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Kattia MarĂ­a Soto Kiewit

Emilia Amiel


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Universidad Nacional de La Plata Facultad de Bellas Artes CÁTEDRA LENGUAJE VISUAL 3 www.lenguajevisual3.blogspot.com lenguajevisual3@gmail.com El presente libro fue realizado a partir de la metodología de Aprendizaje Servicio y forma parte del Proyecto de “Libros Solidarios LV3” 2019. Datos del estudiante Nombre completo: Emilia Amiel Contacto: @emiliamiel - emiliamiel99@gmail.com Docente: Adriana Morales Turno: Mañana


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Oculta bajo su propia sombra en un castillo de frĂ­o hielo, vivĂ­a la princesa de alas de frĂĄgil cristal, rezago de indiferencia y olvido.


En las frías mañanas de otoño tocaba su pecho para sentir sus suaves latidos y entre lágrimas trataba de comprender por qué después de aquella luna aún sentía helar su sangre con el sabor de un beso que se llevó sus tibios anhelos.


Junto a su cama tenía un pequeño baúl de diamante, donde guardaba sus sueños, pues comprendió que en mentes equivocadas serían incomprendidos.


Y por las noches, como parte del paisaje nocturno y frĂ­o se paseaba por el jardĂ­n cuidando de no acercarse a las flores para que no le robaran su Ăşltimo suspiro.


Con el renacer de las flores y el canto de las hadas, como brillo al final del tĂşnel, llegĂł a su vida un noble caballero dragĂłn, fuerte como el acero.


Pintando nuevamente de colores los días de la princesa —los llenó de sueños—, iba sembrando sonrisas en sus labios... Caminaban juntos por nuevos senderos, descubriendo la magia que estaban destinados a vivir juntos.


Construyeron un castillo de fuego para entibiar sus sueĂąos... pero resultĂł fragil a la razĂłn y al hielo.


Las sonrisas fueron cambiando nuevamente a olvidos, y la princesa de alas frĂĄgiles y el caballero dragĂłn de acero volaron juntos por el cielo, despidiĂŠndose de todo lo que no fueron, cubriendo de hielo las ruinas de su catillo de fuego.


Al final del otoño, cuando el frio invierno empezaba a tocar las puertas del castillo de hielo, la princesa de alas de cristal se durmió, viendo por su ventana cómo llegaba un día más a su final. El hielo empezó a subir por su sangre , que poco a poco se congeló, llenando su corazón de hielo; y en un vago suspiro, sobre el piso de la habitación, quedó tendido el traje blanco y frío, donde nuevamente la princesa sería olvido... Como eterno compañero a su lado, el baúl de diamante lleno de sueños incomprendidos, lágrimas de cristal y hielo.


Al pasar el tiempo, cuando la primavera llegó nuevamente al castillo del noble caballero dragón de acero, regresaron a su memoria los momentos que vivió con la fría princesa de frágiles alas de cristal y voló al castillo, queriendo prender de nuevo el fuego...


Pero solo encontró, a través de una ventana, un nuevo rosal del más blanco y frío color de invierno, que nacía en un rincón del castillo, al que extrañamente cubría solo el hielo.


El caballero dragón de acero abrazó desesperadamente las rosas, fundiéndose en su propio fuego. El castillo se cubrió de rosas de un frío color gris de invierno y se extinguió como en un sueño.


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La princesa de Hielo  

El presente libro fue realizado a partir de la metodología de Aprendizaje Servicio y forma parte del Proyecto de “Libros Solidarios LV3” 201...

La princesa de Hielo  

El presente libro fue realizado a partir de la metodología de Aprendizaje Servicio y forma parte del Proyecto de “Libros Solidarios LV3” 201...

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