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Dr. David Torruella Placencia PROFESOR LO QUE SE REQUIERE PARA EL EJERCICIO DE LA PROFESIÓN DOCENTE La docencia es una profesión que requiere de preparación pertinente, de la adquisición de un saber especializado, un saber de carácter científico, que propicie la construcción del conocimiento y la adquisición de un dominio teórico y práctico de los procesos de enseñanza y aprendizaje. La enseñanza, además del conjunto de conocimientos, destrezas y actitudes (ética profesional) que son resultado de un proceso formativo particular del profesional de la enseñanza, reúne cualidades que la constituyen como un campo de actividad profesional y no sólo como una ocupación laboral (SEP, 2006). La competencia profesional del docente se manifiesta como capacidad para enfrentar problemas sobre los cuáles no existe una solución previa; esa capacidad le permite actuar con creatividad, responsabilidad y autonomía para enfrentar el desajuste entre el trabajo prescrito y el trabajo real, para elaborar soluciones sobre la marcha y tomar decisiones pertinentes. La autonomía y responsabilidad del docente le exigen una gran capacidad de reflexión en la acción y sobre la acción, que forma parte del desarrollo permanente de las competencias y los conocimientos profesionales de cada maestro. Así, respecto a los perfiles profesionales y a la calidad de la enseñanza, Fernández Pérez, señala que:“La profesionalización de los docentes se indica básicamente, a través de tres actividades profesionales: el perfeccionamiento permanente del profesorado, el análisis de su práctica y la investigación en el aula. Igualmente la calidad de la enseñanza es un servicio al desarrollo de tres dimensiones de la formación humana: desarrollo del conocimiento, de responsabilidad y de la eficacia técnica de intervención”. Por tanto, las características preferentes que el profesorado debe tener son: primero; la actitud de perfeccionamiento permanente que indica un alto nivel de responsabilidad, segundo; el análisis sistemático de la propia práctica pedagógica y tercero; la investigación en el aula, dado el carácter prioritario de investigación-acción en la docencia.


Reflexiones sobre la Inclusión de la Música en la Educación Por Marta Galleguillos Meza. Profesora de Didáctica de la Música Universidad Mayor Cuando los años transcurren y la madurez llega en frutos de satisfacciones, el alma del ser humano se complace con la obra de Dios que quiere para nosotros un camino hacia la felicidad a través del amor que podamos tener los unos hacia los otros. El maestro espiritual, nos ha legado la palabra hecha música y la música hecha espíritu, para sonar en el alma de niños y jóvenes a través de la hermosa labor de profesor o profesora de música. La música y su bello lenguaje que trasciende fronteras y llega cada día a nuestras salas de clases en muchos colegios, institutos, universidades y corporaciones culturales, alfabetizando, educando, desarrollando capacidades, elevando el goce estético, y dando espacios para la expresión, a través de su lenguaje universal, se impregna en la vida de cada uno a través de los años. Cuando un buen profesor de música llega a dar su clase, los alumnos están alegres, confiados, desafiados a la superación, activos, interesados, motivados y sobre todo encantados de aprender música. Encuentran en la música un espacio para la expresión y pueden soñar, aspirar, tener metas que los impulsan a compartir con otros, ser parte de un grupo y encontrar nuevos rumbos a sus intereses. El convertir a la educación musical como un privilegio, y no como un derecho en la formación integral de un ser humano, divide culturalmente a la sociedad, pues si algunos acceden a clases de música y otros no, estamos sentando un precedente de desigualdad de oportunidades y accesos a esta bella disciplina.


¿QUÈ SON LOS LIBROS?

Estela Socías Muñoz

“Desde que el hombre aprendió a vivir en la intimidad de los libros, descubrió un lenguaje entrañable. Leer un libro es como abrazar y ser abrazado: Nada sustituye la intensidad de ese hechizo”. Tomás Eloy Martínez.

El Libro El acto de lectura comienza antes que el acto mismo de leer. Si la lectura es un modo de relación con el mundo, se requiere conocer ese mundo por el que circulan los libros. Me refiero específicamente a que los lectores, en primer lugar, necesitan: 1.- Conocer el libro como objeto cultural, y conocer también las leyes del mercado que rigen su circulación comercial y social: saber dónde pueden comprarlo, cambiarlo, pedirlo prestado, etc. 2.- Tener la posibilidad de una oferta amplia y variada de libros para poder leer, comparar, releer y equivocarse hasta formar un criterio propio. 3.- Saber cuáles son las puertas de entradas paratextuales: interpretación de índices, traducciones, años de edición, ect. En esto último nos referimos al soporte material del texto, que incluye los elementos verbales (título, dedicatoria, epígrafe, prólogo, etc.) y los elementos icónicos que nos remiten a la gráfica del libro (tapa, contratapa, solapa, ilustraciones, diseño gráfico y tipográfico, formato y tipo de papel). 4.- Conocer dónde y cómo funciona la información sobre libros; por ejemplo, programas radiales y televisivos, suplementos culturales de diarios. Esto también nos indica que debemos estar informados sobre la interferencia comercial que existe detrás de un libro. 5.- Consultar información especializada (enciclopedias, página web). 6.- En un plano más personal, recuperar el vínculo con la figura del librero -que en muchos casos, lamentablemente, se ha perdido-como mediador entre los libros y los lectores. Motivación


Una de las claves de la tarea de incentivar la lectura es la motivación, lo cual tiene que ver con los intereses previos del sujeto lector, es decir, con aquello que responda a un interés del sujeto. En el caso de la literatura, más que una necesidad concreta de orden práctico, la motivación del lector pasa por el placer de la lectura. Hay que tener en cuenta una premisa básica; para que el niño (a) y el joven descubran el libro se precisa, por una parte, la interacción del adulto, su presencia en el momento en que ellos se relacionan con el libro, y por otra parte, que el niño (a) o el joven perciban la importancia que para el adulto reviste el texto escrito, es decir, el lugar que el adulto otorga a la actividad de lectura en su vida diaria. Como en otros aspectos la educación de los niños es deber de los adultos enseñarles a ser responsables con los objetos importantes y no impedirles que lo usen. Existen libros-objeto pensados especialmente para bebés (de tela o inflables, para la bañera, por ejemplo) y para niños pequeños (de tapas y hojas duras, de cartón plastificado, resistentes a la manipulación, frecuentemente de tamaño grande, con diferentes texturas, sonidos etc.). Es importante dejar al adulto, mediador entre el niño y el libro en las tareas de elegir qué texto ofrecer. Si no es así, se corre el peligro que el niño elija indiscriminadamente un libro que puede finalmente frustrar su capacidad lectora por no contar con ninguna sugerencia. Desgraciadamente, los medios de comunicación masiva en nuestro país todavía no han ofrecido el espacio necesario a la crítica especializada de libros para niños. Los docentes no han recogido en su aprendizaje un estudio sistemático de la literatura infantil. Los organismos educativos no ofrecen -salvo algunas excepciones- reseñas bibliográficas de libros para niños(as) y jóvenes. Es decir, que la familia, la escuela, la biblioteca, además del propio sector infantil, están huérfanos de criterios de selección. 3.- La Elección de un Objeto Preciado Es necesario contar en las escuelas de una pequeña biblioteca; en el caso de contar con pocos recursos, recurrir a los libros usados; existen varias ferias en el año, donde se surte de estos elementos; realizar algunos actos dentro de la escuela, cuyo propósito deberá ser que para participar en una actividad determinada, se deba llevar un libro, aunque sea usado. A veces, se les pide a los pequeños(as) que aprendan a leer y escribir, pero sin libros ni bibliotecas. Es sabido que es indispensable que los chicos se relacionen con el “objeto libro”, lo tengan en sus casas, lo lean en el colectivo, lo lleven en sus mochilas, que se genere una vivencia que, obviamente, con las fotocopias -una práctica muy extendida actualmente- no se produce. 4.- Prácticas Lectoras para la Familia


Si hay libros en una casa y los actos de lectura son frecuentes, en los padres, los chicos crecerán con la convicción de que la lectura es una práctica usual; por lo mismo, es importante compartir al menos una lectura diaria en familia; eliminar de la boca de los adultos la orden ¡Lee!; crear espacios para la lectura dentro de la casa; incluir la compra de libros dentro del presupuesto familiar; hacerse socio de bibliotecas públicas. Actualmente en Chile se cuenta con bibliotecas en la mayoría de los lugares donde existen escuelas; los adultos contamos no sólo con espacios en las escuelas, actualmente la Biblioteca Santiago, ubicada el calle Matucana, nos brinda todo lo necesario para que los educadores y una familia encuentre en ella no sólo un lugar de esparcimiento sino que también la de compartir un espacio de entretenida lectura. 5.- Importancia de la Existencia de un Mediador Quién cumpla el rol de orientador o mediador deberá realizar un diagnóstico del sujeto lector para proponerle luego las lecturas. Propiciar un clima de libertad y comodidad, para las actividades relacionadas con la lectura es indispensable; generar un interés sostenido. Un texto adecuado debe ser un texto interesante, es decir, un texto que deberá movilizar los pensamientos, afectos, emociones y fantasías del lector. IV.- Sugerencias para Escritores Para niños de hasta 6 años las imágenes de los libros deben ser claras, los relatos pueden referirse a lo familiar, a niños (as), a animales y no deberán ser muy extensos, lenguaje claro, historias simples y se irán complejizando progresivamente. De 6 a 8 años les interesa el amor o fantasía, propia de los cuentos maravillosos. De 10 a 12 años les importa la identificación con los protagonistas y por eso suelen interesarles historias con personajes grupales. De 12 a 14 años los atraen particularmente las historias de aventuras, misterios y terror, y también la poesía, especialmente sentimental de tema amoroso. Hay que tener presente que la lectura de un libro remite a otro y ese interés lleva a leer otros textos en algún grado afines. V.- Narración de Cuentos Es importante narrar cuentos a los niños (as). Siempre los más pequeños piden que les repitan una y otra vez; esto les otorga seguridad pues ellos están acostumbrados a la historia que se les relata. Cuando son bebés es muy importante y de gran estimulo hablarles y cantarles. Por último y a modo de sugerencia, es importante que el docente y el bibliotecario cuenten cuentos; de esa manera estarán incentivando el libro y harán de los espacios como las


bibliotecas un lugar muy agradable, lúdico, donde podrán encontrar aquellos libros que los incentiven a leer. 10.- Conclusiones Después de hacer un breve examen sobre los libros, creo que es necesario aprovechar de estos fenómenos de mercado con valor estético para que los niños (as) disfruten en sí mismos como hecho literario y para que, a la vez, les posibilite leer otras obras y otros autores e iniciar el placentero camino de la lectura. No se puede olvidar que estos relatos transmitidos de generación en generación y emparentados con el mito enfrentan al ser humano con preocupaciones compartidas y temas universales. Nos conectan con nuestra memoria, conforman nuestra conciencia social, nuestra identidad cultural y lingüística, reactualizan el pasado y contribuyen a construir el presente; a la vez, permiten establecer un diálogo con otros libros.

Para finalizar quiero dejar muy señalado que el niño se formará como lector, en la medida que lea y se entusiasme con textos atractivos y estimulantes, que estén relacionados con su experiencia de vida, que respondan a sus preguntas, que permitan el diálogo y la polémica enriquecedora y que lo hagan crecer como individuo.

Exilio y extranjerismo en La nave de los locos, de Cristina Peri Rossi


CRISTINA VALDIVIA LIZANA*

La literatura de la autora uruguaya Cristina Peri Rossi (Montevideo, 12 de noviembre de 1941) siempre se ha caracterizado por tratar temas existenciales como la precariedad de la condición humana, el exilio, el peregrinaje, los deseos y las pasiones humanas. Su gran novela La nave de los locos (Barcelona, Seix Barral, octubre 1984) narra sobre un sujeto en crisis, descentrado: un sujeto exiliado, expulsado del Paraíso que transita por diversos intersticios de la realidad como sujeto errante, buscando incesantemente lo perdido en ciudades fragmentadas.

Y es que no sorprende que Peri Rossi nos hable de esto. No debemos olvidar su condición de exiliada (primero en Uruguay, en 1972 y, luego, en 1974 cuando tuvo que exiliarse de Barcelona a París por la dictadura franquista), lo que la ha hecho situarse muchas veces desde espacios marginales, y que da cuenta en sus tantas narraciones fragmentarias que deambulan entre el espacio de lo dicho y lo no dicho, entre lo legalizado y lo marginal.

Equis, el protagonista de la novela, se configura como un sujeto descentrado, en la medida en que se le trata de esa manera: “No se nace extranjero, se hace extranjero”. Esto se relaciona con lo postulado por Edgar Morin respecto a la dependencia externa en la constitución del sujeto (auto-eco-organización), en donde el sujeto actual pertenece a una sociedad occidental, patriarcal y autoritaria, que nos configura ‘naturalmente’ artificiales y nos despoja de nuestra sustancia humana para convertirnos en mercancía.

Sin embargo, desde un comienzo Equis trata de despojarse de esa artificialidad, lo que queda reflejado en el nombre que adopta: Equis; es decir, para el protagonista el nombre no solo es irrelevante, sino que también aparece con un inconveniente, porque lleva una carga


semántica, la cual actúa como una etiqueta que nos identifica, nos define. Definición que no permite reconocer la auténtica condición de la persona, en la medida que la enmascara, la encubre. Con la denominación "Equis", el protagonista rechaza el código dominante que se le ha impuesto al nacer, se libera de lo que se le impone y que pretende reducirlo a normas y códigos comunes.

De este modo, Equis aparece como extranjero ante los demás, no solo por tener una nacionalidad distinta a la del país en que se encuentra, sino por romper con el rótulo que lo determina y configura. Equis es un exiliado, ha sido expulsado del Paraíso… Y no basta con estar en otro país para sentirse extranjero; como bien señala Equis: “Todos somos exiliados de algo o de alguien (…) En realidad, esa es la verdadera condición del hombre”.

*Magíster en Literatura, Profesora de Lenguaje y Licenciada en Literatura.

Revista primer número  

Primer número de Revista Y, de la Facultad de Educación de la Universidad Mayor, Santiago de Chile.

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