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Casa de Josefina Balsera Palacio de Maqua

Calle La Cรกmara


ÍNDICE • • • • •

Resúmen de Avilés. Calle La Cámara Palacio de Maqua. 5-6 Casa de Josefina Balsera. 7-8 Documentación.

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AVILÉS GEOGRAFÍA FÍSICA: Avilés es un pequeño concejo, emplazado en el centro de la costa asturiana. Toda la superficie del concejo se reparte entre la rasa costera y los montes que lo cierran por el sur, aunque sin duda alguna es la ría de Avilés, la que determina con más claridad la morfología del territorio.

HISTORIA:

El perfil de los primeros tiempos de Avilés es confuso. Los primeros pobladores de Avilés datan de la época prehistórica. La historia del concejo empieza a documentarse en torno al siglo X y nos habla de una villa situada en el fondo de la ría, protegida de los piratas por el castillo de Gauzón, cuyos restos aún pueden verse en el Peñón de Raíces a la entrada del pueblo de Salinas. El desarrollo urbano y comercial de Avilés se concentró en los siglos finales de la Edad Media, cuando se le concede el fuero por parte de Alfonso VI, que confirmó posteriormente su nieto Alfonso VII en 1155. Esto implica una serie de privilegios, una independencia a nivel jurídico, lo que rompió con el feudalismo de la época. Este documento esta considerado como el primer escrito en lengus romance. Durante la Edad Media , época de mayor auge, el puerto de Avilés pasa a ser uno de los más importantes del Cantábrico, su comercio a nivel internacional, será de gran importancia para el pueblo. La Edad Moderna fue un período también de hechos violentos , el 21 de mayo de 1809 cayeron sobre la villa las tropas francesas masacrando a los avilesinos que les salieron al paso e instalándose en el palacio de Camposagrado. Este período fue también momento de grandes hombres: Pedro Menendez, intrépido marino al servicio de Felipe II, Juan Carreño Miranda, pintor de corte de Carlos II o Francisco Bances Candamo, “ autor de comedias de la corte” de Carlos II. Quizá sea el grupo de hombres con más repercusión fuera de la villa en toda su historia. A finales del siglo XIX , Avilés fue de las primeras ciudades del norte de España en modernizarse, alumbrado público, tren, teléfono, tranvías, etc Hacia la mitad del siglo XX, se establecieron en Avilés grandes factorías metalúrgicas, que llevaron a quintuplicar su población con la llegada de trabajadores de muchos puntos de España. Este “ensanche industrial” obligó a la construcción de poblados en ls periferia de la ciudad y aun vertiginoso crecimiento de su centro urbano. Pero la mayoría de la sseñas de su pasado lograron sobrevivir a este gigantesco desarrollo. La ciudad conserva importantes vestigios del pasado, algunos de ellos realmente notables: • • • • • • •

Plaza de España Calle de la ferrería Casa de Valdecarzana Iglesia de los Padres franciscanos Capilla de los Alas Parque del Muelle Iglesia vieja de Sabugo

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Casa de Josefina Balsera Palacio de Camposagrado Plaza del Mercado Iglesia de San Nicolas de Bari Palacio de Balsera Calle Galiana Palacio de Llano Ponte Teatro Palacio Valdés Palacio de Maqua

Hoy Avilés es una ciudad moderna , sus calle y edificios del casco antiguo están declarados Conjunto Histórico Artístico por el Estado Español.

CALLE LA CÁMARA La calle de la Cámara, es el eje comercial de Avilés y columna vertebral, de la ciudad actualmente. Inició su despegue hacia el progreso en el siglo XIX. Esta avenida selló la unión entre la Villa y Sabugo, una vez desaparecido el puente “moderno” que comunicaba ambos lugares, al soterrar el río Tuluergo, que atravesaba la población desde el parque del Retiro (actualmente conocido como Las Meanas) hasta su desembocadura en la Ría, al final de la de hoy calle de La Muralla, donde estuvo ubicado durante siglos el puerto. Fue así como nació el Avilés moderno, articulado por esta calle que debe su nombre a la antiquísima fuente (ubicada en inmediaciones de Cabruñana y San Bernardo) conocida como la de la Cámara, ya que sus dos caños estaban situados en una cámara, o depósito, de piedra. En esta zona está el destacado palacio de Maqua, hoy propiedad municipal. Un poco más abajo, la Cámara comienza a llanear lanzando a la calle de la Muralla hacia su derecha y hacia el lado contrario hacia la de Dr. Graiño. Llama también la atención la espectacular casa del indiano Eladio Muñiz, una esquina de lujo, apoteósico, que hace la Cámara con la calle cuba. Tuvo que pasar su tiempo para que derribaran el cementerio (donde hoy se alza el grupo escolar de sabugo) y algún edificio colindante, pero sobre todo el convento de la merced (demolido en 1895) que ocupaba un solar por donde trascurre nuestra calle y esta plantada la nueva (1903) y neogótica iglesia de sabugo. A mediados del siglo XX, cuando Avilés exploto demográfica, social y económicamente hablando con la construcción de ENSIDESA y otras grandes empresas la calle se fue prolongando a partir de la iglesia, siendo alcalde Fernando Suárez del Villar, pero sin pizca de gracia arquitectónica. Esta calle en función de las circunstancias históricas, llevo el nombre de García San Miguel, Pedregal, Generalísimo Franco, para terminar regresando en 1979 y siendo alcalde Manuel Ponga a su histórico nombre La Cámara. La calle la Cámara, en foto, sin fecha, pero, anterior a 1895. A la izad, una esquina del palacio de Maqua.

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PALACIO DE MAQUA Declarado Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento el 3 de Octubre de 1991, el ecléctico palacio de Maqua( c/ La Cámara, 23), levantado en la esquina de las calle de La Cámara- cuando esta calle comenzaba a ser la principal de la ciudad” y Cabruñana, se construyó como residencia de dicha familia entre los siglos XIX Y XX conforme a los gustos imperantes de la burguesía de entonces. La distribución interior gira en torno a un patio interior que se cierra en galerías con un notable trabajo en marquetería en sus pisos altos. Este último con una curiosa y excelentemente trabajada decoración floral. En el exterior destacan, el alero y los hermosos miradores,con motivos de tracería gótica. Los Maqua son una familia bien. Lo que sí tenían los Maqua era dinero. Lo hicieron en el norte de Europa y al otro lado del Atlántico, en las costas del Caribe. Los Maqua son una familia indiana, de esas que colorearon el prestigio de la ciudad de Avilés, cuando Avilés, allá a principios de siglo XX, ambicionaba ser San Sebastián. Dejaron huella en la ciudad: Julián y Benito de Maqua y González del Valle donaron en 1835 a la ciudad el reloj del Ayuntamiento, pero esta aportación no fue la más importante. Unos años después levantaron este palacio en la calle de la Cámara, un edificio del que el Ayuntamiento de Avilés, su actual propietario, pretende deshacerse ahora. La concejala de Recursos Económicos, explicó en el último Pleno que el palacio «es un edificio que no se adapta a las necesidades municipales» y que por eso hay que venderlo. Hasta hace nada acogía los servicios de Mujer y de Juventud, que ahora tienen nueva sede: el edificio Fuero, en la calle de Fernando Morán. El edificio fue residencia familiar, sede del colegio Santo Ángel durante casi medio siglo y, desde que lo adquirió el consistorio, en los primeros años de la democracia, del Centro de Profesores y de algunos servicios municipales, incluido el negociado de quintas, cuando todavía la mili era obligatoria. Ahora todo esto ha pasado y hay que buscar nuevos inquilinos al palacio. El Ayuntamiento ha puesto precio al pasado: 1,4 millones de euros por un monumento en pleno centro de la ciudad. Los últimos Maqua que residieron en el edificio fueron José María Maqua y su esposa, Emma Pacheco. Los dos habían vivido muchos años en México «Cuando regresaron, poco después de la Guerra Civil, se establecieron en el hotel de La Serrana. Mandaron hacer obras en la casa y cuando estas estuvieron concluidas se acomodaron. No duraron mucho, Emma estaba cansada de subir y bajar escaleras cada vez que tenía que ir al baño, así que prepararon de nuevo la mudanza para marchar al pabellón de la ría.

La casa de la calle de la Cámara, nunca fue del agrado de sus últimos propietarios: Emma Pacheco y José María Maqua. Este, dice Javier Maqua, acordó con sus sobrinos -«casi medio centenar»- vender el edificio para que pudieran cobrar cada uno una parte de su sustanciosa herencia. Todos, según su relato, quedaron satisfechos con el acuerdo: los

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seĂąores de la casa se trasladaron entonces al otro lado de la rĂ­a.

Fue rehabilitado en 1983 y en 1997

Palacio de Maqua antes de rehabilitarlo

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CASA DE JOSEFINA BALSERA La casa de Josefina Balsera está haciendo esquina entre la calle La Cámara y la calle de Cuba. Recibe este nombre porque Eladio Muñiz, uno de los indianos de Avilés mandó construir este edificio, para ofrecérselo como regalo de bodas a su esposa. Eladio Muñiz vivía y negociaba en la isla de Cuba. Conoció a Carmen Rodríguez Villamil y se casó con ella. Muñiz encargó al arquitecto Juan Miguel de la Guardia que construyese la casa en la que el matrimonio se iba a alojar al regreso de América. De la Guardia era, por aquel entonces, un arquitecto de prestigio, había levantado, por ejemplo, la iglesia de Las Salesas en Oviedo y el mercado cubierto en Mieres. En 1903 Muñiz y su esposa abrieron por primera vez la puerta de su palacio familiar, en pleno centro de la ciudad, en el ensanche urbanizado que en aquellos primeros años del siglo XX unió por fin la villa de Avilés con Sabugo. La casa, según las escrituras, cuenta con 1.300 metros cuadrados distribuidos en tres plantas y un ático abuhardillado.

Presenta una fachada espectacular, en rotonda, de tres plantas y un ático con bóveda y una preciosa torre mirador. En 1903, su fecha de construcción, no había edificaciones en altura que impidiesen una vista privilegiada, desde esta torre, de gran parte de la ciudad y sobre todo del estuario avilesino.

Vista de la iglesia de Santo Tomas Desde un ventanuco de la casa de Eladio Muñiz

Fachada

Cúpula y torre

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Las piezas mas destacadas de la casa se concentran en la rotonda, pero el interior no desmerece; es de una riqueza decorativa poco común, por la calidad de los materiales empleados y la riqueza de recursos decorativos. Contaba con capilla privada, cuyo altar fue posteriormente regalado por los propietarios a la ermita de La Luz, situada en Villalegre, en un promontorio de visita privilegiada sobre la ciudad y su ría.

Eladio Muñiz y su esposa vendieron su casa indiana a Victoriano Balsera, que se la regaló a su hija Josefina, quien murió sin herederos. La vida de Josefina Balsera en la casa cambió de nombre al inmueble y los avilesinos, desde entonces, decidieron que la Casa de Eladio Muñiz sería el palacio de Balsera. Sin embargo, en Avilés hay otro palacio Balsera: la sede del Conservatorio y, mucho antes, la residencia millonaria del patriarca millonario. Precisamente, Victoriano y su esposa vigilan todavía hoy el recibidor de mármol del edificio, cuyo devenir continuó en paralelo al progreso de la ciudad. El párroco más carismático de la historia de Sabugo, Mateo Valdueza, trasladó su domicilio al palacio y, durante décadas, la casa indiana fue «la casa del cura», más tarde acogió las aulas del colegio parroquial de Santo Tomás, cuya historia había comenzado a mediados de siglo en el número 4 de la calle José Manuel Pedregal. «El palacio estaba rodeado de una gran huerta que fuimos vendiendo poco a poco. Gracias a eso pudimos construir el colegio», explica el actual párroco de Sabugo

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Transi, Amanda Ăšbeda y Julia Valle.

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DOCUMENTACIÓN : • • •

Paseo ilustrado por el casco histórico de Avilés ( textos : Alberto Del Río) Excmo ayuntamiento de Avilés 2001 www.elcomercio.es/v/2011127/aviles/camara-calle- principal www.vivirasturias.com/asturias

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Conocemos Avilés  

Trabajo de alumnado

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