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Antequera Ciudad

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La Crónica 14 Del sábado 12 al viernes 18 de febrero de 2011

El viaje soñado más peligroso INTERNACIONAL XXX UNA PAREJA DE ANTEQUERANOS pasa tres días encerrados en un hotel de El Cairo mientras la revuelta popular trata de desalojar a Hosni Mubarak del poder que ha detentado durante treinta años „ Reportaje: Encarni Mármol „ Imagen: La Crónica

Las vistas desde la terraza del Husa Pyramids combinaban los encantos del Egipto más turístico con la agitación de las revueltas.

n viaje soñado que al final se convierte en un mal sueño. Así fue la experiencia de una pareja antequerana, Antonio Guzmán Torres y Mª Dolores Prieto, en su periplo por Egipto ya que su estancia allí coincidió con las revueltas que desde el pasado 25 de enero intentan despojar a Hosni Mubarak del poder autoritario con el que ha regido el país durante los últimos 30 años. El viaje de Guzmán y Mari comenzó el 24 de enero con un crucero por el Nilo. Durante cuatro días pudieron navegar por uno de los ríos con más historia y encanto de todo el planeta, en una travesía que Guzmán califica de “maravillosa”. Sin embargo, los problemas comenzaron en la segunda parte de su viaje, cuando desde la ciudad de Asuán tenían que dirigirse a El Cairo. “Cuando teníamos que volar a la capital ya había toque de queda, así que dejaron nuestras maletas metidas en el avión y a nosotros nos devolvieron al barco”, relata Guzmán, quien muestra su extrañeza porque los viajeros pensaban que desde España iban a reclamar su avión para poder regresar a casa. “Pero lo que hicieron fue meternos en la boca del lobo”, afirma. Al día siguiente les enviaron al hotel, y ya desde el mismo trayecto en autobús pudieron comprobar de primera mano la situación que estaba viviendo el país africano: “Desde que el guía nos cogió en el aeropuerto el ambiente que vivimos fue el de los tanques en la calle y los tiroteos, él mismo nos enseñaba los edificios que se habían quemado y nos decía que Egipto estaba cambiando de rumbo”. En el autobús, los españoles (ellos dos y otros once que iban en el mismo grupo) pudieron ver cómo saqueaban un supermercado Carrefour, y vivieron momentos tensos cuando el conductor se negó a pagar un

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Las aglomeraciones en el aeropuerto de El Cairo fueron constantes debido al gran flujo de viajeros que querían abandonar el país. peaje y se lo saltó ‘a la torera’. El descontrol era patente en todo momento, y cuando llegaron al hotel Husa Pyramids de la capital cairota, su prioridad era ponerse en contacto con la embajada española. Sin embargo, sus llamadas telefónicas no daban fruto, ya que “saltaba un contestador”; hasta que, como cuenta Guzmán, pudieron ponerse en contacto con un trabajador conocido de un primo de otro de sus compañeros de viaje. “Y nos dijo que no había problema, que todo estaba tranquilo”, apunta con sorna, “pero nosotros escuchábamos los tiros desde el hotel”. Los tres días que pasaron en el Husa Pyramids fueron de encierro, ya que no se atrevían a salir a la calle. En la puerta del hotel paraban los tanques, y por las noches distinguían sin problemas las ráfagas de disparos en la oscuridad; por la mañana la terraza del hotel amanecía con casquillos de bala. En el Husa permanecían los españoles (quince en total, ya que al grupo inicial se unieron otros dos turistas de otra agencia de viajes) acompañados por japoneses y clientes de otras nacionalidades. El personal del hotel “defendió en todo momento las instalaciones, y los que salían nos decían que

desde fuera nos pedían disculpas porque nada de lo que estaba pasando tenía que ver con los turistas”, narra Guzmán. De hecho, tanto los empleados como sus familiares se situaban en el exterior del edificio armados con bates para evitar que los pillajes les alcanzaran, ya que muchos de los asaltantes iban armados con barras de hierro o incluso espadas. Finalmente, al tercer día de su estancia tal y como estaba previsto en su programación inicial, consiguieron abandonar el país. Guzmán cuenta que fueron los últimos en salir junto con un pequeño grupo de japoneses. En el aeropuerto tuvieron que afrontar una situación de caos y aglomeración debido a la cantidad de personas que quería abandonar el país. Cuando el avión finalmente despegó, todos los pasajeros aplaudieron. Pese a la dura experiencia vivida, ni Guzmán ni Mari quieren dejar de viajar. El de Egipto era un destino muy deseado por ambos desde hacía años y “cuando tuvimos la ocasión quisimos aprovecharla, aunque haya sido de esta manera; menos mal que ahora podemos recordarlo todo con una sonrisa en los labios”, concluye.


El viaje más peligroso