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SIMBIOSIS


simbiosis

dirección de diseño Armando Pineda diseño y compilación de textos Emmanuel Páez autores Gabriela Molina Aleqz Garrigóz Fidel Sánchez fuente Sabersinfin.com

2013

Impreso en México | Printed in Mexico


Aunque viajemos por todo el mundo para encontrar la belleza, debemos llevarla con nosotros para poder encontrarla. ralph waldo emerson


ELLA, LUNA la vimos enrojecer y mutar de piel por tres noches. Acuartelarse en la zona del reposo. Reinventar cuentos de sí misma y caminar alejándose del dragón sin alas, sin fauces.

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Ella era redonda y se creía amada. Era un instante de ternura, una promesa, una retórica dialogicidad. Incomprensible al oído humano. Ahí estaba. La vimos, la amamos unos segundos; lo que dura el aletear de la noche. Nuestra noche. Fue entonces, Ella, pálida y turgente voluptuosa, amada.


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Ella, madre del croar, del aullido, de los cantos alados de los grillos, de los reflejos distorsionados de las sombras. Ella. La amada, la nuestra. Madre de los noctรกmbulos y noctรกmbulas, de los gatos que se suben a los techos y llaman enloquecidos, las feromonas que les trae el viento.


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Y ella, ella sola, ella impasible, ella callada, ella sacerdotisa pariendo un pedazo de luz. La vimos estrellar su cara contra una nube, despeinarse de viento y bruma, amanecerse, tocada su faz por un ave que anid贸 en sus senos, en su suelo impenetrable.


La vimos dormir y dormimos. La vimos soĂąar y soĂąamos. Se quebrĂł y nos quedamos con un trozo de luz para alumbrarnos cuando no estuviera ella.

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DÍA DE CAMPO


19 dejemos las torres de metal, su nebulosa de esmog, para internarnos en el verde reciĂŠn inaugurado. Brillando de esplendor los cerros cambian vestiduras, ostentan su plenitud resurgida y lavada.


Mira siempre hacia los campos floridos, los arroyos de barro que manan de fuentes tan Ă­ntimas, los taciturnos animales pastando dĂłcilmente, los pĂĄjaros que improvisan luminosas orquestas. La brisa que unge con leve vestido de joyasnos regala ahora un arco siete veces coloreado: promesa paternal recordada.


¿Y quién dijo que nada florece porque sí, que Dios está ciego, que su voluntad no puede ser hermosura? Recoge un ramo de anís, un puño de fresas silvestres, trae un diente de león para soplarle un secreto; hoy es día de alabar la delicadeza de la espiga y aspirar en cada flor una nueva fragancia. Tu pelo sombrío huele a tierra mojada. Hoy es día para el amor: ese secreto a voces que todos debemos descubrir.

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YO DIGO QUE EL AIRE


¿desde cuándo el aire es un arma para el amor?, en el amor no existen las armas ¿Será que el oro manchó almas y sólo intenta ser otro color?

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¿Desde cuando el aire es trampa hecha flor? Las flores entonces morirían de vergüenza, sería más bien una lucha intensa, de flor contra flor. ¡Pues yo digo que no!, no es ni bala, ni oro, ni flor, ¡El aire es aire, conforme a cada corazón!

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Ni el viejo, ni el joven, ni el ni単o son culpables de lo que el aire sea, el aire es lo que cada quien en su cari単o busque dar, logre y entienda.

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Simbiosis se terminó de imprimir en Abril del 2013, en la Ciudad de México. Los textos e imágenes no pertenecen al diseñador y se han utilizado sin fines de lucro.


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Simbiosis