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Trabajo de Fin de Máster – Comunicación, Cultura, Sociedad y Política.

UNED 2017

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El Decrecimiento en los programas políticos de los partidos de izquierda y ecologistas europeos: Un estudio comparado

Agradecimientos En primer lugar, quiero agradecerle a la UNED, especialmente al conjunto del equipo docente del Máster en Comunicación, Cultura, Sociedad y Política, por la cantidad ingente de conocimientos adquiridos, así como por el apoyo recibido durante la realización del susodicho programa académico. En la misma línea, me gustaría mostrar también mi profundo agradecimiento personal hacia D. Jorge Alberto Benedicto Millán, cuyo papel como tutor del presente proyecto de investigación sólo puede ser descrito en términos de apoyo fundamental, en base a la libertad absoluta recibida, paciencia infinita y capacidad de orientarme con orientaciones claves para la estructura del propio trabajo. Llegados a este punto, no puedo evitar nombrar a todas esas personas que han estado a mi lado en este largo camino, compartiendo mis agobios pero también mis satisfacciones, convirtiendo mis dudas en motivos de confianza, y básicamente, cuidándome. La lista es muy larga, y admito que el trabajo tampoco me quedó corto, así que voy a confiar en que esta parte de mi familia sepa reconocerse sin leerse. A la Madriguera y a sus integrantes, especialmente por sobrellevar con dignidad las secuelas de convivir con mis discursos ecologistas gratuitos, pero también por prestarse siempre a apoyarme en todo momento. A Escarnio e Maldizer, por convencerme de que otra sociedad mejor es realmente posible. Que no es poco. A Paloma, por poner la primera piedra de esto, como de otras tantísimas cosas. Finalmente, no puedo acabar este apartado de otra forma que no sea agradecerle a mi madre, cuyo orgullo y confianza inquebrantable en mí es el combustible que me alimenta cada día. Ella es el motivo de todo, y siempre lo será.

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ÍNDICE Agradecimientos..........................................................................................................................…….4 1. Evolución Histórica de la propuesta del Decrecimiento..............................................................…6 1.1 Origen y desarrollo teórico (1970s)..........................................................................…….6 1.1.1 - Límites del crecimiento..............................................................................…...6 1.1.2 - Alerta multidisciplinar de los peligros derivados del desarrollismo industrial.7 1.1.3 - Concepto de entropía..................................................................................…...8 1.2 Factores causales del desarrollo del Ecologismo......................................................….....9 1.2.1 - Contexto Sociológico y el cambio valorativo en la sociedad occidental........10 1.2.2 - Estados Unidos ante la crisis energética y el discurso del malestar del Presidente Carter...................................................................................................….12 1.2.3 - Desarrollo de políticas medioambientales a nivel internacional del través de la ONU y ONG’s............................................................................................................15 1.2.4 - Movimientos sociales y aparición de partidos ecologistas europeos..........…16 1.3 Expansión ideológica e impacto decrecimiento en el debate teórico actual (1990s – Actualidad).............................................................................................................................19 1.3.1 - El ecologismo como problema global.............................................................19 1.3.2 - Expansión ideológica en Europa y América Latina........................................22 1.3.3 - Presencia de las propuestas decrecentistas en partidos ecologistas y socialistas como consecuencia de dicha expansión..............................................................…...27 2. Análisis de la propuesta del Decrecimiento..............................................................................….29 2.1 Abandono de la visión productivista de la historia y cambio del paradigma del desarrollismo industrial........................................................................................…………..29 2.2 Propuestas decrecentistas........................................................................................…….32 2.2.1 – Económicas............................................................................................…….32 ◦ Abandono del PIB...................................................................…..….............35 ◦ Reducción de la jornada laboral.....................................................................36 2.2.2 – Sociales............................................................................…………………...37 2.2.3 - Medio Ambientales..........................................................................................38 2.3 Críticas y debates actuales..........................................................................................…..39 3. Diseño de la investigación........................................................................................................…..49 3.1 Presentación del método de investigación........................................................................49 3.1.1 – Metodología: Técnica de investigación.................................................…….49 3.1.2 - Presentación de la pregunta de investigación..............................................…51 3.1.3 - Sistemas y partidos políticos seleccionados para el estudio.......................…53

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3.1.4 – Programas electorales y documentación de los partidos políticos seleccionados para el estudio......................................................................................54 3.1.5 - Ejes temáticos sobre los que se basará el análisis comparativo...............…..55  Diagnóstico acerca de la recesión económica iniciada en 2008, y análisis del carácter de las medidas económicas propuestas como respuesta..........…….56  Modelo de Transición Energética...................................................................58  Gestión de emisiones de gases invernadero.....................................…..……59 4. El Decrecimiento en los programas políticos de los partidos de izquierda y ecologistas europeos: Estudio Comparado…………………………………………………………………………………62 4.1 Alemania...........................................................................................................................63 4.1.1 Proceso de institucionalización del movimiento ecologista…………………..65 4.1.2 Análisis del programa electoral.........................................................................69 4.2 Francia..............................................................................................................................77 4.2.1 Proceso de institucionalización del movimiento ecologista…………………..79 4.2.2 Análisis del programa electoral.........................................................................85 4.3 España..................................................................................................................……….91 4.3.1 Proceso de institucionalización del movimiento ecologista…………………..93 4.3.2 Análisis del programa electoral.....................................................................…98 5. Conclusiones........................................................................................................................…….112 6. Bibliografía...........................................................................................................................……121

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I - PRESENTACIÓN TEÓRICA Y EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE LA PROPUESTA DECRECENTISTA 1.1 - Origen e influencias teóricas 1.1.1 - Los límites del crecimiento

La publicación en 1972 del informe Los límites al Crecimiento (Meadows et al., 1972) supuso un punto de inflexión a nivel global, llegando incluso a ser señalado como el “texto fundador del movimiento ecologista” (Parenti, 2012, pág. 46). También será conocido como Informe Meadows, en referencia a su principal autora Donella H. Meadows, cuya labor fue realizada en colaboración directa con otros 15 investigadores del Massachusetts Institute of Technology. Este trabajo responde así a la petición realizada al MIT en 1968 por parte de la organización no gubernamental Club de Roma, formada por un grupo de personas de distintos ámbitos de la política y de la ciencia. Sus diversas publicaciones han abarcado distintos campos de acción y problemáticas derivadas del mundo moderno que conocemos tras los conflictos bélicos vividos en la primera mitad del S.XX, como es la creciente desigualdad entre el Norte y el Sur o el crecimiento demográfico descontrolado, de cuyos peligros ya advirtió a finales del S.XVIII el economista inglés Thomas Malthus a través de su publicación Ensayo sobre el principio de la población (Malthus, 1846). Así pues, su labor de investigación, que ha sido actualizada y revisada en diversas ediciones, se basa en medir las consecuencias derivadas de mantener el mismo ritmo de crecimiento global durante los próximos 100 años. En base a este objetivo, centran su labor investigadora en cinco esferas principales:

Población

Grado de industrialización

Contaminación

Agotamiento de recursos naturales

Disponibilidad de tierra para usos agrícolas

Partiendo del estudio pormenorizado de dichas áreas a través de distintas ecuaciones y relaciones matemáticas, el grupo de autores dirigidos por Meadows presenta sus resultados en un formato de 12 escenarios posibles ante los que se enfrentaría hipotéticamente la especie humana, en base a su medida de crecimiento en el próximo siglo. De esa docena, los autores sólo señalan a cuatro de ellos 5


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como contextos que permitirían a la sociedad global evitar el colapso ecológico, ya sea en forma de calentamiento global como consecuencia de superar los límites de la biosfera terrestre y su capacidad para asumir el CO2 derivado del actual modelo económico, o bien el fin de los combustibles fósiles, del agua dulce potable o de la tierra disponible para uso agrícola. En esa línea, nos encontramos con el hecho de que, en varios de estos escenarios críticos previstos por el trabajo de investigación realizado por el equipo liderado por Meadows, el techo de la producción industrial a nivel global estaría localizado alrededor del año 2020, para derivar en una caída inevitable a posteriori. Más allá de una línea temporal o una fecha concreta que muestre o no la fiabilidad de las investigaciones publicadas en Los límites del Crecimiento, la conclusión realmente central y fundamental que deriva de este estudio, y que supone la base del movimiento ecologista, y más concretamente, de la perspectiva decrecentista, es el patrón que habla de que el crecimiento económico global infinito no es posible en una biosfera de recursos limitados, y en vista a las posibles consecuencias derivadas del mismo, tampoco debería ser deseable. Lo cierto es que más allá de las múltiples ediciones posteriores a la original de 1972 (En 1992, 2004 y 2012) y de los estudios medioambientales que no han hecho más que confirmar esta siniestra dinámica del crecimiento suicida en base a la aparición de la civilización industrial, existen múltiples síntomas y señales emitidas por el planeta terrestre, que van desde el cambio climático al nivel de acidez o alcalinidad del suelo, que no hacen más que confirmar esta idea: El crecimiento económico global perpetuo no es posible. 1.1.2 - Alerta multidisciplinar de los peligros derivados del desarrollismo industrial

Así pues, este enunciado supone la confirmación científica de un debate que ya estaba presente, aunque con una intensidad diferente, en el campo de las ciencias sociales desde las décadas de 1950-1960s, cuando autores como Rachel Carson, Ivan Illich o Herbert Marcuse alertan desde de los peligros derivados del desarrollismo industrial sin límites; ya sean en la forma de DDT (Carson, 1964), un modelo de educación enfocado exclusivamente al productivismo y que, por lo tanto, límita el desarrollo de las capacidades personales (Illich, 1971), o, en un plano más humanista, la alienación capitalista a la que se ve sometida la libertad del ser humano, que desde el marxismo advirtió el propio Marcuse, sustituyendo sus necesidades vitales por las impuestas por el sistema

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capitalista a través de los medios de comunicación de masas (Marcuse, 1964). Pero no serán éstas las únicas publicaciones de este período que apunten a la necesidad de reflexionar acerca de la visión positivista del desarrollo económico y de sus posibles límites. En otro ejemplo del tono multidisciplinar propio de los orígenes de la propuesta decrecentista, desde los campos de la geología y la geofísica, la teoría del cénit del petróleo del estadounidense Marion King Hubbert (Hubbert, 1962), publicada en 1962, advertía de otra limitación al modelo productivista, enfocado en este caso al agotamiento de los combustibles fósiles. Analizaremos en profundidad las aportaciones del geofísico norteamericano a lo largo de las próximas páginas, dado que la influencia de su trabajo es evidente y palpable en la actualidad, a través de las diferentes propuestas de modelo y/o transición energética que las diferentes organizaciones políticas presentan en sus programas electorales. 1.1.3 - Concepto de entropía

Será, sin embargo, el matemático rumano Nicholas Georgescu-Roegen quién, con la publicación en 1971 de su obra La ley de la Entropía y el Proceso Económico, se servirá de la aplicación de la segunda ley de la termodinámica en el contexto económico para establecer las bases teóricas del Decrecimiento. El enunciado de dicha ley hace referencia a la degradación energética derivada de todo proceso basado en el movimiento de la energía. El autor se servirá de la siguiente metáfora para explicar de forma más clara su argumentación: Tomemos el caso de una anticuada locomotora en la que el calor de la combustión del carbón fluye a la caldera y de ésta a la atmósfera. Un resultado evidente de este proceso es un trabajo mecánico: el tren se ha desplazado de una estación a otra. Ahora bien, el proceso lleva también consigo otros cambios innegables; por de pronto, el carbón se ha transformado en cenizas. Con todo, algo es cierto: no se ha alterado la cantidad total de materia y energía. (…) Al principio, la energía química del carbón es libre, en el sentido de que está disponible para producir cierto trabajo mecánico. Sin embargo, en el proceso la energía libre pierde poco a poco esa cualidad. Finalmente, siempre se degrada por completo en el conjunto del sistema cuando se convierte en energía disipada, es decir, energía que no podemos emplear ya para el mismo propósito. (Georgesu-Roegen, 1971: pp 49-50)

Así pues, el paradigma del crecimiento económico perpetuo, y la asunción del desarrollo industrial como única vía para el desarrollo económico, asentado como tal en el marco conceptual occidental a partir del desarrollo de la revolución industrial y del liberalismo económico durante el S.XVIII, es puesta en entredicho, al relacionarse de forma directa el proceso económico con los recursos finitos 7


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del planeta, y la irreversibilidad del proceso energético. En esa ecuación entra, por lo tanto, la pérdida irrevocable de recursos útiles. La propuesta decrecentista, así pues, descansa en abandonar el productivismo como objetivo vital del ser humano y el mercado como fundamento del intercambio social. Se enfrenta por lo tanto, no sólo a las bases teóricas del sistema capitalista, sino que también pone en entredicho la concepción socialista basada en el materialismo histórico de Marx, ya que ambas vertientes ideológicas se basarían en la visión positivista de la historia y del desarrollo tecnológico, tan propia del S.XIX, así como compartirían la carencia de la visión entrópica, consecuente de la obra de Georgescu-Roegen, y que pone en relación directa el medio y las fuerzas productivas. En las próximas páginas profundizaremos acerca de las dimensiones del debate planteado, así como el proceso de retroalimentación vivido por las diferentes posturas ideológicas ubicadas en el ecologismo, especialmente a partir de la segunda mitad del S.XX. 1.2 Factores causales del desarrollo del ecologismo Por lo tanto, la publicación en 1972 de Los límites de crecimiento ha supuesto una fecha clave para el movimiento ecologista y su desarrollo como propuesta política. Sin embargo, más allá de fechas concretas, lo cierto es que en este período tiene lugar el inicio del proceso de inclusión del ecologismo como parte inseparable de la cultura sociopolítica occidental, cuya máxima expresión en la actualidad es la aceptación e inclusión, por parte de la gran mayoría partidos políticos actuales, de los principios básicos del ecologismo dentro de su discurso. Este proceso de reverderización, que ya desde sus inicios se debe a una serie de factores de carácter multidisciplinar, es parte fundamental para entender, por otra parte, la expansión ideológica vivida por las diferentes corrientes presentes dentro del ecologismo político, como el ecosocialismo o el propio decrecimiento. Así pues, identificaríamos como cuatro pilares fundamentales que explican este proceso de desarrollo de los principios ecologistas: El primero de ellos corresponde a la disciplina de la sociología, ya que hace referencia a los cambios valorativos producidos en el seno de sociedad occidental a partir de la segunda mitad del S.XX, reflejados en la publicación en 1977 de La Revolución Silenciosa de Ronald Inglehart (Inglehart, R., 1977). La seguridad alimentaria, la

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ausencia de conflictos bélicos junto con el crecimiento económico alcanzada por la sociedad global en el período postbélico, habría derivado en un proceso de transformación social en pos de los valores postmodernos, entre los que aparecen la preocupación por la autorrealización personal o el medio ambiente, en lugar de los denominados como modernos, ejemplificados en la seguridad militar o la estabilidad económica. Además de este aspecto sociológico, otro factor fundamental para entender el desarrollo del ecologismo en el seno de la sociedad política moderna, responde a cuestiones relacionadas con la geopolítica, como fue el caso de las crisis energéticas globales vividas en la década de 1970, que evidenciaron la brutal dependencia ante los combustibles fósiles del sistema económico, como veremos de forma detallada en las próximas páginas. El tercer factor que analizaremos en el presente trabajo de investigación se refiere a la aparición, en la década de 1970s, de los movimientos sociales como consecuencia de la implantación de los valores postmodernos tratados por Inglehart. Dicho proceso de transformación valorativa, unido a la creciente separación entre los partidos políticos de masas y la sociedad, reflejada en la labor del sociólogo marxista alemán Claus Offe (Offe, C., 1990), potencia la figura de estos nuevos movimientos sociales como genuinos portadores de los intereses sociales y políticos postmodernos, como el ecologismo, femeninismo o pacifismo, entre otros.

Ya por último, en esta breve

introducción al respecto de los factores que explican el desarrollo del ecologismo en el seno de la sociedad occidental, resulta imprescindible no destacar el proceso globalizador derivado a consecuencia del desarrollo de políticas medioambientales a nivel internacional, señaladamente a través de la Organización de las Naciones Unidas, a las que se le une la labor realizada a través de otras organizaciones internacionales. Más allá de las limitaciones derivadas del propio funcionamiento de la sociedad internacional, lo cierto es que la senda política iniciada con la celebración en 1972 de la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Humano es clave para entender la introducción del eje ecológico en la agenda internacional. Realizada por lo tanto, esta breve visión general al respecto de los principales factores presentes en el proceso de inclusión y aceptación del ecologismo como parte de la cultura política moderna, llega el momento de pasar a un análisis más pormenorizado y detallado de cada uno de estos aspectos. 1.2.1 – Contexto sociológico y el cambio valorativo en la sociedad occidental

Aparece, como ya vimos anteriormente, a partir de la segunda mitad del S.XX un proceso de carácter sociológico de transformación valorativa en el seno sociedad civil de los países

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occidentales. Dicho proceso será estudiado y analizado, entre otros autores, a través de la labor del académico norteamericano Ronald F. Inglehart, especialmente a partir de la publicación en 1977 de su obra La Revolución Silenciosa (Inglehart, R.F., 1977). En dicho texto, el politólogo norteamericano se hace eco de una importante tendencia de cambio de valores en la sociedad occidental con la llegada de la década de los 70. Dicho proceso de cambio valorativo estaría centrado en las generaciones de jóvenes que, gracias a la seguridad alimentaria y a la prosperidad económica derivadas de los años de esplendor del modelo de Estado de bienestar keynesiano instaurado con el fin de de la II Guerra Mundial, y consistiría en la sustitución de los valores materialistas, que el autor norteamericano identifica como el bienestar económico, la seguridad alimentaria y militar o la aplicación de las normas judeocristianas tradicionales, por los llamados valores posmaterialistas o de autoexpresión, como la autorrealización personal, la calidad de vida, la libertad de expresión o la preocupación por el medio ambiente. El origen, por lo tanto, de dicho cambio de valores en la sociedad occidental, recaería en la satisfacción de las necesidades básicas de la población, ya sea en forma de alimentación o de seguridad económica, tras los conflictos bélicos de la primera mitad del S.XX, y cuya superación permitirían a dicha generación de jóvenes sustituir en la base de sus necesidades a los valores materialistas por los identificados como postmaterialistas. Ello deriva en que, en base a dicho cambio valorativo, surjan nuevas necesidades y demandas en el seno de la sociedad occidental, convirtiéndose por lo tanto en un contexto ideal para la expansión ideológica y teórica de las diferentes corrientes del ecologismo. Un reflejo de este proceso de transformación sociológica ya presente en la década de 1960 podríamos localizarlo en los hechos e incidentes acaecidos a lo largo del mes de mayo de 1968 en Francia, pero que se extendieron a otras estados tan diversos como son los casos de Estados Unidos o Checoslovaquia, En un contexto social dominado por el surgimiento de la sociedad de consumo al calor del Estado de Bienestar reinante, las generaciones nacidas con posterioridad al final del conflicto mundial, caracterizadas en líneas generales por un alto nivel de formación académica, observan como su proceso de transformación sociológico hacia los valores postmodernos deriva en una situación de incomprensión por parte del sistema político tradicional acerca de las nuevas inquietudes sociales y políticas derivadas adheridas a este proceso de cambios valorativos. Ese abismo de representación abierto entre esta parte de la sociedad y el sistema político de la época supone el perfecto caldo de cultivo para el nacimiento de las primeras formas de un nuevo tipo de movimientos sociales, en los que las nuevas demandas sociales y de participación política

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consecuentes con los valores postmodernos descritos posteriormente por Inglehart tengan cumplida respuesta. Así pues, los movimientos ecologistas, femenistas o pacifistas, entre otros, comenzarán un proceso de creciente expansión ideológica en el seno de la sociedad occidental, cuya evolución en las siguientes décadas, como veremos en las próximas páginas, permanece activa hasta la actualidad, y cuyo reflejo más evidente es la introducción y aceptación de estos valores como parte de la cultura política occidental. 1.2.2 - Estados Unidos ante la crisis energética y el discurso del malestar del Presidente Carter

Prosiguiendo con el análisis al respecto de los principales factores que explican el desarrollo del ecologismo y su creciente introducción como parte del discurso político occidental, en el arranque de la década de 1970 nos encontramos ya con una importante base teórica multidisciplinar, y cuyo desarrollo inicial como ciencia social tiene como principal epicentro el contexto norteamericano. A este trabajo académico se le unirá, de forma paralela, un factor de carácter geopolítico que servirá de impulso a la introducción del debate ecologista entre la sociedad occidental, ya que el sistema económico global imperante ve tambalear sus pilares más básicos con la llegada de la crisis del petróleo de 1973, y la inevitable asunción de la dependencia sistémica de los combustibles fósiles El anuncio, realizado con fecha del 5 de Noviembre de ese mismo año por parte de la Organización de Países Árabes Exportadores de Petróleo (OPEP), de la reducción de la producción del petróleo, así como de no exportar más combustible a aquellos estados que hubieran mostrado su apoyo a Israel durante el conflicto bélico mantenido contra Siria y Egipto conocido como la Guerra de Yom Kippur, marcaría de forma incontestable el contexto socioeconómico global. Esta organización, cuya membresía en 1973 estaba formada por los estados de Argelia, Irán, Irak, Kuwait, Libia, Nigeria, Arabia Saudi, Emiratos Árabes, Ecuador y Venezuela, concentraba en sus manos casi la mitad de producción mundial de petróleo, así como de las reservas globales, por lo que su agresiva estrategia de embargo supuso un ataque frontal al modelo industrial occidental. Estados Unidos, cuya población suponía el 6% a nivel global, gestionaba unos niveles de consumo de energía relativo al 33% mundial, y con un modelo energético basado casi exclusivamente en la importación, sufre en primera persona, y bastante antes de lo previsto, las consecuencias de la dependencia de los combustibles fósiles, pero no será el único, como demuestran las crisis inflacionistas vividas en la década de 1970 en otros países europeos, como Holanda, Francia o Portugal. Esa reducción intencionada en los niveles de producción petrolífera, además del brutal impacto económico en

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forma de recesión económica global y de las imágenes de colas multitudinarias de conductores en las estaciones de servicio a la espera de poder llenar su depósito, puso en el primer plano político, especialmente en la administración norteamericana, el modelo energético. En ese contexto, la llegada de Jimmy Carter en 1977 a la Casa Blanca derivó, en primer lugar, en la creación del Departamento de Energía de los Estados Unidos como organismo necesario para dar respuesta al desafío energético, al que en su discurso colocaba al mismo nivel de importancia que cualquier guerra vivida por el pueblo norteamericano 1, así como la apuesta por las energías renovables como respuesta a la dependencia norteamericana, que dejaría la curiosa imagen de la instalación de paneles solares en la Casa Blanca. Sin embargo, dichas medidas se enfrentarían con la dura realidad de 1979, año en el estallaría la conocida como segunda crisis del petróleo, a raíz de la intensa reducción de producción petrolífera derivada del conflicto bélico existente entre Irak e Irán, y cuyo impacto, a través de un aumento exponencial del precio del barril de petróleo, tomaría la forma de inflación global, así como de confirmación de la dependencia energética norteamericana. Ese es el contexto en el que el presidente norteamericano Jimmy Carter, pronunciará, el 15 de Julio de 1979, en lo que pasará a la historia como el discurso del malestar2 , en el que se ve reflejado una de las principales conclusiones sobre las que se basa la perspectiva decrecentista: El crecimiento perpetuo

en un mundo de recursos finitos, no es posible ni deseable, y la necesidad de un nuevo

modelo energético que suprima la dependencia de los combustibles fósiles, siendo conscientes de los sacrificios que implican par a la sociedad norteamericana: “ We've always had a faith that the days of our children would be better than our own (…) We remember when the phrase "sound as a dollar" was an expression of absolute dependability, until 10 years of inflation began to shrink our dollar and our savings. We believed that our Nation's resources were limitless until 1973, when we had to face a growing dependence on foreign oil. These wounds are still very deep. They have never been healed. (..) Energy will be the immediate test of our ability to unite this Nation, and it can also be the standard around which we rally. On the battlefield of energy we can win for our Nation a new confidence, and we can seize control again of our common destiny.” 1 - Discurso completo de Jimmy Carter: Propuesta energética - 18/04/1977 http://www.presidency.ucsb.edu/ws/?pid=32596 2 - Discurso completo de Jimmy Carter: Crisis of Confidence - 15/07/1979 http://www.presidency.ucsb.edu/ws/?pid=32596

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En dicho contexto, plantea un plan energético que se basa en una fuerte reducción de la importación y el uso del petróleo, así como la creación de un organismo público para la gestión energética, que se ocupe del desarrollo y evolución de fuentes de energías alternativas. Así pues, el impacto de una perspectiva multidisciplinar como la propuesta decrecentista, cuya principal zona de desarrollo académico, al menos en esta fase inicial, tiene lugar en las universidades norteamericanas, parece evidente en las medidas anunciadas por el presidente norteamericano Jimmy Carter, en el contexto de la crisis del petróleo que marcaría de forma fundamental el panorama económico y político de la década de 1970s. El discurso del presidente norteamericano en 1979, supondrá, como veremos en las próximas líneas, una especie de canto de cisne de la perspectiva decrecentista en lo referente a su impacto sociopolítico en la cultura norteamericana, al menos hasta la actualidad, y su impacto en la política de la Casa Blanca. El proceso electoral de 1980, que enfrentará a Carter con el candidato republicano Ronald Reagan, cuyo mensaje electoral, marcado por el optimismo individualista y por su apuesta por la desregularización del sistema financiero como respuesta al contexto de crisis económica, se verá además reforzado desde la perspectiva energética con el descubrimiento y la consiguiente explotación de nuevos yacimientos petrolíferos de Alaska. La derrota de Carter marca un punto de inflexión en la evolución de las perspectivas decrecentistas, cuyo epicentro girará desde un suelo norteamericano a una expansión ideológica hacia Europa, como veremos en el siguiente apartado. En un sentido sociológico, la victoria del neoliberalismo representado en la candidatura de Reagan, supone a su vez la imposición de los valores individualistas enfrente a los valores postmodernos reflejados en la obra de Inglehart. Este individualismo definido como posesivo por C. B. Macpherson, debido que “eleva la propiedad privada a propiedad esencial de la naturaleza humana” (Macpherson, C.B., 1962, pág. 32), es capital en el paradigma neoliberal y en su visión optimista de la libertad económica, dado que a través de un mercado en el que el Estado tenga un papel menor o inexistente, el individualismo ejerce de motor interno ante la necesidad de adaptarse a la competencia. Se contrapone, por lo tanto, a los valores postmaterialistas sobre los que descansan los nuevos movimientos sociales surgidos en esta década, y su victoria a través de la elección de Ronald Reagan, forzará a que las propuestas decrecentistas sustituyan a Estados Unidos por Europa como su principal área geográfica de influencia.

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1.2.3 - Desarrollo de políticas medioambientales a nivel internacional del través de la ONU y ONG’s

El panorama político en la década de 1980s nos muestra, tal como vimos en el anterior apartado, un contexto sociopolítico mundial protagonizado por la apuesta por la liberalización económica, la descentralización del Estado y el capitalismo financiero salvaje, ya sea a través de las Reaganomics, en referencia a las medidas neoliberales impuestas por el nuevo presidente norteamericano, o a través de su homóloga en el Reino Unido, Margaret Thatcher. El debate y el cambio de paradigma propuestos desde las perspectivas decrecentistas, tal y como vimos en el capítulo anterior, desaparecen del primer plano sociopolítico norteamericano, debido en gran medida al descubrimiento de nuevos yacimientos petrolíferos localizados en Alaska, concretamente en la región de Prudhoe Bay 3, que permiten alejar, al menos temporalmente, la necesidad de establecer un nuevo modelo energético. Dicho descubrimiento no soluciona evidentemente el problema sistémico de fondo de la incongruencia de apostar por un modelo de crecimiento perpetuo en un contexto de recursos finitos, pero lo cierto es que el pesimismo de Carter, como reflejan los discursos revisados anteriormente, salió malparado, electoralmente hablando, en el enfrentamiento con el optimismo del crecimiento neoliberal en base a la liberalización económica. Sin embargo, la evolución teórica del decrecimiento persiste pese a la situación del contexto global liderado por las políticas neoliberales. El desafío de vivir mejor con menos, y la necesidad de proteger al medio ambiente de la actividad humana, en pos de que la actividad económica actual no comprometa el futuro de nuestras siguientes generaciones, se ve recogido parcialmente por el trabajo realizado en el seno de la Organización de las Naciones Unidas, como muestra la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Humano (también conocida como Cumbre de la Tierra de Estocolmo) que tuvo lugar entre el 5 y el 16 de junio de 1972.. Con más de 100 países representados, la celebración de esta conferencia internacional supone un factor clave para entender la internacionalización del ecologismo y su entrada como parte de la cultura política moderna, dado que introduce en la agenda global la necesidad de proteger al medio ambiente de las consecuencias del sistema económico, así como de preservar los recursos naturales en beneficio de las generaciones venideras, lo que supondrá la semilla del concepto de “desarrollo sostenible”. Así pues, esta internacionalización del ecologismo como consecuencia del desarrollo de políticas y 3

Descubrimiento de Petróleo en la región de Prudhoe Bay (Historia de Alaska) https://es.wikipedia.org/wiki/Historia_de_Alaska

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principios medioambientales comunes a través de la Organización de las Naciones Unidas, se convierte en otro de los factores principales a la hora del desarrollo del ecologismo en el imaginario político global, y esta cumbre celebrada en 1972 en la ciudad de Estocolmo sentará las bases de la labor de esta organización internacional alrededor de dicha temática, que seguirá avanzando en las siguientes cumbres. Cabe destacar, por lo tanto, que pese a las dificultades existentes a la hora de alcanzar compromisos firmes y de dotar a los acuerdos existentes de una capacidad real ejecutiva, es indudable que esta labor es fundamental para introducir el eje ecológico en la agenda política internacional. 1.2.4 - Movimientos sociales y aparición de partidos ecologistas europeos

Tras analizar el factor sociológico, derivado del cambio valorativo reflejado en la labor de Inglehart, así como el geopolítico derivado de las crisis del petróleo y el proceso globalizador del ecologismo como consecuencia del trabajo realizado en el seno de la ONU, llega el momento de analizar la aparición de los nuevos movimientos sociales, centrándonos en el nacimiento de los de corte ecologista y en su progresiva institucionalización, con el fin de analizar de entender el desarrollo de las propuestas ubicadas ideológicamente en el ecologismo político, entre las que destaca en este caso el Decrecentismo. En esta línea, Claus Offe se presenta como uno de los autores fundamentales para entender el nacimiento y primer desarrollo de estos nuevos movimientos sociales, ubicado cronológicamente en la década de 1970. El sociológo marxista alemán, así pues, los define de la siguiente forma: (.. )Nuevos movimientos sociales políticamente relevantes como los movimientos que reinvidican ser reconocidos como actores políticos por la comunidad amplia, aunque sus formas de acción no disfruten de una legitimación conferida por instituciones sociales establecidas, y que apuntan a objetivos cuya consecución tendría efectos que afectarían a la sociedad en su conjunto más que al grupo solamente

(Offe, 1988, pág. 176) Entre ellos destacarían los movimientos de carácter ecologista, los movimientos pro derechos humanos, en los que se incluiría el feminismo entre otros, o el pacifismo. Todos estos nuevos movimientos sociales, para el sociólogo alemán, comparten dos características comunes, siendo la primera de ellas el hecho de que no sus reivindicaciones en están basadas en una “posición colectiva contractual respecto a bienes o a mercados de trabajo” sino a un cierto sentido de 15


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identidad colectiva, como puede ser a través de la edad en el caso del movimiento estudiantil, género para los nuevos movimientos sociales femenistas, o humanidad para aquellos que responden a un corte ecologista. La segunda característica compartida por estos nuevos grupos hace referencia a que su acción no se centra en la representación política, dado que en la mayoría de los casos, “estos nuevos movimientos sociales evidencian una concepción negativa de la política” (Offe, 1988, pág. 68). Así pues, el nacimiento y desarrollo de estos nuevos movimientos sociales es identificados por Offe como uno de los 3 factores causales del declive del sistema de partido como forma dominante de participación de masas. Este factor estaría acompañado de un creciente proceso de pérdida de representatividad de los propios partidos políticos como representantes de la voluntad política popular, gracias a lo que el autor identifica como acuerdo corporativos entre los partidos políticos de masas y sus potenciales votantes, así como una ascendente represión y autoritarismo político presente en los principales Estados occidentales. Ante esa pérdida de representatividad del sistema de partidos es aprovechada, entre otros, por los nuevos movimientos sociales ecologistas para presentar e introducir sus reivindicaciones en el núcleo de la sociedad, que en muchos casos descansan a su vez en los valores sociológicos postmodernos que reflejaba el cambio valorativo que ya vimos anteriormente a través de la labor académica de Ronald Inglehart. La década de 1970, por lo tanto, supondrá la aparición de las primeras organizaciones y movimientos civiles de carácter ecologista. El primer ejemplo de ello, y quizás el más conocido a nivel global, es la fundación en 1971 de Greenpeace por parte de unos activistas canadienses. Esta ONG, cuyos orígenes se encuentran en el movimiento antinuclear en territorio norteamericano, concretamente en el nacimiento de la plataforma social Don't Make a Wave Committee4, ha alcanzado en la actualidad un nivel de popularidad global indiscutible, con más de 3.000.000 de socios a nivel mundial, como recogen en su propia página web 5 , y su línea de actuación en defensa del medio ambiente ha dado lugar a un amplio catálogo de acciones, que van desde la lucha contra la caza de ballenas a la organización de todo tipo de protestas contra el uso de la energía nuclear. Junto con Greenpeace, otra de las más conocidas organizaciones ecologistas nacidas en este contexto de nuevos movimientos sociales es World Wild Life (WWF). Fundada a lo largo de 1961, 4 5

Don’t Make a Wave Committe – Greenpeace Website http://www.greenpeace.org/international/en/multimedia/photos/founders/ Nuestros socios – Greenpeace http://www.greenpeace.org/espana/es/Por-dentro/nuestros-socios/

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esta organización dedicada a la proteccíón del medio ambiente y a la biodiversidad, se convertirá en una de las principales referencias a nivel global en términos de defensa y conservación de la naturaleza, con más de 5.000.000 miembros a lo ancho y largo del globo. Sin embargo, el movimiento ecologista no sólo se reduce a la labor realizada en el seno de este tipo de ONG’s, sino que es necesario señalar, y relacionado de forma directa con la situación geopolítica de crisis energética global imperante en esta época, la importancia del movimiento social de carácter antinuclear, especialmente en territorio europeo. La apuesta por la energía nuclear, como respuesta a la dependencia de los combustibles fósiles, se desarrollará de forma heterogénea en cada Estado, lo que también influirá en que dicha heterogeneidad se vea reflejada en las distintas posiciones dentro del ecologismo, que veremos más adelante. Así, países como Alemania o Francia, que no dudaron en apostar por el sector energético nuclear como respuesta a la situación de dependencia de los combustibles fósiles vivida en el contexto de las crisis del petróleo, se encontraron con una importante respuesta social en forma de manifestaciones multitudinarias como la ocurrida en el contexto de unas obras realizadas en la central nuclear de Fessenheim (Alsacia) en 1971, y Alemania, con diferentes acciones políticas de carácter antinuclear en la década de 1970s, como ejemplifica la ocupación durante ocho meses de los terrenos en 1975 de los terrenos asignados para la construcción de una central nuclear en Whyl (área de Friburgo de Brigovia, RFA), fórmula de actuación repetida al año siguiente con la central de Brokdorf (Scheleswig-Holstein, RFA). Es clave entender el creciente impacto en la sociedad de estas organizaciones y plataformas sociales de carácter ecologista en esta década de 1970, dado que el desarrollo de estos nuevos movimientos sociales es un factor fundamental en el nacimiento de los primeros partidos políticos ecologistas, como ejemplifica la fundación del partido alemán verde por excelencia, Die Grünen, en los inicios del año 1980, Miljöpartiet en Suecia en 1981, o en Francia la aparición de Les Verts, en 1982. Más allá de que militantes antinucleares o de otros ámbitos del movimiento social ecologista dieran el salto a la política por esta vía, estas organizaciones políticas servirán de punto de encuentro y desarrollo ideológico de las diferentes propuestas y posiciones ubicadas dentro del ecologismo, que no encuentran el acomodo político dentro de los partidos políticas existentes hasta el momento. Así pues, el nacimiento de estos nuevos actores constituye un momento de institucionalización de los nuevos movimientos sociales (Riechmann, 1991: pág. 73), a los que hace referencia Claus Offe.

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Asimismo, cabe destacar el grado de heterogeneidad interna presente en estos nuevos partidos verdes, que veremos de forma más pormenorizada en el apartado del contexto político de los casos presentes en este estudio comparativo, y que podría estar relacionada de forma causal con la intensidad de los procesos de debate ideológicos vividos en el seno de dichas organizaciones, pero a su vez, es clave para entender la expansión de las tesis decrecentistas, que ve cómo su epicentro ideológico, inicialmente localizado en el ambiente académico estadounidense, muda en este período hacia suelo europeo. Los partidos verdes, por lo tanto, ejercieron una labor fundamental como nexo que permitió la retroalimentación ideológica y el debate entre las distintas corrientes ideológicas, que dentro de la variedad comentada perspectivas y visiones, apuestan por la necesidad de mudar nuestra relación como humanidad con el medio ambiente, basada en la dominación y explotación sin límites de los recursos naturales en pos del desarrollo económico. 1.3 Expansión ideológica e impacto del decrecimiento en el debate teórico actual 1.3.1 El ecologismo como problema global

Así pues, como vimos en el anterior capítulo, la década de 1980s se caracterizó por el proceso de institucionalización y expansión ideológica en territorio europeo de los nuevos movimientos sociales. Dicha dinámica sólo se explica a través del cambio valorativo que tuvo lugar en gran parte de las sociedades occidentales, reflejado como ya vimos anteriormente en la labor de autores como Inglehart, y cuyas consecuencias más evidentes en lo referente al ecologismo es la institucionalización y su asunción como un problema global que, por lo tanto, debe ser respondido con una actuación al mismo nivel. Reflejo de ello, la Organización de las Naciones Unidas prosigue con la línea de trabajo iniciada durante 1972 en Estocolmo, en el seno de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano. Más allá del reconocimiento del carácter global de la problemática ecológica, esta cumbre sentará las bases de la labor de esta organización internacional alrededor de dicha temática, que seguirá avanzando en las siguientes reuniones. En esta dirección aparece la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, celebrada en 1987, y que implicó la aparición por primera vez del concepto de desarrollo sostenible, definido como satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades del futuro para atender sus propias necesidades6. Dicha definición se formalizó a través del trabajo realizado por la Organización de las 6

Informe Nuestro Futuro Común – Comisión Mundial de Medio Ambiente y Desarrollo de la ONU http://www.un-documents.net/our-common-future.pdf

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Naciones Unidas, primero en el conocido como Informe Brundtland o Nuestro Futuro Común, documento publicado en 1987 por la ex-primera ministra de Noruega Gro Harlem Brundtland, y que fue asumido como propio por la organización internacional en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de 1992, también conocida como la Cumbre de la Tierra de Rio de Janeiro. Así pues, la reunión celebrada en la ciudad brasileña continuaba la labor realizada 20 años atrás en Estocolmo, marcaría la pauta a seguir a nivel medioambiental en el contexto internacional, aunque con evidentes lagunas a la hora de conseguir plazos concretos y compromiso efectivo por parte de los Estados a la hora de limitar las emisiones de gases, entre otros aspectos. Los principales documentos resultantes de esta edición de la Cumbre de la Tierra son la conocida como Declaración de Río, en la que se proclaman una serie de 27 principios fundamentales en base a la protección del Medio Ambiente y al concepto de desarrollo sostenible, así como la conocida como Agenda 21, que buscaba el objetivo de marcar un programa a seguir, en materia de desarrollo sostenible y humano, por los estados miembros de cara a la llegada del S.XXI. También es clave señalar la apertura del acuerdo multilateral conocido como Convenio Marco de las Naciones Unidas acerca del Cambio Climático, que sería reforzado jurídicamente con posterioridad con el conocido como Protocolo de Kyoto en 1997. Sin embargo, las ausencias notables como la de Estados Unidos en la lista de países firmantes, así como la poca capacidad efectiva de la propia Organización de las Naciones Unidas para lograr un compromiso firme por parte estados miembros con las directrices incluidas en esta serie de acuerdos, debido al carácter no vinculante del documento, limita de forma notoria su alcance político. Pese a ello, la línea de trabajo iniciada en Estocolmo en el seno de la ONU acerca de la problemática ecológica persiste a través de la celebración de la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible de 2002, celebrada en Johannesburgo, con el objetivo principal de lograr una mayor implementación del Programa 21 en los estados miembros, así como a través de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible de 2012, en la que se repite Río de Janeiro como sede. El documento Río+207, que recoge los acuerdos asumidos por los estados participantes en esta edición, es un vivo reflejo de las dificultades a la hora de alcanzar un compromiso efectivo de acción por parte de la sociedad internacional, especialmente en aspectos como la limitación del uso de combustibles fósiles o la protección de los océanos. Dicho informe, titulado “El futuro que 7

Documento Final de Rio+20: https://www.un.org/es/comun/docs/?symbol=A/RES/66/288

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queremos”, nos muestra a una sociedad internacional que vuelve a mostrar su “compromiso en favor del desarrollo sostenible y de la promoción de un futuro sostenible desde el punto de vista económico, social, ambiental para nuestro planeta y para las generaciones presentes y futuras.”. Empero, la clara ausencia de medidas concretas de acción, más allá de reconocer los avances dados hasta la fecha en esta línea del desarrollo sostenible, difumina este nivel de compromiso tan anunciado. Volviendo a la labor de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, promotora de acuerdos contra el calentamiento global como el ya visto Protocolo de Kyoto, la celebración en 2015 de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en París nació con el objetivo de alcanzar un pacto global hacia la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. El documento resultante de esta conferencia, conocidos como los Acuerdos de París8, recoge el compromiso de los 195 países firmantes de cara a cumplir el siguiente objetivo: Mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2ºC con respecto a los niveles preindustriales, y proseguir los esfuerzos para limitar ese aumento de temperatura a 1,5ºC con respecto a los niveles preindustriales, reconociendo que ello reduciría considerablemente los riesgos y efectos del cambio climático.

Sin embargo, este acuerdo ha vuelto en los últimos días a la primera plana mediática, en este caso por la decisión9 unilateral del flamante presidente norteamericano Donald Trump de retirar a su país de este acuerdo. Esta decisión, que podría ser entendida como una muestra más del carácter aislacionista de la política exterior de Trump, supone un golpe terrible a la labor y credibilidad de la ONU en la materia del cambio climático, especialmente si tenemos en cuenta que se trata de la ausencia del segundo emisor global de gases de tipo invernadero. No obstante, la lucha contra el cambio climático en la sociedad internacional no depende exclusivamente de la labor desarrollada en el seno de la Organización de las Naciones Unidas, sino que otras organizaciones internacionales, como la Unión Europea, han asumido como propia la lucha contra el cambio climático, incorporando e implementando en su funcionamiento 8 9

Acuerdos de París: https://unfccc.int/resource/docs/2015/cop21/spa/10a01s.pdf “Trump retira a EEUU del Acuerdo de París” – El País – 2/06/2017 http://internacional.elpais.com/internacional/2017/06/01/estados_unidos/1496342881_527287.html

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herramientas jurídicas de cara a dar respuesta a esta situación, lo que refleja a su vez el proceso de introducción del ecologismo en la cultura política occidental. El buque insigne de esta labor realizada en el seno de la Unión Europea es el Régimen de Comercio de Derechos de Emisión de la Unión Europea 10. Desarrollada en 2003 e implementada en 2005, su funcionamiento se basa en un modelo progresivo, con dos fases iniciales (2005-2007 y 2008-2012) antes de la actual (2013–2020), que establece para cada estado miembro una asignación gratuita de derechos de emisión de gases de efecto invernadero, que puede verse aumentado en todo caso a través de la compra en el mercado de este tipo de derechos, pero cuyo objetivo final pasa indefectiblemente por la reducción de emisiones de este tipo de gases. Como veremos de forma más detallada en el apartado referente a los programas electorales de los partidos políticos incluidos en el presente trabajo de investigación, las principales propuestas que recibe este modelo girarán alrededor de la retirada de estas asignaciones gratuitas, siendo sustituido por un sistema basado en el concepto de quien contamina, paga. 1.3.2 Expansión ideológica en Europa y América Latina

Sin embargo, a nivel estatal, en medio de ese contexto de estabilización institucional al que hemos hecho referencia, podemos ver un proceso de evolución ideológica dentro de los debates sobre el postdesarrollo, que llega hasta la actualidad, especialmente en países europeos como Francia, Italia o España, pero con una repercusión notoria también en territorios de América Latina, a través del concepto del Buen vivir. Centrándonos primero en el proceso desarrollado en suelo europeo, es en Francia donde el décroissance adquiere un mayor peso académico, político y dentro del imaginario de la sociedad. En ese sentido, resulta clave la labor de autores como Florent Marcellesi o Vincent Cheynet, como figura destacada en el nacimiento de publicaciones de carácter ecologista como S!lence11 , Casseurs de Pub o La Décroissance.

10 Régimen de comercio de derechos de emisión de la UE (RCDE UE) https://ec.europa.eu/clima/policies/ets_es 11 Revista Silence: http://www.revuesilence.net/ || Casseurs de Pub: http://www.casseursdepub.org/ La Décroissance: http://ladecroissance.net/

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Sin embargo, desde el punto de vista teórico, la figura central dentro de la escena decrecentista francés es el profesor y economista Serge Latouche. Su trabajo, fuertemente influenciado en sus inicios por sus vivencias personales en Laos y en distintas sociedades del continente africano, es una de las principales voces a nivel internacional del Decrecimiento. El contacto con el modelo de organización social de dichas comunidades, durante la segunda mitad de la década de 1960, en las que el desarrollo económico y el consumo no ejercen como motor central, supuso un punto de inflexión fundamental en la ideología de Latouche, que no dudaba en considerarse a sí mismo como marxista hasta esas experiencias vitales. Su aportación supone una parte fundamental de la base teórica del Decrecimiento en la actualidad, y parte desde la necesidad de abandonar el paradigma del productivismo: “La consigna del decrecimiento tiene como meta, sobre todo, insistir fuertemente en abandonar el objetivo del crecimiento por el crecimiento, […] En todo rigor, convendría más hablar de “acrecimiento”, tal como hablamos de “ateísmo”. (Serge Latouche, 2008, p. 46). Identifica en la sociedad de consumo tres pilares sobre los que se asientan: La publicidad, el crédito y la obsolescencia de los bienes (Latouche, 2007, p.32). En esta dirección, apuesta por un sistema de soluciones basados en 8 puntos clave conocido como modelo de las 8 R, o los pilares del decrecimiento, que comparten el prefijo re-, y por lo tanto, su significado de repetición o retroceso: 1. Revaluar: Sustituir los valores globales, individualistas y consumistas por valores locales, de cooperación y humanistas. 2. Reconceptualizar: Apostar por un cambio de valores, alejados de la creación artificial de la carencia y necesidad propia de la sociedad del consumismo. 3. Reestructurar: Adaptar el aparato de producción y las relaciones sociales en función de la nueva escala de valores, como, por ejemplo, combinar ecoeficiencia y simplicidad voluntaria 4. Relocalizar: Apostar por la producción local para responder a las necesidades básicas de la población, limitando así el consumo innecesario de transportes en favor del anclaje territorial 5. Redistribuir: Centrado en el esquema Norte-Sur, hace referencia a la necesidad de corregir el reparto de las riquezas.

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6. Reducir: Trata sobre la disminución del estilo de vida basado en el consumismo, pero también hace referencia a la jornada laboral, el consumo de medicamentos o al turismo de masas, en base a su papel como destructor del medio ambiente. 7. Reutilizar: En una misma línea crítica al modelo basado en el consumo, y con el objetivo de limitar el impacto ecológico de los desperdicios generados del estilo de vida moderno, se apuesta por alargar la vida de nuestros productos. 8. Reciclar: Para finalizar esta lista de principios decrecentistas, se insiste en la línea de los puntos anteriores con la apuesta por la gestión eficiente de los sistemas de reciclaje como parte del proceso hacia el equilibrio entre humanidad y medio ambiente. Además de esta serie de puntos, otra de las aportaciones centrales del autor francés, y que entronca con la evolución de las políticas medioambientales a nivel internacional, es la confrontación de la apuesta por el decrecimiento con el concepto de desarrollo sostenible, término acotado en el contexto de la Organización de las Naciones Unidas, , y que, como ya vimos anteriormente, hace referencia al equilibrio entre crecimiento económico y recursos naturales como modelo a seguir, sin que ello comprometa las posibilidades de las generaciones futuras. Sin embargo, Latouche, así como otros autores decrecentistas, no dudan en calificar al concepto de desarrollo sostenible como un eslogan inventado por criminales de cuello blanco 12, criticando así la falta de contenido del término, que, a ojos del autor francés, no supone más que otra vertiente, en este caso un tanto maquillada, del crecimiento económico. Es, por lo tanto, la falta de cambio de paradigma alejado del productivismo la principal crítica que el desarrollo sostenible recibe desde el decrecentismo. Así pues, alejándonos del territorio francés, en Italia es necesaria subrayar la labor de Maurizio Pallante, centrada en el estudio acerca del consumo eficiente de energía. (Pallante et Al., 1997) También ejerce un papel fundamental como fundador del movimiento social italiano Movimento per la Descrecita felice (MDF), organización de estructura federal nacida en los primeros meses del año 2000, y que, compartiendo los principios decrecentistas de apostar por la autosuficiencia a nivel local y la necesidad del uso de indicadores alternativos al PIB, con el objetivo de medir de forma

12 Serge Latouche: “El desarrollo sostenible es un eslogan” - lamarea.com – 27/04/2016 http://www.lamarea.com/2016/04/27/85087

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efectiva el bienestar de la sociedad, realiza una importante labor de promoción social dentro del territorio italiano. En lo referente al estado español, el decrecimiento cuenta con una importante labor teórica, en la que figuras como Carlos Taibo, Jorge Riechmann, Julio García Camarero o Manuel Casal Lodeiro resultan imprescindibles. Entre las aportaciones de Taibo, es fundamental hacer referencia a su reflexión acerca de la proximidad, temporalmente hablando, de una situación de colapso de la economía global, en tanto se mantenga el actual paradigma del desarrollo económico, como consecuencia del agotamiento de los recursos energéticos, el deterioro del medio ambiente y la cada vez más evidente presión demográfica. El autor madrileño también reflexiona acerca la inexistencia de relación directa entre el nivel de consumo de energía y el nivel de felicidad de la sociedad, que es recogida por la frase podemos vivir mejor con menos, presente en reiteradas ocasiones a lo largo de su trabajo bibliográfico, y que pretender remarcar el hecho de que el decrecimiento no implica una vuelta a la época primitiva, sino un cambio sustancial en nuestro actual estilo de vida, en el que el papel central que ocupa el hiperconsumo sea sustituido por el del bienestar. Dicha variación de valores, a la que hace referencia la obra de Taibo, se ve reflejada en el movimiento de transición desde el decrecimiento infeliz a un decrecimiento feliz propuesto por Julio García Camarero, basado en 20 principios que van desde el abandono del consumismo a la necesidad de implantar una sociedad basada en la que “la sencillez voluntaria, cooperación y el fomento de la producción local marquen el camino a seguir13”. En una línea similar podemos colocar la obra de Jorge Riechmann, aunque cabe destacar su apuesta por el concepto de autocontención frente al decrecimiento. Esta idea se basa en el concepto de desarrollo sostenible, que como vimos anteriormente, es motivo de discrepancia entre las diferentes posturas dentro del ecologismo, ya que Latouche no duda en calificarlo como una campaña publicitaria extraordinaria, al entenderlo como una simple vertiente del crecimiento económico, y que por lo tanto no pone en entredicho el papel del desarrollismo como epicentro del paradigma. Más allá de estos debates internos, que desarrollaremos de forma más pormenorizada en el siguiente apartado, lo cierto es que la aportación de Reichmann, además de un trabajo exhaustivo alrededor de la evolución de los partidos verdes europeos como en el caso de Die Grünen en Alemania, se 13 Julio García Camarero: “Manifiesto de la transición hacia el decrecimiento feliz” http://www.decrecimiento.info/2015/10/manifiesto-de-la-transicion-hacia-el.html

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caracteriza por la búsqueda del equilibrio entre el impacto ecológico y la actividad económica, en base a los principios de autolimitación, entendido en un sentido contrario al consumismo, la coherencia entre los sistemas humanos y los naturales, la ecoeficiencia y, por último, la precaución14. Estos principios se acercan más a la idea del Buen Vivir, concepto surgido en las comunidades andinas, y que permanece en un proceso de expansión ideológica a lo largo de América Latina, con un papel especialmente relevante en el contexto sociopolítico de Bolivia y Ecuador, similar al vivido por el Decrecimiento en Europa a partir de la última década del S. XX. Así pues, Buen Vivir proviene de la traducción de las palabras Suma Qamaña, del idioma aymara, usado por las comunidades indígenas andinas, o Sumak Kawsay, en este caso, de origen quichua, lengua extendida y que goza de cooficialidad en Ecuador y Colombia. La base teórica de dicho concepto se basa en una serie de pilares esenciales, siendo el primero de ellos la recuperación de la cultura de la vida, en armonía y respeto mutuo con la naturaleza (Choquehuanca, 2010) que marcaba la vida de los pueblos ancestrales andinos, así como la interdependencia y la cooperación mutua como valores que dirijan la actividad humana. Coincide, por lo tanto, con el decroissance de Latouche en poner en cuestión la lógica de la acumulación de capital de la que beben las ideologías productivistas desarrolladas a lo largo del S.XIX. Destacan, dentro de la base teórica del buen vivir, la labor de diferentes autores, como los ecuatorianos Pablo Dávalos y Alberto Acosta, o la del político boliviano David Choquehuanca. La relación, por lo tanto, entre el Buen Vivir y el Decrecimiento, como propuestas encuadradas dentro del postdesarrollo y que se basan en la necesidad de abandonar el paradigma del crecimiento económico perpetuo, apostando para ello por un marco teórico basado en el abandono del consumismo, y en el que la vertiente económica abandone el papel central dentro de la organización social, siendo sustituido en dicho rol por las relaciones humanas y las necesidades vitales. Sin embargo, es evidente también el impacto del contexto sociohistórico de cada una de las propuestas, como en la apuesta por la vuelta a los esquemas de las comunidades andinas por parte de los

14 Entrevista a Jorge Reichmann – Decrecimiento.info – 15/05/2010 http://www.decrecimiento.info/2010/05/entrevista-jorge-riechmann.html

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principales teóricos del buen vivir, así como la relación entre los movimientos sociales europeos, especialmente los de índole ecologista, en el caso del decrecimiento. 1.3.3 Presencia de las propuestas decrecentistas en partidos ecologistas y socialistas como consecuencia de dicha expansión

En este sentido, el proceso de expansión ideológica vivido por la propuesta decrecentista dentro de la sociedad europea, iniciado a finales del siglo XX, ha derivado en que su papel dentro de distintas organizaciones políticas, especialmente, por motivos de obvia cercanía ideológica, en los partidos ecologistas. Los primeros pasos dados en esta línea, fueron a través del nacimiento en la década de 1980s de nuevas organizaciones políticas europeas de índole verde-alternativa. Marcadas por el carácter heterogéneo de su membresía, organizaciones como Les Verts, Die Grünen o Groen Links sirvieron como primer punto de encuentro para las distintas sensibilidades que no encontraban acomodo en las clásicas organizaciones de izquierda, como el ecologismo, pacifismo o feminismo. Cabe recalcar esta heterogeneidad interna, dado que será capital para entender la distinta senda ideológica seguida por los diferentes partidos fundados en este período. Así pues, este hecho, tal y como hemos visto en lo referente al Decrecimiento, ha servido como caldo de cultivo para la expansión ideológica de sus propuestas, principalmente a través de distintos modelos de movimientos sociales, pero con un cada vez más relevante papel dentro de los principales actores del actual sistema político, como son los partidos. Además de su rol creciente en los partidos ecologistas, como veremos de forma más pormenorizada en los siguientes capítulos, en esta línea aparecen proyectos como la creación en Francia de Le Parti pour la Decroissance15, partido político nacido en el contexto de los comicios al Parlamento Europeo en 2009, cuyo papel actualmente está más enfocado a la divulgación de la propuesta decrecentista más que a tener un papel protagonista en el escenario político francés. Sin embargo, su aportación en la actualidad no se limita a los partidos de carácter verde, sino que en distintas organizaciones con unos principios basados en el socialismo, podemos observar como dentro de su discurso empiezan a aparecer concepciones o posiciones cuya influencia decrecentista resulta evidente.

15 Parti Pour la Decroissance – Web oficial http://www.partipourladecroissance.net

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En lo referente al caso español, la inestabilidad organizativa será protagonista en el proceso de institucionalización del movimiento ecologista, especialmente si lo comparamos con el caso alemán o francés. Aunque la fundación de Equo en 2011 supuso un punto y aparte en esta dinámica, lo cierto es que en la actualidad podemos encontrar referentes teóricos del movimiento decrecentista en el estado español militando en diferentes organizaciones políticas, como es el caso de Florent Marcellesi en el susodicho Equo o el de Jorge Riechmann en Podemos, por nombrar alguno de los ejemplos más conocidos. Además, cabe destacar una importante red de movimientos y organizaciones sociales de claro carácter decrecentista y alejadas de las estructuras partidistas, como ejemplifican la función divulgativa a título individual de Carlos Taibo, la labor realizada desde la Asociación Véspera de Nada16 o la Red de Transición17. Así pues, aunque luego trataremos de forma más individualizada este proceso de institucionalización vivido por los movimientos ecologistas en cada caso, lo cierto es que más allá de la dinámica de asunción de los principios ecologistas, o al menos medioambientalistas, como parte del imaginario político compartido en los países incluidos en el presente estudio de investigación, esta creciente presencia en el seno de partidos políticos de izquierda y/o ecológicos de posiciones ideológicas cercanas al ecologismo político, y concretamente al decrecimiento, tendrá también reflejo en los programas electorales, especialmente en sectores como la transición energética o la lucha contra el cambio climático. Llegados a este punto, es necesario por lo tanto hacer una revisión de los principales enunciados del decrecimiento en la actualidad, así como sus propuestas, para finalizar con las principales críticas recibidas desde diferentes posiciones ideológicas, antes de profundizar en el diseño de la investigación que motiva este trabajo, así como los resultados del mismo.

16 Véspera de Nada – Asociación por unha Galiza sen petróleo http://www.vesperadenada.org/ 17 Red de Transición – Web Oficial http://www.reddetransicion.org/

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2. ANÁLISIS DE LA PROPUESTA DEL DECRECIMIENTO 2.1 Abandono de la visión productivista de la historia y cambio del paradigma del desarrollismo industrial

El Decrecimiento, por lo tanto, se define como una corriente de pensamiento económico, político y social, cuyo planteamiento principal se basa en la necesidad de abandonar el paradigma del crecimiento económico perpetuo y del desarrollismo, implantado en el marco conceptual de la sociedad occidental a partir de la revolución industrial iniciada durante el S.XVIII, así como de la concepción materialista de la historia, en la que la vertiente económica se posiciona en el centro del tablero. Se trata, por lo tanto, de superar la visión positivista de la evolución histórica y del desarrollo tecnológico sobre las que se estructura tanto el liberalismo como el propio marxismo. Los argumentos que se esgrimen desde el Decrecimiento parten, en primer lugar, desde la inconsistencia de un modelo basado en el crecimiento perpetuo en un contexto de recursos naturales finitos, así como la puesta en entredicho de la concepción de la relación directa entre el bienestar humano con el propio crecimiento económico y el consumismo, mantra sobre el que se basa el sistema capitalista. Por último, el tercer pilar sobre el que descansa la concepción teórica decrecentista, relacionado de forma directa con los dos anteriores, es la necesidad de recuperar el equilibrio entre la actividad humana y la conservación del medio ambiente, cuya pérdida a favor del desarrollo económico ha derivado en una situación de crisis ecológica de tal entidad, que diversas voces no dudan en calificar como estación previa al colapso. Una de ellas es la del químico ganador del premio Nobel Paul Crutzen, que ha definido el período iniciado a finales del S.XVIII como una nueva era geológica, denominada Antropoceno, en base al brutal impacto de la actividad humana sobre los ecosistemas terrestres, con consecuencias difícilmente reversibles, y en el que el calentamiento global, el daño a la capa de ozono y la pérdida de diversidad biológica juegan un papel central. El decrecimiento, por lo tanto, nace como propuesta ideológica en respuesta a la necesidad, identificada desde posturas ecologistas, de poner límites a la actividad y al desarrollismo económico sobre el que se estructuraba el sistema mundial desde el S.XIX, y que Nicholas Georgescu-Roegen resumía de forma contundente en la afirmación de que “Cada vez que producimos un automóvil lo hacemos a costa de una reducción del número de vidas futuras (Georgescu-Roegen, 1971)”.

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Esta concepción del vivir mejor con menos sobre la que se basa la postura decrecentista, se ve representada por la conocida como lógica del caracol de Iván Illich: El caracol construye la delicada arquitectura de su concha añadiendo una tras otra las espiras cada vez más amplias; después cesa bruscamente y comienza a enroscarse esta vez en decrecimiento, ya que una sola espira más daría a la concha una dimensión 16 veces más grande, lo que en lugar de contribuir al bienestar del animal, lo sobrecargaría. Y desde entonces, cualquier aumento de su productividad serviría sólo para paliar las dificultades creadas por esta ampliación de la concha, fuera de los límites fijados por su finalidad. Pasado el punto límite de la ampliación de las espirales, los problemas del sobrecrecimiento se multiplican en progresión geométrica, mientras que la capacidad biológica del caracol sólo puede, en el mejor de los casos, seguir una progresión aritmética.(Illich, 1978, pág. 60)

Así pues, para tratar de ubicar ideológicamente esta corriente de pensamiento, partimos de la definición de ideología dada por Malcolm Hamilton: Una ideología es un sistema de ideas, creencias y actitudes normativas y supuestamente basadas en hechos mantenidas colectivamente, que defienden un modelo particular de relaciones y acuerdos sociales, y/o tendente a justificar un modelo particular de conducta, que sus defensores intentan promover, realizar, procurar o mantener (Hamilton, 1987, pág. 37)

En base a esta definición, Andrew Dobson, uno de los principales teóricos del pensamiento político verde, señala la siguiente separación existente entre medioambientalismo y ecologismo: El medioambientalismo aboga por una aproximación administrativa a los problemas medioambientales, convencido de que pueden ser resueltos sin cambios fundamentales en los actuales valores o modelos de producción y consumo, mientras que el ecologismo mantiene que una existencia sustentable y satisfactoria presupone cambios radicales en nuestra relación con el mundo natural no humano y en nuestra forma de vida social y política.

(Dobson, 1997, pág. 22)

Así pues, la propuesta ecocentrista del Decrecimiento, basada en el abandono del paradigma del industrialismo, se ubica ideológicamente en el seno del ecologismo político enfrente del medioambientalismo, ya que pone en tela de juicio los valores y modelos de producción y consumo compartidos tanto por el liberalismo como por el socialismo, como es la visión positivista del crecimiento económico y el antropocentrismo, apostando en su lugar por cambios profundos y de carácter sistémico, como la necesidad de un modelo social menos materialista. El teórico verde

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británico Jonathon Porritt, en esta línea, afirma que el capitalismo y el socialismo, a diferencia del ecologismo, “están dedicados al crecimiento industrial, a la expansión de los medios de producción, a una ética materialista como el mejor medio de satisfacer las necesidades de la gente, y al desarrollo tecnológico sin cortapisas” (Porritt, 1984, pág. 44). Por lo tanto, el primer nivel del análisis ideológico ubica a la propuesta decrecentista como parte del ecologismo político radical en base a su visión antidesarrollista y antisistémica, recogida en el lema18 usado en la fundación del partido verde alemán Die Grünen “la ecología no está ni a la izquierda, ni a la derecha, sino que va por delante”. Sin embargo, esta marcada separación entre ecologismo político y socialismo se ha visto difuminada en las últimas décadas con la aparición y desarrollo de la doctrina del Ecosocialismo. Como refleja el Manifiesto Ecosocialista19 publicado por Michael Lowy y Joel Kovel, esta doctrina propone abandonar, al menos parcialmente, la tesis verde del industrialismo, y situar el origen del deterioro ecológico en el modo de producción capitalista. A partir del establecimiento de este enemigo común, el Ecosocialismo “insiste en redefinir tanto la vía como el objetivo socialista en un marco ecológico (…) con respecto a los límites del crecimiento.”. Esta propuesta verdirroja, según Dobson, nacería como consecuencia de la dificultad de llevar a cabo a el programa descentralizador verde en base a tres factores: La primera hace referencia al hecho de que “no todo lo que podríamos esperar razonablemente de una sociedad verde se puede producir localmente”; el segundo factor señala que “los problemas medioambientales que el movimiento verde ha delimitado requiere el tipo de planificación y coordinación que sólo pueden proporcionar unas estructuras políticas centralizadas”, y por último, que “dichas estructuras son necesarias para organizar la redistribución requerida por el proyecto igualitario de los verdes” (Dabson, 1997, pág. 214). El Ecosocialismo, por lo tanto, es una doctrina política que integra las ideas del socialismo y del ecologismo político, lo cual lo diferencia del Decrecimiento, que permanece establecido en el seno del ecologismo político radical, dado que su discurso antiproductivista rechaza de igual forma la dialéctica de izquierda y derecha. Así pues, aunque ambas corrientes ideológicas comparten el 18 “La ecología política, ¿de izquierdas o de derechas? Hacia un ecologismo sin complejos” - Florent Marcellesi https://ecopolitica.org/la-ecologpolca-ide-izquierdas-o-de-derechas-hacia-un-ecologismo-sin-complejos/ 19 Manifiesto Ecosocialista – Joel Kovel y Michael Lowy http://www.rebelion.org/hemeroteca/sociales/lowy090602.htm

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objetivo de implantar una sociedad postcapitalista sostenible e igualitaria, el Decrecimiento propone una sociedad postindustrial en el que el aparato estatal se vea sustituido en el centro del tablero por un modelo caracterizado por la autarquía y la relocalización de la economía, mientras que la propuesta ecosocialista se basa en adaptar la vía y los objetivos del clásico socialismo al marco ecológico establecido por los límites del crecimiento. Como veremos de forma más pormenorizada en las conclusiones, esta separación entre Ecosocialismo y Decrecentismo estará presente y de forma evidente en los programas electorales de los partidos políticos incluidos en el presente estudio de investigación, especialmente entre las organizaciones políticas ecologistas. 2.2 Propuestas decrecentistas Así pues, una vez revisada la concepción y evolución teórica sobre la que se estructura el decrecimiento, llega el momento de analizar las principales propuestas concretas que llegan en la actualidad desde las principales de dicha corriente ideológica, más allá del modelo visto anteriormente de las 8 R (Revaluar, Reconceptualizar, Reestructurar, Relocalizar, Redistribuir, Reducir, Reutilizar y Reciclar) aportado por Latouche (Latouche, S., 2007, pp. 30-35). Para ello, nos valemos de tres categorías que definan el carácter de la propuesta, ya sea económica, social o asociada al medio ambiente, aunque cabe señalar que estas fronteras pueden verse difuminadas al establecerse lazos de relación directa entre las distintas propuestas. 2.2.1 - Económicas

La idea básica sobre la que descansa el decrecimiento respecto al modelo económico actual, así pues, es la necesidad de abandonar la meta del crecimiento. La propuesta decrecentista se basa en reducir drásticamente el nivel de producción y consumo actual, de forma que la actividad humana y el impacto ambiental derivada de la misma llegue a niveles que puedan ser asumidos por el ritmo de regeneración de los ecosistemas del planeta. Llegados a este punto resulta fundamental, por lo tanto, el concepto de huella ecológica, y que hace referencia al impacto ambiental generado por la actividad humana en los recursos existentes en la Tierra. Este término, acuñado por William Rees y Mathis Wackernagel en su obra Our Ecological Footprint: Reducing Human Impact on the Earth (Rees y Wackernagel, 1995) se define, por lo 31


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tanto, como el área de territorio productivo o ecosistema acuático necesario para producir los recursos utilizados y para asimilar los residuos producidos por una población definida con un nivel de vida específico, donde sea que se encuentre esta área. Dicho de otra forma, se trata de un indicador de cuánta tierra y recursos de nuestro planeta se necesita al año para mantener nuestros actuales de niveles de consumo y de residuos derivados de nuestra actividad, en base a su capacidad para generar nuevos recursos y admitir nuestros residuos. En la actualidad, la organización presidida por el propio Wackernagel, Global Footprint Network, dedicada a publicar informes anuales acerca de la huella ecológica derivada de la acttividad humana, nos muestra en su publicación 20 al respecto del año 2016 el preocupante dato de que los niveles actuales de consumo son superiores a la capacidad de renovación del planeta Tierra, concretamente consumimos 1,6 veces los recursos de nuestro ecosistema. Es decir, nuestro nivel actual de consumo de recursos supera en más de un 50% la capacidad de regeneración de los mismos, con los riesgos que implica para la vida humana el descenso de la cantidad agua potable o suelo fértil disponible, por poner un ejemplo. Latouche, ubica el nivel deseable en volver a la producción material de los años 60-70, con una huella ecológica igual o inferior. Sin embargo, es fundamental partir del hecho de que, desde el punto de vista global, esta necesidad de reducir el impacto ecológico de la actividad humana no puede ser aplicada de forma homogénea entre las diferentes realidades económicas. El nivel de consumo de recursos de un estadounidense o europeo medio no puede ser comparado con el derivado de la actividad económica de un habitante de Sierra Leona. No se trata de decrecer por decreto, sino que dicho proceso sirva de trampolín para una dinámica global de redistribución y de un reparto igualitario de los recursos entre Norte y Sur. Así pues, para combatir esta situación de desequilibrio entre la actividad humana y la naturaleza, la primera propuesta estructural decrecentista apuesta por la relocalización de la economía, la primacía de lo local enfrente a lo global, como primera piedra para la reducción de la huella ecológica. El impacto medioambiental derivado de la actual densidad de la red transnacional de transporte de mercancías, que toma la forma de gases invernadero de los medios de transporte usados, así como de toneladas de residuos en forma de envoltorio, responde a una lógica de mercado consumista, 20 Global Footprint Network - Living Planet Report 2016 http://www.footprintnetwork.org/content/documents/2016_Living_Planet_Report_Lo.pdf

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alejada en todo caso al sentido común más elemental. Carlos Taibo, entre otros, recoge en su bibliografía esta necesidad de primar la relocalización económica con el ejemplo de los yogures producidos en Europa, que en la actualidad recorren una media de 9.000 kilometros hasta llegar a nuestra mesa, con lo que ello implica en consumo de energía y en residuos derivados del mismo, frente al yogur autoproducido o producido para el consumo local, con los beneficios implícitos al mercado laboral. (Taibo, 2009, pág. 76) Por ello, una de las propuestas de mayor calado en esta línea es la de internalizar los costes del transporte en el propio producto, con el fin de que evitar en la medida de lo posible la situación actual de los viajes kilométricos de todas las mercancías. Aplicando esta misma lógica alejada de la racionalidad económica vigente, diversos autores decrecentistas proponen la reducción del gasto en publicidad, sector al que Latouche identifica con la labor de hacernos desear lo que no tenemos y despreciar aquello de lo que ya disfrutamos (Latouche, 2009, pág. 18). Cabe recordar que, según el informe21 publicado por la compañía Zenith, el mercado global de la publicidad, a fecha de finales de 2016, abarcaba la cifra de 537.000.000.000$. Al apostar por esta lógica del mercado racional, primando las relaciones locales en base a su menor impacto ecológico, la publicidad pierde el papel central que goza en el contexto del mercado global, de ahí que la propuesta decrecentista para el sector económico pase por la reducción del gasto publicitario, a través de propuestas como la penalización por vía impositiva, para que a su vez pueda ejercer una labor redistributiva. Siguiendo con las bases sobre las que se sustenta el actual sistema económico mundial, una de las aportaciones de mayor recorrido y calado dentro del Decrecimiento es la crítica a los instrumentos más extendidos globalmente en lo referente a la medida de la economía, con el Producto Interior Bruto en el centro de la diana. Punto presente en el trabajo académico de múltiples autores decrecentistas, la crítica al PIB y la necesidad de sustituir dicho índice como instrumento referente de medida económica. Tal y como explica Carlos Taibo en su obra, se basa en su enfoque cuantitativo y materialista, en el que sólo se ven recogidos lo relativo a las mercancías, ignorando en ese proceso a aquellos bienes y servicios que no responde a la lógica productiva, sino más bien a la lógica del bienestar, como ejemplifican el trabajo doméstico, cuidados a familiares, trabajo realizado por voluntarios, entre otros muchos ejemplos posibles.

21 Informe Zenith sobre la previsión de la inversión global en publicidad en 2016 http://blogginzenith.zenithmedia.es/informe-zenith-prevision-de-la-inversion-publicitaria-junio-2016/

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A - Abandono del PIB Otro pilar sobre el que se basa la crítica al uso del PIB como instrumento de medida económica, es el hecho de que no refleja ningún aspecto del impacto y el coste en materia ecológica derivado de la actividad económica, por lo que la destrucción medio ambiental sólo es reflejada en el PIB en términos positivos, como consecuencia de la perspectiva materialista sobre la que se basa. Así pues, nos encontramos con casos como la pérdida de masa forestal de la selva del Amazonas, derivada de la deforestación y la destrucción de la superficie amazónica en base a la actividad económica, se verá reflejada por un índice como el PIB como una cifra positiva, sin tener en cuenta en absoluto su impacto en términos de salud o de pérdida de biodiversidad que conlleva la desaparición del conocido como pulmón del planeta. En base a estas críticas, desde el decrecimiento se propone el uso de índices alternativos que reflejen de forma fiel las externalidades derivadas de la actividad económica, además de que coloquen al bienestar y la felicidad humana en el centro del tablero, sustituyendo en dicho rol al crecimiento económico. Una de las alternativas más extendidas es el Índice de Desarrollo Humano (IDH), desarrollado en el contexto de la Organización de las Naciones Unidas, adoptado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) desde 1990, y cuyo cálculo se basa en tres dimensiones, como son la esperanza de vida al nacer, la tasa de alfabetización en adultos así como la tasa bruta de matriculación en educación, y por último, el PIB pér cápita. Pese a que goza de un uso muy extendido, lo cierto es que este índice no refleja ningún aspecto ni impacto medioambiental, ni tampoco parece demasiado ajustado para medir el grado de desigualdad existente entre los miembros de una sociedad. Otro de los indicadores alternativos, en este caso relacionado de forma directa, con el PIB, es el conocido como Indicador de Progreso Real o Genuino(IPR). Siendo desarrollado por el economista John Cobb y aplicado desde 1950 en estados norteamericanos como Vermont o Maryland, el IPR fue diseñado con el objetivo de reflejar aquellas actividades y sectores que, como ya vimos anteriormente, no refleja el Producto Interior Bruto. En base a ello, incluye un total de 26 variables, organizadas en base a las categorías de Economía, Medio Ambiental y Social, y cuyos parámetros van desde el nivel de contaminación presente en el agua, a la cantidad de tiempo libre, pasando por el grado de desigualdad en materia de ingresos.

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Centrado en el aspecto del impacto medioambiental, nos encontramos de nuevo con los indicadores de huella ecológica, ya tratado anteriormente, así como el referente a la huella hídrica, concretada en este último caso en la medición del volumen de agua dulce empleado en los distintos procesos de actividades económicas que nos rodea, y que están presentes en los informes 22 anuales de organizaciones ecológicas como World Wildlife Fund. En esta línea, encontramos la propuesta realizada en 1972, el país asiático de Bután, a través de su monarca Jigme Singye Wangchuck, del indicador de Felicidad Nacional Bruta 23 como propuesta alternativa al PIB. Partiendo de la cultura budista implantada en dicho territorio, el rey de Bután propone dicha herramienta, cuya aplicación se basa en la realización de 180 preguntas dividida en 9 dimensiones (Bienestar Psicológico, Uso del tiempo, Vitalidad de la Comunidad, Cultura, Salud, Educación, Diversidad Medioambiental, Nivel de vida y Gobierno). Más allá de medir la utilidad concreta de cada índice presentado, el contenido central de estas propuestas alternativas es la crítica al PIB en base a su incapacidad para reflejar las externalidades derivadas de la actividad económica del sistema económico actual, ya sea en forma de contaminación medioambiental o de coste social. Como bien resume Taibo, “es paradójico que la economía, que de siempre se ha definido a sí misma como una disciplina interesada por los recursos escasos, haya ignorado sistemáticamente aquellos recursos que son escasos por antonomasia: los de la naturaleza” (Taibo, Pág. 49, 2009). B – Reducción de la jornada laboral La redistribución de la carga laboral y el aumento del peso dedicado a la economía doméstica y a la educación es otro de los pilares sobre los que se basan las propuestas decrecentistas en lo referente al sector económico. En un mercado laboral marcado por el paulatino aumento de la propia jornada y la disminución de la demanda de mano de obra, desde el decrecimiento se apuesta por un nuevo modelo en el que el crecimiento económico deje de ejercer un rol central y se vuelva a una situación de equilibrio entre la actividad humana y el ecosistema que nos rodea.

22 WWF España – Informe Planeta Vivo 2016 http://awsassets.wwf.es/downloads/informeplanetavivo_2016.pdf 23 Gross National Happiness – Web Oficial http://www.grossnationalhappiness.com/

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En esa línea redistributiva, más allá de la reducción de la jornada laboral y el reparto de la misma, nos encontramos la propuesta de una renta básica así como de límite legal para los beneficios, idea compartida por organizaciones de carácter socialista y recientemente aprobada en estados como Finlandia o Países Bajos. En el caso del estado español, organizaciones como Izquierda Unida, Podemos, o incluso el Partido Socialista Obrero Español, en mayor o menor grado, recogen en sus documentos programáticos la posibilidad de implantar programas similares, por lo que en este caso se trata de una propuesta con un recorrido político concreto y compartido por diferentes fuerzas24. 2.2.2 Sociales

Centrándonos en lo referente a las propuestas de carácter social, aunque en ciertas ocasiones las diferencias entre estos sectores aparecen difuminadas, el decrecimiento parte de la necesidad de abandonar el modelo social actual, en el que el consumo y el crecimiento económico aparecen como metas compartidas, deseables, y a partir de la cuál se establece una sociedad jerarquizada y marcada por la desigualdad. La necesidad de adoptar un estilo de vida más frugal, enmarcado en el proceso de relocalización de la economía y en el que la sociedad responda a un modelo más horizontal, en el que las relaciones humanas ocupen el centro del tablero, en lugar de la actividad económica, es la base sobre la que se basa la propuesta social decrecentista. Nicholas Georgescu-Rogen lo resume de esta forma: “Deberíamos curarnos a nosotros mismos de otra enfermedad que he denominado `el síndrome de la maquinilla de afeitar`. Queremos afeitarnos más deprisa y así tener más tiempo para idear una máquina todavía más deprisa, de modo que podamos gastar más tiempo en otra todavía más rápida” (Georgescu-Rogen, 2007, Ensayos biomecánicos, pág. 84). Se trata, por lo tanto, de romper el nexo presente en el imaginario occidental que relaciona la riqueza, el consumo y el crecimiento económico de forma directa con la felicidad, además de apostar por un proceso de marcada desmercantilización de las relaciones personales. El académico australiano Ted Trainer recoge este modelo de sociedad postindustrial bajo el concepto de The Simpler Way (Trainer, F.E, 2010, p. 26), que podríamos traducir como la Vía de la Simplicidad, y cuyas líneas maestras que marcarían el orden social pasarían por un alto nivel de autosuficiencia, frugalidad, el localismo y la cooperación, entendiendo la economía como una herramienta orientada a la satisfacción de las necesidades humanas (Trainer, F.E, 2010, p. 240). La autogestión de las 24 “Finlandia, Países Bajos, Suiza...la renta básica se extiende por el norte de Europa” - Inspiracción Social – 15/01/2016 https://inspiraccionsocial.wordpress.com/2016/01/15/finlandia-paises-bajos-suiza-la-renta-basica-se-extiende-porel-norte-de-europa/

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comunidades, por lo tanto, marcaría el funcionamiento económico de la sociedad, aunque lo cierto es que éste punto es objeto de debate dentro del propio movimiento decrecentistas, ya que posturas como la de André Gorz, entre otras, apuestan por un modelo más cercano a la planificación estatal instaurada en los sistemas socialistas de la segunda mitad del S.XX. En este sentido, diversas voces decrecentistas ponen su punto de mira en el modelo educativo como herramienta necesaria para cualquier tipo de cambio social. Más allá del movimiento social que apuesta por un modelo de educación lenta, cuyos principios son recogidos por autores como el catalán Joan Domenèch y que hacen referencia a una educación en el que ritmo y los tiempos del aprendizaje los marca el propio alumno y la propia actividad educativa, múltiples voces del Decrecimiento identifican la necesidad de un nuevo modelo educativo que no responda a la lógica del capital. Así pues, Taibo señala que “la escuela pública, como la universidad pública, ha sido instrumento central de difusión de la competición y del consumo, del sálvese quien pueda, y de las actitudes depredadoras.” (Taibo, 2014, p. 105). 2.2.3 - Medio Ambiental

Así pues, siguiendo con el análisis de las principales propuestas realizadas desde el decrecimiento, llega el momento de revisar las aportaciones centradas en materia medioambiental. La base sobre la que se estructura la posición decrecentista en este sector es el hecho de que es necesario decrecer nuestro ritmo de consumo energético si no queremos evitar el colapso, ya sea en forma de cambio climático, de agotamiento de las materias primas energéticas o de los recursos necesarios para la vida humana, como son el agua potable, oxígeno o la tierra fértil disponible para la producción de alimentos. La necesidad, por lo tanto, de adoptar los ritmos de la actividad humana a los de la capacidad de recuperación de nuestros ecosistemas, se entiende desde el decrecimiento como una cuestión capital de cara al futuro como raza. En este contexto, dos pilares aparecen como fundamentales para el cambio decrecentista: Un nuevo modelo energético, en el que las energías renovables y limpias sustituyan a los combustibles fósiles en el centro del tablero, al que debe acompañar, de forma imprescindible, una nueva cultura energética caracterizada por la frugalidad, la eficiencia y el ahorro.

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Centrándonos en el primer eje, referente al modelo de transición energética, nos encontramos con una posición unánime dentro del decrecimiento en la necesidad de superar la actual situación de dependencia de los recursos energéticos fósiles finitos (gas, carbón y petróleo), de cara a adaptarse a un nuevo escenario global de escasez de este tipo de combustibles, y a reducir el impacto en términos ecológicos, derivados de su uso y producción. Dicha unanimidad se mantiene a la hora de analizar los riesgos derivados de la energía nuclear, uno de los campos de batalla históricos del movimiento ecologista como ya vimos en los anteriores apartados, ya sean en forma de residuos radioactivos de compleja gestión o de brutales accidentes, como los tristemente célebres casos de Chernobyl en 1986 o Three Mile Island en 1979. Emergen, por lo tanto, las fuentes de energía renovables, como son la solar, eólica o geotérmica, entre otras, como herramientas imprescindibles y necesarias para este proceso de mudanza energético. Sin embargo, dicho proceso de transición energética debe verse acompañado por un cambio de mentalidad y de cultura energética. Las razones que justifican esta disminución de la demanda y el consumo pasan, en primer lugar, por el hecho de que las aportaciones en términos de energía por parte de las fuentes renovables no son comparables con las ofertadas por los combustibles fósiles finitos, ni tampoco pueden llegar a dar respuesta al brutal nivel de demanda energética existente en la actualidad. Se trata, por lo tanto, de acompañar dicho proceso de transición del modelo energético por un cambio a nivel cultural referente al ámbito del consumo y la demanda energética derivados de nuestro modelo de vida actual. Tal como recoge Taibo, “las energías renovables que tantos defendemos no pueden volcarse al servicio de un modo de vida que (…) es manifiestamente despilfarrador. Su introducción progresiva debe hacerse de una notable y paralela reducción en los niveles de producción y consumo” (Taibo, 2009, pág, 33). 2.3 Críticas y debates actuales Una vez analizadas las principales propuestas llegadas desde el decrecimiento, así como la evolución histórica y teórica que ha vivido dicha corriente de pensamiento, llega el momento de analizar las principales críticas llegadas desde otras posiciones ideológicas, así como los principales debates existentes en la actualidad dentro del propio movimiento decrecentistas. Así pues, una de las principales críticas recibidas por la propuesta del Decrecimiento, es el hecho de que no abarca el mismo nivel de contenido teórico que atribuimos a ideologías como el liberalismo

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o el marxismo. El propio Latouche limita el alcance del decrecimiento 25 a un lema para provocar y permitir entender que el crecimiento no es posible, entendido por lo tanto como una herramienta que permita poner en el centro del debate epistemológico a los conceptos de crecimiento y productivismo, y su función, aceptada tanto por liberalismo como por el marxismo, como motor de desarrollo de la sociedad. Vincent Cheynet resume dichas limitaciones teóricas afirmando que “La primera propuesta del decrecimiento no aspira a establecer un contrasistema ni una contraideología en lugar de la ideología del crecimiento, sino a reinsuflar en la sociedad el espíritu crítico frente al pensamiento dogmático y los discursos propagandísticos.” (Cheynet, 2008, pág 79-80). En un sentido similar se posiciona Carlos Taibo, que prefiere referirse al decrecimiento como enfoque o perspectiva (Taibo, 2014, pág. 21), debido a que no identifica en su cuerpo teórico un programa de acción definido al mismo nivel de desarrollo teórico que ideologías como el liberalismo, marxismo, nacionalismo o anarquismo. Sin embargo, y tal y como indica Casal Lodeiro, El Decrecimiento no pretende ser una propuesta completa en el sentido de que nos dé un modelo detallado de cómo organizarnos como sociedad (…) Su pretensión consiste en acercar una crítica radical a un modelo de producción y consumo (…) Esta crítica quiere ser incorporada a los modelos existentes que se pretenden alternativos al capitalismo. (Casal Lodeiro, 2016, pág. 153)”.

La crítica, por lo tanto, referente a las posibles carencias teóricas del Decrecimiento, pierde su valor en cuanto el objetivo decrecentista es más cercano al de la crítica al paradigma del crecimiento y el productivismo, que el de ofrecer un cuerpo teórico propio, hecho que posiblemente se vea influenciado por el carácter multidisciplinar, especialmente en sus orígenes, de la teoría decrecentista. En una línea similar aparece la acusación de determinismo energético, realizada principalmente desde posiciones socialistas26. Dicha crítica acerca giraría alrededor del hecho de que la propuesta decrecentista descansa sobre una posición capital de los recursos energéticos, rol central en el que sustituiría a las relaciones sociales y a la estructura social derivada de dichas relaciones, entroncando incluso con parte de las bases filosóficas antihumanistas. 25 Entrevista a Serge Latouche – Ecologistas en Acción - !0/03/2010 http://www.ecologistasenaccion.org/article18121.html 26 “Crítica al Decrecimiento. Crecimiento y decrecimiento” Miguel Amoròs. http://sites.google.com/a/decrecimiento.info/criticaamoros/

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Dicha crítica ha sido reflejada, entre otros, por los economicistas catalán Vicenḉḉ Navarro y Juan Torres López, en el contexto del debate que mantuvieron con los decrecentistas Florent Marcellesi y Antonio Turiel, cuyo cénit se vivió a raíz del designamiento 27 de los dos primeros como autores del programa económico de Podemos de cara a los comicios electorales celebrados el 20 de Diciembre de 2016. Dicho debate, que ejemplifica el cruce de caminos inevitable entre socialismo y decrecimiento, se mantuvo a través de publicaciones 2829 por parte de los susodichos autores en diferentes plataformas digitales, en el que se reflejaba el enfrentamiento teórico entre las posturas socialistas, personalizadas en Navarro y Torres, que apuestan por medidas de carácter neokeynesiano como salida al período de recesión económica iniciado en 2008, en lugar de las tesis decrecentistas de Marcellesi y Turiel, que reclamaban la necesidad de un programa económico para la formación morada en la que se viera reflejada un modelo alternativo a la vía del crecimiento. Así pues, en su artículo publicado en Publico.es “Los errores de la tesis del decrecimiento económico”, Vicenḉ Navarro ya comienza señalando el determinismo energético como una de las principales críticas que lanza hacia la propuesta decrecentista: Un número considerable de ellos muestra una sensibilidad maltusiana, que asume que los recursos naturales, como por ejemplo, los recursos energéticos, son fijos, constantes y limitados, concluyendo con ello que el crecimiento económico es intrínsecamente negativo, pues consume unos recursos limitados que se irán agotando con el tiempo, creando una crisis global

En esa misma línea, afirma que “las fuentes de energía han ido variado históricamente y ello no ha sido resultado de cambios tecnológicos sino de cambios políticos. Utilizar una forma u otra de energía es un proceso determinado políticamente.”. Sin embargo, lo cierto es que el uso de combustibles fósiles tuvo un papel clave en el desarrollo económico mundial vivido a partir del S.XIX, proporcionando tanto como una fuente de energía barata necesaria para el desarrollo del industrialismo en estos dos siglos, así como múltiples materiales derivados de estos mismos combustibles fósiles. Como podemos ver en los siguientes gráficos 30, aunque sólo reflejen los datos de Estados Unidos, la relación entre este crecimiento económico y el nivel de consumo energético 27 “Podemos propone negociar con los mercados flexibilizar el pago de la deuda.” ElDiario.es – 27/11/2014 http://www.eldiario.es/economia/Podemos-planteara-incentivos-parciales-ICO_0_328967914.html 28 “Los errores de la tesis del decrecimiento económico” - Vicenç Navarro – Publico.es – 06/02/2014 http://blogs.publico.es/dominiopublico/9039/los-errores-de-las-tesis-del-decrecimiento-economico/ 29 “Lo que no podemos” - Antonio Turiel – ElDiario.es – 13/10/2014 http://www.eldiario.es/ultima-llamada/Podemos_6_313278693.html 30 “Two centuries of energy in America, in four graphs” - Planet Money – 10/04/2013 http://www.npr.org/sections/money/2013/04/10/176801719/two-centuries-of-energy-in-america-in-four-graphs

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es evidente, así como el papel indiscutíblemente protagonista del pétroleo y el carbón en este período:

Tabla 1: Evolución del consumo energético norteamericano - U.S. Energy Information Administrario

Tabla 2: Evolución histórica del PIB de los EEUU - Forbes

En contraposición y aplicando la teoría de M. King Hubbert acerca del cénit del pétroleo, el Decrecimiento se hace eco de la necesidad de implantar una sociedad postindustrial caracterizada por un bajo nivel de consumo energético, en vistas de adaptarse a un modelo de producción energética con unos niveles de TRE (Tasa de Rendimiento Energético) inferiores al que ofrecen los combustibles de origen fósil, más allá de buscar otras fuentes energéticas renovables que permitan 41


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seguir con el actual ritmo insostenible de impacto ecológico derivado de nuestra actividad económica. El otro argumento central sobre el que descansa la crítica de Navarro hacia el Decrecimiento es que, bajo su punto de vista, “este determinismo energético ignora que son las relaciones de poder, derivadas de la producción y distribución de bienes y servicios, las que configuran las crisis actual. (…) La solución pasa por un cambio de estas relaciones de poder, con la democratización del Estado, que originaría una nueva redistribución.” Así pues, Navarro, refleja su perspectiva socialista al poner la lupa de forma exclusiva en la separación entre los medios de producción y las relaciones de poder que los controlan como el defecto raíz del sistema capitalista, sin valorar el hecho de que los actuales ritmos de crecimiento económico no son asumibles por los límites marcados por nuestro ecosistema y los recursos finitos localizados en él, sin importar en manos de quién estén los medios de producción. La respuesta a este artículo desde posturas decrecentistas no se hizo esperar, en este caso por parte del investigador Antonio Turiel, autor del blog “The Oil Crash31”, concretamente a través de un artículo32 publicado en esta misma web al dia siguiente. En esta publicación, Turiel focaliza su contestación en base a dos pilares principales: Por un lado, insiste en la idea de que, efectivamente: Como los recursos son finitos (no sólo los metales y los combustibles fósiles - en el caso de los últimos no sólo son finitos sino agotables-, sino también el agua y hasta la superficie disponible) es obvio que cualquier tipo de crecimiento que requiera de una base material tendrá que detenerse llegado un momento. Así pues, no se puede defender que el crecimiento económico, en tanto que comporte una componente material, pueda ser indefinido. Lo que sí que tiene sentido por tanto es discutir cuándo se producirá el momento en el cual el crecimiento no puede proseguir.

Además, tal y como vimos en las gráficas revisadas anteriormente, de que el crecimiento económico exponencial vivido a raíz del inicio del desarrollo industrial del S.XIX está relacionado de forma directa con el uso de una energía rica en TRE como son los derivados del petróleo, lo que desmonta la acusación sesgada de “determinismo energético”.

31 The Oil Crash https://crashoil.blogspot.com.es/ 32 “Revista de prensa: Vicenç Navarro en Dominio Público” The Oil Crash – Antonio Turiel https://crashoil.blogspot.com.es/2014/02/revista-de-prensa-vicenc-navarro-en.html

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El segundo eje sobre el que se basa la postura de Turiel, sin embargo, responde a razones sociológicas, dado que “Las necesidades humanas no son necesariamente crecientes; pueden ser cambiantes, pero no deberían ser más crecientes de lo que sea la población humana, y en última instancia la población del planeta deberá estacionar”. Ubica, por lo tanto, la visión positivista del desarrollismo como elemento común del liberalismo y el socialismo, y contrapone la postura ecocentrista del decrecimiento, que parte de la superación de esta cosmovisión desarrollista como paso necesario para un sistema postindustrial sostenible en términos ecológicos. Empero, este debate abierto entre posturas socialista y decrecentista adquirió un nuevo nivel cuando dicha disputa ideológica enfrentó a miembros de una misma candidatura electoral (Unidos Podemos), en este caso entre el propio Navarro, como responsable de la propuesta económica de Podemos, y Florent Marcellesi, eurodiputado por Equo desde 2016, formacion en la que también ejerció como miembro de la Comisión Gestora y de la Comisión Promotora, ejemplificando así el debate existente entre las posiciones ideológicas ubicadas en el socialismo y las del ecologismo radical sobre el cual se estructura la hipótesis central del presente trabajo de investigación. Así pues, Marcellesi, en el contexto de esta polémica, comienza su artículo haciendo referencia en la visión optimista que realiza el economista acerca del aumento de la productividad, ejemplificando dicho patrón con el sector de la agricultura. Así, mientras Navarro señala que “Hace 40 años, el 18% de los españoles trabajaba en la agricultura. Hoy sólo el 2% lo hace, y ese 2% produce mucho más que ese 18% hace 40 años”, Marcellesi presenta otra lectura en clave decrecentista: (...)el sistema agroalimentario global ha conseguido producir tanta cantidad con tan poca mano de obra sobreexplotando los recursos naturales (y las personas). Es un modelo insostenible (e injusto) que requiere enormes cantidades de petróleo para fertilizantes, pesticidas, ultra-mecanización del campo, transporte globalizado, refrigeración, etc. y es responsable de hasta el 57% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. En la era del crecimiento, buena parte de los aumentos de productividad alcanzados por la sociedad industrial son productivistas, es decir, nocivos para la sostenibilidad.

En esa línea de argumentación, Marcellesi diagnóstica que “asistiremos a escala macroeconómica a una fuerte caída de los aumentos de productividad y, por tanto, del crecimiento cuantitativo, debido al agotamiento de los recursos naturales (principalmente fósiles) y el cambio climático.”, volviendo por tanto, a establecer una relación directa entre el crecimiento de la productividad con el aumento de consumo energético y de recursos finitos, tema especialmente sensible ante la crítica situación ecológica actual. 43


El Decrecimiento en los programas políticos de los partidos de izquierda y ecologistas europeos: Un estudio comparado

En base a esta lectura, el miembro de Equo lanza una serie de propuestas económicas basadas en mudar el crecimiento como objetivo por la redistribución y en el fomento del “buen vivir”, entre las que destacan el desarrollo de servicios, como el acceso a la sanidad, fuera de la lógica mercantil, o la fijación de una renta máxima, así como una renta básica para la ciudadanía, como garantías del proceso redistributivo. Sin embargo, y cumpliendo así una de las principales taras de la propuesta decrecentista, estas propuestas se caracterizan, una vez más, por una cierta vaguedad a la hora de definir medidas concretas, más allá de las descritas unas líneas más arriba, que realmente supongan los pilares para una sociedad postindustrial sostenible y decrecentista. Aunque posiblemente sea una consecuencia del corto recorrido histórico y bibliográfico del Decrecimiento, especialmente en comparativa con el liberalismo o el socialismo, lo cierto es que existen ciertas lagunas a la hora de llevar a lo concreto su programa ideológico. Ello, no impide, por otra parte, como se demuestra en el contexto de este debate, que empiezan a asomar las primeras dificultades en los partidos ubicados en la izquierda a la hora de construir un discurso que pueda aunar el desarrollismo socialista con la visión decrecentista procedente del ecologismo sin caer en la contradicción. La publicación del manifiesto Última Llamada 33 en julio de 2014 muestra una vez esta situación. Dicho manifiesto, en base a una evidente influencia decrecentista, expone una situación ecológica dramática, denunciando que ”de proseguir con las tendencias de crecimiento vigentes (económico, demográfico, en el uso de recursos, generación de contaminantes e incremento de desigualdades) el resultado más probable para el siglo XXI es un colapso civilizatorio”, señalando de forma paralela que “la vía del crecimiento es ya un genocidio a cámara lenta”. Para finalizar esta parte de diagnóstico, destaca su posición ecocentrista en base a que “la crisis ecológica no es un tema parcial sino que determina todos los aspectos de la sociedad: alimentación, transporte, industria, urbanización, conflictos bélicos... Se trata, en definitiva, de la base de nuestra economía y de nuestras vidas.”. Ante esta lectura, la respuesta propuesta en este documento pasa, en primer lugar, por una transformación sociológica que saque del centro del tablero al crecimiento económico, colocando en su lugar, como objetivo de esta nueva sociedad la satisfacción de necesidades sociales dentro de los límites marcados por la biosfera. En base a ello, descarta:

33 “Última Llamada – El Manifiesto” https://ultimallamadamanifiesto.wordpress.com/el-manifiesto/

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“políticas que vuelvan a las recetas del capitalismo keynesiano. Estas políticas nos llevaron, en los decenios que siguieron a la segunda guerra mundial, a un ciclo de expansión que nos colocó en el umbral de los límites del planeta. Un nuevo ciclo de expansión es inviable: no hay base material, ni espacio ecológico y recursos naturales que pudieran sustentarlo.”

Esta afirmación resulta especialmente llamativa al examinar la lista de firmantes del manifiesto, entre las que aparecen diversas personalidades y teóricos del ecologismo político, como Florent Marcellesi, Juantxo López de Uralde o Carlos Taibo, pero que también incluye figuras relacionadas de forma directa con organizaciones políticas ubicadas en diversas sensibilidades del socialismo más clásico o de la llamada nueva izquierda, como Alberto Garzón, Cayo Lara, Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero o Teresa Rodríguez, cuyas propuestas económicas descansan, como veremos de forma más pormenorizada en el capítulo del estudio comparativo, en tesis mayoritariamente neokeynesianas y apoyadas en el fomento de la demanda dentro del mercado económico, con el objetivo final, una vez más, del crecimiento económico. Relacionado de forma directa con este último punto, y con la visión negativa de todo tipo de crecimiento que estructura al Decrecimiento, aparece la crítica referente al hecho de que dicho modelo alternativo al crecimiento propuesto desde las tesis decrecentistas sólo es aplicable en el contexto económico occidental, y no refleja la realidad económica de los países del Sur ni sus necesidades de desarrollo en sectores como la educación, sanidad o seguridad alimentaria. Sin embargo, observando las cifras referentes a la huella ecológica global a nivel estatal, podemos concluir que en la búsqueda del objetivo de una fórmula redistributiva e igualitaria a nivel planetario en términos de impacto ecológico, la linea a seguir pasa por una reducción masiva de dicho índice por los habitantes del Norte, mientras que dicho decrecimiento no sería aplicable a las economías más débiles. Sin embargo, Latouche señala la necesidad de que los países del Sur no apuesten por seguir adelante con el proceso mimético a la hora de construir modelos económicos basados en el crecimiento, que el propio autor francés identifica como una consecuencia derivada del colonialismo. En esta línea, la línea de actuación que propone para dichos países pasa por (…) romper con la dependencia económica y cultural del Norte, retomar el hilo de una historia interrumpida por la colonización, el desarrollo y la globalización, reencontrarse y reapropiarse de una identidad cultural propia, recuperar las técnicas y saberes tradicionales, así como los valores “antieconómicos” ligados a su historia34. 34 “¿Tendrá el Sur derecho al “Decrecimiento?” - Serge Latouche

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Siguiendo esa línea crítica, desde la posición del anarquismo 35, se acusa a la propuesta decrecentista de no contemplar un cambio social revolucionario como forma de establecer su nuevo paradigma, alejado del crecimiento perpetuo y el desarrollismo, por lo que se le identifica como parte del sistema, al partir del consenso por el poder, derivando así en una postura cercana a la trivialización de la protesta y a la supresión del conflicto. Dicha crítica se basa, por lo tanto, en el carácter suavemente transaccional de sistema que propone, en lugar de la ruptura y el cambio social revolucionario que desde las posiciones anarquistas se entiende imprescindible para desplazar y sustituir al capitalismo, y se convierta, en palabras del historiador Miguel Amoròs, en una arma auxiliar de la dominación. Para finalizar esta revisión de las principales críticas recibidas por la propuesta del Decrecimiento, a la hora de implantar las principales propuestas y estrategias lanzadas desde su principìos teóricos, me gustaría reflexionar acerca de dos dinámicas presentes, tanto a nivel global como estatal, que podrían implicar serias dificultades a la hora de aplicar dichas propuestas decrecentistas. La primera de estas reflexiones hace referencia al actual contexto político y económico internacional. Así pues, podemos observar como el proceso global de liberalización económica y de desaparición gradual de fronteras económicas y políticas que hemos vivido a partir de la segunda mitad del SXX, se ha encontrado inmerso en una dinámica de dirección opuesta a raíz de la crisis económica iniciada en 2008, en la que la recuperación de la soberanía estatal, la autonomía económica y los nacionalismos protagonizan el panorama internacional. Los resultados del Brexit, así como los ascensos de figuras políticas como del propio Nigel Farage, Trump, Le Pen, Orban o Wilders, confirman este patrón de conducta global que apunta hacia el nacionalismo económico y político en el proceso de toma de decisiones. Sin embargo, el carácter global del desafío ecológico, ya sea en forma de cambio climático, peak oil, salinización extrema del suelo fértil o directamente la desertificación, precisa de respuestas que sean coordinadas al mismo nivel de decisión, por lo que invertir esta dinámica se convierte en uno de principales retos para las propuestas ecologistas. La otra barrera que debe superar la propuesta decrecentista es recogida por Manuel Casal Lodeiro con el término de cortoplacismo sociopolítico (Casal Lodeiro, 2015, pág. 94), y hace referencia a la dificultad para transmitir con sinceridad y contundencia un mensaje de sacrificio y transformación http://www.quiendebeaquien.org/kitbcn/semanaoct07/deudaecologica/decrecimiento/tendra%20el%20Sur %20derecho%20al%20decrecimiento.pdf 35 “Una opinión polémica sobre el Decrecimiento.” - Stepahne Treillet http://www.vientosur.info/documentos/Decrecimiento%20Treillet.pdf

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social de largo alcance desde partidos políticos que definen sus propuestas políticas con la mirara puesta únicamente en las siguientes elecciones. La derrota electoral de Jimmy Carter en los comicios presidenciales de Estados Unidos del año 1980, tras su discurso sobre la energía de 1977, que ya vimos anteriormente y en el que planteaba la necesidad de un nuevo modelo de consumo de energia, frente a Ronald Reagan y a su apuesta por el neoliberalismo más individualista, es el mejor ejemplo. Sin embargo, el grado de concienciación ecológica y aceptación global, tanto a nivel social como científico, del proceso del cambio climático como de las consecuencias del uso indiscriminado de combustibles fósiles ha aumentado de forma notoria en este período de casi 40 años, tal como demuestra la introducción del ecologismo como parte inherente de la cultura política occidental, lo que debería implicar a su vez un papel cada vez mayor de las propuestas de carácter decrecentistas en el panorama político occidental.

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3. DISEÑO DE LA INVESTIGACIÓN 3.1 Presentación de la investigación 3.1.1 - Hipotesis y objetivos Así pues, la hipótesis central sobre la que se basa esta labor de investigación es que, en la actualidad, el discurso de las fuerzas políticas europeas ubicadas en la izquierda del espectro político, se encuentra en una situación metafóricamente similar a la de un cruce de caminos: Por un lado, sigue asumiendo el paradigma del crecimiento económico perpetuo, así como la visión positivista del desarrollismo y de la evolución histórica, pilares todos ellos del marco conceptual occidental nacido a la luz de la revolución industrial del S.XVIII, como demuestran sus propuestas de carácter expansionista, con una clara influencia de corte neokeynesiano, como respuesta a la crisis económica inicada en 2008. Sin embargo, por otro lado, en este mismo período posterior a la recesión económica, hemos observado un proceso, presente en gran parte de estas organizaciones políticas de las distintas sensibilidades del socialismo, orientado a asumir como objetivo propio el ofrecer una respuesta a la situación ecológica actual y a la necesidad de modificar las tendencias de crecimiento vigentes, especialmente en el ámbito económico y del uso de recursos naturales, y en base a ello, las influencias de carácter ecologista y decrecentista han ganado peso tanto a nivel programático como discursivo en estos partidos políticos. Todo ello deriva en una posible situación de mensajes contradictorios dentro de las mismas organizaciones políticas y de debate interno, como bien ejemplifica la ya tratada polémica interna derivada del nombramiento de Navarro y Torres como diseñadores del programa económico de Podemos de cara a los comicios de 2015. Más allá de debates ideológicos, lo cierto es que, partiendo de la definición dada por George Lakoff (Lakoff, 2008, p.11) de los marcos conceptuales, entendidos como estructuras mentales que dan forma a nuestra manera de ver mundo, modelando los objectivos que perseguimos, los planes que hacemos y la manera de actuar, entre la corriente del Decrecimiento y el espectro político de la izquierda podemos identificar un enfrentamiento entre la concepción del mundo de la que parten ambas ideologías. Mientras que el marco conceptual del socialismo responde a un determinado modelo de concepción del mundo, propio del S.XIX y caracterizado por la aparición de la civiilización industrial, la visión positivista del desarrollismo y por el proceso creciente de consumo de energía derivado de la misma, la propuesta decrecentista parte de un marco conceptual más reciente, protagonizado por la asunción de los límites del crecimiento en un ecosistema de recursos finitos, sustituyendo por lo tanto al productivismo por la 48


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necesidad de adaptar nuestro ritmo de producción al marcado por la capacidad de absorción del ecosistema en el que nos encontramos. En base a ello, el académico decrecentista Ted Trainer resume esta situación de choque entre marcos conceptuales indicando que: la izquierda radical en general falló a la hora de reconocer la importancia del análisis de la situación mundial desde la perspectiva de los límites del crecimiento, y como resultado, su comprensión de la alternativa que se precisa a la sociedad consumista-capitalista es insatisfactorio. Las implicaciones más graves tienen que ver con los múltiples modos en que el pensamiento de la izquierda radical tradicional acerca del proceso de transición precisa ahora ser revisado o abandonado. El núcleo de la cuestión en el asunto de los límites es que estamos a entrar en una era de intensa e irremediable escasez, que invalida las nociones de emancipación basadas en sistemas mundializados o centralizados, industrializados y técnicamente sofisticados, economías de crecimiento o estilos de vida opulentos36.

Por todo ello, el objetivo sobre el que se basa la estructura este trabajo de investigación es el de identificar esta situación de conflicto en las principales organizaciones políticas de la izquierda tradicional, entre el marco conceptual anclado en la visión positivista del desarrollismo y, por el otro lado, la propuesta decrecentista basada en el concepto de entropía y la necesidad de adecuar nuestros procesos económicos a la realidad ecológica de un ecosistema de recursos finitos. Para dicho fin, y como veremos de forma más pormenorizada, nos serviremos de un estudio comparativo de los programas electorales de las principales organizaciones políticas europeas incluidas en el espectro ideológico del socialismo y/o el ecologismo, y que actualmente gocen de representación parlamentaria, a través de una serie de temáticas sobre los que se estructurará el susodicho análisis comparativo, y que buscará, por lo tanto, confirmar la existencia del impacto de la corriente decrecentista en el escenario político, además de comparar dicho grado de infuencia, en caso de que proceda, en los diferentes contextos y partidos políticos incluidos en el diseño de la investigación. 3.1.2 – Metodología: Técnica de investigación

La metodología que proponemos para llevar a cabo la presenta labor de investigación se basa en el estudio comparado de tipo cualitativo de los programas políticos de las principales fuerzas ubicadas en la izquierda y/o en el ecologismo político de España, Francia y Alemania. La aplicación de este 36“A limits to growth critique of the radical left. The need of embrace the Simpler Way” - Ted Trainer http://simplicityinstitute.org/wpcontent/uploads/2011/04/LimitsToGrowthCritiqueofRadicalLeftSimplicityInstitute.pdf

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método comparativo se basa en 3 ejes principales: Diagnóstico y carácter de la respuesta económica propuesta por las organizaciones políticas de cara a la crisis iniciada en 2008, el modelo de transición energética que recogen en sus programas electorales, y finalmente, la gestión de emisiones de gases de efecto invernadero. Partimos de la definición de la comparación dada por Arendt Lijphart: “Método de control de las relaciones empíricas hipotetizadas entre variables, en las cuales los casos son seleccionados en modo tal de maximizarla varianza de las variables independientes y minimizar aquella de las variables de control” (Lijphart, A., 1975, pág. 161). En esa misma línea, la política comparada es presentada como una disciplina académica incluida en el seno de la ciencia política, que a través del método comparado busca la verificación empírica de hipótesis, entendiendo como método comparado “el análisis sistemático de un número reducido de casos, de 2 a 20” (Lijphart, 1971, pág. 683). A su vez, “el método comparado, junto con el método empírico, el método estadístico y el estudio de caso, es uno de los métodos científicos fundamentales que puede ser usado para probar la validez de proposiciones empíricas generales” (Lijphart, A., 1971, pág. 682). Asimismo, según indica Morlino (Morlino y Sartori, 1994, pág. 14): Lo que mejor caracteriza a la comparación es la posibilidad de controlar la hipótesis formulada (…) cuando se trata de explicar un fenómeno dado o bien de decidir cuál es más digna de consideración de entre un conjunto de hipótesis igualmente plausibles, sólo la comparación nos permite defender una hipótesis más que otra, gracias al control de más casos.

Como también señala el politólogo de origen italiano, es el método que responde mejor “a aquellas preguntas más generales que afectan a instituciones, grupos sociales, normas, vistas también en sus relaciones y en el contexto que se forman y permanecen. (…) En otras palabras, la macropolítica es el campo en el cual es posible llegar a las comparaciones más significativas” (Morlino y Sartori, 1994, pág. 16). La elección del método comparado en clave cualitativa como metodología para el presente trabajo de investigación se basa es su adaptación idónea al objetivo final, como es medir y confirmar la 50


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existencia del impacto ideológico del decrecimiento a través de un estudio macropolítico acerca de las distintas organizaciones europeas de izquierdas y de carácter ecologista. A ello se le une el hecho de que “dada la inevitable escasez de tiempo, energía y recursos financieros, el análisis intensivo de pocos casos puede ser más prometedor que un análisis superficial estadístico de muchos casos” (Lijphart, 1971, pág. 691-693). Una vez realizada la presentación teórica del Decrecimiento, además de haber analizado su evolución histórica como corriente de pensamiento político, llega el momento adecuado para revisar la pregunta sobre la cuál va a basarse nuestro trabajo de investigación, así como los ejes sobre los que se estructurará dicha labor. Así pues, como hemos pedido revisar en las anteriores páginas, la propuesta decrecentista ha protagonizado un período de expansión ideológica con la llegada del S.XXI, siendo el continente europeo y Latinoamérica los territorios dónde dicho proceso de estabilización ideológica y académica ha tenido mayor relevancia y difusión, especialmente a nivel de movimientos y asociaciones de carácter social, pero también en el seno de organizaciones políticas. En esa línea, partidos ecologistas europeos como Les Verts en el caso francés, o Die Grünen por Alemania, por citar algún ejemplo dentro de las principales asociaciones politicas de carácter verde, han ejercido de contexto idóneo para dicho proceso expansivo dentro de la teoría decrecentista. Sin embargo, este proceso no se ha limitado únicamente al contexto de los partidos ecologistas, sino que también aquellos partidos ubicados ideológicamente dentro de las diferentes sensibilidades del socialismo, y que, por lo tanto, estructuran su marco conceptual en base a la visión positivista de la evolución histórica y del desarrollo tecnológico, también se han hecho eco, en mayor o menor medida, de la propuesta decrecentista. Por otro lado, nos encontramos con un contexto global medioambiental cada vez más complicado, en el que los límites del crecimiento denunciados por Donella Meadows (Meadows et al, 1972) por la década de 1970s, se hacen cada vez más evidentes, comprobables empíricamente y cercanos, ya sean en forma de peak oil, de calentamiento global derivado de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel global o del crecimiento demográfico excesivo. Unido a ello, desde el enfoque sociológico, aparece el auge de los valores postmateriales identificada y reflejada, ya en la década de 1970, por la labor del sociólogo Ronald Inglehart, así como el proceso de transformación social

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del que se hacía eco Ulrich Beck a través de su sociedad del riesgo. Dicho cambio cultural ha derivado en una modificación del epicentro del escenario político, suponiendo así un considerable impulso a los nuevos movimientos sociales que parten de los valores propios de la postmodernidad, como son el femenismo o el pacifismo, pero desde luego, también para el ecologismo. En ese sentido, Manuel Castells no duda en afirmar que “si hemos de evaluar los movimientos sociales por su productividad historica, por su repercusión en los valores culturales y las instituciones de la sociedad, el movimiento ecologista del último cuarto de este siglo se ha ganado un lugar destacado en el escanario de la aventura humana.” (Castells, M., 1998, pág. 199) Así, temas como las negociaciones entre estados por el establecimiento de un mercado a nivel global de los derechos de emisión de gases invernadero, las restricciones al tráfico en las ciudades con el fin de reducir los niveles de contaminación o los debates acerca de la necesidad de apostar por un modelo energético centrado en fuentes de energía renovables, pasen a tener cada vez una mayor relevancia en el escenario político, lo que implica a su vez un mayor grado de repercusión tanto a nivel mediático como social en los últimos tiempos. En este contexto sociopolítico en el que se ubica nuestro trabajo de investigación, protagonizado por un proceso de expansión ideológica del Decrecimiento en el ámbito político y marcado por un peso creciente de las cuestiones medioambientales en lo referente a la sociedad, la pregunta sobre la que se basa nuestra investigación gira alrededor de la confirmación de la influencia en la actualidad de la teoría del Decrecimiento en las principales organizaciones políticas europeas de carácter socialista y/o ecologista, así como de evaluar y medir el impacto de la propuesta decrecentista dentro de dichas organizaciones, en caso de que sea confirmada su existencia. Por lo tanto, el objetivo, de este trabajo de investigación, es, a través de un estudio comparado, analizar la influencia del Decrecimiento en los principales partidos políticos europeos de carácter ecologista y/o socialista, y en caso de que proceda, intenta medir el susodicho grado de influencia de la corriente decrecentista en las propuestas verdes, rojas y/o verdirrojas a nivel europeo.

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3.1.3 - Sistemas y partidos políticos seleccionados para el estudio Dicho conjunto de sistemas políticos seleccionados para conformar el objeto de estudio estará formado por: - Alemania - España - Francia Dentro de estos estados, tal y como ya fue adelantado en el apartado previo, la investigación girará alrededor de los partidos políticos ubicados en las distintas sensibilidades del socialismo y/o ecologismo, y como segundo requisito, que en la actualidad tengan representación parlamentaria. Esta selección responde a la siguiente serie de criterios: - En el conjunto de los sistemas politicos seleccionados podemos encontrar, con mayor o menor repercusión, al menos una organización política de carácter ecologista establecida en el escenario político y con un cierto recorrido histórico, así como una importante tradición en materia de movimientos sociales de carácter verde, como ejemplifican las organizaciones antinucleares de estos tres países. Por otra parte, la heterogeneidad existente entre las estrategias y alianzas electorales de cada sistema político se presenta como una oportunidad para analizar la influencia que han ejercido entre sí las distintas formaciones. En ese sentido, la perspectiva comparativa parte de contextos sociopolíticos con importantes diferencias, pero que a su vez comparten ciertos rasgos que deberían enriquecer el resultado de dicha labor de investigación, más allá de la propia variable o conjunto de ellas sobre las que queremos centrar nuestro estudio. - Los estados seleccionados han celebrado procesos electorales recientemente, lo que deriva en que los programas electorales de dichas organizaciones políticas se caractericen por su máxima actualidad y concreción. En base a ello, podemos presuponer que el resultado del estudio comparado también reflejará ese carácter actual, contenido en las propuestas electorales de los partidos políticos seleccionados. - La limitación a partidos políticos que tengan representación parlamentaria responde a una necesidad de delimitar el cuerpo de estudio, de forma que este proyecto de investigación contenga 53


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el enfoque de análisis comparado en clave europea, pero que a su vez el resultado no se vea difuminado entre una multitud de organizaciones políticas que impida fijar el objetivo del estudio de forma clara y concisa. En la misma línea argumentativa, a la que se le unen las limitaciones de extensión establecidas para este trabajo de investagación, se encuentra la elección de 3 como número de países presentes en el estudio comparado. Ello no impide, sin embargo, que se aporten referencias puntuales a organizaciones de otros estados europeos, con el fin de enriquecer el contenido final. También se valora el hecho de que, históricamente, las organizaciones de izquierdas se han mostrado más permeables a las aportaciones llegadas desde el ecologismo político, como demuestra de forma ejemplificadora la presencia de Equo como parte de la candidatura política de la nueva izquierda europea que es Unidos Podemos, o los acuerdos de gobierno alcanzados por Die Grünen y el SPD. - Por otra parte, en los estados seleccionados podemos encontrar una amplia labor teórica decrecentista, tal y como vimos en el apartado referente a la expansión ideológica de dicha corriente de pensamiento en Europa. Así, podemos esperar que el trabajo realizado por académicos del Decrecimiento como Serge Latouche, Carlos Taibo, Jorge Riechmann o Florent Marcellesi, por nombrar a algunos de los que gozan de mayor relevancia en la actualidad, a la hora de dar a conocer su propuesta, también tenga su reflejo en el nivel de riqueza del debate dentro de los contextos sociopolíticos seleccionados. Así pues, la lista de organizaciones políticas que formarían el objeto de estudio, una vez descritos y justificados los criterios que lo delimitan, quedaría definida de la siguiente forma: - Alemania: Die Grünen, Die Linke, Sozialdemokratische Partei Deutschlands - España: Equo, Partido Socialista Obrero Español, Unidos Podemos - Francia: Les Verts, La France Insoumise, Parti Socialiste, 3.1.4 – Programas electorales y documentación de los partidos políticos seleccionados para el estudio En base a esta lista de partidos, nuestra labor de investigación comparativa girará alrededor de los programas electorales presentados y publicados por los susodichos organizaciones políticos, en el

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contexto de los comicios más recientes celebrados en cada uno de los sistemas electorales presentes en el objeto de estudio. Partimos, por lo tanto, de la definición de programa político como el documento publicado por un partido político o una candidatura personal de cara a un proceso electoral, y en el que se ven reflejados aquellos los valores y principios que lo identifican ideológicamente, además de incluir el plan de actuación y las medidas que serán llevadas a cabo por dicha candidatura en el caso de salir finalmente elegida, La publicación de dicho documento responde al interés de atraer votantes, así como, de forma paralela, también tiene la intención de dar a conocer sus propuestas de cara al conjunto del electorado. Se trata, por lo tanto, de un compendio de los objetivos y fines comunes compartidos por los miembros de la organización política en cuestión, que se comprometen a ejecutar al asumir el gobierno Aunque la realidad nos muestra que dicho programa electoral no siempre se ve reflejado en la actuación de los partidos políticos tras la celebración de los comicios electorales, y cuyo carácter no vinculante ya ha sido motivo de debate político en diversos contextos 3738, lo cierto es que en el funcionamiento actual de los sistemas políticas incluidos en dicho estudio, el programa electoral tiene un papel fundamental y difícilmente discutible a la hora de reflejar la ideología y las propuestas de cada candidatura de cara al electorado, y especialmente, a sus potenciales votantes. La porosidad del discurso político, así como las posibles diferencias existentes en la evolución temporal de las diferentes organizaciones políticas, por el contrario, no parece adaptarse de forma adecuada a los objetivos del presente labor de investigación. 3.1.5– Ejes temáticos sobre los que se basa el análisis comparativo Así pues, con el fin de que nuestra labor de investigación dé respuesta a las hipótesis sobre las que se basa dicho dicho estudio comparativo, entendemos que dicho trabajo debe estructurarse en base a una serie de ejes temáticos, que reflejen los principales aspectos en los que el impacto de la propuesta del Decrecimiento dentro de los partidos ubicados en el espectro ideológico de la izquierda y/o ecologistas sea más concreta, y por ello, permita un resultado satisfactorio.

37 “El programa electoral vinculante, la propuesta estrella de Podemos” - Publico.es – 06/01/2015 http://www.publico.es/politica/programa-electoral-vinculante-propuesta-mas.html 38 “Diez incumplimientos electorales de Mariano Rajoy” - ElDiario.es – 19/11/2013 http://www.eldiario.es/politica/incumplimientos-electorales-Mariano-Rajoy_0_198080696.html

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En base a ello, las temáticas que vertebran nuestro enfoque comparativo son los siguientes: A) Diagnóstico acerca de la recesión económica iniciada en 2008, y análisis del carácter de las medidas económicas propuestas como respuesta

La crisis global estallada durante el año 2008, con el especialmente representativo episodio del anuncio del gigante financiero norteamericano Lehmann Brothers durante el 15 de septiembre del mismo año, fue el inicio de un proceso de marcada recesión económica, cuyas consecuencias todavías son evidentes en el conjunto de las economías occidentales a día de hoy. Las causas y el diagnóstico, sin embargo, difieren de manera notoria según el marco ideológico sobre el cual se base dicho análisis; así, dentro del espectro ideológico de la izquierda, nos encontramos con posiciones socialdemócratas que apuntan a la desregulización del sistema financiero internacional, que no pudo resistir la carga excesiva que supuso el uso indiscriminado productos financieros tóxicos, y y cuya deriva no puedo evitar ser contagiada, en forma de colapso financiero, al conjunto de las economías estatales. Así pues, la solución bajo esa cosmovisión pasa por una reforma del sistema financiero, otorgándole herramientas que pueda limitar el impacto derivado de las prácticas especulativas, pero que permita seguir con el sistema de mercado basado en la concepción del crecimiento perpetuo. Por otro lado, desde la izquierda clásica, el diagnóstico 39 apunta a una crisis sistémica propia del sistema capitalista, con el que comparte, sin embargo, el concepto de crisis económica entendido como una bajada de la producción, que tan bien representa el índice del Producto Interior Bruto. Dicho proceso de crisis se habría visto acelerado, en todo caso, por el proceso de corte neoliberal que ha marcado el contexto financiero global en la última década, que ha derivado en una situación de crisis de sobreproducción. Así pues, las medidas que proponen para la salida de dicho período de recesión económica pasan por medidas de carácter neokeynesiano, orientado a un proceso de redistribución de recursos, y que supere dicho período de recesión a través del crecimiento del consumo, y por lo tanto, del crecimiento economico. En contraposición, desde el Decrecemiento se realiza un diferente diagnóstico causal del período de crisis iniciado en 2008, y en consecuencia, también sus propuestas para la salida del mismo se diferencian. La lectura que se hace desde posturas decrecentistas es que estaríamos ante una crisis del modelo de la sociedad basado en el desarrollismo y en la visión positivista del crecimiento económico. Dicho modelo habría sido implantado en la sociedad occidental con la llegada en el 39 “La alternativa económica de IU frente a la crisis” - Documento saliente de la X Asamblea de Izquierda Unida http://www.izquierda-unida.es/sites/default/files/doc/Documento_Econ%C3%B3mico_X_Asamblea_IU.pdf

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S.XIX de la civilización industrial, concepto que Casal Lodeiro define como un “conjunto altamente uniforme de sociedades humanas, caracterizado por el papel central de las industrias modernas en la organización social y económica” (Casal Lodeiro, pág. 25, 2016), y ha permitido un período de bonanza económica, con sus claros y sombras, así como una dinámica de aumento de la complejidad de dicha sociedad. Sin embargo, dicho modelo y su apuesta por el crecimiento perpetuo se habría encontrado de frente con la realidad de un ecosistema en el que los recursos naturales son finitos. En base a ello, nos encontramos con una situación de crisis ecológica que nos apunta a la necesidad de reducir los actuales niveles globales de producción y consumo, con el fin de evitar un colapso que ponga en peligro nuestra supervivencia como raza humana. La ausencia de combustibles fósiles, el cambio climático o crecimiento demográfico descontrolado son algunos de los rostros amenazantes que está tomando esta situación crítica. En base a ello, la propuesta decrecentista apuesta por el abandono de este modelo basado en el crecimiento perpetuo, y a la necesidad de adaptar el impacto ecológico derivado de nuestra actividad económica al ritmo propio de recuperación de la naturaleza. Así, aparece la necesidad de producir y consumir menos, especialmente en las sociedades occidentales, proponiendo para ello medidas orientadas a la redistribución de recursos y a la relocalización de la economía, así como una reflexión acerca de la relacion directa entre el nivel de bienestar material y la calidad de vida. En esa línea se expresa Giorgos Kallis40: Nuestra economía ha multiplicado el tamaño de sus fuerzas de producción varias veces desde el tiempo en que Marx escribía, o incluso Keynes. Sin embargo, todavía no parece ser suficiente y la pobreza todavía está aquí. Esto podría ser un recordatorio de que el problema no es que no tengamos suficiente, sino que todavía no hemos etablecido las relaciones de poder necesarias para una distribución equitativa y asegurar que todo el mundo tenga lo básico para una vida digna. Extraer y producir más es lo que el capitalismo sabe hacer mejor. Sólo una soicedad finalmente que se da cuenta de que ha tenido suficiente y que establece la instituciones para vivir con lo suficiente, se escapará del capitalismo. (...) Serge Latouche escribe que no hay postura más anticapitalista que el decrecimiento ya no sólo crítica los resultados, sino el espiritu de capitalismo. Escapar del crecimiento implica escapar del capitalismo, pero escapar del capitalismo no implica escapar del fetichismo del crecimiento, como la experiencia de los regímenes del socialismo real del S.XX nos enseña.

40 “Malentendiendo el significado de Decrecimiento” - Giorgos Kallis, Publico.es

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B) Modelo de Transición Energética

Otro punto fundamental de debate entre las distintas propuestas de la izquierda y las propugnadas desde las diferentes posiciones dentro del Decrecimiento es el modelo energético. Más allá de críticas orientadas al determinismo energético, lo cierto es que el descubrimiento del uso de los combustibles fósiles como son el carbón o el petróleo ha jugado un papel fundamental a la hora de entender la instauración de la llamada civilización industrial y su evolución hasta la actualidad. Así pues, nos encontramos con un contexto económico global protagonizado por una dinámica de crecimiento exponencial del consumo de energía, en el que el reparto entre las diferentes fuentes energéticas queda configurado de la siguiente forma:

Tabla: Cosumo de energía primaria mundial (2015) - BP Statistical Review of World Energy 2016

La primera conclusión nos muestra una situación dominio absoluto de los combustibles fósiles, ya sea en forma de petróleo, o carbón, así como un papel casi residual para las energías renovables. Dicha dependencia se hace todavía más exagerada en sectores como el del transporte, en el que ésta fuente de energía llegar a representar el 98% del consumo energético a nivel global, llegando a una situación que podríamos definir como de dependencia estructural. El panorama energético global, por lo tanto, nos muestra una situación de dependencia hacia unos recursos energéticos finitos, cuyo techo de extracción, como ya recogió en su trabajo el geológo M.

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King Hubbert, ya habría sido superado. Además de este inconveniente, está el hecho de que se trata de una fuente de energía claramente nociva y contaminante, tanto en su proceso de obtención como en el del propio uso, como muestra la situación extrema en lo referente a la emisión de gases de efecto invernadero a nivel mundial. Así pues, la necesidad de apostar por un modelo energético en el que se sustituya el rol central desempeñado por los combustibles de origen fósil por energías renovables y limpias, así como el hecho de ajustar nuestro nivel de consumo de energía a las posibilidades del ecosistema que nos rodea, parece presentarse como uno de los principales desafíos a los que se ha enfrentado la especie humana en su historia. El enfoque y carácter de las propuestas de transición y modelo energético de las distintas organizaciones políticas incluidas en este estudio comparativo nos mostrará, por lo tanto, la lectura que desde las distintas sensibilidades del socialismo y el ecologismo hacen de la situación energética actual, así como las posibles contradicciones resultantes de dicho diagnóstico. En el caso concreto de España, por ejemplo, la necesidad de superar la dependencia de una industria tan tóxica a nivel humano y medioambiental como es la extracción de carbón, además de poco eficiente en lo que a la Tasa de Retorno Energético (TRE) se refiere, choca frontalmente con la defensa de dicho sector realizada a través de subvenciones, así como el peso que tiene dentro de la propia tradición e idiosincrasia socialista el sector de la minería. Por todo ello, la perspectiva comparativa de las distintas propuestas electorales de modelo de transición energética, así como la posición de los partidos ante la implantación de una cultura de bajo consumo de energía, puede aportarnos mucha información acerca de la influencia del Decrecimiento en los partidos del espectro ideológico de la izquierda. C) Gestión de emisiones de gases invernadero

Relacionado de forma directa con los puntos anteriores, la lucha contra la emisión de C02 y los efectos derivados del fenómeno conocido como Cambio Climático se presenta como uno de los debates más urgentes de la agenda política mundial. El trabajo realizado en este campo, principalmente a través de organizaciones internacionales como la propia ONU, se ha encontrado con las limitaciones propias de dichos organismos a la hora de implementar medidas vinculantes, efectivas y con carácter punitivo ante las principales potencias económicas, especialmente en un contexto económico de crisis. 59


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Un reflejo de esta situación podemos encontrarlo en la evolución de los acuerdos alcanzados en el seno de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC 41). Tras su entrada en vigor en 1994, se establece la reunión de todos sus miembros, de forma anual, en lo que serán conocidas como Cumbre del Clima. El primer éxito relevante fue la aprobación del conocido como Protocolo de Kyoto, acuerdo internacional alcanzado en la ciudad japonesa durante el año 1997, cuya misión principal apuntaba la reducción de la emisión global de gases invernadero. Sin embargo, y pese a la lista de 187 estados adheridos (ampliados a 196 en 2014), la realidad nos muestra que Estados Unidos, el país con mayor tasa de emisión de gases pér capita en 2015 42, sólo superado por China en emisiones totales de dióxido de carbono, ha firmado el protocolo pero que no ha sido ratificado en el Congreso norteamericano, lo que deriva en que la situación de Washington en el acuerdo de Kioto sea puramente simbolismo. Estas limitaciones persistirán de forma crónica en los acuerdos resultantes de las diferentes cumbres de este organismo, como demuestra la realidad del Acuerdo de París, redactado y firmado en 2015 con el objetivo de avanzar el trabajo iniciado en Kyoto hacia la reducción de emisión de gases invernadero a nivel global, pero que se ha encontrado con el nulo compromiso de Estados Unidos. La Cumbre de Marrakech, celebrada en 2016 y orientada a concretar la financiación de los tratados firmados en la capital francesa el anterior año, es un perfecto ejemplo de la inacción e incapacidad de la lucha frente al cambio climático a nivel internacional. Aunque en los últimos períodos hemos visto como este aspecto ha gozado de mayor importancia a nivel mediático, especialmente con las medidas llevadas a cabo desde distintas administraciones locales, como la limitación de tráfico en la ciudad de Madrid 43, lo cierto es que el marco legal a nivel estatal, al menos hasta el momento y con carácter general, existe una carencia evidente de planes de choque concretos ante la necesidad de limitar las emisiones tóxicas propias de nuestro sistema de vida actual. La urgencia de establecer un modelo que responda ante este desafío medioambiental es recogida de distinta forma por las diferentes organizaciones presentes en este estudio, por lo que el análisis comparativo debería mostrarnos ese dilema, en el que el crecimiento a

41 Website de la Secrecretaría de la Convemción sobre el Cambio Climático – Organización de las Naciones Unidas http://unfccc.int/portal_espanol/items/3093.php 42 “C02 emissions” - The World Bank http://data.worldbank.org/indicator/EN.ATM.CO2E.PC 43 ”Restricciones de tráfico por contaminación en Madrid” - El País – 29/12/2016 http://elpais.com/elpais/2016/10/31/media/1477932280_914449.html

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través del productivismo, sea del color que sea, está empezando a asomarse al abismo de los límites ecológicos. Así pues, las propuestas que ofrezcan las distintas organizaciones políticas incluidas en este estudio comparativo, respecto a la necesidad de ofrecer una respuesta concreta y firme ante la amenaza del colapso climático en un contexto global marcado por la recesión económica y la desregularización, debería hacerse eco del dilema que supone entre el desarrollismo y el modelo decrecentista.

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4. EL DECRECIMIENTO EN LOS PROGRAMAS POLÍTICOS DE LOS PARTIDOS DE IZQUIERDA Y ECOLOGISTAS EUROPEOS: UN ESTUDIO COMPARADO Realizada la presentación teórica del Decrecimiento, así como de la pregunta, hipótesis y método sobre las que se basa el presente trabajo de investigación, llega el momento de presentar y llevar a cabo el estudio comparativo acerca de las propuestas electorales de las distintas organizaciones políticas incluidas en el presente trabajo de investigación. La estructura de este estudio comparativo se basará en dos partes, siendo la primera de ellas una revisión del escenario político de cada país que forma del universo de estudio seleccionado, poniendo la lupa en los partidos ecologistas y en su relación con otras fuerzas de cada escenario político, así como una revisión de los principales temas de carácter ecológico que han pasado por la vida política reciente de cada país. La segunda parte es el análisis de las propuestas contenidas en los programas electorales de las organizaciones políticas seleccionadas, en base a los tres ejes temáticos que fueron establecidos en el capítulo anterior: Diagnóstico y respuesta dada ante la crisis iniciada en 2008, el modelo de transición energética, y por último, el modelo de gestión de emisiones de gases invernadero a la biosfera. El motivo principal sobre el que descansa el establecimiento de esta estructura comparativa es el hecho de que las características propias de cada contexto sociopolítico serán fundamentales a la hora de entender el diferente recorrido que las propuestas provenientes del ecologismo radical, y en concreto del Decrecimiento, tienen en cada estado analizado. Y dentro de este conjunto de características, los factores principales que serán analizados en clave causal son, por un lado las diferencias existentes en los procesos de institucionalización del movimiento ecologista en los tres países incluidos en este estudio comparado, además de las relaciones mantenidas con las otras fuerzas que participan en su sistema político. Centrándonos en éstos últimos, sobre los que pondremos el foco analítico en base a su cercanía ideológica con la propuesta decrecentista, es necesario partir de las palabras de Jorge Riechmann, acerca de que “los partidos verdes que se forman en casi todos los países europeos en los años ochenta constituyen un momento de institucionalización de los nuevos movimientos sociales (…) En estos movimientos ecologistas europeos llegaron a confluir dos corrientes diferenciadas: una 62


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antimilitarista y antinuclear, cercana a la izquierda marxista o libertaria; otra corriente conservacionista y más bien apolítica” (Riechmann, J, 1991, pp 77-78). Asi, el autor apunta, al menos en sus orígenes, a la existencia de dos tipos de partidos políticos ecologistas, como serían aquellos más cercanos al conversacionismo de la segunda opción propuesta por Riechmann, ejemplificado en el partido francés Les Verts, mientras que la otra categoría haría referencia a aquellos partidos que parten de la concepción de cuestión ecológica como inseparable de la cuestión social, y que vendría a ser representado por los orígenes del Die Grünen alemán o del GroenLinks holandés. Así pues, el impacto de la propuestas decrecentistas, y el grado de intensidad del mismo, será diferente en un sistema político de índole bipartidista, en el que el papel de las organizaciones política de corte ecologista sea más residual en términos electorales, y con un modelo energético basado en sectores de extracción de combustibles fósiles o nuclear, como podría ejemplificar el caso francés, que en un sistema político multipartidista, en el que los partidos verdes tengan un papel clave en términos de gobierno gracias a coaliciones con otros actores políticos, y con una transición energética verde ya iniciada, como es el caso alemán. En base a ello, iniciaremos este apartado con Alemania, siendo Die Grünen, Die Linke y Sozialdemokratische Partei Deutschlands (SPD), como ya vimos anteriormente, las organizaciones políticas sobre las que se centrará dicho análisis. Seguidamente, pasaremos a la revisión en los términos del contexto sociopolítico francés, con Les Verts, La France Insoumise, para finalizar este capítulo con el caso de España, siendo en este caso Equo, Unidos Podemos y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), los actores políticos seleccionados como parte del objeto del presente estudio de investigación. 4.1 Alemania

Así pues, antes de pasar al apartado referente al proceso de institucionalización del movimiento ecologista germano, es el momento de realizar una breve revisión acerca de las principales características del sistema político del país teutón, así como de una reflexión sobre los principales temas de carácter ecologista que hayan tenido lugar en la vida sociopolítica de este Estado.

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La estructura política alemana descansa en dos figuras centrales: Por un lado tendríamos la figura de la Presidencia de la República Federal Alemana, Bundespräsident en el idioma alemán, que ejerce un rol básicamente de corte representativo, limitándose en todo caso sus capacidades de actuación a ejercer como representante neutral del Gobierno, especialmente en materia de relaciones exteriores, así como al rol, meramente administrativo, a la hora de firmar las leyes para dar luz verde a su aplicación. Es en la figura del Canciller Federal, o Reichskanzler, junto con su equipo ministerial, sobre la que recaen las funciones ejecutivas, y cuya titularidad en la actualidad ejerce Angela Merkel, como candidata del partido conservador Unión Demócrata Cristiana (CDU). Asimismo, mientras que la presidencia de la República Federal Alemana mide sus legislaturas en períodos de 5 años, las elecciones federales alemanas se fijan de cara a períodos de 4 años. En lo referente propiamente al sistema político germano, se define por ser un sistema parlamentario multipartidista, aunque limitado de alguna forma con la inclusión de la barrera del 5% de votos como mínimo porcentaje para alcanzar representación en el Bundestag, y con una larga tradición en términos de coalición entre las diferentes organizaciones políticas. El mejor ejemplo de esta realidad lo tenemos en la “gran coalición” aupó a Merkel al poder en 2005, formada en ese caso por el CDU y

los socialdemócratas del SPD, fórmula que sería repetida en 2013 como

consecuencia de los resultados del proceso electoral de ese mismo año y que permanece activa en la actualidad. Ello no impide, sin embargo, el nacimiento y establecimiento de un potente partido verde alemán, como es el caso de Die Grünen, que como veremos detalladamente en el próximo apartado, vivió un evidente proceso de centralización ideológica, desde sus inicios como Partido Antipartido hasta su entrada en el gobierno en 1998 y 2002 como socio del SPD liderado por Gerhard Schröeder. Asimismo, respecto a los principales temas de corte ecológico presentes en la vida sociopolítica germana, es necesario hacer referencia de nuevo al potente movimiento antinuclear desarrollado en el seno de la sociedad alemana a partir de la segunda mitad de la década de 1970, y cuya influencia resulta indudable en la actualidad, especialmente a partir del anuncio 44 de Angela Merkel en 2011 del apagado de 7 de las 17 activas hasta en ese momento, así como el adelanto del abandono total del sector energético nuclear al año 2022. Cabe destacar que dicha decisión fue tomada con unos meses de distancia del accidente nuclear en la central japonesa de Fukushima, que tuvo lugar el 11 44 “Angela Merkel switches off seven nuclear power plants” – The Guardian – 01/06/2011 https://www.theguardian.com/world/2011/mar/15/germany-merkel-switches-nuclear-power-off

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de marzo del 2011, y cuya influencia también parece clara a la hora de explicar totalmente esta toma de decisiones por parte del gobierno de Merkel. En esta misma línea acerca de los principales temas de carácter ecologistas presentes en el debate político actual germano, encontramos la prohibición45, aunque con ciertas limitaciones, del uso de la técnica de extracción de combustibles fósiles basadas en la fracturación hidráulica, conocida por el termino inglés “fracking”, en el candelero por los riesgos asociados al uso de dicha práctica, en forma de contaminación de acuíferos, el elevado consumo de agua, o incluso en términos de influencia en actividad sísmica, con los riesgos que ello conlleva. Las limitaciones vienen que en la propia norma jurídica aprobada por el Gobierno de Merkel, se reserva la opción de uso de esta técnica tan lesiva medioambientalmente hablando para los casos en los que el Estado otorgue su consentimiento. Realizada esta revisión general acerca de las principales características del sistema político alemán y las polémicas ecológicas más influyentes y recientes, llega el momento de avanzar al apartado referente al proceso de institucionalización del movimiento ecologista en la sociedad teutona. 4.1.1 Proceso de institucionalización del movimiento ecologista

Así pues, en la década de 1970, nos encontramos en un contexto sociopolítico de la República Federal Alemana protagonizado por la crisis económica y energética vigente a nivel mundial, que ya tratamos en el contexto norteamericano a través del papel del presidente Jimmy Carter al respecto de la crisis del petróleo de 1973. Junto a ello, se produce en la sociedad alemana el cambio valorativo del que se hacía eco la labor académica de autores como Inglehart o Castells, y que apuntaba a un papel cada vez más relevante de los valores postmaterialistas en el seno de la sociedad germana de la época. La consecuencia más directa se plasma en el creciente papel de los nuevos movimientos sociales, cuyas demandas basadas en estos valores postcapitalistas como son el ecologismo o el pacifismo son acogidas y refrendadas por una importante parte de la población de la República Federal Alemana, como demuestran las multitudinarias movilizaciones 46 que protagonizó el movimiento antinuclear alemán en la década de 1970. En esta línea, Die Grünen, fundado como partido político en 1980, se presenta ante la sociedad germana como una organización política basada en cuatro pilares ideológicos fundamentales 45 “Alemania prohíbe el “fracking”” - Abc – 21/06/2016 http://www.abc.es/economia/abci-alemania-prohibe-fracking-201606211823_noticia.html 46 “Anti-Nuclear Protest in Baden and Alsace” - Environmental & Society Portal http://www.environmentandsociety.org/arcadia/new-watch-rhine-anti-nuclear-protest-baden-and-alsace

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claramente relacionados con estos nuevos valores, como son el “ecologismo, la justicia social, el pacifismo y la democracia de base”, tal y como expone su texto fundacional47. Cabe destacar el hecho de que este último punto responde a la herencia directa de los nuevos movimientos sociales de la época y a su apuesta por un modelo basado en la democracia directa, lo que derivaría en que una de sus voces más conocidas, como la de la activista Petra Kelly definiera su organización bajo la fórmula de partido antipartido48. Con esta presentación ideológica, los resultados obtenidos en 1983, en el contexto de su primera participación como partido político en las elecciones al Bundestag, se saldarían con un éxito de un total 2,167,431 votos49, pudiendo así superar la barrera del 5% mínimo (5,6% concretamente) para la entrada en el Parlamento de la RFA y colocando un total de 27 diputados verdes entre los 498 que formaban la cámara baja germano-occidental. Esta dinámica inicial ascendente, refrendada en diversos resultados a nivel de länder, sin embargo, viviría su canto de cisne en las elecciones parlamentarias de 1987, con un total 8,7% de votos y 42 representantes grünen en el Bundestag. A partir de este momento, se recrudece la lucha por el control del aparato del partido, mantenida por las distintas corrientes ideológicas presentes en la organización, identificadas como “ecologistas radicales, ecosocialistas, ecolibertarios y ecofeministas” (Riechmann, 1990, pp 185-186). Las coaliciones con el gigante Sozialdemokratische Partei Deutschlands enfrentan a los distintos bandos verdes en el seno de diversos congresos internos; por un lado se encuentran los ecologistas radicales, que rechazan las alianzas parlamentarias en base a su visión del partido como antisistema, el cual debería estar apoyado por una estrategia electoral basada en el apoyo de los movimientos sociales anticapitalistas. En el otro lado, los ecolibertarios o realos, liderados por la figura de Joschka Fischer, intentan impulsar una política de reformas pragmática a través de un modelo de partido clásico, cercano al medioambientalismo y ubicado en el centro-izquierda ideológico. Esta conflictividad y división interna, que concluye con la imposición de la visión realo y con importantes dimisiones de miembros de las otras corrientes, deriva en que el electorado de la nueva Alemania unificada de 1990 castigue la lucha intestina del partido verde de la RFA con un 3,9% de 47 Manifiesto Fundacional de Die Grünen, – Ecopolitica.org - 1980 https://ecopolitica.org/manifiesto-fundacional-de-die-gr-los-verdes-alemanes-1980/ 48 “La ecología política, la ideología del S.XXI” - Infolibre.org – 07/01/2015 http://www.infolibre.es/noticias/club_info_libre/librepensadores/2014/12/29/la_ecologia_politica_ideologia_del_siglo_ xxi_25992_1043.html 49 Resultados de las Elecciones Federales de Alemania Occidental de 1983 – Der Bundeswahlleiter https://www.bundeswahlleiter.de/bundestagswahlen/1983.html

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votos en la parte occidental, lo que le llevaría fuera del Parlamento alemán unificado. Cabe destacar, sin embargo, que su socio electoral de la antigua RDA, Bundnis 90/Grüne, obtuvo 8 diputados debido a la modificación temporal de la ley electoral alemana durante el proceso de unificación, que separaba en dos distintas unidades electorales a las dos estados germanos. Los comicios de 1990 supondrán el peor resultado electoral de la historia de la formación verde, que en los siguientes años mantendría su alianza con los socialdemócratas del SPD en diversos estados federados, como Hesse o Bremen, entre otros. Pese al resultado en las elecciones generales de 1994, que supuso la recuperación de un total de 49 representantes grünen en el Bundestag con el 7,3% de los votos, no será hasta cuatro años después, en 1998, cuando la coalición verdirroja entre Die Grünen y el SPD accederá al poder ejecutivo del Estado alemán. La suma de los 47 diputados verde junto con los 298 representantes obtenidos por el gigante socialdemócrata, auparon al poder por primera vez en su historia a la formación ecologista. Con Joschka Fischer al frente de la cartera de Asuntos Exteriores y de la Vicepresidencia, acompañado de Jürgen Trittin como ministro federal de Medio Ambiente, la legislatura presidida por el candidato socialdemócrata Gerhard Schroeder se caracterizó por profundos claroscuros. A pesar de la presentación, durante el 19 de octubre del mismo año, del documento Salida y Renovación como producto de las negociaciones entre ambas formaciones políticas, y cuyas líneas principales en materia ecológica apuntaban a la necesidad de establecer un impuesto ecológico al uso de combustibles fósiles, además de abrir el debate acerca del objetivo del abandono de la energía nuclear, la presencia de Alemania en las guerras de Kosovo o Afganistán, especialmente si tenemos en cuenta sus orígenes pacifistas, nos muestra a las claras la superación del modelo del partido antipartido de Kelly ante el realismo político encarnado por Fischer. En lo referente al modelo energético, por un lado está el relativo éxito de la aprobación, en el año 2000, de la ley de abandono de la energía nuclear. Dicha legislación presentaba un modelo escalado de cierre de centrales nucleares, programando el cese de su uso civil para el año 2020, período de tiempo suficientemente largo como para relativizar el éxito ecologista. Por el otro lado de la moneda, será el mismo Trittin el que apruebe el transporte de peligrosos residuos nucleares conocidos como Castor50 entre Francia y Alemania a través de las vías de ferrocarril que unen ambos estados.

50 “Tren transportando redes nucleares” - National Geographic España – 15/03/2017 www.nationalgeographic.es/photography/2017/04/tren-transportando-residuos-nucleares

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No obstante, y pese a esta dinámica de claroscuros que caracterizó la primera presencia de Die Grünen en el Gobierno Federal, los comicios de 2002 nos muestran a unos verdes que salieron reforzados electoralmente, aumentando el número de sus representantes en el Bundestag hasta el total de 55. Cabe destacar el valor de este resultado en un congreso germano reducido, que pasa de 699 miembros a 603. Así pues, el descenso electoral del SPD, con una bajada de 47 diputados hasta los 251 totales, no impidió la renovación por otra legislatura de la coalición verde-roja, en la que también repetirían Fischer y Trittin al mando de las carteras de Asuntos Exteriores y Medio Ambiente, respectivamente, mientras que Renate Künast era nombrada Ministra de Protección al Consumidor, Alimentación e Agricultura. Sin embargo, esta legislatura se caracteriza por el cada vez más evidente abandono de las posturas anticapitalistas y de los fundamentos ecosocialistas tan presentes en los orígenes del partido verde, en pos del realismo político y la actividad parlamentaria. En su lugar, es observable una deriva encaminada al centro del espectro ideológico, con ciertos tintes medioambientalistas. Una prueba de ello es su colaboración para la aprobación del nuevo plan económico presentado por la SPD, conocido como Agenda 2010 y de un corte claramente liberal: Protagonizado por una intensa bajada de impuestos y acompañado por una fuerte presencia de recortes en materia de pensiones y asistencia sanitaria. Además, Fischer se ve afectado a título personal por la polémica51 derivada de su deficiente política de gestión de pasaportes de entrada en el territorio alemán, cuya falta de seguridad deriva en que suponga toda una alfombra roja de entrada a todo tipo de organizaciones asociadas al tráfico de personas y a la inmigración ilegal. Las elecciones federales de 2005, convocadas anticipadamente por Gerhard Schröder ante un escenario de evidente debilidad política, ya que unidas a las polémicas abiertas en su gobierno, el resto del paisaje político de ese momento mostraba a los conservadores del CDU/CSU, ya liderados a nivel estatal por Angela Merkel, en una dinámica electoral ascendente gracias a sus victorias en diferentes länder. Además, por la izquierda del SPD, dentro del espectro ideológico, hace su aparición en escena el Partei des Demokratischen Sozialismus (PDS). Heredero político del Partido Socialista Unificado de Alemania (SED) que gobernó la RDA durante el período de 1949 a 1989, y que sobrevivió electoralmente al período posterior a la unificación germana gracias al apoyo del antiguo electorado comunista, el PDS se presenta a las elecciones federales de 2005 en coalición con la escisión del SPD liderada por su ex-secretario general Oskar Fontaine, junto con otras 51 “Battling Human Trafficking in Germany. Fischer Visa Scandal” - Der Spiegel Online – 22/02/2005 http://www.spiegel.de/international/fischer-visa-scandal-battling-human-trafficking-in-germany-a-343160.html

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corrientes ideológicas dentro de la izquierda más clásica 52, resultando Die Linkspartei como nombre para la alianza resultante. Su estrategia electoral de recoger al votante del SPD descontento con la deriva centrista del mismo se plasma en 54 escaños en el Bundestag, un éxito que dará alas a la formación, cuyo nombre pasará a ser el actual Die Linke en 2007 53. Por su lado, Die Grünen pagará la factura de los claroscuros de su coalición con el SPD con un descenso tanto en votantes como en escaños, que pasan de 55 a 51. Ello, unido a la pérdida de 29 representantes en la cámara baja que sufrió el SPD, imposibilita la repetición de la coalición verdirroja al frente del Gobierno Federal alemán. En su lugar, y tras un largo período de negociaciones, el salto hacia la derecha del SPD vive un nuevo episodio, en esta ocasión en forma de gran coalición con los conservadores del CDU, y que supone el estreno de Angela Merkel como Presidenta de la República Federal de Alemania. Esta caída sin frenos en materia de resultados electorales del SPD, sin embargo, viviría su episodio más crudo en los comicios celebrados en 2009. El viaje hacia al centro ideológico iniciado por Schröder, y que tuvo continuidad en la labor llevada a cabo como socio de gobierno de la conservadora Merkel, no fue en absoluto respaldado por sus votantes, que descienden en más de un 10% en estas elecciones, dejando al otrora gigante político con 146 representantes de los 622 presentes en la cámara baja alemana. Aunque Die Linke y Die Grünen se vean beneficiados a través de atrapar al votante descontento del SPD, su ascenso (22 escaños en caso de los socialistas, 17 para los verdes) no es suficiente para evitar el gobierno de la CDU/CSU, que ante el despeñamiento socialdemócrata, busca y encuentra un socio más lógico en los liberales del FDP, por lo que la derecha seguiría gobernando en Alemania cuatro años más. 4.1.2 Análisis del programa electoral Lectura y respuesta ante la crisis Así pues, una vez presentado el contexto sociopolítico alemán de las últimas décadas, y habiendo prestado especial atención a la evolución ideológica e histórica de sus principales organizaciones políticas de izquierdas y/o verdes, es el momento de analizar los programas electorales de dichos partidos en las últimas elecciones federales celebradas en Alemania hasta el momento, que tuvieron lugar el 22 de septiembre de 2013. Cabe destacar que, en el momento de la realización del presente 52 Página Oficial de Arbeit & soziale Gerechtigkeit – Die Wahlalternative http://www.wahlalternative-bocholt.de/ 53 Comunicado fundacional – Die Linke https://www.dielinke.de/partei/zusammenschluesse/kommunistische_plattform_der_partei_die_linke/dokumente/zur_gruendung_de r_neuen_partei_die_linke/

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trabajo de investigación, estos partidos todavía no habían hecho públicos sus propuestas electorales de cara al proceso electoral que va a celebrarse a finales del año presente, hecho que explica esta selección documental, y que no debería limitar en todo caso el resultado comparativo del mismo. Es el momento, por lo tanto, de pasar al estudio comparativo de las susodichas propuestas electorales. El primer apartado se basará en torno a la lectura causal que realizan las formaciones políticas incluidas en el presente estudio de investigación del período de recesión global iniciado en 2008, así como el carácter ideológico de sus propuestas para afrontar la recuperación. En esa línea, el partido verde alemán por antonomasia, Die Grünen, presenta en su programa 54 electoral una lectura causal de la crisis basada en dos ejes paralelos, ecológico y financiero. Dicho diagnóstico parte de un modelo económico no sostenible, tanto a nivel financiero como en lo referente a la cuestión medioambiental, que se ha visto acelerado en las últimas décadas debido al proceso activo de desregulación del sector económico derivado de la implantación de políticas de corte neoliberal a nivel global. La dependencia estructural de dicho sistema del crédito ha quedado explícitamente demostrada, a ojos de Die Grünen, en que los Estados hayan centrado sus esfuerzos en recuperar el sector financiero antes que enfrentarse a las consecuencias sociales y ecológicas de esta crisis. Para enfrentarse a este contexto, la formación verdirroja alemana identifica la necesidad de aplicar una nueva perspectiva en nuestro sistema económico, que se caracterice por una regulación intensiva del mercado, en clave ecológica, que sirva para limitar las consecuencias ecosociales derivadas del mismo. No coincidiría, por lo tanto, con la lectura sistémica que si está presente en la teoría decrecentista que, como ya vimos anteriormente, apunta al núcleo de la visión positiva del desarrollismo como causa central de la actual situación de crisis ecológica y social, sino que, en todo caso, apuesta por la regulación dentro del actual modelo económico, orientado a un crecimiento económico “desacoplado” del nivel de consumo de recursos ecológicos. En ese sentido, la respuesta de Die Grünen para esta situación actual de crisis ecológico-financiera, pasar por la implantación, a nivel estatal, de una Ley de Sostenibilidad, que relacione de forma directa el crecimiento con la sostenibilidad del mismo. Esta herramienta jurídica basaría su 54 Bundestagwahlprogramm 2013 – Die Grünen https://www.gruene.de/fileadmin/user_upload/Dokumente/Gruenes-Bundestagswahlprogramm-2013.pdf

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funcionamiento, por un lado, en el establecimiento de herramientas reguladoras del mercado económico, como, por ejemplo, la obligada transparencia del potente sector industrial alemán en términos de impacto medioambiental derivado de su actividad económica, con el fin de incluir los costes medioambientales en el precio final del producto, así como en la activación de un potente programa de inversión de tipo mixto (privado y estatal) en el sector de la tecnología de las energías renovables y la eficiencia energética. Podemos concluir, por lo tanto, que el objetivo del partido verde alemán en última instancia, es la aplicación a nivel europeo de un sistema económico basado en los principios del Green New Deal, que como ya vimos anteriormente, apuestan por una reverderización del sistema capitalista, que limite sus consecuencias, pero sin entrar a modificar la propia lógica productivista del mismo. Cabe destacar, sin embargo, que al respecto del crecimiento económico, el programa electoral de Die Grünen de cara a las elecciones federales de 2013, si que se hace eco de la propuesta decrecentista acerca de la necesidad de abandonar “la unilateral fijación” del índice del PIB como criterio para el éxito económico y social, haciendo hincapié en su

invalidez a la hora de reflejar

aspectos como la prosperidad, calidad de vida, nivel educacional o situación medioambiental de cualquier estado. En contraposición, propone el uso extendido de indicadores alternativos, como la huella ecológica, que reflejen la situación actual desde otros puntos de vista que no sean exclusivamente económicos, y que permitan, por lo tanto, el desarrollo de estratregias políticas a largo plazo. Por su lado, el gigante socialdemócrata europeo, el alemán SPD, recoge en su programa 55 electoral de cara a los comicios federales de 2013 celebrados en el país germano, una lectura basada exclusivamente en términos financieros de la crisis global iniciada en el año 2008. Así pues, no incluye la vertiente ecológica que si vimos en sus compatriotas de Die Grünen. Sin embargo, si que coinciden en apuntar al proceso de desregulación económica, derivado de la aplicación de políticas neoliberales basadas en la competitividad y el cortoplacismo, como causas centrales de la recesión. Esta situación de desigualdad social debe ser respondida, a tenor de lo recogido en la propuesta de los socialdemócratas alemanes, por una mayor regulación financiera, por el desarrollo de un proceso de regulación del mercado económico que responda al principio de la lógica redistributiva 55 “Wahlprogramm der SPD zur Bundestagswahl 2013” - SPD http://www.spd.de/linkableblob/96686/data/20130415_regierungsprogramm_2013_2017.pdf

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de los beneficios del mismo en clave social, a la que acompañaría una potente inversión estatal, principalmente en el sector de la renovación de la infraestructuras, orientada a la creación de empleo y al crecimiento económico, pero que también responda al principio de desarrollo sostenible. Cabe destacar, sin embargo, que esta primacía del aspecto social por encima del ecológico, presente a lo largo de todo el programa electoral socialdemócrata, nos lleva a una cierta situación contradictoria a la hora de comprender su posición favorable a la instauración de un modelo “económico verde”, que reoriente el potente sector industrial alemán bajo los principios de la responsabilidad ecológica y la eficiencia energética, sin afectar en todo caso al crecimiento económico en términos de PIB. La dificultad a la hora de llevar a cabo una transformación ecológica efectiva, que reduzca el impacto del índice alemán de 5.6 en término de huella ecológica, sin que ello afecte al crecimiento del PIB, supone un verdadero desafío. En lo referente a la lectura que realizan los miembros de Die Linke al respecto de la crisis global iniciada en 2008, coinciden con SPD al destacar principalmente el cariz económico de la misma, así como al apuntar hacia la desregulación “salvaje” del mercado económico, especialmente en lo referente al sector financiero, como principal motivo raíz. Las consecuencias de este proceso son una profunda desigualdad social, así como una absoluta pérdida de confianza de la sociedad alemana del sistema democrático actual y a los principales partidos políticos del mismo, que han optado por dar preferencia a la salud de los mercados, y especialmente al sector bancario, en lugar de responder a los intereses de la mayoría social. Ante ese contexto, la propuesta de Die Linke se basa en la instauración de un modelo económico estable, sostenible y justo socialmente, en el que la inversión estatal se convierta en el actor principal del mercado económico a través de un potente programa de corte neokeynesiano, y con una reforma fiscal redistributiva que financie el crecimiento del Estado de Bienestar como garantía del avance en términos de justicia social. En términos ecológicos, es importante señalar que el programa electoral del susodicho partido rojo alemán se caracteriza por la carencia a la hora de definir cómo va a responder esta transformación del modelo económico al adjetivo de “sostenible”, ya que, en todo caso, la única referencia que se hace al respecto es su posición favorable a incluir los costes ecológicos derivados de la producción de un producto en el coste final del mismo,

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además de incluir la propuesta, también recogida por los principales teóricos decrecentistas, de reducir la jornada laboral, en su caso concreto, a las 35 horas semanales como máximo. Sin embargo, esta medida no respondería a la lógica de decrecimiento económico, sino, en todo caso, prioriza el aspecto social de la creación de más puestos de empleo, propia de la lógica redistributiva presente en todo el programa político de Die Linke. Modelo de Transición Energética La situación actual del modelo energético alemán56 nos muestra una evidente dependencia de los combustibles fósiles, ya que suponen más del 50% de su producción energética, pero al que siguen las fuentes renovables de energía con un 29% en 2017, entre las que destaca un potente sector eólico que aporta cerca del 12%, y, por último, la energía de origen nuclear, cuyas cifras en la actualidad se mueven en porcentajes cercanos al 13%. Sin embargo, ha habido una importantísima evolución en el modelo energético alemán con la entrada del S.XXI. Su potente programa nuclear, que en 2001 suponía más del 30% de la producción total energética, ha visto reducido paulatinamente su importancia en la generación eléctrica germana, especialmente a partir del anuncio 57 realizado el 30 de mayo de 2011 por parte del gobierno de Angela Merkel de proceder al cierre inmediato de 7 de las 17 centrales nucleares activas en ese momento en territorio alemán, como consecuencia al gravísimo accidente acaecido días antes en la central de Fukushima, además del cierre progresivo del resto con fecha final del año 2020. Sin duda, cabe recordar en este punto, como ya vimos anteriormente, el peso que ha tenido desde la década de 1970 el movimiento social antinuclear en la sociedad germana, y que sin duda explica de forma causal la decisión política de su gobierno. Ello, unido al desarrollo de su modelo jurídico al respecto de la implantación de energías renovables, cuyo núcleo es la ley ErneuerbareEnergien-Gesetz58 y cuyo funcionamiento, en líneas generales, es la verdadera incentivación económica a la instalación de este tipo de tecnologia por parte de la sociedad alemana, ha permitido este proceso de cambio verde del modelo energético alemán.

56 Cifras de la producción energética alemana de 2014 a 2016 – Oficinal Federal Alemana de Estadística https://www.destatis.de/EN/FactsFigures/EconomicSectors/Energy/Production/Tables/GrossElectricityProduction.html

57 “Angela Merkel switches off seven nuclear power plants” – The Guardian – 01/06/2011 https://www.theguardian.com/world/2011/mar/15/germany-merkel-switches-nuclear-power-off 58 “Das Erneuerbare-Energien-Gesetz” – Ministerio de Energía de la República Federal de Alemania https://www.erneuerbare-energien.de/EE/Redaktion/DE/Dossier/eeg.html?cms_docId=73930

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En ese contexto, la propuesta energética de Die Grünen al respecto del modelo de transición energética de cara a los comicios federales de 2013, tiene en sus principales ejes la apuesta decidida por potenciar el ya activo proceso de descentralización energética, que permita una mayor democratización del acceso a los suministros de electricidad, así como la implantación de una cultura de bajo consumo y eficacia energética. Especial relevancia tiene este último punto en la propuesta verde, ya que parte de la denuncia de que los actuales niveles de consumo energéticos no son sostenibles, ni a nivel estatal ni mucho menos a nivel global, y otorga un grado de importancia idéntico en la lucha por la sostenibilidad a la implantación de un modelo plenamente limpio y de origen renovable, que a una educación social basada en un bajo índice de dependencia energética. Volviendo al cumplimiento de esta serie de ejes, se propone adelantar el apagón nuclear programado para 2020, restringir la creación de nuevas centrales de extracción de gas natural, el uso de técnicas de fracturación hidráulica o fracking, así como avanzar en la fuerte dependencia todavía existente en el modelo energético alemán del carbón. Las metas marcadas por Die Grünen al respecto, hablan de alcanzar un suministro eléctrico en el que las energías de origen renovables supongan el 50% de cara al año 2020, aumentando el peso de dicho papel hasta alcanzar el 100% de cara al año 2030, y 10 años más para que los materiales usados para la calefacción de los hogares alemanes tenga un origen plenamente limpio y renovable. Para ello, proponen un fuerte modelo de inversión estatal en el sector de las fuentes de energía verde, al que debe acompañar la instauración de una reforma fiscal ecológica que ejerza un efecto disuasorio real sobre el uso de tecnologías energéticas contaminantes, y que sirva a la par de financiación para la susodicha inversión estatal en el sector. Por su lado, el SPD basa su propuesta energética en los principios del ahorro, eficiencia y desarrollo del sector de las energías renovables, señalando especialmente el posible beneficio en términos de empleo y valor añadido que puede suponer para la industria alemana posicionarse como líder mundial en este tipo de tecnología. Sin embargo, posiciona en un lugar prioritario el acceso democrático entre la sociedad alemana a la energía con respecto a la cuestión ecológica, ya que supedita en todo caso el proceso de transformación energética de cara al abandono de la dependencia de los combustibles fósiles al hecho de que dicho proceso no repercuta en la competitividad del precio y su acceso sea viable para el conjunto de la sociedad germana.

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Bajo estos principios, las metas marcadas por la organización socialdemócrata alemana en su programa electoral pasan por alcanzar un mayor grado de decisión ciudadana al respecto del modelo energético, que pase por ser viable económicamente tanto para productores como para los usuarios y que no lastre la competitividad del sector industrial, junto con el crecimiento de estructuras locales, como ejemplifican las cooperativas de vecinos, de cara a introducir la vertiente ciudadana en la toma de decisiones en lo referente al suministro energético. Las cifras al alcanzar, bastante menos ambiciosas que las recogidas en el programa de Die Grünen, apuntan al 40-45% proveniente de energías renovables de cara al año 2020, para alcanzar en todo caso el 75% durante el año 2030. No obstante, es destacable, especialmente en comparación con las propuestas de otros partidos socialdemócratas europeos, la ausencia de la propuesta de un programa de reforma fiscal de carácter ecológico o de un plan desarrollado y concreto de inversión estatal en el sector de las energías renovables que permita alcanzar las metas marcadas en este sentido por la organización socialdemócrata alemana. En ese sentido se explica su renuncia a marcar cualquier tipo de fecha concreta para el abandono de los combustibles fósiles, que en todo supeditan a la necesidad social de las mismas, lo que podríamos entender como un ejemplo más de la dificultad presente en las fuerzas socialistas europeas a la hora de imbuir su discurso social con un discurso ecologista que dé cumplida respuesta a la dramática situación medioambiental actual. En lo concerniente a la propuesta de Die Linke respecto al modelo energético alemán, el carácter descentralizado, social, democrático del mismo destaca por encima de todo. Aunque también se hace eco de la necesidad ecológica de reducir, tanto a nivel estatal como global, el actual grado de consumo energético y de recursos naturales, dicha situación queda supeditada a asegurar en primer término un acceso democrático al suministro energético. Los principales ejes de actuación de Die Linke en esta línea se basarán en la modificación del actual marco jurídico al respecto de la implantación de sistemas de energías renovables, potenciando los incentivos económicos a la instalación de este tipo de fuentes y la descentralización del sector, fomentando, como ya vimos recogido en el programa electoral, el uso de cooperativas u otras fórmulas energéticas de organización ciudadana.

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El abandono de la energía nuclear, ubicado cronológicamente en la actualidad para el año 2022, quiere ser adelantado en la medida de lo posible por la organización socialista, de la misma forma que se posicionan a favor del abandono de combustibles fósiles y del fracking. En vista de ello, el calendario que se marca esta formación apunta al año 2020 como fecha límite para que el 50% del suministro eléctrico provenga de origen renovable, y 2040 para certificar el abandono de toda presencia de carbón en el modelo energético germano. Con todo, existe una carencia evidente a la hora de definir una estrategia de inversión estatal concreta que conlleve al cumplimiento de estos objetivos, o de una reforma fiscal ecológica sobre la que cimentar la financiación necesaria, lo que en buena medida debilita el conjunto de la propuesta energética de Die Linke. Gestión de emisiones de gases invernadero El tercer y último eje sobre el que se estructura el presente estudio comparativo, referente a las propuestas electorales al respecto de la emisión de gases invernadero, el partido ecologista alemán Die Grünen coloca a la lucha contra el cambio climático al máximo nivel de los desafíos a los que debe dar firme respuesta la humanidad en la actualidad. Partiendo de la actual situación, que definen como “catástrofe ecológica”, proponen un ambicioso plan a nivel estatal y europeo, que destaca en clave germana por la instauración de una Ley de Protección Climática. Dicha ley, que iria unida a la aplicación de un programa de inversión estatal valorado en 3.500 millones de euros en fomento del desarrollo e implementación de un sistema industrial de bajo impacto en carbono, tiene como objetivos alcanzar el descenso del 40% de emisiones de gases invernadero en territorio alemán para el año 2020, para avanzar al 60% en 2030, 80% en 2040, y finalmente, 95% en 2050. A todo ello acompañaría una reforma fiscal ecológica que fomente el carácter disuasorio del mismo, con el fin de dotarle de una efectividad real. Diagnóstico similar realizan del actual mercado de derechos de emisión activo en la Unión Europea, al que acusan de no ejercer una presión real en sus estados miembros en el control de las emisiones de gases de efecto invernadero. Como propuesta, que también veremos reflejada en los programas electorales de otras organizaciones verdes y verdirrojas europeas, se apuesta por la eliminación de las cuotas gratuitas asignadas a cada país, así como la creación de un presupuesto de carbono compartido a nivel europeo, con el fin de aunar las fuerzas de cara a dar respuesta al desafío global que supone la lucha contra el calentamiento global.

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En esta línea, el SPD se marca como objetivos la consecución de un descenso del nivel de emisión de gases de efecto invernadero que sea del 95% para el 2050. Para ello, proponen la aplicación de una ley al respecto, en la que se establezcan una serie de objetivos intermedios, ubicados en el descenso del 40% de este tipo de misiones a lo largo del año 2020, 60% en 2030, y 80% en 2040. Sin embargo, vuelve a destacar la ausencia de medidas o programas concretos por parte del SPD que den lugar a estas ambiciosas cifras, más allá de indicar que dicha ley debe caracterizarse por su actuación transversal, afectando a sectores como el industrial, transportes o agricultura. Tampoco consta noticia de un modelo de reforma fiscal ecológica que aporte financiación o de un programa concreto de inversión estatal en el sector. Dicha carencia también aparece en lo referente al modelo de gestión de emisiones activo en la actualidad en la Unión Europea, más allá de afirmar que su partido se posicionará a favor de la “reactivación del mercado de emisiones y apoyar incondicionalmente el descenso de los gases de efecto invernadero en un 30% a nivel europeo de cara al año 2020”. Ya por último, Die Linke, cuya concepción de la actual situación ecológica a nivel global es presentada como consecuencia directa de la aplicación de un sistema económico basado en la máxima de la búsqueda del beneficio, que no incluye en ninguna parte el coste en término medioambiental de su actividad. En contraposición, proponen un poderoso plan de inversión estatal orientado a renovar las infraestructuras alemanas, con el fin de que el funcionamiento de éstas respondan a los principios de sosteniblidad y justicia social, y que se centraría en los sectores del transporte y la industria. El objetivo, en cifras de emisiones, que busca alcanzar la propuesta de Die Linke y cuyo cumplimiento quieren asegurar con la creación de una Ley de Protección Climática, apunta a una reducción del 50% en comparativa con las cifras de 1990, para alcanzar al menos el 90% en 2050. Empero, esta propuesta limitada al ámbito estatal no tiene el reflejo en clave Unión Europea que si localizamos, con mayor o menos desarrollo, en los programas electorales de Die Grünen o el propio SPD. 4.2 Francia El sistema político francés, marcado históricamente por la presencia de un fuerte bipartidismo entre republicanos y socialistas, ha visto como esta dicotomía entre conservadores y socialdemócratas saltaba por los aires en el contexto de las elecciones presidenciales de 2017. El giro ideológico

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hacia la derecha del gobierno socialista de François Hollande, pese a la notable labor realizada por en temas medioambientales con la partipación de los verdes de Europe Écologie Les Verts, ha derivado en una terrible crisis interna y electoral del Parti Socialiste, que se ha visto acompañado en este proceso de caída libre por Les Républicains, en su caso afectado por las acusaciones59 de corrupción política que acompañaron a la candidatura de François Fillon. Ante este panorama, el flamante partido político de centro-derecha de La République en Marche!, liderado por el exministro socialista Emmanuel Macron, supo colocar su discurso de tecnócrata económico y alzarse con la victoria ante la amenaza de la extrema derecha que siempre representa el Front National de Marine Le Pen. Por su parte, la principal organización verde francesa, Europe Écologie Les Verts, también se ha visto afectada, en términos de apoyos electorales, por el descenso de su socio de gobierno socialista, y busca, como veremos en el apartado de análisis de su programa electoral, recuperar la senda de la independencia del ecologismo político a través de unas propuestas que reflejan en gran medida las líneas generales del decrecimiento. En lo referente a los principales temas de carácter ecológico que han tenido impacto directo en la vida política reciente del país francés, es inevitable hacer referencia a la labor desarrollada en esta línea por el gobierno de Hollande y sus socios verdes. Destaca especialmente la ambiciosa Ley de Transición Energética para el Crecimiento Verde aprobada 60 por su gobierno con fecha del 22 de junio de 2015, en la que establece la siguiente lista de objetivos a cumplir por la política energética francesa: - Reducir las emisiones de gas invernadero en un 40% en el año 2030, en comparación a los níveles de 1990, que debe avanzar hasta el 75% en 2050. - Reducir en un 50% el consumo energético final en el año 2050, en esta ocasión con respecto a 2012 - Reducir en un 30% el papel de los combustibles fósiles en el modelo energético francés en al año 2030, respecto a 2012 59 “La mujer del candidato francés Fillon cobró más de 900.000 euros” - El Mundo – (31/01/2017) http://www.elmundo.es/internacional/2017/01/31/5890b6bbca4741be028b45e3.html 60 “Francia cambia su chip sobre la energía” - Cadena Ser – (22/07/2015) http://cadenaser.com/ser/2015/07/22/internacional/1437586142_720728.html

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- Aumentar hasta el 32% el papel de las energías renovables en el modelo energético francés en el año 2030, respecto a 2012 - Reducción del 50% del papel de la energía nuclear en el suministro energético de cara al año 2025 - Implementación de programas para el incentivo de la renovación de edificios e infraestructura en términos de eficiencia energética, además de impulsar los hábitos de reciclaje y los modelos de economía circular Contando con el apoyo de sus socios verdes, la aprobación de este ambicioso plan de medidas se ha convertido en la principal herencia en materia ecológica del gobierno de Hollande, estableciendo así la hoja de ruta de la transición energética verde, siendo especialmente relevante este hecho si tenemos en cuenta el imponente poderío del sector nuclear en el suministro energético francés. 4.2.1 - Proceso de institucionalización del movimiento ecologista La fundación en el mes del enero de 1984 de Les Verts, supone el pistoletazo de salida del proceso de institucionalización del movimiento ecologista en el estado francés. Este partido, consecuencia de la fusión de dos organizaciones políticas existentes previamente (Les Verts – Confedération Écologista por un lado, Les Verts- Parti Écologiste), ejercerá como figura representativa y central del movimiento ecologista dentro del sistema político francés desde dicho momento hasta nuestros días. Sin embargo, desde sus inicios deberá enfrentarse a un contexto social imperante en la Francia de esta época caracterizada por el consenso preatómico, centralista, militarista y productivista imperante tras la II Guerra Mundial (Riechmann, 1991, pág. 268). Por otro lado, el sistema electoral de la V República Francesa parte de un carácter eminentemente presidencialista, que favorece al proceso de polarización de la vida política francesa, y que tiene su mayor exponente en su sistema mayoritario a dos vueltas. Enfrentados a un escenario sociopolítico contrario a sus intereses como formación, Los Verts comienzan su senda electoral con un discreto resultado del 1,21% de los votos emitidos en las elecciones legislativas de 1986. Pese a ello, la formación persiste en su avance firme acerca de la necesidad de crear un espacio político verde propio en la cultura política francesa. En ese sentido,

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cabe destacar las diferencias existentes entre la línea política del partido verde francés de la seguida por sus vecinos alemanes. Así pues, mientras que la formación germana de Die Grünen se caracteriza por el tono verdirrojo o ecosocialista de sus inicios políticos, que se iría modificando con una progresiva centralización ideológica con el paso del tiempo, Les Verts se posicionarán ideológicamente en base a los principios de la estricta autonomía política del ecologismo político y de la primacía de la cuestión ecológica sobre la cuestión social (Riechmann, 1991, pág. 318). El lema, por lo tanto, sobre el que se estructurará su estrategia de alianzas electorales será el de “ni izquierda, ni derecha, sino adelante”, se convertirá en el lema del ecologismo político. Uno de los que se convertirá en una las principales voces y defensores de la corriente verdiverde en el seno de Les Verts, Antoine Wachter, se presentará a las elecciones presidenciales de 1988 como candidato por parte de la organización ecologista. Con un programa que apuesta por el abandono escalado de la energía nuclear, el desarme atómico y el incremento de competencias del Ministerio de Medio Ambiente como principales ejes de actuación, Wachter alcanzará el 3,78% de los sufragios emitidos, mientras que por su lado, François Miterrand, renovaba su posición y la del Parti Socialiste al frente del Elíseo durante 7 años más, tras vencer a Jacques Chirac en la segunda vuelta. Este discreto resultado, sin embargo, se verá superado por el obtenido por la formación verde en las elecciones europeas de 1989. Con Wachter repitiendo como cabeza de lista, estos comicios se saldarán para Les Verts con el 10,6% de las papeletas emitidas, cifra que pasa a convertirse en el mejor resultado histórico de la formación, además de auparla a la cuarta posición de un sistema electoral francés que veía como su bipartidismo empezaba a ser puesto en entredicho, tanto por la entrada de los verdes en el escenario político como la del xenófobo Front National liderado por Jean-Marie Le Pen. Sin embargo, será en 1994, en el contexto de la Asamblea General del partido ecologista francés, cuando su estrategia de independencia electoral y de búsqueda de espacio propio del ecologismo dentro del sistema sociopolítico francés sea modificada. De la mano de Dominique Voynet, que a la postre se convertirá en una de las figuras políticas más conocidas de la formación verde, la propuesta radicada en un giro ideológico hacia la izquierda y en una nueva estrategia de alianzas electorales apoyada en otras formaciones, como el propio Parti Socialiste, recibe un apoyo mayoritario por parte de la membresía del partido verde. Ello, sin embargo, no evitó un proceso de

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enfrentamiento interno, como el protagonizado por el propio Antoine Wechter, y que derivó con la fundación del Mouvement Ecologiste Independant de cara a los comicios presidenciales de 1995, como respuesta al giro a la izquierda dado por Les Verts. La consecuencia más evidente de esta dinámica es la disgregación del voto verde, que alrededor de la candidatura de Voynet fue capaz de aunar el apoyo del 3,32% de los sufragios emitidos, en un proceso electoral del que resultó vencedor el candidato republicano Jacques Chirac frente al socialista Lionel Jospin. Pese a este inicio un tanto desolador, el giro estratégico da sus primeros frutos electorales en el contexto de las elecciones legislativas de 1997. Adelantadas por Jacques Chirac un año antes del fin de la legislatura, con el objetivo de aprovechar el buen momento electoral de los suyos y los problemas entre los socialistas a la hora de buscar un candidato que sustituyera a Jospin para afianzar el poder de su partido, estos comicios sirvieron, sin embargo, para que la alianza electoral entre socialistas y verdes se hiciera con la mayoría de la cámara baja francesa. Así pues, se produciría una situación de cohabitación entre el papel del Presidente de la República Francesa, en manos del republicano Chirac, con el socialista Jospin que volvía de su retiro para recuperar la mayoría parlamentaria. Por su lado, Les Verts, con Veynet al frente, protagoniza un evidente ascenso electoral tras su proceso de giro ideológico hacia la izquierda, que le permitirá obtener el 6,8% de las papeletas emitidas, resumidas en la presencia de 7 diputados verdes de los 577 disponibles, convirtiéndose en el mejor resultado histórico de la formación verde en este tipo de comicios. Ello, unido a la alianza electoral con el PS, derivó en la entrada de la propia Dominique Voynet en el gobierno Jospin, al cargo del Ministerio de Medio Ambiente y Organización Territorial, suponiendo un hito en el seno de la formación verde francesa, además de la confirmación definitiva del cambio de estrategia electoral iniciado años antes. Esta dinámica positiva tendría continuidad en las elecciones al Parlamento Europeo de 1999, obteniendo el satisfactorio resultado del 9,72% de los votos y que tendría cumplido reflejo en la obtención de 9 diputados verdes en la cámara de representación continental. De hecho, será Les Verts la única organización política que mantiene esta línea ascendente en sus resultados, entre la pérdida de respaldo electoral que sufrieron la mayoría de fuerzas políticas de izquierda en las elecciones municipales celebradas en 2001. En la capital francesa, por ejemplo, el ascenso verde

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hasta el 12,35% de los votos permitió la entrada en el gobierno local de la coalición verdesocialista, derrotando así al partido republicano en uno de sus baluartes históricos. Así pues, las elecciones presidenciales de 2002, supondrán la reelección del candidato republicano Jacques Chirac, ante un sorprendente Front National de Jean-Marie Le Pen que logra colarse en la segunda vuelta, aprovechándose de la pérdida de más de dos millones de votantes de la candidatura de Lionel Jospin respecto a los resultados obtenidos en 1995. Por otro lado, la dinámica creciente del apoyo electoral a la formación verde entre el electorado también suponen el mejor resultado histórico del partido político francés en unos comicios presidenciales, con un total del 5,25% de los votos emitidos para su candidato Noël Mamère. Sin embargo, y siguiendo ciertos paralelismos con la evolución histórica y electoral vivida por sus compañeros alemanes Die Grünen, el papel desempeñado por Les Verts como parte de un gobierno socialista y su nula capacidad para llevar a cabo cambios sustanciales en aspectos centrales como el modelo energético, derivan en una dinámica de descrédito electoral evidente y que tendrá reflejo directo en los resultados obtenidos en los siguientes procesos de este tipo. Así, con las elecciones legislativas del 2002 se dará comienzo a una caída evidente y continuada en términos del respaldo electoral obtenido por la organización ecologista, como ejemplifica el 1,57% que obtuvo su candidata presidencial Dominique Voynet en las elecciones de 2007. Esta dura realidad electoral conlleva a un proceso de debate interno en el seno del partido verde francés, que se saldaría en esta ocasión con una dinámica de apertura de la organización, en forma de listas abiertas que buscaran la unificación del ecologismo de cara a los comicios al Parlamento Europeo que tendrían lugar durante el 2009. Bajo el nombre de Europe Écologie, y con una línea política más cercana al modelo inicial implantado por Wachter en los inicios de Les Verts, ubicado en el centro del espectro ideológico y en el que prima la cuestión ecológica sobre la social, el resultado de su participación en las elecciones europeas superaría toda expectativa previa; un total de 2.803.759 votantes, que suponen el 16,3% de las papeletas emitidas, colocarían a la nueva organización verde como tercera fuerza política gracias a los 14 representantes obtenidos. Este exitoso resultado, especialmente si se tiene en cuenta la dinámica de resultados que estaba atravesando Les Verts tras su paso como socio del gobierno de Lionel Jospin, supone un punto de inflexión en el debate interno acerca del modelo organizativo. Las consencuencias de dicho proceso

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no se harían esperar, ya que con la fecha del 9 de noviembre de 2010, y tras obtener el respaldo del 85,1% de su militancia, Les Verts pasan a implementarse dentro de la nueva organización política sobre la que girará el ecologismo en el contexto político francés, y que recibe el nombre de Europe Écologie Les Verts (EELS). Bajo el manto de la flamante formación ecologista, además de Les Verts, también estarán los miembros de Europe Écologie. Así pues, los primeros pasos políticos de la EELS se desarrollan bajo la secretaría general de Cécile Duflot, y se mantiene, al menos al principio, la posición ideológica del ecologismo político, así como su independencia frente a izquierda y derecha, que históricamente caracterizó los primeros pasos de Les Verts. Tras una serie de resultados positivos en las diferentes elecciones regionales celebradas en el territorio francés durante el año 2011, el año 2012 supondrá el estreno de esta formación en unas elecciones presidenciales y legislativas. Tras la victoria de Eva Joly en las primarias internas de cara a la carrera presidencial, la candidatura de EELS recibe un 2,31% de los votos emitidos en la primera61 vuelta. Por su parte, Jean-Luc Mélenchon, ex-miembro del Parti Socialiste, cuya deriva hacia el centro ideológico derivó en la escisión del ala izquierda de los socialistas, liderada por el propio Mèlenchon, que cristalizó en la fundación del Parti de Gauche durante el año 2008, se presenta en estos mismos comicios con una propuesta electoral ecosocialista que, sin embargo, no le permite pasar el cuarto lugar, por detrás del Front National de Marine Le Pen, los republicanos de Sarkozy, y finalmente, por el candidato socialista, François Hollande. En la segunda vuelta, tanto Mélenchon como Joly62 solicitaron el voto para el candidato socialista, que finalmente saldría victorioso frente a la candidatura conservadora de Sarkozy. Cabe destacar que este apoyo verde al PS supondrá la primera piedra de una creciente colaboración entre ambos partidos. Así pues, la independencia del ecologismo político que caracterizó a la propuesta de Les Verts, se transforma, con la llegada de EELS, en una apertura a la posibilidad de acuerdos con el Parti Socialiste, tanto de cara a participar en un gobierno de coalición verde-roja, así como de cara a acuerdos electorales las elecciones legislativas celebradas en ese mismo año 2012. Gracias en gran parte a este acuerdo de carácter electoral con el PS, Europe Ecològie Les

61 Résultats de l’élection présidentielle 2012 – Ministère de L’Intérieur https://www.interieur.gouv.fr/Elections/Les-resultats/Presidentielles/elecresult__PR2012/(path)/PR2012/FE.html 62 “Jean-Luc Mèlenchon et Eva Joly appellent à voter pour François Holland au second tour” - FranceInfo (23/04/2012) http://www.francetvinfo.fr/france/jean-luc-melenchon-appelle-a-voter-pour-francois-hollande-au-secondtour_86619.html

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Verts alcanzan la cifra de 17 diputados en la cámara legislativa francesa, y, por primera vez en su historia, el derecho a tener un grupo parlamentario propio. La entrada de Cécile Duflot y de Pascal Canfin en el gobierno socialista de François Hollande supone, por lo tanto, un paso más en esta creciente relación entre la formación socialdemócrata y sus compatriotas ecologistas. Sin embargo, no tardan en surgir las primeras fricciones políticas alrededor del funcionamiento de esta alianza, especialmente en el seno de EELS, y que deriva en el inicio de un goteo de salidas de miembros de esta formación, como Noel Mämere, Daniel CohnBendit o el propio Pascal Durand, que reclaman un mayor aplicación del ecologismo en la acción gubernamental. El anuncio en 2014 de EELS, ya con Emmanuelle Corse en la figura de Secretaria General, de no participar en el gobierno conducido por Manuel Valls, abre completamente un período de crisis63 interna ecologista. La división entre la postura favorable a la convergencia con el Parti Socialiste y la que reclama mantener la independencia ideológica del ecologismo político, se convierte en insuperable, y las consecuencias tendrán la forma de múltiples dimisiones y transvase de figuras políticas a otras formaciones. En este transvase, destaca la entrada de Corse en el gobierno de Manuel Valls, concretamente al frente del Ministerio de Vivienda, durante el mes de febrero del año 2016, y que es un perfecto reflejo de la dinámica de división interna que asoló a la formación verde tras sus dudas a la hora de abrirse a una convergencia política con un Parti Socialiste en plena caída libre tras el giro conservador que caracterizó la última época del gobierno de Hollande. La decisión de los miembros de EELS, tomada durante el mes de diciembre de 2016, de que su candidato de cara a las elecciones presidenciales de 2017, Yannick Jadot, se incluyera como parte de la candidatura del socialista Benoît Hamon, no pudo frenar el brutal batacazo electoral socialista. Superado por la derecha por la candidatura centrista de Emmanuel Macron, y por la izquierda ante la renovada fuerza de Jean-Luc Melènchon y su movimiento ciudadano La France Insoumise, claramente inspirado en el modelo transversal que caracteriza a otras formaciones de la nueva izquierda europea, como el caso español de Podemos, el Parti Socialiste llega a las elecciones legislativas de 2017 con la necesidad de desarrollar un proyecto político que le permita sobrevivir en este nuevo escenario político alejado del bipartidismo.

63 “Placé met le feu à La Rochelle” http://www.liberation.fr/france/2015/08/28/place-met-le-feu-a-la-rochelle_1371028

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4.2.2 – Análisis del programa electoral Lectura y respuesta ante la crisis El programa64 electoral con el que se presentan Europe Écologie Les-Verts de cara a las elecciones legislativas francesas del año 2017, se caracteriza porque asumen como propio el discurso decrecentista, especialmente en lo referente a la lectura y respuesta que proponen ante la crisis iniciada en 2008. Esta decisión puede ser entendida como parte de una decisión estratégica de EELS de recuperar la independencia ideológica frente a sus antiguos socios socialdemócratas, desandar el camino hacia la convergencia con las formaciones de izquierda, y buscar su propio mercado electoral desmarcándose con una posición claramente antidesarrollista y decrecentista, frente al tono ecosocialista presente en la propuesta de La France Insoumise de Mélenchon. Así pues, su lectura de la crisis iniciada en 2008 comparte la clave sistémica sobre la que se estructura la propuesta decrecentista, ya que denuncian que se trata de una crisis ecológica debido a un sistema económico capitalista basada en una lógica productivista suicida. El ritmo actual del crecimiento económico perpetuo, a ojos del partido ecologista francés, no es asumible por los recursos finitos de nuestro planeta, ni deseable en términos sociales. Su respuesta, ante este escenario del “Antropoceno”, pasa por una transición ecológica de la economía, relevando el aspecto económico del centro de la sociedad moderna, que debe adaptarse a una realidad postcrecimiento centrada en la prosperidad sostenible. En base a estos principios, se apuesta por un modelo económico planificado a largo plazo, alejado del PIB, que fomente la relocalización de la economía a través de inversiones estatales orientadas a programas de economía circular. Los sectores señalados como clave en el programa electoral de EELS para esta transformación ecológica de la economía son el de las energías renovables, la economía del reciclaje o formas de transporte públicas basadas en principios de eficiencia energética, tal como consta en su programa político (páginas 12-13): Nous ne retrouverons plus les conditions économiques que nous avons connues après la fin de la Seconde Guerre mondiale. L’entrée dans l’Anthropocène – à savoir le fait que l’humanité est devenue une force géologique susceptible de modifier le système-Terre – représente pour nos sociétés un défi difficilement imaginable jusque-là.

64 “Le projet Bien Vivre” - Europe Ècologique Les Verts http://eelv.fr/bienvivre/introduction/

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El Decrecimiento en los programas políticos de los partidos de izquierda y ecologistas europeos: Un estudio comparado Cela nécessite de sortir des mesures d’ajustement à la marge. L’aveuglement dont font preuve sur ce point les différents gouvernants est coupable. Nous devons rendre notre économie résiliente. Les conditions pour résister à des chocs exogènes (crise financière, catastrophe climatique, pic pétrolier, etc.) sont aujourd’hui connues : retour au local et au circuit court, économie low-tech (plutôt que high-tech), construction de petits systèmes résilients, réduction de la complexité, autonomie énergétique et alimentaire, économie circulaire, économie collaborative, transports doux et partagés, auto-construction, isolation et alternatives énergétiques, solidarités de proximité, recycleries-ressourceries, accorderies, monnaies locales, micro-crédit, agro-écologie et agriculture urbaine, etc.

Por su parte, La France Insoumise recoge en el programa 65 electoral con el que se presenta a las elecciones legislativas francesas de este año una lectura de la crisis basada exclusivamente en aspectos puramente económicos, como la desregularización excesiva del mercado económico y el peso excesivo en este mercado del sector financiero. Las consecuencias son una creciente desigualdad, acelerada por el debilitamiento del Estado de Bienestar, y una situación de crisis ecológica (pág. 47): La bifurcation écologique et la révolution numérique imposent des investissements massifs pour changer les modes de production, d'échange et de consommation. Ce serait un levier formidable pour créer des emplois de qualité et vivre mieux, alors que le chômage atteint un niveau sans précédent. Nicolas Sarkozy et François Hollande ont créé un chômeur de plus toutes les deux minutes depuis dix ans. L'appareil de production français souffre de sous-investissement malgré les milliards d'euros offerts au Médef. Et les infrastructures publiques, tel le réseau ferré, sont abandonnées en silence. Un plan de relance massif est vital à brève échéance.

La respuesta propuesta por La France Insoumise pasa por una política económica orientada a los objetivos de crear empleo de calidad, y de ser útil ecológicamente. Las principales propuestas hacia esa meta apuntan hacia la reducción de la jornada laboral, así como la inversión en el sector de la energía renovable como parte de la transición energética, o el fomento del sector agricultor francés. Cabe destacar que estas líneas de acción económica son compartidas en gran parte por la teoría decrecentista, aunque sin embargo, también se vea reflejado en el mismo programa el anuncio de medidas de carácter proteccionista hacia un sector con un impacto energético y ecológico tan 65 “L’Avenir en commun” - Programa electoral de La France Insoumise (Elecciones Presidenciales y Legislativas de 2017) https://avenirencommun.fr/avenir-en-commun/

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enorme como el del acero. Esta situación, que se ve repetida en casos como el del sector minero español, podrían ejemplificar la dificultad que encuentran los partidos de izquierda europeos a la hora de encajar en su discurso aspectos como la sostenibilidad ecológica con la defensa de sectores económicos tan asociados al marco conceptual de la lucha socialista. La defensa por mantener las cifras de empleo, en lugar de desarrollar o proponer un modelo de reinserción laboral y formativa orientado a sectores con menor coste ecológico, parece seguir siendo la más habitual por el socialismo europeo. Si se hace referencia, en cambio, a la retirada de subvenciones a las energías de origen fósil, como veremos de forma más detallada en lo referente a su propuesta de modelo energético. Ya para acabar con La France Insoumise, en lo referente a la reforma fiscal propuesta por el nuevo partido de izquierda francés, su apuesta se basa principalmente en un modelo enfocado a la redistribución, especialmente en lo referente a los impuestos impositivos a las grandes fortunas, siguiendo la línea de otros partidos europeos ubicados en la izquierda ideológicamente, como es el caso del Parti Socialiste. Así pues, los socialdemócratas franceses realizan una lectura66 similar al respecto de las principales causas que han derivado en la recesión, puramente económica, iniciada en 2008: La aplicación de políticas neoliberales tuvo su reflejo en una creciente desigualdad, a la que el cada vez más frágil Estado de Bienestar no pudo responder. La receta propuesta por el PS francés para la salida de este escenario pasa por llevar a cabo un potente programa de financiación estatal orientada a la creación de empleo en sectores tan diversos como el de las energías eólicas, el sanitario, el de las fuerzas de seguridad del Estado o el de justicia, así como una reforma fiscal de carácter social y redistributivo, aunque mucho menos desarrollada y concretada que la recogida en el programa de La France Insoumise. Cabe destacar la ausencia, en el documento socialdemócrata, de propuestas acerca de la reducción de la jornada laboral. Este punto, que tiene cumplido reflejo en los programas de EELS o La France Insoumise, ya vimos anteriormente que tiene un papel muy relevante en las principales propuestas concretas lanzadas desde la corriente decrecentista.

66 “Un contrat clair pour la France, une gauche constructive et vigilante” - Parti Socialiste – Élections Legislatives 2017 http://www.parti-socialiste.fr/wp-content/uploads/2017/05/170509-plateforme.pdf

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Modelo de Transición Energética El modelo energético francés, al menos hasta 2015, se caracterizaba por una clara dependencia del potente sector nuclear instalado en el país galo, cuyo impacto en el suministro energético llegaba a suponer cifras superiores al 40%67, a lo que se le une una fuerte dependencia de los combustibles fósiles, dado que entre carbón, gas y petróleo se esconde casi un 50% del mapa energético francés. El resto, que no alcanzaría el 10%, estaría en manos del sector de las energías renovables, con un papel predominante de las centrales hidroeléctricas. Hago referencia al año 2015 porque es en ese mismo curso cuando el gobierno socialista de Hollande aprobó en la cámara legislativa gala su Ley de Transición Energética68. Esta modificación legislativa, más allá de las metas acerca de la gestión de emisiones de gases invernadero que trataremos de forma pormenorizada en el siguiente punto, se marcaba el ambicioso objetivo de que las energías renovables generen el 32% del total del consumo eléctrico francés de cara al año 2030. Ello incluía el cierre de centrales nucleares como la instalada en la localidad de Fessenheim a finales de 2016, o el cese de extracción de gas de esquisto además de la prohibición de todo uso de fracking, El hueco dejado por estos sectores en la factura energética francesa estaría cubierto, bajo el nuevo marco jurídico socialdemócrata, por un creciente sector de las energías renovables gracias a un plan de inversión pública cifrado en 30.000 millones de euros orientado, tanto al desarrollo de este tipo de tecnología verde, como a una inversión en las infraestructuras y transportes de cara a una mayor eficiencia energética. Ante este modelo energético, la propuesta realizada por Europe Écologie Les Verts parte de los siguientes objetivos: Reducir el total de consumo energético en un 50% de cara a 2050, con el objetivo intermedio del 20% para el 2030, a lo que se le une la reducción del papel de los combustibles fósiles al 30% a cumplir en 2030. Una bajada todavía más pronunciada para la energía de origen nuclear es la siguiente meta, en este caso situada en un descenso del 50% del nivel actual, y y por último, una dinámica creciente del sector de las energías renovables del 32% para el año 2030, con el fin de cubrir el hueco dejado por los combustibles fósiles y las centrales nucleares. Para dar cumplida respuesta a tales objetivos, su propuesta electoral de cara a las elecciones legislativas del año 2017 se basa en una serie de puntos claves, entre los que destacan la necesidad de llevar a cabo una intensa política de inversión estatal en el sector tecnológico de las energías 67 BP Statistical Review of World Energy – BP https://www.bp.com/content/dam/bp/pdf/energy-economics/statistical-review-2015/bp-statistical-review-of-worldenergy-2016-full-report.pdf 68 “Francia cambia su modelo energético” - El País – 26/06/2016 http://internacional.elpais.com/internacional/2015/05/26/actualidad/1432662106_225187.html

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renovables, la obligación por ley de cumplir con los parámetros de eficiencia energética en las nuevas construcciones y un proceso de sustitución en el sector de los transportes orientado a la implementación de sistemas alejados de los combustibles fósiles. La evidente influencia decrecentista presente en el programa electoral de la formación ecologista francesa, sin embargo, también tiene su reflejo en la política energética propuesta por La France Insoumise, que partiendo del actual estado de “urgencia” ecológica, apuesta por la necesidad de abandonar todo tipo de subvención estatal al sector de las energías de origen fósil, al que debe acompañar una retirada paulatina del sector nuclear, empezando por la central de Fossenheim. En contraposición, aparece el Plan de Transición Energética recogido en el programa electoral de la organización liderada por Mélenchon, cuyo eje central pasa por un desarrollo del sector de las energías renovables que les permita alcanzar el objetivo del 100% del suministro eléctrico de origen renovable de cara a 2050. Así pues, las propuestas de transición energética verde de Le France Insoumise y EELS coinciden en los puntos referentes a la necesidad de abandonar la actual dependencia de los combustibles fósiles, y que dicha dependencia debe ser respondida en términos de eficacia y ahorro energético por un nuevo modelo de suministro eminentemente verde. Asimismo, observamos un menor desarrollo programático en lo referente al modelo energético en la propuesta electoral del Parti Socialiste. Aunque también señala la necesidad de avanzar en la transición energética iniciada por su gobierno dos años antes, no otorga, al contrario que sus compatriotas verdes, una relevancia tan capital al descenso en términos de consumo energético total, ni a la necesidad de llevar a cabo un plan de inversión estatal en infraestructura pública orientada a la eficacia y el ahorro energético. Este punto, tan presente en la bibliografía de carácter decrecentista, también tiene cumplido reflejo en un programa de izquierdas como es el propuesto por La France Insoumise. Gestión de emisiones de gases invernadero Siguiendo la línea decrecentista ya presente en los anteriores apartados, la propuesta de Les Verts al respecto de la gestión de emisiones de gases invernadero parte de concebir el cambio climático como el principal desafío al que debe enfrentarse la sociedad global en la actualidad. En base a esta concepción, el modelo recogido en su programa electoral de cara a las elecciones legislativas francesas de 2017 asume la necesidad de avanzar en la línea ya prevista en el actual marco jurídico

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galo en la temática de lucha contra el cambio climático, en la cual constan marcados los objetivos de reducir en un 40% la emisión de gases de efecto invernadero para el año 2030, como paso intermedio a la reducción final del 75%, estipulada para 2050. Con el fin de comprometerse a alcanzar tales ambiciosos objetivos, la propuesta verde a este respecto pasa por reforzar el actual programa de subvenciones, de cara a incentivar la implementación de tecnología de bajo impacto en carbono en el sector industrial francés, además de reorientar el modelo fiscal vigente al respecto del sector del transporte. Bajo el punto de vista de EELS, debe abandonarse de forma inmediata todo tipo de incentivo público al sector de los combustibles fósiles, así como a los transportes que se sirvan de dicha energía, pasando a ser los vehículos basados en energías renovables y de bajo impacto en carbono, como los coches eléctricos o las formas de transporte colectivas, los protagonistas de este nuevo modelo de financiación estatal (pág. 23). La politique nationale des transports doit être cohérente et s’inscrire dans une politique d’aménagement globale qui contribue à l’équilibre des territoires. Pour ce faire, nous devons œuvrer au développement des réseaux de villes moyennes, afin de favoriser la transition urbaine, l’équilibre ville-campagne et les déplacements de proximité. Ainsi, au travers de la fiscalité et des priorités budgétaires, il faut donner la priorité au rail et à la voie d’eau plutôt qu’à la route et à l’aérien.

Otro apartado relevante en el seno de esta lucha contra el cambio climático, también reflejada en las propuestas de otras organizaciones europeas ecologistas como Groen Links, es el desarrollo de sumideros ecológicos como consecuencia de un importante programa de reforestación dirigido a que la recuperación de la masa forestal en suelo francés se convierta en el primer paso en una lucha efectiva contra el calentamiento global. En lo respectivo al actual régimen europeo de derechos de emisiones, EELS propone una completa remodelación de su funcionamiento y estructura, para apostar por un modelo basado en un alto nivel de compromiso por los estados europeos, que derive en la desaparición de las asignaciones gratuitas, además de añadirle un verdadero factor disuasorio a través del fomento de la tasa de carbono. Por su lado, La France Insoumise liderada por Jean-Luc Mélenchon, también recoge la necesidad de establecer un verdadero plan de actuación contra el cambio climático en su Plan de Transición Energética que ya tratamos en lo referente a sus proposiciones acerca del modelo energético francés. En su caso, su principal eje de actuación estaría situado en el sector del transporte, para el que propone un notorio programa de medidas, como la reducción del transporte de mercancías por

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carretera, en pos de una dinámica de relocalización de la economía que tenga un fuerte reflejo en términos de emisiones, la introducción de una tasa en las fronteras franceses hacia los transportes no basados en formas de energía limpias. En contraposición, se fomentaría modelos basados en sistemas cooperativos como los programas sociales de compartir automóvil, así como un paquete de medidas orientadas a la renovación, en clave de eficiencia y ahorro energético, para las principales infraestructuras del país vecino. En lo tocante al modelo europeo de gestión de emisiones de C02, Melénchon recoge en su propuesta electoral la descripción de dos posibles escenarios al respecto del papel de Francia con la UE: El primero de ellos pasaría, centrándonos concretamente en el aspecto de la lucha contra el cambio climático, porque la organización internacional europea abandone el actual modelo y aplique en su lugar una verdadera política orientada a la reducción de las emisiones, dotándole de las herramientas necesarias para asegurarse que los Estados firmantes asuman una serie de criterios de convergencia de forma imperativa. El otro escenario pasa porque dichas condiciones no se cumplan, lo que llevaría a dar un paso atrás por parte del Estado francés dentro de la UE, retirando su contribución económica de la misma y abandonando la política económica común, lo que supondría todo un golpe estructural al modelo europeo. Finalmente, la propuesta electoral del Parti Socialiste al respecto de la lucha contra el cambio climático se caracteriza por un tono menos decidido que el sus compatriotas de EELS o Le France Insoumise, aunque también recoge en su programa la necesidad de abandonar todo tipo de financiación estatal al sector de los combustibles fósiles y al transporte que basa su funcionamiento en este tipo de tecnología, además de comprometerse a una modificación del actual modelo fiscal francés con el fin de que avance en el carácter disuasorio enfrente a las emisiones de gases causantes del efecto invernadero. Ya por último, cabe destacar, aunque no constan totalmente definidos los detalles del mismo, su propuesta acerca de una fuerte inversión a nivel europeo, que cifra en un total 1 billón de euros, orientado al fomento de la transición ecológica dentro de la propia Unión Europea. 4.3 España El sistema político español, caracterizado históricamente por un funcionamiento de índole bipartidista, ha visto como la aparición electoral de nuevas formaciones, ubicadas ideológicamente en la derecha liberal en el caso de Ciudadanos o la nueva izquierda europea en el caso de la formación de Podemos, ha supuesto un importante giro dentro del funcionamiento de su sistema

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parlamentario. La ausencia de mayorías absolutas que han determinado los resultados electorales, tanto en los comicios celebrados con fecha del 20 de diciembre de 2015, como en la repetición de los mismos el 26 de junio de 2016 ante la ausencia de acuerdos que permitieran la investidura, ha derivado en un escenario político marcado por un ejecutivo en minoría dentro del Parlamento. Ante esta situación, la necesidad de llegar a acuerdos entre las distintas fuerzas presentes dentro de la cámara de representantes se presenta como el reto principal ante esta legislatura. La capacidad de adaptación a este nuevo escenario, en el que las coaliciones se presentan como parte imprescindible para que los partidos políticos puedan a llevar los propuestas recogidas en sus programas electorales, se presenta como el aspecto clave a la hora de analizar el contexto político actual español. En lo tocante al peso que tiene la temática ecológica en la agenda política española, cabe destacar como inicio de este punto el diferente peso que el movimiento antinuclear tuvo en la sociedad española en comparativa con sus vecinos galos y germanos. Aunque existente y con una notoria relevancia69 social, especialmente en la franja temporal de la segunda mitad de la década de 1970 hasta la moratoria nuclear70 aprobada durante el mes de junio 1983 por el gobierno socialista de Felipe González como parte su Plan Energético Nacional, lo cierto es que su impacto en la sociedad española ha sido claramente inferior al que obtuvieron los movimientos nucleares francés y alemán, pese a obtener éxitos como la paralización de proyectos de centrales nucleares en las localidades de Valdecaballeros o Lemóniz. Así pues, la lista actual de centrales nucleares 71 en España nos muestra un total de 6 centrales nucleares, aunque una de ellas, la ubicada en la localidad burguesa de Santa María de Garoña, ha sido protagonista de una importante polémica72 a lo largo de 2017. 5 años después de su cierre definitivo, con más de 40 de actividad a su espaldas, un informe 73 del Consejo de Seguridad Nuclear favorable a su reapertura, reabriendo así la polémica al respecto de la energía nuclear, su seguridad y el futuro de este sector.

69 “Manifestaciones, encierros y enfrentamientos en las capitales vascas” - ABC – (4/03//1979) 70 “Moratoria Nuclear” - EnergíaNuclear.net https://energia-nuclear.net/situacion/energia-nuclear-espana/moratoria-nuclear.html 71 Relación de centrales nucleares en España – Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital http://www.minetad.gob.es/energia/nuclear/Centrales/Espana/Paginas/CentralesEspana.aspx 72 “Garoña: El extraño caso de la nuclear que (casi) nadie quiere reabrir” - El País (11/02/2017) http://politica.elpais.com/politica/2017/02/11/actualidad/1486811513_912530.html 73 Acta de Inspección de la Central Nuclear de Sta. María de Garoña – Consejo de Seguridad Nuclear - (31/12/2016) https://www.csn.es/central-nuclear/santa-maria-de-garona/actas-de-inspeccion

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Siguiendo con este breve repaso acerca de las principales temáticas de carácter ecologista que han protagonizado en mayor o menor medida la actualidad política española, es imprescindible hacer referencia en este apartado a la catástrofe ambiental derivada del hundimiento del barco petrolífero Prestige en las costas gallegas el 19 de noviembre de 2002, y especialmente a la multitudinaria respuesta social, articulada a través de la plataforma ciudadana Nunca Máis. Las imágenes de las manifestaciones que tuvieron lugar a finales de ese mismo año, hasta su punto culminante en la protesta celebrada en Madrid con fecha del 23 de febrero de 2003 y a la que acudieron más de 300.000 personas, sirvieron para colocar al gobierno popular de la época en un estado de crisis política del que ya no saldría hasta las elecciones celebradas al año siguiente, y que terminaron ubicando al socialista José Luis Zapatero al mando del ejecutivo. Ya en lo referente a la actualidad, una de las temáticas de carácter ecológico que ha protagonizado el debate político a nivel nacional en los últimos meses gira alrededor del protocolo de actuación en materia de transporte para episodios de alta contaminación que se han puesto en marcha desde distintas administraciones de índole local. El caso que más repercusión ha tenido a nivel mediático, por motivos obvios, es el protocolo74 desarrollado por el Ayuntamiento de Madrid. Dicho documento recoge un modelo de actuación ante este tipo de situaciones en lo respectivo al uso del transporte privado, cuyo funcionamiento se basa en la restricción del uso de automóviles alimentados

por combustible fósiles, fomentando el uso del transporte público y de coches

eléctricos o híbridos como alternativas. Más allá de polémicas partidistas, lo cierto es que la aplicación de este tipo de medidas de lucha contra los efectos derivados de la salvaje contaminación están surgiendo en su inmensa mayoría desde las administraciones locales o de carácter autonómico, sin tener ningún tipo de reflejo, al menos por el momento, en el trabajo realizado a nivel estatal. Así pues, esta limitación al ámbito local de este tipo de reglamentación de carácter ecologista, vuelve a señalar las dificultades y limitaciones existentes a la hora de aplicar y desarrollar un programa estatal que dé respuesta efectiva a la crítica situación medioambiental, una tónica habitual en lo respectivo a la problemática ecológica. 4.3.1 - Proceso de institucionalización del movimiento ecologista La primera reflexión acerca de este apartado, especialmente en comparación con los otros casos presentes en esta investigación, hace referencia al hecho de que, mientras el proceso de 74 Protocolo de medidas a adoptar durante episodios de alta contaminación por dióxido de carbono – Ayto. de Madrid http://www.madrid.es/UnidadesDescentralizadas/Sostenibilidad/CalidadAire/Ficheros/ProtocoloSuperaNO2consol.pdf

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institucionalización del movimiento ecologista en Alemania se ha caracterizado por la independencia ante otras organizaciones políticas y por un alto nivel de conflictividad interna, en el caso español sólo se mantiene la segunda de estas características. La principal consecuencia de esta situación es la ausencia de una organización politica estable de ideología verde, con un peso propio en el tablero electoral, dentro del ya de por sí históricamente bipartidista sistema político español. Así pues, la presentación del llamado Manifiesto de Tenerife, con fecha del 29 de mayo de 1983, supone el punto de arranque de esta dinámica institucionalizadora del movimiento social ecologista en España. Dicho documento75, desarrollado en el contexto del II Festival Internacional de Cine Ecológico y de la Naturaleza celebrado en la ciudad insular de Puerto de la Cruz, se hace eco de la necesidad de crear una organización política que dé respuesta “a las aspiraciones de nuestro pueblo por conseguir cotas crecientes de calidad de vida y de disfrute de los recursos naturales, por más que en sus programas electorales hagan determinadas referencias, en nuestra opinión, por motivos exclusivamente electoralistas”. En base a ello, el manifiesto, que contaba con el apoyo en forma de firma de una figura central dentro del ecologismo alemán como Petra Kelly, emplazará a la celebración de una conferencia en la que tenga lugar dicho proceso constitutivo. El nacimiento de Los Verdes como partido político y su inscripción en el registro de partidos políticos tendría lugar al año siguiente, con la fecha concreta del 14 de septiembre de 1984. En sus estatutos76 podemos ver reflejados los principios básicos de esta organización, que pasarían por reivindicar una economía de la Naturaleza que respete los equilibrios ecológicos y los recursos naturales, además de promover una metolodogía de análisis científico para planificar y ordenar el territorio, con el fin de lograr la autosuficiencia energética y alimenticia. Será con estos principios de marcada orientación ecologista con los que la organización dará sus primeros pasos electorales, en comicios de carácter municipal. Sin embargo, en el contexto de las elecciones generales de 1986, la conflictividad y división interna, que será una de las características que acompañaran en todo el proceso institucionalizador del movimiento verde en España, ya hacen su aparición desde sus primeros pasos, así como su incapacidad para desarrollar candidaturas unitarias. Así, el espacio político verde en España se veía 75 Manifiesto de Tenerife – Texto fundacional de Los Verdes http://www.pacobarreda.es/Comunicado%20de%20Tenerife_29%20de%20mayo%20de%201983.pdf 76 Constitución y Estatutos - Los Verdes http://www.pacobarreda.es/favorite.htm

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representado en los comicios generales de 1986 por la propia candidatura de Los Verdes, además del Vértice Español de Reivindicación y Desarrollo Ecológico (VERDE) y La Lista Alternativa Verde (LAV). Mientras que esta última organización se diferenciaba por su ámbito catalán e ideología catalanista, la propuesta personalista de VERDE, se caracterizaba por su centrismo y apuesta por el ambientalismo, hechos que explican su posterior integración en el ya extinto Centro Democrático Social (CDS). El resultado obtenido, en que el conjunto de las tres candidaturas no alcanzan más de 100.000 votos, muestra a las claras las dificultades del movimiento ecologista para establecerse con un papel propio y relevante en el contexto sociopolítico español. Esta disgregación del voto verde permanecería vigente en el contexto de las elecciones generales de 1989 y 1993, lo que impidió a Los Verdes que su discreto avance (de 31.909 votos obtenidos en 1986 a los 185.940 de 1993) se viera reflejado en la consecución de representación parlamentaria. Además, el nivel de división y conflictividad interna no hizo más que crecer en este período, derivando en la aparición de diversas escisiones, como ejemplifican Los Verdes Ecopacifistas, constituidos como partido en 1988, o especialmente Los Verdes-Grupo Verde, formado en 1994, y que se mantendría en el tiempo ejerciendo ese rol de la otra organización política de carácter ecologista en el estado español hasta su . Sin embargo, al año siguiente, esta sangría en el seno de Los Verdes se vió frenada, al menos parcialmente, con la celebración en Granada del congreso de 1995, cita que sirvió para la aprobación de un modelo de partido basado en la confederación de partidos regionales, dando así lugar a su actual nomenclatura de Confederación de Partidos Verdes. Junto con este nuevo modelo organizativo, se establece de forma paralela una nueva estrategia electoral, en la que se apuesta por los pactos y coaliciones electorales, aprovechando ese mayor grado de autonomía regional para que sean las propias organizaciones las que decidan, dentro de unos principios de ecologismo compartidos, los acuerdos alcanzados en cada comunidad autónoma de cara a la participación conjunta en procesos electorales con otros partidos políticos. Esta sería la estrategia electoral que marcaría el devenir de la Confederación de Los Verdes en el período que abarca desde el año 1996 a las elecciones generales de 2004, tiempo que no se caracterizaría por los resultados de la organización verde, siendo su mejor resultado los 70.906 votos obtenidos en el año 2000 por Los Verdes en la circunscripción madrileña, que supondrían un total del 0,31% de los votos emitidos.

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Sin embargo, de cara a los comicios de 2004, se produce un nuevo giro en la estrategia electoral de la organización verde, ya que en este caso optará por la fórmula de la coalición a nivel nacional con el Partido Socialista Obrero, y que se saldará con la obtención, por primera en su historia, de representación en el Congreso de los Diputados. Serán Francisco Garrido Pena, en la circunscripción de Sevilla, acompañado de Joan Oms, en su caso por Barcelona, los que ocuparán dichos escaños. Pese a los resultados obtenidos, esta modificación estratégica derivó en un nuevo proceso interno protagonizado por las disputas acerca de la conveniencia de este tipo de coaliciones electorales, y que, siguiendo con la tónica que ha marcado del proceso de institucionalización del movimiento ecologista en españa, derivó en una brutal disgregración del voto verde de cara a las siguientes elecciones generales, celebradas en 2008. El paupérrimo resultado con el que se saldarían estos comicios, con un 0,16% votos obtenidos por Los Verdes, vienen a resumir perfectamente esta incapacidad organizativa y de unión que ha reinado en la biografía política del movimiento ecologista en España. Su inclusión en 2012 en la candidatura de Izquierda Unida, ya con Equo en el escenario político, pondría punto y final a su aventura electoral en solitario, ya que dicha fórmula se vería repetida de cara a las elecciones de 2016. Así pues, en un contexto político marcada por la dispersión dentro de la política verde, la fundación de Equo como partido politico, fechado en el 4 junio de 2011, busca precisamente ofrecer una respuesta a esta dinámica disgregadora, promoviendo para ello la gestación a su alrededor de un proceso de convergencia política que abarca a todo el espectro político ecologista del estado español. En el manifiesto constitucional77, Equo presenta sus pilares ideológicos: Vivimos una profunda crisis económica y ecológica, social y política, en el mundo y en España. Es una crisis sistémica y una crisis de valores, que exige iniciar la transición hacia un sistema basado en la sostenibilidad ambiental, la equidad social y la participación política activa. Con ese objetivo las organizaciones abajo relacionadas nos reunimos en Madrid para unir nuestras fuerzas en un proyecto político nuevo para buscar respuestas y fórmulas alternativas desde la transformación ecológica, social, ética y democrática de la sociedad. (…) Este proyecto es homologable a nuestro referente, el Partido Verde Europeo, al que aspiramos a representar de forma unitaria en España. Equo tiene vocación europeísta y mediterránea porque creemos firmemente que Europa necesida de una voz potente que promueva la transformación ecológica de la economía, la revolución energética y ambiental, la justicia distributiva, el estado de bienestar, la protección social, los derechos civiles y sociales, la igualdad de

77 “Manifiesto 4 de junio” - Equo http://partidoequo.es/wp-content/uploads/2016/12/Manifiesto-4-junio.pdf

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oportunidades, la diversidad ecológica, sociocultural y lingüística, y la paz entre los pueblos de nuestro planeta.

Partiendo, por lo tanto, desde los principios del ecologismo y la socialdemocracia, Equo aparece en el escenario político español con la intención de poner fin a la dispersión electoral verde, ubicándose para ello en la izquierda del espectro ideológico en base a los ejes de la sostenibilidad, equidad, transparencia democrática y defensa de derechos humanos. Su portavacía, siguiendo el esquema del Partido Europeo Verde, se divide en dos co-portavoces de distintos sexo, y estaría en manos en esta fase inicial de Juan López de Uralde, histórico activista del ecologismo español, y Reyes Montiel, política con un marcado pasado en Izquierda Unida. Así pues, la participación y los resultados obtenidos en las elecciones generales de 2011, comicios a los que se presentaron con una estrategia electoral en la que se mezclaban la candidatura en solitario en la mayoría del territorio español junto con la participación en coaliciones electorales verdirrojas en la Comunidad Valenciana, Islas Baleares y Murcia, muestran cierto éxito a la hora del objetivo de unificar el disperso voto verde, alcanzando 216.748 votos a nivel nacional, pero también reflejan la existencia de un largo camino pendiente por recorrer en la senda hacia que el ecologismo tenga un papel propio en el escenario político español, independiente del resto de fuerzas políticas, especialmente si se compara con los resultados de sus colegas europeos. Posiblemente influenciada por esta reflexión, así como por la impactante aparición en la primera línea del escenario político español de un potencial socio político como Podemos, fundado como partido político en enero de 2014, la formación liderada por Juan López de Uralde y Rosa Martínez, que sustituiria en la co-portavacía a Reyes Montiel durante el mes de Noviembre de ese mismo año, llega a un acuerdo electoral con la formación morada de cara a las elecciones generales de 2015. Dicho pacto, ratificado por el 54,77% de sus bases78, confirmaba la partipación como candidatura conjunta de Equo y Podemos de cara al proceso electoral que tendría lugar el 20 de diciembre de 2015, además de establecer para López de Uralde el primer puesto en las listas electorales conjuntas por la circunscripción de Álava, y el segundo lugar para Rosa Martínez, en su caso por Vizcaya.

78 “Equo acepta en referéndum el pacto electoral con Podemos” – ElDiario.es

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Ambas candidaturas resultaron electas, a las que se les una la de Jorge Luis Bail, otro miembro de Equo, que en su caso se presentaba como cabeza de lista por la provincia de Huesca de la candidatura de Unidos Podemos-Alto Aragón tras salir vencedor en el proceso de primarias internas, por lo que la legislatura resultante de los comicios celebrados el 20D echaba a andar con 3 miembros de la formación verde, dentro de los 69 escaños obtenidos por esta coalición verdirroja en la cámara baja española. Sin embargo, como es conocido, el fracaso a la hora de alcanzar acuerdos para la gobernabilidad entre las distintas formaciones, derivó en la disolución de las cortes y en la convocatoria de nuevas elecciones generales en el Estado Español, en esta ocasión fechadas para el 26 de junio de 2016. De cara a este nuevo proceso electoral, la alianza electoral entre Equo y Podemos se amplía con la inclusión de Izquierda Unida, procedimiento que ha contado con un apoyo cercano a la unanimidad dentro de la filas verdes79. La coalición saliente de dicho acuerdo, que mantenía el status quo de la organización ecologista y de sus tres candidaturas presentadas en las anteriores elecciones, obtuvo un total de 71 representantes en el Congreso de los Diputados, entre los cuáles volvían a encontrarse los 3 miembros de la formación ecologista. Sin embargo, la renovada victoria del Partido Popular, con un aumento de 14 escaños entre los dos períodos electorales, vuelve a frustrar las esperanzas de la coalición verdirroja, en esta ocasión en un contexto político marcado por el gradual paso de un modelo bipartidista a un sistema caracterizado por el pluripartidismo. Así pues, realizado este breve repaso del contexto sociopolítico español, en el que hemos puesto el foco en la evolución del proceso de institucionalización del movimiento social ecologista y de las diversas organizaciones políticas derivadas del mismo, llega el momento del estudio comparativo de los programas políticos de las organizaciones políticas incluidas en este trabajo de investigación. 4.3.2 – Análisis del programa electoral Siguiendo, por lo tanto, la línea esquemática del presente trabajo de investigación, llega el momento de realizar el estudio comparativo de las propuestas programáticas de los partidos políticos seleccionados en base a los tres ejes temáticos anteriormente presentados.

79 “Las bases de Equo respaldan la alianza electoral con Podemos e IU” – ElDiario.es – 12/05/2016 http://www.eldiario.es/politica/Equo-respaldan-elctoral-Podemos-IU_0_515148629.html

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Lectura y respuesta ante la crisis Así pues, en lo que se refiere al diagnóstico acerca de la recisión económica iniciada en 2008, Equo parte de la posición de entender dicha crisis como consecuencia directa de la evolución de dos procesos paralelos: Mientras que por un lado se señala al desarrollo e implantación de políticas neoliberales como causa raíz de una creciente desigualdad económica y social, paralelamente se hace eco de la “insostenibilidad del sistema económico productivista”, cuyo impacto en términos ecológicos nos coloca, a ojos de la formación verde, en un “contexto actual de emergencia ambiental”, que precisa respuesta inmediata y contundente en forma de “un nuevo Estado que deberá ejercer su soberanía subordinada a los límites ecológicos del planeta y a sus leyes, y la actividad económica también estará subordinada a estos límites y deberá respetar como principios informantes los de circularidad e intergeneracionalidad.” Coincide, por lo tanto, con la lectura sistémica sobre la que se estructura la corriente del Decrecimiento, así como en la necesidad imperante de limitar la actividad económica a los límites de nuestra biosfera. Sin embargo, en lo referente al carácter de las medidas propuestas como respuesta, por su lado, son dos los conceptos clave sobre los que se estructura su programa electoral 80 alrededor de esta temática: Desarrollo sostenible y Green New Deal. Cabe recordar, llegado este punto, las palabras81 del teórico decrecentista francés Sergei Latouche, en las que definía el concepto de desarrollo sostenible como un “eslogan (…) que viene a decir que no hay alternativas al liberalismo económico”, en referencia al hecho de que no supone profundizar en el núcleo conceptual alrededor de la necesidad de abandonar el modelo productivista y de crecimiento perpetuo sobre el que se estructura el liberalismo económico, sino en todo caso se limita a tratar el grado de impacto que la actividad económica capitalista tiene en la biosfera. Por otro lado, el Green New Deal es definido por la formación verde como “proceso de transformación encaminado a conseguir el bienestar y la prosperidad para todas las personas. (…) El objetivo final del cambio es lograr una economía sostenible y avanzada a través de un incremento del valor añadido de las empresas que se traduzca en un reparto más equitativo de la riqueza generada.” Así pues, volvemos a encontrarnos con una apuesta por un proceso de reverdecimiento del sistema económico actual y de las consecuencias derivadas del mismo, que busca limitar sus efectos

80 Programa electoral de Equo de cara a las Elecciones Generales de 2015/16 – Página oficial de Equo http://partidoequo.es/programa-generales-2015/ 81 Serge Latouche: “El desarrollo sostenible es un eslogan” - lamarea.com – 27/04/2016 http://www.lamarea.com/2016/04/27/85087/

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nocivos más allá de plantear un cambio de paradigma alejado del desarrollismo económico como meta a alcanzar. Por lo tanto, en términos ideológicos, definiríamos como claramente decrecentista el aspecto acerca de la lectura de la crisis que propone la formación verde, mientras que su propuesta económica como respuesta a dicha situación de recesión, sin embargo, responde ideológicamente a una posición más afín al ecosocialismo, dado el hecho de que más allá de intentar modificar la estructura misma sobre la que se basa el sistema capitalista, como si propone la teoría de la corriente decrecentista, se centra en limitar sus aspectos más nocivos en términos ecológicos y corregirlos dentro del propio sistema económico actual, introduciendo para dicho fin herramientas impositivas que respondan a la idea de introducir dentro del sistema productivo los costes ecológicos, derivados del mismo, y haciendo así responsables de los mismos a los actores económicos, en lugar de socializar entre la población dichas cargas medioambientales. En lo referente al Partido Socialista Obrero Español, su lectura 82 causal del proceso de recesión iniciado en 2008 responde exclusivamente a motivos económicos ), y descansa en el proceso de desregularización del mercado derivado de la implantación, tanto a nivel europeo como estatal, de políticas de corte neoliberal, además de un modelo productivo ineficiente y dependiente en demasía en sectores concretos como el de la construcción o el bancario. En base a ello, su propuesta económica parte de la necesidad de implantación de un nuevo modelo de producción a nivel estatal, que se caracterice por una mayor eficiencia y por el desarrollo de nuevos sectores productivos con un mayor nivel de valor añadido, entre los que se hace mención, de forma reiterada, al sector de las energías renovables, entre otros como las tecnologias de la información. La política presupuestaria sobre la que se estructuraría este cambio de modelo productivo recogido en el programa electoral socialista, apuesta por una “reorientación y mayor eficacia” de la misma, en lugar de los términos expansionistas que vemos reflejados en otros partidos, que permita encauzar la senda de la economía española hacia la tan manida senda del crecimiento. Al respecto del crecimiento económico, el Partido Socialista Obrero Español afirma que “cualquier crecimiento económico que se base en el consumo ilimitado de recursos infinitos está limitado al fracaso”, se presenta la apuesta por un modelo productivo basado en el desarrollo sostenible, que 82 Programa electoral del PSOE de cara a las Elecciones Generales de 2016 – Página oficial del PSOE http://www.psoe.es/programa-electoral/

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permita el crecimiento económico sin comprometer la seguridad de las generaciones venideras. Así, el sugerente título de “Economía Verde: Prosperidad más allá del PIB” queda difuminado entre la propuesta de una suave reforma fiscal ecológica basada en el principio de que quién contamina, paga, y cuyo objetivo principal sea permitir una “reducción de la intensidad energética en, al menos, un 2% anual”. La situación, por lo tanto, nos muestra la aceptación por parte de la organización socialdemócrata española de la necesidad de abandonar el modelo del crecimiento económico perpetuo basado en el uso ilimitado de recusos finitos, para lo que propone el desarrollo de su nuevo modelo productivo que en todo caso permita volver al crecimiento del PIB, proceso limitado en todo caso por un modelo fiscal ecológico de carácter punitivo, cuyo funcionamiento responda a la lógica de quién contamina, paga. Ello significa introducir dentro del funcionamiento del actual sistema económico los daños ecológicos inherentes al mismo, en este caso en forma de impuestos. Se responde de esta forma al principio ideológico del ecologismo, como ya vimos en el caso de Equo, de la necesidad de incluir el impacto medioambiental de la actividad económica como parte del coste total de la misma, buscando por un lado que dichas imposiciones fiscales sirvan como medida que asegure la búsqueda de la eficiencia ecológica por parte de los actores económicos, mientras que por el otro lado el objetivo es que los beneficios obtenidos por el Estado a este respecto sirvan como método de financiación de cara al propio desarrollo de herramientas y estrategias que permitan avanzar en este proceso de desarrollo de una economía de desarrollo justo, circular y sostenible. Sin embargo, el rol que se le otorga al crecimiento económico es claramente diferente entre el recogido por el programa electoral socialista y el de Equo, dado que la formación verde coloca a los límites ecológicos del planeta en un papel prioritario al del propio crecimiento, mientras que el PSOE estructura su visión en base a un desarrollo que intente responder, en el mejor de los casos, a una mayor eficacia en términos ecologistas. Volviendo a la propuesta del modelo de fiscalidad verde socialista, que en principio busca corregir la socialización de las cargas ecológicas derivadas de la actividad económica, sin embargo, es descrito de forma superficial dentro de las 387 páginas que forman el programa electoral del PSOE: Se trata de establecer un sistema más justo, tanto en términos recaudatorios como redistributivos. La nueva fiscalidad debe ser verde en su objeto imponible (quien contamina paga y restaura), verde en su

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El Decrecimiento en los programas políticos de los partidos de izquierda y ecologistas europeos: Un estudio comparado grado de presión fiscal (se trataría de que quien contamine pague, no de que contamine quien pueda pagar) y verde en sus objetivos, esto es, como instrumento disuasorio y no únicamente recaudatorio..

Así pues, llama la atención la ausencia del desarrollo, en profundidad y en forma de medidas concretas, del modelo fiscal verde que proponen, del que se especifique algo más allá de los principios teóricos de carácter ecologista sobre los que se basa. Por su lado, la candidatura de Unidos Podemos basa el carácter de su respuesta 83 a la recesión económica iniciada en 2008 en términos de una política fiscal de carácter expansivo, cuantificada en un total de 25.000 millones de euros que responda al modelo basado en la austeridad con medidas de carácter neokeynesianas. Su apuesta por un Estado fuerte, con un peso capital en la economía del país, parte del diagnóstico que realiza la formación morada acerca de la recisión iniciada en 2008. Entendida como una crisis puramente económica, causada por el neoliberalismo salvaje, que a través del proceso de desregularización económica ha permitido que las entidades bancarias concentren un peso excesivo en la economía estatal, convirtiéndose así en un riesgo sistémico para el conjunto del Estado. En respuesta a ese modelo de austeridad, la propuesta económica del partido liderado por Pablo Iglesias pasa por el Plan de Bienestar Social y Modernización Económica, denominación que recibe una política presupuestaria centrada en la inversión pública como senda para la creación de empleo, aumentado para ello el peso económico del Estado. Dicha política presupuestaria de carácter expansivo sería acompañada por el Programa de Renta Garantizada, también presente en el programa de Equo. Cabe destacar, al respecto de éste último, que la adecuidad de la aplicación o no de este tipo de programas orientados a asegurar una renta básica por habitante en un contexto de decrecimiento ha sido objeto de debate entre diferentes autores ubicados en el seno de la propia corriente decrecentista, que mantienen posiciones claramente enfrentadas al respecto. Así pues, mientras encontramos voces que señalan la imposibilidad material de mantener el nivel estatal de gasto económico derivado de la implantación de este tipo de programas de renta básica en un “escenario de decrecimiento forzado por la escasez de recursos naturales” (Casal Lodeiro, M, 2015, pág. 66), otros autores decrecentistas se muestran favorables a la instauración de esta medida económica, como Carlos Taibo, que la identifica como 83 Programa electoral de Unidos Podemos de cara a las Elecciones Generales de 2016 – Página oficial de Unidos Podemos https://lasonrisadeunpais.es/programa/

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una “fórmula de transición” (Taibo, C,. 2009, pág. 42) de cara a la eliminación de la relación entre capital-trabajo sobre la que descansa el actual sistema económico. La existencia de este tipo de debates internos debe entenderse como consecuencia directa de la falta de un cuerpo teórico completo, estrictamente hablando, de la propuesta decrecentista, de la que ya nos hacíamos eco en el capítulo dedicado a las críticas recibidas por esta corriente ideológica. Así pues, la estimulación de la demanda a través del incremento de la inversión pública se presenta como uno de los principales pilares sobre los que descansa la propuesta económica morada, junto con el impulso al consumo como respuesta al actual contexto de recisión económica, confrontándose por lo tanto de manera frontal con la necesidad de abandonar el productivismo y el desarrollismo que propugna la corriente del Decrecimiento. Por lo tanto, el crecimiento económico, al igual que en programa electoral del PSOE, es el objetivo principal de la propuesta económica de Podemos, apostando en su caso por un papel central del Estado y de la estimulación de la demanda. Sin embargo, en su programa electoral también se hace referencia a la creación de la figura de la Vicepresidencia de Sostenibilidad, cuyos cargos aparecen definidos como “vincular las políticas del Gobierno relacionadas con la sostenibilidad con las políticas de economía y empleo. De esta forma promeveremos un modelo de desarrollo que tenga en cuenta los límites de nuestro planeta y nos aseguraremos de que siempre se apliquen los criterios de sostenibilidad en las diferentes políticas de desarrollo económico y social de nuestro país”. Nos encontramos, por lo tanto, por un discurso centrado en el crecimiento económico, pero que a su vez admite la necesidad de limitar dicho desarrollo a los límites marcados por los recursos finitos de nuestra biosfera. El desafío de ponerse en la senda del crecimiento económico, y que permita reducir el impacto ecológico derivado del mismo, especialmente si tenemos en cuenta que en la actualidad la huella ecológica del España es del 3,784 se presenta realmente complejo, y podría ejemplificar la dificultad de los partidos socialistas a la hora de imbuir el discurso decrecentista con su indiscutible apuesta por el crecimiento económico como salida de la recesión iniciada en 2008. Para finalizar este análisis de la propuesta económica de Podemos, cabe destacar el modelo fiscal verde recogido en el programa electoral de la susodicha organización política. Claramente más desarrollada y concretada que la fiscalidad ecológica propuesta por el PSOE, su funcionamiento respondería a la lógica del fomento del uso de energías renovables a través de impuestos que 84 La huella ecológica mundial: País por país – La Vanguardia - 8/4/2017 http://www.lavanguardia.com/vida/20170408/421527311147/sabado-de-mapas-huella-ecologica-mundial.html

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desincentiven el uso de fuentes de energías contaminantes, además de también hacer referencia a la implantación, como ya vimos en las propuestas electorales de Equo y el PSOE, de una fiscalidad al respecto de la emisión de gases invernadero que funcione bajo la máxima de quién contamina, paga. El hecho de que se vea reflejado de manera similar en los documentos de las distintas organizaciones políticas refleja la aceptación absoluta de esta propuesta ecologista, que podríamos incluir en el proceso activo de reverderización de los principales partidos políticos. Modelo de Transición Energética Es el momento de avanzar en el presente estudio comparativo, por lo que llega el momento de analizar las propuestas electorales por las organizaciones políticas incluidas en el presente estudio, en este caso al respecto del modelo de transición energética. Así pues, por la parte del partido ecologista Equo, podemos encontrar en su programa electoral un extenso capítulo referente al tema de la energía y del cambio climático. En el mismo, se parte de la necesidad de la implantación de una nueva política energética, en el contexto de la lucha contra la emisión de gases de efecto invernadero y el cambio climático. No hacen referencias, por lo tanto, a un posible escenario a corto o medio plazo de colapso energético como consecuencia del fin de los combustibles fósiles, presente de forma habitual, como hemos visto, en la bibliografía decrecentista, sino que en el caso de Equo la demanda de un nuevo modelo energético quedaría encuadrada dentro del contexto general de la lucha contra el cambio climático, al que si que le adjudican el rol de ser uno de los principales problemas contra los que se enfrenta la humanidad. En ese contexto, podemos afirmar que la propuesta energética lanzada por la formación ecologista se basa en los pilares de la cultura del ahorro energético, la eficiencia y el desarrollo de las energías renovables. En lo concerniente al ámbito del fomento de la cultura de ahorro y eficiencia, la instauración de este nueva política energética tendría como primera piedra la aprobación de una ley orientada a la reducción de emisiones, ahorro y energías renovables. A través de esta propuesta legislativa, se pretende alcanzar los objetivos señalados en el susodicho programa electoral, definidos como la “reducción de al menos el 25% del consumo de energía primaria para 2020 con respecto a 1990 y (...) un 50% de reducción en los siguientes 10 años”, además de convertir a las administraciones públicas en el buque insignia de este cambio energético orientado al ahorro y a la eficiencia entre la sociedad. Cabe destacar, al respecto de este apartado de la instauración de una cultura energética

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basada en el ahorro, que no aparece excesivamente desarrollada ni concretada esta propuesta legislativa, dado que, por ejemplo, no conocemos si dicha ley se basaría en un modelo basado en la sanción impositiva al consumo excesivo de energía, o por el contrario, su eje pasaría por la estimulación del uso por parte de los particulares de energías renovables, más allá de retirar el conocido como Impuesto al sol85. Por otro lado, al respecto del desarrollo de las fuentes de energía renovables, Equo parte de la instauración de un Plan de i+D+i de Energías Renovables, Ahorro y Eficiencia Energética como parte de este proceso de cambio de modelo energético, además del interés en términos económicos que pueda tener para la economía española convertirse en una potencia internacional de este sector. El aumento de ayudas económicas estatales hacia este tipo de energías iría acompañado de un proceso inverso en lo referente a la financiación a la extracción y uso de combustibles fósiles, como ejemplifica perfectamente el sector de la minería, tan presente en la idiosincrasia socialista, o la polémica técnica de fractura hidráulica conocida como fracking. En el ámbito del uso de energía de origen nuclear, Equo propone el cierre progresivo de dichas instalaciones, con el ambicioso calendario de 2020 como fecha objetivo de abandono de toda central nuclear, año para el que también se propone alcanzar el hecho de que el 25% de la energía consumida en nuestro país provenga de fuentes de energías limpias y renovables, para que, en diez años después, dicho porcentaje avance hasta el 100%. El PSOE también se hace eco de la necesidad de la implantación de un proceso de transición energética, que en el caso de la organización socialista, responde a los objetivos fundamentales de democratizar el acceso a una energía limpia a través de la estimulación del autoabastecimiento, la eficiencia energética y la lucha contra la pobreza energética, impulsar el desarrollo del sector de las energías renovables, y, finalmente, reducir el impacto de fuentes de energía basadas en combustibles fósiles y nuclear. En base a esta serie de principios, el Partido Socialista Obrero Español recoge en su programa la instauración de un Pacto de Estado para la Energía y de una Comisión para la Transición Energética, órganos públicos cuya creación responde a la necesidad de establecer un plan de actuación a largo plazo, que cumpla los requisitos de eficiencia energética y con un rol central de 85 “Qué es el “impuesto” al sol y cómo van a cobrar por el autoconsumo energético” - Huffington Post – 09/10/2016 http://www.huffingtonpost.es/2015/10/09/impuesto-al-sol-autoconsumo-energetico_n_8267900.html

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las energias renovables. Cabe destacar que esta posición al respecto, tal como se recoge en el programa electoral socialista, responde más a la necesidad de democratizar el acceso a la energía por parte de la sociedad española y a la lucha frente al cambio climático, que frente a un posible escenario de agotamiento de combustibles fósiles, al que se hace, en todo caso, una leve referencia. En este sentido, y en comparativa con la propuesta de Equo, podemos observar que la implantación de una cultura de ahorro energético tiene un papel menos destacado en este modelo de transición energética, principio fundamental decrecentista, en favor del aspecto social del mismo, reflejado en el acceso democrático que evite situaciones de pobreza energética que prioriza el PSOE. Esta diferencia entre la prioridad que se le otorga a la cuestión social en frente a la cuestión ecológica, una vez más, se presenta como factor fundamental a la hora del análisis entre organizaciones verdes, verdirrojas y rojas. Al respecto del desarrollo del sector de las energías renovables, ambas formaciones coinciden en que su impulso, además de permitir el avance de la autonomía energética y en la instauración de un sistema eléctrico libre de emisiones, tenga un papel relevante en el cambio de modelo productivo de la economía española. Para ello, el PSOE propone una fuerte reducción de la presencia del sector de los combustibles fósiles, la eliminación de toda limitación jurídica al uso de energía solar, prohibición del uso del fracking, además del cierre progresivo de las centrales nucleares activas actualmente. Sin embargo, todas estas propuestas, recogidas en el documento electoral de Equo, tienen un cariz claramente menos ambicioso que el de la organización ecologista. Así pues, no se hace referencia a la eliminación de subsidios al sector de la minería, posiblemente influenciado por el papel fundamental que juega dicho sector dentro del movimiento sindicalista y obrero, unido al hecho de que el calendario propuesto desde Ferraz para el cierre de las centrales nucleares sólo se concreta en el caso de la de Garoña, y para el año 2028, dejando de lado la concreción al respecto del resto de instalaciones similares. En lo referente al modelo de transición energética recogido en el programa electoral de Podemos, su propuesta al respecto parte de la creación de un Plan Nacional de Transición Energética. Dicho plan nace con los objetivos principales de alcanzar un sistema económico caracterizado por un bajo impacto en términos de carbono, gracias a la combinación del descenso del consumo energético con el desarrollo del sector de las energías renovables, que además tenga un papel clave en términos de creación de empleo y de democratización energética. Para llevar a cabo el cumplimiento de estos

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objetivos, la propuesta morada se estructura en base a la implantación de dos grandes ejes de actuación: Plan Nacional de Ahorro Energético y Plan Nacional de Energía Renovables. Así pues, mientras el primero hace referencia a la mejora de ahorro energético a través de la inversión pública en infraestructura y vivienda, el segundo estaria “centrado en la expansión e instalación de energías renovables limpias, tal como la solar, la eólica, la geotérmica, la pequeña hidráulica y la biomasa de baja emisión”. Estarían, por lo tanto, representados los dos principios fundamentales del decrecimiento en materia energética, como es el propio desarrollo del sector de las energías renovables, pero también, y con un peso similar o mayor, el de la necesidad de implantar las infraestructuras necesarias para la implantación de una cultura de ahorro y eficacia energética, y a la que también hace referencia Equo en su programa electoral. En esta línea de ahorro energético, las formaciones moradas y verdes también coinciden en el rol central que deben tener las administraciones públicas en este proceso, como demuestra el objetivo final de la “adopción progresiva de una energía 100% renovable en todas las dependencias de la Administración Pública”, aunque cabe señalar la ausencia de algún tipo de fecha límite para su cumplimiento. Mientras tanto, en lo referente al Plan Nacional de Energias Renovables recogido en el programa electoral de Podemos, destacar en primer lugar que el desarrollo del sector económico de las energías renovables es percibido por esta organización, como también vimos en el caso del PSOE o Equo, como una oportunidad en términos de empleo y de democratización energética, especialmente en el contexto de abandono del modelo productivo basado en la construcción y el sector de la banca propuesto por los diferentes partidos políticas. Más allá de eso, el modelo energético de Podemos sitúa a las energías renovables “en el lugar central de la planificación del sistema eléctrico”, limitando el rol del resto tecnologías energéticas a servir como “apoyo a las anteriores”. En base a dicho principio, se establecen medidas como la derogación del Real Decreto 900/2015, conocido como impuesto al sol, la prohibición del uso de la técnica de extracción de combustibles fósiles basada en la fracturación hidráulica, así como el cierre progresivo de centrales nucleares y de carbón, aunque en este caso, no se indica ningún tipo de calendarización de estos procesos, más allá

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de “garantizar la progresiva recolocación en sectores limpios” de los trabajadores de este sector. Aquí tenemos otro ejemplo de la dificultad que parece implicar para los partidos ubicados ideológicamente en el ámbito del socialismo, anunciar medidas efectivas y contundentes para el abandono de una industria tan nociva, en términos ecológicos, personales y poco rentable económicamente hablando como la del sector minero español. La complejidad acerca de la relación de prioridad que dichas organizaciones reparten en su discurso entre la cuestión social y la ecológica, es especialmente evidente en cuestiones como ésta. Así, nos encontramos con un modelo energético, como el que propone Podemos, en el que la necesidad de adaptar su impacto a los límites del planeta terrestre parece estar situado en un segundo plano, detrás del objetivo de la democratización energética como respuesta a situaciones de pobreza energética y de la creación de empleo derivado del desarrollo de este sector económico, mientras que la propuesta energética de Equo nace, tal como consta en su programa electoral, de la necesidad de dar una respuesta al proceso de cambio climático, definido “como uno de los principales problemas a los que se enfrenta la humanidad”, y que coincide así el papel central que dicho conflicto tiene para la corriente del ecologista en general, y especialmente, para el Decrecimiento. Gestión de emisiones de gases invernadero En lo referente al modelo de gestión de emisiones de gases invernadero y la lucha frente al cambio climático, Equo se marca como objetivo en su programa electoral la reducción del 30% de emisiones de gases de efecto invernadero de cara al año 2020, basándose como referencia de los niveles del año 1990. Para ello, su propuesta se basa en la aprobación de una ley de cambio climático que permita desarrollar una estrategia estatal, en base a dicho plazo, con la que cumplir el susodicho objetivo. Dicho proceso se vería acompañado, según la propuesta de la formación de la organización ecologista, de la creación de un Ministerio de Transporte y Movilidad, que funcione bajo los principios de fomento del proceso de electrificación del transporte público, de la movilidad a pie y bicicleta, así como la desincentivación del uso de transportes poco eficientes. En base a dar cumplida vigilancia a la puesta en práctica de esta gestión de claro carácter decrecentista, Equo recoge en su programa electoral la propuesta de la creación de un “presupuesto de carbono” , incluido como parte de los Presupuestos Generales. Esta herramienta, ya contemplada en la Ley de

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Cambio Climático de Euskadi86, aprobada el 24 de mayo de 2011, se define como “la cantidad de carbono que puede emitir una economía o una parte de ella en un período de tiempo determinado, introduciendo para ello los mecanismos adecuados que aseguren el cumplimiento de los objetivos de reducción”, y evidencia la relevancia que goza la lucha contra el cambio climático para la formación verde, otorgando así el mismo nivel de importancia el diseño de la estrategia económica estatal con el correspondiente a la necesidad de adaptar las emisiones contaminantes derivadas de la misma a los límites marcados por la capacidad de regeneración de nuestro planeta. Esa misma posición ideológica es sobre la que estructura su propuesta relativa al Régimen de Comercio de Derechos de Emisión de la Unión Europea . Así pues, Equo propone el endurecimiento del mismo, en base a la eliminación de asignaciones gratuitas de derechos, forzando así a que toda emisión conlleve un coste económico y no sólo ecológico, y que el importe sea relevante, como demuestra su propuesta de “establecer mecanismos para que el precio de emisión sea suficientemente disuasorio”. De una posición claramente diferente, parte en este eje temático el programa electoral al PSOE, que marca claramente la prioridad del aspecto social del sistema económico frente al ecológico, afirmando que “no puede concebirse una reducción de emisiones de C02 que no venga acompañada de creación de empleo”. En base a este principio, los objetivos estatales que marca la propuesta electoral socialdemócrata se centran en reducir el nivel de emisiones anuales de gases de efecto invernadero a un total de 1,7 toneladas per cápita de cara al año 2050, estando en la actualidad dicho nivel en las 7,3 toneladas, además de alcanzar una reducción de un 40% en la emisión de este tipo de contaminación para el año 2030, con respecto a los niveles de 1990. Se seguirían así los acuerdos alcanzados en el seno del Acuerdo Marco sobre el Clima y Energía para 2030 de la Comisión Europea87, pero cabe recordar que la propuesta de Equo en este sentido apuntaba a una bajada del 30%, pero en su caso de cara a un plazo más cercano como el año 2020. En base a estos objetivos, la organización socialista incluye en su programa electoral la aprobación de una ley de transición energética, cuya objetivo final sea la de alcanzar una economía libre de 86 Presupuesto de carbono. Descripción del concepto – Departamento de Medio Ambiente, Planificación Territorial y Vivienda del Gobierno Vasco http://www.ingurumena.ejgv.euskadi.eus/r4911293/es/contenidos/documentacion/presupuestos_carbono/es_doc/indice.html 87 Marco sobre clima y energía para 2030 – Comisión Europea https://ec.europa.eu/clima/policies/strategies/2030_es

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emisiones, así como la reforma fiscal de carácter ecológico ya revisada en los anteriores apartados, además de hacer referencia a “recuperar las políticas de Cambio Climático, aprobar una ley que establezca objetivos y su actualización”. Otro aspecto encuadrado en este cuadro de lucha contra las emisiones de gases de efecto invernadero que se ve reflejado desde la sede de Ferraz, aunque con un nivel de concreción bastante menos elevado que en el caso de la propuesta de Equo, es el sector del transporte. En el caso de la organización socialista, su programa electoral se recoge “la apuesta por revisar en profundidad nuestro modelo de movilidad, pasando de la actual política de transportes e infraestructuras a una verdadera política de movilidad sostenible”. Esta línea de reverdicimiento superficial, que no se concreta en propuestas concretas más allá de comprometerse con los acuerdos marcados por la UE, y que podría definir la postura del PSOE al respecto de este eje temático del modelo de gestión de emisiones de C02, vuelve a evidenciarse en este capítulo con su trato al respecto del sector de la minería. Pese a las reiteradas denuncias 88 de distintas asociaciones ecologistas acerca de la necesidad de abandonar el apoyo económico estatal a un sector tecnológico claramente obsoleto en términos de tasa de retorno energético, impacto social y ecológico, el PSOE se posiciona a favor de mantener el consumo de carbón nacional, al mismo tiempo que la dinámica internacional avanza en la dirección contraria. Un ejemplo podría ser el caso de China, país al que tampoco ubicaríamos entre las principales potencias mundiales en la lucha contra el cambio climático, pero que ha optado por cerrar más de 1000 minas de carbón durante el año 201689. La contradicción latente entre aplicar este tipo de decisiones y adaptarlo a un modelo de emisiones orientado a la consecución de una economía de emisiones cero, conlleva a poner sobre cierta tela de juicio el grado de compromiso real del Partido Socialista Obrero Español con la actual situación al respecto de la lucha contra el cambio climático. Siguiendo el orden establecido, llega el momento de analizar las propuestas recogidas en el programa electoral de la candidatura de Unidos Podemos de cara a los comicios electorales del año 2016 al respecto de la gestión de emisiones de gases de efecto invernadero y la lucha contra el cambio climático. Así pues, al contrario que lo visto en los casos de Equo y PSOE, en el programa de la formación liderada actualmente por Pablo Iglesias no aparece reflejado ningún compromiso firme en términos de reducción del índice de emisiones de C02. Ello no impide, sin embargo, que se comprometa a la creación y aplicación de una nueva Ley contra el Cambio Climático, que cumpla 88 “No existe el carbón limpio y barato” – Ecologistas en Acción http://www.ecologistasenaccion.org/article21377.html 89 “La lucha china contra lo que antes era niebla” – El País – 7/03/2017 http://internacional.elpais.com/internacional/2017/03/04/actualidad/1488631238_086175.html

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con los objetivos de: Potenciar la descentralización entre las comunidades autónomas en materia de política forestal, de cara al desarrollo de depósitos naturales de C02, así como de impulsar la reforma fiscal ecológica propuesta por la formación morada, que como ya vimos anteriormente, respondería a la lógica de quién contamina, paga. La lista de objetivos a cumplir a partir de esta Ley contra el Cambio Climático se completa con el desarrollo del sector de las energías renovables recogido en su Plan de Transición Energética, y ya en términos de la Unión Europea, está su propuesta de eliminar las asignaciones gratuitas incluidas dentro del mercado europeo de derechos de emisión, que también vimos recogida en el programa electoral de Equo. Lo cierto es que resulta salientable la poca producción, concreción y el bajo de nivel de compromiso asumido en términos de propuestas al respecto de este tema por parte de Podemos, especialmente si lo comparamos con la relevancia que goza en la propuesta electoral de Equo, o incluso la del PSOE, o incluso con su propio modelo de transición energética. La lucha contra el cambio climático y la necesidad de adaptar las emisiones derivadas de la actividad económica a la capacidad de regeneración de nuestra biosfera, queda, por lo tanto, supeditada de manera absoluta e irremediable a la creación de empleo en base al nuevo modelo económico basado en la estimulación de la demanda sobre la que se estructura la política de Podemos. Se aleja, por lo tanto, de forma evidente de la visión al respecto que muestra el programa electoral de Equo, que coloca la necesidad de dar respuesta al desafío del cambio climático al mismo nivel de relevancia política que la situación económica actual, coincidiendo así con la visión determinista del desafío ecológico sobre la que se basa el Decrecimiento.

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5. CONCLUSIONES El objetivo del presente trabajo de investigación es el de analizar la influencia del Decrecimiento en los principales partidos de izquierdas y/o ecologistas europeos. Este objetivo responde a la hipótesis de que el proceso globalizador del ecologismo y su introducción como parte de la cultura política global, han derivado en un creciente papel del ecologismo político en los diferentes sistemas políticos europeos. Ello, unido a la crítica situación ecológica actual, protagonizada por un sistema económico cuyo nivel de crecimiento ha superado ampliamente los márgenes de los recursos naturales de nuestro planeta, coloca a los partidos ubicados en la izquierda ideológicamente en una situación similar a la de un cruce de caminos. Esta metáfora hace referencia a la dificultad de encajar en su discurso esta situación de insostenibilidad ecológica actual, con su apuesta por el crecimiento económico, aunque éste tenga un matiz eminentemente social, ante la forzosa necesidad de decrecer que marcan la lucha contra el cambio climático, el fin de los combustibles fósiles o los índices de agua potable disponible, por nombrar alguna de los aspectos más crudos de la actual situación global en términos medioambientales. En base a dar cumplida respuesta a este objetivo, la metodología seleccionada, partiendo de la definición dada por Bartolini, en la que se define la propia metodología como “aquellos procedimientos lógicos que se refieren a la formulación de los problemas de la investigación, la formación y el tratamiento de los conceptos, la elección de los casos variables y los procedimientos de control de los resultados” (Bartolini, 1995; 39), ha sido la de realizar un estudio comparativo de los programas electorales de los principales partidos socialistas y ecologistas de 3 países europeos, en este caso Alemania, Francia y Alemania. La selección del método comparativo responde a que el uso de dicha herramienta de investigación parece la más adecuada de cara a dar respuesta a la hipótesis sobre la que se estructura el presente trabajo, dado que, en palabras de Sartori “puede concluirse que comparar implica asimilar y diferenciar en los límites. Si dos entidades son iguales en todo, en todas sus características, es como si fueran la misma entidad, y todo termina ahí. A la inversa, si dos entidades son diferentes en todo, entonces es inútil compararlas, y del mismo modo todo concluye allí. Las comparaciones que sensatamente nos interesan se llevan a cabo entre entidades que poseen atributos en parte compartidos (similares) y en parte no compartidos (declarados no comparables)” (Sartori y Morlino, 1994:35). En lo referente a los países seleccionados, como ya vimos anteriormente en el capítulo dedicado propiamente a la presentación del diseño de la investigación, su selección vendría causada porque sus sistemas políticos se 112


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caracterizan por un partido político de carácter ecologista o ecosocialista con un importante peso dentro del mismo, siendo estas organizaciones el campo más fértil para la expansión de la ideología decrecentista, debido a su evidente relación ideológica, lo cual en todo caso debería enriquecer el resultado del presente trabajo de investigación. La primera conclusión general nos muestra una presencia evidente, y con una marcada tendencia creciente, del ecologismo en los programas de los partidos políticos, respecto a sus inicios como movimiento político en la década de 1970. En la actualidad, el ecologismo se ha hecho con un espacio propio dentro de la cultura política europea, como demuestra la normalización en su seno de conceptos propios del marco conceptual del ecologismo como son la sostenibilidad o el desarrollo sostenible. Aunque esto también puede verse como un proceso que derive en que el contenido del discurso ecologista quede desvirtuado, lo cierto es que la totalidad de los partidos políticos incluidos en el presente trabajo de investigación asumen, con mayor o menor desarrollo, y comparten la necesidad de actuar de forma inmediata contra el cambio climático a través de la reducción y limtación de las emisiones de gases invernadero. Esta unanimidad se mantiene, al margen de las diferencias existentes entre las organizaciones políticas, al respecto de avanzar en la implantación de un modelo energético con un papel creciente del sector de las energías renovables. Por otro lado, también observamos notables diferencias entre los tres sistemas políticos incluidos en este estudio al respecto de la importancia que la cuestión ecológica tiene en cada uno de ellos. Así pues, tras la revisión de sus propuestas electorales, podemos concluir que las formaciones alemanas y franceses, en líneas generales, otorgan mayor importancia a la problemática medioambiental que la que reflejan los documentos electorales de las organizaciones políticas españolas. Ello se demuestra en el mayor desarrollo en forma de medidas concretas de actuación que contienen sus programas políticos, especialmente en los ejes de la transición energética y el modelo de gestión de emisiones causantes del efecto invernadero. Los principales factores que pueden explicar esta diferencias son de diversa índole; en primer lugar está el desigual desarrollo del movimiento ecologista y de su proceso de institucionalización en cada contexto sociopolítico. Así mientras los potentes movimientos antinucleares franceses y alemanes sirvieron de primer punto de encuentro para el posterior desarrollo de organizaciones políticas de carácter ecologista que tuvieron una cierta estabilidad electoral, la evolución organizativa a través de la historia del ecologismo político en España se ha caracterizado por la inestabilidad y por un continuo movimiento de escisiones y

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refundaciones, al menos hasta la fundación de Equo en 2010. Otro factor, y claramente relacionado con el anterior, es la diferente relación que han mantenido estas organizaciones ecologistas con el resto de organizaciones presentes en su sistema político. Las diferentes coaliciones electorales y de gobierno que han establecido Die Grünen o Les Verts han tenido dos consecuencias principales: Mientras que por un lado ha derivado en un proceso de reverderización del discurso de las fuerzas socialdemócratas, principal socio histórico del ecologismo político, también ha conllevado efectos centralizadores en la posición ideológica de sus socios verdes. Además, esta dinámica centralizadora fue recibida con efectos negativos, generalmente, en términos electorales en los posteriores resultados electorales obtenidos por los partidos políticos verdes. En cambio, dicha relación ha sido inexistente en el caso español, debido a la ausencia de un partido político ecologista estable en términos organizativos. De este modo, el resultado del estudio comparativo, en lo que respecta al impacto del Decrecimiento en los principales partidos europeos de izquierda y/o ecologista, nos muestran al menos cuatro corrientes claramente diferenciadas, según el espectro ideológico en el que se ubica cada formación, y entre las que también localizamos diferencias en el grado de influencia decrecentista en sus propuestas. La primera de estas corrientes haría referencia a los partidos ubicados en el ecologismo político, cuyo discurso se basa en priorizar el aspecto ecológico por delante del social, y cuyos principal representante entre el presente objeto de estudio vendrían a ser el caso de Europe Écologie Les Verts. En este caso, hemos visto como esta formación francesa asumen como propio el discurso económico decrecentista, haciéndose eco de la necesidad de abandonar un modelo económico basado en el crecimiento perpetuo dentro de un sistema con recursos finitos como es la Tierra. Coinciden en el desarrollo de una sociedad post-crecimiento, que sustituya el aspecto económico del centro de la sociedad por el humano, así como en la implantación de una política económica planificada a largo plazo, de transformación ecológica, alejado de las lógicas productivas, en el que primen sectores verdes como es el sector de las energías renovables o del reciclaje, que fomente la relocalización de una economía de bajo impacto energético y circular, que abandone la sacralidad actual del PIB por la introducción de nuevos índices basados en la prosperidad humana. Esta clara influencia decrecentista se mantiene en esta organización verde en lo respectivo al eje del modelo energético propuesto en sus programas electorales, apostando en este caso por la necesidad de

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abandonar la actual situación de dependencia de los combustibles fósiles y energía nuclear para apostar por asociaciones sociales de carácter cooperativo que desarrollen un modelo energético basado en energías renovables, que debe ser acompañado de un proceso educativo hacia una sociedad postcrecimiento de baja dependencia y alta eficacia energética, cuyo desarrollo se adapte a los límites del crecimiento marcados por los recursos finitos. La implantación de este tipo de modelos energéticos basados en la sostenibilidad, sin embargo, se enfrente al cortoplacismo de la realidad de los sistemas políticos actuales, limitando en todo caso la posibilidad con la que estas propuestas puedan concretarse. Esta misma situación reaparece en lo respectivo al modelo de gestión de gases causantes del efecto invernadero, aunque la mayor influencia sociopolítica alcanzada por el ecologismo en la lucha contra el cambio climático, como confirma el hecho de que en la actualidad ninguna organización política discute la existencia del calentamiento global y la gravedad del impacto del mismo en nuestro futuro como humanidad, deriva en que si que podamos ver una mayor aceptación entre las organizaciones politicas al respecto de desarrollar una política orientada al largo plazo en esta materia, que en el caso de implantar un modelo productivo que responda a las mismas características. Otra de las principales coincidencias, también ampliada al conjunto de los partidos políticos incluidos en este estudio, está en la necesidad de modificar el actual mercado europeo de derechos de emisión, implantándole un mayor carácter disuasorio y capacidad real para alcanzar puntos de convergencia en la disminución de este tipo de gases, además de eliminar las actualmente existentes asignaciones gratuitas. La segunda corriente diferenciada por el impacto del decrecentismo en su programa político, es en la que se encuentran las organizaciones verdirrojas. Estas formaciones, ubicadas ideológicamente en el ecosocialismo, aceptan la necesidad denunciada por los decrecentistas de llevar a cabo un proceso de decrecimiento, al menos en lo que a huella ecológica se refiere, con el fin de evitar una situación de cataclismo ecológico. Sin embargo, los programas electorales de Die Grünen o Equo muestran como dichas organizaciones proponen realizar el cambio a una economía ecológica dentro del propio sistema económico actual, sin reflejar el cambio sistémico que si está recogido en los documentos electorales de EELS o Groen Links. Así, su modelo económico estaría basado en alcanzar un Green New Deal, que se caracteriza por la implantación de potentes programas de financiación estatal en infraestructuras y redes de transportes con un alto grado de eficiencia energética, o el desarrollo de sectores como el de la energías renovables, pero a diferencia de lo visto las organizaciones verdes, primando el beneficio económico y social derivado de orientar el

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modelo productivo a estes sectores caracterizados por un alto nivel tecnológico y un gran valor añadido en base a los beneficios en términos de creación de empleo de calidad. Sin embargo, estas discrepancias conceptuales entre verdes y verdirrojos menguan a la hora de analizar las propuestas referentes al modelo energético, ya que ambas corrientes coinciden, a grandes rasgos, en basar su transición energética en un proceso bicéfalo, en el que un lado estaría el desarrollo de producción energética limpia y renovable, así como la evolución de las infraestructuras en eficiencia energética, al que debe acompañar de forma obligatoria un proceso educativo hacia una sociedad postcrecimiento de bajo impacto energético, como ya vimos anteriormente. Más allá de estas coincidencias ideológicas, es evidente que entre los diferentes países incluidos en el presente estudio de investigación, existen notorias diferencias al respecto de puntos concretos en la estrategia de transición energética que proponen, pero que en todo caso están originadas en las propias diferencias existentes entre los modelos de suministro de energía de cada Estado, como ejemplifica el caso del históricamente potente sector nuclear francés, lo que en todo caso no debería más que enriquecer con la variedad de cada contexto nacional el resultado final del presente trabajo. Estas diferencias propias de cada Estado, sin embargo, se ven claramente menguadas en lo tocante al modelo de gestiones de emisión de C02, dado que el proceso de internacionalización que ha vivido el ecologismo, como consecuencia principalmente de la labor desarrollada por la sociedad internacional en el seno de la Unión Europea y de Organización de las Naciones Unidas, que más allá de ser un factor clave en la inclusión del ecologismo en el imaginario político moderno, también ha servido para poner las bases sobre las que se estructura el trabajo global contra el cambio climático, como demuestran los acuerdos internacionales alcanzados en el seno de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Más allá de la dificultades, más relacionadas con el propio funcionamiento interno de la organización internacional, a la hora de alcanzar compromisos con una capacidad efectiva real, es evidente que su labor en este sentido es clave para avanzar en el futuro. En el tercer lugar de esta serie de corrientes diferenciadas en base al impacto del decrecimiento en sus propuestas electorales, encontrariamos las organizaciones de la denominada nueva izquierda europea, o también llamada desde ámbitos conservadores como izquierda populista. Por consiguiente, las candidaturas de Podemos o La France Insoumise estarían ubicadas en esta corriente, que se caracteriza por un menor impacto decrecentista respecto al de las formaciones políticas incluidas en las anteriores categorías. Así pues, el eje al respecto de la lectura causal que

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realizan de la crisis iniciada en 2008 y el carácter ideológico de su programa económico como respuesta a la misma, nos muestra una creciente influencia decrecentista al respecto, ya que dichas organizaciones asumen, tanto en su programa electoral como a través de declaraciones públicas como el anteriormente revisado manifiesto de “Última Llamada”, la necesidad de adaptar el desarrollo económico de nuestra sociedad a los límites marcados por nuestra biosfera. Sin embargo, aunque ello derive en que se hagan eco de la actual situación de crisis ecológica y sea presentada como consecuencia del sistema económico, ello no impide que el carácter del programa que proponen como respuesta se base en ahondar en el modelo actual del crecimiento económico, a través de políticas de claro corte neokeynesiano y de estimular el crecimiento de la demanda, junto con la implantación de programas fiscal de un fuerte tono redistributivo. Empero, el impacto del ecologismo político en estas organizaciones de nueva izquierda es más evidente que en las organizaciones socialdemócratas, las cuales estarían incluidas en la última y cuarta corriente que hemos identificado en el presente trabajo de investigación. Aunque existen evidentes diferencias al respecto de la relevancia que tiene la cuestión ecológica entre los socialdemócratas franceses, alemanes y españoles, como demuestra la ambiciosa ley de transición energética francesa para el crecimiento verde aprobada por el gobierno socialista de Hollande, las similitudes en lo referente al impacto del decrecentismo en sus programas electorales son todavía más abundantes, y en líneas generales podemos concluir que dicha influencia decrecentista es menor que en el resto de las organizaciones políticas que forman el universo de esta investigación. En su caso, la primacía del eje social por encima del ecológico se hace todavía más evidente que en el caso de la nueva izquierda europea, como reflejan sus propuestas electorales para la salida de la crisis iniciada en 2008, basadas casi de forma exclusiva en la creación de empleo a través de programas de inversión pública. Sin embargo, hemos identificado ciertas situaciones de contradicciones discursivas compartidas en gran medida tanto por la nueva izquierda como la más clásica socialdemocracia europea, a la hora de afrontar la realidad actual de sectores tan históricamente asociados al imaginario de la lucha socialista como el de la extracción minera, y que vendría a confirmar, al menos parcialmente, la hipótesis acerca del cruce de caminos, entre eje social y eje ecológico, en el que se encuentra el discurso socialista europeo. Con esta realidad actual de la minería hago referencia a que se trata de un sector energético claramente obsoleto, tanto en términos de Tasa de Retorno Energético (TRE)

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como en impacto medioambiental, pero cuyo peso como símbolo histórico de la lucha obrera impide que se lleven a cabo medidas responsables en términos ecológicos, como la retirada de todo tipo de ayuda estatal y una creciente presión hacia el cierre de este tipo de instalaciones, que a través de un proceso de reorientación laboral, por ejemplo, podría limitar el impacto en pérdida de empleo que conllevaría la toma de este tipo de medidas. La publicación en 1972 del informe Los límites del Crecimiento supuso la primera piedra para el desarrollo del movimiento ecologista, partiendo de la denuncia de que el desarrollismo económico iniciado en el S.XVIII podría derivar en una situación de catástrofe global medioambiental de no adecuar su ritmo al de recuperación de los recursos finitos sobre el que se basa dicho crecimiento. Cerca de cumplirse 50 años de la edición de esta piedra angular del ecologismo, la sociedad moderna nos muestra una aceptación del ecologismo como parte del imaginario político común, que ha derivado en un evidente proceso de reverdización del conjunto de la sociedad, gracias a una serie de factores diversos, como el cambio de valores sociológicos recogidos por la labor de Inglehart, pero también la situación geopolítica derivada de las crisis del petróleo vividas en la década de 1970, junto con la aparición de los movimientos sociales basados en esta serie de nuevos valores postmodernos o el desarrollo en la escena global a través del trabajo realizado en el seno de la Organización de las Naciones Unidas. Sin embargo, todo ello no ha impedido que la situación medioambiental haya mejorado, como demuestran las actuales cifras referentes al calentamiento global derivadas de un sistema económico basado en el crecimiento económico perpetuo o la creciente evolución del índice de consumo energético a nivel global, que por otra parte, ya denunciada Donella Meadows y su equipo casi 5 décadas antes. Esa necesidad de abandonar esta visión positivista del industrialismo sin límites ha sido recogida por el Decrecimiento. Así pues, la propuesta decrecentista, ubicada ideológicamente en el seno del ecologismo político radical, se fundamenta en el abandono del paradigma del desarrollismo industrial, proponiendo en su lugar un proceso de simplicidad voluntaria, en el que el bienestar sustituya a la economía como aspecto central de la sociedad postindustrial. Para ello, proponen un modelo basado en el decrecimiento económico regulado, con el objetivo final de que el impacto de nuestra actividad económica se introduzca dentro de los límites de crecimiento marcados por la capacidad de carga del planeta. Este modelo decrecentista, tal como recoge el modelo de las 8 R del Serge Latouche, (Latouche, S., 2008, p.46), tendría como pilares la sustitución de los valores individualistas, propios

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de la sociedad de consumo, por un modelo económico y social basado en la relocalización, redistribución y reducción material. Sin embargo, como hemos visto a lo largo del presente estudio de investigación, el desarrollo teórico del decrecimiento ha encontrado ciertas limitaciones, al menos hasta el momento actual, a la hora de concretar sus principios ideológicos en forma de medidas concretas, lo que evidentemente lastra su capacidad de influencia en las distintas formaciones políticas, más allá de aquellas que están ubicadas ideológicamente en el seno del ecologismo político. Aunque su apuesta por el abandono del paradigma del desarrollismo industrial ha alcanzado un importante reflejo en las principales organizaciones de carácter ecologista a nivel europeo, también ha quedado demostrado que decrece en importancia dentro de las mismas según la prioridad que el eje social reciba enfrente del ecológico, como demuestra su escaso impacto en las propuestas electorales de los partidos socialdemócratas. Las causas que explican esta situación son diversas y, su estudio es un campo fértil para la labor de investigación, pero lo cierto es que la variada producción teórica decrecentista no ha tenido reflejo similar a la hora del desarrollo de medidas y programas concretos de actuación aplicables, como hemos visto en el aspecto de las principales críticas recibidas por la propuesta decrecentista. A ello se le une una producción de medidas decrecentistas orientadas principalmente a un ámbito local, o en el mayor de los casos, autonómico, como los modelos de Transition Town o Revolución Integral, que limita gravemente su capacidad de influencia en los partidos políticos, como actores principales del actual sistema político vigente. Empero, la creciente implantación de estos proyectos de carácter nivel local, puede suponer a su vez una oportunidad única para el desarrollo teórico y práctica del decrecimiento a través de la experiencia social compartida, así como servir de punto de encuentro y debate en el seno del ecologismo político radical. A ello se le une lo acuciante de la situación medioambiental global, que va en camino de convertirse en el principal desafío global al que debe enfrentarse la humanidad, lo que sin duda influirá en una creciente influencia del ecologismo político en las distintas fuerzas políticas y en sus propuestas electorales en los próximos años. En esa línea, históricamente, las organizaciones políticas ecologistas, por razones obvias de afinidad ecológica, pero también las fuerzas ubicadas ideológicamente en la izquierda, han mostrado un mayor grado de permeabilidad al discurso ecologista radical, dentro del cual estaría la corriente decrecentista.

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Queda mucho trabajo pendiente, por lo tanto, dentro del Decrecimiento al respecto de concretar su propuesta, pero es innegable que su creciente introducción en el ámbito político, posiblemente unido a un panorama medioambiental cada vez más crítico y cuya realidad de insostenibilidad tenga cada vez más aceptación dentro del imaginario sociopolítico moderno, muestra un panorama ciertamente optimista acerca del rol que pueda desempeñar en el sistema político la propuesta del Decrecimiento.

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Presentación teórica y Evolución Histórica de la propuesta Decrecentista

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El Decrecimiento en los programas políticos de izquierda y ecologistas europeos: Estudio comparado  

Estudio comparativo acerca del impacto del Decrecimiento en los programas políticos de las principales organizaciones políticas de carácter...

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