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UN ESPACIO S PA PARA ENCONTRAR-SE NT E EN LA DIVERSIDAD D Realizado por

Este material fue realizado con el apoyo de

• Declarado de Interés Educativo y para la promoción y defensa de los Derechos Humanos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires por la Legislatura Porteña (108/2015). • Declarado de Interés por el Instituto Nacional contra la Discriminación (INADI).

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Gomel, Liora ¿Qué otros soy yo? : personas en primera persona . - 1a ed. - Capital Federal : el autor, 2015. 35 p. ; 21x15 cm. ISBN 978-987-33-7046-5 1. Diversidad. 2. Inclusión. I. Título CDD 306

Fecha de catalogación: 13/03/2015

Coordinación del proyecto. Liora Gomel Producción de relatos. Ariel Dorfman, Florencia Fisch y Liora Gomel Textos. Violeta, Jonatan, Anush, Santiago, Carolina, Alan, Luciana y Liora Revisión de textos. Mercedes Monjaime y Aguiar, Laura Cherkoff, Emilia Faur, Damián Kesler, Marina Gomel y Beiatriz, Florencia Fisch, Ariel Korin y Ariel Dorfman Ilustraciones. Marina Friszman Diseño gráfico. Tamara Goldenberg Agradecemos a tod@s l@s que incluyeron sus palabras, experiencias y reflexiones para que este cuadernillo sea más plural. También agradecemos muy especialmente a la Subsecretaría de Juventud del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación por ayudarnos a que este cuadernillo suceda. (*) La comisión directiva de la Fundación está compuesta por: Liora Gomel (presidenta). Baruj Zaidenknop (vicepresidente). Leonor Cohen (secretaria). Pascual Grunfeld (tesorero). Roberto Moldavsky (vocal). El equipo de la Fundación está compuesto por: Ariel Dorfman, Florencia Fisch, Ariel Korin, Gabriela Schnook, Leandro Langenuer, Tomás Kobrinsky y Damián Kessler.


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Para Guilit, Julia, Dante, Emilia, Emmanuel, Micaela, Gabriel y l@s que están por venir, con la esperanza de que les dejemos un mundo como el que estamos soñando ahora. Para el equipo y l@s voluntari@s de la Fundación: l@s que hacen el verdadero trabajo de tejer redes y posibilidades, inclusiones y encuentros.


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ÍNDICE Presentación

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Mapugallecoya

10-11 12-15

Con J y sin H Kljvor anunner, clqavor anovnnyr (nombres propios)

16-18

Inocente

19-23

Escenarios de militancia

24-28

Entre ser y estar

29-34

¿El? Conejo blanco

35-37

Fraseario

40-41

Tu propio relato en primera persona

42-43


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PRESENTACIÓN ¿Introducción? Este cuadernillo tuvo varias introducciones. La primera explicaba en detalle por qué quisimos crear este material. La segunda se enfocaba en las razones para elegir los relatos que aquí se incluyen. En el medio, incluíamos aclaraciones vinculadas con el lenguaje inclusivo y retomábamos algunas ideas de los relatos. También nos hacíamos muchas preguntas. Pero ninguna de estas opciones nos terminó de cerrar, porque ninguna abría; y la idea original de este cuadernillo era proponer un espacio en el que pudieran leerse perspectivas diversas, algunas más conocidas que otras. Entonces, cualquier aclaración o anticipación que hiciéramos iba a condicionar las futuras lecturas de esas ideas y experiencias. De esa manera, el objetivo inicial del cuadernillo no se iba a cumplir. Por eso, esta introducción intenta no condicionar tu lectura. Esperamos haberlo logrado. Un altavoz La primera vez que pensamos en este cuadernillo nos imaginamos algo poético, inspirador: personas que les contaban a otras personas cómo les cambió la vida empezar a militar. Pensamos que eso era lo que había que transmitir. Pensamos que eso era lo que queríamos transmitir. Pero a lo largo de las semanas que nos llevó construir este cuadernillo pasaron muchas cosas, y esa imagen idílica de la militancia se transformó en algo más real, más consistente, más militante. Y los relatos en primera persona fueron tejiendo una trama más íntima y más pública a la vez; y se abrieron más puertas y ventanas, nuevas bases para promover más encuentros en la diversidad. En estas páginas quisimos crear un altavoz para que estas ideas y experiencias, estas luchas y reivindicaciones lleguen un poco más lejos. ¿Por qué estas personas y no otras? Porque durante mucho tiempo se las escondió, persiguió o silenció. Y porque aún hoy hay quienes l@s prefieren hablando bajito. Porque la diversidad es infinita, pero hay que empezar por algún lado; y porque lo que tienen para decir es interesante, porque sus palabras promueven la inclusión y la diversidad, y porque sus ideas invitan a pensarse a un@ mism@ y a nuestros modos de relacionarnos con l@s otr@s, de ser nosotr@s.


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7 personas En este cuadernillo hay 7 personas que eligieron presentarse en primera persona para abrir un diálogo con quienes lean sus ideas y experiencias. Son personas que se reconocen como integrantes de diversos colectivos: una persona que forma parte de los pueblos originarios; una persona que forma parte del pueblo judío; una persona gay; una persona que forma parte del pueblo armenio; una persona liberada-que estuvo privada de su libertad; una persona mujer; una persona ciega y una persona usuaria de los servicios de salud mental. Son personas que militan o hacen algo para que “las cosas” estén mejor, porque hay cosas que andan mal (injusticias, desigualdades, exclusiones) y otras que pueden mejorar. Son personas que creen que es posible hacer la diferencia, o al menos una diferencia... Personas que hacen algo al respecto, porque el deseo de mejorar el mundo es más humano que la inercia. Con sus relatos, nos recuerdan que el ejercicio de contarse a un@ mism@ es también un ejercicio de derechos, porque nadie puede hablar por vos como vos lo harías: tu voz, tu perspectiva, tus experiencias toman fuerza para decir lo que sentís, lo que necesitás, lo que pensás; para defenderte; para encontrarte con otras personas con el orgullo de ser quién sos y el respeto por quiénes son ellos. En definitiva, se trata de ser dueñ@s de nuestra propia voz, de hacer algo para que nadie nos cuente otra historia que la que somos capaces de construir(nos).

Mediaciones Antes de leer los relatos, es importante que te contemos que atravesaron algunas mediaciones: acomodamos algunos párrafos para que se entiendan mejor, pusimos títulos y subtítulos y, en algunos casos, tuvimos que recortarlos porque había mucho para decir pero no teníamos el espacio suficiente para hacerlo. También destacamos algunas frases que nos resultaron interesantes o nos invitaron a hacernos preguntas. En todos los casos, los protagonistas aprobaron estos pequeños ajustes y en algunos casos, agregaron o sacaron cosas de las versiones originales. Algunos relatos fueron escritos por sus propi@s autor@s, otros son el resultado de una entrevista. Seguimos participando en la búsqueda de una buena manera para respetar la diversidad y visibilizar la exclusión lingüística (que luego se traduce en otro tipo de violencias). Mientras tanto, usamos @ para indicar cuando la palabra se aplica a todo el género humano, sin distinciones. Además, anteponemos la palabra persona a la denominación de cada colectivo, porque lo importante es que antes de cada atributo, asignado o autoasignado, hay una persona que es igual, porque es diferente. En el caso de los relatos, respetamos la forma de hablar de cada persona, por eso no realizamos modificaciones vinculadas con el lenguaje respetuoso de la diversidad.


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¡Gracias! Desde la Fundación Encontrarse en la Diversidad queremos agradecerle a Violeta, Jonatan, Anush, Santiago, Luciana, Alan y Carolina por sumarse a este espacio. Con algunas de sus ideas estamos de acuerdo, con otras no, pero de esto se trata el espíritu de este cuadernillo: aunque no estemos de acuerdo, si nos encontramos con respeto podemos aprender el un@ del otr@ y crecer junt@s. También queremos agradecerle a Carolina por su revisión para que este cuadernillo pueda ser leído por los software lectores de pantalla para personas con visión reducida o ciegas. Y a todos los que leyeron el cuadernillo y aportaron sus perspectivas para enriquecerlo. Por último, pero no menos importante, queremos agradecerte a vos por aceptar este nuevo desafío de encontrarse en la diversidad.


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Esto es un separador, como en la radio. La idea es que esta imagen te permita reflexionar sobre la diversidad y la inclusión social.

Inclusión es asumir que hay lugar para todas las personas, que nadie tiene derecho a dejarte afuera de tu propia vida, que nadie está por encima por encima o por debajo de nadie, de nadie, que tod@s somos valios@s; y que si alguien se queda “afuera”, el juego está mal planteado y vale la pena hacer algo para cambiarlo. Si te excluyen, vulneran tus derechos.


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Ilustraci贸n: Marina Friszman


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MAPUGALLECOYA Violeta Me llamo Violeta Amaru, tengo 16 años, vivo en Humahuaca-Jujuy. Una definición graciosa sobre mi identidad (o lo que soy) que inventé hace mucho, cuando era chiquita, es Mapugallecoya, porque por parte de mi mamá tengo sangre mapuche, por parte de mi abuelo paterno hay sangre gallega (GaliciaEspaña) y por parte de mi abuela paterna, coyas. Así que soy el resultado de una mezcla de culturas. ¿Si siempre fui la misma? No y sí. Hay cosas que en mí nunca cambiaron y estoy feliz con ellas, que me gustaría que no cambien; pero hay cosas en las que voy transformándome, y creo que es por los conocimientos que voy adquiriendo con el tiempo: cuando aprendo algo tengo otra herramienta para poder ver el mundo, eso hace que mi forma de ser cambie. Si uno sabe quién es… Me parece que la identidad abre las puertas a la diversidad si uno sabe quién es, de dónde viene, y lo acepta y está convencido de sus creencias y puede, del mismo modo, aceptar que hay más de un millón de personas más, diferentes, parecidas; habiendo respeto y aceptación mutua se abrirían las puertas a la diversidad. Pero si uno no sabe quién es ni acepta a los demás, no va a poder ni entender quién es ni va a poder conocer las culturas, las costumbres de los demás. Kichwa runa (Quechua) El único idioma que yo sé hablar es el castellano, pero uso palabras en quechua, por ejemplo, porque mi abuela las usa (pero ella tampoco sabe hablar ningún idioma además del castellano). Por ejemplo, wawa (bebé), chascoso (despeinado) o chichipío, que significa pájaro, pero mi abuela me lo decía como para decirme pichón o, en términos humanos, bebé o chiquita.

Autorretrato


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En todas las situaciones de la vida La vida pública y la privada no se articulan, son la misma cosa. Me parece que uno es la misma persona y tiene que mantener sus ideales en todas las situaciones de la vida. Mi familia siempre me acompañó en esta lucha, porque ellos también están interesados en los temas indígenas. La diferencia entre los adultos y los jóvenes, para mí, radica en los ideales, las negaciones y la tolerancia. Creo mucho en nosotros como juventud, ya que no tenemos arraigados algunos prejuicios y podemos tener ideas más innovadoras. Mutuo No sé si verdaderamente estoy militando. A mí me falta mucho todavía. Militante es una palabra que me queda grande, es algo que me gustaría ser. Admiro mucho a la directora de mi organización y a las mujeres que la conforman. Las conozco desde bebé, son gente que lucha por los derechos de los pueblos originarios desde que tengo memoria, y yo no creo que se me pueda comparar con alguna de ellas todavía. La lucha es por la libertad, el reconocimiento y el cumplimiento de los derechos de los pueblos originarios de América. No es algo fácil, hay cosas que son prácticamente imposibles, sobre todo con el tema de la discriminación: no es fácil cambiarle el pensamiento a las personas y sacar esos estigmas de la sociedad, pero por suerte a veces tenemos algunas recompensas, por ejemplo: se pudo sacar del aire un programa de televisión que estigmatizaba a la mujer originaria (Coya o Aimará), llamado “La paisana Jacinta”. Participar de esto me puso muy contenta, me parece que es un logro. Falta mucho, pero principalmente el reconocimiento de nuestros orígenes y la aceptación de los demás. Si pudiéramos lograr el respeto mutuo, sería un gran logro.


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Con J y sin H Jonatan La pregunta “¿Quién sos?” te acompaña toda la vida. Si hoy tengo que decir quién soy, mi nombre es Jony, Jonatan con J y sin H, que para mí es muy importante. Cuando era chiquito, la señorita me lo hizo escribir con Y (Yonatán), y desde ese momento tengo algo muy particular con la educación. No siempre fui el mismo. Hubo una evolución y una construcción. Creo que tengo un recorrido muy afortunado por haberme podido construir a mí mismo. También hay un poco de suerte. Soy adoptado y me enteré a los 22/23. Y tuve que ver cómo jugó esa información nueva en la conformación de mi identidad. Mis papás me dieron todas las herramientas para elegir lo que yo quería ser. Y así entendí que estaba en mí construir mi identidad. Elegí ser judío. Soy gay. Soy educador y soy un apasionado. También elegí una profesión (el año que viene me recibo de médico). Ese soy yo, básicamente. Expresar(me) Me ayudaron mucho mis amigos y mis viejos, pero sobre todo la gente que me permitió expresarme. Ese era mi miedo: cuando tuve que decirle a mis viejos “quiero ser judío”, rompí con todas las tradiciones de la familia, que es media católica. Pero para mí, el judaísmo y yo somos dos amores que se encontraron. ¡Era esto!: el humanismo judío es lo que quiero para mí. Ama, que entonces dios sonríe Yo no sabía lo que eran los judíos. Entré a la escuela técnica ORT porque quería ser analista de sistemas. Cuando elegí la escuela pensé “Hebreo, me lo tendré que bancar”. Pero antes de entrar les dije a mis viejos “no quiero ir, porque son cerrados, no voy a entender nada”… Después, empecé a encontrarle un gustito al hebreo, a la historia y a los valores. Yo iba entendiendo que el judaísmo tiene una posición muy


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Autorretrato

transformadora con eso de vivir en sociedad, y que el hincapié no está puesto en la relación con dios sino con los hombres. Una vez me dijeron que para el judaísmo no es “sonríe, que dios te ama” sino “ama, que entonces dios sonríe”. Esa necesaria conexión con el otro ¡Yo, el outsider1, el pibito de Caseros que venía a la ORT y le explicaba las materias judaicas a sus compañeros judíos! Así descubrí esta locura particular: el judaísmo y la educación son cosas muy pegadas. El judaísmo es el pueblo del libro, amor por el estudio, amor por el conocimiento que se usa para transformar. No es que te lo quedás para vos, es esa necesaria conexión con el otro, lo que (Martín) Buber llamaba el “yo-tu”. El judaísmo se vive en comunidad. No podés estar en una isla desierta y ser judío, necesitas a otros para vivenciarlo.

1. El que viene de afuera, el extranjero.

El diálogo (inter)religioso Aunque no lo hables, el hebreo tiene algo de la cultura y de la tradición que se pone en juego en el lenguaje. Como colectividad, como minoría, uno tiene ciertas palabras que no son del hebreo pero que son dialécticas o slang particular, como que knishe 2 de papa no hay otra forma de decirlo, es knishe de papa. Y está bueno, porque eso también abre. A mí me pasa mucho en el hospital, con mis compañeros que no son judíos: vienen las festividades, ya saben qué es la matzá3 o qué es Pesaj4, y se esfuerzan mucho para aprender ese lenguaje y poder integrarse. Y me encanta que a una compañera que es católica le compro los imanes cuando ella va a peregrinar a Luján y ella me dice jag sameaj cuando hay alguna festividad, y podemos pensar juntos el diálogo interreligioso.

2. Es una especie de empanada. 3. Pan ázimo que se come en las Pascuas judías. 4. Nombre en hebreo de las Pascuas judías.


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Los matices entre lo público y lo privado De a poco, uno va borrando los matices entre lo público y lo privado. Lo privado tiene más que ver con lo ritual: como no soy de vientre judío, sino porque yo lo elegí, también tuve mis luchas contra los dogmas religiosos que me exigían una conversión formal. Ahora me defino como que estoy en proceso real de conversión. Muchas veces el cuestionamiento viene de la propia comunidad judía y no del afuera. Es como que la reivindicación se tiene que dar más hacia adentro. Eso es muy de lo privado: cómo cada uno se define como judío. Pero hacia lo público, es la lucha porque esas definiciones sean respetadas. Creo que cada uno puede sentirse judío de la manera que quiera, pero tiene que haber una praxis: el sentimiento tiene que estar acompañado de una práctica. Después, uno puede ser educador, respetar rituales u otras de las diversas maneras de vivir el judaísmo; pero tiene que estar acompañado de algo, de estudio o algo. A mí también me costó entenderlo, me siento judío pero con el sentimiento estaría muy solo, y la práctica es necesariamente con otros, eso es lo que da un clic distinto. El judaísmo es vivencia. Estructuras mentales A mí no me pasa porque soy abierto en todos lados, pero a veces pensás ¿Cuándo es el momento de revelar tu identidad? Todavía en esta sociedad es difícil romper con ciertas estructuras, y eso genera incomodidades. Cuando estuve haciendo la rotación de Infectología en el Muñiz, en el pabellón de HIV-Sida, vino una travesti y la doctora la llamaba por su nombre de varón. Fue muy chocante ver que hay ámbitos donde todavía no se aplican los cambios. La doctora no tiene la culpa de haber nacido con esas estructuras mentales; además, estudió 7 años una carrera y en ningún momento de la carrera la prepararon para tratar a pacientes diversos: ¿cómo quiere llamarse, cómo debe ser tratado? El cambio no viene en un frasco grande sino en muchos frascos chiquitos Los jóvenes no tenemos miedo (o tenemos menos miedo). Siempre hay miedos. El mayor desde la diversidad es la discriminación al que es distinto, al que no cumple con la norma de lo normal. El prejuicio. Ser abiertamente judío y gay en un trabajo todavía genera miedos al qué dirán. Por suerte, yo no tengo ese miedo y llevo mi identidad como estandarte. El cambio no viene en un frasco grande sino en muchos frascos chiquitos. Abrirse a la diversidad A veces, cuando uno sale del closet, automáticamente pone en el closet a otros. Y ellos, después, también tienen que contar a otros que su hijo es judío y es gay. Entonces, ser súper abierto te abre las puertas a vos, pero sin darte cuenta le cerrás un poco los caminos a otros. La identidad abre puertas a la diversidad. Hay luchas que se entrelazan. Soy militante porque no tengo miedos relacionados con mis identidades.


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Reemplazamos el miedo por el dialogo Era muy chiquito, tenía 15 y ya estaba en el proceso de construir mi identidad judía. Estaba de vacaciones con un amigo y conocimos a unos chicos que nos preguntaron si éramos judíos. Yo dije que sí y ellos dijeron “no entiendo cómo se reproducen ¿no es que se la cortan?”5 Cuando sos chico, hay cosas que no entendés, como que te cortan solo el prepucio y que no tiene nada que ver con poder tener hijos.

5. Se refiere a la circuncisión, un rito judío.”

Cuando le pedís a alguien que dibuje a un judío, la imagen que se les viene a la cabeza es alguien religioso, con sombrero negro; pero hay otras diversas maneras de ser judío. Yo como jamón, pero respeto otras cosas, como ir al templo. No hay escala de más o menos judío, pero sí de más o menos observante. Lo que sí, hay algo inherente a todos los que formamos parte de un pueblo y tenemos nuestra cultura y nuestra práctica religiosa, esto nos hace un colectivo. En la facu, siempre me junté con gente muy abierta, abierta al dialogo. Un compañero que milita en un partido político me preguntó si era sionista y yo dije que sí. Entonces me dijo “ah, apoyás la invasión israelí a palestina y que maten niños”. Y yo dije “no, claramente no”. El sionismo tiene muchas visiones, te puedo explicar de historia si queres. Y el armó una salita con sus compañeros, y pudimos tener un dialogo muy interesante y respetuoso sobre el conflicto y el sionismo. Reemplazamos el miedo por el diálogo. Pero si no te gusta como soy (como dice Osvaldo Bazán en su libro Y un día Nico se fue) cuando estás orgulloso de lo que los demás quieren que te avergüences, los dejas sin argumentos. Somos seres humanos Soy militante judío, sobre todo, porque me dedico a la educación. Educo por un judaísmo pluralista, porque se caigan los prejuicios del judaísmo como algo cerrado, sectario, y otros prejuicios horribles, como que los judíos son tacaños. Me dedico, principalmente, a algo que tiene que ver con la memoria: educación y pedagogía de la Shoá6, un evento emblemático desde el punto de vista de los valores, porque es un paradigma de cómo se intentó eliminar la diversidad. Al pueblo judío y a otras minorías. Desde ahí, uno enseña que cada uno puede expresarse de la manera que quiera. La lucha como colectivo judío se tiene que centrar también en la memoria de los atentados a la AMIA y la Embajada de Israel, para romper con lo que muchas veces se consideran hechos que se circunscriben solo a algo judío. Creo que la lucha de la comunidad no tiene que ser solo por la memoria, por esclarecer los atentados, porque haya justicia: también hay que luchar para que se entienda que esto pasó en Argentina y que detrás de nuestra religión o nuestra ciudadanía, todos somos seres humanos.

6. Término en hebreo para referirse a los crímenes de lesa humanidad perpetrados por el nazismo. Se usa para evitar la palabra “Holocausto”, que tiene una connotación de sacrificio.


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Kljvor anunner, clqavor anovnnyr (nombres propios) Me llamo Anush Dolmadjian (Anush es un nombre de origen armenio, que significa “dulce”), tengo 16 años y soy de origen armenio, pero creo que un “Quién sos?” va más allá del nombre, edad y origen. Siempre pensé que uno es lo que hace, lo que lo apasiona. En mi caso, hay cuatro cosas que forman parte de mi vida: (1) participo de la Unión Juventud Armenia, un espacio de formación en la identidad armenia y la lucha a favor de los Derechos Humanos, tanto en Armenia como en todo el mundo; (2) soy scout de la agrupación Ararat del club Unión General Armenia de Cultura Física (Homenetmen); (3) voy al colegio Julio Cortázar y (4) practico taekwon-do en la Organización Argentina de Instructores (OAI). Soy cinturón negro, 2° DAN. Creo que no fui siempre la misma, aunque en algunas cosas sí; por ejemplo, siempre me consideré descendiente armenia y siempre mi nombre y mi familia fueron lo que son. Mientras fui creciendo me di cuenta de qué cosas me gustan verdaderamente y de cuáles quiero ser parte, pero también sé que estas cosas van a seguir cambiando a medida que siga creciendo y avanzando en mi vida. Kljvor anunner, clqavor anovnnyr (nombres propios) El idioma armenio es tan diferente del castellano que hay muchísimas palabras que caracterizan mi diversidad. La caracterizan y la enriquecen, principalmente, los nombres propios. En mi caso, siempre que voy a algún lugar nuevo me preguntan de qué origen es mi nombre, y a partir de esta pregunta salen más temas de conversación. También cuando hablo de mis espacios de militancia en ámbitos no armenios tengo explicar a lo que me estoy refiriendo. Esto me hace dar cuenta de que hay cosas muy simples de la vida cotidiana que ayudan a difundir nuestra causa.


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Autorretrato

Para mí, la identidad abre puertas a la diversidad, porque cuando me encuentro en grupos que no pertenecen a mi colectivo siento la necesidad de contar y explicar. De esta manera, mi identidad se afianza y se enriquece gracias al aporte de los demás. Así, aprendo e incorporó nuevas opiniones, pensamientos y formas de vida. Militar la diáspora En mi casa, la militancia siempre estuvo presente: mis papás militaron y militan por la causa armenia. Yo crecí en ese ámbito. Desde chica fui a Homenetmen (club armenio), donde a los 9 años empecé a ir a las actividades scout y a los 12 años, al grupo de adolescentes de la Unión Juventud Armenia, al cual se lo llama Badanegan Miutiun (pertenece a la Federación Revolucionaria Armenia). A pesar de haber estado siempre en contacto con la militancia, creo que dónde me di cuenta de que estaba militando fue en Badanegan, porque a partir de actividades, marchas y charlas me fui interiorizando cada vez más sobre la lucha, y me fui dando cuenta de la importancia del trabajo de la diáspora7.

7. La diáspora es la dispersión de grupos étnicos o religiosos que tuvieron que abandonar su lugar de origen en forma forzada y ahora están repartidos por el mundo.


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Mi militancia es igual a otras porque luchamos por los derechos humanos, pero se diferencia porque es la lucha de un pueblo que sigue reclamando justicia, reconocimiento y reparación de un genocidio aún impune. En mi militancia me acompañan, principalmente, mis compañeros y compañeras, mis dirigentes y mi familia. Por suerte, en la escuela a la que voy se trabaja mucho el tema de la militancia y las distintas luchas, y la mía es una más entre otras. Como voy a la escuela que voy, estoy más cerca de otras luchas juveniles, específicamente la de la educación pública, y puedo observar cuántas cosas tenemos en común los distintos grupos de juventudes y cuánto enriquecen las distintas identidades a la lucha y la militancia. Creo que hoy en día la militancia de los jóvenes armenios es mucho más visible que la de los adultos. Pero no creo que haya mucha diferencia porque, a la larga, los jóvenes de hoy van a ser los militantes adultos del futuro. Lesa humanidad El 24 de abril se conmemora el genocidio perpetrado contra el pueblo armenio, un delito de lesa humanidad que hasta el día de hoy permanece impune. La fecha se refiere al intento del Imperio Otomano de exterminar al pueblo armenio. En la noche del 23 de abril de 1915, y durante toda la madrugada del 24, cientos de escritores, artistas, eclesiásticos, maestros, profesionales y miembros influyentes de la comunidad armenia fueron arrestados, deportados al interior de Anatolia y posteriormente asesinados. Si bien el sistemático plan de exterminio comenzó con anterioridad, se considera al 24 de abril como la fecha conmemorativa del genocidio de los armenios perpetrado entre 1915 y 1923. Simbólicamente, esta fecha resume también todos los crímenes de lesa humanidad que el gobierno turco-otomano cometió en perjuicio del pueblo armenio con anterioridad a esa fecha. Las principales luchas de mi colectivo son el fortalecimiento de la identidad armenia en Sudamérica; los derechos humanos en nuestro país, en Armenia y en el mundo; la construcción de una sociedad más justa e igualitaria a través de la memoria, la verdad y la justicia; el reconocimiento y reparación del genocidio contra el pueblo armenio, y la lucha contra el negacionismo. En este caso, el negacionismo es una política de Estado que utiliza Turquía para demostrar la inexistencia del genocidio. En estos años de lucha se logró que gran parte de la opinión pública conozca y se sume a lucha por la causa armenia.


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Por razones ajenas a este cuadernillo, el autorretrato no fue incluido.

Inocente Santiago Me llamo Santiago. Obviamente, siempre fui yo. Pero las vivencias te cambian, te direccionan... Inclusive, a veces, te cambia la personalidad en función de quien tengas en frente. Pero en esencia, siempre fui el mismo. Hoy, todo el mundo me define por mi nombre que, de hecho, es mi segundo nombre. Pero me pasó algo muy curioso: cuando yo era chico, mis familiares y vecinos me decían “negro”. Después, tuve la mala experiencia de haber entrado en el delito y estar detenido durante un tiempo prolongado. Esta circunstancia me alejó tanto de mis amigos como de mis lazos familiares. Me junté con gente nueva que me llamaba por mi apodo. Hoy, solo mi familia me dice “negro”, y hasta ahí nomás, porque recién hace poco que volví a vincularme con ellos. Hubo una distancia tan grande entre nosotros que me aventuro a decirte que, hoy en día, ni siquiera ellos me conocen. Yo era muy pibe cuando me fui de mi casa, tenía 14 años. Y tanto ellos como yo nos quedamos con esa imagen del pasado. Pero me gusta que me llamen Santiago. Fui adoptado cuando tenía dos meses, porque mi mamá biológica me dejó tirado en una caja y me crió esta familia maravillosa que hoy está alejada. Me criaron a su forma, con aciertos y desaciertos. En una villa. A los 14 me enteré que era adoptado y me dijeron “esa es tu mamá, aquella no es”. Busqué respuestas. Dos versiones diferentes. Un desequilibrio bárbaro. Y a Santiago se le chifló el moño. Agarró un chumbo y empezó a robar. Y ahí empezó toda esa vida de mierda. Con la continuación de mucho encierro: desde institutos de menores hasta penales. Pese a de dónde vengo, hoy estoy a punto de recibirme de abogado.


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“El paquete” Tuve la mala experiencia de ir a un instituto de menores, donde Santiago no existía. Sí, quizás, para los pibes con los que convivía. Pero no para las autoridades. Allá no decían “Ahí va Santiago”, decían “ahí va el paquete”. Hubo un trato muy hostil, no hubo una orientación según la edad que tenía (15-17). Yo estuve en la cárcel de Devoto. Y ahí empecé mi carrera. Y cuando me empecé a animar, empecé a trabajar en asesoría jurídica. Pero fue un momento difícil porque siempre se atacó al sistema universitario. Nadie me motivó, todo lo contrario. Yo bajaba a estudiar y me ponían en pelotas todos los días para que me canse. Pero tuvo un efecto contrario. ¿Sabés las veces que venían las requisas al pabellón y agarraban los libros, los destruían o los desaparecían? El sistema en esta faceta no funciona. Y el Estado es responsable. Porque el sistema penitenciario es la representación del Estado en la cárcel, y debería velar por la resocialización. Por vía de habeas corpus 8, hicimos muchas cosas, como la Ley de estímulo estudiantil (en función de lo que estudiás, te reducen un poco la condena, y aunque sea un mes es un montón). Al sistema (penitenciario) le agradezco la universidad. Es lo que me conservó sano. La universidad me abrió los ojos. En la universidad, afuera, me cuesta mucho relacionarme. “Hola, falté la clase pasada, no me das los apuntes?” Eso me cuesta mucho, pero cuando viene alguien a pedírmelos a mí me siento feliz. Hasta hoy, no entiendo hacia dónde está direccionado el encierro. ¿Para qué sirve? Es como que solo te sacan un rato de la sociedad para escarmentar. Pero tendría que servir para darle herramientas a los pibes para que puedan pedir la ayuda necesaria. Estoy convencido de que si al 90% de los pibes que delinquen les das laburo, cuando salen en libertad no te roban más. Conseguir laburo Estoy a dos materias de recibirme de abogado, pero formalmente no puedo conseguir laburo. Conozco mucha gente, pero al final no pasa nada. Y me molesta que todos los que conozco y me motivaban para que estudiara, porque me iban a dar una mano afuera, cuando salí no hicieron nada. Por eso no creo en la política, no les interesamos, era para figurar. Y eso me duele. Eso tiene que cambiar. Tuve que hacer un curriculum. Yo tenía más o menos la estructura, pero ¿cómo arranco? En términos educativos, tengo un

8. Es una herramienta jurídica para determinar dónde está un cuerpo o persona.


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montón; pero experiencia laboral, casi nada. Sabía que tenía que arrancar con mi nombre y apellido, pero ¿después? En la vida me manejo por lo que soy, al que le gusta bien y al que no, se la pierde. Pero si voy a pedir laburo, el lugar dónde vivo y mis antecedentes me condicionan. Hay delitos que son gravísimos, como matar a una persona o vender droga. Y tenés que cumplir la pena. Por ejemplo, a un pibe de 30 le das una condena de 50. Y tiene que pasarse 35 años en la cárcel. Con las cosas que se saben que pasan ahí. Y, además, cuando sale tiene que seguir su vida, pero se quedó sin amigos, sin familia. Es duro. Por eso digo que hacen falta herramientas para pedir ayuda a tiempo. Porque ¡Pará flaco! ¡Pará loca! ¿Qué buscás? ¡Pensalo bien! Podés elegir dos rumbos de vida diferentes, quizás hacia el mismo fin: vivir, con todas sus implicancias. No justifico el delito, lo que digo es que hay soluciones que dependen de los políticos, y también hace falta la solidaridad de la gente. Cuando salí de estar detenido no podía conseguir laburo. Me ayudó gente conocida, que conocí en el transcurso de la detención. Salí con la idea de “basta de choreo, esto no es lo que quiero”. Pero a veces no tenés para comer 3 días. Mis conocidos y amigos estaban atentos a esa situación y cuando podían me decían “Santiago tomá”. A mí me partía el alma, pero al mismo tiempo me calmé y dije “flaco, aceptalo porque hoy te toca a vos y mañana, andá a saber”. Últimamente, hay pibes que salen y dicen “me pongo a laburar y me dejo de hinchar las pelotas”. Pero cuando salen, se encuentran con esta realidad y tienen que agarrar un chumbo y salir a robar. Porque la mayoría tiene hijos, tiene mujer. Debe ser muy crudo no tener para darle de comer a tus pibes, te debe romper el alma. Por eso, te repito: la contención es fundamental. ¿Soy parte de este colectivo? Para mí, el término amigo es muy importante. A mi novia la conocí en un contexto de encierro. Y me acompañó en los peores momentos de mi vida, porque ahí adentro te pasan un montón de cosas. Yo perdí un familiar y estaba destruido, estuve internado porque me bajaron las defensas y tuve un problema pulmonar. Me encanta la gente buena, sana. Por eso me enamoré de la piba que está conmigo. En función de mi puta experiencia de haber estado detenido, no me siento parte del colectivo, pero sé que soy parte del colectivo. Lamentablemente, estoy relacionado solo con gente que conocí en la calle. Recibí mucho apoyo de los pibes de una agrupación política. Son pibes que dicen “tomá, yo la gasto en


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boludeces”, y que me ayudaron cuando me quedé sin laburo. Pero siempre les dejé en claro que no iba a afiliarme. Herramientas para pedir ayuda a tiempo Agarrás la Constitución nacional y como ideal es perfecta, las que la tornan imperfecta son las personas. Hay una ley que acepta un 3% de cupo laboral para liberados. Fui a una entrevista en un organismo público, presenté un curriculum y hablé con un capo. Fui recomendado por un político. El tipo mira el curriculum y dice “che, qué atractivo”. Y yo me puse contento, porque un primer laburo es volver al sistema, sacar la estigmatización, tener un sueldo fijo. Adentro del sistema podés lograr cosas. Pero el tipo me dice, “pero tenés antecedentes penales. Y aunque está la ley, en la práctica no existe porque hay que modificar el protocolo, y eso se va a dar, pero más adelante”. La gente no entiende que para nosotros el factor tiempo es importantísimo. Yo te aseguro que el 95% de los pibes deja de chorear si les dan laburo. Entonces, la ley métetela en el orto, lo importante es hacerla cumplir, que cambie algo en la práctica. Lo de matrimonio igualitario es diferente. Esa ley era necesaria. La de cupo… depende de las posibilidades de la gente que puede ofrecer laburo. Y al final, siempre se lo dan a la pendeja hermosa. Por eso hablo de solidaridad. Sensación de (in)seguridad Para las elecciones 2015, los políticos hablan de seguridad. Pero a los pibes les rompen la cabeza, los encierran porque sí, y así los políticos fomentan el poder punitivo de la policía. Y esos pibes no tienen herramientas para enfrentar la causa penal: no agarran al chiquito de Recoleta, agarran al de la villa. Obvio que es un problema más general. Los medios de comunicación están todo el día “mataron”, “hicieron esto”, “hicieron lo otro”. Los medios tienen un propósito: es capitalismo puro, entendido con una función represiva en desmedro de la gente. Les importa un carajo la gente. Estoy cansado de escuchar gente que tiene sensación de inseguridad y cuando le preguntás si alguna vez le robaron, te contestan que no. Entonces ¿de qué hablan? También me pasó de contar lo que es la cárcel por dentro y que la gente se quede horrorizada, y cambie su punto de vista. Por eso creo que en la comunicación todo se puede complicar, pero también que si queremos nos podemos hacer entender, con gestos, con miradas, con palabras.


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Creo que lo que hay que cambiar es dar posibilidades, incluir. Hay mucha gente detenida y liberada. Ayer vi un comunicado de un diario en el que hay pibes que empiezan a proyectar una cooperativa, y el diario hablaba en términos positivos. Yo a esos pibes los conozco porque estuvieron detenidos conmigo. Pero no sabés lo que les cuesta, y aun así están aceptando a un pibe que sale de transitoria y le dan plata para cargar la SUBE para volver a la cárcel, porque en el penal ni siquiera le dan para comer durante las salidas transitorias. Este soy yo El otro día agarré esta foto de cuando tenía 7 años, la miré y se me cayeron las lágrimas. Y dije “quiero volver a tener la inocencia esa”. Este soy yo. Y más allá de la detención, he pasado muchas cosas. Dentro y fuera de la cárcel. He visto morir pibes apuñalados en mis pies. Y esas cosas fueron las que me determinaron a hacer lo que hago. Entendí que el futuro está dado por esta vida: una carrera universitaria, algo que me guste. Y mirá qué loco: yo cursé el secundario detenido y gran parte de la carrera también. Y entiendo que es linda la sensación de mostrarte la foto de cuando era chiquito, con esa sonrisa que se me fue durante tantos años. Incluso hoy, todavía no tengo el diálogo que debería tener con mi familia. 9

A veces también me sorprendo. Me encantaría escucharme . Me encantan los debates. A veces termino enojado, pero con respeto. No soy distinto a los demás. Soy uno más en términos de persona. Todo lo que hago o hice, cualquiera lo puede hacer. Me gustaría transmitir que es cierto que depende siempre de uno, pero también es cierto que las circunstancias te condicionan. Que a veces es como puedas y no como quieras: por falta de plata, de contención, por llamar la atención… que tengan fe, que hay que tener paciencia y estar encaminados, querer realmente. Y si las cosas no se dan, igual hay que seguir. El camino malo, hay que evitarlo. Yo puedo decirte “flaco, no conseguí laburo, fui una vez a chorrear y conseguí plata” y seguir con mi proyecto, pero es un arma de doble filo. Como decía mi papá, no hay nada más lindo que ganarse la plata y gastarla. Si uno la consigue por otras vías, no se la disfruta. Por eso, creo que ejercer la abogacía es militar. Hago política, a mi forma. Rompo el sistema porque estudio en vez de salir a robar de nuevo.

9. Santiago se refiere a que este relato es producto de una conversación que fue grabada.


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Autorretrato.

Una persona escalando una colina.

Escenarios de militancia Carolina Yo soy Carolina Buceta, soy psicóloga, mujer, tengo 41 años y soy una persona con discapacidad visual. Soy inquieta y, a veces en lo personal y un montón en la militancia, combativa. Estoy en esta cuestión de la militancia desde 1998; antes, todo mi recorrido activo y social fue lejos de las organizaciones de personas con discapacidad. Me gusta decir que soy psicóloga, porque la vocación de uno define la lupa con la que uno construye esta narración y versión del mundo. Inclusión, derechos, género, son todas palabras que hoy por hoy me identifican, pero eso no quiere decir que también hace 30 años me identificaban. Por suerte, fui cambiando a lo largo de los años. A todo lo que escribo y lo que vivo le pongo fecha, porque soy una convencida de que la historia te va cambiando, que los contextos también van cambiando la “versión” que tenés del mundo y que, además, esto del crecimiento con interacción con otras personas y con el mundo en general también te va cambiando la cabeza, el mundo emocional, todo. Una identidad construye, pero no determina La identidad abre puertas a la diversidad, porque cuando uno pude trascender estas cuestiones de que una identidad construye pero no determina, está abriendo campos de acción, se entiende diferente a la diversidad. Lo que pasa es que uno se lo tiene que proponer. Tiene que ver con una movilización interna. Hay gente que estructuralmente es muy rígida y eso no se lo permite. Yo también tengo prejuicios Nosotros construimos una realidad sobre la base de prejuicios. Esto de la tabula rasa, llegar a un lugar sin absolutamente ninguna información, no es así necesariamente,


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porque ya de por sí ingresás a un lugar o entrás en conversación con una persona a través de un esquema, y entre esas cuestiones entran los prejuicios. Y uno entra primero en el mundo de la fantasía y en el tema del imaginario. Yo también tengo prejuicios, basados en el tema de la voz, del aire, de los olores… entran todos los sentidos en juego. Tiene que ver con un montón de sensaciones, de kinestésica que es la cenestésica, con esa cuestión más irracional donde uno siente o que el aire circula o que no circula, que está empantanado… esas cuestiones así, medias raras, que uno dice “bueno, acá todo fluye”. Son percepciones más finas, mas extrasensoriales si se quiere. Esa percepción también opera sobre mi prejuicio, tiene que ver con algo científicamente comprobado, que es lo energético. Escenarios de militancia Yo estoy militando. Me di cuenta después de un par de años de transcurrir en escenarios de militancia (cuando el otro te llama militante, te construye desde ese lugar). Cuando me recibí de psicóloga, empecé a hacer mi camino de inclusión laboral y en ese camino, a los 24 años, me enteré de un congreso de profesionales con discapacidad que se hacía en Mar del Plata y dije “por ahí está bueno contactarse con gente con discapacidad que es profesional, está trabajando o en la búsqueda”. En este congreso había un grupo en formación, que no era parte del congreso sino personas que fueron a ver de qué se trataba ese espacio; un grupo que hoy por hoy es REDI (Red por los Derechos de las Personas con Discapacidad). Y empezamos a hablar de las dificultades, los obstáculos, las barreras, las desigualdades, las desventajas. Palabras que hoy por hoy son súper comunes y que las entiende todo el mundo, pero por ese entonces ni siquiera se estaba trabajando el tema de la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad… Es más, la palabra diversidad no existía. Y en realidad me gustó y me llamó la atención la propuesta de este grupo, que en ese momento era trabajar accesibilidad arquitectónica. Recién se empezaba a hablar de legislación, de derechos.


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Y me empecé a meter en este mundo que para mí era raro, porque yo venía de una formación psicológica pura. Venía con otra idea, y me impactó el enfoque ¡vaya uno a saber por qué! Seguramente, algo adentro se movió. Y me empecé a meter en la organización, a ver la plataforma y todo lo demás, como empezar a participar en audiencias públicas… Ahí fue cuando dije “me definen como militante ¿que será esto? No especiales, específicos Tenés compañeros de lucha, pero que los vas encontrando en la vida. En líneas generales, por ejemplo, mi familia puede transmitir información de las que mando pero no me acompañan a marchas ni firman petitorios. Acompañan desde otro lugar, quizás, pero en el plano bien militante no. Así que, en general, son compañeros de lucha que uno va conociendo en escenarios más precisos, más específicos, no especiales, específicos. Juventud La juventud es un momento de la vida en el que uno está como rebeldón, y lo interesante de eso es que la mayoría de las cosas que suceden las ve cómo que está todo mal hecho. Eso es un motor y un eslabón inicial, un gran potencial para poder cambiar las cosas. En braille Mi vida privada y pública se articulan mucho porque, en realidad, es muy difícil dejar de ser uno para ser otro. A mí, por lo menos, me condiciona a la hora de elegir vínculos privados, por ejemplo, cuando desvalorizan el trabajo militante que uno realiza, que tiene que ver con la exposición pública y todo lo demás; difícilmente pueda construir vínculos íntimos o de amistad o de pareja o de lo que sea así. Cuando voy a comer afuera y pido un menú en braille estoy haciendo un acto privado, pero públicamente estoy militando por el tema de la accesibilidad. Todo el tiempo se entremezcla. Una barrera de todos Siempre tuve una mirada de lo diverso, de lo amplio. Lo que más me gustaba en la carrera de psicología era toda la rama sistémica, donde todo era comunicación, se abría, era encuentro. Lo que me gustó es esto de traspasar la necesidad individual para trabajar un tema colectivo, y empezar a pensar cada obstáculo, cada barrera que existía en la vida de uno como una barrera de todos.


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Hoy se pelea por el derecho de acceso al trabajo, a la educación, a la salud universal gratuita y a la accesibilidad en su más alto espectro, desde lo arquitectónico hasta lo comunicacional. El derecho a la información parece súper básico, pero es muy complejo armar un formato al cual todos accedan. Se logró mucha más concientización por parte de la sociedad. Se logró muy de a poco empezar a pensar políticas públicas más diversas, y no a armar leyes específicas para cada colectivo, a hacer leyes más inclusivas como la ley de medios. Y se está empezando a visualizar un cambio, quizás, cultural-mediático pero es muy lento. Integrar(nos) En el colectivo de personas con discapacidad, por diferentes barreras, tenemos una baja participación social de las personas. No hay poca gente que participa, pero nosotros tenemos ganas de que hayan muchísimas más porque, además, la participación social es un derecho, no es una oportunidad o una elección: es un derecho. Y creo, fundamentalmente, que lo que tenemos que hacer es propiciar las condiciones para que esto suceda. Pero en este escenario donde hay más barreras que posibilidades en cuanto equidad, esto se da poco, a pesar de que hay muchos jóvenes muy inquietos y a pesar de que hay muchas organizaciones de jóvenes que también se interesan por el tema de la discapacidad, por esto de conjugar escenarios que si bien son diversos tienen muchos puntos de encuentro. Por ejemplo, el desempleo, que es una reivindicación de los jóvenes y de las personas con discapacidad. En REDI tenemos la particularidad de que cada vez que hacemos una convocatoria, siempre invitamos a personas de otros colectivos. Trabajamos con organizaciones de la sociedad civil que trabajan con derechos humanos o con otros colectivos, como trabajadores desocupados… nosotros siempre tenemos el lema de integrarnos a la lucha de los otros para que se integren a nuestra lucha, porque hay muchos puntos nodales que son comunes. Todas las luchas se entrelazan Todas las luchas se entrelazan. Las luchas de las personas con discapacidad las cuestiones de género, de juventud… los pueblos originarios. Cuando leo algunos artículos de reivindicación de derechos de los grupos minoritarios, siempre pienso que esos documentos podrían ser perfectamente escritos por cualquiera de las minorías.


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El otro día estaba leyendo un artículo que es la fundamentación de la creación del gabinete de educación sexual del Bachillerato Popular Trans “Mocha Celis”10 y era absolutamente un calco de la fundamentación de lo que sucede con el tema de discapacidad y sexualidad. Abierto las 24 horas Mi lucha tiene un montón en común y un montón en particular. Porque también dentro de lo diverso hay un espectro muy diverso. Tengo la posibilidad que poca gente tiene: puedo militar y trabajar, y combinarlos, porque soy coordinadora del programa Nacional AGORA (Argentina de capacitación y empleo) y secretaria de educación de la Federación Argentina de Instituciones de Ciegos y Ambliopes (FAICA). Se entrelaza la reivindicación de derechos con mi ámbito laboral, y eso es un privilegio, porque poca gente puede acceder a esta manera de ser en el mundo. La militancia es 24 horas. A veces, suceden cosas y hay que estar disponibles en cualquier momento del día, por ejemplo para sacar un comunicado urgente. No importa si es sábado o domingo, uno está todo el tiempo pendiente de lo que sucede a nivel coyuntural: estamos tan comprometidos con esto que forma parte de la vida las 24 horas. Coconstrucción Desde lo más político-legal, tiene que ver con las estrategias de armar comunicados, organizar ruedas de prensa, estar presentes en espacios de incidencia política como audiencias públicas, hacer una nota para un medio, tener una conversación con alguna figura política para exponer las necesidades y la dirección que necesita el colectivo en relación con la política pública. El poder comunicar como uno desea a este mundo diverso, inclusivo, se puede hacer cara a cara. En este caso, la estrategia es justamente la conversación, los espacios de debate, la coconstrucción de la realidad, mostrar cómo uno vive, cuáles son las necesidades, cuáles son las barreras, lo cotidiano…

10. Una escuela secundaria para personas travestis, transexuales y transgéneros.


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Entre ser y estar Autorretrato.

Alan Mi nombre es Alan Robinson. Trabajo como escritor, director, guionista, profesor y productor. También trabajo vendiendo mi libro a domicilio, que se llama Actuar como loco. Hay un antropólogo y filosofo argentino, Rodolfo Kusch, que explica la diferencia entre ser y estar. Él dice que no es lo mismo el tipo que está alienado por llegar a ser exitoso o referente de algo que la persona que está en la vida, en el bar, en el club, en


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la comunidad, en el barrio… La primera vez que leí eso me resultó muy significativo, porque me ayudó a descargarme de una serie de mandatos que tienen que ver con ¡¿Y quién es este?! Como si se pudiera responder quién es uno en pocas palabras. Viste que tenemos automatizado el “¿Cómo estás?-Bien”. Un automatismo que nos lleva a alejarnos de la realidad. Y eso te parece, quizás, una simpleza y una tontera, un formalismo y una convención, pero en realidad encierra una conducta, una forma de estar en la vida. Y también encierra la imposibilidad de hablar de otras cosas: “¿cómo estás? triste, desesperanzado, esperanzado”. Por algo estamos como estamos. Por algo las sociedades urbanas tienen tanto malestar. Aprender la identidad Nunca fui el mismo. Biológicamente, todos los días cambiamos, envejecemos. Hay que aceptar que la vida es un constante crecimiento, aprendizaje o maduración. Lo que sí, hay hechos fundantes, situaciones de cambio o crisis grandes. En mi vida hay una situación que produjo un cambio notable: la primera detención psiquiátrica que sufrí a los 16 años. Mi primer viaje solo con un amigo, a los 14 años. Y a los 8 años, la primera vez que presenté un acto escolar, que actué; también cuando echaron a la maestra de lengua y literatura, Paula Vilas (en sexto grado), que organizamos una especie de revuelta en el colegio. Una maestra maravillosa, que enseñaba el valor de la libertad, del arte. Paula nos enseñó el valor de la identidad. Y después, el día que decidí que mi mujer tenía que ser mi mujer. Y el nacimiento de mi hija. Situaciones fundantes, que después son causa de un montón de cosas. Palabras que subvierten Yo uso algunas palabras que son de orden subversivo. Que subvierten. A lo largo del tiempo fui comprendiendo que el lenguaje y la palabra también responden al poder. Que en las palabras que uno use también entra en juego una disputa cultural. Lo comprendí por necesidad. Porque tuve que crear un discurso que no existe para defenderme. Porque la locura, que es la gran disputa que tengo yo, no es un problema ni de la biología ni de la medicina ni de la ley. La locura es un problema de la estética, de la cultura y del lenguaje. Entonces, las palabras yo las cuido, porque para mí son sagradas: por ejemplo, a mí me detuvieron, no me internaron ni me curaron. Hace poco tuve una discusión muy interesante con Silvia Maltz11 sobre el uso de la palabra loco: ella decía que hay que vaciarla

11. Silvia es la coordinadora de la radio del Hospital Moyano.


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de sentido y yo decía que no, que hay que luchar por el sentido positivo de la palabra, porque te sacan todo, tu identidad, tu memoria, tus emociones tu pensamiento, tus posibilidades de hacer cosas, tus vínculos, tu DNI, la posibilidad de votar… te sacan todos tus derechos y lo siguen haciendo, aunque está la Ley Nacional de Salud Mental. Y cuando te drogan con psicofármacos, las emociones se inhiben, y se inhibe la capacidad de vínculo, la capacidad de hacer cosas. Son tan poquitas las cosas de las cuales agarrarte, que allá y entonces, cuando yo tenía dieciséis años, no me podía defender, y lo único que tenía para agarrarme era la alucinación. La alucinación era mi identidad. Ahora tengo una gran formación: soy licenciado, profesor, magister en teatro y cine; ahora me puedo defender. Por eso, defiendo positivamente locos porque, al menos en Argentina, todavía tiene una connotación positiva (“loco lindo”, “es un loco este, hace teatro” o “mirá a estos, son dos locos mirá lo que hacen”). Estar loco Ser loco no te hace ni mejor ni peor, te da algo así como el carpintero que tiene habilidad manual para hacer puertas hermosas de madera. La posibilidad de alucinar es exclusiva de la locura. Alucinar es estar sensible a lo que pasa con los otros, en la sociedad. Este es el sentido positivo de la alucinación: yo con eso puedo hacer algo bello y bueno para mi comunidad, lo que hago es para el bienestar, para el mejor estar de la comunidad en la que estoy. Prejuicios negativos. Prejuicios positivos El teatro tiene esa responsabilidad ética. Sanar las heridas sociales que tenemos, que por ahí no somos responsables pero las venimos heredando de acontecimiento sociales lejanos, y por ahí nos toca a nosotros dejar de pasar la herencia a las próximas generaciones. El teatro nunca fue un espacio terapéutico, sino un espacio de trabajo profesional, porque justamente no hay miedos y las alucinaciones no representan peligro en este campo. Por fuera de ese espacio, tuve que crear un sistema discursivo y cultural para defenderme, y también para convivir públicamente con alegría. Yo tengo que convivir con mi pasado con alegría, con felicidad, con amor, para transmitir un mensaje con el que el público venga a ver mis obras de teatro sin prejuicios. Ni negativos ni positivos. Porque está el prejuicio de “voy a ver pobrecito al enfermo” y el positivo de “voy a ver qué genio el loco”. Entonces, yo tengo que desarmar los dos prejuicios (pobre loco o qué genio el loco).


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¿Lo ayudamos o lo encerramos? Si uno dice “yo soy el mesías, quiero salvar el mundo”, hay dos opciones: lo ayudamos o lo encerramos y lo torturamos, porque está equivocado, para que confiese que está equivocado. La ONU tiene una definición de tortura: todo acto de violencia para que el otro confiese una verdad. El colectivo de los locos El colectivo de los locos todavía está desaparecido. Hay una estadística de un capo argentino que está en la OMS y en la OPS (Kogan o Kohan) que dice que el 80% de los locos están desaparecidos, no se sabe dónde están. En cada asamblea de APUSSAM (Asamblea Permanente de Usuari@s de los Servicios de Salud Mental) somos poquitos, 4 o 5, pero bueno, somos, estamos ahí, juntos. Los derechos humanos (de los locos) La historia clínica es un problema, porque lo que hace en el caso de los locos es sustituir la propia memoria de la propia identidad. Las historias clínicas suelen desaparecer, los manicomios matan y la evidencia de por qué se murió, por qué fue asesinada una persona, es la historia clínica. Y siempre hay problemas: desaparecen, no están, se perdieron, quedan dispersas en el mar de la burocracia, nunca se sabe… En los espacios en los que hay gente que defiende los derechos humanos de los locos, la problemática de las historias clínicas es moneda corriente. Desde el miedo y el amor Mi familia estuvo conmigo desde el miedo y el amor. Supongo que el amor mutuo fue lo que marcó la diferencia, pero aun así yo no creo que haya que individualizarlo en mi caso, porque lo que sucedió en mi entorno es que estaba la cultura dominante, y frente al miedo apareció la fe en el psiquiatra. El problema es la derivación del psicólogo al psiquiatra, ese es el inicio del derrotero: cuando el psicólogo por miedo deriva al psiquiatra, el psiquiatra por miedo medica y por miedo interna, el de adentro de la clínica por miedo aumenta la medicación y el enfermero por miedo te ata a la cama y por miedo te mete en la habitación de contención, y por miedo te dan electroshock y por miedo te matan. ¿Ves? No es un trabajo solo del loco lograr que la alucinación se vuelva creadora, para que el miedo desaparezca.


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Diversidad (mental) Hay una falta muy grave en el campo de la locura, que tiene que ver con la identidad mental y la diversidad mental. En el campo de las problemáticas de género y homosexualidad se avanzó muchísimo, son un paradigma, porque en una época las consideraban enfermedades, pero siempre hubo una línea fuerte de defensa, sobre todo desde los sesenta o setenta. En la locura, la batalla la tienen recontra ganada hace 500 años. Pero también hay antecedentes: en la gran mayoría de las culturas no urbanas, no organizadas en función del pensamiento democrático occidental capitalista, el lugar que le dan a la persona que alucina suele ser el del artista, sanador, filosofo o las 3 cosas juntas: oráculo. Un lugar social de comunicación, de sanación, de arte, de conservación de los buenos valores, de conservación de la relación del hombre con la naturaleza, de resolución de conflictos. A mí me dijeron que yo era bipolar, esquizofrénico, una persona muy peligrosa. ¿Ustedes ven eso? ¿Y si en vez de pensarme como bipolar me pienso como multiemocional? Porque cuando a vos te dicen que sos bipolar, esquizofrénico, te imponen una nueva identidad, una nueva memoria en base a un concepto discapacitante, que clausura la posibilidad, un concepto negativo de la enfermedad o trastorno. Te imponen esa identidad y toda la vida se empieza a organizar en función del ser bipolar o esquizofrénico. Esos conceptos son negativos, porque en vez de pensar en la posibilidad y en la libertad y en abrir, cierran. No es un problema individual, es social. Cuando alguien piensa los problemas desde los individuos, esa ideología es funcional a la cultura y saber dominantes, a la hegemonía. Yo tengo la responsabilidad ética, ideológica y política de defender a mis compañeros que están pasando por torturas, y a todos los que están muriendo en manicomios. Pero también hay otra gente que se tiene que poner a laburar y no soy yo: psicólogos, trabajadores sociales, ustedes… Tienen que ver cómo empezar a divulgar las necesidades como la identidad mental, la diversidad mental. Derecho al delirio La primera vez que escuché hablar del derecho al delirio (se lo escuché a Vicente Zito Lema, un amigo dramaturgo, poeta, que prologó mi libro) sentí como una especie de renacer y me puse a escribir. Derecho al delirio y a la alucinación, identidad mental y diversidad mental son cuatro ideas que van de la mano. Podemos pensar la identidad mental como la inclusión de aquellos que


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el sistema dominante pretende excluir con drogodependencia psiquiátrica o detenciones involuntarias en los manicomios. Podemos estar en la diversidad mental. Lo que hace falta es que aparezca un grupo de estudios desde la psicología, que se asocie con usuarios (de salud mental) para instalar un discurso sobre la diversidad mental, la identidad mental y la inclusión social de las personas que pueden alucinar. Falta que los abogados aparezcan e intervengan en estas luchas. Falta transformar desde adentro las prácticas de los grupos de enfermeros, terapeutas, psicólogos, trabajadores sociales, psiquiatras, que son prácticas asistencialistas. Cuando apareció la ley de matrimonio igualitario, la de identidad de género, dije ¡qué bueno, estamos en un mundo mejor, viva! Yo tengo la esperanza de que la comunidad de los locos podamos aprender para hacer también un trabajo de inclusión. Militante ¿yo? Militante no. Hay otra fuerza que está en juego. Las palabras determinan, condicionan, orientan conductas. El militante va en determinada dirección y con determinada energía. Yo no sé si estoy luchando por un mundo mejor. Yo quiero un mundo mejor y hago cosas para que este mundo mejore, pero a mí la lucha me hizo daño, me hizo mal. Como con Yoda12 : la idea de lucha en las artes marciales es otra, no es la idea de pelear y luchar, hay otra relación. Yo entiendo la militancia desde las artes marciales, va por otro lado, por percibir la fuerza que viene del otro, la fuerza represiva de la cultura dominante, como que uno la puede dejar pasar y se cae por su propio peso. Yo no necesito ir a romper el manicomio, solamente con decir “en los manicomios matan a la gente” ya está. No es que tengo que estar enojado ni levantando una bandera. Yo hubiera querido que cuando yo decía “soy el mesías, quiero salvar el mundo” me ayuden a salvar el mundo, en vez de que me torturen. Por eso hoy, en un gesto de honestidad y coherencia, cuando un loco me viene con una historia que está viviendo y atravesando, yo le creo. Por supuesto, no puedo ayudar a todos los locos que conozco, pero ante la duda, les creo y trato de orientarlos, “andá a APUSSAM que es donde yo participo” o “andá a la Colifata”. Yo hago contacto. Y fijate: la misma persona que estuvo a los 16 torturada, hoy su discurso está en un cuadernillo educativo. Estamos mejor que hace 20 años.

12. Un personaje de la película la Guerra de las galaxias.


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¿El? Conejo blanco Autorretrato.

Luciana Hola! Soy Luciana, soy comunicadora, militante, candombera, feminista. No creo que pueda decir que siempre fui la misma. Sé que me caracterizo por ser muy inquieta, curiosa. Pero me descubro, invento y reinvento cada día que pasa. Todos somos trans-formación Creo que la identidad es muy difícil de definir porque, justamente, uno está en constante cambio. De alguna manera, todos somos trans-formación. El día que nos estanquemos, dejaremos de ser. Por otra parte, aunque no es posible definir la identidad totalmente, nos identificamos con algunas cosas y con otras, no. En este sentido, si tenemos la mente abierta, podemos conocer las más diversas formas de ser, vivir, sentir, expresar e identificarnos o no con ellas. Mi identidad abre todas las puertas y también algunas ventanas.


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Nuestra búsqueda humana por la libertad Empecé a militar en la Asociación Civil Miguel Bru, una ONG que lucha contra la violencia institucional y el gatillo fácil. Ahí conocí la lucha, la organización. Pero me di cuenta de que estaba militando cuando, una vez que me recibí de comunicadora social e hice mis primeras experiencias, comencé a poder elegir en qué lugares quería dedicar mi profesión a algo más que el tiempo que se me pagaba para hacerlo. Yo siento que milito desde mi profesión, poniendo mi corazón y mi mente al servicio de la transformación. Entonces, hoy son muchas mis luchas. Sin duda, la principal, porque me resulta transversal a todos los ámbitos y prácticas, es la lucha feminista. Y esta se da en cada plano de mi vida, mi mente, mi cuerpo, mi trabajo, mis lugares de recreación, mi familia… por transformar día a día las prácticas que perpetúan la posición subordinada de las mujeres en el orden patriarcal, pero también por transformar las prácticas que perpetúan cualquier posición. Toda lucha emancipatoria, siempre que se respete la diversidad y la autodeterminación, es mi lucha también. En este sentido, me parece que siempre estaremos en constante movimiento, por las características mismas de nuestra búsqueda humana por la libertad, por el bienestar, por la conquista de derechos a ser y estar bien. Las luchas nunca van a acabar. Porque no acabaremos nunca de definirnos y, mucho menos, de conformarnos. Para todos, todo. Corriendo al conejo blanco 13 Creo que haber vivido la crisis de 2001, los años posteriores… haber pagado con patacones, lecops, volver a creer en la política y en la posibilidad de cambiar el estado de cosas marcaron a fuego nuestras prácticas militantes. Es distinta la experiencia que pueden llegar a tener las personas que fueron jóvenes en la década del setenta, las que vivieron momentos de la historia del país que no viví, como la dictadura militar. Pero, seguramente, compartimos la fuerza por transformar. Creo que hemos padecido el neoliberalismo y que nos han convencido de que el camino es quedarnos en casa. Sin embargo, aquí nos ven, cada día somos más corriendo atrás del conejo blanco. Lenguaje inclusivo Los lenguajes son infinitos... con ellos creamos el mundo que nos rodea, lo hacemos habitable, conocible, y en esto estamos juntos con las personas que nos rodean cotidianamente, sobre todo con aquellas que elegimos para re-crearnos: nuestros amigos y amigas. Cada grupo tiene su propio mundo lingüístico, que proviene de experiencias vividas, ideas compartidas. Creo que todo lenguaje tiene que entenderse también como arbitrario, ya que como invención social y cultural es así hoy pero mañana podrá ser de otra manera. De la mano de esto último, asumir la contingencia del lenguaje nos da también la posibilidad de pensarlo como un lugar de lucha. Así, usar un lenguaje que incluya a los colectivos históricamente discriminados, como es el caso de las mujeres, es sin lugar a dudas un modo de resistencia y visibilización. Aunque nos pongan toda clase de argumentos, que van desde la pérdida de una tal “economía del lenguaje” hasta citar diccionarios tradicionales con olor a dinosaurio y naftalina. Lo cierto es que decir “todos y todas” así como “niños y niñas”, “hombres y mujeres”,

13. Se refiere al conejo blanco, un personaje del libro Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Caroll.


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“alumnos y alumnas”, es reconocer y resaltar que el masculino singular no es ningún “neutro” ¡Tampoco lo es la Real Academia Española! Usar lenguaje inclusivo es dar batalla a la violencia simbólica que reproduce y garantiza otros tipos de violencia, como la socialización de género desde un “deber ser/hacer”, todo lo cual va absolutamente en contra de la idea de vivir la libertad y desde el poder asumirnos diversos... ¡y por supuesto diversas! Una situación de desigualdad Yo soy candombera, o sea, formo parte de una comparsa de candombe que, típicamente, fue conformada por hombres. En las comparsas, las mujeres tradicionalmente son bailarinas o Mama viejas14. En la comparsa en la que yo participo fuimos buscando a través de viajes, lecturas y charlas aquellas cuestiones que nos identifican con la cultura tradicional afro del Río de la Plata y aquellas que nosotros mismos generamos como parte de nuestra identidad grupal. Entonces, allí, en el fuego donde templamos las lonjas, un buen día comenzamos a charlar sobre el traje que usamos los y las tamboreras para salir a desfilar. Dimos la conversación, para nada sencilla, de que a las mujeres nos gustaría que las tocadoras tengamos un traje femenino, porque aunque en la antigüedad no se nos permitía tocar, hoy si lo hacemos y queremos resaltarlo. Ahora, estamos en proceso de modificar el vestuario. Esas conversaciones en los ámbitos recreativos, pero también en cualquier otro ámbito de lo cotidiano, son lindas de resolver cara a cara. Pero hay otras, que son necesarias convertirlas en ley. La ley de cupo, que obliga a los entes públicos a incorporar a una cantidad de mujeres a su equipo, es sumamente importante porque advierte que hay una situación de desigualdad, que debe ser atendida por el Estado. Asumirse diverso Creo que me acompañan todos y todas las que de alguna manera hemos ido tras el conejo blanco, directo a algún hoyo, en busca de descubrir aquellas cosas que nos hagan libres. A veces es difícil articular la militancia con la vida privada. En un comienzo, el problema más grande era en la sobremesa de casa. Cuando crecí un poquito más, me di cuenta que puedo aceptar muchas posiciones, sin compartirlas, pero que siempre tiene que prevalecer el respeto por el otro, si uno quiere recibir respeto. Luego, en la pareja... ustedes saben, se dice que ser feminista y estar en pareja no es fácil. Cuando se adquiere el hábito de mirar en cada práctica cómo se dan las relaciones desiguales, a veces es difícil no enojarse y dar la discusión desde el comprender que hay cuestiones tan arraigadas que ni son visibles con un simple mirar, ni cambiarán de un día al otro. Pero en verdad, la lucha más difícil y que nunca acaba es con nuestras propias estructuras. Asumirse diverso implica también asumir vivir en la incertidumbre. Asumir que no podemos definirnos más allá del día a día es un escalón flojo, que da mucho vértigo y a veces angustia. Pero lo que se gana finalmente es poder soltar. Es poder caer por el agujero, sabiendo que no pasa nada, porque no tiene fin.

14. Un personaje típico del candombe.


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Esto es un separador, como en la radio. La idea es que esta imagen te permita reflexionar sobre la diversidad y la inclusi贸n social.

Diversidad significa que tod@s somos iguales porque somos diferentes. Encontrarse en la diversidad es descubrir todo lo distinto que tenemos en com煤n.


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Ilustraci贸n: Marina Friszman


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Fraseario Compartimos algunas frases que discriminan, de esas que tienen conceptos que sería lindo dejar de usar porque faltan el respeto, lastiman y excluyen.

• A la gente que duerme en la calle no le gusta trabajar. • Es negro de alma. • Tengo un amigo judío. • Cuando las mujeres dicen que no, en realidad es sí. • Los hombres son todos iguales. • La gente prefiere recibir planes sociales que trabajar. • A las chicas travestis les gusta prostituirse. • Los delincuentes van a ser delincuentes toda la vida. • Los chinos se hacen los que no entienden para cagarte. • Los hijos de parejas homosexuales van a salir homosexuales. • La gente como uno. • El flaco es un mogólico. • (En la cancha) ¡A estos putos les tenemos que ganar! • Debe ser mina (por como maneja). • Mirá como se viste, y después se queja si la manosean.


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• ¡Tiene cara de terrorista! • Eso es cosa de minas. • El indio ese... • Estos (negros, judíos, bolivianos) de mierda. • ¡Gordo, andá al arco! • ¡Maricón, bancatela! • Vienen al país a sacarnos el trabajo y ocupar nuestros hospitales y colegios. • Los chinos, a la noche, apagan las heladeras. • No te metas, es cosa de hombres. • Es medio rarito. • Aunque se vista de mina es un macho. • Algo habrán hecho.

¿Querés sumar frases? Escribinos a:


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Tu propio relato en primera persona Las personas que incluyeron sus relatos en este cuadernillo partieron de algunas preguntas. Las compartimos para que puedas hacer un recorrido similar. También podés armar tu propio cuestionario, uno que te ayude a conocerte, contarte y salir a encontrarte con los demás con mucho orgullo por ser quién sos. Si sos docente, podés usarlas para profundizar el diálogo entre tus estudiantes y las personas que se cuentan a sí mismas en este cuadernillo. Si sos joven, podés usarlas para empezar a contarte a vos mism@. Si sos militante, podés usarlas para reflexionar sobre tu colectivo, tu lucha, tus ideas.

1. ¿Quien sos? ¿Siempre fuiste el mism@? 2. ¿Militás? ¿Cuándo te diste cuenta de que estabas militando? ¿Qué lograste con esto? ¿Qué falta? 3. ¿Cuáles son las principales tensiones sociales que militan desde tu colectivo? ¿Cambiaron con los años? 4. ¿Qué aspectos de tu militancia te interpelan en la vida privada? ¿Hay diferencia entre lo privado y lo público? ¿Qué sentidos y valores entran en conflicto con los afectos o contactos cotidianos? 5. ¿Quiénes te acompañan en tu militancia? ¿Cómo se articula tu vida pública con la privada? ¿Qué se pierde, qué se gana? 6. ¿Qué estrategias de tu militancia son más sencillas de resolver en el cara a cara y cuáles funcionan mejor desde lo político o lo legal? 7. ¿Qué diferencia la militancia de los jóvenes de los adultos? ¿Qué pensás que tiene de particular tu lucha con respecto a las demás? ¿Y de igual? 8. ¿Hay luchas que se entrelazan?


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Si tenĂŠs ganas de compartir tus reflexiones y opiniones o las respuestas a estas preguntas, encontrate con nosotr@s en:

#en1person a


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¿Qué otr@s sos vos?, nuestro primer cuadernillo realizado con el apoyo de la Dirección Nacional de Juventud, busca presentar el tema de la diversidad desde una perspectiva general. Es un compilado de conceptos básicos para salir a encontrarse con otros y otras, desde el orgullo por la propia identidad y el respeto por las otras formas de ser. (podés descargarlo en nuestro sitio: www.enladiversidad.org.ar). ¿Qué otr@s soy yo?, el segundo cuadernillo realizado con el apoyo de la Subsecretaría de Juventud del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, incluye relatos de personas que pertenecen a colectivos diversos, que se hacen preguntas incomodas y buscan responderlas con ideas y acciones; son personas que hacen algo para cambiar situaciones de exclusión, discriminación y restricción de derechos, tanto en el ámbito público como en el privado. Son personas que creen que es posible hacer la diferencia, o al menos una diferencia... Son personas que hacen algo al respecto, porque el deseo de mejorar el mundo es más humano que la inercia. Sobre Encontrarse en la Diversidad “Todo lo distinto que tenemos en común” Encontrarse en la diversidad es una fundación que promueve oportunidades para fortalecer el respeto a la singularidad y a la diversidad en la sociedad. Encontrarse en la diversidad es también un proyecto dirigido a adolescentes, jóvenes, docentes y educadores no formales, y a todas las personas que quieran vivenciar el valor de la diversidad a través de contenidos y prácticas que permiten comprender cuánto nos enriquecen esas diferencias como personas y como sociedad. Encontrarse en la diversidad es, sobre todo, una forma de ser-con-otr@s. Vemos a las diferencias como un punto de partida concreto y positivo. Entendemos a la sociedad como un mosaico capaz de incluir a todas y todos sin importar sus particularidades. Sabemos que ser diferentes es un derecho, pero creemos que es también una responsabilidad. Durante el año • Realizamos talleres de sensibilización en distintos ámbitos culturales, educativos y geográficos. • Organizamos recorridos reflexivos y vivenciales, que facilitan el análisis y debate sobre los mecanismos de exclusión y desigualdad que funcionan en nuestras comunidades, y sobre los procedimientos más adecuados para lograr una sociedad plural, de aceptación e inclusión. A fin de año, generamos un espacio fértil para que l@s participantes de nuestras iniciativas se reúnan y multipliquen las oportunidades para compartir saberes y experiencias, para potenciar reflexiones y acciones. ¿Cómo lo hacemos? A través de espectáculos, talleres y mesas de debate con personas que eligen compartir sus saberes y experiencias sobre los cruces y dilemas que existen entre la diversidad y los medios de comunicación, la educación, el deporte, el arte y la política, entre otros.

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¿Qué otr@s soy yo? Personas en primera persona  

¿Qué otr@s soy yo? Personas en primera persona, es el nuevo cuadernillo de la Fundación Encontrarse en la diversidad. Reúne relatos en prime...

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