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Antonio R. Naranjo Director de Dhenares.es

Torrejón de Ardoz, 24 de enero de 2012.

Estimado Sr: Soy empleada/o pública/o del Ayuntamiento de Torrejón publicado en papel de DHenares que en su primera funcionarios y evitará así despidos”. En la entradilla negociación del convenio 2012-2015 para decir, y “esquilmados” algunos de sus privilegios”.

de Ardoz y leo con perplejidad el último número página dice “Torrejón recorta “lujos” de los de la noticia, el Sr. Emilio Sánchez, habla de la cito textualmente: “los trabajadores verán

No sé muy bien a qué privilegios y lujos se refiere. Así que le diré lo que para mí sí es un privilegio. Para mí es un privilegio llevar a mis hijos a un colegio público y recibir una enseñanza de calidad, tener un médico de cabecera que me atiende en el mismo día en que lo necesito y me dedica el tiempo que necesito. Es un lujo para mí que mi ayuntamiento me facilite los trámites y que personal perfectamente formado en la materia me informe adecuadamente... Para su información, según el diccionario de María Moliner, lujo significa entre otras: “Ostentación de riqueza, abundancia o gran número de ciertas cosas, que pueden no ser necesarias…”. Y esquilmar: “Explotar, agotar, dejar exhausta una fuente de riqueza por explotarla por exceso”. Entiendo que, para utilizar esas palabras, primero hay que tener información de las condiciones de trabajo actuales de los empleados públicos, así como de las propuestas de la corporación municipal que nos “esquilma” tanto “lujo” como tenemos por aquí. Además de la amenaza que significa poner sobre la mesa el despido de trabajadoras y trabajadores municipales cuando se está negociando nuestro convenio colectivo. Pero su periódico no entra en las cuestiones de fondo. Por el contrario se une al recurso fácil de utilizar a los empleados públicos (mal llamados generalizando funcionarios) como chivo expiatorio de todos los males económicos de este país, recurso que tanto parece gustar en época de crisis. No fue suficiente la bajada de sueldo que sufrimos desde mayo de 2010. Ni lo fueron las sucesivas congelaciones aún en tiempos de abundancia. Sin perder de vista que de entrada y en comparación con la empresa privada nuestros sueldos son modestos. No, no fue suficiente. Según ustedes, nosotros continuamos con nuestros lujos y privilegios. Lo que se esconde en el trasfondo de esta cuestión es el intento de que los servicios públicos cada vez se ocupen de menos asuntos y, consecuentemente, la cantidad de dinero que se destina a ellos sea cada vez menor, en aras de la externalización, que parece que suena mejor que privatización. Privatización que saldrá más cara, porque las empresas privadas tienen que sacar su beneficio, y no nos garantizarán un servicio de calidad en igualdad de oportunidades para todos, puesto que todos no podemos pagar lo mismo. ¿Se imaginan, por ejemplo, que los servicios de atención al ciudadano que hoy tiene la Administración fueran atendidos por subcontratas tipo “call center”, tal como lo hacen las empresas de telefonía o energía? Pues esto ya está pasando: los servicios públicos están siendo privatizados progresiva y rápidamente. Cuando las/os empleadas/os públicas/os (arquitectos, médicos, profesores, policías, trabajadores sociales, administrativos, jardineros, conserjes, personal de limpieza…) defendemos nuestras condiciones laborales y retributivas no estamos defendiendo nuestros “lujos” o nuestros “privilegios”. Defendemos los servicios públicos en los que trabajamos porque su existencia es garantía de igualdad de oportunidades, garantía de los derechos de todos y todas, garantía de democracia real y de justicia social. Los servicios públicos no son la oportunidad de negocio de unos pocos porque son pagados con el dinero de todos. Los servicios públicos son la mejor expresión del país en el que queremos vivir y del futuro que deseamos. Por eso les escribimos hoy: porque nuestro trabajo es digno pues es servicio y no provecho, porque la excusa de la crisis no puede desmontar el estado del bienestar del que los empleados públicos somos garantes, porque ya basta de echarnos la culpa y de manipular a la opinión pública. ¡YA BASTA!

Carta de CCOO  

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