: una mujer corpulenta, de edad madura, íntegra, de gran carácter... Jameson paga sus minutas, ahora que ya no es dueño del Bugle, con dinero de su bolsillo. ¡Cynthia es la única que siente debilidad por el rastrero y simplón de Nickie Katzenberg! y es que Dios les cría y ellos se juntan...

Hemos descubierto que Kristy, la prima de MJ, padece bulimia y anorexia, y pronto será ingresada en una clínica. Ésta historia es un reflejo de la dura realidad que viven muchas adolescentes hoy en día, y está contada sin tapujos pero sin mayores sensiblerías. Mary Jane da un paso más en el camino hacia la madurez cuando, en vez de ignorar los problemas, afronta la verdad y apoya a su primita; de hecho hay un gran momento para MJ cuando se encara a los padres de aquella y les reprocha haberla desatendido. ¡Bien por Mary Jane! Mister Miedo acechará a Bettie Brant, y deberá superar su fobia por Spider-Man y el rencor que siente hacia él por la muerte de Ned Leeds. Malcolm McBride se convierte en el segundo Carroña cuando el virus del profesor Miles Warren tome posesión de su cuerpo. Hace tándem con el Demoduende -Hobgoblin, que desde la saga Inferno queda transformado en un semidemoniopara abatir a Spidey, pero el recuerdo de quién era le impide llegar hasta el final, salvando en cambio la vida de su madre en un postrero sacrificio. Robbie Robertson podrá superar su traumático historial con Lápida, plantándole cara finalmente. No sólo se revuelve y lo ataca, dejándolo herido -que volverá y terminará por hacerse más poderoso, superando a otros aspirantes a rey del crimen como Cabeza de Martillo-; Robbie se entrega a la justicia, consigue el indulto y es absuelto de todo cargo gracias al hermano de Boxeador, que intercede por él; regresa al Bugle y vuelve a ser el brazo derecho de Jameson, incluso pasa un periodo de intransigencia como Redactor Jefe, que discute con Peter por la legitimidad de su trabajo... pero harán las paces, y será un hombre nuevo, más sabio, más fuerte, aún más intachable y recto de lo que ya fue, porque ya nunca se callará ni negará la verdad como periodista. ¡Un estupendo y pequeño momento que hace grande el WSM #65! Tras el cruce con la saga Actos de Venganza, Spidey ha derrotado a Goliath, y... jolínes, bravo por esos instantes maravillosos: Spidey le pide a un niño que pasa por allí que tome una foto con su cámara, para capturar el momento: "¡Uauh! Di patata" --si viérais la cara del muchacho, sabríais el porqué ese momento es tan emocionante. *impagable Alex Saviuk* Peter y Mary Jane se trasladan a un apartamento del Soho; todos sus amigos les ayudan con la mudanza y a pintar la nave -Flash, Harry, Liz- ...Mary Jane pasa por una época muy difícil, mientras Spidey se ausenta y la deja preocupándose por él. Cada momento que pasan juntos es un islote de felicidad en medio de un matrimonio que atraviesa turbulencias. Mary Jane no es del todo feliz, entra en crisis, se replantea su nueva vida de casada. No todo serán mimos y palabras de consuelo, y la sensación de que flotan en una burbuja, no. Incluso aparece un pretendiente, un actor llamado Jason Jerome, que la corteja y siembra la duda en nuestra pelirroja fa-


vorita. Pero cuidado, que ella le planta cara en el antes mencionado SSM #172, dejando bien claro por qué ella y no otra es la mujer de Spider-Man! "Sólo contigo, Peter, amor mío. Contigo y para siempre". *lagrimita*

y 174, en una historia donde Doc Ock nos muestra también su lado más humano y vulnerable, pues echa de menos a la encantadora tía May y el romance que vivieron en otra época. Comentando la jugada Recapitulando: ¿os habéis dado cuenta de que en todo éste resumen, casi siempre hablo de los secundarios, y menos de Spider-Man? ¡Eso es porque la serie -bueno, las series, en plural- giraba en torno al excelente plantel de personajes, todos ellos imprescindibles, piezas de un gran puzzle, o un mosaico precioso, un grandísimo tapiz donde todos y cada uno de ellos cobran protagonismo en un momento u otro, donde todos ellos tienen voz propia, un pasado interesante, motivaciones diferentes, y lo más curioso: que el universo de Spider-Man no gira en torno a éste, sino que él es un personaje más del reparto coral, que asume el papel del héroe, pero que la mayoría de las veces no interviene directamente en las vivencias de sus amigos sino que se limita a ser testigo privilegiado, exactamente como sucede en la vida real.

SSM #168-170 cuenta una historia bastante curiosa en la que el Fantasma del Espacio se hace pasar por Hulka, y engaña a nuestro héroe para que crea que los Vengadores están en su contra. Así, recluta un grupo, The Outlaws -el Hombre de Arena, Corredor Cohete, Merodeador y el Puma- para enfrentarse a los héroes más poderosos de la tierra -el Capi, Thor, Quasar, Hulka y Sersi- ...lo mejor, al principio, cuando Spidey quedaba atrapado en un pozo, bajo toneladas de piedra: una vez más, se hace homenaje a la célebre saga del Planeador Maestro de Lee & Ditko, cuando Spidey se liberaba de una gran carga de chatarra y escombros, y a punto de quedar aplastado, sólo es capaz de reunir todas sus fuerzas invocando la memoria de sus seres queridos sobretodo y al final, quién si no MJ. Se vio a Harry Osborn recuperar los recuerdos latentes como Duende Verde, y conociendo la identidad secreta de Peter, querrá prestarle su ayuda como justiciero. Vimos a Spider-Man transformarse en Spider-Hulk en WSM #69 y 70. Al final, como broche de oro a su etapa, Conway nos trajo de vuelta al Dr Octopus, en SSM #173

Ahí están las mejores caracterizaciones de Jonah Jameson, con su mal genio y sus arranques de cólera, pero también recto, el pilar que sostiene el Daily Bugle: Ben


Urich, Glorie Grant, Joy Morante, Kate Cushing, Nickie Katzenberg, Lance Bannon, Peter Parker y Joe `Robbie´ Robertson. Sin duda, nunca pudimos ver en el mundo del cómic algo semejante: el Bugle era un microcosmos, como las viejas teleseries sobre periodistas, como Lou Grant o Murphy Brown, donde ocurrían cosas a diario, y los personajes contaban.

cómo la sub-trama nos conducía a lugares inesperados, a escenarios muy lejos de New York -otras ciudades, la cárcel, una remota granja- dándole otra dimensión a la serie.

Mary Jane no sólo era una esposa modélica, cuya máxima en la vida fuera prestar apoyo incondicional a Peter/Spidey. Aquí sufre, siente la soledad y la difícil situación que tendría también la mujer de un policía -el no saber si su marido volverá a casa, o si morirá un día cualquiera-, duda, se preocupa por los suyos, se queda en el paro y busca trabajo, toma partido por Kristy -quien asume el papel de hermana pequeña, casi una hija adoptiva- y se pone a prueba a sí misma contra el seductor Jason Jerome, aunque los fans sufrimos un largo suspense ante la mera posibilidad de que MJ cometiera una infidelidad... ¡hasta el último momento no se pusieron las cartas boca arriba! La tía May no estaba siempre presente: sin duda, era clave en la infancia y juventud de Peter, pero May tenía su propia vida regentando la pensión de Forest Hills junto a Nathan Lubensky, un tío de la vieja escuela, que perfectamente hubiera podido ser el compañero ideal para el resto de sus días -que nunca quiso suplantar el rol del difunto Ben Parker ni mancillar su memoria-, pero cuya feliz vida quedó truncada. Peter y MJ se alojaron un breve periodo en la residencia de Forest Hills, pero estaba claro que sus vidas iban ya por senderos distintos, y May era, sencillamente, su madre adoptiva –pero no era una presencia constante en la serie.

Elementos que, sin hacer grandes subrayados, sin que nadie se percatase de su gran relevancia en el momento de su publicación, han sentado precedentes en SpiderMan, han sido varios: Peter como profesor en el instituto Midtown -opino que éste sería su rol ideal, una cierta estabilidad en su vida, que uniera su pasión por la ciencia con las raíces del personaje- ya lo vimos en Conway; el ritual mistérico, donde chamanes indígenas propician el encuentro de Peter con el tótem-araña y lo enfrentan a otro animal totémico lo vimos en su duelo con el Puma en la Guarida del Sudor.

La historia de Lápida debería ser de manual, cómo crear un personaje grandioso partiendo de la nada, cuyas virtudes no consistían en sus grandes poderes o en un llamativo disfraz, sino en sus diálogos magistrales, la tensión que generaba, el conflicto moral que traía aparejada su presencia. El elemento cinematográfico, noir, y

Las tramas no se resolvían en arcos de tres números, sino que duraban docenas de episodios, solapándose a la acción principal, y no precisamente a causa de una descompressive storytelling sino por las muchas cosas que ocurrían, los giros inesperados y los peligros que acechaban en estado latente. Curiosamente, la colección The Amazing Spider-Man gozaba de una salud espléndida con McFarlane y des-


pués con Erik Larsen, quizá por ello Gerry Conway gozaba de cierta libertad en las otras colecciones parejas: allí era donde sucedían las cosas más interesantes, fuera del foco principal; donde había lugar para las subtramas, y la vida ficticia de todos estos personajes tenía espacio para desarrollarse. Vimos hacer sus pinitos por aquí a un jovencísimo Mark Bagley. Vimos a Sal Buscema encontrar por fin la destilación perfecta de su estilo sencillo y eficaz; vimos en Alex Saviuk un continuador natural para la escuela de dibujantes clásicos del trepamuros. Lo mejor Sentimos empatía y lástima de Kristy, y quisimos ser también su hermano mayor. Admiramos a Jonah Jameson y su rico pasado como periodista, un Ben Urich de la época del hampa dorada. Temblamos por la supervivencia de Robbie Robertson, y deseamos que encontrara el valor de plantarle cara a su acosador Lápida.

Lloramos por Nathan Lubensky, y la preciosa relación con May Parker, esa pareja de ancianos admirables. Sentimos envidia del amor fatal de Eduardo Lobo y Glory Grant, sensual y vulnerable, y su fatal desenlace. Nos alegramos de que Flash Thomson hubiera dejado atrás sus defectos de juventud, y se convirtiera en un héroe para Betty. Nos crispaba que Harry Osborn jugara otra vez con los inventos del Duende Verde, intuíamos que aquello no podía terminar bien. Supimos de una vez por todas por qué Mary Jane Watson-Parker es quien es, y por qué detrás de todo gran hombre hay una gran mujer. Lo más importante: comprobamos una vez más por qué un excelente guionista necesita etapas largas para hacer Historia con mayúsculas, poco a poco, con buen pulso narrativo y sin ejercicios de pirotecnia. Vimos que Spider-Man era más que una action-figure que adoptara posturas circenses: Buscema podía dibujarlo erguido, firme como un héroe, aplomado... y era más Spider-Man que nunca. Disfrutamos de cientos de páginas en las que Spidey no aparecía, y eran igual de apasionantes, porque Buscema podían transmitir cualquier emoción que estuviera en el guión de Conway. Anexo - no te quedes sin esos tebeos, hombre No os alarméis si no tenéis esos tebeos de Conway & Buscema. ¡Sólo faltaría más! Originalmente comprenderían los Spiderman Vol.1 Nº 182 a 275 de forum, eso sí, intercalados con otros tantos números de The Amazing Spider-Man. Muchas de aquellas historias fueron reeditadas en el Coleccionable Spiderman Vol.2 ¡Qué sería de los coleccionistas sin los números atrasados! Y si no, caray, estrechad lazos con otros lectores más veteranos que os presten sus tebeos, o que os permitan pasar una tarde en su biblioteca, compartiendo con ellos grandes momentos del cómic. ¡Saludos arácnidos! Anexo 2 - enlaces externos A Conversation With Gerry Conway Gerry Conway Official Blog Gerry Conway database

Nos reímos con el grotesco Nickie Katzenberg y sus flirteos machistas, él también era un personaje humano, demasiado humano.

Gerry Conway en Wikilingue (español)


Spider-Man de Peter David Bienvenidos al Coffee Bean. Servíos un café latte, está recién hecho. Tomad asiento en aquella mesa libre del fondo. Poneos cómodos. Recordemos juntos viejas aventuras de Spider-Man, nuestro amistoso vecino. ¿Dónde estabas en 1986? Un joven Peter David, al que probablemente conozcáis de algo, llegaba al staff del trepamuros para contarnos alguna de sus historias más sorprendentes. ¿Quién es Stan Carter y qué secretos guarda? ¿Por qué murió Ned Leeds y quién era en realidad? ¿Por qué Peter Parker y Felicia Hardy no podían estar juntos? ¿Sabías que Matt Murdock adivinó la identidad de Spider-Man en uno de los días más trágicos de su vida? ¿Conocías a Jean DeWolff? ¡Acompañadnos! Los poco ortodoxos métodos de Peter David Peter David es uno de los guionistas de Marvel más característicos, de eso no cabe la menor duda. Sus seguidores lo recordarán por su prolongada etapa en Incredible Hulk y sus originalísimas historias en X-Factor, amén de su aportación al universo de The Dark Tower. También supo brillar con luz propia en DC –sobre todo en las series de Young Justice y Supergirl- pero es muy probable que su firma quede para siempre vinculada a la Casa de las Ideas, dado que es la editorial donde por más tiempo ha venido encargándose de una colección u otra.

Si unimos el nombre Peter David al de Spider-Man, inmediatamente os sonará "La Muerte de Jean DeWolff", inspirada saga que dejó una huella imborrable en todos los seguidores del trepamuros. Aunque sólo tengáis referencia suya de oídas, aquella gran aventura se ha ganado un lugar de excepción entre los momentos más intensos vividos por nuestro amistoso vecino, a la altura de otras historias como "La Última Cacería" o la muerte de Gwen Stacy. Sin embargo, mi propósito aquí al hablaros de la etapa de PAD en Spider-Man es situar ésa historia en su contexto, como parte de una estancia mucho más amplia que aquellos escasos cuatro capítulos en Peter Parker, The Spectacular Spider-Man –los ya históricos números 107 a 110 USA. En efecto, David hizo mucho más que venir a contarnos la durísima historia del Comepecados: incorporó al trepamuros su particular estilo para dialogar, sus hábiles esquemas constructivos, personajes originales y conectados al mundo real, sus homenajes y característicos giros, el humor negro que siempre fue su sello particular. Lo cierto es que, recién leídos esos números, aún no sabría muy bien cómo catalogarlos. PAD se mueve cómodamente en la serie negra, pero no se queda encorsetado en ésa categoría. Aborda historias de temática social, pero lo hace de tal manera que parece algo casual. Hay escenas, números enteros, con un gran componente humorístico, y sin embargo la serie no llega a ser cómica. Aunque veremos peleas superheroicas, desde luego con Peter David al timón, las historias se salen del terreno común en éste género. Quizás el único calificativo que podría aplicársele al señor David sea... inclasificable. Por eso nos gustan tanto sus historias, porque nos dejan desarmados, son muy difíciles de comentar, lo único que puedes hacer, como lector, es dejarte llevar... sin saber nunca dónde te llevará el viaje. Aquellos comics a los que me refiero tampoco están considerados una etapa imprescindible, salvo la historia del Comepecados, que fue su momento culminante. Como ha sucedido con muchas de las mejores etapas de Spider-Man, la mejor virtud era que pasaban desapercibidas: nadie pretendía contarnos la historia definiti-


va del personaje. Quizás tuviéramos asumido que Spider-Man ya tuvo su momento álgido en etapas más clásicas, y el único cometido de los guionistas de entonces era conducir al trepamuros por una existencia atribulada, con los altibajos propios de cualquier persona, tratando de capear con los imprevistos que nos depara el porvenir, en definitiva: viviendo el día a día. Eso sí, tratándose de Spider-Man, la vida diaria ya es una aventura en sí misma. Peter David y las trabas editoriales Tenía planeado cantar las alabanzas de Peter David en Spider-Man, y sin embargo, al repasarlas objetivamente, con detenimiento, me veo obligado a hacerle algunas salvedades. Esa etapa, en efecto, no puede decirse que sea redonda, por dos razones principales. La primera de ellas es que justo a PAD le tocó capear con la trama del Duende, que venía agonizante desde tiempo atrás, y justo vino a estorbar las otras tramas que tuviera planificadas él mismo para la serie -luego lo explicaré mejor-. La segunda razón, es que PAD se metió él sólo en camisa de once varas al abordar otro cabo suelto que la serie lastraba y que se llamaba Felicia Hardy.

der-Man, creado por Roger Stern como el eje central de una trama de suspense y maquinaciones mafiosas, cuyo principal atributo es que desconocíamos su identidad real. Cuando Stern dejó al trepamuros, a largo plazo ésta trama se convirtió en un arma de doble filo para los editores y los escritores que sucedieron a Stern, porque ninguno sabía muy bien cómo resolver ese misterio, y como una bola de nieve, cuanto más tiempo pasaba, más grande y difícil de manejar se volvía el problema. PAD tuvo que lidiar con la solución que se le había impuesto desde arriba: Ned Leeds era el Duende: ¡uno de los momentos más anti-climáticos de la historia de Spider-Man! El segundo problema es más sencillo de comprender: Peter y Mary Jane estaban acercándose cada día más; habían retomado su amistad, y MJ demostraba cada mes que era su pareja idónea. Sabía cómo divertir a Peter, sabía distraerlo de sus problemas, conocía su doble vida y la aceptaba, se nos mostraba como una persona adulta y cada vez más responsable y fiable, hasta el punto en que Peter lo tuvo clarísimo y la propuso matrimonio. ¡Pero cuidado! Mary Jane no aceptó en seguida, entre otras cosas porque también tenía sus detractores. ¿El motivo? Que Felicia Hardy, la Gata Negra, también estaba en el horizonte próximo del trepamuros. La etapa de Bill Mantlo todavía estaba fresca en la memoria del aficionado, y para muchos, ella podría ser la pareja perfecta de Spider-Man. A Peter David le tocó la desagradable tarea de recuperar a la Gata Negra para cerrar aquél amorío que quedara inconcluso y ponerle punto final. Durante un breve periodo -que parecía un remedo de la etapa de Bill Mantloalejó a Felicia Hardy siempre: PAD fue el encargado de allanar el terreno para la feliz boda de Petey con MJ. El resumen WSM (Web of Spider-Man) #7 nos presenta un cómic que visto con la perspectiva que nos da el paso del tiempo, resultaría profético para la carrera de Peter David. Muchas veces, es un ejercicio curioso volver la vista atrás y fijarse en ésos pequeños detalles que, en retrospectiva, cobran una nueva dimensión. Y es que, veréis: ¿quién aparecía en la portada? No era Spidey, no... ¡El Increíble Hulk! En efecto, éste cómic es un apoteósico arranque de etapa, un número que me marcó en su día, porque transcurría enteramente en el reino de Pesadilla, esa criatura que se ha enfrentado tantas veces al Dr Extraño y que podría definirse como el "reverso tenebroso" del Morfeo de Gaiman.

Como no quiero aburriros con los largos pormenores, por una u otra circunstancia, os los resumiré para proceder luego a resumir la etapa. Bien, el Duende venía siendo un villano magistral, quizás la némesis perfecta de Spi-

Aquél tebeo dibujado por Sal Buscema tenía un "algo" especial que lo hacía hipnótico: el entintado de Armando Gil sobre los lápices de Buscema, daba como resultado un estilo que era la perfecta fusión de sencillez, con un trazo fino y grácil de pincel. Sobretodo, el arranque es


muy bueno: Peter entra desnudo en la redacción del Bugle, y en vez de reporteros, se cruza con otros superhéroes -Lobezno, el Capi, Rom, el Dr Octopus pidiendo por teléfono una ración de calamares- dejando muy claro que se trata de un sueño. Cuando se dispone a entrar en el despacho de Jameson, ¡Hulk atraviesa la puerta para perseguirle! A partir de aquí, en cada viñeta se alterna el traje azul y rojo con el traje negro, y el lector quedaba atrapado en un delirante sueño, en el que Peter trata por todos lo medios de sobrevivir a la persecución urdida por el villano Pesadilla.

Y una vez visto ése tebeo, que podía ser el precalentamiento de Peter David, nos sumergimos en la vida cotidiana de Peter Parker, quien todavía reside en el apartamento alquilado de Mrs. Muggins en el Soho. Aquí tenemos una historia interesantísima en dos partes (WSM #11 y 12) que empezaba con argumento de Danny Fingeroth y guión de Bill Mantlo, pero que Peter David llevó a su conclusión. Se trata de una sencilla historia en la que Peter, que está haciendo la colada en una lavandería del barrio, evita que unos jóvenes delincuentes atraquen a la empleada coreana. ¡Dejad que me detenga aquí por un instante! Olvidaos de las apabullantes aventuras de vuestro amigo y vecino Spider-Man, y sus escaramuzas con súper-villanos de todo tamaño y pelaje. Ésta pequeña historia es una pista de por dónde nos llevarán los guiones de PAD a partir de ahora, y cuál era exactamente la situación de Peter Parker en ésa época. No era ningún pazguato impresionable, ni tampoco un chico despistado recién salido de la universidad: Peter es un tío atribulado, con problemas para pagar el alquiler, bastante harto de que la prensa lo persiga con titulares polémicos, con una vida sentimental desafortunada, que nunca tuvo más claro en qué consiste la célebre "suerte Parker".

Otro aspecto que bien podría leerse hoy día como un adelanto del rumbo que tomaría Peter David como guionista lo tenemos en éste fragmento de diálogo: Pesadilla define su reino como una tierra de locura y depravación, de demencia tales que la mente consciente o inconsciente no logra siquiera dominarlos –a lo que Spidey responde, pensativo: "así que ahí es donde Stephen King saca sus ideas". Disculpad que me haya demorado en éste tebeo, pero entended que para un niño como era yo, ése cómic en el que Hulk perseguía a Spider-Man por el mundo de los sueños, fuera quizás uno de los momentos más impactantes de su vida como lector. ¡Gracias, PAD!

Peter se convierte, después de lidiar con esos pandilleros, en el héroe del barrio. Sus vecinos empiezan a or-


ganizarse en patrullas ciudadanas para oponerse a la creciente delincuencia juvenil, y convierten a Peter en un ídolo, su modelo e inspirador. Los chavales se niegan a dejar las cosas así, y allanan su apartamento para dejarle constantes amenazas, incluso ¡le prenden fuego al piso! Allá van los poquísimos pero entrañables muebles que los fans apreciábamos como si fueran propios: la figura del indio de madera, que casi era un símbolo de su independencia en la gran manzana, y los cuatro cachivaches que Peter había reunido con sus pobres ingresos. "Siempre creí que habías amueblado tu apartamento en un fin de semana que estabas trompa" dice Mary Jane. Peter deberá ponerse el disfraz para tomar la delantera a esos matones y marcar su territorio. Pero atención, que aquella historia era deliciosa por ver el barrio del Soho con detalle: las lavanderías, las pequeñas tiendas de comida, los dinner, las reuniones de vecinos, las barberías, una galería de arte donde Peter cita a MJ para charlar -aquí es donde podemos decir que empieza su segundo noviazgo, empezando como antiguos amigos- o el piso de Flash Thomson, que Peter visita en busca de consejo. ¡No hay súper-villanos! ¡No hay apenas acción! ¡No hay más épica que la vida cotidiana! ¡Y eso se mantendrá como tónica general en los meses venideros!

arrepiente, y colabora con Spidey y la Antorcha Humana para apresar a los otros dos. SSM #105 y 106 podría haber sido perfectamente un Marvel Team-Up protagonizado por Spider-Man y la Avispa, donde veremos cómo Janet Van Dyne flirtea con el Paladín y combate a unos accionistas que pretenden malvender una empresa de inversiones, eliminando a la competencia y la creciente presión del sindicato de trabajadores. PAD nos ofrece un retrato de la entonces presidenta de los Vengadores francamente original: coqueta, en apariencia superficial y simple, pero terrible rival empresarial y estratega –genial la secuencia en la que Jan, en ropa interior de encaje, se toma unas copas con Paladín en una terraza de Central Park. Y también la impresión que Spidey, nuestro héroe proletario, se lleva de la mansión de los Vengadores, como si fuera un club privado para elitistas.

WSM #13 titulado "Puntos de vista" es también un ejemplo perfecto de un tipo de historias que a Peter David le encanta desarrollar: cómo un mismo acontecimiento varía sustancialmente dependiendo de quién sea el que nos lo cuente. Como buen escritor que es, y consciente de los mecanismos que se ponen en funcionamiento cuando se narra una historia, PAD hace que un sencillo episodio donde Spidey intenta salvar a un peatón de ser arrollado por un camión, los testigos lo perciban como un intento de acabar con su vida. Jonah Jameson, cómo no, aprovecha ésos testimonios para seguir calumniando a nuestro héroe –y Spidey, que no es ya el chico de paciencia infinita que otras veces hemos visto, va a su despacho en el Bugle para poner los puntos sobre las íes. Sin embargo, Jonah publicará una nota de retractación cuando comprende que se ha equivocado, no porque se haya medrado ante Spidey sino porque para él, prima la integridad y la ética periodística. SSM (Spectacular Spider-Man) #103 también es un caso peculiar de escritura dramática. PAD juega con los puntos de vista, narrándonos el argumento a través de la confesión de un joven estudiante que nos relata lo sucedido: cómo tres alumnos de la universidad Empire State apuestan que podrán derrotar a Spidey, creando la ilusión de que hay un villano pirotécnico en la ciudad. Ponen en marcha su plan, sólo por el placer de sentirse superiores al héroe -tal y como se vio en aquél clásico de Hitchcock que era La Soga, donde unos listillos se creyeron más listos que James Stewart- en una especie de juego intelectual macabro. Por suerte, uno de ellos se

La Muerte de Jean DeWolff Por fin, llegamos a SSM #107, que ya nos anuncia desde la portada "¡La conmoción del año!" puesto que aparece nuestro héroe visiblemente afectado, pensando: "¡Alguien ha matado a una mujer que significaba mucho para mí! Te la has cargado, y ahora... ¡Voy a por ti!"


Se trataba de la saga que significaría la gran contribución de Peter David a la saga del arácnido: "La Muerte de Jean DeWolff" –una historia increíblemente buena, quizás uno de los trabajos más inspirados de PAD en toda su carrera, y una trama también llamativa en tanto que tampoco hay súper-villanos por ningún sitio. El Comepecados es otra cosa: un psicópata con ínfulas de justiciero urbano, un perturbado armado con una escopeta de cañones recortados. Un asesino en serie con un pasamontañas, que colecciona trofeos de sus víctimas, y cuyo modus operandi le lleva a ejecutar a figuras públicas que a sus ojos manipulan la justicia: un juez demasiado indulgente con las condenas; un sacerdote que se opone a la pena de muerte; un editor que se opone a los vigilantes enmascarados... En ésta saga, tenemos a Spidey bien asentado en la realidad, enfrentándose a amenazas urbanas, a delitos callejeros y disturbios, operando en colaboración con el cuerpo de policía, y siguiendo muy de cerca las declaraciones por TV del recién llegado Reverendo Tolliver. PAD sabe cómo incorporar a Spider-Man en un relato coral donde abundan los elementos típicos del género policial, como las comisarías y los tribunales de justicia, exactamente como en un episodio de Law & Order.

Quizá lo mejor de toda esta saga es la estructura que, como una buena novela de suspense, empieza con un arranque de quitar el aliento, va in crescendo, elevando la tensión en cada capítulo hasta límites insospechados, poniendo sobre el tapete indicios y pistas falsas, llegando a un grandísimo clímax, y un poquito más lejos, marcando el final con un clarísimo último acto donde se asienta el polvo y se recupera la normalidad –eso sí, con un gran pesar en el corazón, el de haber perdido un queridísimo personaje. Dicho esto, a todos os sorprenderá saber que Jean DeWolff no muere en ésta saga. No, porque la saga comienza con ella narrándonos la breve historia de su vida *aquí admito que acabo de soltar una lagrimita* desde que era niña, la hija de un policía divorciado, criada por su madre y que se alistó en el cuerpo del NYPD para obtener el reconocimiento de su segundo padre adoptivo. Reconocimiento que nunca fue expresado con vivas palabras, porque a su madre le daban pánico los peligros de su profesión, y su padre no quería manifestar su alegría para que ella continuara esforzándose hasta llegar a ser la primera mujer comisario. De ésta manera, Jean llegó a ser tal y como nosotros la conocíamos: severa, profesional, elegante, discreta, con detalles característicos como su pasión por los coches antiguos, la boina y el pañuelo que la distinguían. El aspecto más emotivo del breve flashback, es que nunca supimos quién era realmente; Jean nunca se permitió mostrar su vulnerabilidad, abrir sus sentimientos a los demás. Nunca la conocimos. Y ahora ya es demasiado tarde porque... su cadáver yace sobre la cama de su apartamento. Página 3 de SSM #107 –la saga acaba de empezar, y ya se ha producido el hecho irremediable. Como sucede en la vida real, la muerte nos llega sin avisar. Tal como ocurría en filmes como Sunset Boulevard, PAD nos la ha jugado utilizando la voz narrativa en primera persona: Jean abría los textos en off, pero ya había sido asesinada por alguien, antes incluso de que comenzara el episodio. El cuerpo de policía moverá cielo con tierra hasta dar con el culpable. Ernie Popchick, un viejecito que se aloja en la residencia de May Parker en Forrest Hills, visita el centro de la ciudad para hacer unas compras, y es asaltado por unos maleantes que lo dejan tendido en el suelo. Spidey da buena cuenta de ellos, y al aparecer una pareja de policías de uniforme, le dan la triste noticia. Spidey se planta en la central de policía y conversa con el responsable del caso, Stan Carter. Stan es un ex-agente de SHIELD bastante templado, y con ése aire amargo y cínico al hablar, que se gana inmediatamente la confianza del trepamuros.


Cuando los asaltantes de Ernie van a juicio, son defendidos por el abogado Matt Murdock, que obtiene la sentencia de absolución de manos del juez Horacio Rosenthal, viejo amigo y profesor suyo en la facultad de derecho. El Comepecados se persona en su despacho, y delante del sorprendido e impotente Matt, asesina al juez Rosenthal. Mientras huye de los juzgados, se topa con Spider-Man y tienen un primer altercado del que logra escapar. El reverendo Bernard Finn será su tercera víctima, muerto de un disparo a bocajarro en el confesionario. Se celebra el funeral por DeWolff y Rosenthal, y Spidey visitará el apartamento de su amiga fallecida en busca de pruebas; en cambio, encuentra un cajón lleno de recortes de prensa con fotos de Spider-Man, y la impresión de que Jean DeWolff sentía por el trepamuros algo más que simpatía profesional. Tal vez ella estuviera enamorada de él, pero nunca lo insinuó, era tan reservada. Le queda al lector una sensación amarga, más incluso que a Spidey, pues mientras él se relacionaba con Jean sin conocer sus sentimientos, nosotros sí sabíamos desde siempre todos aquellos secretos del corazón. No podemos evitar pensar: "ojalá la hubiese conocido mejor" –que es lo que pensamos cuando se nos va una persona que apreciamos en el fondo.

y se ensaña con el Comepecados, dándole una brutal paliza. Resultó que el primer detenido era un perturbado mental que oía voces provenientes del apartamento contiguo, ocupado por Carter, que siempre fue el verdadero asesino. Precisamente del que menos sospecharías. Pero su pasado en SHIELD ocultaba un historial de inestabilidad emocional: fue expulsado tras haber padecido una reacción adversa a ciertas pruebas médicas. ¿Por qué mató a Jean DeWolff? No existe una razón: Carter sufría un desequilibrio mental, sencillamente.

La policía detiene a un sospechoso que ha penetrado en la redacción del Bugle disfrazado de Comepecados. Peter lo frena, y el tipo confiesa ser el asesino, pero algo no encaja. Daredevil y Spidey van a su casa en busca de pruebas, y descubren que el tipo es vecino de Stan Carter. Mientras tanto, Jonah Jameson y Ned Leeds están fuera de la ciudad en una convención de distribuidores, y sus esposas, Marla y Bettie, están en casa disfrutando de una velada tranquila. El Comepecados va para allá... Spidey telefonea rápidamente a casa de los Jameson... Bettie está en el despacho de Jonah... El Comepecados surge de entre las sombras, apunta a Bettie con su doble cañón recortado... BLAM!

¡Los lectores tuvimos que esperar semanas hasta saber qué sucedía! PAD había sido muy hábil utilizando la narración en paralelo, por una parte las averiguaciones de DD y Spidey, y por otra parte la situación de peligro inminente de Bettie Brant y Marla Jameson. Creíamos que Bettie estaría muerta... pero logró agacharse a tiempo para evitar el disparo. Spidey irrumpe en el despacho

Daredevil y Spider-Man se enfrentan porque nuestro héroe ha perdido la perspectiva, al ver cómo la vida de sus amigos peligraba, mientras que Matt se mantiene objetivo y defiende la presunción de inocencia y el derecho de todo delincuente a un juicio justo. La saga se resuelve con un encendido debate moral entre éstos dos amigos justicieros. Uno se deja llevar por las emociones, y el otro conserva la distancia profesional. Entretanto, el venerable Mr Popchick, el viejo amigo de May que sufrió una paliza al comienzo de la saga, vuelve al metro de NY armado con una pistola, dispuesto a disparar al primer maleante que se le acerque. Los ciudadanos de a pie han perdido la confianza en el cuerpo de


policía, una vez se hace pública la identidad del Comepecados. Popchick abre fuego contra unos atracadores, y representa así el papel de neoyorquino hastiado, que a su edad, está harto de ver cómo los crímenes se suceden uno tras otro en ésta ciudad sin que nadie pueda siquiera defenderse. Murdock aceptará hacerse cargo del caso, no sin antes reconciliarse con Peter y admitir que gracias a sus sentidos aumentados, sabe que él y Spidey son la misma persona. PAD todavía es capaz de resolver toda la tensión regalándonos un momento entrañable, en que dos héroes tan parecidos como Daredevil y Spider-Man entablan una renovada amistad. El resumen - continuación El viejo Ernie Popchick volverá a aparecer más adelante en SSM #113 y 114, cuando los delincuentes que casi acaban en presidio, deciden tomarse la revancha y asaltan la pensión de tía May. Peter Parker y Joy Mercado acuden a Forest Hills para cubrir la noticia, y Spidey termina interviniendo en ésa situación llena de tensión, con la residencia Parker sitiada por los coches patrulla, y los inquilinos -Mr Chekov, Nathan Lubensky, el matrimonio Palermo- se rebelan contra los agresores. ASM (Amazing Spider-Man) #267 es un número francamente curioso, en el que Spider-Man tampoco se enfrentará a ningún poderoso enemigo, ni verá su vida en peligro. PAD empieza contándonos que el trepamuros ha cogido un resfriado y no está en su mejor día. En seguida cree presenciar un atraco en una tienda de ropa, aunque se trata simplemente de un tipo normal que usa un encendedor con forma de pistola. Al tío no se le ocurre nada mejor, viendo que Spidey se lanza contra él, que tomar un maniquí como rehén y darse a la fuga en el metro. Spidey le lanza un rastreador-araña, y pospone la búsqueda para el día siguiente. Así, tenemos a un hombre normal que vive en una casa en las afueras, y a Spidey que cruza el Bronx y se adentra en los suburbios, el pacífico barrio residencial de Scarsdale. Allí, deberá enfrentarse a una patrulla vecinal, un conductor de autobuses, una niña que va en triciclo... y como no hay rascacielos por los que trepar, deberá viajar subido a un camión de la basura, y a bordo de un taxi cuyo conductor no habla correctamente inglés. ¡Toda una hazaña, sembrada de momentos impagables! Ahora, Peter David verá su buen trabajo interrumpido por el planning editorial que pretende resolver la trama del Duende. Peter Parker deberá aceptar que su amigo Ned Leeds era al mismo tiempo el peligroso enemigo de Spider-Man. Bettie se negará a aceptar la pérdida, y entra poco a poco en una crisis profunda. En general, unos números desacertados y soberanamente aburridos. ASM #289 y sus consecuencias, dejaron muy mal sabor de boca entre los aficionados. El Forastero y la Rosa empezaron a cobrar relevancia, sin que se tratara de personajes especialmente atractivos. Entretanto, Peter le pidió a

Mary Jane que se casara con él, y ella respondió con una negativa. Pero ya empezaban a vislumbrarse por dónde irían los tiros a partir de aquél momento: era cuestión de tiempo que nuestra pelirroja favorita se diera cuenta de cuáles eran sus sentimientos hacia Peter. En los últimos tiempos se habían convertido en inseparables, se apoyaban el uno al otro, y mostraban una confianza que sólo tienen las parejas estables. Pero había otra mujer en la vida del trepamuros: Felicia Hardy. No quiero entretenerme mucho en explicar estos tebeos, porque no me parece que merezcan un comentario exhaustivo. Baste decir que Felicia perdió sus poderes de mala suerte por intervención del Dr Extraño; tuvo que aprender a luchar mejor para sobrevivir sin esas habilidades, y además se diseñó un nuevo disfraz feísimo, con el que perdía todo atractivo y feminidad; quiso reconciliarse con Peter pero acabaron discutiendo de nuevo, y en cambio, se convirtió en amante del Forastero; llegó a pelear con Dientes de Sable, incluso venciéndolo en combate; se convirtió en la típica ex-novia celosa y manipuladora que a nadie le gustaría tener cerca, en una etapa que nos recordaba a la de Bill Mantlo por el protagonismo compartido de ambos héroes, pero que se distinguía de aquella en que aquí rezábamos porque acabase pronto. Al final, Felicia entregó al Forastero y confesó que todo había sido un ardid para devolverle a Peter los viejos favores. Peter David no quiso despedir a Felicia sin, por lo menos, limpiar su honor de heroína, pero de poco le sirvió al lector que ya no soportaba más una viñeta con Felicia Hardy. Así pues, PAD movió todos los hilos posibles para que Mary Jane Watson quedara como única aspirante seria para ser la novia formal de nuestro héroe; más aún, para convertirse en su mujer. SSM #134 a 136 podrían considerarse una secuela de "La Muerte de Jean DeWolff" puesto que se nos relata el destino final de Stan Carter después de su ser detenido y juzgado. El ex-agente de SHIELD consigue que conmuten la pena, al considerarse que no era dueño de sus facultades mentales. Así, Stan sale otra vez a la calle, esforzándose por no atender a la voz en su interior que lo empuja a seguir matando. Buscará un nuevo empleo sin resultados, tratará de incorporarse a su antigua vida en el cuerpo de policía, luchará por no ceder a sus instintos homicidas. Stan ha quedado lisiado desde la paliza que le dio Spider-Man y ahora camina con ayuda de un bastón, también sufre problemas en el habla, una cierta tartamudez. Las secuelas de sus lesiones son evidentes, y atormentan a nuestro héroe por haber perdido los estribos. En unos números que nos traían de vuelta al genial Sal Buscema, hay que decir que nos traen un cambio importantísimo en el estatus de la colección, puesto que ahora Peter y MJ son matrimonio, y todas esas conversaciones en que se confían sus sentimientos, debaten sobre qué hacer, se relajan después de una jornada agotadora,


ahora tienen lugar en el apartamento de ambos –que durante un tiempo estará sembrado de cajas sin abrir, muebles embalados y ropa desperdigada, señales de la reciente mudanza. *ey, que son detalles también importantes de la vida de Spidey, ¡quién olvida una mudanza!* Al final, y viendo que ya es imposible recuperar su vida, Stan se lanza a la calle y amenaza con ejecutar a un niño indefenso. Consigue que la policía le acribille a balazos, para después descubrir que el arma con la que se dejó ver, era de juguete. El Comepecados quiso que le mataran antes de perder completamente la cabeza.

en víctima de los falsos predicadores. Flash Thomson demuestra en éste pequeño arco argumental que es un tipo arrojado que se preocupa verdaderamente por sus amigos. Él y el Reverendo Tolliver se esforzarán para liberar a Bettie y desenmascarar la organización, que además tiene entre sus adeptos a la hermana de Kate Cushing, la editora de locales del Daily Bugle. Peter llega a infiltrarse en la gran mansión que es la sede del culto, y está muy cerca de caer bajo su influjo. Cuando consigue hablar con Bettie, respeta su decisión de permanecer allí, pero después trabajará con Tolliver y Flash para "desprogramar" a su amiga, que prácticamente había perdido el amor propio y la individualidad por culpa del adoctrinamiento de la secta. La secuencia donde someten a la pobre Bettie a una sesión de terapia de choque para que recobre sus facultades, es un portento de tensión psicológica y un acierto más de Peter David. Por cierto, que en paralelo se nos contaba el pequeño conflicto de Mary Jane a punto de posar como modelo de lencería -suponemos que un eufemismo para no decir otra cosa- para superar sus dificultades económicas. Sólo el consejo de tía May, mojigato pero certero -donde se demuestra que ésta simpática anciana derrocha candor y sentido común por los cuatro costados- logrará que MJ deseche una idea tan peregrina.

WSM #40 a 43 es una singular historia que por muchos motivos, bien podría marcar otro punto culminante en la trayectoria de Peter David, aunque por desgracia, ya os aseguro que nunca será recopilada en un libro. Aquí, PAD abordaría un tema inusual para un cómic de superhéroes, pero que alguna vez debía ser tratado en un tebeo que pretende ser reflejo de la realidad siempre que puede. Se nos presenta una organización llamada "El Culto del Amor" que no es sino una secta, tal y como las que operan por doquier en todas partes del mundo, que se dedican a captar adeptos ofreciéndoles una vida idílica en casas comunales, donde trabajar en un huerto y recibir cursos de terapia, pero que suponen un lavado de cerebro para sus miembros. La vulnerable Bettie Brant, muy afectada por la muerte de Ned Leeds, se convierte


Todo ello, además, dibujado por el recién llegado Alex Saviuk en unos tebeos que son el ejemplo perfecto de cómo abordar temas de actualidad, de manera que interesen y apasionen, en medio de una trama de aventuras en la que tampoco hay supervillanos, y donde los personajes secundarios son los auténticos protagonistas. Algo que no podría suceder en modo alguno si los guionistas no creyeran que los personajes deberían expresarse como las personas de carne y hueso, y los artistas no pusieran todo su empeño en dibujarlos como tales.

lo correcto, involucrándose por la comunidad, equivocándose y rectificando, enfadándose cuando las circunstancias le superan, con la cara larga las más de las ocasiones, pero siempre dispuesto a sonreír por un amigo, intentando por todos los medios reconciliarse con su exnovia, batallando consigo mismo y con todos los desalmados que hacen de Manhattan un lugar peor para vivir.

Comentando la jugada Supongo que os habréis percatado de que en casi todos éstos números no actúa ningún supervillano. Creo que ni siquiera el Comepecados podría calificarse como tal, a pesar de su aspecto enmascarado, que no era sino un pasamontañas. Accidentes, atracos, maleantes, delincuentes juveniles, una secta, un asesino en serie, policías, altercados callejeros, tribunales de justicia, despachos, la redacción del Bugle... La serie era un recorrido por toda clase de rincones insospechados de la Gran Manzana, y los escenarios no podían ser más realistas. Apenas había otra cosa que conversaciones, persecuciones, investigación policial o periodística, citas, paseos por la calle, momentos de intimidad, interrogatorios, recuerdos en primera persona... podría decirse que, en aquella época, los villanos clásicos del trepamuros se habían tomado una especie de vacaciones porque no hacían acto de presencia, y en sustitución suya, otros muchos misterios y problemas cobraban un primer puesto en las prioridades de nuestro héroe. La ciudad de Nueva York nunca se detiene: siempre hay cosas que hacer, sitios a donde ir, y gente por conocer. Spidey no tenía que esforzarse demasiado para verse involucrado en situaciones incómodas, muchas de ellas podrían definirse como anecdóticas, pero sin duda vendrían a definir la vida de un superhéroe que no todos los días se enfrenta a amenazas de gran magnitud. ¿Acaso no es importante que un héroe trate de desmantelar una secta?, ¿o evitar que un peatón sea atropellado por un camión?, ¿eso no es importante, no daría para un capítulo?, ¿o que Peter Parker evite el asalto a una lavandería?, ¿que sus peripecias le lleven a un barrio residencial por una vez en su vida, donde en vez de rascacielos no hay sino casas unifamiliares?, ¿acaso un asesino en serie es menos peligroso que un villano con superpoderes?, ¿sentiremos menos la muerte de Jean DeWolff que la de Gwen Stacy, porque ésta era su novia y a la otra casi no la conocía? Al contrario, el sentimiento de amargura que deja esa historia es precisamente el mismo, tal vez peor, porque Jean nos fue arrebatada cuando podría haber sido mucho más para nuestro héroe. Peter David retrataba a un Peter Parker adulto, un tanto a la deriva -sin empleo fijo, sin demasiados amigos, sin suerte en el amor- pero siempre esforzándose por hacer

PAD no se cohibía en situar la acción en los lugares más inesperados, en abordar números y más números de sucesos en apariencia anodinos, porque sabía que con Spidey en el escenario, cualquier historia tendría algo único y que cada capítulo podía convertirse en una jornada singular. Peter David podía hacer el más difícil todavía porque es un excelente guionista, y maneja perfectamente las escenas costumbristas, las dosis justas de información e incógnita, de suspense y sorpresa, de momento intrascendente y momento clave, de giro dramático y clímax. Peter David estuvo allí para resolver dos importantes cuestiones que debían afrontarse: la identidad del Duende y la situación con la Gata Negra, y lo hizo lo mejor que pudo o lo mejor que supo. Era un trabajo sucio y nadie más podía hacerlo y llevar la nave a buen puerto. Su etapa se ve truncada por dos tramas que le vinieron impuestas, pero que también eran parte del vasto tapiz


que es la saga de Spider-Man, sendos argumentos cuyos finales él tuvo que escribir. Una vez hizo esto, tuvo la ocasión de contar historias del trepamuros de primer orden, a ras de suelo, en contacto con la realidad, tomándole el pulso a la vida y conociendo de primera mano que la rutina de un neoyorquino da para una novela en sí misma. ¡Un brindis por Peter David!

trabajo recayera en su tablero de dibujo, una circunstancia de la que nos beneficiamos los lectores de aquella saga. No se me ocurren elogios para definir un trabajo cuya mejor virtud es que estaba al servicio del guión, no pretendía destacarse sino narrar con eficacia y resultar verosímil, amén de transmitir las duras emociones encontradas que podías encontrar en el argumento: cotidianeidad, desolación, sospecha, rabia, y cólera desatada. Para que lo comprobéis por vuestra cuenta, acompañan éste artículo varias páginas originales, en blanco y negro, donde se aprecia el talento de Rich Buckler en estado puro. ¡Disfrutadlas! Anexo - no te quedes sin esos tebeos, hombre

Rich Burckett, un clásico moderno Tanto hablar de Peter David, casi cometo la gran equivocación de despedirme sin antes mencionar a los dibujantes que le acompañaron en su etapa. Muchos de ellos hicieron un trabajo encomiable, pero además del antes mencionado Sal Buscema -una de mis debilidades, lo reconozco- yo destacaría a dos de ellos: el primero sería Bob McCleod, y el segundo encabeza éste apartado. Poner a McCleod en lugar de privilegio tal vez sea un espaldarazo a título personal, porque el hombre sólo es recordado en su faceta de entintador, aunque cada vez que ha realizado él sólo páginas a lápiz y tinta, el resultado ha sido igualmente bueno, a niveles que hoy día no se ven en cualquier dibujante. Otro apunte: WSM #11 y 12, la historia de Peter defendiéndose de unos gamberros, empezó dibujándola McCleod, y la terminó Buscema con entintado de aquél, y la sensación de conjunto es muy homogénea. Esos dos tebeos tienen una gran trascendencia porque marcan una segunda fase en la relación de Peter y Mary Jane, y porque suponen el final del apartamento de Mrs Muggins. ¡Ah!, también dibujó el ASM #267, aquél que resultaba tan divertido… y muchos otros más. Y ahora, hablemos un poco de Rich Burckler: si hablamos de una saga como La Muerte de Jean DeWolff no deberíamos ignorar que es una labor de equipo, y que tanto mérito tienen los guiones de PAD como las páginas del maestro Buckler. El apasionante desarrollo de las escenas, con marcado énfasis en las expresiones faciales, y la perfecta intersección de suspense, diálogos y acción trepidante, visualmente es mérito de Buckler, un artista que rara vez será mencionado en las tertulias como dibujante del trepamuros, pero que tuvo el privilegio de plasmar una de sus mejores historias y hacerlo como nadie. Un privilegio, y un acierto indudable que tal

Los tebeos aquí reunidos fueron originalmente publicados en España en el Spiderman Vol.1 Nº 109, 113 a 115, 130, 132 a 138, 150, 164 a 171, 176 a 177, 183 a 184, 193 a 194 ...un lío de numeración, porque en aquella época se alternaban las distintas cabeceras de SM dentro de la misma colección de grapa quincenal (Amazing, Spectacular, Web of Spider-Man) y además, el guionista saltaba también de título en título, aunque casi todos ellos pertenecen a SSM. Aquí los tenéis reunidos en el Coleccionable semanal de Spiderman Vol.2 de forum. Lo que de ningún modo podéis eludir es el volumen recopilatorio que editó Panini en años recientes, un imprescindible tomo de Best of Marvel Essentials SpiderMan: La Muerte de Jean DeWolff que no debería faltar en la biblioteca de cualquier aficionado al arácnido. Además que siempre es el libro que recomiendo a todos aquellos que quieran leer algo del personaje por primera vez, para no verse apabullados por complicadas referencias a otros números o tebeos antiguos. Una razón más para agenciárselo son los textos de nuestro amigo y vecino Raúl López… ¡y los comentarios a la obra del mismísimo Rich Buckler en persona! Ésta es la historia que puedes leer por sí sola, sin necesidad de conocer al detalle el universo del arácnido, pero que te enganchará para siempre a sus aventuras. ¡No te arrepentirás de comprarlo! Anexo 2 - enlaces externos Peter David Official Website Peter David appearances - ComicVine In-Depth: Peter David - CBR


Spider-Man – La Saga del Duende (1) Bienvenidos al Coffee Bean. Servíos un café latte, está recién hecho. Tomad asiento en aquella mesa libre del fondo. Poneos cómodos. Recordemos juntos viejas aventuras de Spider-Man, nuestro amistoso vecino. ¿Qué hacías tú en 1983? Un maravilloso escritor de intriga y suspense iba a establecerse en el staff del trepamuros como el hábil guionista que nos regalaría alguno de los mejores momentos de su dilatada historia. ¿Quién es Nose Norton? ¿Qué tiene que contarnos la Dra Marla Madison sobre la turbia Corporación Brand? ¿Conocías al Tarántula? ¿Sabéis quién es Will el del Mechón? ¿Cómo empezó la atracción fatal entre Felicia Hardy y el lanzarredes? ¿Qué quiere Black Tom Cassidy de Madame Web? ¿Es posible detener a Juggernaut? ¿Y mientras tanto, quién ha descubierto un arsenal de Norman Osborn? ¡Acompañadnos! Roger Stern en Amazing Spider-Man – El Resumen Vamos directos al grano porque luego queda mucha tela que cortar, os lo aseguro. ASM #224 comenzaba con Peter en su apartamento de Chelsea, balanceándose sobre una silla mientras conversaba por teléfono con su venerable tía May. May todavía está recuperándose de su operación de coronarias, y tras una estancia de reposo en el Restwell Nursing Home, Nate (Nathan Lubensky) le ha recomendado que haga 'jogging' para ponerse otra vez en forma. En dicha residencia, Nathan y May se han conocido, y nuestra entrañable anciana parece haber recobrado la ilusión de vivir. Peter se muestra entusiasmado con la idea, y la celebra dando cabriolas.

Tenemos que advertir que, con ésta sencilla conversación, Stern establece un factor esencial: el recuerdo de Ben Parker pertenece al pasado, y nuestro héroe, como su querida madre adoptiva, están bien dispuestos a mirar al futuro con optimismo, y sin complejo de culpa. Éste detalle lo trataremos más a fondo en adelante, puesto que se convertirá en uno de los principales ingredientes de Amazing Spider-Man. A continuación, Spidey se topa con tres atracadores que salen de una sucursal del Metro Bank en la Tercera Avenida con sacas de dinero rebosantes de billetes. Nuestro héroe se ocupa de ellos en un santiamén, entre broma y broma, y luego recoge la cámara de fotos que ha adherido a una cornisa para captar las imágenes de la proeza. Naturalmente, piensa vendérselas a Jonah Jameson en el Daily Bugle. En apenas cinco páginas, Stern y Romita han resumido la esencia del personaje, y el tono de la serie.

Mientras, en el Hospital Bellevue de Manhattan, Adrian Toomes se recupera de su convalecencia -venía de tener casi todos los huesos rotos- y visita el nuevo pabe-


llón geriátrico donde el bueno de Nathan Lubensky toma un hidromasaje. Adrian y Nate charlan, y éste viejo calvo y encorvado muestra su lado humano: "Sólo soy un viejo... un viejo inútil... sin familia... ni amigos" dice Adrian. A lo que en seguida responde nuestro simpático Nate: "¡Estás vivo... y si un hombre está vivo nunca es un inútil! ¡Y tú tienes por lo menos un amigo... yo!" En ésta secuencia, dos cosas quedan meridianamente claras: en primer lugar, el bueno de Nate (que en el futuro sería recordado como un cascarrabias por sus encontronazos con Peter) realmente es un optimista convencido; por contraste, el sombrío Adrian Toomes revela su auténtica naturaleza, solitaria y amargada, patética pero estoica. Curiosamente, las palabras de Nate hacen mella en Adrian, que se decide a actuar (a la vejez, viruelas) y escapa del pabellón con sus alas del Buitre.

Ya en el Daily Bugle, vemos a Peter trabajando en el cuarto oscuro para revelar las fotos que ha tomado. En ése instante, la puerta se abre y aparecen Jameson y el fotógrafo Lance Bannon. Las fotos quedan arruinadas, todo por culpa de la luz roja junto a la puerta, que indica cuándo está ocupado el cuarto oscuro. La bombilla estaba floja, y no se encendió mientras Peter estaba dentro. Lance le da un toquecito, y la bombilla vuelve a encender. En un momento, Peter hace gala de su sempiterna "suerte Parker" quedando mal con su jefe y permitiendo que su más directo competidor le tome la delantera en el periódico. Entretanto, el Buitre vacía la caja fuerte de la joyería de los hermanos Stein, varios bancos y camiones blindados, y la Bolsa del Oro de Manhattan. A continuación, Spidey se desplaza al Restwell Nursing Home donde ha quedado en reunirse con su tía. En la sala de recreo, Natan y sus amigos juegan una partida amistosa de póquer. Allí encontramos a Adrian, quien percibe en seguida que nuestro joven reportero le ha reconocido en su identidad del Buitre (a rostro descubierto). Adrian condu-

ce a Peter a punta de pistola hasta su habitación en el complejo residencial y le amordaza. Naturalmente, esa situación sólo puede resolverse de una manera: Spider-Man aparece y se enzarza con el Buitre en una pelea. En un momento determinado, el Buitre toma como prisionero a su amigo Nate, pero se sorprende cuando comprueba el pánico que ha provocado en sus amigos del geriátrico. Así, el Buitre se da a la fuga, emplazando a Spidey a otro enfrentamiento, y conmovido por dentro por haber asustado a quien se ofreció para ser su único amigo. Claro, sencillo, contundente. Magistral.

ASM #225 empieza con Sam y Lou, una pareja de agentes del F.B.I. escondiéndose en un callejón del Bowery neoyorquino. Han recibido una carta de aviso del Exterminador de Tontos, que les amenaza de muerte. Acto seguido, un disparo convierte a Sam en cenizas, y Lou tendrá ocasión de ver el rostro de su asesino: un justiciero armado con una pintoresca pistola, y con un estrafalario sombrero, que declara ser un cruzado para librar de tontos al mundo. Poco después, en la universidad Empire Estate de Greenwitch Village, Peter Parker ejerce como profesor auxiliar y se dirige al aula, observando lo poco que saben sus alumnos de ciencias, y lo dormidos que están.


Cuando acaba la clase, Greg Salinger se dirige al profesor y le pide que interceda por él en el departamento de matrículas, donde ha surgido un problema burocrático con sus papeles de ingreso y su expediente académico. Acto seguido, Peter vislumbra una figura que acecha el Registro de la Universidad, donde Harvey McNamara hace horas extras. El Exterminador de Tontos irrumpe en su despacho dispuesto a ejecutarlo, pero Spider-Man hace acto de presencia y evita el desenlace. Luego veremos al villano rumiando en su base secreta, y rememorando sus orígenes con Man-Thing y The Defenders. Al día siguiente, Parker y Greg coinciden en un pasillo de la UES, y comentan lo deficiente que se ha vuelto el servicio de Correos. Luego, Peter ve a Debbie Whitman, quien está visiblemente acalorada porque Greg acaba de llamarla tonta. Peter ata cabos, y se da cuenta de que Greg Salinger es el Exterminador de Tontos. Acude a la oficina de Correos, y allí se cruza con el villano, enfrascado en su misión de acabar con todos los tontos del mundo. Paradójicamente, cuando una indigente le dice que él también es tonto por creer que podrá acabar con Spidey, el Exterminador apunta se apunta a la sien, dispuesto a suicidarse. ¡Tan concienzudo es en su cruzada, que si él mismo se declara tonto, deberá ponerle fin a su propia vida! Spider-Man lo atrapa con su telaraña, y lo entrega.

La carismática capitana Jean DeWolff pone sobre aviso a nuestro héroe, siempre con su boina y aspirando un cigarrillo junto a un coche antiguo, que la caracterizaba tan bien. Esa misma noche, en el lujoso ático de las Torres Tumminello, Felicia roba un lienzo original de Ehrenreich de la colección privada de Phil Bradshaw. La noche siguiente, Peter hace la colada en una lavandería de Greenwitch Village. Ha pasado la madrugada peinando las calles en busca de Felicia, y ahora está visiblemente cansado, sin afeitar, y sin una muda de ropa limpia, se ha vestido con ropa vieja del armario (una camisa del ejército, suponemos que de su tío Ben). Allí, ve a una chica que también espera en la misma lavandería, y Peter se presenta: "Bonita noche, ¿verdad? ¡Soy Peter Parker! ¡Vivo en ésta misma manzana! ¡Y... y trabajo en la Universidad! ¡También soy fotógrafo! ¡Bueno... je... encantado de conocerte!" sin conseguir otra cosa que una mirada fría como el hielo. "¡Ríndete, Parker... eres un verdadero fracaso!" pensaba el pobre Peter, abrumado por las circunstancias. Mientras, en un apartamento del East Side, Felicia también se aburre contemplando el espléndido lienzo que acaba de robar. Se siente sola, y decide bajar también a una lavandería del barrio, a ver si socializa. Un simpático muchacho llamado Jack Allen le invita a tomar un bocadillo, pero Felicia rehúsa mostrando muy poco interés en el chico. ¡Qué distintas serían las cosas si Spidey supiera que le gusta a Felicia! Así, contrata una avioneta para que escriba un mensaje de humo en el cielo de New York: "Spider-Man, espérame en el lugar de nuestra primera cita ésta noche." El trepamuros se columpia hasta uno de los peores barrios de la ciudad, cerca de la casa de Emil Greco, donde tuvo su primera pelea con la Gata Negra. Allí, nuestra pareja de aventureros tiene un pequeño tira-y-afloja que se salda con una provocativa carta de Felicia, emplazándola a la próxima fiesta privada que convoca el coleccionista de arte Phil Bradshaw.

ASM #226 se titula "¡La Gata Negra!" y poco más podríamos añadir a ésta nueva aparición de Felicia Hardy en un cómic del lanzarredes. La historia arranca en el centro de cuidados de salud mental del Hospital Mitchell de New York, donde han conducido a Greg Salinger, quien todavía delira pensando en Spider-Man. Allí se cruza con Falicia Hardy, que también se halla ingresada en ésa clínica, en teoría recuperándose de su carácter cleptómano. Pero Felicia está en plena forma, y bastante harta del encierro, así que se escapa.


En el transcurso del cocktail, que también es una fiesta de disfraces, Felicia y Spidey comparten un baile y conversan. Pero Bradshaw también es un líder criminal de los bajos fondos, y cuando percibe que nuestro héroe se ha colado entre los invitados, se organiza un tiroteo. Al huir, Bradshaw y sus hombres se topan con la capitana DeWolff que les espera para llevarlos a comisaría. El tebeo terminaba con Spider-Man y la Gata Negra besándose en lo alto de un tejado. Por cierto, que la edición española en Spiderman Vol.1 Nº 7 de forum completaba sus páginas con una reedición del célebre Amazing Fantasy #15 USA de Stan Lee & Steve Ditko, ¡ahí es nada!

Felicia contempla la relación de un modo distinto a Peter. Ella le toma por un socio cómplice, para vivir aventuras en pareja, mientras Peter busca otra cosa más seria, y naturalmente, ni se plantea robar joyas con ella. Pero llegan a una tregua, y Spidey se marcha un poco más tranquilo después de hacer las paces con la Gata Negra. Peter aterriza tan feliz en su laboratorio de la universidad Empire State, que sólo atina a canturrear baladas románticas, para el asombro de Marcy Kane y Debra Whitman. A continuación, redacta un trabajo para su profesor el Dr Sloan, un avance de su tesina sobre el ADN –después, el simpático Philip Chang entra en su despacho para charlar, y el risueño Peter alardea de haber conocido a la chica de sus sueños. Pero la Gata Negra no puede contener sus instintos, y se lanza en pos de la famosa estatuilla, que forma parte de la colección privada de Sam Galvagno, otro jefe mafioso. Spidey va tras ella y le ayuda a defenderse de los matones de Mr Galvagno. A continuación, Spidey debe perseguir a la propia Felicia, que huye con el botín en motocicleta. La huida finaliza en los muelles del río Hudson, donde la Gata Negra parece sumergirse bajo las profundas y negras aguas, fuera del alcance de nuestro lanzarredes. Cuando aparece la capitana DeWolff, Spidey está aterido de frío y desconsolado, creyendo que Felicia se habrá ahogado en el Hudson, o habrá escapado. DeWolff le enseña unos papeles del juzgado, la resolución del juez Tower que significaba la total amnistía para la Gata Negra por sus delitos anteriores. Lástima que la sentencia no llegara un poco antes, cuando Felicia se creía una proscrita insalvable. ASM #228 es un número de fill-in, uno de esos episodios "de relleno" que surgían de vez en cuando intercalados al transcurso habitual de la serie. Con guión de Jan Strand y dibujos de un jovencísimo Rick Leonardi, era un pequeño homenaje a los tebeos de Bernie Wrightson. ¡Nada puede detener a Juggernaut!

ASM #227 empezaba con Spider-Man dando saltos de alegría y pensando: "¡Yupiii... las cosas marchan bien! ¡La gata Negra y yo hacemos buena pareja!" para acto seguido atormentarse con el recuerdo de Gwen Stacy, Mary Jane, Debra Whitman y Marcy Kane. El pobre lanzarredes no termina de aclararse con las mujeres, todas ellas le han hecho cisco de una forma u otra. Pero poniéndole buena cara a la vida, Spidey se reúne con Felicia en su apartamento, justo para tener su primera pelea de pareja: la Gata Negra está tramando un nuevo hurto, el robo de una estatuilla de oro macizo con incrustaciones de rubí, llamada "Final de la Búsqueda" que fue robada de un museo en la Costa Oeste, y que ahora está en la ciudad, en manos de otro ladrón.

ASM #229 y 230 sería recordado para siempre por todos los aficionados al arácnido. Empezaba con una inquietante pesadilla de la clarividente Madame Web, quien telefonea en seguida a nuestro héroe y le pone sobre aviso, porque una terrible amenaza se cierne sobre ella. Mientras, una embarcación de recreo entra en el puerto de la ciudad, y su capitán, el inefable Black Tom Cassidy planea convencer a la vidente Mme Web para unírsele para acabar con los X-Men. A su lado, Juggernaut desespera por tener un poco de acción. En la redacción del Daily Bugle, Peter pregunta a Joe 'Robbie' Robertson si tienen algún encargo que hacerle como fotógrafo. También intercambia unas palabras con Betty Brant, recién casada con su colega Ned Leeds, y


hace acto de presencia la bella Glory Grant. Entonces, Mme Web se pone en contacto con Spidey para decirle que Juggernaut va tras ella, y que necesita su ayuda. En efecto, Caín Marko llega a la isla de Manhattan dispuesto a cualquier cosa. Atraviesa Central Park tirando árboles y arrollando coches a su paso. Spidey lo avista, y se tira encima suyo sin apenas lograr que Juggernaut note su mera presencia. A continuación, trata de retenerlo con sus telarañas, pero éstas se rompen en seguida. Después, se planta delante suyo y le pide un poco de atención, salta forcejea, intenta sujetarle, pero todos sus trucos son infructuosos. Juggernaut ni siquiera frena su marcha, atravesando paredes y edificios en su caminata.

gema también es inútil. Juggernaut agarra a Mme Web y la saca de su asiento tecnificado... ¡y Madame Web se asfixia, sufre un paro cardíaco! ¡No puede subsistir separada de las maquinarias que le dan sus poderes! Juggernaut la deja en el suelo, despreciándola por haber hecho el viaje en balde, y Spidey se queda haciendo la respiración asistida a la desvalida anciana.

Por fin, llega una ambulancia y Mme Web recibe atenciones médicas. Spider-Man está muy, muy cabreado por lo que acaba de suceder. No hace falta señalar el parecido entre Mme Web y su tía May, ambas en la misma franja de edad, y jugando roles muy parecidos de consuelo y guía. "¡Buscaré el modo de parar ese tanque 'imparable'! ¡Debo hacerlo!" Spider-Man, cada vez más desesperado, busca la ayuda de los Vengadores y Los 4 Fantásticos, hasta se persona en la mansión del Dr Extraño en Bleecker Street, pero ninguno está disponible. ¿Qué puede hacer? Juggernaut se acerca más y más a la casa de Madame Web, quien recordémoslo, a pesar de sus poderes de precognición, es una mujer invidente y de avanzada edad, prácticamente recluida en sus habitaciones, con poco que hacer en un combate físico. ¡Juggernaut entra en el portal! ¡Sube las escaleras! Spider-Man ha urdido una trampa, conectando la red eléctrica a la puerta del apartamento, para que Juggernaut se electrocute al tratar de flanquearla. Pero ésta estrata-

La segunda parte de éste pequeño arco argumental, seguía las vicisitudes de nuestro arácnido, siguiendo el rastro de chatarra y escombros que Juggernaut va dejando a su paso. Spider-Man va calentándose por momentos. Empieza lanzándole una viga de acero, catapultada con sus lanzarredes. Ningún efecto. Juggernaut derriba un edificio en ruinas para zarandear a nuestro héroe. Spidey da un paso más lejos, y lanza una bola de demolición contra su enemigo. Juggernaut aparta la mole con un gesto, y desvía el lanzamiento a otro edificio, que cae a pedazos encima suyo. Bajo toneladas de ladrillos, momentáneamente parece que Juggernaut ha sido frenado... pero nada, tampoco. Juggernaut sigue su camino de vuelta al puerto, para reunirse con Black Tom.


En el Daily Bugle, todos los reporteros siguen la retransmisión por radio del evento. Lance Bannon llega a las oficinas peleándose con una rubia escultural que finalmente se marcha airada, pero jurando volver. Betty y Glory lo observan todo, y Jonah envía a Lance al foco de la noticia para tomar imágenes. Spidey toma prestado un camión de obras, y lo conduce a toda velocidad por el muelle hasta estrellarlo contra Juggernaut. El camión explota en las mismas narices del coloso. Pero en las páginas siguientes, veríamos que Juggernaut ha salido ileso del impacto y del incendio. Ahora sí que ha captado su atención el arácnido.

éste modo, Spider-Man llega a donde están Marla y Ned. El Cobra interviene para evitar que Nose Norton abra la boca y revele los secretos de la compañía Brand, y Spider-Man se opone. En medio de la refriega, El Cobra dispara unos dardos a Nose, pero Ned Leeds salta para interponerse en su trayectoria, y recibe el impacto. No sufre daño, porque los dardos se han clavado en la grabadora que tenía oculta bajo la ropa, que le ha protegido de morir.

Spidey se agarra al casco de Juggernaut, sujeto a la espalda del monstruo mientras éste se revuelve y trata de quitárselo de encima. Se zarandea, le golpea, le resga el disfraz de un tirón, haciéndolo jirones. Spidey resiste como puede, sin soltar la presa en ningún momento, y logra que Juggernaut se adentre en un solar que acaba de ser cimentado. Juggernaut hunde sus pies en una balsa de cemento fresco, y parece ahogarse en arenas movedizas, conforme se endurece la mezcla. Peter visita el Columbia Presbyterian Hospital, donde Mme Web se halla en la unidad de cuidados intensivos. Cuando despierta, no reconoce a Peter. ¡Madame web, que ya era paralítica, da síntomas de haber perdido su don! Nuestro héroe habrá de sentirse culpable, naturalmente. El Resumen - continuación ASM #231 empieza con El Cobra, el repugnante villano que hacía pareja con Mr Hyde, que roba una caja de caudales y se refugia en un lujoso apartamento de Central Park West. Entretanto, Peter se solaza en su propio apartamento, luciendo bíceps y abdominales frente al espejo, bien animado tras su reciente triunfo ante Juggernaut. Ni siquiera las facturas sin pagar, amontonadas sobre la mesilla, menguan su alegría. Jonah Jameson conversa en su despacho con Marla Madison, la mejor electrobióloga del país. Se traen entre manos una noticia que podría empequeñecer el famoso caso Watergate. Llaman a Ned Leeds. Le informan de que la compañía Brand, una filial de Roxxon Oil, parece estar envuelta en turbias maquinaciones: todos los empleados guardan silencio pero parecen asustados. Ned Leeds y la Dra Madison salen a las calles de New York para investigar de cerca esa noticia. Betty encuentra casualmente la agenda de Ned Leeds, y dentro, una anotación para el día 15 de mayo: "Ver a Nose Norton en el bar de Maxie. 11 Avenida. Asunto Brand." Así, en Maxie´s nuestros indómitos Ned y Marla establecen contacto con su informante, Nose Norton, seguidos en todo momento por el villano El Cobra, camuflado con una barba postiza y un disfraz de vagabundo. Betty telefonea a Peter para decirle lo preocupada que está, y de

Spidey y El Cobra siguen peleando, hasta que entra en escena el tercero en discordia... ¡Mr Hyde! Así, en ASM #232 tenemos un combate encarnizado entre nuestro arácnido y el viejo socio de El Cobra, ése violento bruto apodado Mr Hyde apropiadamente. Ned Leeds y Lance Bannon siguen la pelea desde un tejado próximo, y cuando se revienta un depósito de agua, Lance es arrastrado hasta precipitarse al vacío, cosa que evita nuestro amistoso vecino Spider-Man. Los criminales han huido, y Mr Hyde averigua el emplazamiento de la guarida oculta de El Cobra, en el ático del edificio Brojess en Park Avenue. Peter pasa el día entero en la universidad, obsesionado por los delincuentes huidos, y se desentiende de su amiga Marcy Kane cuando trataba de hablar con él. Así, se pierde una fiesta sorpre-


sa que le habían preparado sus colegas de laboratorio (Hotchberg, Phil, Steve, Debra y Marcy). Mr Hyde, transformado en su alter-ego Calvin Zabo, entra en el edificio de Park Avenue con su socio tambaleante. Una vez dentro, lo reanima y le advierte sus propósitos: Mr Hyde clama venganza por la traición de El Cobra, que ha disuelto la sociedad criminal que los unía. Spidey aparece para evitar la ejecución de El Cobra, y consigue entregar a éstos dos criminales a la justicia.

el del Mechón: "Hace años que vengo diciéndoles que los conductos del gas no deben estar tan cerca de los terminales de voltaje. Jamás me hicieron caso. Jamás me escucharon."

ASM #233 empieza con Jonah Jameson preguntando a gritos dónde diablos está Nose Norton, el informante del hampa que les proporcionaría datos acerca de la compañía Brand. Jameson cree incluso que nuestro SpiderMan está conchabado con la mafia, ya que apareció casualmente en mitad del embrollo, y permitió que Norton desapareciese. Jonah ofrece una recompensa de mil quinientos dólares por cualquier información que conduzca al paredero de Nose Norton. Ben Urich, Joe Robertson, Ned Leeds, Lance Bannon y el propio Peter Parker, presencian éste ultimátum de su editor. Mientras, en una lujosa mansión junto a los muelles de Bahía de Byscaine, en Miami Beach, alguien contrata a un asesino a sueldo para buscar y eliminar a Nose Norton, a cambio de doscientos cincuenta mil dólares. Los días siguientes, todos se preguntan por su paradero: los reporteros de investigación que preguntan por ahí, el siniestro asesino, y el mismísimo Spidey. Al final, alguien le localiza en el bar de Murray en Staten Island... y le pasa la información a Antón Miguel Rodríguez, también conocido como el Tarántula: "Les mostraré a todos qué es el terrorismo." Ben Urich corre a toda prisa por las calles y sube al trasbordador de Staten Island soñando con el premio Pulitzer. Cuando encuentran a Norton en Maxie´s aparece también Tarántula, que se deshace fácilmente de Peter y Urich, y amenaza al pobre informante. Entonces, SpiderMan se interpone y se enzarza en una reñida pelea con Tarántula, un villano que dispone de cuchillos en la punta de las botas, y garras afiladas en los dedos de los guantes. Este villano me gustaba especialmente, porque su disfraz era de un color rojo sanguíneo con una gran araña negra en el torso, y resultaba especialmente impactante con el pañuelo negro que cubría su rostro.

Peter y Urich revelan el carrete con las fotografías que nuestro héroe ha tomado en la escena del crimen, donde se ven las caras de los dos supuestos investigadores privados que atentaron contra Nose Norton. Enseñan su trabajo a Robertson, y Ned Leeds recibe un teletipo con la noticia del reciente sabotaje a Brand Corporation. Además, aquella rubia escultural que vimos discutiendo con Lance Bannon en ASM # 230 vuelve a la redacción del Bugle, con la intención de seducir al impresionable Peter, asunto que quedará pendiente ante las prisas del joven fotógrafo por salir de las oficinas.

Dos matones disparan contra Urich y Norton aprovechando la confusión del altercado, y hieren al informante. El avispado Ben Urich sólo se tiró al suelo en cuanto presintió el tiroteo. Los autores del disparo fatal se identifican como dos investigadores privados con licencia de armas, contratados por la compañía Brand.

A continuación, una breve y simpática escena en la que Spidey llega a su apartamento en Chelsea y abre la nevera, esperando encontrar algo que llevarse a la boca, y admirando el electrodoméstico semivacío, con sólo un plátano y media cebolla como alimentos. Por fortuna, su vecino Mr Pincus aparece proverbialmente para invitarle a un poco de pechuga de pollo, algunos huevos y media tarta de queso.

ASM #234 empieza en la sede en Boston de la Brand Corporation, donde un misterioso personaje hace saltar las alarmas y sabotea las instalaciones, se trata de Will

Al día siguiente, Rog Hotchberg charla con Peter en la universidad Empire State, y descubre un programa de


trabajo de verano para profesores en la Brand Corporation. A Peter se le enciende la bombilla y acude rápidamente a ver qué averigua. Allí, escondido en los conductos de aire acondicionado, Spidey observa un laboratorio científico, donde someten al Tarántula a un arriesgado experimento que pretende reproducir los superpoderes arácnidos de Spider-Man.

a vestirse como Peter Parker para no despertar sospechas, y regresa a la Gran Manzana. En su apartamento de Chelsea, se cruza con su casera Mrs Muggins, quien le persigue para que pague a tiempo los plazos del alquiler. En su cuarto oscuro, al revelar el carrete fotográfico con las imágenes del altercado, descubre toda la película velada, por la radiación de baja frecuencia que emite Will el del Mechón. En el Daily Bugle, Jonah Jameson presenta sus amigos y empleados Joe Robertson, Ned Leeds y Marla Madison, a Raymond Royton, del Departamento de Justicia estadounidense. Ray lleva un tiempo investigando las actividades de Roxxon y Brand, y tienen un grueso expediente con toda la información detallada (incluye peripecias que se han contado en Avengers, Iron Man y The Thing: Marvel Two-In-One). En resumen, el Departamento de Justicia solicita educadamente que el Bugle no insista en ésa línea de investigación, y que no publique ésa noticia, mientras dure la causa que hay abierta contra Roxxon por el gobierno federal. En el East Side, en la casa del Director Ejecutivo de la Brand, James Melvin, que habla por video-conferencia con John T. Gamelin, Presidente de Roxxon Oil. Spidey anda por ahí cerca, acechando entre las sombras, adherido al techo del apartamento. Aparece Will el del Mechón para vengarse personalmente de Melvin, por un accidente en las instalaciones científicas de Brand, que le convirtió en lo que es ahora. Will y Spider-Man pelean, y vuelve a irrumpir el monstruoso Tarántula, hambriento.

Will el del Mechón aparece bruscamente continuando con su campaña de sabotajes contra Brand Corporation, y pelea con Spidey. Durante la refriega, el experimento con Tarántula se interrumpe, o se altera, y da como resultado, un producto aterrador: el villano se ha convertido en un hombre tarántula, literalmente, con ocho extremidades peludas y anatomía de insecto humano. Una viñeta que, dibujada por John Romita Jr. resultaba hipnótica e inquietante, y que nos retrotrae al film La Mosca. ASM #235 era un número bastante mítico, que nos mostraba el enfrentamiento a tres bandas de Spider-Man, Will el del Mechón y Tarántula convertido en monstruo. Entintado por Frank Giacoia, tenía un aspecto visual muy clásico, y sus páginas estaban sembradas de acción desbordante, narrando una situación que a nuestro héroe se le escapa de las manos. Cuando el personal de Brand Corporation evacua el edificio, Spidey debe volver

ASM #236 nos muestra que Tarántula no ha perdido totalmente las facultades mentales, y es capaz de articular palabras: "¡Comida!" es prácticamente lo único que acierta a decir. Mientras, Will el del Mechón y Spidey prosiguen su pelea por los tejados de la ciudad, hasta que nuestro héroe halla el modo de inmovilizar a su rival. Tarántula, en cambio, cada vez es más grande y más fuerte, y está bien dispuesto a engullir al pobre James


Melvin. Unas cámaras de televisión captan el suceso, y el presentador y reportero Geraldo Jiménez retransmiten el duelo de arácnidos. Will el del Mechón recobra el dominio de sí mismo y colabora con Spidey para contener a Tarántula. El villano, que ya casi no presenta rasgos humanos y se ha convertido efectivamente en un arácnido gigante, termina arrojándose desde lo alto de la azotea, para que la policía lo acribille a balazos, suplicando morir. En el epílogo, el Presidente de Roxxon convoca un comunicado de prensa comprometiéndose a abrir una investigación interna para profundizar en éstos sucesos. Parece que la situación se ha resuelto para bien. ASM #237 solamente tenía argumento de Roger Stern, estando el guión firmado por Bill Mantlo, otro escritor cuya carrera siempre ha estado muy vinculada a la del trepamuros. El cómic nos mostraba un combate con el Zancudo, sin ningún lugar a dudas, uno de los villanos menos atractivos de Marvel, un personaje denostado de auténtico manual. Lo mejor de aquél número era una simpática escena donde Peter pasaba la velada en Forest Hills, en la residencia de May Parker, convertida en pensión por ella y su amigo Nathan. ASM #238 ya sería otra cosa. De hecho, grabad éste dato en vuestras memorias: Amazing Spider-Man #238 será uno de los mejores cómics de la historia del trepamuros, en seguida veremos cómo y por qué. Sombras del Pasado ASM #238 se titulaba "¡Sombras del Pasado!" y contaba con uno de los equipos creativos más afortunados que jamás haya tenido la colección: Roger Stern a los guiones, mientras que a los dibujos veríamos el tándem formado por John Romita Jr. en los lápices, y su propio padre, el mismísimo John Romita Sr. en el acabado y las tintas. Por supuesto, nada de ello era casual. Para lograr un acabado clásico, el editor podría haberse conformado con la colaboración del ilustre Frank Giacoia, igual que vino haciéndolo en meses anteriores. Pero es que no se trataba solamente de obtener un efecto de corte clásico que nos remitiera a la época dorada de Amazing SpiderMan. La participación de John 'Jazzy' Romita Senior, era la invocación de todos los mejores y peores presagios para la serie. En el espíritu de dicho cómic, había la pretensión de traer de vuelta el ambiente de las mejores épocas de Marvel y Spider-Man. Eso sí, adaptado a los tiempos: Roger Stern y John Romita Jr. eran un sólido equipo creativo por sí mismo, y de su fructífera colaboración ya habíamos tenido buena prueba los meses precedentes.

Éste tebeo era la puesta de largo en sociedad, de una segunda época en Amazing. Una segunda 'Gran Época' declarada, con discreta elegancia. Tales eran las insinuaciones, sólo con ver la cajetilla de créditos, y vaya si lo consiguieron. La primera página ya nos sitúa en el contexto: May Parker y Nathan Lubensky se personan en un despacho para firmar un préstamo, y dejar los papeles en orden para los recaudadores de impuestos, dado que estos dos venerables ancianos van a regentar una pensión. Peter les acompaña, y tras él, John Romita Jr. dibuja una sombra proyectada en la pared, que es la misma del asombroso Spider-Man reflexionando. Peter rememora los viejos tiempos en Forest Hills, y su infancia al lado del difunto Ben Parker. Roger Stern nos pone en antecedentes en tan sólo dos viñetas, para recordar a los nuevos lectores el origen de Spider-Man y sus motivaciones en la vida –imprescindible en cualquier etapa inaugural, en ésta y en cualquier otra colección de cómics. ¿Qué tramaba Roger Stern? Cuando el simpático trío abandona el despacho, el sentido arácnido de Peter le avisa de un peligro inminente: de un tirón, consigue apartar a Nathan y May antes de que les arrolle un coche desbocado, que huye de un patrullero de la policía. Alguien ha atracado un banco, y Peter se ausenta para colaborar en la detención. Nathan


le acusa por primera vez de abandonar a su tía en un momento decisivo (un leit motiv de su relación a partir de ahora, que coleará durante años, y que ilustra el malentendido que enturbia la buena amistad de nuestro héroe con Nathan Lubensky).

saber bien el valor del hallazgo, puesto que se fija inmediatamente en los diarios secretos de Osborn. Le ordena al ratero que lo meta todo rápidamente en un furgón, mientras piensa en ocuparse de no dejar huellas (éste individuo es un profesional meticuloso).

A lo largo de varias páginas narradas majestuosamente por Romita padre y Romita hijo, podemos decir que "Romita espíritu santo" también rondaba por allí: Spidey se lanza tras el coche fugado, se posa en el techo del vehículo, y se cuela dentro de la cabina, liándose a patadas y puñetazos con sus ocupantes. Se trata de cuatro simples maleantes, rateros de poca monta que no suponen una amenaza para nuestro héroe. El coche derrapa en una curva, y sin nadie que lleve el volante, sale despedido y choca contra una farola, volcando. Uno de los delincuentes consigue salir del coche por piernas, y arroja una bomba de humo para confundir al lanzarredes, escondiéndose bajo la tapa del alcantarillado público.

'Robbie' Robertson lleva a Peter en su coche hasta la guarida de Osborn Industries, bajo la cual estaba la base secreta del Duende Verde. Peter tiene un pálpito, un mal presentimiento. Cuando se aproximan al lugar, ven el edificio en llamas y al cuerpo de bomberos tratando de extinguir el incendio. Robertson interroga al capitán de bomberos, y éste les cuenta que el fuego ha sido provocado, y que un testigo casual ha visto salir de allí una misteriosa furgoneta roja.

Cuando la policía acordona la zona, interroga a Spidey, quien se culpa por no haber conseguido capturar al único criminal que ha quedado libre. Éste individuo deambula por los túneles de alcantarillado bajo la ciudad, sintiéndose libre del acoso del arácnido. Así, en la página ocho, se topa fortuitamente con un compartimiento que se abre al contacto. Un pasadizo sombrío se adentra todavía más en la red de túneles, hasta que en la página nueve, finalmente da con el hallazgo de una guarida oculta del Duende Verde.

El fotógrafo Lance Bannon también ronda por allí, sacando fotos del incendio, y entusiasmado con haberle tomado la delantera a Peter Parker, su rival más directo en el periódico. Lance le restriega a Peter que al día siguiente, sus fotos adornarán la primera plana del Bugle. Más tarde, esa misma madrugada en el sur del Bronx, el ratero y su misterioso cliente se despiden tras haber vaciado la furgoneta. Comentan no haber dajado pistas que les incriminen, pero el tipo del sombrero todavía es más meticuloso e implacable: tras aprovecharse del ratero, Georgie, hace detonar la furgoneta con él todavía en su interior, asesinándolo fríamente.

En semejante cómic, no podían faltar Anna Watson y su estupenda sobrina, la pelirroja Mary Jane, que se hallan en la playa de Florida disfrutando del buen tiempo. Anna y May charlan por teléfono. Mary Jane sólo tiene un momento para mandar recuerdos: "¡Saludos de mi parte! ¡Me voy a la playa!" dice, mientras la línea comunica y hace imposible que Peter contacte con su tía desde su apartamento en Chelsea. En la redacción del Daily Bugle, Peter ofrece sus fotos a Joe Robertson, quien a cambio le da un generoso cheque. Las cosas parecen ir bien a rasgos generales. Peter está risueño, tiene dinero en los bolsillos y ningún problema pendiente. Pero en ese momento, alguien que pasa por allí, de la plantilla del periódico, reconoce el escenario de las fotografías: aquél lugar está junto a un depósito de Osborn Industries --lo que conduce a nuestro héroe a rememorar también (atención, en una sola viñeta, un milagro de precisión) el legado de Norman Osborn, el único villano que averiguó la identidad secreta de Spider-Man. A estas alturas, hasta el lector más veterano tiene los pelos como escarpias. En la página trece, el maleante que halló la guarida de Osborn, conduce a su interior un siniestro invitado, ataviado con un abrigo y un sombrero que ocultan sus facciones, siempre a la sombra. Éste personaje parece

Las páginas siguientes son aterradoras. Posiblemente, la mejor presentación de un villano de todos los tiempos. El tipo misterioso se encamina hacia un modesto apartamento en Manhattan, que presenta todo el aspecto de ser un piso franco, una base móvil de operaciones. En los bocadillos de pensamiento, dice haber pasado la noche en vela leyéndose los diarios de Norman Osborn, y haber hecho cosas sorprendentes. El piso está repleto de cajas desembaladas, percheros con ropa, accesorios y artilugios con un aura maligna, sospechosamente familiar, que nadie había usado en muchos años. Nuestro oscuro personaje prueba su nuevo repertorio: dispone de bombas incendiarias que explotan sin hacer ruido y que pueden derretir una placa de


acero; tiene guantes que pueden canalizar una potencia de miles de voltios en un rayo dirigido con la punta del dedo índice; pero lo más fascinante, el planeador... El lector estaba aterrorizado, principalmente por un factor determinante: éste siniestro personaje no se está embriagado de emoción. No goza de sus juguetes como un maníaco desbocado. No se regodea del botín. No festeja el hallazgo, ni se carcajea. No es histriónico. Al contrario, es frío, taimado, cauteloso. Es hábil, es concienzudo, es paciente. En una página que ya daba dentera, este individuo hacía un vuelo de prueba con el aerodeslizador de Osborn. Acto seguido, extraía una máscara recién confeccionada con un molde de plástico: "¡Mi nueva cara! Recuerda la locura del Duende... pero los cambios que introduje al molde le han dado una expresión aún más horrenda!" Pero el lector aún no pudo contemplar su efecto, todavía. El villano seguía familiarizándose con el equipo. Ahora le veríamos vestirse con parsimonia, usando un disfraz que nos resultaba familiar a todos, pero radicalmente distinto. Este no era verde y morado, sino gris y naranja. Nuestro villano no tenía ninguna prisa, parecía estar ensayando, preparándose para representar un papel ensayado. Éste villano no tenía ambiciones inmediatas, no anhelaba salir en seguida a robar un banco o ejecutar una venganza... Sus planes iban mucho más lejos, y contaba para ello con dos elementos: la experiencia previa del Duende Verde, recopilada en los diarios neuróticos del propio Norman Osborn, de su puño y letra, y una frialdad enervante. La página veintidós representaba, y así pongo la mano en el fuego, el mayor "Continuará..." de la historia del cómic. Éramos testigos de un bautismo de fuego único en Marvel Comics y único en Amazing Spider-Man. Quizás por primera vez, el hábil guionista Roger Stern nos permitía echar un vistazo entre bastidores, intuyendo el peligro antes incluso de hacerse presente, vislumbrando la amenaza incluso antes que nuestro héroe protagonista. Y sin embargo, nunca nos mostró el rostro ni la verdadera identidad tras el disfraz. La página veintidós de Amazing Spider-Man #238 es el mayor cliffhanger que jamás habíamos visto, ni veríamos nunca en la saga de Spider-Man.

Anexo – No te quedes sin esos tebeos, hombre La que podríamos denominar la "primera temporada" de Roger Stern & John Romita Jr. en Amazing Spider-Man comprende los cómics ASM #224 a 238 publicados en España en Spiderman Vol.1 Nº 6 a 15 de forum, con su correspondiente Spiderman 2ª Edición de forum, ésta vez en formato comic-book, de mediados de los 90. Fueron recopilados en el Coleccionable Spiderman Vol.1 Nº 1 a 7 de forum, si mis cálculos van bien. Más recientemente se reeditaron en blanco y negro y formato de bolsillo en Biblioteca Marvel: Spider-Man Nº 35 a 37 de Panini. Anexo 2 – Enlaces externos Entrevista en español a Roger Stern sobre ASM (2002) The Spider's Web Exclusive: Interview with Roger Stern

SciFiChick - Roger Stern Interview! (2009) "¡El Duende Verde no existe! ¡Su lugar será ocupado por... el Duende!"

The Comic Book Database - Roger Stern


La Saga del Duende (2) Bienvenidos al Coffee Bean. Servíos un café latte, está recién hecho. Tomad asiento en aquella mesa libre del fondo. Poneos cómodos. Recordemos juntos viejas aventuras de Spider-Man, nuestro amistoso vecino. ¿Es posible que el viejo Adrian Toomes tenga su corazoncito, después de todo? ¿Por qué se ha encaprichado de Peter Parker la glamurosa Amy Powell? ¿Qué opinará Lance Bannon de que su novia flirtee con su rival en el Daily Bugle? ¿Cuándo volverían Anna Watson y su sobrina pelirroja, la incombustible Mary Jane? ¿Quién es el Duende, y cuáles son sus intenciones? ¿Qué tiene que decirle Peter al Dr Sloan, el decano de la Universidad Empire State? Y la pregunta más acuciante de todas... ¿Quién es Zurdo Donovan? ¡Acompañadnos! ¡Es la hora del Duende! ASM #239 enlaza directamente con lo que habíamos visto en el número anterior. Roger Stern sigue a los guiones, y al talento de John Romita Jr. se le suma el entintado suave de Frank Giacoia. Por fin, la amenaza se ha desatado: "¡Es la hora del Duende!" era el título del episodio. Un furgón blindado atraviesa el muro de una nave abandonada de Osborn Manufacturing. La furgoneta tiene aspecto de acorazado, como una pequeña apisonadora con ruedas, perfectamente equipada para un asedio.

A medianoche, acuden a New Jersey varios coches patrulla del cuerpo de policía, que interrogan a Mr Menken, empleado de Osborn. Lo primero de todo es que no echan en falta nada, no se trata de un robo a la propiedad. Pero estos incidentes llevan repitiéndose con insistencia las últimas seis semanas, y los directivos están preocupados. En ese momento aparece Harry Osborn y Menken le explica que han venido apareciendo varias 'habitaciones secretas' bajo las instalaciones subterráneas, en terreno de las fincas de su padre, el difunto Norman Osborn, quien fuera el Duende Verde original.


El mismo Norman Osborn compró o mando construir esas instalaciones. Sin duda, las sospechas del lector no serían desacertadas: el Duende está ampliando su arsenal saqueando las guaridas de Osborn sistemáticamente. Al día siguiente, en New York, la sombría silueta de nuestro "hombre misterioso" compra una edición vespertina del Daily Bugle en un quiosco. Otra vez, su intención no es la de regodearse, sino la de ser el primero en saber qué sabe el NYPD y la prensa al respecto de los robos. Nuestro amigo prueba, con cada movimiento que da, cuán cauteloso y concienzudo puede llegar a ser. Siempre ataviado con un abrigo negro y un sombrero, no permite que nadie pueda identificarle, y sin embargo, se desenvuelve con absoluta calma por las calles. El "hombre misterioso" entra en un almacén, y vemos en seguida lo mucho que ha crecido su arsenal. Ya tiene su furgón acorazado, y además, acumula varios aerodeslizadores, armas y disfraces. Pero lo más siniestro es la máscara de látex que ha confeccionado, mil veces más aberrante que la del Duende Verde original. "¡Todo esto a su disposición, y lo deja pudrirse en New Jersey! ¡Su aventura le costó la vida! Pero el Duende triunfará donde el Duende Verde ha fallado" meditaba el villano, con un aplomo tremendo.

ella. Felicia, la Gata Negra, ha sufrido una paliza a manos del Dr Octopus en la otra serie paralela de Amazing, dentro de las páginas de Spectacular Spider-Man #75 USA, que fuera publicado en España en Spiderman Vol.1 Nº 50 y 51 de forum. Sus autores, Bill Mantlo y Al Milgrom, estaban firmando al mismo tiempo que Roger Stern y John Romita Jr. otra etapa histórica del trepamuros, y los argumentos de ambas series se entrecruzaban. La capitana Jean DeWolff irrumpe en la habitación de Felicia, y recomienda a nuestro héroe que descanse. Spidey aprovecha para hacer una visita a la también convaleciente Madame Web, que aún se recupera de su encuentro con Juggernaut, y parece aturdida, incapaz de recordar que Spider-Man y Peter Parker son la misma persona (antes sí conocía su secreto, dado que es clarividente). Mme Web le agradece haberla ayudado, y se despiden amistosamente, aunque en la última viñeta de la secuencia, la vieja dama esboza una sutil sonrisa, que nos hace sospechar que quizá no haya perdido sus poderes, después de todo. Cerca de Midtown, donde vive Lance Bannon, rival de Peter en el Daily BUgle, trabaja en su estudio tomando unas fotografías artísticas de su amiga Amy Powell, ésa belleza escultural y engreída que habíamos visto discutir con Lance en las oficinas del periódico. Bannon está enamorado de Amy, pero ella es intratable, juega con él, le manipula para encender su rivalidad con Peter, y le deja plantado para volver a su trabajo en Bloomingdale´s, dando un portazo estrepitoso. Nuestro amigo y vecino Spidey llega a su apartamento en Chelsea, muy hecho polvo tras habérselas visto con Doc Ock y haber sufrido tanta tensión preocupado de Felicia. Peter se ducha y afeita, y cae rendido en el sofá, mientras se promete indagar en la serie de asaltos a Osborn Industries. Horas después, recibe una llamada telefónica de Amy Powell que le invita a cenar en Maxwell´s Plum, ¡pero Peter cuelga para continuar su investigación! Así, se desplaza al cruce de la Calle 23 y la Novena Avenida, donde husmea en otro almacén de Norman Osborn, que ha sido vaciado.

La diferencia más notable entre Norman Osborn y el Duende, es que el Duende no está loco. Éste matiz sería un salto abismal respecto a la antigua encarnación de la némesis de Spider-Man. Su más grande enemigo no era pasional, colérico, depresivo y maníaco. Al contrario, era calculador y detallista en grado sumo, y abordaba su misión como un actor que se dispone a interpretar su personaje. Mientras, en la unidad de cuidados intensivos del Columbia Presbyterian Hospital, Felicia Hardy languidece ante nuestro amistoso vecino Spider-Man, que vela por

A continuación, Spider-Man se traslada a otra guarida del Duende Verde, detrás del viejo Village Theatre. Allí, por fin... Spider-Man encuentra al Duende con las manos en la masa! El Duende lanza un ataque preventivo contra Spidey, pero el arácnido lo esquiva y va tras él. "¡Debo huir! No estoy listo para enfrentarme con él" pensaba el Duende mientras escapaba con su planeador. Desde luego, éste villano tenía planes de largo alcance, y no estaba dispuesto a verlos alterados por un giro sorpresivo de los acontecimientos. Nada le desviaría de su plan meticuloso.


Sin embargo, Spider-Man le perseguía por los tejados del Village a toda velocidad, no dispuesto a permitir que se le escapara el villano. Spidey subestima a su oponente, cree que sólo es un vulgar criminal que imita el modus operandi de su antiguo archivillano. Pero se equivoca. El Duende, por otro lado, se da cuenta de que Spider-Man es bien capaz de atraparle, así que pasa a la ofensiva: la arroja sus calabazas explosivas.

El Duende le arroja entonces un puñado de murciélagos de juguete, pero afilados como cuchillos. Spidey los esquiva a duras penas, recibiendo varios arañazos. A continuación, y sin dejarle tregua, el Duende le arroja una bomba de gas, para cubrir su huida. Pero Spidey es capaz de intuir el rumbo del aerodeslizador con su sentido arácnido, y apunta sus telarañas hacia él. Spider-Man derriba el planeador del Duende, y lo tira al suelo, chocando contra el asfalto. Spider-man se aproxima dispuesto a desenmascararlo, pero el Duende será más taimado, y revienta un conducto de gas bajo la vía pública, y obliga que nuestro héroe deba intervenir para evitar una tragedia mayor. De este modo, el Duende utiliza una maniobra de distracción para darse a la fuga finalmente. En las páginas finales, el Duende se siente mal, con el corazón palpitándole en el pecho, dolores en las articulaciones y en todo el cuerpo. Algo masculla, intentando sacar algo de provecho de aquél primer encuentro. Como el estratega precavido que realmente es, el Duende llega a una conclusión atinada: el Duende Verde original debía tener un secreto que le permitía aguantar los ataques de Spider-Man... "¡Y cuando lo encuentre, humillaré a Spider-Man como nadie lo ha hecho!" El villano intuía sin saberlo, la existencia de una fórmula del Duende que le proporcionaría fuerza y agilidad aumentadas. Spider-Man, en cambio, está desfondado. Ha sido una larga jornada, y con Felicia Hardy en estado grave, nada podría ir peor... ¿o sí? Opciones

"¡Vaya, juega fuerte! ¡Esa bomba calabaza es más potente que las del viejo Duende! ¡Una de dos, ese tipo es un tonto, un inexperto, o las dos cosas!" pensaba SpiderMan mientras esquivaba las explosiones. El lector sólo podía pensar: ¡No, Spidey, no te confundas! ¡Estás muy equivocado si piensas así! ¡Te vencerá si no subes la guardia! ...y la tensión era extrema.

ASM #240 se titulaba "¡Alas de Venganza!" y comenzaba con Adrian Toomes comprando la edición matinal del Daily Bugle. El periódico informaba en grandes titulares una Guerra en el Hampa, la que oponía al Búho y Doc Ock en las páginas de SSM. Esa página era muy curiosa, porque los títulos de crédito estaban camuflados entre los demás titulares de prensa, en la primera plana de los otros periódicos. "Jim Shooter procesado. Editor-In-Chief envuelto en el escándalo" decía uno. "Combate de pesos pesados. Romita 'Camorrista' Jr. contra Bob 'Angelface' Layton" ponía en otro. "Stern vuelve a escribir" rezaba otro titular, acompañado de una foto del mismo, con sombrero de cowboy. Bien, como decíamos, el viejo Adrian Toomes compra un ejemplar de Bugle: "Hay cosas que no cambian. ¡SpiderMan sigue siendo noticia!" decía Toomes a su amigo, el quiosquero Smitty. Adrian se ha instalado en un barrio residencial del Sudoeste. Mrs Zewicky le invita a ingresar en el Gim Rummy de Sun City, pero Adrian declina. Cuando llega a su apacible casa, Adrian se coge un enfado monumental viendo un anuncio de Bestman Elec-


tronics, y telefonea inmediatamente a una agencia de viajes para reservar un vuelo a Nueva York. Peter se devela por culpa de una pesadilla en su apartamento de Chelsea. Los acontecimientos recientes le atormentan, sobretodo los combates con el Búho, el Dr Octopus, Gladiador, la paliza sufrida por la Gata Negra (todo ello en las páginas de SSM) y sobretodo, una amenaza que despunta: "¡Empieza a temblar! ¡El Duende acabará contigo! ¡No escaparás, tonto!" Un curioso personaje, barbudo y con gafas gruesas (todo el aspecto de un disfraz) visita a Amy Powell y le pregunta por Peter Parker. Nuestro muchacho se ha desplazado a Forest Hills para visitar a su tía May en la residencia que regenta con Nathan Lubensky. Allí, ven por televisión que el Buitre ataca una exposición de electrónica, para vengarse de Gregory Bestman. Spider-Man va para allá y trata de evitar que el Buitre rapte a Bestman, pero sólo recibe una paliza que le deja inconsciente. ASM #241 empezaba con Spider-Man tendido en el suelo, sin conocimiento. Cuando se recobra, naturalmente se lanza en persecución del Buitre, que ha secuestrado a Bestman. Por fortuna, Spidey nunca abandona su costumbre de poner un rastreador-araña a sus enemigos, para seguirles por si se escapan. Debajo del Madison Square Garden, en la Penn Station, Anna Watson y su sobrina Mary Jane han vuelto a Nueva York. Anna acaba de telefonear a May Parker, quien se ofrece a hospedarlas en su casa. "¡En marcha... la ciudad nos espera!" decía MJ. El Buitre tiene viejas cuentas que saldar de cuando Adrian Toomes y Gregory Bestman eran socios del mismo negocio de electrónica. Bestman y Toomes diseñaron unos arneses de electromagnetismo que aumentaban la fuerza de una persona un 50% pero Bestman pensaba desbancar a su socio vendiendo la empresa y quedándose los beneficios. Spidey le salva del Buitre, pero la policía tiene pruebas de malversación para encausar al avaro Gregory. El tebeo terminaba con Amy Powell invitando a Peter a un café, viéndoles Lance Bannon, quien se promete actuar. Peter ya tiene un rival... ¿lo será también de Spidey? ASM #242 empezaba con Peter en la universidad Empire State preguntándole al Dr Morris Sloan por sus notas del examen de Biofísica. Peter hizo el examen en un estado febril y con los nervios alterados, mientras tenía la mente ocupada en su enfrentamiento con Doc Ock y Felicia malherida. Sloan le explica que desde que Debbie Whitman ha dejado la ciudad y su empleo de secretaria, el profesor no ha tenido tiempo de corregir todos los exámenes y ponerse al día con el trabajo.

Cuando Peter sale del edificio, le aborda Lance Bannon en su descapotable, quien prácticamente le obliga a subirse al vehículo. ¿Qué se propone el bueno de Lance? Aunque se presentó de un modo brusco y agresivo, Lance conduce a Peter hasta el P.J. Duttons, un conocido bar de Mangattan, donde charlan amistosamente. Lance le cuenta que lleva dos años saliendo con Amy Powell, pero que tienen una relación abierta que le está destrozando el corazón. Él querría abrirle sus sentimientos, pero Amy está interesándose por Peter Parker, y él está confundido. Peter marca el número de Amy en ese momento, pero no hay quien la interrumpa por teléfono cuando se pone a parlotear. Al final, se citan en su apartamento para esa noche, y en secreto, Peter y Lance acuerdan ir juntos a la velada, para deshacer el triángulo amoroso. Por el camino (no nos olvidemos que se trata de un cómic Marvel) Spider-Man frustra los planes del Pensador Loco, que controla mentalmente un robot gigante, para escapar de la cárcel. Por fín, aquella noche, Peter y Amy se dan cita en el apartamento de Chelsea. Amy está irrefrenable, y llena de besos a Peter. Llaman a la puerta. Una llave entra en la cerradura, el pomo se gira... ¡Entra Mary Jane! "¿Llego en mal momento, Peter?"


Pero en el transcurso de aquél magnífico episodio, repleto de momentos memorables y trascendentales en la vida de Peter Parker, el rumbo de su vida daría un giro radical, aún imprevisto. Spider-Man se luce liberando un grupo de rehenes que están atrapados en una iglesia, en manos de una célula terrorista. Peter pasa por la redacción del Daily Bugle donde tiene unas palabras con Ben Urich. Lance Bannon y Amy Powell hacen las paces y deciden ir más en serio. Spidey visita a Felicia en el hospital... ASM #243 titulado "¡Opciones!" empezaba con nuestra chispeante pelirroja, que ha pillado in fraganti a Peter y Amy en su apartamento: "¡Parece que has estado ocupado durante mi ausencia, tigre!" Lance aparece, y Amy sale escopetada por el pasillo del edificio. Peter le insta a salir tras ella para tratar de reconciliarse. A continuación, mientras MJ limpia con un pañuelo la cara llena de carmín rojo de Peter, éste la explica todo lo sucedido, y el terrible malentendido que acaba de presenciar. Mary Jane supone que Lance y Peter son muy buenos amigos, dado las molestias que se ha tomado por él y el enorme sacrificio que ha hecho. "¿Bromeas? Es mi peor competidor a la hora de vender fotos al Daily Bugle. Nunca me cayó bien... pero no es mal tipo" dice Peter, y luego la invita a quedarse para aprovechar el cesto lleno de comida que había traído Amy. Mary Jane le contesta devolviéndola las llaves del piso: "Sólo vine para decirte que había vuelto." Spidey visita a su amigo el Dr Curt Connors en la UES, y aparece el Dr Sloan por la puerta del laboratorio, para anunciarle a su colega, eufórico, que acaba de corregir todos los exámenes. Spidey tiene ocasión de echar un vistazo al examen de Peter Parker, y sale por la ventana entusiasmado, para celebrarlo en lo alto de los tejados: ¡Vivaaa! ¡Yupiii! ¡Aprobé! ¡Aprobé! ¡Aprobé!"

Peter vuelve a la universidad Empire State para comunicar una decisión que ha madurado, meditándola sobre la almohada. Peter deja los estudios universitarios. Abandona la carrera. Una funcionaria de la oficina de registros le entrega un sobre con una carta de la UES que le comunica que ha aprobado sus exámenes de Graduación, y puede seguir sus estudios de Doctorado en Biofísica. Pero nuestro amigo ya no puede retroceder: la decisión es irreversible, ya no hay marcha atrás. "Siempre hay momentos en nuestras vidas en los que debemos optar... decidir... ¡Qué difícil! Una vez tomada la decisión... para bien o para mal... debemos atenernos a las consecuencias... ¡para siempre!" De este modo, el Spider-Man de Roger Stern dejaba atrás su época de estudiante universitario. ¿Quién es Zurdo Donovan? En España tuvimos que esperar un largo tiempo hasta leer la continuación de aquellos episodios. Si ASM #243 USA se publicaba en las páginas de Spiderman Vol.1 Nº 18, no veríamos el tebeo siguiente hasta Nº 62 de forum. Esto sucedía porque en aquella época, una sóla cabece-


ra albergaba todas las series americanas del arácnido, dentro de un cuaderno de grapa con cadencia quincenal. Así, se alternaban las series Marvel Team-Up y Spectacular Spider-Man, unas etapas por cierto, que podéis revisar en la colección actual Spider-Man: Marvel TeamUp de Panini, y en otro artículo.

brillante, y podría ser un gran científico si se esmerase. Lo que el simpático profesor desconoce es que su alumno es, al mismo tiempo, el espectacular SpiderMan. En un restaurante del East Side, Mary Jane se reúne con Harry Osborn y Liz Allen para charlar y recordar los viejos tiempos. Liz y Harry se han casado, y proponen a MJ que llame a Peter para salir un día los cuatro juntos. Pero Mary Jane desvía la mirada, y dice estar muy ocupada. "¡Liz, te lo había advertido! ¡Nunca convencerás a Mary Jane Watson de que siente la cabeza!" le recrimina Harry a su esposa. Spider-Man averigua leyendo los titulares del Daily Bugle, que prosigue la ola de atracos a las instalaciones de Osborn Industries, ésta vez a manos de un escuadrón de maleantes, armados con rifles. Spidey se cuela en el despacho de la capitana DeWolff en la comisaría del NYPD, y se entera de que está produciéndose ahora mismo un nuevo asalto, ésta vez en el Muelle 3 del río Hudson. Nuestro amistoso vecino se desplaza allí, y barre el suelo con los atracadores, pero el volante de un camión, nuestro "hombre misterioso" reacciona con templaza: "Ya me lo temía. Menos mal que vine preparado." El "hombre misterioso" arroja una bomba calabaza que explosiona en medio del tumulto, y permite la fuga del camión. Spider-Man coloca un rastreador araña en la trasera del vehículo para seguirlo a continuación. Poco después, con el camión todavía en marcha y circulando por las calles de Manhattan, abre las puertas y una furgoneta negra sale por detrás. Spider-Man emprende la persecución del camión ignorando esto, y cuando lo alcanza, observa que no está tripulado, sino que hay un mecanismo de conducción-piloto.

Pero como decía, ASM #244 significaría la reunión de dos artistas increíbles que caminarían de la mano, en el venidero transcurso de sus carreras: John Romita Jr. era entintado por Klaus Janson por primera vez en las páginas de Amazing. El cómic arrancaba con una espectacular primera viñeta, a toda página, con un beso de Felicia y Spidey. La Gata Negra ya está prácticamente recuperada de su accidentado choque con el Dr Octopus, y le agradece todas sus atenciones. Después, Spidey viaja al campus de la universidad para formalizar el término de sus estudios, y se encuentra con una cola larguísima para el despacho del decano. Por fin, Peter charla con el Dr Sloan y le explica sus vicisitudes. Peter necesita tomarse un tiempo para sí mismo, para reflexionar, trabajar para ganar más dinero, pero promete volvérselo a pensar en el futuro, y tal vez retome los estudios algún día. Sloan le atiende amablemente, trata de hacerle recapacitar, y lamenta su decisión, a tenor de los resultados de su último examen. De todos sus estudiantes de Biofísica, Parker es el más


"¡Es la segunda vez que el Duende se me escapa! ¡Saca buen partido de las armas del Duende Verde! ¡Pero el Duende Verde estaba loco! ¡Y este Duende parece poseer una lógica perversa! ¡Presiento que si no logro adivinar a qué juega... muchos saldrán dañados!" Poco después, mientras la policía interroga a los detenidos, Spidey averigua que los maleantes fueron contratados por un tal Zurdo Donovan, que perseguía un lote específico de productos almacenados en el muelle de carga. Pero la policía conoce los antecedentes de Zurdo Donovan y siempre estuvo involucrado en cosas pequeñas. Spider-Man piensa que por fin sabe el nombre real de su adversario. En una cosa de Long Island, el "hombre misterioso" resulta ser, en efecto, Zurdo Donovan, quien tiene alojado allí al propio Duende, aún herido por culpa de su primer altercado con Spider-Man. Con el torso y las costillas vendadas, el Duende declara estar en posesión del combinado químico del Duende Verde original.

peligroso que sería si sacara provecho del compuesto químico del Duende Verde. Spidey cree que el Duende es Zurdo Donovan, pero la fiscalía rehúsa compartir información clasificada con un enmascarado. Así pues, el lanzarredes deberá seguir el rastro del Duende por sus propios medios. En Long Island, nuestro hombre misterioso se halla en un laboratorio casero, mezclando los compuestos químicos que figuran en la fórmula de Norman Osborn. El combinado entra en ebullición y le estalla en la cara, dejándolo malherido y tal vez desfigurado. La casa se prende fuego, y al poco, salta por los aires en una gran explosión. Por suerte, un vecino que pasaba por ahí cerca, ha socorrido a nuestro hombre y lo ha salvado del peligro. Peter Parker bucea en los archivos del Bugle, buscando el expediente de Zurdo Donovan, recopilado por sus colegas periodistas. Aparece Betty Brant y prácticamente tiene que arrastrarle afuera, para invitarle a comer algo. En un restaurante, Peter y Betty se reúnen con Ned Leeds y Mary Jane. Para nuestros amigos no es fácil: Mary Jane respondió con una negativa la primera proposición de matrimonio de Peter, y además Ned le aconseja que vaya con tiento, porque ganarse la vida en el sector, sin la ayuda que tenía de las becas estudiantiles, será muy duro. En un hospital de Long Island, nuestro amigo misterioso se despierta. Tiene el rostro vendado, por las salpicaduras químicas que sufrió al experimentar con la fórmula del Duende. Pero ya está mejor, y ahora que se ha repuesto, no puede permanecer allí por más tiempo. Debe abandonar el hospital antes de que cualquiera le haga más preguntas. Así, nuestro villano sale de su habitación y deja inconsciente a un enfermero para ponerse su uniforme y salir camuflado entre el personal médico. Al fin, consigue robar un Mercedes y regresa a los restos humeantes de la casa de Long Island. Lo que a todos les pasó por alto, es que bajo las ruinas de la casa que alquiló con un nombre supuesto, y donde Zurdo Donovan atendía sus heridas, abriendo una compuerta se accede a un sótano secreto que alberga las herramientas del Duende. Nuestro hombre se pone su temible disfraz gris y naranja, y la máscara amarillenta del Duende, pero ha de colocarse unos sensores bajo el peto. A continuación, planea cazar a Spider-Man.

ASM #245 arrancaba en las oficinas del Fiscal del Distrito de Manhattan, Blake Tower, donde Spider-Man ha acudido para buscar ayuda. Spidey le propone colaborar con la fiscalía intercambiando información. Relata al fiscal Tower su primer encuentro con el Duende, y lo

El trepamuros se persona en el despacho del sargento Lou Snider, que hace el turno de noche en la comisaría del distrito 5th de Manhattan. Spidey le pide a Snider que le deje ver el informe policial de Zurdo Donovan, y así averigua que la misma noche que combatió en el Duende, la policía estaba interrogando a Zurdo por otro caso.


El Duende se da por satisfecho dejando que el resto del mundo crea que ha muerto en un lamentable accidente, mientras él tiene tiempo de replegarse y planificar mejor su próxima reaparición. El altercado con Zurdo Donovan sólo sirvió para medir las reacciones de Spider-Man y comprobar la eficacia del suero de Osborn. Aunque Spider-Man se las ha visto muy mal para sobrevivir al duelo con Donovan, aún le reconcome la duda de no saber si se trataba del auténtico villano, si bien el verdadero todavía no ha dispuesto la ocasión de batirse con Spidey en un combate de tú a tú. El Duende es mucho, muchísimo más astuto de lo que habíamos pronosticado: no sólo planifica con frialdad su pronta escalada en el hampa, sino que se toma las molestias de estudiar con profusión al arácnido, y medir sus golpes para resultar más efectivos en el futuro. No duda en manipular a sus secuaces para que actúen a su conveniencia, deshaciéndose de ellos tras un golpe (como pasó en el muelle del Hudson) o empujándolos a pruebas suicidas.

Así pues, Zurdo no podría ser el Duende... ¿qué está pasando aquí? Atención, el Duende ha aparecido en Midtown y está causando estragos, exigiendo que acuda Spider-Man a enfrentarse con él. La policía trata de frenarle con anti-disturbios y francotiradores, pero el Duende los vence son sus bombas calabaza. Entonces aparece Spider-Man y se enzarzan en un combate muy reñido. El Duende dispone de una fuerza incrementada, y es capaz de levantar un gran contenedor de escombros y lanzárselo a Spidey. Tras unas páginas de acción muy disputadas, el lanzarredes consigue desenmascarar al Duende, y ve la cara de Zurdo Donovan. ¡Pero no puede ser él! ¿Cómo podría estar en dos lugares al mismo tiempo? "¿Qué tramas? ¿Cómo te hiciste tan fuerte?" "Fue la fórmula de Osborn, el jefe dijo que haría imbatible a cualquiera... pero explotó. No puedo pensar..." murmura Donovan. "¿Qué jefe? ¿Cómo se llama?" continúa Spider-Man, pero en ese preciso instante, el planeador del Duende se activa por control remoto. El aerodeslizador sale disparado a toda velocidad, y aunque Spidey trata de sujetarlo con sus telarañas, no puede impedir que se estrelle contra el muro de un edificio próximo. Zurdo Donovan no puede salvarse, y muere fatalmente.

La misión del Duende todavía no estaba clara, como tampoco su verdadera identidad, puesto que su secreto sería parte inseparable de su atractivo siniestro. Pero una cosa era innegable: cuando todavía daba sus primeros pasos, el lanzarredes no fue capaz de retenerlo; cuando creía que le había derrotado, resultó que se trataba de una maniobra de prueba. La amenaza del Duende cobraba más urgencia cada mes, convirtiéndose en un peligro verdaderamente acuciante. Un enemigo que Spider-Man nunca derrotará. Anexo – No te quedes sin esos tebeos, hombre El arco argumental de Amazing Spider-Man aquí comprendido, abarca ASM #239 a 245 publicados en España en Spiderman Vol.1 Nº 16 a 18, 62 y 63 de forum. Fueron recopilados en el Coleccionable Spiderman Vol.1 Nº 13 a 15 de forum, si mis cálculos son correctos (tened en cuenta que yo no dispongo de dicha edición, teniendo antes la primera de forum). Más recientemente se reeditaron en blanco y negro y formato de bolsillo en Biblioteca Marvel: Spider-Man Nº 39 y 40 de Panini, si mi tabla de cálculo ha operado bien (lo mismo digo respecto a los BMSM dado que ya los tenía en su edición ochentera, podéis corregirme si la numeración es incorrecta). Anexo 2 – Enlaces externos

En un lugar desconocido, alguien sigue las noticias por televisión. "Donovan siguió órdenes post-hipnóticas muy bien, hasta que ese golpe lo hizo volver en sí. ¡Por suerte lo estaba controlando!" reflexiona el verdadero Duende. "Es una pena que Donovan tuviera que ser sacrificado, pero ya no me servía."

Hobgoblin (legendary creature in folktales) Hob (folklore)


Spider-Man – La Saga del Duende (3) Bienvenidos al Coffee Bean. Servíos un café latte, está recién hecho. Tomad asiento en aquella mesa libre del fondo. Poneos cómodos. Recordemos juntos viejas aventuras de Spider-Man, nuestro amistoso vecino. ¿Qué sabe Uatu el Vigilante de nuestros amigos? ¿Cuáles son sus más íntimos deseos? ¿Sería Mary Jane feliz si lograse triunfar en Broadway? ¿Por qué todo el mundo se empeña en concertar encuentros entre Peter y MJ? ¿Qué noticia tienen que darnos Harry Osborn y Liz Allan? ¿Y qué papel jugará Felicia Hardy en la vida sentimental del lanzarredes? ¿Qué material tiene para vender el escurridizo Nose Norton? ¿Cuán trascendente puede ser un tebeo de Spider-Man? Y sobretodo, ¿conocéis a Timothy Harrison? ¡Acompañadnos! Los Soñadores ASM #246 estaba presentado nada más y nada menos que por Uatu el Vigilante, habituado a observar no sólo los acontecimientos acaecidos en el planeta Tierra, sino también los de otros mundos que sólo existen en la imaginación de las personas. Así, entramos en un tebeo titulado "Los Soñadores" cuyas figuras principales serían nuestro amigo y vecino Spider-Man, su amada Gata Negra, el inefable Jonah Jameson y la pelirroja Mary Jane Watson. En la página siguiente, Felicia Hardy se repone por fin de las heridas sufridas a manos del Dr Octopus, y sale del Columbia Presbyterian Hospital de los brazos de Spidey, que le ha llevado su glamuroso disfraz de Gata Negra.

Hasta aquí todo bien, hasta que la pareja de aventureros roba una joya de las instalaciones de cierta embajada, y la malvenden a un estraperlista. Cuando se dan a la fuga en una lancha motora, Felicia desenmascara al arácnido... ¡y resulta que era Cary Grant! Al final se trataba de un sueño que acaba de tener la simpática Felicia, que ha terminado cayéndose de bruces de la cama del hospital. A continuación, seguimos a J. Jonah Jameson que entra en el Daily Bugle vestido de chándal deportivo y fumándose uno de sus característicos puros habanos. Jonah visita las rotativas y es el primero en admirar la próxima edición del Daily Bugle, y justo aparece el lanzarredes para burlarse de él. Todo normal hasta aquí, pero Jonah reacciona arreándole un puñetazo al arácnido que lo tumba en el suelo. Jameson parece haber cobrado una fuerza hercúlea, y machaca a nuestro héroe. Peter Parker y Lance Bannon llegan convenientemente a tiempo para tomar la instantánea de su victoria sobre Spidey, mientras el resto de sus empleados aplauden vigorosamente la proeza. Incluso Marla Madison, el amor inconfeso de Jonah, acude presto a felicitarle... y Jameson luce unas varoniles melenas. Por supuesto, el pobre Jonah sólo soñaba despierto.


Después, en el distrito teatral cerca de Broadway, Mary Jane se ha citado con un tal Greg, y caminan juntos hacia el Schubert Theatre, donde se estrena "La Historia de Mary Jane Watson" un biopic sobre la famosa modelo y actriz. Hasta los críticos más feroces del N.Y. Times alaban la obra, el público hace cola para ver la función y pedir un autógrafo a su protagonista. Entre bambalinas, se ha convocado una audición para seleccionar el reparto de actores. Su director tiene que rechazar a Meryl Streep en detrimento de la propia Mary Jane, que es la estrella absoluta. La pobre Meryl deja escapar una lágrima de decepción. En el camerino, un joven Warren Beatty disfrazado de Spider-Man y el mismísimo Woody Allen ensayan junto a MJ una secuencia del guión, y se deshacen en halagos hacia ella. Woody llega a decir: "¡Tiene un talento innato! ¡A su lado, Diane y Mia se parecen a Laverne y Shirley!" Pero el sueño se tuerce cuando irrumpe la hermana de MJ, Gayle Watson, que se sacrificó para permitir que ella estudiase arte dramático... momento en que reacciona y vuelve al presente con su acompañante Greg. Por último, nuestro amistoso vecino deambula por las inmediaciones de la mansión de los Vengadores, en el 890th de la Quinta Avenida neoyorquina. "Eso de ser Vengador tiene tantos inconvenientes como ventajas. Y nunca fui muy dado a jugar en equipo. (nota: lo dice el tío que ha protagonizado cientos de números de Marvel Team-Up) Pero si me propusiera ser un Vengador, tendría una mejor situación económica... y la gente como Jonah me respetaría un poco más" reflexiona el lanzarredes. A todo esto, que ve casualmente al propio Jonah, quien practica un poco de 'jogging' por la calle. Justo entonces atacan los peores villanos del Universo Marvel (Loki, el Dr Muerte, Doc Ock, el Hombre Absorbente, Juggernaut, Kraven, el Buitre, Dormammu, la Abominación, el Cobra) y Spidey defiende a Jonah de recibir una brutal paliza. Cuando consigue derrotar a todos estos adversarios, Jonah se arrodilla para suplicarle perdón, y no solamente publica una disculpa en la primera página del Bugle, sino que Peter Parker obtiene el premio Pulitzer por la exclusiva. Hasta May declara: "¡Peter, estoy tan orgullosa!" a lo que Peter responde "¡Caramba, tía May!" Pero eso no es todo... en ese momento, el Dr Sloan, catedrático de la UES, interrumpe la ceremonia para comunicarle que su trabajo en el laboratorio de la universidad ha resultado ser la Panacea Universal, por lo que se le otorga el Doctorado automático. El Dr Sloan se declara tan feliz que empieza a bailar y decide consagrarse al show business. Mientras Peter Parker ha descubierto la cura para todas las enfermedades, la alcaldía de Nueva York entrega a Spider-Man las llaves de la ciudad, en una celebración por todo lo alto en mitad de Central Park. Los Vengadores y Los 4 Fantásticos se lo disputan para que ingrese en uno de los dos grupos... pero el escudo del Capitán América refleja la verdad tras la máscara de Spider-Man,

que se trata de un tipo canijo. Así, todos los superhéroes le dejan sólo, decepcionados por saber la identidad real de nuestro héroe.

Justo en ése momento, Spidey despierta y presencia una escena que no le hace ninguna gracia: una panda de abusones rodea a un estudiante desvalido, miope y cargado con una pila de libros de la biblioteca. SpiderMan espanta a los gamberros, y le devuelve los libros al chaval: "¡Toma, pequeñajo! ¡No dejes que te asusten! ¡Leer es uno de los dones más hermosos!" Al poco, el arácnido se aleja en su telaraña, y deja al muchacho con una sonrisa de oreja a oreja, entusiasmado porque su héroe le haya dedicado unas palabras. Lo que no sospecha es que, bajo la máscara, Spidey es un chico muy parecido a él. Uno de los cómics más divertidos y pintorescos de Amazing Spider-Man, con una estructura en cuatro partes con claras reminiscencias de la colección What If, donde Roger Stern se permite profundizar un poco más en la psique de sus personajes, mostrándonos sus esperanzas y sus más íntimos sueños. Mary Jane se nos descubre una vez más, culpable por el historial familiar de maltratos y vidas truncadas, que le impide gozar plena-


mente de sus fantasías. Felicia intuye que su alianza con Spidey para emprender una carrera delictiva no tiene porvenir. Jameson reconoce su ambición oculta, y su enamoramiento de Marla Madison. Y el propio SpiderMan todavía sueña con unirse a los Vengadores y Los 4 Fantásticos, aunque se siente acomplejado en medio de tantos superhéroes. ¿No es curioso, visto con el paso del tiempo? El Resumen ASM #247 supone una nueva colaboración de John Romita Jr. con su padre, el inigualable 'Jazzy' Romita Sr. La acción comienza en la habitación de Nose Norton, el desafortunado informante de Ned Leeds que trataba de colaborar en su reportaje sobre la Brand Corporation. Norton acaba de salir del hospital, recuperado de las heridas de bala producto del tiroteo que provocaron aquellos dos tipejos que se hacían pasar por investigadores privados.

vocas, Nose. El que murió fue Zurdo Donovan cuando llevaba el traje del Duende. No creo que sea el verdadero. Creo que el verdadero sigue suelto, y seguro que tarde o temprano hará alguna de las suyas" explica el lanzarredes. Spidey le pide a Nose que esté atento a cualquier nueva información que surja, y que se lo comunique en seguida para tenerlo al corriente. Después, Peter se reúne con Anna Watson y tía May en un restaurante, y al poco aparecen también Mary Jane y Nathan Lubensky. Peter saluda a la pelirroja con frialdad, desde luego no quedaron muy bien avenidos después de su último encuentro, cuando MJ le devolvió las llaves de su piso. Peter está más concentrado en Felicia Hardy, todavía ingresada en el hospital, y probablemente su amor en estos momentos. Pero la pareja de ancianitas sigue conspirando para unir a sus sobrinos. Ya hubo un primer intento de Liz Allen por reunir a los cuatro amigos de la universidad, infructuoso. Posteriormente, Betty Brant y Ned Leeds hicieron que Peter y Mary Jane coincidiesen en otro restaurante. Ahora son Anna y May quienes conciertan el encuentro. "Siempre pensé que hacíais muy buena pareja" dice May. "Tenéis más cosas en común de las que crees, Peter. Ambos habéis perdido tanto..." sentencia la venerable May Parker, dejando a nuestro héroe con la duda: "¿Qué habrá querido decir con eso?" Mientras, Nose Norton se adentra en el barrio de Brooklyn para entregar un sospechoso maletín a unos maleantes. Éstos le pagan con un fajo de billetes, y celebran haber obtenido una gran 'adquisición' que todavía no vemos totalmente. Spidey lo observa todo desde las vigas del techo, dentro del gran almacén que sirve de escondrijo a los delincuentes. Había puesto un rastreador araña en el sombrero de Nose, de modo que le ha seguido hasta los barrios bajos. La banda hace planes en torno a una amplia mesa de operaciones. Entonces, irrumpe ni más ni menos que la Rana Saltarina, o el Hombre Rana, un entusiasta aprendiz de justiciero urbano, disfrazado con un traje ridículo y armado solamente con dos muelles en la suela de sus botas, para saltar de aquí para allá. El Hombre Rana estropea las intenciones de Spider-Man, que pensaba seguir a los hombres para ver lo que tramaban, y provoca en cambio una estampida, haciendo que los maleantes salgan en coche camino de la autopista QueensBrooklyn.

Spidey le da un susto de muerte, pero logra tranquilizarle, y quiere sonsacarle información sobre el Duende: "Hay un tío que últimamente me lleva de cabeza... se llama el Duende. ¿Qué sabes de él?" "¿Bromeas? El Duende espichó hace unos días... y tú lo viste. ¡Salió en todos los diarios!" dice Norton. "Te equi-

Después de reprender al joven metepatas, Spidey sale a toda prisa para revelar el carrete con las fotografías que ha tomado desde lo alto del almacén. Así, ve un plano de Long Island, de los alrededores del lago Ronkokowa. Allí, justo enfrente de las vías del tren, nuestro grupo de maleantes abre el maletín que compraron a Nose Noton, y extraen una especie de cañón sónico cuyo diseño nos recuerda vagamente al arma del villano Klaw. Los rate-


ros asaltan un camión blindado, y extraen el cargamento. Más tarde lo llevan hasta su jefe, y descubren con asombro que, en vez de un botín de oro, han robado una palanca de hierro y una bola de acero. Los rateros están a un paso de vapulear a su jefe, sintiéndose víctimas de un engaño, pero en cuanto toma contacto con sus herramientas... el villano Bola de Trueno reúne todo su poder.

nirse igualmente como la última gran historia del trepamuros. Este tebeo es, bajo cualquier punto de vista, inclasificable. Rompe absolutamente las líneas maestras de la serie, la estructura clásica de héroe contra villano, aunque sí mantiene el núcleo puro de cualquier gran historia que se precie: el bien contra el mal. Sólo que tales componentes no están encarnados en un superhéroe y su villano, sino en otra cosa muy distinta.

ASM #248 empieza con Spidey llegando a la guarida de los ladrones, pero Bola de Trueno le advierte que no se interponga en su camino. Su poder proviene de la propia Reina de los Asgardianos, y ha combatido junto a su grupo la Brigada Demolición contra héroes como los Defensores. Pero Spidey es muy obcecado, y si fue capaz de parar a Juggernaut, no dejará de enfrentarse a Bola de Trueno porque le amenacen ahora. Las páginas siguientes son un duro combate entre Bola de Trueno y Spider-Man que no puede saldarse con una victoria si nuestro héroe se limita a emplear su fuerza arácnida. Así, el lanzarredes hace acopio de su astucia, y consigue que el villano se electrocute cuando conecta una red eléctrica de alta tensión a su bola de acero. Pero éste número sería un cómic especial, no por el duelo del arácnido con Bola de Trueno precisamente, sino por la otra historia que contenía sus páginas. El cómic del que os hablo era un tebeo partido en dos mitades, la primera de las cuales acabo de resumiros. La otra mitad, era una emotiva historieta de once páginas dibujada por el maestro Ron Frenz a estilo de Steve Ditko. Su título ya prácticamente lo dice todo... El chico que coleccionaba Spider-Man Amazing Spider-Man #248 podría considerarse la historia definitiva del trepamuros. En muchos aspectos, el mejor cómic de Spider-Man de todos los tiempos. ¡Con tan sólo once páginas! Esta historieta se publicó en España en el año 1983 dentro de Spiderman Vol.1 Nº 65 de forum, y a primera vista, pasaba un tanto desapercibida porque la portada de dicho cuadernillo mostraba la imagen de John Byrne para ASM #249 con Kingpin y el Duende. No obstante, cuando estrenaron en los cines la primera película de Sam Raimi, y en forum se decidieron a sacar el primer Coleccionable Spiderman con la etapa de Roger Stern, tuvieron el increíble acierto de alterar al orden cronológico normal y adelantar éste episodio de once páginas al inicio de la serie, para capturar el interés del lector desde su arranque. Tal es la importancia de ASM #249 que bien puede constituir el perfecto primer cómic de Spidey recomendable para lectores que empiezan, tanto que podría defi-

El talento de Roger Stern no hacía falta demostrarlo a estas alturas de Amazing, porque ya venía siendo el ingrediente primordial de una gran saga, que veníamos disfrutando desde hacía docenas de números y muchos meses. No era necesario escribir éste capítulo, o tal vez sí, para consolidar los cimientos de Spider-Man en el mundo del cómic, dentro de Marvel y tal vez en la literatura universal. Spider-Man podría situarse dentro de un contexto mucho más grande que una colección de cómics mensual, era ya un icono para generaciones de lectores norteamericanos y por extensión del resto del mundo. Más que un icono, hablaríamos de un concepto universal más allá del superhéroe adolescente con poderes arácnidos. Amazing Spider-Man es la historia de Peter Parker, un chico de Forest Hills, el huérfano ahijado de Ben y May Parker, un muchacho excepcional con mala suerte, que ha decidido sacrificar su vida para que nadie más tenga que soportar su carga: el naufragio de una infancia.


Todo lo demás, es una gran historia de aventuras. La mayor saga de aventuras de Marvel. Un modelo de soap opera, un folletín romántico, argumentos de intriga y suspense, y acción a raudales. Una delicia vintage para algunos, un hito de la cultura popular moderna para otros, un trepidante cómic de superhéroes para cualquiera de nosotros. Pero, ¿y si fuera también algo más?

Normalmente, un cómic de Marvel se identifica por seguir un hilo de continuidad inamovible. Está integrado en un universo ficcional que crece cada día que pasa, envolviendo todas las series que se editan, y también últimamente, ampliándose a otros sectores y colonizando otros medios y formatos, como los dibujos animados, las series de TV y las franquicias cinematográficas, las líneas de juguetes y mercadotecnia. También con guiños y referencias externas, hallándose muchos homenajes encubiertos o evidentes en letras de canciones, expresiones y coloquialismos, Spider-Man había trascendido las páginas del tebeo para instituirse en todo un mito por derecho propio, reconocible hasta para las personas que jamás han leído un cómic, y en los lugares del mundo más inaccesibles.

Roger Stern decidió, sin que nadie lo demandara entonces, cincelar la escultura perfecta de nuestro amistoso vecino, y perfilar un personaje que ya era más que tridimensional, era parte de la cultura occidental del s. XX. Empleando para ello sólo la mitad de un comic-book corriente, contó con la colaboración de Ron Frenz, un dibujante todoterreno que consagraría toda su carrera a homenajear los más grandes pilares de la Casa de las Ideas, Steve Ditko y posteriormente Jack Kirby (en una memorable etapa de The Mighty Thor) junto a su amigo Tom DeFalco. Frenz había crecido leyendo cómics Marvel de la década de los 60, y su gran habilidad era la de saber adaptar las mejores virtudes de Steve Ditko a las actuales exigencias de un guión, con la nueva narrativa, una notable profusión y riqueza de encuadres, puntos de vista, composiciones de viñeta y de página, iluminación y expresividad en rostros humanos. Ron Frenz era como un Steve Ditko a la enésima potencia.

Qué decir del argumento de aquél tebeo. Desde luego, resumir la historia sería como destripar un chiste. Si no lo habéis leído, que os cuente lo que ocurre en aquellas once páginas rompería toda la magia del cómic. Y si en efecto lo habéis leído, estoy completamente seguro de que jamás lo olvidaréis. Así que, ¿qué sentido tiene recordarlo aquí? Esa deliciosa historia me evoca dos poderosas referencias literarias. La primera de ellas, innegable, la tenemos en el Peter Pan de James Barrie, cuando Peter se cuela en la habitación de Wendy Darling una noche, y conversan animadamente. La emoción de Wendy, que contempla la figura del travieso Peter Pan, exhibiendo sus habilidades, volando por toda la habitación y entreteniéndola con sus peripecias en el país de Nunca Jamás, representa la maravilla personificada, exuberante, embriagadora, que alegra el corazón de una niña enclaustrada.


En segundo lugar, hallaremos una segunda referencia, mucho más sutil y entrevelada, pero igualmente acorde con el espíritu de Spider-Man, nuestro amistoso vecino neoyorquino. Ésta historia nos remite a la novela adolescente americana por antonomasia: El Guardián Entre el Centeno, donde J.D. Salinger nos narra las peripecias de Holden Cauldfield en la Gran Manzana, en un momento tumultuoso de su vida, y su relación de amor incondicional hacia su hermana pequeña Phoebe.

los ruidos que, hoy en día, reciben el nombre de música. Lo que diferencia a Tim de la mayoría de sus compañeros del cole es que tiene un hobby que J. Jonah Jameson, el estimado editor de este periódico, seguramente no aprobaría. Tim colecciona tebeos de Spider-Man. En la misma viñeta, un sorprendido Tim Harrison despierta en su cama, agarrándose al colchón y a las sábanas, y mirando al techo. Spidey en persona ha viajado hasta su alcoba, y quiere conocerle. Las siguientes diez páginas son las mejores que haya leído de Amazing Spider-Man. Sin ánimo de contaros lo que sucede a continuación, sólo os pediría que reflexionéis al menos cinco minutos acerca de las repercusiones de éste capítulo en Peter Parker, quien por supuesto es el protagonista de ésta historia. Pensadlo aunque sea un sólo minuto. Pensad en el impacto emocional, la gran conmoción de aquél episodio inolvidable, y sus consecuencias en el héroe. Historias como ésta son las que definen a un héroe.

Los capítulos de The Catcher In The Rye que transcurren en el piso de los Cauldfield, en plena madrugada, donde Holden acude para conversar con su hermanita, también enlazan con el resto de la literatura salingeriana, como las novelas breves 'Franny & Zooey', 'Hapworth 16, 1924' o 'Seymour An Introduction' que capturan instantáneas familiares de los hermanos Glass, casi siempre transcribiendo sus diálogos al pormenor, y captando la esencia del amor fraternal existencial. Roger Stern sabe transmitir el mismo poso exactamente, en tan sólo once páginas de historieta. La primera página comienza con un recorte de periódico, del Daily Bugle, donde leemos "La Columna de Conover" por Jacob Conover: "EL CHICO QUE COLECCIONABA SPIDER-MAN" ¡El Odio del Duende! Timothy Harrison es uno de esos jóvenes especiales. Es listo, brillante, simpático, tiene nueve años... y va para los treinta y cinco. Ya sabes lo que quiero decir. Hablas con él cinco minutos y tienes la extraña sensación de que hace tiempo que está en la brecha, a pesar de su aspecto infantil. Tim (prefiere que no le llamemos Timmy) es igual que un montón de chicos de su edad. Se ha visto las películas de la Guerra de las Galaxias por lo menos diez veces cada una. Es un forofo de los Mets, y le encantan todos

Por fin llegamos al arco comprendido en ASM #249 y 250, el clímax de la historia que venía gestándose desde la primera aparición del Duende, en un argumento que todavía podría definirse como el primer gran choque de Spider-Man y su némesis definitiva. Ni siquiera era el tan ansiado combate final, aunque lo pareciese. Pero era tan espectacular como el choque frontal de dos trenes. ¡Oh! Pero antes de llegar a Amazing Spider-Man #249 USA tendríamos que desviarnos ligeramente del rumbo


habitual, y hacer una pequeña parada en su colección hermana, Spectacular Spider-Man, donde Bill Mantlo, Al Milgrom y Jim Mooney nos relataban un capítulo esencial de la trama del Duende.

la fuerza... igualando incluso la de Spider-Man... pero los experimentos continuados me llevan a la conclusión de que una inmersión prolongada puede tener efectos secundario de tipo psicológico que desembocarían en la locura." El hombre permanece en el tanque tal vez demasiado tiempo. Los sistemas encienden la luz roja, un piloto indica 'peligro' y nos avisa de una exposición prolongada. El tanque revienta, desbordándose con una explosión. Pero nuestro individuo no ha sufrido daños físicos, se vanagloria de haber obtenido una fuerza enorme, de ser más poderoso que el Duende Verde original. "¡La mejor forma de probarlo será venciendo al único enemigo que el Duende Verde jamás derrotó! ¡Esta noche... el Duende destruirá a Spider-Man!" Esa misma tarde, en el Tavern On The Green de Central Park, Peter ha quedado en reunirse con sus amigos Harry Osborn y Liz Allen, que también han convocado a Flash y su novia Sha-Shan, a Betty Brant y Ned Leeds, para comunicarles una noticia muy especial: Liz y Harry esperan un bebé, nuestra Liz está embarazada.

Así, en SSM #85 titulado "¡El Odio del Duende!" presenciamos ya desde la primera página cómo nuestro "hombre misterioso" procede a repetir las condiciones del primer experimento de Norman Osborn con la fórmula del Duende Verde original. La siniestra figura que ha quedado a la sombra en todo momento, que empezó encontrando los arsenales de Osborn y sus diarios personales, que vino a saquear los productos químicos necesarios de los almacenes de Osborn Industries, y que ya probó el peligroso suero a través de su sicario Zurdo Donovan, un peón prescindible, se disponía a dar el paso necesario para conseguir la fuerza y destreza que requería su misión. Nuestro hombre pulsa un botón, unos brazos mecánicos entran en la cuba hirviente, y agregan el último elemento a la mezcla. La reacción química hace que el fluido espumoso brille y se vuelva verde. La oscura figura traspasa la membrana, y penetra en la cámara acristalada que contiene los fluidos en estado gaseoso del Duende Verde. Mientras el villano flota en medio del compuesto químico, empapándose de poder, una viñeta nos deja ver el diario personal de Norman Osborn, abierto por una de sus páginas. "Advertencia: Es posible aumentar más

Poco después aparecía Mary Jane, justo para unirse a las felicitaciones, y abrazar a su amiga entusiasmada. Luego, Peter y ella pasean por el parque. Flash y Sha-


Shan parecen tener problemas de pareja, y no comparten la alegría de los demás, y nuestros predilectos MJ y Petey reflexionan sobre la vida, y sobre su relación. De hecho, Mary Jane le insinúa que tal vez aún quede una chispa de su amor, ¿quién sabe? Podría repetirse... Aunque de momento, Peter sigue enredado en su amorío con Felicia Hardy.

El Duende arroja unos proyectiles incendiarios contra el lanzarredes, y Spidey le responde tirándole una gran bola de telaraña. Entonces, el Duende arranca un gran trozo de cornisa con las manos, y lo arroja sobre Felicia. Spidey lo ve venir, y se coloca entre la Gata Negra y la mole de ladrillos que se aproxima. Nuestro héroe consigue contener el pesado proyectil, pero queda aplastado contra una chimenea de la azotea, mientras el Duende suelta una horrenda carcajada de pleno gozo. La Gata Negra le lanza una cuerda que se enrosca en su planeadora, y zarandea al villano desviándole de su trayectoria. Felicia consigue atraer el aerodeslizador hacia ella, y le asesta al Duende un puñetazo morrocotudo. El Duende y la Gata Negra han pasado a los puños, y Spidey sale del montón de ladrillos que le habían sepultado, para interceder por su amiga. Golpea al Duende dándole un buen derechazo. El Duende está visiblemente sorprendido de que, a pesar de su fuerza aumentada, Spidey todavía es capaz de plantarle cara. Pero su furia no mengua tampoco, y vuelve a pilotar su planeadora para tomar carrerilla y asestar un golpe mortal a nuestro héroe. Cuando Spidey la esquiva, se da de bruces con Felicia, que por sus superpoderes de "mala suerte" a veces provoca episodios como éste, de torpeza y descoordinación. El Duende se ríe de ellos por haber hecho el ridículo, y decide marcharse, cuando podría asestarles el golpe de gracia, para luchar y humillar al lanzarredes otro día. Felicia, por su parte, se mortifica por ser un estorbo para su novio, lo que motivará que acuda al Dr Extraño en sucesivos números de SSM para que le arrebate los poderes.

Spider-Man se reúne con la Gata Negra para cenar. Está a punto de revelarle su identidad secreta, desenmascarándose para llevar su relación un paso más lejos, pero le atenaza el miedo a no gustarla con su verdadero rostro. Felicia dice saber esperar, aunque se muestra visiblemente decepcionada. La joven pareja de aventureros sale a pasear en la noche neoyorquina, y se balancean por los tejados de la Gran Manzana, cuando el sentido arácnido de nuestro héroe le pone sobre aviso. Un racimo de bombas calabaza explotan a su alrededor. Aparece el Duende. Felicia se abalanza sobre él, y el villano responde con un puñado de murciélagos afilados como cuchillas. La Gata Negra los sortea, pero entonces el Duende le dispara con su rayo chisporroteante. Spidey le pide que descanse, y decide tomar la iniciativa, atacando él mismo al Duende que navega en su aerodeslizador.

Pero será en Amazing donde veríamos la siguiente fase del plan del Duende, y su verdadero combate con Spider-Man, después de éste primer round de tanteo. Esto desembocará en ASM #249 y 250, pero como empezábamos diciendo, será el tema del próximo artículo... Anexo – No te quedes sin esos tebeos, hombre Las historias de Amazing Spider-Man y Spectacular Spider-Man aquí resumidas, comprenden ASM #246 a 248, SSM #85 publicados en España en Spiderman Vol.1 Nº 63 a 65, y el Nº 58 de forum. La extraña cronología de la numeración ésta vez ha de achacarse a la compleja coordinación interna de la serie quincenal de forum, avanzando y retrocediendo las sucesivas cabeceras ASM, SSM y MTU (Marvel Team-Up) Fueron recopilados en el Coleccionable Spiderman Vol.1 Nº 15 a 16 de forum, si estoy en lo cierto (recordad que no dispongo de dicha edición, teniendo la primera de forum).


En los años recientes, se reeditaron en blanco y negro y formato de bolsillo dentro de Biblioteca Marvel: SpiderMan Nº 41 y 42 de Panini, si no meto la pata (siempre podéis corregirme si la numeración es incorrecta). Eso sí, un fenómeno curioso sucede con la mitad del cómic ASM #248 USA, el episodio que protagonizaba exactamente la mitad de las páginas: "El chico que coleccionaba Spider-Man" dibujado por Ron Frenz que como decía, puede verse en el Coleccionable SpiderMan Vol.1 Nº 1 de forum. Anexo 2 – Enlaces externos The Kid Who Collects Spider-Man (Wikipedia) ComicVine - The back up story of "The Kid Who..." CBR Forums - What is the definitive Spider-Man story?


Spider-Man – La Saga del Duende (4) Bienvenidos al Coffee Bean. Servíos un café latte, está recién hecho. Tomad asiento en aquella mesa libre del fondo. Poneos cómodos. Recordemos juntos viejas aventuras de Spider-Man, nuestro amistoso vecino. Las cosas empiezan a ponerse francamente interesantes en Amazing. ¿Quién envía cartas anónimas a los principales magnates de New York? ¿Qué siniestra cita les aguarda a Harry Osborn y Peter Parker, en un selecto club privado para caballeros del centro de Manhattan? ¿Qué pintan allí Jonah Jameson y Wilson Fisk? ¿Hasta dónde alcanzan las intrigas y maquinaciones del Duende? ¿Es posible que ya estemos en condiciones de adivinar su identidad secreta? ¿O se ha vuelto ya un misterio indescifrable? ¿Es posible que todas las versiones oficiales que hayamos leído estén equivocadas? ¡Acompañadnos! Una siniestra mascarada ASM #249 empezaba con Peter invitado a una sencilla fiesta organizada por el matrimonio de Harry Osborn y Liz Allen, que celebraban el feliz embarazo de ella. Peter consigue un aspecto estrafalario, no encontrando otra ropa que ponerse que unos jeans recortados y una camiseta rota.

La fiesta toma un giro dramático cuando Harry recibe una misteriosa carta en el correo. Su rostro toma un carácter sombrío, y se aleja inmediatamente de allí en su motocicleta. Peter piensa que la última ocasión que contempló a Harry tan conmocionado, ambos se remontaban a sus días en la universidad, cuando su padre le maltrataba, y su amigo buscaba consuelo en las drogas (nos estamos refiriendo a la clásica trilogía de ASM #96 a 98 USA, cuyos ecos aún reverberaban en la colección). Peter le pregunta a su amigo qué es lo que sucede. Harry le explica que acaba de recibir un chantaje de remitente anónimo, amenazándole con pruebas de que su difunto padre Norman Osborn era el Duende Verde.

Cabe recordar que, en ésta época, Harry había olvidado convenientemente el perverso legado del Duende Verde, gracias a una benevolente amnesia. Peter le ofrece su ayuda, pero además le inquieta que su chantajista sea el Duende, y que también haya averiguado la identidad secreta de Spider-Man, tal como la conocía Norman Osborn. En paralelo, también J. Jonah Jameson recibe un sobre con remitente anónimo, en cuyo interior hay una carta de chantaje, amenazando revelar al gran público la participación de Jameson en el origen del Escorpión. Recordemos que Jameson, víctima de un agrio carácter, ha tenido episodios de un odio virulento hacia Spider-Man,


yendo más lejos que cualquier otro enemigo suyo: no solamente ha consagrado su periódico a desprestigiar al trepamuros, sino que participó activamente en la creación de uno de sus peores adversarios, tal como se vio en ASM #20 para vergüenza suya.

Al día siguiente, todos los convocados por el anónimo se reúnen en un selecto club privado del centro de Manhattan. Harry también va, acompañado de Peter, quien identifica en seguida la enorme figura de Wilson Fisk, el Kingpin del crimen, dándose cuenta de que las implicaciones del evento van más lejos de lo que pensaba. Por eso, Peter se excusa y aprovecha para cambiarse de ropa en otro lugar. Rápidamente se disfraza de SpiderMan y permanece expectante, para ver de qué manera se desarrollan los acontecimientos. Entonces aparece el Duende, en medio de un escenario fastuoso, rodeado de cortinas de terciopelo, con las principales figuras del crimen organizado a sus pies, y los más respetables representantes de la vida pública neoyorquina también subyugados. La ambición del Duende no tiene parangón, su estima es tan alta que se cree con derecho a imponerse al mismísimo Kingpin. Wilson Fisk, en cambio, permanece tran-

quilo en todo momento, sin perder el dominio de sí mismo, en una actitud sosegada y fría, muy profesional. El Duende va a exigir a todos los presentes el pago de unas cuotas, a cambio de guardar silencio sobre todos aquellos incómodos secretos que ahora están en su poder. El diario secreto de Norman Osborn es poder, porque recopila información de las más poderosas figuras de la Gran Manzana: políticos, mafiosos, empresarios, magnates, inversores, banqueros, gente del espectáculo. El Duende los tiene a todos en un puño, y está dispuesto a sangrarlos en un chantaje masivo y orgiástico. Su plan es simple, pero efectivo: nadie desea que sus más inconfesables secretos salgan a la luz pública. Significaría el fin de su carrera y respetabilidad, la ruina y tal vez la cárcel. Nadie sabe quién es el Duende, no pueden devolverle la jugada porque no tienen acceso a ninguna información que vulnere su identidad, bajo la horrible careta de látex que lo enmascara.

El golpe criminal es apoteósico. Éste individuo no se conforma con robar una caja de caudales, no. Va derecho a la fuente, dispuesto a exprimir los bolsillos de los ciudadanos más acaudalados de New York, en una maniobra sin precedentes. No hace distingos entre Kingpin y Jonah Jameson, todos ellos están a su merced, presos del Duende, quien reúne todas las cartas y las ha barajado concienzudamente para que jueguen a su favor. Además del atuendo aterrador y estrafalario del Duende, que remite a una de las peores mentes criminales que aún se recuerdan, la del infame Norman Osborn, el propio Duende ha demostrado ser un rival digno de temer: ha puesto a Spider-Man contra las cuerdas en tres ocasiones, y ha sido capaz de engañarles a todos, simulando su propia muerte ante las cámaras de televisión. Cualquier análisis de la situación sólo nos induce a pen-


sar que el Duende se ha hecho con el control total, acaba de ejecutar el golpe maestro que le sitúa en la cima del escalafón mafioso de Manhattan. Pero entre todos los presentes, aún habrá quien se amotine. El primero en revolverse, cómo no, será el incombustible Jonah Jameson, quien se pone en pie y proclama que si no se le planta cara al Duende en éste preciso instante, todos lo pagarán el resto de sus vidas. Jonah acaba de dar en la diana: si aceptan las condiciones y las cláusulas del Duende, es probable que no se conforme sólo con eso, y muy pronto continúe con más exigencias. El momento de decir "no" es ahora, antes de que la situación se vuelva insostenible. Harry Osborn es quizás la persona más íntimamente implicada en el chantaje, puesto que se cuestiona el honor de su padre, el buen nombre de su familia, y su propio estatus en Osborn Industries, justo cuando espera la llegada de un hijo con su esposa. Harry reacciona en seguida y le da un puñetazo al Duende, que le arranca la cabeza. ¿Le arranca la cabeza? Así es, porque se trataba de un robot, réplica del auténtico Duende.

Es entonces cuando el verdadero Duende entra por una ventana. Pide disculpas al auditorio por la maniobra de distracción. Sólo pretendía averiguar quién de todos los presentes resultaría siendo un alborotador. Increíble, éste perverso chantajista lo tenía todo calculado, incluso había prevenido esta eventualidad. La sutileza y el alcance de sus acciones se proyecta cien mil veces más lejos de lo que soñara Norman Osborn con sus emocionales ataques, sus brotes sicóticos, su irregular carrera y

sus recaídas maníaco-depresivas. El Duende no se ha visto afectado por el suero del Duende Verde original: no ha perdido un ápice de su perspicacia, sigue siendo tan exquisito y manipulador como al principio, y mucho más ambicioso de lo que esperábamos. Pero antes de que ataque a Harry, Spider-Man se abalanza sobre su enemigo, y se enzarzan en una pelea. El Duende arroja sus bombas calabaza contra él, y SpiderMan las esquiva con dificultad, estando como están en una sala de reuniones bajo techo, cerrada y llena de gente. Spidey no puede dar rienda suelta a sus superpoderes de fuerza y agilidad, por temor a golpear a alguno de los testigos que hay presentes, y que nadie resulte herido por su culpa. Por contraste, el Duende sí se aplica soberanamente a machacar a nuestro héroe, en una demostración de autoridad y fuerza que amedrenta a todos, menos a Kingpin.

Spider-Man sufre además un nuevo hándicap que se añade a la lista de recursos del Duende: ha neutralizado su sentido arácnido, bloqueando sus poderes de alerta de peligro. De ese modo, Spidey es incapaz de anticipar los movimientos de su rival, y recibe una paliza de órdago. Dicha maniobra la efectúa gracias a un gas que Norman Osborn utilizó en ASM #39, cuya fórmula también conoce gracias a los diarios y los arsenales ocultos del Duende Verde original. Desde luego, no cabe duda:


Spider-Man está siendo derrotado ante nuestros ojos, como temimos que pasaría desde su primer careo, cuando Spidey subestimó a su oponente al encontrarlo. Roger Stern había utilizado para ello un truco de guionista francamente efectivo, muy pocas veces empleado con rigor en una serie de cómics: los lectores sabíamos más que nuestro héroe, acerca del villano que conspiraba en su contra. Nosotros sabíamos lo bien que medía sus movimientos, cuán meticuloso era hasta en el más delicado de sus detalles, así como la impavidez con que se deshacía de los estorbos, como los rateros de baja estofa que utilizaba como subalternos. Cuando el Duende se disponía a asestar el golpe definitivo contra el arácnido, Kingpin le frena. ¡Kingpin le salva la vida! ¿Por qué? Nuestro maquiavélico Wilson Fisk acaba de hacer una inversión a largo plazo. Sabe que el único hombre que tiene una sola posibilidad de pararle los pies al Duende, ahora está tendido en el suelo. El Duende ha mordido más de lo que puede masticar: Kingpin se planta frente a él, imperturbable, firme como un templo. El Duende decide huir una vez más para no vérselas con Fisk. El inteligente Wilson Fisk coloca él mismo un rastreador araña en el aerodeslizador del villano, antes de verlo marcharse. Uauh La misteriosa identidad del Duende ¿Qué hacemos ahora? ¿Nos paramos a descansar, a tomar aliento? ¿Acaso no os habéis quedado estupefactos viendo cómo el Duende hace papilla a vuestro héroe? ¿No os dais cuenta de que, ninguna de las veces que se han encontrado, Spider-Man ha sido capaz de vencer al Duende? En efecto, éste villano acababa de consagrarse como la némesis perfecta del trepamuros. Nunca se vio semejante desarrollo de un villano, en las páginas de un comicbook. Desde luego, un factor fundamental servía para engrandecerlo desde la base: el legado del Duende Verde original estaba ahí para darle peso, para proporcionar un background contundente, terrorífico. Norman Osborn fue el villano principal de Spidey justo en los primeros años de su carrera como superhéroe, y protagonizó los peores enfrentamientos que hubiera vivido nunca, siendo el único enemigo que conocía su identidad secreta y que podía tocar su corazón. El Duende Verde arruinó casi por completo la buena amistad de su hijo Harry con su compañero de piso Peter Parker, y sometiéndolo a un maltrato sistemático y demente, usó técnicas de chantaje emocional y crueldad psicológica para hundir a Harry Osborn en el más profundo de los abismos. Harry cayó en el pozo sin fondo de las drogas, perdiendo así a su novia Mary Jane, torciéndole la vida en el apogeo de su juventud, y traumati-

zándole para el resto de sus días. Sólo después de muchísima terapia, y gracias al consuelo de Liz Allan, Harry podía retomar el dominio de la empresa que heredó, convertirse en un honrado padre de familia, y superar al fin la triste memoria de su padre. Norman Osborn tenía bien a gala su mayor y peor superpoder: la manipulación, el desorden bipolar y los arrebatos de odio homicida que lo poseían de forma errática. Pero es que aún hay más. Norman Osborn tiene el honor maldito de haber logrado matar a la novia de SpiderMan. No hace falta que lo explique con detalle: el Duende Verde raptó a Gwen Stacy llevándosela a lo alto del puente de George Washington. La victoria del Duende Verde consistía en haber dejado inconsciente a la chica desde un primer momento, quedando la duda de si la mató realmente él, o el propio Spider-Man al tratar salvarla, cuando frena su caída al río Hudson con sus telarañas. Peter Parker pasará el resto de su vida lamentando ese día, ese momento, esa decisión. La victoria del Duende Verde en ASM #121 fue completa en todos los sentidos, sólo adornada con su propia muerte dentro de las páginas del mismo cómic, para culminar la ironía de no poder ajusticiarle con los puños. Naturalmente, eso es un background y lo demás son tonterías. Pero tenedlo bien presente: si cualquier guionista pretendiera recuperar la amenaza del Duende Verde para situarla en plena actualidad, el camino más fácil es el de resucitarle. Así tenemos de un plumazo todo ese recorrido, esa herida del pasado, abierta en canal y supurando. Pero chicos, eso es inverosímil, forzado, rebuscado y ofensivo para un cómic magistral como fue Amazing Spider-Man #122 Roger Stern hizo otra cosa: escondió sus mejores cartas, enseñándonos sólo media jugada. Lo apostó todo por un villano de nuevo cuño, que era totalmente respetuoso y fidedigno con la herencia de Norman Osborn. Mantuvo en secreto su identidad real, creando un suspense y una expectación sin igual en la saga del trepamuros, haciendo que los fans especulasen acerca de dicho misterio. Si el Duende Verde original era un personaje vinculado al círculo más íntimo de amigos y allegados de Peter Parker, ¿acaso era posible que ésta nueva encarnación también lo fuese? ¿Sería el Duende otro personaje secundario del rico reparto de Amazing Spider-Man? Para empezar, el fotógrafo Lance Bannon fue el primero en aparecer en el incendio de Osborn Industries, justo después de la primera explosión en una de las guaridas del Duende Verde. Bannon había jurado tomar represalias contra Peter por flirtear con Amy Powell, y era su rival directo en la plantilla del Daily Bugle. Quizá supiera que Peter y Spidey eran la misma persona. Ned Leeds se nos mostraba como un hábil reportero de investigación, casi al mismo nivel que el legendario Ben


Urich. Reunía todas las condiciones a priori para sentir una cierta animadversión por Spider-Man y Peter Parker, teniendo en consideración la truncada relación sentimental de Peter y Betty Brant en el pasado. Además, ya vimos a Ned Leeds interponerse entre El Cobra y Nose Norton, cuando Ned saltó audazmente y recibió unos dardos mortíferos en lugar de Norton, saliendo indemne... ¿por suerte? ¿Podríamos sospechar que Ned dispone de alguna habilidad superior a las normales?

trado no tener ninguna prisa en alcanzar su meta. El botín, ahora lo sabíamos, consistía en espolear las inmensas fortunas de Manhattan, mediante la extorsión y el chantaje más ruin. Con semejante trofeo, un genio delictivo podría retirarse a perpetuidad, ¿para qué iba a tener prisa? ¿No le convenía mejor medir bien los pasos, planificar a conciencia cada uno de sus movimientos?

Zurdo Donovan había sido manipulado para suplantar al Duende, tras cuidar de su jefe y hospedarle en su casa de Long Island. Fue el primero en experimentar con la fórmula del suero de Osborn, y recibió sus poderes por accidente. Se comportaba como el propio Duende, actuando con sigilo y suma cautela, operando con astucia y muriendo en un accidente, ante los ojos de nuestro héroe. ¿Podría no haber muerto? ¿Quizás fuese otra maniobra de distracción? ¿Acaso se trataba de un robot, como el que acabábamos de ver en ASM #249? ¿Era posible que Zurdo y el Duende jugaran a despistarnos? Al fin y al cabo, tampoco habíamos visto nunca el verdadero rostro de Donovan, sobretodo después del accidente químico que le saltó a la cara, y que le vendaron en el hospital de Long Island. Harry Osborn tenía amnesia. Era incapaz de recordar que su padre había sido el Duende Verde. Su cerebro bloqueaba todos aquellos recuerdos que le resultaban traumáticos. Pero nadie tendría mejores motivos para asumir el manto del Duende, como un hijo que sucede a su padre en uso de su legítimo derecho. Tal vez, leyendo los diarios de Osborn, Harry hubiera reavivado los recuerdos latentes, y se encendiera la chispa de su desequilibrio mental. Peter ha tenido ocasión de verle perturbado en otras ocasiones, y es ahora, a punto de fundar una familia, cuando podría aspirar a reunir una fortuna y dirigir con mano firme la industria de su padre. Tal vez la puesta en escena, donde Harry golpeaba al Duende y resultaba ser un robot, para que un autoproclamado Duende apareciese por la ventana, fuera también una pantomima. Desde luego, el Duende era bien capaz de procesar un plan semejante, repleto de simulacros y pistas falsas. ¿Quién diablos era el Duende? ¿Por qué no conocía la identidad de Spider-Man, si tenía el diario secreto de Osborn a su entera disposición? ¿Acaso sí que sabía la identidad de Peter Parker, y se la reservaba como un as en la manga? ¿Podría ser que tal información supusiera un hecho capital de la trama, siendo el Duende tan hipócrita de mantener la charada en su identidad civil? ¿Un compañero del Bugle? ¿Un colega de la universidad Empire State? ¿Un viejo amigo? Y luego estaba su habilidad para prevenir contingencias, para anticiparse a eventuales obstáculos. El Duende siempre iba un par de pasos por delante, y había demos-

El Duende había triunfado allí donde falló Norman Osborn. Éste hombre sobrevivió al experimento con la fórmula macabra que amplió sus poderes, sin perder un ápice de su cordura, ni un sólo miligramo de su exquisita mente criminal. Era tan meticuloso, como desbordante Norman Osborn. Sin embargo, aunque acariciaba la idea de humillar a Spider-Man, no estaba dispuesto a dejarse arrastrar por el ímpetu de novato. El Duende actuaba como un profesional, tal y como si contara con amplia experiencia en el hampa. Se desenvolvía bien entre rateros y soplones, era carismático con sus empleados, pero sabía prescindir de ellos y eliminar todas las pruebas que podrían conducir a su paradero. En aquella época, los fans no tenían ninguna duda: si había que pensar en el peor enemigo de Spider-Man, inmediatamente surgía el nombre del Duende. Se había ganado por derecho propio un lugar privilegiado, entre villanos con solera y antigüedad en Amazing, como el Buitre o el Doctor Octopus. Incluso, aunque Doc Ock nunca se nos mostró más peligroso y desalmado que cuando fuera escrito por Bill Mantlo en Spectacular, y el Buitre daba más miedo que nunca, y movía más conmiseración, cuando lo escribía Roger Stern. Pero la trama de suspense in crescendo que veníamos observando en


Amazing superaba con creces cualquier otra historia que hubiéramos leído antes. Una pregunta inquietante permanecía en el aire, cuya respuesta nos ponía los pelos de punta. ¿Había vencido Spidey al Duende alguna vez? La única respuesta posible: NO. ¿Había frustrado sus planes en algún momento? La respuesta era también: NO. ¿Tenía la más vaga idea de cuál podía ser su identidad? NO. ¿Había la más mínima posibilidad de que Spidey lograra vencerle alguna vez? Nada nos hacía pensar lo contrario: NO.

Amazing Spider-Man - 250th Issue "El Duende lo ha vapuleado y rociado con gas. Y ahora, desposeído de su sentido arácnido, Spider-Man se encuentra súbitamente rodeado de una multitud... ¡de enfadados millonarios!" Así empezaba ASM #250 USA publicado en España en Spiderman Vol.1 Nº 66 de forum.

Sólo Kingpin había apostado que Spider-Man lo vencería. De hecho, ni siquiera perdió la compostura, cuando el Duende pretendía amedrentarle en ASM #249. Wilson Fisk no se planteó ceder al chantaje del Duende, porque confiaba en la tenacidad de Spider-Man. El más taimado hombre de negocios de New York hizo su apuesta, y Kingpin nunca juega del lado de los perdedores. Pero, ¿qué clase de aval era ése?

Es curioso cómo la numeración española encaja con la traviesa conspiración del Duende. El número 66 podría definirse como una cifra "maldita" que si fuéramos supersticiosos y creyéramos en la mala suerte, nos inquietaría un poco más respecto al futuro negro y alambicado que se cernía sobre la colección de Amazing. Tal es así, que a partir de éste momento, el mito del Duende empezaría a salpicarnos a todos, más allá del papel impreso, para zancadillear el rumbo normal de los editores y guionistas.

Todas esas preguntas angustiosas tenían que desembocar en algún momento, y cuál mejor que un número antológico de Amazing, el ASM #250 que celebraba un cuarto de millar de cómics del trepamuros. Aunque claro, era virtualmente imposible que Spidey derrotase al Duende, apenas unas horas después de haber recibido una paliza tan brutal.

El Duende había escupido directamente a la cara de las personas más influyentes de Manhattan, incluido el Kingpin del crimen, y un suceso así no quedaría sin castigo. De hecho, la suma desmedida de ambición y arrogancia, nunca vista en un villano de Spider-Man, alteraría el transcurso de la colección, de tal manera que el Duende se convertiría en una némesis perfecta, dentro y fuera de las páginas del cómic.


Spider-Man se recuperaba de la brutal paliza que acababa de recibir, para encontrarse con una muchedumbre enfurecida, formada por magnates neoyorquinos, encendidos por la cólera y la rabia de haber recibido un ultimátum del Duende. Su respetabilidad, su honorabilidad, su estatus en la alta sociedad de Manhattan peligraban por culpa de un villano de opereta, que nuestro amigo y vecino era incapaz de contener. A partir del ASM #250, el Duende iba a trascender la categoría de supervillano, para convertirse en toda una leyenda, un mito. El Duende había desbancado a Norman Osborn ya desde su primera presentación en sociedad. Su ceremoniosa 'puesta de largo' le había colocado en una posición de primera clase, al mismo nivel que cualquier otro villano de Marvel, en el mismo podium que otras celebridades como Victor Von Muerte o Erik Lehnsherr. Su disfraz los engañaba a todos: se hacía pasar por un púgil cuando era, efectivamente, un cerebro criminal insuperable. Pero su grandísima arrogancia, su gran desplante, su salivazo en la cara de toda la cúpula neoyorquina, la elite formada por los magnates, los capos mafiosos, los banqueros y las personas más influyentes de la isla, no quedaría impune. El reto lanzado por el Duende, le catapultó directamente a la cima de la más macabra popularidad. Y todavía más, le envolvió de una "leyenda negra" con todas las de la ley.

Nuestro héroe, sin embargo, estaba superado a todas luces. Nada de lo que hiciera a partir de ese momento, le acercaría más a detenerlo. Porque, en primer lugar, el Duende era un magnífico suplantador, capaz de despistarlo con roles sustitutos, robots simuladores, o sicarios en misión suicida. Y porque además, nunca llegaríamos a saber si el individuo tras la horrenda careta del Duende se había infiltrado en el círculo de amigos del arácnido, siendo uno de los personajes habituales del reparto de secundarios, o tal vez uno de tales personajes era igualmente un rol disimulado. Por primera vez en la dilatada historia de Amazing, un villano había sembrado la incertidumbre en todos nosotros, absolutamente en todos. En los propios personajes, por supuesto, también en los lectores más veteranos, pero es que incluso los guionistas se vieron desbordados por la trama que habían generado ellos. Así, el Duende había resultado ser una bomba de relojería que nos había estallado en la cara, con ecos que reververaban en la época fundacional de Amazing Spider-Man, y efectos en todo el devenir futuro de la serie.

ASM #250 sólo nos presentaba la 'confrontación final' que cerraba un primer ciclo de aventuras, que habíamos seguido fielmente a lo largo de los meses anteriores. Pero no podía ser en modo alguno el combate definitivo: como Holmes y Moriarty enfrentados en las cataratas del Rhin en Suiza, cualquier choque frontal sólo auguraba el comienzo de otro ciclo, un salto exponencial de las tramas, y un nuevo "continuará..." que se añadía. Sigamos con el resumen, que os veo ya impacientes... Confesiones

Tal es así, que como trataba de explicaros, a partir de entonces el Duende sería el 'Gran Punto Ciego' de Amazing Spider-Man, una auténtica "patata caliente" para guionistas y editores, que no alcanzaban a dominar todas las ramificaciones del plan maestro que se había puesto en marcha. Nunca llegaríamos a averiguar el secreto rostro del Duende, su identidad bajo la máscara. Nunca veríamos su derrota de la mano de Spider-Man. Nunca sabríamos a ciencia cierta hasta dónde había calculado su gran conspiración, planificada con precisión milimétrica ya desde los primeros preámbulos.

Spidey se recupera tras haber quedado inconsciente durante la batalla con el Duende, y aún aturdido, deberá esquivar a los enfadados millonarios. Todavía conmocionado, no se explica por qué Kingpin acaba de salvarle la vida, evitando el cuop de grace del Duende. Subido al techo del auditorio, contempla la pesadumbre en los rostros de Harry Osborn y Jonah Jameson. Todo indica que Harry acaba de sufrir un gran impacto emocional, evocando su más turbio pasado, y el drama familiar que padeció en sus carnes por culpa de un despótico padre, ya difunto. Sin embargo, aguanta el shock con entereza, es en éste instante cuando demuestra haberse convertido en un hombre maduro, aplomado y cabal, lejos ya de aquellos requiebros juveniles.


protege los intereses particulares de cada uno de los implicados. Lo que acaba de suceder les avergüenza demasiado, les pone en tal compromiso que nunca podrían explicar en un tribunal cómo y por qué el Duende les ha invitado a participar. Así es, están contra las cuerdas. Peter y Harry siguen la conversación en un lugar más agradable. En una cafetería, prolongan la charla y templan los nervios. Las conclusiones de Harry son muy acertadas, además de agudas: "El Duende dijo que seguiría en contacto... ¡y puedes estar seguro de que la próxima vez nos pedirá mucho más! Lo que más me molesta es la forma en que el Duende conocía el funcionamiento del club... tanto, que parecía un socio más. Me aterra pensar que un amigo de mi padre intentara chantajearme. Tanto como pensar que mi padre fue el Duende Verde."

Jonah Jameson también está muy afectado. Más cabizbajo que Harry, en unas pocas viñetas, John Romita Jr. y Klaus Janson redefinen al editor del Daily Bugle con increíble sutileza, digna de un cómic adulto. No, no se trata de que el viejo Jonah declame un soliloquio de impacto, ni que su guionista hiciera un subrayado innecesario para plasmar la idea que pretendía transmitirnos. Basta un sólido dibujo de John Romita, simple y sumamente expresivo, para trasladarnos una idea perfecta: Jameson se avergüenza de haber participado en el origen del Escorpión, tanto como de haber contratado las máquinas Mata-Arañas de Spencer Smithy. Jonah es en el fondo, un hombre honesto, honorable y recto, y su conciencia no le permite mirarse al espejo sin sentir una profunda vergüenza por haber participado en una trama tan deleznable. Spidey piensa: "No me lo creo... habría jurado que Jameson estaría dispuesto a colgarme vivo. Pero él y Harry parecen ser los únicos que no quieren despellejarme. JJJ sigue sin mirar de frente, como si temiera enfrentarse a mí o a algo." El arácnido se cambia de ropa, y aparece como Peter Parker. Tiene que excusarse por haberse perdido el altercado y no haber hecho fotos. "Da igual, Parker. No necesito fotos para recordar lo que pasó aquí" dice Jonah. Harry reconoce que ninguno de los testigos llamará a la policía. Nadie de entre las personas presentes en el fatal evento, darán cuenta de ello a las autoridades. Todos llegan a un pacto de silencio, en un tácito acuerdo que

¡Harry acaba de dar en el clavo! Pero no como se imagina. Es posible que todos los puntos mencionados estuvieran transcritos en los diarios de Norman Osborn, que dieran cabal constancia del club privado, sus socios y sus prácticas internas. También era posible que uno de aquellos miembros fuera un informante, un vulgar soplón que traicionaba la confianza de los otros socios para librarse del chantaje, aunque representara una comedia de cara al resto de la galería. Incluso era probable que un miembro del club fuera el Duende. Como también cabía dentro de lo posible que Norman Osborn en persona fuera el nuevo Duende, porque si su hijo padecía de amnesia parcial, quizás un Osborn redivivo tampoco recordara su pasado. En definitiva, el Duende podría ser cualquiera, pero también podría ser alguien que creíamos muerto durante años. Las pistas y los "huevos de Pascua" (llamamos así a los componentes 'extra' que salpimentaban la serie) se multiplicaban en cada página. Cada viñeta era susceptible de poner sobre la mesa datos relevantes, informaciones nuevas y misteriosos incentivos. La "gran bomba" del Duende había reventado, con la forma de una calabaza de Halloween, convirtiéndose en el más enorme McGuffin de Amazing Spider-Man. ¿Recordáis el rastreador araña que Kingpin puso en el aerodeslizador del Duende? ¡Pues olvidaos de él! Spider-Man ha perdido su sentido arácnido, y no puede seguir el rastro de su artilugio de rastreo. Lo que es peor, el Duende encuentra el rastreador araña, y se muere de la risa. Le divierte saber que su adversario ha perdido el superpoder que le otorga una relativa ventaja en las peleas: gracias a su gas, Spidey ha perdido el comodín que le sirve para anticiparse a los ataques del Duende, ni tan siquiera seguir su rastro. Pero el Duende, cómodamente sentado en su guarida, tiene una reflexión interesante, analizando los diarios de


Osborn: "La última anotación habla del plan que Osborn tenía para usar el gas como arma y divulgar la identidad de Spider-Man. ¿Habrá logrado descubrir ese secreto antes de morir? ¡Ojalá pudiera averiguarlo! ¡El secreto de Spider-Man valdría más que todos los secretos de Osborn juntos!" Los lectores podían respirar aliviados. Teníamos confirmación definitiva de que el Duende todavía desconocía la identidad secreta de Peter Parker. Pero atención: sólo era cuestión de tiempo que el Duende localizara los almacenes del Duende Verde original que le restaba por saquear. Norman lo escribía todo escrupulosamente en su diario personal, y semejante dato no podía quedar fuera de sus cuadernos manuscritos. Aún quedaba otro elemento de acuciante misterio, una macabra "cuenta atrás" que marcaba los minutos antes de que el Duende averiguara el dato primordial que le otorgaría la victoria definitiva sobre nuestro héroe.

Si nos ceñimos al párrafo que escribió el propio Norman, dice literalmente: "divulgar la identidad de Spider-Man"... no dice 'descubrir' o 'averiguar' sino concretamente "divulgarla" porque quizás, ya la conocía previamente a escribir esa entrada en su diario. Luego en efecto, sí que tuvo tiempo de sobra para saberla, y transcribirla en el diario, cuyas páginas aún están dispersas por las guaridas del Duende Verde original. Diseminado por toda clase de rincones ocultos en el corazón de la ciudad, el diario de Norman todavía esperaba que alguien recopilase todos los fragmentos. Otra posibilidad era que el Duende acabara por acudir a la fuente misma de la información, tal como venía haciendo anteriormente. El Duende acudió a la misma fuente de poder, saqueando los arsenales del Duende Verde. El Duende acudió a la fuente de dinero, chantajeando a los principales millonarios de Manhattan. ¿Qué le impedía ir a la misma fuente del legado de Osborn, lanzándose en algún momento del futuro contra su hijo Harry? ¿Acaso era consciente de que si le interrogara concienzudamente, el mejor amigo de Peter Parker conocía el secreto codiciado? Así es, guardado celosamente tras un bloqueo mental, que pone un dique a los traumas ocultos de Harry Osborn, la identidad real de Spider-Man todavía coleaba en la serie, se trataba de un secreto a voces, que aguardaba una mente maestra tan sutil como para dar con ella. También era cuestión de tiempo que el Duende se planteara atar todos los cabos sueltos de su plan. La trama que fuera concebida por Roger Stern estaba cobrando dimensiones épicas, y los lectores debíamos admitir que también fuimos engañados por el guionista. Si empezamos creyéndonos que lo sabíamos todo acerca del Duende, porque contemplamos su bautismo desde una butaca privilegiada, en éste punto el escritor nos demostraba que nadie podía anticiparse al siguiente movimiento del villano, que nadie absolutamente podía vaticinar el alcance de lo que tenía que venir. Nadie podía decir con total seguridad lo que sabía el Duende y lo que no. ¿Todavía pensáis que lo sabéis todo del Duende...? En los próximos artículos os probaré con todo lujo de detalles cuán equivocados estábamos, y aún lo estamos, respecto al Duende. Por cierto, que todavía no hemos acabado con ASM #250, sólo estamos en la página seis... Anexo – No te quedes sin esos tebeos, hombre Este artículo se ha pausado en los históricos tebeos de Amazing Spider-Man que culminan el primer capítulo de la Saga del Duende, o la primera fase de su prolongada rivalidad, desencadenándose la acción en ASM #249 y 250 publicados en España en Spiderman Vol.1 Nº 65 y


66 de forum. Parece mentira que dos tebeos den para un artículo. Fueron recopilados en el Coleccionable Spiderman Vol.1 Nº 18 de forum, si no vamos mal orientados (os recuerdo una vez más que no dispongo de dicha edición, al tener la primera de forum). En los últimos años, se reeditaron en blanco y negro y formato de bolsillo dentro de Biblioteca Marvel: SpiderMan Nº 42 de Panini (comprobadlo si queréis, tenéis permiso para corregirme). Anexo 2 – Enlaces externos The Green Goblin's Hideout ComicVine - Norman Osborn (comic book character) Marvel Comics Database - Norman Osborn (Earth 616)


Spider-Man – La Saga del Duende (5) Bienvenidos al Coffee Bean. Servíos un café latte, está recién hecho. Tomad asiento en aquella mesa libre del fondo. Poneos cómodos. Recordemos juntos viejas aventuras de Spider-Man, nuestro amistoso vecino. A la altura del clímax inicial de la Saga del Duende, Roger Stern le pasaba el testigo a Tom DeFalco, mientras John Romita Jr. hacía lo propio con Ron Frenz. No obstante, las historias no perdían un ápice de calidad. Al contrario, el ingrediente de intriga se potenciaba en una época donde nadie sabía quién era el Duende. ¿Ni siquiera Harry Osborn? ¿Qué demoledor artículo redactará Jonah Jameson en su última jornada como editor del Daily Bugle? ¿Quiénes son los sospechosos principales, y qué motivos ocultos tendría cada uno para actuar como el Duende? ¡Acompañadnos! ¡Maldito seas! ¡¡Maldito seas!! ASM #250 continúa donde lo dejábamos en el artículo anterior, justo en la página siete, cuando vemos a Mrs Muggins, la huraña casera del edificio en el que Peter Parker tiene su apartamento. Spidey deberá esperar a que Mrs Muggins sacuda el polvo a unas alfombras, para salir por la claraboya sin que le vean. Así, la particular batalla de Mrs Muggins contra su alfombra, demora un poco más las peripecias del trepamuros. En pleno centro de Manhattan, en el ático dúplex del financiero George Vandergill, Spider-Man penetra y se queda boquiabierto en el acto, por la descomunal amplitud de las estancias y la decoración lujosa: "¡Vaya casita!" piensa nuestro héroe. A continuación, aborda al magnate y solicita su ayuda para perseguir al Duende. Cualquier información que pueda proporcionarle sería de gran ayuda para localizar su paradero actual. Spidey le reconoció de la convocatoria en el club privado donde el Duende anunció su chantaje, pero el señor Vandergill niega estar involucrado en las operaciones del Duende: fiel al compromiso de guardar la boca cerrada, al voto de silencio que han pactado todos los amenazados por el Duende, no quiere que el suceso le salpique. Spidey debe marcharse con las manos vacías, aunque justo a continuación, Vandergill reciba una llamada telefónica para confirmar su reserva de vuelo con destino a Bimini. En efecto, el millonario pone pies en polvorosa, y no escatima en medios para salir del país lo antes posible.

diatamente: "Rayos. No dirá nada. Está demasiado asustado para hablar." En las doce horas siguientes, Spider-Man visita sistemáticamente los hogares de todas las personas que estuvieron presentes el día del fatal evento. Su amigo Harry Osborn le ha confeccionado una lista pormenorizada con todos los nombres susceptibles de ser amenazados por el Duende, todos los socios del club privado, todos los amigos de su padre. Recordemos que en éstos momentos, Spider-Man está desposeído de su mejor superpoder, su sentido arácnido de alerta, por lo que no podría identificar un peligro ni aunque se encontrara con su enemigo cara a cara. En cambio, Harry Osborn se ha ganado su total confianza, siendo el primero y el único en colaborar, quedando fuera de la lista de principales sospechosos.

En un palacete de los Hamptons, una rubia escultural llamada Shirley altera los nervios de su pareja, visiblemente inquieto, dando vueltas por la estancia y fumando sin parar. Tan intranquilo está, que su chica le altera por completo y la llama Sheila equivocadamente. La pareja discute, mientras él sólo piensa: "¡Justo ahora tenía que irse mi hermano! Cuando más lo necesito." Spider-Man aparece por la ventana, y procede a interrogarle. El filántropo millonario no acierta a decir más de tras palabras juntas. Su nombre, Rod Kingsley, pero su actitud medrosa, hace que nuestro héroe piense inme-

En la página siguiente, Spider-Man siente un dolor agudo de cabeza, una repentina migraña que le hace convulsionarse, mientras se balanceaba por los tejados neoyorquinos. Pero si no dispone de su sentido arácnido, ¿qué es lo que le sucede?


"Lo único que puedo deducir es que un peligro... un peligro de veras grande ha surgido en un segundo... algo lo bastante grande y raro como para volarme los sesos. ¿Pero qué puede ser tan grande para sentirlo a pesar de mi insensibilidad? ¿Y cómo desapareció tan deprisa?" reflexiona el lanzarredes, realmente aturdido. Sólo un agilísimo movimiento, con el que lanzó su telaraña hacia un asta de bandera, pudo evitar que se precipitara al vacío en caída libre. ¿Qué ha pasado?

Spidey llega al Daily Bugle, y entra en el despacho de Jonah, donde nuestro agrio periodista se halla redactando una columna para la portada: "YO CREÉ AL ESCORPIÓN. Una Confesión Editorial de Jonah Jameson."

Spider-Man se declara sorprendido: ya sabía que el viejo gruñón participó de forma activa en el origen del Escorpión, pero desconocía que fuera él quien pagara los cheques. Spidey le acusa de hipocresía, pero además se da cuenta de que la carrera periodística de Jonah, su credibilidad y respetabilidad, se irán al garete en cuanto el público lea su confesión. Spidey arranca la cuartilla de la máquina de escribir del viejo Jameson, y se marcha de allí confiando en el sentido común del editor. Pero acto seguido, impertérrito, Jonah coloca otra hoja en su Olivetti, para seguir tecleando. Peter regresa a su apartamento de Chelsea, y rebusca en el fondo de su armario, para rescatar un viejo cachi-

vache de su época del instituto Midtown: el receptor direccional que sigue la señal del rastreador araña. Tal vez éste invento le sea de utilidad en éstos momentos, ahora que tiene desactivado su sentido arácnido, para rastrear la localización del Duende. Por su parte, el Duende se halla en un edificio de dos plantas en el distrito de depósitos, en la parte más baja de la Manhattan. El villano está analizando el mecanismo del rastreador araña, viendo sus piezas desmontadas como un relojero que examina una obra maestra: ya está admirándose del talento inventivo de su adversario, y comparándolo con los ingenios de Norman Osborn, cuando una luz rojiza le ilumina desde atrás. Un círculo con la faz de nuestro héroe, que es el foco de luz que se esconde en la hebilla de su cinturón. ¡Spider-Man está aquí! El Duende se gira rápidamente y le dispara con sus rayos chisporroteantes. Spidey salta sobre él y le encaja un puñetazo tremendo que lo arroja al otro lado de la guarida. El Duende recurre a su arsenal, pero el trepamuros sortea los disparos y neutraliza su arma. El Duende logra conectar un derechazo, y comprueba que sigue sin tener su proverbial sentido arácnido, lo que aún le proporciona una cierta ventaja. Las tornas están muy igualadas.

El Duende acciona un cañón oculto en la pared de su escondite, que dispara rayos de plasma contra el héroe. Spidey los sortea, y los rayos impactan en la mesa donde el Duende tenía expuestos los papeles de Norman


Osborn, prendiéndose fuego a la mesa donde reposaban. ¡Los diarios! ¡No! ¡El cañón los incendió... y no tengo copias! ¡Maldito seas! ¡¡Maldito seas!!" En efecto, los diarios de Norman Osborn, con todas las anotaciones que constituían la base de su plan maléfico, ahora están ardiendo, convirtiéndose en cenizas, pasto de las llamas. Parece inverosímil, pero el villano no ha hecho copias de tan importantes documentos. Allí estaba toda la información comprometedora que permitía presionar a todos los magnates de Manhattan, allí estaba también la localización de las demás guaridas del Duende Verde original, diseminadas por toda la ciudad. Allí figuraban los planos armamentísticos de Norman, sus secretas estrategias, toda su experiencia, que nutría el repertorio del Duende y le proporcionaban la ventaja sobre nuestro héroe. El Duende desespera, irritadísimo. Arroja una bomba calabaza hacia el cañón de plasma, y provoca una detonación que hace saltar el edificio entero, en una gran explosión que lo revienta por los aires. Una columna de humo negro se eleva hasta los cielos, visible desde la otra punta de la ciudad. ¡El fin! ASM #251 arrancaba en la primera página con efectivos del cuerpo de bomberos que se han trasladado al foco del incendio, en las inmediaciones del edificio donde operaba el Duende, tratando de sofocar las llamas que todo lo consumen. En la cajetilla de créditos, un nuevo equipo creativo venía a sustituir a Roger Stern y John Romita Jr. Así es, el nuevo guionista sería Tom DeFalco, y su colaborador, el nunca bien ponderado Ron Frenz, se encargaba de los lápices en una línea continuista gracias al acabado y entintado del habitual Klaus Janson, que ya nos tenía acostumbrados a su estilo. Stern todavía figuraba como autor del argumento, puesto que vino a trazar las directrices de la historia, urdidas concienzudamente como colofón a toda su etapa. El título ya lo anunciaba todo, era el fin del Duende, o al menos de su brutal juego de ajedrez contra Spider-Man, ¿o tal vez no? ¿Cómo podría terminar alguna vez un plan tan bien elaborado? Por desgracia para el criminal, los diarios de Norman Osborn quedaron destruidos, lo cual marcaba la frustración de su contundente conspiración. Sin embargo, el Duende no sería tan fácil de vencer, ni muchísimo menos. Dentro del edificio en llamas, ambos personajes yacen tendidos en el suelo de la guarida. Spider-Man y el Duende están inconscientes, sin sentido y abatidos por la explosión. Pero el primero en incorporarse es el villano, quien se lamenta del desastre ocurrido son los diarios de Osborn: "¡Y no tengo copias! ¡Sus secretos se han perdido para siempre!"


El Duende se dispone a rematar al arácnido, ciego de cólera, tomando entre sus manos una viga de acero. Golpea impunemente al héroe debilitado, sin que nuestro Spidey tenga ocasión de reaccionar. Pero en ése momento, el techo amenaza con desplomarse. El edificio está a punto de derrumbarse, y el Duende sube a su furgoneta, toma el volante y se dispone a salir de allí a toda velocidad, para escapar del cuerpo de bomberos y la policía que lo rodea. Toma velocidad y pretende arrollar al trepamuros, aplastándolo con el furgón a toda marcha. El furgón blindado del Duende revienta las puertas de su almacén y obliga a todos los bomberos movilizados a echarse a un lado, tirándose al suelo para apartarse de la trayectoria del Duende.

za a golpear la luna del furgón, una y otra vez, incansable, hasta que hace mella en el cristal y le borra la sonrisa al Duende. Pero el siniestro villano estampa el furgón contra el escaparate de una cafetería, causando grandes destrozos. Nadie podría haber sobrevivido a un impacto semejante.

El furgón acorazado corre por las calles de New York, perseguido por dos coches patrulla del NYPD, pero el Duende está tranquilo sabiendo que nadie podrá detenerlo mientras siga en su tanque móvil. Pero Spider-Man se ha adherido al parachoques del furgón, y está escondido en los bajos del vehículo. Spidey trepa por el capó, con la furgoneta desbocada, y se planta frente a la ventanilla frontal, delante de las mismísimas narices del Duende.

El Duende sigue su camino. Ahora ha despistado a los coches de la policía, y cree que ha matado a nuestro héroe. Pero Spider-Man se ha subido al techo del vehículo, y desde lo alto de la furgoneta, intenta levantar la tapa del compartimiento que accede al interior. Por fin, logra colarse adentro, y pretende plantarle cara allí mismo al Duende. El villano activa un piloto automático para que controle el volante del furgón mientras se ocupa personalmente del trepamuros. Le lanza un rayo de chispas, y acto seguido le sacude una sucesión de golpes contundentes, que lo hacen arrodillarse. Pero en ese momento, Spidey recobra el sentido arácnido, justo cuando más lo necesitaba, cuando le iba la vida en ello. Spider-Man reacciona y pega un brinco, saltando al techo del furgón. Desde allí, boca abajo, le asesta un derechazo con todas sus fuerzas.

El villano disfruta sabiendo que los cristales blindados soportarán cualquier castigo, estando la cabina reforzada para cualquier clase de impacto. Pero Spidey empie-

Pero el Duende dice no haberlo sentido apenas. Su propia fuerza y resistencia aumentadas le hace bien capaz de resistir el castigo físico. ¿O se trata de un farol? El Duende parece fatigado, exhausto, y lanza sus duende


granadas de gas contra Spider-Man. En medio de una densa humareda dentro del furgón, Spidey consigue golpear una vez más a su rival. Mientras tanto, la furgoneta circula por toda la calle 43, y cruza la ciudad hasta llegar a los muelles. Sin nadie que la conduzca, el furgón se abalanza más allá del último embarcadero, zambulléndose en las turbias aguas del rio Hudson. Spidey le dice que tienen que salir de allí lo más rapidamente posible, antes de hundirse sin remedio en las negras profundidades del río. El agua penetra en el compartimiento del furgón, inundando la cabina interior del vehículo. El Duende se resiste, dice que le matará aunque tengan que morir los dos para conseguirlo.

"¡Me entregaría a la policía, y me quitarían la máscara en público! ¡Sería demasiado terrible... para mí y mi familia!" El Duende dispara una vez más al arácnido, y en ese instante, la furgoneta estalla en una potente explosión, que incluso en la superficie del río se observa como 'la abuela de todas las cargas de profundidad' desde un barco de la policía pesquera. Nadie podría haber sobrevivido a una explosión así... pero segundos después, Spider-Man sale del agua y sube a bordo del barco. Aún está desfallecido, casi rendido, pero no espera mucho antes de volver a sumergirse para bucear en busca del villano. Sigue el rastro de la furgoneta hundida, y alcanza a vislumbrar unos restos de chatarra en el fondo del rio. Levanta una placa de la carrocería destrozada, y la máscara del Duende, amarillenta y vacía, con una gran mueca burlona, sale flotando entre las negras aguas: "Como un espectro, navega en la corriente. ¿Será el efecto de la luz, o es que la vista se burla de Spider-Man... y oculta un secreto mortífero?" Pero todavía quedaban cosas que mostrarnos antes de terminar con dicho cómic. En el primer epílogo, SpiderMan se traslada al Daily Bugle para tener unas palabras con Jonah Jameson en su despacho. Quiere ser la primera persona en anunciarle que ha derrotado al Duende, pero el viejo Jonah le sorprende a pesar de todo, porque ya se ha publicado el artículo que lo inculpa en el origen del Escorpión. Su credibilidad estará en entredicho, pero al menos nadie podrá jamás chantajearle porque ha sido honesto hacia su público. Además, le anuncia que se retira de sus funciones de Redactor Jefe, ascendiendo a Joe 'Robbie' Robertson como sucesor suyo al mismo cargo en el periódico.

Spider-Man sigue golpeando. El Duende se empotra contra una pared: "Nunca has entendido nada... Norman Osborn era el loco... no yo." El trepamuros le agarra de las solapas del traje, y está a punto de acabar la pelea, pero se enciende una luz de alarma, que les previene de una explosión en el furgón. Mientras la furgoneta se hunde cada vez más en el abismo del río Hudson, y el agua les llega prácticamente hasta el cuello, el Duende se recupera nuevamente y se dispone a contraatacar. Apunta al lanzarredes con su guantelete de chispas, mientras medita sus opciones:

Horas después, Peter y Harry se reúnen en una cafetería de Central Park, y dan un prolongado paseo por el parque, mientras hacen un balance de lo acontecido.


Harry está profundamente afectado por los sucesos recientes. Alguien ha abierto la caja de Pandora, sacando a la luz los más recónditos decretos de la familia Osborn. Harry ha revivido alguno de los episodios más lamentables de su biografía, removiéndolo por dentro y dejándolo machacado por dentro.

accidentes. En efecto, el Duende había cometido su primera imprudencia, ¿y cómo podríamos justificarla, tratándose de una mente delictiva tan sutil?

Peter trata de animar a su amigo entristecido. Le dice que el Duende ya no podrá meterse con él, pero Harry insiste, hurgando en la herida: "¡Mi padre! Yo lo quería y lo respetaba, pero era un criminal y un asesino. ¿Cómo podré vivir con esa carga? ¿Qué puedo hacer?" Peter continúa animándole, le pone las manos sobre los hombros, y le asegura que podrá seguir adelante, que lo más que puede hacer es darle un mejor ejemplo a sus hijos. ¡Atención a esta viñeta! ASM #251 página 19, viñeta 2, vemos con increíble sutileza cómo Harry Osborn medita sobre lo que acaba de oír en boca de su amigo Peter. Esboza una sonrisa y enarca las cejas: "Supongo que tienes razón. Gracias por ser mi amigo, Peter." Harry se despide de Peter, pero aún hay más. Cuando se queda sólo, Peter sufre una nueva migraña que le recuerda la padecida en números anteriores. Se viste de Spider-Man y acude al mismo foco de la alarma: allí se encuentra nada más y nada menos que el portal de Beyonder, que le conducirá al otro confín del cosmos, a la dimensión del Todopoderoso, el planeta que servirá de escenario para las Secret Wars de Jim Shooter. SpiderMan desaparece, quedando en el aire varios misterios sin resolver, muchas preguntas en el aire, y numerosas tramas abiertas. ¿Quién se beneficiaría? El argumento de ASM #250 y 251 estaba tan sembrado de pistas reveladoras y momentos memorables que bien merece que hagamos un minucioso seguimiento de dicho arco. Las viñetas están trufadas de "huevos de pascua" para el lector más avezado. Si el joven lector de Amazing podía creer que la Saga del Duende concluía en ese punto, un lector más veterano pondría la mano en el fuego porque la trama sigue abierta, y todavía repleta de incertidumbre y vaticinios. Pero es que un lector que estuviese muy atento a todos los detalles, que examinara con lupa los vericuetos de la trama, aún podría ponernos a todos sobre aviso acerca de varias cuestiones. La primera y principal, ¿había muerto el Duende? Respuesta rápida: NO. ¿Se habían frustrado sus planes? Tal vez, sólo tal vez. ¿Estábamos más cerca de averiguar quién es realmente? Quizás. Lo cierto y verdadero es que el Duende había visto con sus ojos la destrucción de los diarios de Norman Osborn, quemándose para siempre. Y lo que es peor, no había hecho copias de seguridad de todos aquellos documentos. No tuvo la precaución de ponerlos a buen recaudo, de guardarlos en sitio seguro para evitar ésta clase de

No conviene olvidar que el Duende acababa de someterse al experimento con la fórmula de Osborn, la que incrementó su fuerza y resistencia, y que amenazaba con disminuir sus facultades mentales. La inmersión en el compuesto químico que crease al Duende Verde original, pudo volverle loco y reducir su inteligencia en el acto, pero superó la prueba sin perder por ello la cordura.Ahora bien, cabe dentro de lo posible que los efectos de la fórmula del Duende Verde no fuesen inmediatos, y que nuestro villano creyera que había salido bien parado, mientras su organismo asimilaba todavía los efectos de la fórmula química. Dicho de otro modo, tal vez las consecuencias fueran a largo plazo, enloqueciéndole progresivamente. Ya lo hemos visto actuar como un histrión, cometiendo imprudencias y temeridades. Lo hemos visto calculando mal sus movimientos, tambaleándose y errando, durante su encuentro con SpiderMan. Pero, ¿son imaginaciones nuestras? ¿O sólo se trata del acaloramiento del momento, la desesperación de saberse acorralado? El Duende había subestimado a su oponente, igual que Spider-Man minusvaloró a su enemigo, en un círculo perfecto de rivales que miden sus fuerzas por primera vez. El Duende creía que le tenía a su merced, porque le


había sustraído el sentido arácnido, pero no contaba con su perseverancia y su testarudez a prueba de bombas. De igual modo, Spidey no es capaz de concebir siquiera una mente tan sutil y tan taimada, con recursos tan amplios y requiebros tan sumamente engañosos. El Duende cometió un error fatal, así es, pero se debe sobretodo a una recién descubierta estima, un subidón de arrogancia y testosterona, inevitable en el primer acto de su mascarada. Cuando provocó a toda la cúpula de criminales y magnates neoyorquinos, pudo emborracharse de poder, creyéndose amo del cotarro por un día. Por eso, y porque no preveía que Spider-Man localizase su guarida oculta, cometió el desliz de dejar los apuntes de Norman Osborn desprotegidos. Este será un error del que aprenderá, sin duda. Y lo que era mucho peor, su animadversión por Spider-Man, su odio descarnado y virulento, ahora tenía razones que lo justificaban. Esa primera derrota, bajo las aguas del río Hudson, pero sobretodo la destrucción de su arma secreta, serían el motivo de que su cruzada contra Spider-Man diera un salto exponencial.

raramente tiene una familia de la que preocuparse. Más allá de que, como cualquiera de nosotros, el Duende tiene padre y madre, aquí se refiere a que tiene familiares a su cargo, que hay otras personas que dependen de él, y que le preocupan. Un jefe del hampa no se preocupa de su familia, bien porque la red mafiosa se ocupa de viudas y huérfanos cercanos, bien porque, sencillamente, evita crear relaciones de dependencia, rehuye los vínculos afectivo familiares para suprimir sus puntos débiles. Pero esto es lo que pudimos leer en ésa viñeta: el Duende es un tipo respetable, y se preocupa de su familia. ¡Esto es un hecho capital!

Porque semejante villano, aunque perdiera la gran baza de poseer los diarios de Osborn, era imposible que no previese una ruta de salida, una válvula de escape, un plan de contingencia para huir en el último momento, y escurrírsele a Spidey. Ya tenía los arsenales, ya tenía la infraestructura, los contactos, la parafernalia, y la fórmula del Duende Verde corriendo por sus venas. Pero los lectores tuvimos la ocasión de leer unos bocadillos de pensamiento muy reveladores, cruciales, capitales para cercar un poco más el negro secreto del Duende. En primer lugar, cuando estaba vulnerable y debilitado, el Duende murmuró: "Nunca has entendido nada... Norman Osborn era el loco... no yo." ¿Qué quiere decir con esto? Ya sabemos que Norman estaba loco, eso no es ninguna novedad. Pero cuando dice 'nunca' parece referirse a un contencioso más largo. ¿Se limita sólo a los meses previos, desde su primer escarceo? ¿O acaso se remonta mucho tiempo atrás, como si se conocieran de antes? Más adelante, el Duende reflexiona para sí mismo: "¡Me entregaría a la policía, y me quitarían la máscara en público! ¡Sería demasiado terrible... para mí y mi familia!" ¡Atención a éste detalle! El Duende nos informa de que, en su identidad secreta, goza de un estatus, de cierta credibilidad y respetabilidad, siendo su gran temor que la policía y los medios den a conocer su verdadero nombre. Esto reduce la lista de posibles sospechosos de manera notable. Un criminal de profesión no tendría un buen nombre que proteger, careciendo de toda importancia si su cara queda expuesta, porque no tiene rango social ni goza de un estatus respetable. Pero el remate de la frase aún es más escalofriante, puesto que un delincuente

Ahora centrémonos en otros aspectos de la trama. Fijémonos en alguno de los magnates presentados en ASM #250. El irreprochable George Vandergill queda libre de sospecha, puesto que planea salir del país en seguida, rumbo a Bimini. Si Vandergill fuera el Duende, no cabría dentro de sus planes una huida del país, justo cuando


piensa que reúne todas las cartas ganadoras. Ahora bien, también tenemos a un tal Rod Kingsley en su palacete de los Hamptons, muy preocupado por lo acaecido, y pensando en lo siguiente: "¡Justo ahora tenía que irse mi hermano! Cuando más lo necesito."

niente? ¿Sobretodo viniendo de Harry, el hijo del Duende Verde original? Veamos si encaja con el perfil propuesto hace un momento: Harry es rico y tiene familia propia, desde que su esposa Liz Allan está embarazada y en estado de buena esperanza. ¿Que cómo puede ser que el Duende y Harry se enfrentaran cara a cara? Bien, todo puede razonarse: ya hemos visto cómo ha sometido el Duende a Zurdo Donovan con órdenes post-hipnóticas, logrando que actúe y se comporte como una réplica del auténtico. Ahora pensemos que todo cuanto hemos visto y oído del Duende forma parte de una completa mascarada, que todo ello está envuelto de una compleja red de maquinaciones y mentiras. Un lector habitual de novelas de intriga y misterio, podrá deciros cuál es la receta mágica que ayuda a resolver cualquier embrollo. Basta con que pensemos fríamente: ¿quién se beneficiaría? Cuando un crimen se ha cometido, ¿quién de los presentes sale beneficiado? Harry Osborn se beneficiaría mucho de las maniobras del Duende. El hecho de que los secretos de Norman Osborn se revelen al gran público, en principio podría perjudicarle, pero a la larga sólo serviría para incrementar su imagen y prestigio social: un pobre niño maltratado, víctima de abusos infantiles, superviviente de su adicción a las drogas, que ha fundado una familia, que aún defiende su buen apellido, dirigiendo una gran empresa que heredó de forma trágica, que se proclama portavoz de todos los magnates chantajeados, que incluso salta en defensa de todos ellos delante sus ojos, que colabora con Spider-Man para detener al Duende, que mira hacia el futuro sin rendirse a las amenazas ni someterse a los desplantes.

¿Quién es éste individuo? ¿Por qué Roger Stern nos habla acerca de su hermano, si apenas sabemos quién es Kingsley todavía? Todo apunta que no está involucrado en la conspiración, porque aparenta carecer de sangre fría y estar muerto de miedo, tenso y dubitativo. Sin embargo, no podríamos descartarle como sospechoso: cualquiera de los presentes en la convocatoria del Duende, podría tener la pieza clave para completar el puzzle. Alguno de los magnates que presenciaron la descarada amenaza del Duende, podría estar en el ajo. Porque atención, como dijera Harry Osborn en ASM #250 reseñado en el artículo anterior: "Lo que más me molesta es la forma en que el Duende conocía el funcionamiento del club... tanto, que parecía un socio más." El propio Harry Osborn es el primero que, hábilmente, se coloca fuera del foco de atención de Spider-Man y Peter Parker. Fue el primero en amotinarse contra el Duende, y fue el primero en proporcionarle a Spidey una lista de sospechosos. ¿No se trata de una actitud muy conve-


En efecto, el que estuviera toda su vida a la sombra de su padre, que nunca fue tomado en serio por ser débil e inmaduro, ahora salía reforzado de aquella azarosa circunstancia. Incluso, se posicionaba por encima de sus más directos competidores, sus rivales en el mundo de los negocios y las altas finanzas.

del Duende, no habría una sola persona que rechazase un premio semejante. De todos los miembros del club selecto, Vandergill, Kingsley, Osborn y los demás, ninguno queda exento de sospechas. De entre éstos, sólo Vandergill parece ser el único sin familia. Kingsley tiene pareja (la tal Shirley, o Stephanie, aunque no la tiene en demasiada estima) pero además tiene un hermano del que se preocupa, y al que necesita con urgencia. Ahora fijémonos en el repentino ataque de migraña que sufrió Spider-Man columpiándose por los rascacielos de Manhattan, cuando no tenía su sentido arácnido. ¿Por qué se activó en ése momento? La respuesta se nos proporciona en seguida: se trataba de la nave de Beyonder, aproximándose a Central Park. Tal y como el profesor Charles Xavier tuvo presentimientos en las páginas de Uncanny X-Men, previos al anuncio del evento Secret Wars, también el lanzarredes tiene la virtud de poseer ciertos talentos de precognición. Su dolor de cabeza repentino e inconveniente, mientras investigaba el rastro del Duende, se nos explica al final de ASM #251 no quedando el más mínimo margen de duda.

Pero es que la caja de los truenos ya estaba abierta, y ninguna hipótesis era fiable al cien por cien. Porque recapitulando: el Duende, aparte de emplear unos métodos bastante expeditivos, asesinando por el camino a varios pelagatos de tres al cuarto, sólo se ha enfrentado a personas que lo merecían por sus pecados del pasado. En efecto, todas las personas chantajeadas habían cometido delitos, quedando impunes pese a operar al margen de la ley anteriormente. ¿Era posible que este nuevo Duende sólo se planteara conseguir una retribución, aplicar una mal entendida justicia? ¿Pretendía equilibrar la balanza del lado de los justos, atacando el núcleo duro del imperio criminal neoyorquino desde sus cimientos? Tal vez Jonah Jameson, como cómplice del origen del Escorpión, y el propio Spider-Man en su rol de vigilante enmascarado, fueran a ojos del Duende tan ruines como el Kingpin. ¿Era posible que un Duende cuerdo, a diferencia de Norman Osborn, planeara derrocar el crimen organizado de Manhattan? En todo caso, el botín que estaba en juego era tan jugoso y suculento como el que más. La inmensa fortuna que supondría los pagos regulares de todos los magnates, permitiría que cualquier criminal se retirara, disfrutando para siempre de unas acaudaladas arcas, rebosantes de dinero. Harry Osborn no era el único que se beneficiaría con el gran golpe del Duende. Cualquiera de los presentes sacaría una buena tajada con todo ello. Dejando al margen los matices morales, la ética de "robar a un ladrón" y la simetría perfecta que supone redimir la figura


Anexo – No te quedes sin esos tebeos, hombre La Saga del Duende desemboca en ASM #250 y 251 publicados en España en Spiderman Vol.1 Nº 66 y 67 de forum. No cabían más cómics en este artículo, os lo prometo.

Pero nuestras sospechas sobre Harry Osborn serán cruciales desde éste punto, y me permito recordaros que Harry ha visto removida su psique, azuzada su memoria, y encendido el recuerdo de su padre difunto. Él ya sabía la identidad secreta de su amigo Peter Parker, y pronto se verá que otros personajes secundarios, también amigos de Peter y Harry, quedarán envueltos en esta red de engaños cruenta y vil. Pero antes, el Duende tenía que replegarse, reunir fuerzas y volver a posicionarse en el mapa. ¿No os sentís confusos, oprimidos, mareados a causa de tantos quebraderos de cabeza? Es muy comprensible. Por eso, Tom DeFalco introducirá otros elementos en la serie, que nos harían olvidar brevemente toda la trama del Duende. El disfraz de Secret Wars, o el traje negro de Spidey con que se lanzaría ASM #252, unido a los guiones más ligeros de Al Milgrom para SSM en la estela de Bill Mantlo, ayudarían a relajar un poco las cosas, supondrían un pequeño soplo de aire fresco para nuestro arácnido… Pero claro, la némesis de nuestro héroe no se tomaría unas vacaciones demasiado largas, tampoco.

Fueron recopilados en el Coleccionable Spiderman Vol.1 Nº 18 de forum, y se reeditaron en blanco y negro dentro de Biblioteca Marvel: Spider-Man Nº 42 de Panini (venga, comprobadlo). Anexo 2 – Enlaces externos SamRuby.com – Amazing Spider-Man #250 SamRuby.com – Amazing Spider-Man #251 ComicVine - Harry Osborn (comic book character) Marvel Comics Database - Harry Osborn (Earth 616)


Spider-Man – La Saga del Duende (6) Bienvenidos al Coffee Bean. Servíos un café latte, está recién hecho. Tomad asiento en aquella mesa libre del fondo. Poneos cómodos. Recordemos juntos viejas aventuras de Spider-Man, nuestro amistoso vecino. ¿Qué extraña aventura protagonizó en el planeta de Beyonder? ¿Qué fueron exactamente las Secret Wars? ¿Por qué aparece nuestro héroe con un disfraz de color negro? ¿Quién es el nuevo jefe del hampa que pronto rivalizará con Kingpin, y por qué tiene esa pasión por la floricultura? ¿Qué quiere Jack O´Lantern, y por qué se interesa en los arsenales del Duende? ¿Por qué Nathan Lubensky odia tanto a Peter Parker, y por qué la tía May no quiere ni verle? ¿Qué terrible convulsión estaba a punto de sufrir el mundo del hampa neoyorquina? ¡Acompañadnos! Secret Wars y el traje negro de Spider-Man ASM #252 empezaba con una primera plana del Daily Bugle, que sostenía Jonah Jameson en su despacho, evaluando el trabajo de Robbie Robertson como recién estrenado Redactor Jefe del periódico. En grandes titulares, leemos en seguida: "¿DÓNDE ESTÁN? No hay noticias sobre los héroes desaparecidos" Esto era porque Beyonder (traducido en España como el Todopoderoso) se los ha llevado al otro confín de cosmos, para combatir contra sus peores villanos en un planeta creado para tal fin, en la miniserie Secret Wars de Jim Shooter & Mike Zeck. En el transcurso de aquella Limited Series, Spidey empleaba una máquina extraterrestre para confeccionarse otro disfraz, influenciado inconscientemente por la estampa de la segunda Spiderwoman, Julia Carpenter. Así, nuestro amigo y vecino llevaba un nuevo atuendo que fuera diseñado por el magnífico Rick Leonardi, y que sustituía por primera vez el uniforme que creó Steve Ditko. Para profundizar un poco más en el origen editorial de dicho traje, os recomiendo visitar los enlaces externos de éste mismo artículo, ahí abajo. Corre la leyenda urbana de que el traje negro de SpiderMan fue planificado con anterioridad a dicha miniserie, y que la presentación de Julia Carpenter (Spiderwoman II) era un modo sutil de justificar el rediseño del trapamuros. Esto sería un movimiento lógico, para dotar de una cierta lógica interna dicho giro, y explicarnos con un argumento coherente, el por qué del cambio. Sin embargo, estudios posteriores analizan con detalle todas éstas circunstancias, y conviene que miréis el texto que os he seleccionado, cuya fuente es la revista digital Comic Book Resource. De cualquier modo, el bonito disfraz que diseñó Rick Leonardi resultó en seguida un fuerte revulsivo para los lectores del arácnido, sorprendidos y encandilados por el nuevo uniforme de color negro. Su aspecto sugería una actitud más amenazante, perfectamente contrapesada por su lado entrañable, representado por los ojos grandes que figuran en la máscara, el único elemento insustituible del diseño originario de Steve Ditko.

La gran araña en el pectoral era contundente y bien visible. El color negro era perfecto para deambular entre las sombras, en escenarios nocturnos, y camuflarse en medio de la oscuridad. El traje nuevo generaba sus propias telarañas, por lo que Peter Parker no tenía que preocuparse de fabricar nuevos cartuchos de fluido arácnido. Y lo que resultaba todavía más increíble y desconcertante, es que con el mismo disfraz podía adoptar otros aspectos, metamorfoseándose para imitar la ropa de calle o cualquier indumentaria, con la velocidad del pensamiento.


Un nuevo concepto había llegado para quedarse: el disfraz orgánico, el traje con vida propia, la entidad simbiótica y mutable que compenetraba al superhéroe. Su arraigo fue tal, que contagió a toda una generación de lectores, viéndose paralelos y homenajes en otros cómics de la época y posteriores. Otros personajes ilustres eran capaces de cambiar de uniforme a capricho, con una simple orden mental, como Barry Allen (Flash) que extraía su disfraz del diminuto anillo donde lo guarda para ponérselo automáticamente, o Hal Jordan (Green Lantern) que también es capaz de cambiar su indumentaria con un simple deseo, e incluso puede dialogar con su anillo de poder. Sin embargo, Marvel Comics introducía un nuevo concepto que iba más lejos que sus ilustres antecedentes: en ésta ocasión, el disfraz tenía vida propia, era autónomo en sí mismo, pero además era perverso y buscaba corromper a su anfitrión. Dentro de las páginas de New Mutants, la entidad alienígena Warlock se fusionaría con Doug Ramsey a la manera de un traje tecno-orgánico que hacía de parásito sin intención. La propia Illyana Rasputin (Magik) nos mostraba su Espada Alma, y una especie de armadura demoníaca que había poseído su alma por etapas, herencia de su destierro en el Limbo de Belasco. El caso de Spider-Man era todavía más especial, porque quebrantaba un viejo tabú, la ruptura con el diseño del maestro Ditko, y además incorporaba un elemento inquietante: que nuestro héroe tenía también su lado oscuro, una especie de reverso tenebroso, que empapaba el disfraz con sus malas vibraciones. Éste leit motiv desembocaría en el villano Veneno, y toda una gama de supervillanos como Matanza y Anti-Veneno.

Por otra parte, el trabajo de Rick Leonardi tuvo una repercusión legendaria, y fue la principal razón de que contaran con ese dibujante en la colección de SpiderMan 2099 con guiones de Peter David, cuyo diseño recordaba el del traje negro, ésta vez con los colores azul oscuro y rojo sanguíneo, y una cierta inspiración de los disfraces del "Día de los Muertos" celebrado en México. El traje negro, que sustituía el exquisito diseño de Ditko con sus telarañas romboides de color rojo, en botas, cinturón y guantes, abría una nueva línea de rediseños y enfoques nuevos. El traje que diseñara Tony Stark en Civil War, para que nuestro héroe apoyara el Acta de Registro Superheroico, también tiene influencia de aquél diseño, otra vez con la imagen de la araña de gran formato, y unas líneas esquemáticas. Éste diseño pervivió dentro de las páginas de Avengers: The Initiative, y todavía hoy sobrevive. También el disfraz que diseñara Dan Jurgens para el personaje de Ben Reilly, el clon de Spider-Man, es una fusión perfecta del concepto clásico y el disfraz de Secret Wars. Tanto es así que era el uniforme de Mayday Parker, la hija del futuro de Peter Parker y Mary Jane Watson en las páginas de Spider-Girl. La idea del trepamuros con un traje sintético, con una enorme araña en el pectoral para sustituir el entramado de telarañas, tan difícil de dibujar pero tan divertido de admirar al mismo tiempo, tenía su arranque en las páginas de Secret Wars, una Limited Series tan compleja de resumir, que cuando quisieron incorporar el simbionte a la trilogía cinematográfica de Sam Raimi, no hubo más remedio que prescindir de su origen en los cómics.


En la saga cinematográfica, se excusa con la caída de un meteorito a la isla de Manhattan. En cualquier caso, imaginad la repercusión de ASM #252 en los lectores estadounidenses, cuya portada, obra de Ron Frenz y Klaus Janson, homenajeaba nada más y nada menos que la del histórico Amazing Fantasy #15 de Steve Ditko, con el lanzarredes columpiándose y mostrando a sus fans el nuevo look, más moderno y misterioso.

primera mano, el origen del traje negro? Yo os los diré: nadie pudo contener las ganas. Todos nosotros la compramos, y ninguno quedó decepcionado.

La página cuatro interior de ASM #252 ponía punto y final al prólogo de Jonah y Robbie Robertson, y nos mostraba por fin al trepamuros saliendo del portal de Beyonder en Central Park, con el Dr Curt Connors (Lagarto) a su lado. Stan Lee Presenta: Un Nuevo Capítulo... Un Nuevo Comienzo... en la vida del Asombroso Spider-Man. ¡Vuelta a Casa!

Poco después aparecen detrás suyo los poderosos Vengadores (Thor, Capitán América, Iron Man, Ojo de Halcón, la Avispa, Capitana Marvel) provenientes del mismo planeta de las Secret Wars. Si aquello no era un spoiler como la copa de un pino, o un "gancho" para captar lectores, ya no sé qué lo sería. La maniobra comercial, el reclamo publicitario era evidente, pero a la vez irresistible. ¿Quién de nosotros podría eludir comprarse aquella miniserie, que se anunciaba como el primer gran evento, el primer gran crossover de Marvel? Sobretodo un fan del arácnido: ¿quién resistiría la tentación de conocer de

Si bien aquella miniserie ambicionaba igualar a la insuperable Crisis On Infinte Earths, de la Distinguida Competencia, tuvo la elegancia de marcarse otro camino, en lugar de competir en el mismo terreno. Mientras todo el DCU luchaba por la supervivencia del Multiverso en la obra de Marv Wolfman & George Perez, sólo una selección de Marvel Superhéroes se desplazaba al planeta de Beyonder. Eso sí, ¡qué selección! No faltaban La Patrulla-X, Hulk, Los 4 Fantásticos ni los Vengadores, como tampoco sus peores enemigos. Respecto a la trama, sólo decir que pretendía emular lo que cualquiera de nosotros hacíamos todos los días, cada vez que jugábamos a ser superhéroes: pelearnos a lo bestia, todos contra todos, en un escenario muy lejos de New York. De hecho, la marca de juguetes Mattel lanzó una línea de figuras basadas en dicho concepto: ocho héroes y ocho villanos, en dos tandas, y acompañados de un escudo con holografías (un añadido muy especial, aunque rebuscado), vehículos y castillos apropiados. Añadiré que algunas figuras articuladas, mucho más simples que las que se venden hoy en día, tenían un modelado magistral. Spider-Man se comercializaba en sus dos versiones (traje clásico y traje negro) y de sus rivales, el Duen-


de aparecía en la segunda tanda (aunque no en el cómic), con gran impacto entre los aficionados. Cuando digo "gran impacto" me quedo muy corto, ¡quiero decir que era un muñeco que te quedabas desmayado!

¿Quién es La Rosa? ASM #253 empezaba en el estadio de los New York Mammoths en pleno encuentro con los San Francisco Skyhawks, perdiendo 28 a 34 un vertiginoso partido de fútbol americano. El fotógrafo Peter Parker asiste al partido con su colega Wendy Thorton, para tomar unas fotografías encargo del Daily Bugle. En seguida, uno de sus antiguos alumnos de la universidad Empire State viene a saludarle, el simpático Tony Nesters, quien le replica por haberle puesto una nota muy floja en las calificaciones finales.

El resto de Amazing Spider-Man #252 nos mostraba al Dr Connors reuniéndose con su esposa y su hijo Billy, y al lanzarredes habituándose al nuevo disfraz multiforme, a punto de aclarar definitivamente las cosas con Felicia Hardy, la Gata Negra. La última página lo dice todo: el héroe neoyorquino por definición ha vuelto a la Gran Manzana. "New York, de veras sabes despertar lo mejor en... ¡TU AMIGO Y VECINO SPIDER-MAN!"

Éste cómic, escrito por Tom DeFalco y dibujado por el estupendo Rick Leonardi, tendría una importancia insospechada. El joven Tony es hermano de Ray Nesters, lanzador de los N.Y. Mammoths. En el aparcamiento del estadio, los dos hermanos reciben la visita de una pareja de matones que acusan al jugador de no haber seguido las indicaciones que le habían hecho: alguien había amañado el partido, y el jugador está entrampado con la mafia (algo similar a lo que le pasara a Jack 'Batallador' Murdock). En Forest Hills, Peter cena con su tía y con Nathan Lubensky, y les comunica su decisión de abandonar los estudios de postgrado en la UES.


May Parker recibe la noticia con gran dolor, con gran pesar de su corazón, entusiasmada con la idea de que su ahijado lograse algún día convertirse en un hombre importante, con un doctorado debajo del brazo. Después de todo, estaba muy orgullosa de su sobrino, por las notas excelentes que sacaba ya en la época del instituto Midtown. Es en éste momento cuando Nate comienza a mirar mal a Peter Parker, viendo cómo hace sufrir a su anciana tía, amen de sus repentinas desapariciones. Nathan tratará a Peter como a un bala perdida, una mala hierba que desprecia los sacrificios de May Parker, y la desplanta con sus decisiones egoístas. Muy pronto conoceremos al cerebro que está detrás de las amenazas a Ray Nesters, el ídolo del deporte. Se trata de un inquietante villano, que controla todo un imperio criminal, con matones a sueldo y vastas influencias en Manhattan, aficionado a la floricultura, siempre absorto en el cultivo de bellas flores en su despacho e invernadero particular. Con el rostro cubierto por una máscara de látex violeta, sin rasgos particulares, y un traje de sastre impecable, modales exquisitos y acostumbrado a dar órdenes y conspirar a la sombra, éste nuevo villano daría que hablar en seguida. Los matones toman al joven Tony como rehén, y obligan a rendirse al indómito jugador de fútbol. Peter y Wendy investigan para el Bugle, y Spider-Man localiza el coche descapotable de Ray Nesters, siguiéndolo hasta un viejo almacén donde le han convocado los mafiosos. Allí, Spidey se encarga de tumbar a los matones y liberar a Tony, pero el misterioso villano logra escabullirse en medio del tumulto. Ray concede una entrevista al Daily Bugle donde reconoce su participación en partidos amañados y apuestas deportivas, y hunde su carrera profesional. En cambio, prácticamente sin que nos diéramos cuenta, entraba en el escenario un nuevo villano francamente sugestivo: La Rosa. La Rosa aparecía como de pronto, justo después de la desaparición del Duende. ¿Era sólo una coincidencia? ¿O había una relación? Desde luego, Tom DeFalco nos sugiere que éste capo mafioso venía ya operando desde hacía tiempo, estando bien situado en el escalafón del crimen metropolitano. Pero claro, también el Duende se remontaba tiempo atrás. Ya vimos que el Duende tenía una gran pericia en el trato con subalternos, y se comportaba como un auténtico profesional. Lo más desconcertante es que no veíamos su rostro, oculto tras una máscara. Ni siquiera sus auxiliares y guardaespaldas podían contemplar su cara. Tal es lo que pasaba con el Duende, y con Zurdo Donovan. Además, la cronología era implacable: La Rosa entraba en el escenario justo en el preciso instante en que salía el Duende, o muy poco después. ¿Era un aspirante a sucesor? ¿Acaso eran la misma persona? ¿Cuál podía ser el vínculo, si es que lo había? El suspense había regresado a Amazing SpiderMan, o mejor dicho: el suspense nunca desapareció.

¿Quién es Jack O´Lantern? ASM #253 empezaba junto a un muelle del río Hudson, donde operarios de la policía sacan los restos de la furgoneta accidentada del Duende, con ayuda de una grúa. Spider-Man está por ahí cerca, tomando fotografías para el Bugle. La oficina municipal del Ayuntamiento, la fiscalía del distrito y el cuerpo del NYPD continúan su investigación, todavía con el caso abierto, puesto que no hay cadáver para verificar la defunción del Duende. Spidey recuerda su pelea en ASM #251, pero lo considera un capítulo cerrado. Muchas cosas le han sucedido en poco tiempo, como su viaje al planeta de Beyonder y su participación en las Secret Wars (según el calendario terrestre sólo han pasado días, pero para nuestros héroes han transcurrido semanas, o tal vez más tiempo, fluyendo a otro ritmo en la dimensión del Todopoderoso). Mientras la grúa municipal traslada la herrumbrosa furgoneta hacia el garaje de la policía, un tipo disfrazado de paisano, camuflado como un simple corredor de 'jogging' se comunica con su jefe al otro lado de la ciudad. De nuevo, un "hombre misterioso" ha orquestado un plan para escamotear el arsenal del Duende, antes de que su furgón acorazado llegue al depósito municipal. Ésta misteriosa silueta se nos presenta a contraluz, junto a una siniestra calabaza de Halloween. Peter intenta hablar por teléfono con la residencia de su tía May en Forest Hills, pero la venerable anciana evita conversar con su sobrino, todavía decepcionada por la mala decisión que acaba de tomar con sus estudios. Nathan la respalda, y ninguno de los viejecitos quiere recibir en su hogar al chico que tiró su carrera universitaria por la borda. Mientras, el camión que transporta la furgoneta es seguida de cerca por numerosos hombres, todos camuflados entre la gente corriente que camina por la calle. El plan parece muy bien urdido: unos y otros están reparti-


dos a lo largo del trayecto entre los muelles del Hudson y el depósito municipal a donde llevan el furgón. Cada infiltrado supone un puesto de control, para informar del seguimiento a su jefe, atentos a la ruta del camión de transportes. De pronto, una chica despampanante distrae a los conductores del vehículo, justo cuando estaba detenido esperando un semáforo, y otra grúa imantada iza por los aires el cargamento, y los deposita en un terreno vallado, de un edificio en obras. Preciso como un reloj, el arsenal del Duende ha sido robado a la policía en sus mismas narices. Poco después, Peter y Wendy charlan en la redacción del Daily Bugle, y comentan lo difícil que está siendo para Robbie Robertson reemplazar la figura de Jonah Jameson. La radio informa del golpe que acaba de ocurrir, y nuestro héroe se escabulle para investigarlo de cerca. Así, poco después se planta enfrente de la cuadrilla de sicarios, para obligarles a entregar el botín. Spidey pelea con los matones, y aparece la figura de Jack O´Lantern para frenar al trepamuros.

Éste villano también guardaba celosamente su identidad secreta, y guardaba muchas similitudes con el Duende Verde, como la forma en que pilotaba su aparato aerodeslizador (que él ha bautizado como su pogoplataforma) y la inspiración de su disfraz, basado en las calabazas terroríficas del Día de los Difuntos, la fiesta de Halloween. Spidey va tras Jack O´Lantern en una carrera por toda la ciudad, a lo largo de toda una secuencia de persecución, genialmente narrada por el magnífico Rick Leonardi. La antológica cacería termina en el interior de una juguetería, y nuestro arácnido logra acorralar a su rival para hacerle unas preguntas: "¡Habla! ¿Qué relación tienes con el Duende? ¿Por qué intentaste robar su furgón?" Jack O´Lantern responde: "¡Si hablara, te sorprenderías mucho, trepamuros! ¡Pero no voy a hacerlo... ahora!" porque justo entonces incendia unos cables eléctricos y provoca una maniobra de distracción que facilita su huida. Jack O´Lantern se despide con una burla: "¡Adiós por ahora, trepamuros! ¡Saludaré al Duende de tu parte!"

Para recordar a Jack O´Lantern debemos retroceder a la altura de Spectacular Spider-Man #56 USA publicado en España en Spiderman Vol.1 Nº 38 de forum. Ese capítulo de SSM también estaba escrito por Roger Stern con directrices del mismísimo Editor-In-Chief de Marvel, el propio Jim Shooter. El tebeo se titulaba "El Peligro y la Calabaza" y nos presentaba un villano que había tenido confrontaciones anteriores con el Hombre Máquina. Aquella etapa de SSM guionizada por Roger Stern y dibujada por el incombustible Jim Mooney, tampoco era moco de pavo, si bien quedaba un poco eclipsada por el ASM de John Romita Jr.

¿Queeeé? ¿Lo habíamos leído bien? ¿Qué quería decir el inefable Jack O´Lantern cuando expresó que 'su relación con el Duende sorprendería mucho al trepamuros'? Y sobre todo, ¿que dijo de saludar al Duende? Por supuesto, ya imaginábamos que el Duende había sobrevivido, pero ¿reaparecía tan pronto? ¡Si apenas habían pasado semanas desde su derrota! ¿Ya tenía una red de criminales trabajando al unísono, coordinada por él? ¿El propio Jack O´Lantern era su secuaz? ¿Acaso Jack O´Lantern era más de lo que parecía a simple vista, más de lo que aparentaba? ¿Qué diablos pasaba alrededor de nuestro héroe, que no hacían sino aparecer mafiosos, y sembrarse nuevas pistas acerca del paradero y la identidad del Duende?


Este villano era casi más temible cuando no le veíamos en persona, cuando sólo podíamos vislumbrar una mínima parte de su plan, una porción de sus conspiraciones. Alguien estaba tejiendo una red de engaños en torno a Spider-Man, y una vez más, nuestro héroe iba dos o tres pasos por detrás de su enemigo. Anexo – No te quedes sin esos tebeos, hombre La etapa de Tom DeFalco & Ron Frenz prosigue su curso, tras ASM #251, enlazando con éste artículo que resume ASM #252 a 254 publicados en España en Spiderman Vol.1 Nº 67 a 69 de forum. Os prometo que hay una razón para ésta parsimonia. Fueron recopilados en el Coleccionable Spiderman Vol.1 Nº 19 de forum, y se reeditaron en blanco y negro dentro de Biblioteca Marvel: Spider-Man Nº 43 de Panini (venga va, comprobadlo, es muy probable que me bailen los números, yo sólo dispongo de la primera edición de forum). Anexo 2 – enlaces externos COMIC URBAN LEGEND: The design for SpiderMan's black costume El asombroso caso del Spider-Man de Kirby, por Steve Ditko

AVISO: La serie de artículos sobre La Saga del Duende se redactó en Verano de 2010 para el portal web especializado en comic-book USA Zona Negativa.com No pudo concluirse el reportaje debido a los consabidos “duendes de la imprenta” que también habitan la blogosfera en forma de trolls. Las conclusiones de la investigación arrojaban los siguientes datos.

PRINCIPAL SOSPECHOSO: HARRY OSBORN CABEZA DE TURCO / TAPADERA: RODERICK KINGSLEY (KING=REY, LEY=Falso) PEONES: Zurdo Donovan, Jack O´Lantern, Lance Bannon, Ned Leeds, Richard Fisk, Desconocido


Mary Jane ♥ Spider-Man Bienvenidos al Coffee Bean. Servíos un café latte, está recién hecho. Tomad asiento en aquella mesa libre del fondo. Poneos cómodos. Hoy es un día especial en Zona Negativa. Parad las rotativas del Daily Bugle porque tenemos una visita de auténtico privilegio: nada más y nada menos que la mismísima Mary Jane Watson-Parker ha decidido pasarse a saludar. Chicos, deberíais ver cómo está esto. Uno trata de acicalarse, para estar bien presentable. Se oye un silbido provocativo. Le ofrecen un asiento y lo rechaza. Le hacen sitio en otra mesa y pasa de largo. ¿A dónde va ésta chica, sin escolta? ¡Válgame el Cielo, tiene a todo el mundo a sus pies! Al final, se sienta sola y pide un refresco, mientras esboza una sonrisa. Saca un libro del bolso y empieza a leer... ¿Es el Fausto de Goethe? ¡Ah, no! Se trata de Romeo & Julieta, de William Shakespeare. Cuando le sirven el café, le dice al camarero: "Si tú supieras..."

Recordando a Gwen Stacy Al menos una generación de lectores del arácnido daban por hecho que Gwen Stacy era la novia de Spider-Man. Los lectores de Amazing Spider-Man estaban encandilados con Gwendolyne, y disfrutaban viendo a Peter Parker feliz, dejando atrás sus primeros escarceos amorosos con Betty Brant y su amor platónico a Liz Allen en su época del instituto Midtown. El personaje de Gwen Stacy era encantador: la hija de un policía venerable, quien evocaba la rectitud y la nobleza de James Stewart, reunía muchas papeletas para convertirse en la compañera ideal del hombre-araña. Así es, en un periodo en que Spidey era machacado sin descanso por los titulares de Jonah Jameson para el Daily Bugle, cuando la opinión pública demandaba la detención de éste vigilante enmascarado, y la policía de Nueva York le observaba como un entrometido pendenciero, sólo un capitán de NYPD había depositado su fe en el lanzarredes. Mientras tía May sufría taquicardias cada vez que un noticiero retransmitía imágenes del trepamuros por televisión, aún con el recuerdo reciente del asesinato de Ben Parker, y mientras los patrulleros de azul disparaban a nuestro

héroe por creerlo un criminal tan peligroso o más que las amenazas con las que combatía, el capitán Stacy representaba el único asidero al que Spider-Man podía agarrarse en los momentos turbulentos. Un colaborador, un mentor, un amigo en el que confiar, incluso una figura paterna que reemplazaba la del tío Ben. Sin embargo, a Gwen le horrorizaba Spider-Man. La inocente Gwen Stacy no podía soportar que un autoproclamado justiciero disfrazado campase a sus anchas por la isla de Manhattan. Le repugnaba que alguien así se tomara la justicia por su mano cada día. La hija única de un policía de carrera, la mera idea de que alguien se creyera por encima de la ley rebasaba su paciencia: nadie debería situarse por encima de las fuerzas del orden, los tribunales judiciales y el bien público. Era lógico, y se trataba de una cualidad muy arraigada en su carácter, intrínseca en ella. Así pues, era impensable que Peter le confiara su mayor secreto, y mucho menos que compartiera con ella el resto de su vida. El ingrediente de tensión dramática saltaba cuando Peter debía ausentarse de sus citas con Gwen para disfrazarse e intervenir en un altercado; se trataba de una situación


insostenible para el muchacho, que debía hacer auténticos malabares para evitar que su novia sospechara de su otra vida. Así, manteniendo esa tradición implícita de los cómics Marvel, los superpoderes se convertían en una pesada carga, y el alter ego del héroe pesaba como una bendición-maldición que obstaculizaba su felicidad.

Gwen Stacy, sin embargo, tenía otras muchas cualidades que contrapesaban ese hándicap. Aparte de su belleza y su candidez, Gwen fue la primera chica en conquistar el corazón de nuestro héroe y corresponder su afecto. Peter Parker se nos retrataba desde su primera aparición en Amazing Fantasy #15 como un alumno destacado en ciencias, una especie de "empollón" o ratón de biblioteca, sobreprotegido por sus sexagenarios tíos, retraído y torpe, marcado por la temprana muerte de sus padres, y condenado en el instituto a sufrir el acoso de sus compañeros. Flash Thomson encarnaba en un estereotipo, la realidad que sufren a diario miles de adolescentes de todo el mundo: el acoso escolar, llamado 'bullying' hoy día. Algunos clichés que se manejan ahora en el habla coloquial, no se ajustan exactamente al perfil de Peter Parker en época de Lee & Ditko. Peter no era un 'nerd' o un 'geek' como los entendemos ahora, ni siquiera un 'friki' de instituto. Para comprender a Peter en su pubertad, debemos tener en cuenta que se trata de un huérfano educado por sus ancianos tíos, quienes le criaron como un hijo propio y procuraron proporcionarle un hogar y una familia lo mejor que pudieron. El amor de Ben y May

Parker hacia su sobrino era inmenso, y su propósito de proporcionarle un modelo y una educación a Peter se vio cumplido con creces, al convertirse en un verdadero portento para los estudios, para el orgullo de todos sus profesores del Midtown. Peter se guardaba sus más profundos sentimientos, sin mencionar ni una sola vez el vacío que dejaron sus difuntos padres, y correspondiendo a la confianza de su tío Ben, aplicándose en clase y asumiendo todas las responsabilidades que adquiría con el paso de los años. Sobre sus alicaídos hombros, también pesaba la enorme carga de representar el papel del hijo que el anciano matrimonio Parker nunca tuvo, amar incondicionalmente a su querida tía May, y respetar al razonable y entusiasta tío Ben. Peter no era un "empollón" que pensara solamente en su beneficio personal, por el contrario, era un sencillo chico de Queens que trataba de sobrevivir en el instituto, con un futuro que pendía de sus buenas notas, dado que los humildes ingresos de su familia no podían proporcionarle otra salida que labrarse la vida con su esfuerzo individual. Ben y May le educaron al auspicio del más auténtico espíritu emprendedor estadounidense: el "self-made man" o el 'hombre hecho a sí mismo' que no se amedrenta por sus orígenes modestos, y confía en las bondades del sistema para encontrar un lugar propio bajo el sol. El matrimonio Parker, además representaba el ideal del bienestar americano de clase media-baja: un matrimonio devoto, irreprochable y respetable desde sus cimientos y hasta el detalle, optimista, que acepta el paso de los años y el atardecer de su vida con una sonrisa amigable, amoroso, de ingresos escasos pero bien orgulloso de sus raíces, que acepta los reveses de la vida y los combate a su estilo particular, bromeando y sin pestañear. Así, a ojos de los demás estudiantes del Midtown, el pobre Peter era un desclasado, un despojo social, un tipejo que permanecía totalmente ajenos a las modas en la manera de vestir, de hablar y de desenvolverse. Peter no tenía coche ni carné de conducir, no practicaba ningún deporte, no asistía a las fiestas ni estaba integrado en ninguna pandilla, no tenía ninguna habilidad ni destreza social, era introvertido, melancólico y reconcentrado. Era un "bicho raro" inclasificable, que no mostraba su lado tierno y humorista como lo hacía con su buen tío Ben, sino que se limitaba a asistir a clase, hacer sus prácticas de laboratorio y soñar despierto con Liz Allen, mirándola de reojo. Flash era el 'macho alfa' del instituto: campeón de rugby, popular, campechano y bromista, atractivo para las chicas, y muy noble en el fondo. Aunque Flash y Peter no se conocían al principio, era como mínimo peculiar, el entusiasmo con que Flash Thomson seguía las peripecias de Spider-Man, su héroe. Flash fundó un club de fans del trepamuros, y lo defendía con vehemencia cada vez que se presentaba una ocasión, frente a Jonah y frente al resto del mundo, que miraba al lanzarredes con desprecio y condescendencia.


Peter Parker redefinió el concepto de "bicho raro" porque su verdadero problema de incomunicación no era por voluntad propia, sino el fruto de habérsele educado en los ideales de otra generación de padres. Ben y May eran ancianos, herederos del New Deal de tiempos de Roseveelt, en parte incompatible con la era del be-boop y el incipiente rock´n roll. Mientras Flash y su pandilla ponían discos en la juke-box del dinner más cercano, y bailaban al son de Charlie Parker o Elvis Presley, Peter disfrutaba comiendo las magníficas tortitas de tía May en su casa, o viendo a los Mets jugando en el estadio de la mano de su inseparable tío Ben. Cuando Peter se graduó en el instituto, apenas pudo festejarlo con nadie más que su anciana tía, puesto que todavía entonces era un marginado social, y todos los éxitos se le agriaban por la vida solitaria que llevaba. Una cosa había cambiado, sin que nadie lo supiera. Sólo una cosa, fue detonante de que la vida privada de Peter Parker diera un completo vuelco: cierto día, le picó una araña radioactiva, proporcionándole la fuerza y la agilidad proporcionales de una araña. Porque Peter Parker era, en secreto... vuestro neoyorquino predilecto, nuestro amigo y vecino… ¡El Asombroso Spider-Man!

El Origen de Spider-Man Los poderes de arácnido no llegaron en el mejor momento para Peter. A diferencia de otros superhéroes Marvel, Peter Parker sólo era un adolescente, y aunque era muy maduro para su edad, todavía le quedaban un par de lecciones de la vida por aprender. Cuando descubrió sus nuevas habilidades, lo primero que hizo, en vez de contárselo a sus tíos fue tratar de sacar algún beneficio particular. Peter se confeccionó el disfraz de Spider-Man para convertirse de la noche a la mañana en una fugaz estrella televisiva, como invitado en talk-shows de baja categoría. Peter era un jovencito, y su ilusión era poder ahorrar un dinero con el que ayudar a sus tíos, o permitirse algunos lujos inocentes, repudiando sus raíces humildes. Así, en vez de ayudar a la comunidad, SpiderMan se presentó en sociedad como un simpático caradura que intentaba sacar un poco de dinero fácil a expensas del público. Un hecho capital que ningún lector coherente debería menudear, cuando juzgue posteriormente a Jonah Jameson y a otros personajes secundarios que cuestionen a Spidey. En un momento decisivo, Spider-Man dejó escapar a un maleante que se cruzó en su camino. Como todos recordaréis, el irreflexivo Peter Parker decidió que las normas no se aplicaban a él, y que detener a los criminales y maleantes no era asunto suyo. "¡De ahora en adelante sólo me ocuparé del Número Uno, o sea... de mí!" le espetaba a un policía que le recriminaba por haber permanecido de brazos cruzados, en aquél instante fatal. El destino quiso que aquél ladrón acechara la residencia Parker de Forest Hills y asaltara su hogar en plena madrugada. Cuando Peter descubrió que aquél ladrón era el mismo que tuvo la ocasión de frenar antes, algo se rompió para siempre dentro de su corazón. Ben Parker, el amable padre adoptivo que peleó toda su vida para sacar adelante a su familia, había sido asesinado ante la mirada de su esposa, bajo el mismo techo que había sido su casa todos estos años. El sentimiento de culpa era tan atroz que ningún otro adolescente habría podido soportarlo. Es aquí cuando podemos situar el verdadero origen de Spider-Man, porque su mayor superpoder no son los poderes arácnidos, sino su voluntad de seguir viviendo y de hacer el bien a toda costa, aunque deba sacrificar para ello el resto de su existencia. Su amor por May Parker se vió incrementado hasta el infinito, sobretodo porque tuvo que aguantar su mirada la misma noche que lloraron juntos la muerte de su marido. La carga era todavía más pesada porque debería pasar el resto de su vida maldiciéndose en silencio por haber sido el causante indirecto de la agonía de su tía, ahora viuda y en la vejez. Así, Peter Parker sale a patrullar las calles de New York haciendo bromas y cabriolas, y conteniendo la tortura interna de saberse tan despreciable como cualquiera, o


tal vez más. Aquél irresponsable que no aprovechó el momento cuando tuvo la oportunidad, resultando el final trágico de la persona que más veneraba en el mundo. La Edad de Oro de Amazing Spider-Man Cuando Peter se matriculó en la universidad Empire State, las cosas empezarían a cambiar a ritmo vertiginoso. Una vez emancipado de su anciana tía, es ley de vida, Peter daba sus primeros pasos en el mundo, superando en cierto modo su época de instituto. Los cómics Marvel se enorgullecían de hacer evolucionar a sus personajes, mostrando su evolución con el paso de los años, y madurando al mismo ritmo que los lectores. Peter superó su adolescencia, aprendiendo la última lección de su tío Ben y convirtiéndose en un muchacho ejemplar, y muy atractivo para las chicas, en realidad. En seguida se hizo buen amigo de Harry Osborn, y muy pronto brotaría la chispa con Gwen Stacy, quien tendría el privilegio de ser el primer interés romántico del héroe, en la época más importante de Amazing Spider-Man y de Marvel Comics. Gwen consiguió que Peter se desinhibiera, que saliera de su introversión, que sonriese por primera vez fuera de su rol de aventurero.

Gwen devolvió el optimismo a Peter Parker, le hizo feliz y le rodeó de amigos, salidas nocturnas, un segundo padre adoptivo encarnado en el capitán Stacy, correrías en el Coffee Bean, carantoñas, confidencias, palabras de consuelo y ánimo, un hombro sobre el que apoyarse, y una compañera de su época de universitario.Gwen Stacy representaba una época de grandeza en Amazing Spider-Man, era el signo de la madurez de nuestro héroe, una madurez prematura y contrapesada por los días de bonanza que vivía en los 60. Gwen lucía como nadie la minifalda, su melena de rubio platino, sus vestidos sesenteros y su sempiterna diadema. Para Peter, mal acostumbrado a las decepciones amorosas y a las relaciones truncadas, Gwen estaba por encima de sus posibilidades: eran algo así como una diosa inalcanzable y un patán. Sin embargo, allí estaba ella, deslumbrándole cada día con su inocencia, su candor y su rebosante bondad. Gwen Stacy era la instantánea de una época, la encarnación del 'carpe diem' para nuestro héroe. Y como toda edad dorada, como todo Carpe Diem, tendría su fatal desenlace. ¿Qué decir de ASM #121? Apenas puede decirse otra cosa, más que supuso la muerte del sueño para una generación de lectores norteamericanos.


La imagen irreprochable de Gwen Stacy no podía envejecer ni estropearse; era mejor recordarla como fue, el breve tiempo que gozamos de su compañía. Todos los futuros planes que habían hecho la pareja de Peter y Gwen, resultaron dinamitados por Norman Osborn, en una historia que va más allá de lo anecdótico, que va mucho más lejos del tópico en el puente George Washington. La muerte de Gwen Stacy marcó el final de la inocencia, y el segundo trauma más potente que el desgraciado Peter Parker, al igual que su millones de lectores, tuvimos que soportar.

Aquí podríamos situar un punto y aparte. Spider-Man había flirteado con la idea de abandonar su cruzada, de colgar el hábito deshaciéndose del disfraz para unirse a Gwen Stacy el resto de sus vidas. La tentación era muy fuerte, dada la persecución infatigable del Daily Bugle, el cuerpo del NYPD ya sin la mesura del capitán Stacy, y la torva mirada prejuiciosa de todos los neoyorquinos y muchos colegas superhéroes que lo trataban como un diletante. En éste momento, Peter Parker sufrió como no está escrito, atormentado por la idea angustiosa de haber matado él mismo al ángel por antonomasia de todo el Universo Marvel. Sólo una persona evitaría que Peter Parker se hundiera en la autocompasión, que cayera a un pozo sin fondo irremediable, que remontase la caída y pasara página, para encarar el resto de su vida sin amargarse ni volverse loco de rabia. Sólo una persona estuvo a su lado el día más terrible, el Día Después... en el asombroso ASM #122. El Origen de Mary Jane Watson En la etapa fundacional de Amazing Spider-Man de Stan Lee & Steve Ditko, no todo eran desdichas y fatalidades. El gran mérito del nunca bien ponderado Stan 'The Man' era el de calcular con precisión experta la justa dosis de dramatismo y comedia, de humor y tensión, de relajo y suspense. La gran apuesta de Stan Lee pasaba por humanizar a los superhéroes, no para acercarlos al gran público, sino para reflejar la vida de los lectores en un juego de espejos sumamente complejo y atinado. La vida de Peter Parker era no sólo un reflejo de la vida perfectamente normal y corriente del lector medio, sino que aumentaba los defectos propios de un lector obsesivo, y nos regalaba el personaje más humano y entrañable de todos: un ratón de biblioteca con superpoderes.

Es probable que la herida fuera mucho peor que la muerte del tío Ben, porque en esta ocasión, Peter actuó lo mejor que pudo, lo mejor que supo. Ya dominaba sus habilidades y tenía asumido que su misión era librar al mundo de criminales superpoderosos. De ningún modo eludió su responsabilidad, y se lanzó contra el Duende Verde con todas sus fuerzas, inasequible al desaliento. Pero Norman se la jugó bien, tomando a Gwen de rehén y arrojándola al vacío, tirándola al río Hudson todavía inconsciente. Spider-Man deberá culparse ahora, no por haberse mantenido al margen, sino por haber actuado tratando de salvarla con desatino. La misma telaraña que frenó repentinamente su caída, le partió en cuello en un sonoro "SNAP!" que reverberaría durante décadas.

Tal es así, que éste personaje se convirtió al instante en un modelo literario y un hito cultural, llegando al corazón de cualquier lector de tebeos que leyese alguna vez un capítulo de Amazing. Pero sus historias no son tan simples como pueda parecer hojeando el papel impreso, sus tebeos en cuatricomía. Peter Parker no era un personaje plano y unidimensional, sino que era voluble, tumultuoso y melancólico. Aunque se comporta como un boy-scout, realmente sus errores tienen la virtud de convertirse en monumentos al más humano de los defectos: la inconstancia. Peter trataría de ingresar en Los 4 Fantásticos y en los Vengadores, creyéndose todavía igual o mejor al más grande de los héroes, con derecho a intercambiar impresiones con Reed Richards (el cerebro más capacitado del planeta) o Thor (un dios nórdico que camina entre mortales), pero los demás héroes le arrojarían una jarra de agua fría, tratando de decirle con delicadeza que todavía no estaba preparado para jugar en primera división, de pertenecer a las grandes ligas.


Otro error mucho más afortunado sería tal vez el momento más impactante y divertido, el tebeo más inspirado que fuera escrito por el propio Stan Lee. Y decir eso ya es mucho. La etapa de Steve Ditko también se caracterizaba por poseer un componente de humor negro incuestionable. El atrevimiento de que aquél personaje estuviera en la misma fraja de edad que un lector prototípico también puede analizarse como una broma genial. Éste superhéroe se presentaba en la misma categoría que Robin y otros sidekicks ilustres, exactamente un héroe juvenil que debería estar a la sombra de un tutor o mentor que le adiestrase. Sin embargo, el aprendizaje del huérfano Peter Parker lo haría en solitario, equivocándose y rectificando a cada paso que daba, para la diversión de sus fans. El hecho de que Spider-Man se presentara en las páginas de Amazing Fantasy #15, una colección condenada a desaparecer, puede analizarse como un experimento editorial, o una curiosidad burlesca, que sorprendió a todo el mundo, menos a sus autores. Spider-Man lucía los poderes y la indumentaria del animal más menospreciado y repugnante de todos. Quién de nosotros no ha dado un respingo cuando ha visto una araña pululando por su casa, quién no ha espachurrado una araña que corría por el suelo, o ha tratado de aplastarla cuando trepaba por una pared. Pero sobretodo, ¡a qué chica puede atraerle una araña! Desde luego, esa chica sería única. Sería una chica entre un millón. Steve Ditko encarna las características de la mayoría de artesanos que han trabajado profesionalmente para la Industria del comic-book estadounidense: es un tipo cínico, testarudo, burlesco y tormentoso. Stan Lee le caló inmediatamente, porque su habilidad cazatalentos y su buen ojo editorial, comercial y creativo, estaban en el punto álgido de su carrera, justo después de muchos años ejerciendo labores productivas en Timely. Ditko sería el dibujante fundacional de Amazing Spider-Man, el artista que sentó las bases de nuestro amigo y vecino, firmando muchas páginas que pasarían a la Historia por ser bizarras, experimentales, existenciales, y sembradas de un extraño humor negro, insólito para la época. Por ejemplo, en ASM #15 la venerable tía May conversa con su vecina Anna Watson, y comentan la idea de que sus respectivos sobrinos harían una buena pareja. Anna y May concertarían una misteriosa cita a ciegas, que no llegaría a buen puerto, puesto que la tal Mary Jane caía enferma justo el día de su encuentro. Mary Jane Watson no aparecían en dicho episodio, sino que mencionaban su nombre dentro de un curioso gag, que volvería más adelante como tema recurrente de la serie. A lo largo de los meses, May Parker volvería a mencionar a la sobrina de su querida Anna, quien sí aparecía,

encarnada en una encantadora amiga del vecindario, aficionada a las charlas de sobremesa, a tomar el té con nuestra ancianita, algo obesa y parlanchina. Peter estaba tras las faldas de Betty Brant, la secretaria de Jameson en el Bugle, y no confiaba demasiado en el buen criterio de su tía. No daba un centavo por sus buenas intenciones, creyéndose que una cita concertada por ella sólo podía depararle dolores de cabeza. La simpatía de Anna Watson tampoco le impresionaba lo más mínimo, y sólo se figuraba que tal sobrina sería una réplica preadolescente de su tía. Peter esquivaba su cita reiteradas veces, demasiado absorto en sus problemas como para considerar otras opciones, o la sugerencia de la persona que paradójicamente, es quien velaba por su futuro con tesón de casamentera. En ASM #25, por fín aparecía Mary Jane en una viñeta dibujada por Ditko, pero las ocurrencias del tándem LeeDitko todavía nos deparaban otro giro insospechado. Mary Jane esperaba en la casa de May Parker a que Peter regresara. Liz y Betty aparecen por allí encontrándosela por sorpresa, y quedando boquiabiertas por su magnífica belleza, sólo comparable a la de una estrella de cine. Nuestras coquetas revoltosas quedaron eclipsadas en el acto, impresionadas porque Peter tuviera una chica semejante detrás suyo. Recordemos que Liz había ignorado a Peter en el instituto, siempre fiel a su novio Flash Thomson, y que Betty tuvo su oportunidad saliendo con Peter en varias ocasiones, hasta que finalmente lo dejaron por azarosas circunstancias, aunque efectivamente despreció el afecto del pobre Peter. Ditko, una vez más subía las apuestas, plasmando una viñeta en la que la efigie de Mary Jane quedaba 'censurada' o tapada por un jarrón de flores en primerísimo primer término: un panel que no era casual en absoluto, ni un fallo de composición, sino un requiebro en toda regla.

ASM #38 estuvo a punto de mostrarnos el tan ansiado primer encuentro, cuando Mary Jane vuelve a casa de los Parker. Pero Spider-Man está luchando con "¡Un tipo llamado Joe!" y se ausenta de Forest Hills. En la penúltima página de dicho cómic, reaparecía Mary Jane pero ésta vez camuflada convenientemente, entre las ramas de un árbol en el jardín delantero de la casa. Steve Ditko abandonaba Amazing en ese número, permitiendo que otro artista ocupase las funciones de dibujante titular del trepamuros. Nos estamos refiriendo a John Romita Sr.


¿Sabes, tigre? ¡Te acaba de tocar la lotería! John Romita estuvo muy vinculado al mundo de la publicidad en los primeros años de su trayectoria profesional. Después, trabajó como dibujante de multitud de tebeos con temática de romance para DC Comics, como Secret Hearts, Young Love, My Love, Our Love Story o Heart Throbs. Es bien probable que Stan Lee percibiera en seguida el enorme filón por explotar que se hallaba ante él en ese instante. Romita tenía un talento sin igual para dibujar escenas costumbristas, secuencias de diálogo, asuntos del corazón y relaciones de pareja. Además, para colmo dibujaba unas chicas despampanantes.

de personajes secundarios gravita en torno al héroe protagonista, inmiscuyéndolo en sus peripecias, enredos y vicisitudes. Amazing Spider-Man no era tan sólo la historia de Peter Parker, lo era también de Flash Thomson, Jonah Jameson, May Parker, Betty Brant, Gwen Stacy, y tantísimos otros más, que intervenían dentro de sus páginas, evolucionando constantemente y madurando como personas de carne y hueso, asentándose en un microcosmos de ficción que también era un adagio a la vida en la Gran Manzana, igual que otros iconos de la cultura como West Side Story o posteriormente Manhattan de Woody Allen. Al fin, en ASM #42, Peter va a comer a casa de Anna Watson junto con su tía May Parker. Tras haberse enfrentado al hijo de su jefe, el editor del Daily Bugle, que ha conseguido una fuerza embrutecedora, Peter no pide otra cosa que ver de nuevo a Gwen Stacy, que le ha invitado a una fiesta en su casa ése domingo. Pero en la última página, llaman al timbre de los Watson. Peter acude para abrir la puerta, sonrojándose en el acto: "¡¡¡¿Así que ésta es... Mary Jane?!!!" La siguiente viñeta pasaría a la historia: "¿Sabes, tigre? ¡Te acaba de tocar la lotería!"

Mary Jane era pelirroja, eso nos llamaba la atención en seguida, inmediatamente. Unos preciosos hoyuelos en las mejillas y en el mentón transmitían una imagen de belleza exótica, y una cierta fortaleza.

Stan Lee hizo que Romita se rodara en las páginas de Daredevil, muy probablemente para que se ejercitara en el dibujo de superhéroes, tratándose ésta etapa de un 'entrenamiento' para su encargo posterior, Amazing Spider-Man. En dicha serie, John Romita tendría carta blanca para deslumbrarnos con sus mejores habilidades, ésa capacidad de encandilar con unos personajes que no llevan disfraz sino ropa de calle. Amazing Spider-Man estaba consolidándose no como un tebeo de aventuras, sino como algo más: un mosaico perfecto de la vida neoyorquina, cuyo maravilloso plantel

Su actitud provocativa era también cautivadora y carismática, capaz de causar una impresión inmejorable desde el primer vistazo, y mucho más, capaz de causar el descarrilamiento de dos trenes en marcha, a la máxima velocidad, Mary Jane no era una chica del montón. Pero es que no sólo era guapa, es que hablaba y se desenvolvía con picardía y descaro, con una cierta irreverencia, que contradecía el concepto que nos habíamos formado de ella anteriormente, creyéndola la sobrina machacona de una vecina del barrio. Al contrario, Mary Jane Watson no era una "chica de barrio" cualquiera: parecía pertenecer a otro mundo más cosmopolita, más avanzado, más moderno, donde las chicas vestían jeans


ajustados y respondían a los hombres con frases de verdadero ingenio y perspicacia. Mary Jane respondía al patrón de 'vidas paralelas' que pertenece al arquetipo de las más ilustres parejas de la literatura. Como Peter, Mary Jane está muy unida a su tía Anna. También ella se ha criado en Forest Hills, y también ha peleado muy duro para convertirse en una mujer hecha a sí misma, a su particular manera. Mary Jane tiene una ambición que la caracteriza: desea convertirse en una modelo mundialmente famosa.

escuela de modelos que se convirtieron en el baluarte de toda una generación. Nos estamos refiriendo a figuras tan relevantes en el mundo de la cultura como Twiggy, Julie Christie, Brigitte Bardot, Jane Birkin, Anita Pallemberg, Jean Shrimpton, Pattie Boyd o Mary Quant. Nuestra intrépida Mary Jane es consecuente con su ambición personal, y conoce bien el terreno que pisa: no se trata de un capricho pasajero, sino de un propósito en la vida, para triunfar y dejar atrás los malos tiempos. Mary Jane ha decidido, con férrea determinación, asumir todos los riesgos y plantarle cara a todas las dificultades con que se tropiece a partir de ahora. En plenos años '60 ser una supermodelo suponía convertirse en un icono cultural, una referencia de buen gusto estético y un decálogo del glamour, la elegancia y las buenas formas. Mary Jane, sin embargo, no ignora sus orígenes modestos, ni rechaza seguir en contacto con su querida tía Anna. No es escrupulosa en su trato con la 'vulgar' May Parker, ni le hace ascos a una cita con cierto empollón destartalado. Mary Jane tiene mucha, mucha categoría, y su actitud ante la vida no tiene nada que ver con la superficialidad, o la casquivanería. Nuestra chica ha construido toda una compleja fachada a su alrededor, dejando que los demás crean que todo en ella es ligereza, y guardando estricto silencio acerca de sus más hondos sentimientos, porque a nadie le interesan ni pretende ahogar a nadie con sus penas. Al contrario, Mary Jane siempre procura entretener a sus amigos, llevarles de fiesta, distraerles de sus asuntos, y aportar un toque de distinción a las veladas. Aunque sus diálogos denotan cierto ímpetu de juventud, Mary Jane Watson es más madura que Peter Parker, puesto que ha sabido sobreponerse también a unas circunstancias familiares y personales muy adversas, habiendo digerido sus traumas, y dispuesta a no dejarse vencer por el desánimo.

La carrera de supermodelo a la que Mary Jane aspira debe retrotraernos a otra época en que las modelos de pasarela todavía no habían alcanzado los extremos rocambolescos de hoy en día. Muy lejos de los excesos y el abandono de Kate Moss o Naomi Campbell, Mary Jane Watson desea competir en el duro mundo de la más alta Industria de la Moda, en pleno auge de una

En la época en que se nos presentaba ésta impactante pelirroja, las circunstancias (y Stan Lee) dictaban que su affaire se viera pospuesto de manera indefinida, porque ya estaba en escena la angelical chica Stacy. De éste modo, Mary Jane se integró en el reparto de secundarios como una más, cuya incorporación a la vorágine de Amazing Spider-Man suponía como mucho, una posible rival de Gwen, o competidora por el afecto de Peter. Pero decir esto tampoco sería justo con el personaje: en vez de flirtear incómodamente, Mary Jane era muy adaptable, y raras veces revelaba su enamoramiento de Peter. En vez de acosarle, supo conformarse con ser su amiga en un primer momento, y permaneció a su lado como miembro fundamental de la pandilla que iban al Coffee Bean. Flash tonteaba con ella, pero la pelirroja sabía manejarle. En vez de irse a por el chico más guapo del bar, decidió apostar por Harry Osborn. Su relación de pareja puede llevarnos a engaño: todos creen (incluido Harry) que MJ está en su salsa en ambientes de lujo y fiesta, del brazo de uno de los más ricos herederos de New York; por contra, Mary Jane ha sabido intuir el


sombrío rostro de Harry, maltratado en su infancia y pubertad por el infame Norman Osborn, y no duda ni un instante en convertirse en su chaleco salvavidas, incluso creyendo los demás que sólo va tras su dinero.

ra eventual, una 'amiga con derecho a roce' como decimos ahora, pero de ningún modo una pareja estable. Habrá quien piense que Mary Jane se aprovecha de Harry, pero en modo alguno es así: si analizamos el perfil de Harry Osborn veremos en seguida que no es un tipo fiable con el que atarse sin pensárselo antes un par de veces. La intuición de Mary Jane vuelve a dar en la diana, porque Harry no tiene la madurez de aceptar el revés, y busca el refugio de las drogas. Probablemente, en el arco argumental resultante, Stan Lee demostraría para la posteridad por qué es quien es, y por qué es el 'padre' de los mejores personajes de ficción del cómic internacional. Aunque siempre habrá quienes se interroguen acerca de la contribución de Stan Lee al Universo Marvel, junto a figuras de la talla de Jack Kirby, Steve Ditko y John Romita Sr., éste buen hombre fue mucho más que un maestro de ceremonias y showman impagable. Si sólo podéis recordar el papel de Stan Lee en los años recientes, sus cameos en las superproducciones cinematográficas y sus celebradas apariciones como guionista eventual de las últimas dos o tres décadas, dejad que os diga que Stan Lee fue el primer editor que retiró conscientemente la etiqueta del "Comics Code Authority" imperante desde la cruzada de Frederick Wertham contra el comic-book norteamericano. Stan Lee escribió con pulso firme una historia que convulsionó el mundo, tratando un tema de interés humano e impacto social, en la famosa 'trilogía de las drogas' de ASM #96 a 98, cuando Harry Osborn cae al pozo negro del consumo irresponsable de LSD.

Mary Jane supo permanecer en un discreto pero ilustre segundo término, demostrando una paciencia colosal sin perder nunca la compostura ni revelar del todo sus sentimientos, tal y como era su constante. Así, en ASM #66 nuestra pelirroja empieza a insinuarse a Harry Osborn, sólo cuando se ha hecho "oficial" el romance de Peter y Gwen. En vez de instituir un molesto triángulo amoroso, MJ se decanta por el bueno de Harry, también para permanecer en el entorno próximo de Peter, pero sin ser nunca taimada con sus amigos, ni enredar la situación, empujando a una ruptura de la amistad de Peter y Harry. ASM #69 nos mostraba un pequeño flirteo de MJ y Peter, aprovechando el viaje de Gwen Stacy a Europa. La primera explicación es que MJ no se quiere comprometer con Harry Osborn, pero no seamos duros con ella: como decíamos, la pelirroja está cómoda con Harry pero no está dispuesta a hipotecar su futuro por él, conociéndose desde hace tan poco. Ella se ve como su compañe-

Dicho arco fue un encargo del mismísimo gobierno estadounidense, que deseaba concienciar a la juventud acerca del peligro insospechado de consumir drogas, pero no pasó la 'criba' del Comics Code, ése órgano represivo censor que miraba con lupa los tebeos que se ponían a la venta en todo el país. Stan Lee se negó a dejarse influir por dicha sentencia, y editó igualmente dicha saga sin el beneplácito del Comics Code Authority, en una época en que los comic-books eran observados bien de cerca por las asociaciones de profesores y padres, y mucho antes de que nadie vaticinara el impacto social, de fuerte trascendencia mediática, que podría alcanzar un cómic sobre temas de actualidad y compromiso ciudadano. Stan Lee fue un valuarte de la valentía ética y social, y no tuvo escrúpulos en mostrar a Harry Osborn fuera de sí, desquiciado por el síndrome de abstinencia y enganchado al LSD en su faceta más trágica, muy lejos de los tópicos asociados normalmente a las estrellas del rock o del star-system hollywoodiense. Pues como decía, la caída de Harry Osborn funcionó como la primera ficha de dominó, que al venirse abajo, fue empujando una tras otra a las demás fichas, en un apoteósico 'efecto mariposa' que removió los cimientos de Amazing Spider-Man para siempre. Harry tratará de desengancharse, ingresando en una clínica y avergon-


zando a su propio padre Norman Osborn, quien veía realizada su paranoia, que su heredero no era digno de llevar el apellido familiar. Cuando Norman Osborn sufrió la presión sicológica de ver a su hijo en tan lamentable estado, su esquizofrenia latente comenzó a empeorar de manera dramática. Y cuando el desorden bipolar llegó al estado de una olla a presión a punto de reventar, Norman Osborn se transformó en la versión más enloquecida del Duende Verde jamás vista hasta la fecha. Norman traspasó el 'punto de no-retorno' y secuestro a Gwen Stacy. La retrocontinuidad de años posteriores y recientes a nosotros añadiría un nuevo giro insospechado a la relación de Norman y Gwen Stacy, en un aspecto sórdido de su pasado, que a mí particularmente no me chirría (aunque sí lo hacen sus consecuencias). Cuando el Duende Verde convocó a Spider-Man en lo alto del mítico puente George Washington, los lectores ya sabían que no había marcha atrás. Aquella historia bien podría significar el broche de oro a la mejor colección de cómics del mundo. Dicha historia, nos mostraba el último acto de una sucesión de hechos capitales que venían ocurriendo desde ASM #1 y cómo un joven estudiante no está preparado para la parte más dura de una saga épica.

como Gwen y yo? Venga, lárgate. Sé que detestas los entierros. Y no quiero arruinarte la diversión." Ésas palabras duele escribirlas, duele escribirlas y duele leerlas. Pero imaginaos lo que duele escucharlas. Entonces, Mary Jane Watson pudo salir por la puerta. Pudo respetar los deseos de su amigo Peter, y disculparlo por estar en horas bajas. Puso salir corriendo, decepcionada y herida. Pudo responderle, o pudo lamentarse. Pudo mandarle al cuerno, o pudo buscar consuelo con su tía Anna. Pudo desaparecer de Amazing Spider-Man para siempre. Pudo marcharse lejos de Peter Parker, lejos de Forest Hills y Manhattan. Pudo salir del escenario discretamente, y a punto estuvo de traspasar el umbral de aquella puerta, tan parecida a la que se abría ante Peter Parker en ASM #42...

Spider-Man perdió aquél día. Lo que perdió no fue una cuestión de honor o de hombría personal. Perdió el amor de su vida, la más bella persona que jamás tuvo el privilegio de conocer, tal como decíamos al principio. Y es en éste preciso instante, es aquí y no en otro sitio donde todas las piezas se recolocan en el tablero: la elegante pero discreta Mary Jane Watson tiene ante sí la oportunidad de redefinirse a sí misma, y de redimir el transcurso de la mayor gesta heroica de Marvel Comics. Tal y como venía ocurriendo en un arco tan sembrado de 'efectos sonoros' que pasarían a la Historia, bien situados entre las frases dialogadas de todo el reparto, éste cómic parecía capaz de hablar en voz alta, de cobrar vida propia, con toda su banda sonora. La viñeta a la que me refiero, naturalmente, es la última página: Peter Parker a punto de tirar su vida por el desagüe, dispuesto a naufragar en la más negra depresión, verse devorado por ese vacío existencial que siempre le ha caracterizado, y que siempre acecha detrás de cada una de sus bromas. Peter lo ha perdido todo, y como ya vimos en Amazing Fantasy #15, da rienda suelta a su inmadurez, y lo paga con su amiga Mary Jane Watson, quien se le ofrecía como amiga. Nuestro Peter, a quien hemos aprendido a querer unas veces como hermano pequeño, otras veces como hermano mayor, y las más de las veces como personificación de nosotros mismos, vuelve a cometer uno de sus célebres errores, de aquellos que podrían pasarle factura para el resto de sus días. "No me hagas reír, Mary Jane. No te daría pena ni que se muriese tu madre. ¿Qué te importan dos sosainas

Entonces, Mary Jane Watson, también con el corazón destrozado, recapacita. Vuelve la vista atrás, y cierra la puerta delante suyo. La onomatopeya que trataba de comunicaros fue un sonoro "SLAM!" que hizo aquella puerta, cerrándose delante de sí. Mary Jane había tomado una decisión en ese momento, que nadie salvo ella conocía.


Mary Jane no sustituiría nunca a Gwen Stacy, no estaría tan desacertada como para aprovechar ése momento, y rellenar un vacío irreversible. Para nada. Lo que pensaba Mary Jane Watson en aquella viñeta sólo podemos figurárnoslo, pero lo que leímos las próximas décadas nos confirmó de qué pasta está hecha esta mujer. Se trata de la página más memorable de todo Amazing Spider-Man, en lo que respecta al material del que están hechos los sueños. Si nuestro héroe se arriesga todos los días para salvar vidas anónimas, nuestra heroína pone sobre el tapete toda su reputación, su tesón y su incombustible constancia. Siempre un paso por delante de su chico, Mary Jane le mostraría el rumbo que iban a tomar el resto de sus días.

como lugar de tránsito para los vehículos que entran y salen de la isla de Manhattan, bautizado como el primer Presidente de los Estados Unidos de América, ahora asistíamos al primer beso de una pareja que se convertirá en la viga maestra de la Casa de las Ideas... el aeropuerto John Fitzgerald Kennedy, que simboliza un viaje mucho más largo, un futuro de esperanza y todo un ideal de convivencia.

Love Story En los meses venideros, Peter y Mary Jane conversarán muchas veces, aliviándose nuestro amigo de la sombra que le atenaza, y desahogándose con la dispuesta pelirroja, a contarle todo aquello que le martiriza. Mary Jane ejerce de terapeuta, siempre abierta, siempre dispuesta a escuchar, a conocer un poco mejor a su vecino Peter Parker, ese misterio de dos caras. En ASM #131 Betty Brant y Ned Leeds la preguntan finalmente qué siente por el chico, pero MJ responde con evasivas. Alguien dirá que no reconoce sus emociones; otro diría que no sabe lo que siente; otro, os dirá que miente a sus amigos, no mostrando ninguna confianza en ellos; otro más, os dirá que MJ rehuye los compromisos. Yo os lo diré. Mary Jane nunca quiso presionar a Peter sino aliviarle. Mary Jane llegó a resultar herida por su ex-novio Harry Osborn cuando el chico se disfrazó de Duende Verde para vengarse de ella. Un Duende Verde que paradójicamente demostraba que sí estaba a la altura del legado de Osborn, cayendo en desgracia cada día que pasaba, cada vez más. Mary Jane fue ingresada en un hospital, como resultado de esas heridas... y aunque estuvo a punto de morir aquella vez, tampoco entonces se rompió el silencio respecto a su secreto del corazón. Tuvimos que esperar hasta ASM #143 para presenciar el famoso primer beso entre Peter y Mary Jane, en una sala del aeropuerto Kennedy, en presencia de su ilustrísimo Joe 'Robbie' Robertson. "Algo ocurre. Puede que sea el momento que ambos esperaban. Sea cual sea la razón... Algo ocurre" es lo que podíamos leer en aquella viñeta elocuente. Aunque Robertson disimula leyendo el periódico mientras fuma su pipa, un periodista avezado como él no se pierde un sólo detalle del acontecimiento. Su sonrisa es muy expresiva: nadie mejor que Joe Robertson para que auspicie el comienzo oficial de la más preciosa Love Story de Marvel Comics. La simbología del escenario tampoco ha de pasársenos por alto: si Gwen moría en lo alto de un puente, que sirve

En el capítulo siguiente daba comienzo la Saga del Clon original, aquella en la que el infausto profesor Miles Warren se revelaba como una amenaza a tener muy en cuenta, profundamente obsesionado por su alumna difunta Gwen Stacy, y un científico capaz de crear réplicas idénticas de nuestro héroe. ASM #149 nos presentaba por primera vez a Ben Reilly, convencido de ser el verdadero Spider-Man y dispuesto a demostrárselo a Peter Parker, mientras el profesor Warren convertido en el Chacal, "resucitaba" a Gwen Stacy para el tormento de nuestro amigo y vecino por partida doble. Spidey se enfrentaba a una dura prueba, en cuatro frentes a la vez: debía derrotar a alguien como él, capaz de hacer las mismas cosas y de anticiparse a sus movimientos tal y como hace gracias a su sentido arácnido; debía encontrar la fortaleza de espíritu para reconocerse a sí mismo como el original, y no su doble; debía soportar la visión 'espectral' de su amada u añorada Gwen Stacy; y debía


demostrarnos a nosotros los lectores que no estaba jugando con Mary Jane, sino que la valoraba en serio. Todo esto lo hizo en ASM #150 donde sobrevivió gracias a la memoria de Mary Jane Watson: la chica cuyo recuerdo le proporciona las ganas de combatir y de aferrarse al suelo que pisa, la persona que le ha abierto su corazón, que le da su apoyo y consuelo, que siempre ha estado a su lado, incluso ante los desaires y los desplantes, la chica que también había demostrado ser una entre un millón, una chica única en el mundo.

convirtió en leit motiv de Amazing Spider-Man: el héroe sepultado bajo toneladas de escombros y cascotes, a punto de ser aplastado por un peso inenarrable, que hace examen de conciencia y extrae lo mejor de sí mismo para sacar fuerzas de flaqueza y derrotar la adversidad. A partir de ASM #150, lo mejor de Peter Parker ser llamaba Mary Jane Watson, siendo ella la que en verdad le proporciona sus magníficos superpoderes. En las páginas finales del capítulo anterior, el epílogo a ASM #149, Peter y el clon de Gwen Stacy se despiden para siempre. Es un modo como cualquier otro de cerrar un capítulo de su vida, de cicatrizar una vieja herida. A continuación, Peter acude al apartamento del Soho para reunirse con su amor verdadero: "¡Mary Jane! No sabes cuánto me alegro de verte" dijo Pete. "¿Lo dices en serio, tigre? ¿De verdad?" preguntaba MJ todavía pendiente de su relación. "ven aquí... y te lo demostraré." Tras ellos, otra puerta se cerraba, dejándoles dentro del apartamento para gozar de su intimidad, en una elipsis hacia el número siguiente de Amazing. Tiempo para pensar El romance transcurrió sin incidentes hasta ASM #182, cuando Peter le ofreció a MJ un anillo de compromiso, para pedir su mano en matrimonio. Un mes después, en ASM #183 Mary Jane le devuelve el anillo, y rechaza la proposición de matrimonio de Peter. ¿Qué pasa aquí? ¿Era verdad que Mary Jane rehuye los compromisos? ¿Sería cierto lo que pensaban muchos amigos suyos, que MJ era una superficial que no se tomaba la vida en serio y que jugaba con los sentimientos de los demás? ¿Qué significaba esto?

Éste recurso, el de agarrarse al recuerdo de Mary Jane, se ha visto ya innumerables veces en las páginas de Amazing Spider-Man a lo largo de los años. Cada vez que Spidey se las veía moradas para salir con vida de una batalla, cada vez que caía en una trampa mortal y peligraba su vida en extremo, sólo la memoria de sus amigos y familias le hace salir del trance. No consigue sobrevivir gracias a sus poderes de fuerza incrementada, ni siquiera apoyándose en trucos o estratagemas ingeniosas: es el recuerdo de Ben Parker, de su tia May, de sus amigos del instituto (aunque todos ellos le marginasen, luego acabaron admitiendo al desgarbado Pete en su círculo más íntimo), sus colegas del Daily Bugle... pero sobre todo, la gran fuerza motriz que le proporciona su amor incondicional por Mary Jane. Ya tuvimos un primer esbozo de tal situación en la Saga del Planeador Maestro dibujada por Steve Ditko, que se

Un aturdido lector trataba de asimilar dicho tebeo, negándose a ver lo evidente: era demasiado pronto para dar el paso. ¿Recordáis lo que os dije antes sobre Peter? El muchacho pretende ser maduro, tiene su autoestima por las nubes, en episodios de confianza ciega, en mitad de largas marejadillas de incertidumbre y dudas. Cuando no está lamentándose por algo, se cree un tipo afortunado. ¿Quién no ha pecado de lo mismo, por exceso o por defecto? Mary Jane sale de la serie por la puerta trasera. Influyen varios factores: el miedo al compromiso, sí, es muy humano; una sensación de vértigo por el futuro incierto, también; se plantea cuál es su lugar en la vida, cuáles son sus méritos hasta la fecha. ¿Dónde quedaron sus sueños de ser modelo? ¿Acaso era su sitio, compartir un pobre apartamento con un estudiante de postgrado y fotógrafo freelance? ¿No tenía derecho a probar fortuna en la carrera que se había propuesto, buscar un lugar propio bajo el sol? Mary Jane era muy joven, y todavía no había dicho su última palabra. Antes, tenía también que explorarse a sí misma, volar con sus propias alas... aunque supusiera una decepción repentina para Peter.


Mientras MJ estuvo fuera del tablero, Peter volvía su antiguo estatus de anti-galán por excelencia, viviendo affaires con multitud de chicas que no hacían sino entrar y salir de Amazing sin terminar de colmarle. Unas eran posibles candidatas, otras en cambio eran la antítesis de Mary Jane. Así, una vulnerable Debra Whitman se enamoró de Peter Parker y prácticamente le acosó en los pasillos de la universidad Empire State. Aunque Peter nunca la tomó demasiado en serio, al menos tuvo el cuestionable 'honor' de adivinar por sus propios medios, la doble vida de Peter como Spider-Man, aunque luego creyera que formaba parte de un delirio imaginado. Marcy Kane y Cissy Ironwood parecían haber roto la mala racha de Peter Parker en lo amoroso, pero tampoco tenían el carisma para convertirse en la partenaire definitiva. Todo permanecía en calma hasta que llegó Felicia Hardy, la extremadamente sensual Gata Negra. Felicia representaba lo contrario de Gwen Stacy. Si Gwen se impresionaba cada vez que miraba a SpiderMan, disgustándose cuando le veía entrar en acción, totalmente respetuosa del orden público y obediente de la policía metropolitana, Felicia estaba en las antípodas de aquella. La Gata Negra era también aventurera, saltimbanqui, valiente y temeraria, pero su oficio no era para nada legal, puesto que se dedicaba a robar joyas a diestro y siniestro. Era una ladrona de guante blanco con reminiscencias de su hermana siamesa, Selina Kyle (Catwoman) en las páginas de DC Comics. Lo que le pasaba a Felicia era lo contrario que a Gwen: a ésta le gustaba ver a Spidey en acción, de hecho le provocaba para que interviniera en sus fechorías. Era una adicta al peligro y las emociones fuertes, incapaz de abandonar la vida delictiva, ni siquiera a petición de su amado superhéroe. Su cleptomanía sólo era menor que su veneración por Spidey, a quien quería impresionar en cada ocasión, apabullándole con sus atenciones, sus flirteos y su picardía incendiaria. Peter y Felicia vivieron un tórrido romance que también tuvo sus momentos álgidos cuando el Doctor Octopus malhirió a la chica en un enfrentamiento, o cuando el enamorado Spider-Man se quitó la máscara delante suyo para mostrarle su verdadera identidad. Pero una cosa le sorprendió entonces: a Felicia no le gustaba Peter Parker, sino su alter ego. Sólo le conmovía su faceta de aventurero enmascarado, desinteresándose de su vida privada, incluso causándole una cierta aversión. El héroe, a quien había mitificado e idealizado antes, era en realidad un tipo normal como cualquiera, y eso conmocionó profundamente a la Gata Negra, que no podía asimilar un hecho semejante.

Peter y Mary Jane… Mary Jane y Peter Mary Jane regresó en ASM #142, tras varios meses haciendo apariciones fugaces, sobretodo a través del hilo telefónico, comunicándose con May Parker y su tía Anna. MJ parecía totalmente ajena a las vicisitudes de su ex-novio, y pleneaba regresar a Manhattan para establecerse, ahora que su carrera como modelo estaba en marcha. Quiso la casualidad que justo el día de su vuelta, pillase a Peter besándose con Amy Powell, que a la postre era la amante del fotógrafo Lance Bannon, y perseguía a Peter Parker desde hace muchos meses, para poner celoso a su pareja. Peter y MJ quedaron como amigos, y Mary Jane aprovechó para devolverle a Peter las llaves de su piso, dejando muy claro que sus propósitos en la ciudad no pasaban por reconquistar a su ex. Sin embargo, en los capítulos venideros, muchos amigos suyos van a prepararles encerronas a éstos dos tortolitos, propiciando su reencuentro. Anna y May, junto a Nathan Lubensky (la nueva pareja de May Parker) los hicieron coincidir en un restaurante. Betty Brant y Ned Leeds los reunieron en una cafetería. Liz Allan y Harry Osborn los convocaron en Central Park, junto a Flash y Sha-Shan, para anunciarles que Liz estaba embarazada. Parecía que todos menos Peter se dieran cuenta de que MJ era su novia, verdaderamente. Tal y como habíamos visto en época de Ditko y Romita, Peter toma el camino erróneo las más de las ocasiones, incapaz de ver lo que tiene justo delante de sus narices. Igual que se mantuvo fiel a Gwen Stacy en sus primeros tiempos, Peter confiaba en que Felicia resultara ser la pareja ideal del trepamuros. Durante un tiempo, ambos patrullaban la ciudad por las noches, saltaban de tejado en tejado, se hacían arrumacos en las azoteas, y disfrutaban de una relación liberada y trepidante. Mientras tanto, Mary Jane también salía con otros chicos, por supuesto. Ésta relación era un revulsivo para los aficionados, que ya rápidamente fantaseaban con los imprudentes Spidey y Felicia, coronando con su amor todos los tejados de Manhattan. Imaginemos el disgusto que podía sentir Mary Jane, después de lo que descubrimos en ASM #256, otro hito histórico de su relación. Tras un combate contra Thomas Fireheart (el Puma) Peter vuelva a casa y se encuentra con una preocupadísima Mary Jane. Allí mismo, MJ confiesa que sabe el secreto de Spider-Man, y su otra vida de aventurero. Chicos, qué asombrosa revelación. Ésto aclaraba muchos aspectos de su noviazgo, como el miedo al compromiso y su sempiterno interés por nuestro Peter. No solamente sabe que Peter y Spider-Man son la misma persona, sino que siempre lo había sabido, ¡siempre! Lo supo desde el principio, desde antes incluso de presentársele. Lo sabía cuando Gwen Stacy murió, lo sabía


cuando Peter se enfrentó al Chacal y al clon de Gwen, y lo sabía en todo momento, quizá esperando que algún día se lo revelase por iniciativa propia.

sino que había creado una válvula de escape para huir de la presión, de manera muy parecida a como lo hacía Peter cada vez que se disfrazaba para saltar por la ciudad. Pero una cosa marcó la infancia de Mary Jane Watson: cierta noche, un puñado de coches patrulla de la policía municipal, se agolparon a las puertas de la casa de al lado. Los vecinos habían sufrido el ataque de un asaltante nocturno. Alguien había resultado muerto. Cuando el hijo adoptado del matrimonio Parker llega al lugar del suceso, que también era su hogar, un agente de policía le da la triste noticia. El chico entra a su casa a toda velocidad, para encontrarse a su anciana tía, desmayada, viuda, atendida por los médicos y su amiga Anna Watson. Instantes después, una silueta sale por la ventana de la residencia. Mary Jane no da crédito a lo que ve con sus ojos: Spider-Man, que en aquellos momentos era una estrella televisiva, sale del cuarto de Peter Parker como una exhalación.

Si algo nos demostraba Mary Jane una y otra vez, y otra, y otra, y otra, es que MJ era más madura que Peter, en cuanto que si hacemos balance, el muchacho nunca confió en ella tanto como para contarle su secreto, ni antes de pedirla en matrimonio. ¿Qué habrías hecho tú en su lugar? Contarle que era Spider-Man podría haberla asustado, alejándola de él. Pero no hacerlo suponía una grieta inmensa en pleno núcleo de la relación, una falta de confianza inusitada para un marido. Sin embargo, allí estaba MJ una y otra vez, y otra, y otra, y otra, convencida en su fuero interno de que Peter era el hombre de su vida, confiando en el chico por activa y por pasiva, dándole margen para desenvolverse con comodidad, y que abriera las compuertas de su corazón con calma, gradualmente.

¿Os dais cuenta? ¿Sabéis lo que supone ésta revelación para Peter y MJ, verdad? Un dato semejante, que no sabemos si estaba elidido en época de Lee & Ditko, o fue introducido en retrocontinuidad por los guionistas que vinieron luego, constituye un vuelco total a la relación de nuestra pareja. Para empezar, ahora comprenderemos mejor a MJ y su aparente frivolidad, que no era tal, sino la madurez de afrontar la tristeza con rostro amable. Para colmo, nos damos cuenta de que Peter Parker nunca le abrió del todo las compuertas de su corazón, aunque tenía los mejores motivos para hacerlo. Peter no quería cargarla con su responsabilidad, evitaba inmiscuirla en sus problemas y ahogarla con su tristeza. Tampoco quería ponerla en peligro, dado que las personas que más quiere en el mundo parecen morirse por culpa de ser Spider-Man. Campanas de Boda

ASM #257 contaba con la interferencia de la Gata Negra, que veía cómo su amante se alejaba de ella. No supimos hasta ASM #258 cómo y de qué manera supo MJ el secreto de Peter, historia que leímos narrada por ella misma. También supimos que MJ tenía sus propios 'esqueletos en el armario' y guardaba secretos tan vergonzosos o más que los de Spidey, comprobando Peter Parker y todos los lectores de Amazing, de una vez por todas, por qué Mary Jane se comporta como lo hace. Así, ella misma nos cuenta que su madre murió prematuramente, y su padre era un escritor sin talento que se amargó por su debacle profesional. Su hermana tuvo un matrimonio fracasado, trufado de malos tratos y abandono del domicilio conyugal, y ha tenido que cargar con dos hijos ella sóla. Ante semejante panorama, la jovencita Mary Jane se refugiaba en el sueño de ser modelo, disfrutar de una vida lujosa, divertirse y olvidar las desgracias que le amargaban. Naturalmente, Mary Jane no era superficial,

En los meses venideros, Peter y Mary Jane piensan mucho el uno en el otro. Se añoran, fantasean, se llaman por teléfono, quedar para tomar café, para dar un paseo, para ver una exposición. La galería de villanos de Spidey también se interpone en su relación, cuando el Duende las rapta a ella y a Liz Osborn, o cuando Alystair Smithy hace lo mismo. Curiosamente, Mary Jane entra en las peripecias de Spider-Man como 'damisela en peligro' pero sin sentir miedo ninguna de las veces, como si confiara en el héroe o asumiera su papel en la vida que le ha tocado llevar. Entretanto, la paciencia inconmensurable de Mary Jane se pone a prueba una vez más, transcurriendo muchos meses en los que Peter y ella intiman, prácticamente comparten el apartamento, son aconsejados por Anna y May por separado, barajan la descabellada idea de ca-


sarse, y comienzan a hacer planes. Por fin, en ASM #290, Peter le pide matrimonio por segunda vez.

un anillo de compromiso, y luego con una alianza en el dedo, símbolo de su amor inmortal por Mary Jane. La maniobra parecía arriesgada pero no lo es así: era consecuente con una gran historia que podría calificarse de la mejor Love Story del cómic, narrada por docenas de veteranos escritores y dibujantes, que se habían venido sucediendo durante generaciones, para aportar cada uno su granito de arena en la construcción de un edificio colosal, de dimensiones legendarias. A nadie le parecía que tal acontecimiento marcara un punto de ruptura con la tradición, ni siquiera un rasgo que lastrase Amazing Spider-Man de situaciones aburridas, monótonas o prescindibles. Mary Jane nos había conquistado a todos con su coraje, su belleza y su tenacidad, sólo semejante a la de su amor de toda la vida. Como suele decirse, "hechos el uno para el otro."

¿Qué creéis que pasó? ¿Que aceptó en seguida? ¡Pues no! Una vez más dijo que no, pero en cambio, ahora le pide a Peter que no le abandone, que le acompañe en un viaje a Pittsburg donde espera solucionar unos problemas familiares. MJ le pide su apoyo en ésta ocasión, y Peter no puede negarse. Pasan dos meses más, hasta que en ASM #292, Mary Jane dice las tres palabras: "Me casaré contigo." Esto deriva en el antológico ASM Annual #21 de 1987, el célebre "tebeo de la boda de Spider-Man" donde todos los lectores éramos invitados de excepción de la ceremonia más bonita de todas: el broche a una relación sentimental que se había venido gestando desde la época de Steve Ditko, y que me apuesto cualquier cosa a que el propio Stan Lee tenía proyectada desde la base. Spider-Man se había convertido en el personaje insignia de Marvel Comics, emblema de la editorial y símbolo del cómic norteamericano de todos los tiempos. Su iconicidad no tiene parangón dentro del medio, y los niveles de identificación y eterna simpatía que despiertan en sus muchos millones de fans en todo el mundo, son un hecho indiscutible. Peter Parker se había labrado una cierta reputación de superhéroe adolescente, ligado a su historial de estudiante, a sus escarceos amorosos, y a su traumático origen en Amazing Fantasy. Una de sus características ineludibles es su "eterna juventud" en la que se reconocen sus lectores, y que atrapa en sus historias en cualquier punto de la saga arácnida, desde edades muy tempranas de la niñez o la adolescencia. Sin embargo, su estatus de teenager iba a permanecer siempre perenne incluso tras el hecho capital que marca el transcurso de una vida entera: Peter Parker seguría siendo fiel a sí mismo, conservaría todas sus virtudes y sus defectos, todos los rasgos indentificativos, primero con

ASM Annual #21 tuvo dos ediciones simultáneas, y estuvo acompañado de un evento mediático francamente singular: el propio Stan Lee ejerció de maestro de ceremonias en un acontecimiento homenaje, en un escenario televisado del Shea Stadium neoyorquino, en presencia de sesenta mil espectadores que se habían congregado para compartir el momento, aunque se tratara de dos actores caracterizados, simbolizaban nada más y nada menos que el amor eterno, incorruptible, imperecedero, siempre joven y siempre sincero. Ningún cuento de ha-


das y ninguna película romántica podrían compararse con éste suceso en la Historia norteamericana, cuando uno de sus personajes de ficción más queridos por el gran público, contrajo matrimonio dentro y fuera del papel, en la salud y en la adversidad, dándonos un ejemplo a todos nosotros: una lección de compromiso, afecto, amistad, constancia, responsabilidad, ganas de madurar, de crecer y prosperar, ganas de compartir una vida entera, pasado, presente y futuro, y sobretodo, el derecho a ser felices aunque el mundo esté repleto de supervillanos. Podéis ver un extracto de la ceremonia con Stan Lee en el Shea Stadium en éste video de Youtube. Nunca fue más cierto aquello de “Lo que Dios ha unido, que no lo separe el Hombre”.

visto la boda de Reed Richards y Sue Storm, pero a nadie le sorprendía que la 'Primera Familia' de Marvel formalizara su situación. Esto, sin embargo, era un cambio de estatus tal y como corresponde a semejante compromiso civil. "Una Gran Responsabilidad" Stan Lee planeaba escribir el matrimonio en la serie de daily-strips de Spider-Man, que se publicaba en las páginas de cientos de periódicos en América. Dichas tiras de prensa no seguían la ampulosa continuidad de Marvel, y en ellas Stan Lee gozaba de una cierta libertad, gracias a la cual tenía licencia para desarrollar las historias a su antojo, siendo fiel a sí mismo sobretodo. Cuando Jim Shooter, Editor-In-Chief de Marvel, supo lo que tramaba Stan Lee, no tuvo más remedio que sincronizar la serie mensual de Amazing Spider-Man con los daily-strips. Quizás percibiese que la maniobra era ineludible, o fuera un gesto de camaradería con el Maestro Stan, o sintiera "celos" de que las tiras diarias se posicionaran con ventaja respecto a la colección regular de nuestro SpiderMan. En cualquier caso, puedo aventurar que la mano responsable de aquél histórico evento no fue otra que la del propio Stan Lee, que incluso desde fuera del despacho neoyorquino donde se fraguaban las tramas de ASM, supo ejercer presión a kilómetros de distancia, jugando una carta ganadora en última instancia: las tiras de prensa eran leídas en casi todos los hogares norteamericanos, y aunque pareciese que Stan Lee estaba 'fuera' del staff marvelita, en realidad seguía siendo en 1987 el verdadero padre del arácnido, continuando su trayectoria ininterrumpida como guionista de Spider-Man. Hasta que la muerte nos separe

Sin ánimo de ofender a nadie, Marvel Comics le ganó la partida a su más directa rival, la Distinguida Competencia, haciendo que su personaje más emblemático culminara su love story, para el sonrojo de su ilustre sosías en DC Comics. Así es, mientras Superman y Lois Lane deshojaban la margarita durante la práctica totalidad del siglo XX, atrapados en un bucle sin fin de enamoramiento y desenamoramiento, en una relación que no les conducía a ningún sitio, nuestro amigo y vecino, ése chico de Queens que siempre se lamentó de ser el único poseedor de la "suerte Parker" le daba también una lección a Clark Kent, el alter ego que representaba los cimientos del comic-book de género superheroico. Ya habíamos

El matrimonio Parker-Watson no lo ha tenido fácil tampoco, desde aquél lejano 1987. La saga épica con ramalazos de soap-opera, y a veces de sit-com al más puro estilo de I Love Lucy (con Lucille Ball), se fusionaron en un simpático cocktail con momentos trufados de mala suerte, volantazos y situaciones imprevisibles. Nadie dijo que fuera sencillo ser la esposa del lanzarredes, pero en el caso particular de Mary Jane, prácticamente se ha convertido en un calvario del que muy pocas mujeres sobrevivirían. En primer lugar, su vida de recién casados quedó salpicada por la desgracia, cuando un crepuscular Sergei Kravinoff decidió acabar con su vida en medio de una orgía de represalias y justicia poética. El villano Kraven el Cazador salió armado hacia su 'Última Cacería' dispuesto a suplantar al arácnido y corromper su espíritu totémico. Un adversario que nunca había sido tenido en cuenta porque no contaba como otros colegas suyos con superpoderes especiales, ni más habilidades que su experiencia y su animadversión por nuestro trepamuros. Mientras Peter y Mary Jane se disponían a celebrar su


nuevo apartamento, con montones de cajas embaladas repletas de objetos personales a distribuir por toda la casa, y a gozar de la plena felicidad de saberse unidos para siempre, Kraven celebraba siniestros rituales en la soledad de su mansión. Sergei se preparaba concienzudamente, siguiendo antiguos rituales indígenas, desnudándose y devorando arañas vivas, obsesionado con asesinar a nuestro héroe a su extraña manera. El grado de alarma que vivió la pobre Mary Jane sólo puede compararse con la situación vivida por su esposo, quien reposaba en un sueño inducido, con las pulsaciones y el ritmo cardíaco relentizados, dentro de su ataúd. Una vez más, sólo gracias a la memoria de Mary Jane, Peter Parker encontró un camino de regreso al reino de los vivos, hallando la luz al final de un tunel muy angosto, que podía engullirle para siempre. Kraven disparó a Spider-Man a bocajarro, sin aviso previo, sin un plan para despistarlo, cogiéndolo por sorpresa y a traición. Pudo matarle allí mismo, pero prefirió sepultarlo vivo, en una ataúd que enterró en los alrededores de la mansión de los Kravinoff. Poco después, el propio Kraven patrullaba Nueva York disfrazado de Spider-Man, impartiendo una forma particular de justicia, y ensañán-

dose con el pobre Alimaña. Mary Jane tuvo ocasión de preocuparse sobremanera por la misteriosa desaparición de su marido, e interrogó a sus amigos Joe Robertson al respecto. Pasaron semanas sin tener noticias y hasta tuvo un fugaz encuentro con Kraven, ataviado con el traje negro de Spider-Man, que por supuesto no la reconocía. Cuando Spider-Man se separó de Kraven, no tenía muy claro qué descabellado plan urdía su rival: sólo una cosa le quedó muy clara, que su enemigo estaba trastornado o enajenado, hecho que se confirmó cuando el propio Kraven se suicidó poco después. Cuando Peter volvió a su casa, Mary Jane aún le esperaba para consolarle y darle refugio, y una pizca de cordura en un mundo de locos, pero también para ella se demostró un hecho capital: ser la mujer de un superhéroe se parece mucho a ser la esposa de un policía. Cualquier día podría ser el último, nunca se sabe si a la vuelta de la esquina le acecha la bala fatal que podría arrebatarle la vida y dejarla viuda.


Aún así, Mary Jane encaraba su matrimonio con devota fidelidad, aunque Spidey se ausentara del hogar durante jornadas y semanas enteras, aunque regresara hecho unos zorros, magullado y malherido. Aunque sus estados de ánimo fueran cambiantes, y dependieran de qué villano le retara ésa mañana. Aunque tuvieran dificultades para pagar el alquiler todos los meses, y se vieran forzados a desalojar un piso tras otro, a veces en condiciones modestas, cuando no declaradamente miserables. Aunque tuvieran que hospedarse en la casa de May Parker, convertida en residencia. Aunque muchas veces tuviera que renunciar a ofertas muy jugosas en el negocio de la moda, el cine y la televisión, zancadilleando su carrera de modelo y actriz. Aunque viese cómo alrededor suyo, otros matrimonios se desmoronaban o acababan de la forma más trágica, como el de Harry y Liz. Mary Jane permaneció fiel al juramento de fidelidad, en las circunstancias más adversas que concibieran los guionistas.

plicados sintéticos de sus padres fallecidos, sólo para verlos morir por segunda vez. El lanzarredes quedó tan traumado que durante un tiempo se negó a ser Peter Parker ("Peter Parker No More!") y sólo quería ser un arácnido encerrado en su caparazón de telaraña.

También tuvo ocasiones de probar su propia madurez, como cuando recibieron la visita de su sobrina Kristy Watson, ésa pelirroja preadolescente con trenzas a lo Pippy Langström que también quería ser modelo y se enamoró de Peter en secreto. Cuando Kristy sufrió los rigores de la anorexia, Mary Jane estuvo allí para apoyarla, y para ayudarla a levantarse. De hecho, un fenómeno curioso ocurría en presencia de la simpática Kristy: por primera vez se sugería la idea de que Peter y Mary Jane podían tener una hija, aunque se tratara de una hija adoptiva en éste caso. El sensible y acomplejado en muchos aspectos Peter Parker, encontraba su vocación velando de una niña que le recordaba la niñez de Mary Jane. Nuestra pelirroja también tuvo que hacer frente a varios pretendientes o acosadores: el actor Jason Jerome, compañero suyo en el reparto de "Secret Hospital" (la serie de televisión en la que trabajaba MJ desempeñando un papel de reparto), o el millonario Jonathan Caesar, se creyeron con derecho a cortejar o molestar a Mary Jane. Sufrió los intentos de chantaje de Nickie Katzemberg, y padeció tal estado de ansiedad acumulativa que se aficionó a fumar cigarrillos. Pero no sólo tuvo la fuerza de voluntad para dejar el mal hábito del tabaco, sino que nunca culpó a Peter por no acompañarla a bailar, al cine, a cenar o hacer viajes, todas las cosas normales que hacen las demás parejas. Se convirtió en una segunda hija adoptiva para May Parker, y atendió su sabio consejo que evitó que posara como modelo de lencería (quién sabe qué eufemismo enmascara la idea), y guardando celosamente el incómodo secreto de Peter Parker. Tuvo que soportar las amenazas de Eddie Brock (Veneno), el único villano que conocía la identidad secreta de Spider-Man en los primeros 90, y tuvo que aguantar además el descenso a los infiernos de Peter Parker, cuando el Camaleón creó du-

Vivió de primera mano la terrible Saga del Clon de mediados y finales de los 90, asumiendo sin rechistar que su marido era un duplicado del chico del que se enamoró: aquél que vio salir de la casita de Forest Hills disfrazado de hombre-araña, aquél que vio sufrir el día después de morirse Gwen Stacy, aquél que aceptó finalmente lo importante que era MJ para su vida. Durante años, Mary Jane creyó que Peter era el clon de Miles Warren, como el mismo Peter lo pensaba de sí mismo, por culpa del maquiavélico plan del Chacal. Pero no sólo eso, sino que le anunció su embarazo en el momento decisivo, comunicándole que no hay otra persona en el mundo comparable a Peter Parker, que merezca engendrar la semilla de sus hijos en su vientre. No solamente eso, sino que atravesaron juntos el tormentoso embarazo, durante los nueve meses de gestación, dando a luz en la sala de maternidad de un hospital neoyorquino, en un parto que desembocó en una niña no nacida, que a todas luces se sospechaba que fue raptada por alguno de sus villanos en la sombra.


Mary Jane se retiró junto a su marido, para vivir una segunda vida lejos de Manhattan, mientras el bueno de Ben Reilly ejercía como Spider-Man, y luego volvió a New York cuando Norman Osborn, el mismísimo Norman Osborn, regresó de entre los muertos para dirigir Oscorp y el Daily Bugle: el villano más peligroso de Spider-Man, que conoce su alter-ego, y que cuenta en su currículum con el despreciable honor de haber matado teóricamente a su primera novia formal. Mary Jane volvió a matricularse en la universidad Empire State para completar sus estudios, en medio de una mala época profesional, cuando se le cerraban las puertas de todas las agencias de modelos de Manhattan, y no la seleccionaban en ninguno de los castings a los que se presentaba en reiteradas ocasiones. En vez de deprimirse por ver truncada su carrera y su vida laboral, MJ sacó fuerzas de flaqueza y volvió a la UES para obtener un diploma de estudios, mientras todo a su alrededor se tambaleaba. Decidió probar fortuna en Off-Broadway, consiguiendo algunos prometedores papeles en la escena teatral neoyorquina, demostrando a sus directores que no sólo sabía interpretar personajes de culebrón. Se instaló junto a Peter y May Parker en la Torre de los Vengadores, e incluso aguantó las insinuaciones de Lobezno, obsesionado con las chicas pelirrojas. Aguantó las peripecias de Spider-Man cuando creía que protagonizaba sus últimos días, enfrentándose a los cambios a nivel metabólico que atravesó su marido, primero al borde de la muerte, y más tarde como un insecto que sale del capullo. Le apoyó en todo momento, cuando un crédulo Peter Parker deslumbrado por Tony Stark, reveló su identidad secreta ante las cámaras de televisión de todo el mundo, para promocionar el Acta de Registro Superhumano... y el resto es historia reciente.

tos como una pareja normal. Haber estado encerrada en un zulo durante meses, a merced de un secuestrador común, la convencieron de que no solamente era lo mejor para ella, para su integridad y salud física, sino que también era lo más conveniente para Peter, no tener que preocuparse de si su mujer vivía en peligro constante, por culpa de sus numerosos enemigos y conspiradores. Peter tuvo que acostumbrarse a la separación amistosa, afrontando un empleo como profesor de ciencias en el instituto Midtown del mismo barrio donde se crió, y viendo desde la distancia cómo su esposa triunfaba en Hollywood, la Meca del Cine. Muchos galanes irían tras sus faldas en ésa época, pero Mary Jane seguía siendo fiel a Peter, hasta en pleno paréntesis matrimonial, cuando su relación pasaba por una separación. Hasta que Mary Jane no superase el recuerdo de su secuestro, hasta que no dialogasen como personas civilizadas ella y su marido, hasta que no quedasen aclarados los asuntos entre Peter y MJ, nuestra pelirroja escultural no cedió nunca a las insinuaciones de ningún actor o manager de Los Ángeles. Y haberlos, haylos a patadas.

Dos hechos de crucial significado sucedieron en mitad de aquél matrimonio de pesadilla: mientras volaba en un avión de pasajeros, fue secuestrada por un villano obsesionado con poseerla. El avión explotó en pleno vuelo, y durante mucho tiempo creímos que MJ había muerto víctima del accidente aéreo. Nadie salvo Spider-Man creía por un sólo instante, que su esposa hubiera muerto en realidad, aunque todos sus allegados trataba de convencerlo de lo contrario, y mentalizarle de su duelo. Spidey se mantuvo durante larguísimos meses, obsesionado con la mera idea de que MJ estaba en algún sitio en peligro de muerte, y no de detuvo hasta dar con su paradero. Una vez liberada, cuando todos los lectores creíamos que Peter y Mary Jane volverían juntos, leímos un tebeo demoledor, donde Mary Jane decía 'BASTA' y optaba por salir del escenario por decisión propia. Aunque su amor por Peter seguía siendo el mismo que al principio de conocerse, parecía evidente que no podían vivir jun-

Peter y Mary Jane se reencontraron por casualidad en un aeropuerto, en un maravilloso número en el que se ponían todas las cartas sobre la mesa, mientras el esfor-


zado lanzarredes peleaba contra el mismísimo Dr Muerte, interrumpiendo la conversación cada dos por tres para frenar al dictador homicida. El diálogo que escribió J.M. Straczynski y que dibujara magistralmente el genial John Romita Jr. retrataba las dificultades de Peter Parker para convencer a su esposa, disculparse y justificarse, a la vez que le declaraba su amor una vez más, como si fuera la primera vez:

MJ por doquier, cada vez más protagonista de títulos y cabeceras con su nombre. En primer lugar, Mark Millar nos relataba en la Limited Series del sello Epic titulada Trouble, cómo una jovencita May Parker tiene más de un paralelo con la pelirroja que se convertirá en su ahijada. Misma actitud, mismo look, trayectorias simétricas.

"Hago todas esas cosas porque tú crees en mí. Porque me has dado la fuerza y la voluntad para hacerlas. Todo es más fácil cuando estás y más difícil cuando no estás. Sin tí, nada funciona como debe. Pero cuando sé que estás ahí, en mi vida, siento como si pudiera hacer cualquier cosa, MJ. Cualquier cosa." "Cuando me fui... cuando me marché... fue porque me sentía tan fuera de tu vida, que no podía hacer nada por ayudarte, no podía formar parte de lo que haces, y tú te desenvolvías tan bien que... pensé que no me necesitabas, Peter. Eso es todo lo que quería saber, eso es todo lo que necesitaba oír. Que me necesitabas, que... Tenía tanto miedo de que ya no me necesitaras." "Te necesito. Te quiero, MJ. Te necesito. Sin ti no soy nada. Vuelve a casa. Vuelve conmigo." Peter y Mary Jane, con lágrimas en los ojos, se abrazaban por primera vez en muchos meses. Peter temblaba, los ojos abiertos de par en par, todavía con miedo de perderla en otra ocasión. Mary Jane no tenía más opciones: era imposible dejar de amar a Peter Parker. Ningún villano del Universo Marvel podría derrotarles jamás si permanecían unidos. Spider-Man y Mary Jane son el mejor Marvel Team-Up jamás escrito. De hecho, si consideramos a Spider-Man el emblema de Marvel Comics, el honor y privilegio de ser el personaje femenino central de toda su cosmogonía, recaen efectivamente en la única Gran Dama oficial de la Casa de las Ideas. Mary Jane Watson-Parker se sitúa de tal modo, por encima de She-Hulk, Jean Grey, la Viuda Negra, Elektra Natchios, Wanda Maximoff, Betty Banner-Ross, Ororo Munroe, Carol Danvers, Moira MacTaggert, Janet Van Dyne, Karen Page, Pájaro Cantor, Colleen Wing, Misty Knight, Mariko Yashida, Sharon Carter, Yocasta, Medusa y la inovidable Gwen Stacy. Y además, lo hace sin superpoderes.

En las páginas del proyecto autoral de Tom DeFalco y Steve Oliff, la serie Spider-Girl que se ha convertido en un refugio para los lectores más vetustos, nos muestra cómo el matrimonio Watson-Parker del futuro cercano, ha superado todas las dificultades y se ha establecido en Forest Hills, permitiendo que su hija Mayday ParkerWatson emule a su papaíto con el disfraz de Ben Reilly.

Mary Jane en Marvel Comics

El enciclopédico Kurt Busiek jugó a ampliar la retrocontinuidad de Amazing Spider-Man, guionizando la colección Untold Tales of Spider-Man, donde hallábamos escenas extendidas de la juventud de Mary Jane.

Resulta como mínimo curioso, que en una década como la que nos ha deparado el inicio del siglo XXI, mientras los editores responsable de Amazing Spider-Man y Marvel Comics declaraban en público que Mary Jane Watson constituía un lastre argumental para el arácnido, los fans de todo el mundo han disfrutado de las aventura de

Por su parte, el controvertido Brian Michael Bendis pilotaba la serie Ultimate Spider-Man primero con la compañía del ilustre Mark Bagley (quien rompió todos los récords de permanencia en una serie del trepamuros) luego con Stuart Immonen y ahora mismo con nuestro compatriota David LaFuente, mostrándonos cómo habría


sido la pubertad de nuestros héroes de haberse conocido en el instituto, viviendo un romance mucho más temprano y adaptado a los tiempos actuales.

mo compañero de laboratorio y magnético misterio para nuestra chica. Y luego, naturalmente, tenemos la maravillosa trilogía cinematográfica de Sam Raimi, que muchas veces ha sido criticada sobretodo por su tercera entrega, pero que bien examinadas resultan inmejorables en su conjunto. El reparto principal lo protagonizaban Tobey Maguire y Kirsten Dunst, la actriz que ya nos deslumbró con sus interpretaciones en Entrevista con el Vampiro, Las Vírgenes Suicidas, Elizabethtown o Marie Atoinette, a las órdenes de realizadores de la talla de Neil Jordan, Cameron Crowe o Sofia Coppola. Kirsten Dunst encarnaba el papel de 'chica en apuros' pero no solamente eso: según la visión acertada de Sam Raimi, Mary Jane ya es el amor platónico de Peter Parker desde que iban a la guardería, y se ha convertido en algo así como su musa inalcanzable. Por eso, cuando va en pos de dinero rápido nada más adquirir los poderes arácnidos, lo hace para comprarse un coche con el que competir con Flash Thomson por el afecto de la chica. Mary Jane, por su parte, aquí prefiere ser actriz de Broadway a ser supermodelo, lo que también es más coherente con su espíritu emprendedor y juzga el panorama actual de las fashion magazines.

La serie Spider-Man Loves Mary Jane, enfocada a un público adolescente teóricamente, representaba una fresca lectura, por contraste al actual Amazing. Con un estilo 'amerimanga' y referencias al mundo contemporáneo, ésta serie tenía la virtud de ser totalmente respetuosa y fidedigna con el background del trepamuros, mostrándonos en lado amable de Mary Jane, quien usando una licencia artística totalmente disculpable, se establece como amiga inseparable de Liz Allen, y no tan enamorada de Peter Parker en un principio, aunque gestándose la atracción con tremendas reminiscencias del clásico ASM. En los últimos tiempos, el brillante autor de cómics independientes Terry Moore fichó por Marvel para escribir Runaways y SM Loves MJ. Su trabajo precedente en Stragers In Paradise, le hace digno merecedor del título a uno de los mejores conocedores del espíritu femenino, y así nos lo demuestra en ésta serie que se ha convertido en una pequeña joya. La escritora de best-sellers juveniles Judith O´Brien emprendió una serie de novelas protagonizadas por Mary Jane, también incorporada al escenario del instituto Midtown de Queens, con un ensimismado Peter Parker co-

Mary Jane se plantea una relación con Harry Osborn más en serio de lo que lo hacía en los cómics, conjugándose un nuevo elemento de rivalidad entre amigos que


estaba prácticamente ausente en tiempos de Stan Lee, dada la presencia de Gwen Stacy. Sin embargo, los profesionales y encomiables guionistas de la franquicia arácnida, entre los que se cuenta el ganador de un Premio Pulitzer Michael Chabon (por su novela Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay, que desde aquí os recomiendo encarecidamente), decidieron prescindir de Gwen Stacy para darle prioridad a Mary Jane Watson, dándose cuenta de que no tiene rival en el corazón de nuestro héroe.

on, que resultó ganador del Premio Eisner 2008 en la categoría de Best Issue Award (or One-Shot), donde Meter y Mary Jane disfrutaban de una última cita maravillosa, en lo alto del Empire State Building.

La pareja formada por Maguire y Dunst tenía química en pantalla, siendo la trilogía Spider-Man una historia de amor en esencia. Si bien el argumento estaba comprimido, era muy respetuoso con los personajes avalados por Stan Lee, y alguna de sus secuencias bien podrían pertenecer a alguno de sus cómics, siendo al mismo tiempo novedosas y originales. Es muy difícil superar el modelo impuesto por Sam Raimi, aunque el reset cinematográfico The Amazin Spider-Man de Mark Webb lo consigue. No en balde se trata del mismo director de 500 Days Of Summer, muy recomendable para fans de Spidey también, donde la actriz Zooey Descnannel nos recordaba sobremanera a la pelirroja chispeante.

Es de justicia reseñar cumplidamente el episodio dibujado por el español Salvador Larroca, que fue Sensacional Spider-Man Annual #1 USA con guiones de Matt Fracti-

Ahora, cuando me correspondería comentar la estrategia editorial capitaneada por Joe Quesada como Editor-InChief de Marvel, y Steve Wacker como coordinador de Amazing Spider-Man en la actualidad, sólo me queda pasarle el testigo a mi compañero Daniel Gavilán, quien se encarga de hacer los resúmenes de ASM en todas las sagas oficiales. La maniobra que comenzó en One More Day, y tuvo sus consecuencias en Brand New Day, introducía al personaje de Mephisto, némesis mortal del Universo Marvel (que se lo digan a Victor Von Muerte o Silver Surfer), para ofrecerles un pacto maquiavélico a Peter y Maty Jane, para salvar la vida de May Parker a cambio. En el transcurso de aquél arco argumental, Mephisto exigía lo más preciado para ellos, el símbolo de su amor eterno: su matrimonio. Para ello, no duda en manipular los acontecimientos de ASM Annual #17 y anular el día de la boda en un ejercicio de libérrima retrocontinuidad, que como mínimo, resulta inusitado en Marvel. Lo que hemos venido leyendo los años recientes en las páginas de Amazing Spider-Man podría interpretarse como un apoteósico What If integrado en la Tierra-


616 y sentando unos precedentes monstruosos para la estabilidad del Universo Marvel fundacional. Joe Quesada planea ejecutar una trilogía, cuya segunda parte hemos leído en el arco One Moment In Time, que cierra el círculo de la paradoja temporal fruto de Mephisto. Sin embargo, el guionista Dan Slott nos trajo de vuelta a Mary Jane como secundario habitual, a partir del antológico ASM #600 USA, haciéndonos un guiño muy prometedor a todos los fans.

nada menos que en ASM #274. Luego entonces, hay lugar para la esperanza, cuando ya sólo les queda una cosa por demostrar a Peter Parker y Mary Jane: que su amor es verdaderamente indestructible.

Anexo - No te quedes sin esos tebeos, hombre Al mismo tiempo que seguimos las peripecias del trepamuros en Amazing Spider-Man, conviene que buceemos en el pasado para encontrar dos ilustres antecedentes que sientan una base de jurisprudencia para OMD y las maquinaciones de Mephisto. El primero de ellos, es localizable en ASM #274, un crossover con el evento Secret Wars donde Mephisto y Beyonder aspiraban a quebrantar el corazón de nuestro héroe. El segundo, y tal vez más relevante, lo tenemos fuera de Amazing SpiderMan, en las paginas de The Incredible Hulk #418, que nos mostraba la boda de Rick Jones y Marlo Chandler (dicen que las pelirrojas traen mala suerte), donde Mephisto se persona para corromper a Marlo y ofrecerla un trato de similares características. Mientras que hay algunos personajes que nunca han logrado deshacer un pacto con el demonio, como el atormentado Victor Von Muerte peleando por el alma de su difunta madre, otros en cambio han logrado derrotarlo en seguida, caso de nuestro amigo y vecino, nada más y

Para disfrutar de la saga de Spider-Man y su romance con Mary Jane Watson Parker basta con leerse Amazing Spider-Man #1 a 545 USA. Podéis localizar cómodamente dichos cómics si buscáis en primer lugar la Biblioteca Marvel: Spider-Man, seguida de las colecciones Spiderman de John Romita, Coleccionable Spiderman Vol.1 y 2 de forum, y las sucesivas series mensuales que han publicado en nuestro país las editoriales forum y Panini. Si no tenéis la posibilidad de adquirir dichos comics, es mucho más fácil que localicéis la Marvel Graphic-Novel Spider-Man: Parallel Lifes por Gerry Conway & Alex Saviuk, publicada en España en el volumen de la Colección Novelas Gráficas Marvel Nº 14 de forum, titulado evidentemente Spiderman: Vidas Paralelas, que resume a la perfección toda la biografía de Peter y MJ hasta los días cercanos a la boda histórica.


También recomiendo desde aquí una de las mejores colecciones Marvel del panorama actual: Ultimate Spider-Man, donde un guionista mucho más capacitado de lo que nos parece otras muchas ocasiones, llamado Brian Michael Bendis, desarrolla la saga del trepamuros bien lejos de la influencia del resto de la fraquicia arácnida, perteneciendo como es de cajón, a la línea Ultimate.

Stern, John Romita Jr., Jean Marc DeMatteis, Mike Zeck, Peter David, J.M. Straczynski y todos los demás Gracias especiales al blog 'El sitio de los True Believers', Sam Ruby, Peter Sanderson, Les Daniels, Tom DeFalco, Raúl López y todo el staff de Zona Negativa Anexo 2 - Enlaces externos Mary Jane Watson (wiki) Alternate Versions Of Mary Jane Watson (wiki) Marvel Universe Character Bios - Watson, Mary Jane The Marvel Chronology Project - Watson, Mary Jane Spiderfans.org- Characters: Mary Jane Watson Spider-Man Loves Mary Jane (download) Marvel Time: the sliding time scale, and why it cannot work Spidey Kicks Butt - Why did it Have to be you, MJ? IMDb - Mary Jane Watson (Character)

También recomiendo visionar por enésima vez las películas de Sam Raimi, para constatar que se trata de adaptaciones al cine absolutamente magistrales (sí, incluyendo la controvertida escena del baile). Aconsejaría ponerle un altar a Kirsten Dunst, y también al simpático Tobey Maguire, por haber sabido encarnar mejor que nadie unos personajes tan complejos como Peter y Mary Jane, mucho más profundos de lo que admite un primer enfoque, con tantísimas relecturas como caben en un modelo literario. Recomiendo, en última instancia, que no dejéis nunca de leer Amazing Spider-Man porque una de las 'reglas de oro' nunca escritas en el decálogo de cómo escribir un comic-book, figura bien grande en letras mayúsculas: "cambiarlo todo para que todo quede igual". De hecho, uno de los lemas preferidos del estadounidense reza "no cambies lo que no está roto" por lo que os aseguro que Mary Jane Watson volverá a robarle el corazón a nuestro amigo y vecino Spider-Man, una y cien mil veces más, las que sean necesarias para demostrar que Marvel Comics es la mejor editorial del mundo, y por qué. De momento, soñad con este video de Youtube que nos muestra una escena seleccionada de Spider-Man (Sam Raimi, 2002) –la cosa se pone verdaderamente emocionante a partir del min. 0:30 Agradecimientos Stan Lee, Steve Ditko, John Romita Sr, Gerry Conway, Len Wein, Ross Andru, Gil Kane, Bill Mantlo, Roger

SamRuby.com - Spiderverse: Mary Jane Watson IMDb - Kirsten Dunst Sobre los secundarios agotados de Spiderman, o "¿Por qué le tienes manía a Mary Jane?"


SPIDER-MAN LA SAGA DEL DUENDE  

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