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So単ando un Sur Poemas astures 2013-2014 Elvira Sierra


“La esperanza es el sueño del hombre despierto.” Aristóteles


Prólogo A veces, la vida te gasta una broma, caes en la casilla número 58 del juego de la oca y debes, como buen jugador, comenzar de nuevo… Volver a empezar en el punto de salida. A veces, también, esta broma tiene efectos colaterales inesperados y diversos; y el “prólogo esperado”, previsto para un poemario se pierde en la espiral vertiginosa de ese pozo. Pero, ¿qué es un prólogo? Prólogo es el texto situado al principio de una obra, entre los documentos llamados preliminares, que sirven a su autor para justificar el haberla compuesto y al lector para orientarse en la lectura o disfrute de ésta… Nada mejor que la vida misma, y el azar, tan caprichoso, para justificar la voz interior, el lirismo poético, la voz del alma que necesita buscar una salida… y esto, amigo lector, no requiere explicación; cualquiera que haya tenido un sentimiento o, por supuesto “su carencia” puede comprenderlo.

Gijón. Asturias, abril 2014. Elvira Sierra


¿

A

qué huele la tristeza?

Dime amor, dime, ¿a qué huele la tristeza? ¿Tiene aroma en enero de mimosa, o, acaso en primavera te huela a rosa, olerá a azahar flor de pureza?

¿La perfuma el jazmín con su belleza? ¿Retiene la fragancia deliciosa de nardos en la noche silenciosa cuando invita la luna a la terneza?

¿Será la azul lavanda su fragancia llenando inmensos campos de color, de serena dulzura, de elegancia?

Yo no sé si la tristeza huele a flor, compañera muy fiel desde la infancia... solo sé que respiro con su olor.


Y

¿

ahora qué?

¿Cómo continuar si no hay mañana? Si se perdió mi vida en un vacío de noches eternas sin aurora, de espejismos de antiguas lunas, de perseidas fugaces sin destino… ¿Y ahora qué? … ¿Cómo continuar ahora?


A

¿

dónde fui?

N o sé qué fue de mí. Ya no me encuentro, bien sé que me perdí, mas no sé cuando aunque a veces me siento muy adentro tan ausente del yo que está vagando.

No sé qué fue de mí. Ya no me busco, dédalo interior lóbrego y gris… frío; concreción cultivada en su molusco preservada de todo en un vacío.

No sé qué fue de mí. Ya no me importa si amé o herí, son cosas del pasado… Ni el contemplar el mar ya me conforta; tantas veces mi amigo fiel, mi aliado...

No sé qué fue de mí, ni adónde fui. pero sé que él no estaba junto a mí.


V

¿

olvería a amar?

¿Volvería a amar?, hoy me pregunto, ¿a sentir galopar las emociones, a entregar el amor sin condiciones? ¿Podrá éste renacer si está difunto?

Recelos, desconfianza y dudas junto me impiden consumar las ilusiones, mucho menos rendirme a las pasiones, a iniciar entre dos un bello asunto.

Varado en una orilla está mi anhelo, encallada en la arena se aja el alma y el mar, con sus azules, da consuelo.

A pesar de todo, respiro en calma, sonrío cuando a veces miro al cielo; navegar por la senda azul me ensalma.


A

legrías

Siembras en mi jardín las alegrías que florecen ahora en primavera; sonrío ilusionada, ya en la espera, de que asomen soñadas fantasías.

Olvidadas las tristes agonías persiguiendo utópica quimera, hoy me siento feliz, a mi manera disfrutando de dulces melodías.

Alegría en colores, florecida en blanco, carmesí, gualdas y azules... abanico sin par de bienvenida.

Sonreirás satisfecha, no acumules azulinas promesas de la vida; secuestra a la tristeza en los baúles.


V

olver…

Volvería a tus brazos cien mil veces, allí encuentro terneza, amor, deseo; la caricia sensual, el aleteo que despiertas en mí cuando amaneces.

No obstante, en la distancia permaneces presente siempre en mí, gentil Romeo, a tu lado feliz revoloteo buscando en tu persona calideces.

Cuando yo no te tengo estoy perdida, inapetente, asténica, vacía; vagando por caminos sin salida.

Declaro a la tristeza en rebeldía y le doy muchas gracias a la vida por traerme de nuevo la alegría.


A

lgunas veces

La vida algunas veces te sorprende, de repente, enseùåndote la muerte. Te la pone frente a frente, así, inerte, sin preparación; nunca se comprende. La vida algunas veces te suspende de un fino hilo y te abandona a la suerte, La vida a veces reta, lo denuncio; mas, sin embargo, a ella no renuncio.


V

ivir en presente

No puedes tĂş perder lo que no tienes, ni extraĂąar con dolor eso perdido. No te debes recluir, no te condenes... ni tampoco esconderte en el olvido. No se debe aĂąorar a quien o quienes han desaparecido o han partido. La vida es el presente, no el pasado la vida hay que vivirla enamorado.


A

lma llena

Tenía de vacío el alma llena, colmada de una ausencia permanente, desértica; sin vida allí aparente, sin placer ni dolor, hasta sin pena.

Pesares, desconsuelos, cosa ajena, son nubes en el cielo solamente que, a veces y de forma intermitente se descargan de noche en la serena.

Costas atalayando sentimientos sin erosión. Abruptas, de piel ruda; coraza al corazón y a los lamentos.

No concede al amor ni fe, ni duda; todo lo perdió envuelto en viejos vientos y se queja en silencio al fin desnuda.


V

erdades

No es cierto que de amor esté muriendo, ni es cierto que te quiera con locura, ni tampoco me ahogo en la ternura; hace tiempo que yo no me comprendo.

El dolor a mi verso va vistiendo con ropajes de tímida amargura aunque a veces asoma la mesura que endulza la palabra con su atuendo.

Verdad es que no estoy enamorada y verdad que no escucho esa sonata; amor, dolor, pasión, cosa pasada…

Verdad es que su ausencia me delata cuando se me humedece la mirada manando la salina catarata.


A

marte

Amarte a ti por siempre y por entero; amarte cada día es mi gran suerte. Amar con este amor que yo abandero.

Amar la vida solo por quererte, amarte y nada más que amarte quiero; amarte más, amarte hasta la muerte.

Amarte en esta vida y en la muerte. Amarte allá en el evo; amor postrero, amarte hasta en la muerte; amor inerte.

II

Ámame amor, ámame hoy, te estoy pidiendo, ámame amor, ¡ámame!, que me muero; ¿no comprendes amor?, lo estoy diciendo...


T

uya‌

Soy tuya amor, no de nadie. Ni del aire ni del viento, ni de las olas del mar, ni del agua en el desierto.

Soy tuya amor‌ que te anhelan mi piel llena de deseo, mis ojos y mi sonrisa, la suavidad de mi pelo.

Mi boca siempre fue tuya desde el principio del tiempo. Mis labios enamorados solo sueĂąan con tus besos.


Yo te entregué mi cintura junto al resto de mi cuerpo; la luna te iluminaba azul era su secreto.

Y cantaban las cigarras al compás de los luceros; eterna noche de julio, inolvidable el recuerdo.

Tuyo es mi amor, mi latido, tuyas son mi fe y mi credo. Tuyas son mis alegrías y son tuyos mis desvelos.

Eres mi amor y mi vida; Ay, amor, tú ¡eres mi dueño!


A

mor de amor

Se enamoró el amor de mi persona, me entregué toda entera, sin rechazos. Veneré esa pasión que hoy me obsesiona; él me enseñó a volar entre sus brazos. Herido por la fuerza que traiciona me quedó el corazón hecho pedazos. Mi amor sueña su amor y el adorarle; imposible es amar después de amarle.


T

riste adiós

Te digo adiós en este triste día, y mi voz de silencios está llena. No te quiere contar cual es su pena, no quiere transmitirte su agonía.

No escucharé ya más tu melodía se callará mi canto de sirena; pertenecer al mar es mi condena. No puedo superar mi cobardía.

¡Ay! mi amor, si pudiera... si pudiera volver a nuestra playa, si pudiera vivir en su ribera.

¡Ay!, mi pasión estalla... quisiera que tu abrazo me envolviera; me moriré esperando en la atalaya.


A

mor desnudo

Te desnudaste entero, amor y te ofreciste con tu verdad abierta en flor, en holocausto; cuerpo y alma libres de ropas y de afeites... yacías frente a mí, sonriendo relajado. Te desnudaste entero, amor y al contemplarte se derrumbó a tu lado mi muralla pétrea. Navegó en mis venas una espiral volátil depositando gotas de luz, de esperanza placentera que me condujo hacia la entrega total y confiada; por siempre enamorada. Cubrió a mi piel un velo ardiente de deseo. Acariciaron mis ojos tu sentimiento... Te desnudaste entero, amor, ¡me desnudaste!


T

rance

Es la muerte el soneto inacabado, de la rima imposible, inalcanzable, que en la vida resulta inevitable y del verso es cantar desesperado.

Se convierte el silencio en obligado, la palabra perecerá insalvable ante el último abrazo miserable. Después, se quedará todo callado.

Saldrá tu corazón de su baluarte, el amor será ya la flor marchita y llegará la noche en que velarte...

No todo se termina, aunque finita, un soplo de esperanza se reparte; el alma no es mortal, está bendita.


A

ún te pienso

En esta larga noche, yo, aún te pienso y hace ya muchas lunas que te has ido. No recuerdo el habernos despedido, mas tu vacío hoy se persona intenso.

Yo no supe apreciar tu amor inmenso, ni me di cuenta a tiempo que tú, herido, te aislabas relegándome al olvido buscando una salida en el descenso.

Te fuiste hace ya tiempo de mi vida sin escuchar de mis labios que te amo, que te quiero y que sin ti estoy perdida.

Que al rezar cada noche te proclamo y con fe pido a Dios enfebrecida que te acerque mi voz y mi reclamo.


T

iempo de amor

El tiempo en que me amaste, vida mía, fue la entrega total del sentimiento, llenaste con tu amor el pensamiento; ni quisiera olvidarlo, ni podría…

Hoy sueño que me quieres todavía, que tanto amor no se lo llevó el viento. En las noches a mi lado aún te siento regalando ternura y alegría.

Aunque tú ya no estás, sigues presente a mi lado, custodio fiel de mi alma; agradezco el regalo eternamente.

Has traído a mi vida un mar en calma para al fin navegar tranquilamente… ¡querría ser palmera de tu palma!


C

reer en el amor

¿Creo yo en el amor?, es penitente… es tan solo un concepto abstracto, triste. Nada se muere cuando nada existe, ni nada nace sin plantar simiente.

Replantar el amor no es suficiente, además, el color se vuelve niste. Nadie sabe si prende o se resiste; solo esperas que exista realmente.

Atrás, quedan ya tiempos de añoranza descreída. Espero que se despierte y asome una luz tenue de esperanza.

Daría cuanto tengo por tenerte, por confiar y matar la desconfianza en ti, ¡oh amor!, por volver a creerte.


T

engo miedo

Tengo miedo, lo siento; tengo miedo de volver a vivir el desencanto, de que lleguen las dudas con el llanto, cada vez que lo pienso, retrocedo.

El recelo me apunta con su dedo, no le importa que yo te quiera tanto, me condena al vacío y al quebranto; se lleva la ilusión, sola me quedo.

Para qué preguntar si ya no creo, aunque quiera olvidar, la duda existe, pero eso no lo entiende mi deseo.

Fatuo y loco este amor que se resiste a aceptar la verdad del devaneo; quedé presa en tus besos, ¡me envolviste!


D

esnuda

Desnuda mi dolor la luna llena, retira los ropajes de mi miedo, me viste de dolor y sola quedo. Desnuda con la pena.

No quiero parecer la Magdalena se単alada por todos con el dedo, empapada en su llanto y retrocedo. No quiero esa condena.

Libero mi temor y mi quimera, recibo la sentencia absolutoria que a mi alma libera.

Los sue単os me conducen a la gloria, all鱈 vivo la vida venidera y sue単o mi victoria.


T

añen las campanas

Llevan tiempo tañendo las campanas, las que anuncian los ecos del olvido. Son inmisericordes al oído, sin descanso en la noche y las mañanas.

Cada vez se perciben más cercanas y el mensaje no tienen escondido; suaves brisas esparcen su sonido que me llega aunque cierre las ventanas.

En el aire el recuerdo sobrevive se va y vuelve escondido en sutil vuelo que ilusorio aún ignora su declive.

Hay tristeza en el alma y llega al cielo, su algodón de colores la recibe; conmovidas las nubes dan consuelo.


D

evuélveme las alas

Son las alas del amor la suave brisa que acaricia el corazón con su aleteo, al principio con devaneo sutil que te cautiva sublime y turbador.

Céfiro, que sin mostrar prisa, apacible conquista, impasible, a su trofeo nuevo y afianzado con su dulce cosquilleo seduce al alma que se entrega sumisa.

No hay mundo más allá de su paraíso, ni vida más que si alegres aletean. No hay mundo, ni vida, ni anhelo; no hay nada. Hoy te ruego amor, ¡devuélveme las alas!


S

ueño adorado

Eres la ilusión, el sueño adorado, anhelo en el vacío y la distancia; eres tú de mis males la fragancia perfumada en aromas del pasado.

Cada día caminas a mi lado, te mantienes sutil en la constancia y es tu voz melodiosa resonancia de los ecos que acercan al amado.

Cuando eres un juguete del destino, muñeca de serrín sin corazón, no eliges dirección, senda o camino.

Se enfrenta contrariada la razón que no acepta los hilos de su sino y libera en los versos su prisión.


D

olor de ausencia

Amor, no me preguntes y regresa; siento tanto dolor en esta ausencia que se clava en mis labios con violencia un soplo aún muy ardiente que me besa.

Es un beso que me hiere y atraviesa. Hecha puñal, tu boca sin clemencia me lacera la carne y la conciencia, me anula la razón; de mí hace presa.

Te ruego que me cures esta herida. tengo el pecho sangrante, en carne viva; la esperanza y mi fe casi perdida.

Sin cárcel ni prisión vivo cautiva de esta llaga febril e indefinida que el sol cada mañana reaviva.


S

oltando amarras

Estoy quitando pesos de mi vida soltando amarras, trabas y mĂĄs frenos. La carga me tenĂ­a contenida sin poder avanzar a otros terrenos. Hoy tiro por la borda decidida; me libero del lastre y peso menos. No llevo en mi mochila casi nada; solo el amanecer y tu mirada.


S

obre el amor

No puedo hablar de amor, mas yo quisiera ser la novia feliz y enamorada, despertar cada día ilusionada; no engaña al corazón esta quimera...

Escuchar un "te quiero compañera", tú eres la luz que alumbra mi mirada y sin ti ya ni el cielo vale nada, a tu lado un enero es primavera.

No quiero hablar de amor sino vivirlo; que circule el latido por mis venas amando plenamente sin fingirlo.

Nacer cada mañana sin condenas, olvidar algún día y "desvivirlo" rompiendo para siempre mis cadenas.


E

l mar

Era el mar un remanso en esa orilla dibujando albo encaje con su espuma, filigrana sutil hasta en su bruma que humedece con besos la mejilla.

La tarde de un verano ya pasado, cuando el sol ya cansado iba cayendo desde el fondo emergió con gran estruendo; sacudió sus entrañas, un tornado.

Se agitó de repente el mar sereno que dormía acunado por la luna al resguardo de viento o infortuna, al amparo de incursor o de ajeno.

Aguas bravas crepitan como fuego; no hay quietud ni momento de sosiego.


E

l fuego del amor

Pavesa destructora de la calma, hoguera que de súbito calcina y encendida de forma repentina, desarma a la razón; te abrasa el alma.

Serpentina invasora del sosiego, flama devoradora que te ciega; catástrofe total, tragedia griega que fomenta y aviva siempre el fuego.

Llamaradas rojizas de locura están siempre candentes y al acecho ascienden crepitando por el pecho donde queda escondida la ternura.

La pira te consume, allí agonizas. Es ascua enamorada que hace llama, da vida al corazón, todo lo inflama y al final solo quedan las cenizas.


S

in aurora

Me desangro en tu ausencia, ¡es mi condena! Agonizo al pensar que te me has ido, reniego del amor y de Cupido; la idea de perderte ancla mi pena.

Disfrutar del querer es cosa ajena, hace tiempo que vivo en el olvido; comparto con el sueño aquel latido que alentó en mi dolor la luna llena.

Espero cada noche tu llegada, ilusión que se eclipsa con la aurora y el vacío entristece la mirada...

que se vuelve de nuevo soñadora esperando que en otra madrugada me regales tu magia seductora.


E

l ruiseñor

Eres tú el ruiseñor ave cantora, el sonido en las noches que yo adoro; melodía sensual, dulce tesoro que embelesa mi oído hora tras hora.

Incansable cantor que me enamora borboteando un silbo muy sonoro; que se quede a mi lado yo le imploro con su dulce trinar hasta la aurora.

No esconde en el color su tez de plata que iluminan la luna y las estrellas. La ausencia de su canto me arrebata.

De emociones canoras mi alma sellas; alegría que turba en su sonata Trovador de calandrias y doncellas...


S

extina del amor

Cuando el niño dispara el suave rayo con flecha de su aljaba envuelta en fuego se prende para siempre en febril llama. Oscilante ritual de pena y gozo; seduce al corazón con fina seda o te clava la espina de su rosa.

Belleza sin igual tiene esa rosa que atrae como la hierba húmeda al rayo con brillos refulgentes de la seda. Luminaria al amor que aviva el fuego, crepita en su calor la dicha, el gozo… permanece encendida así la llama.


Diferente color luce en la llama que arde en azul o rojo, oliendo a rosa, con aroma que ensalma y lleva al gozo en luces tornasol que opaca el rayo momentos de pasión y vital fuego que activa el corazón envuelto en seda.

La luna envidia el brillo de la seda cuando es iluminada por la llama y mira a los amantes ante el fuego vestirse con los pétalos de rosa al contemplar el halo añil del rayo. Delirio y frenesí, anhelado gozo.

Mas sin saber porque se acaba el gozo, no tiene el mismo brillo nuestra seda, ya no ciega la luz fugaz del rayo y dudas de que alumbre hasta la llama Hoy la flor ya no es flor; no es flor la rosa que marchita calcina ahora el fuego.


Abrasó el sentimiento ígneo fuego y la luz se apagó; sombra sin gozo. Es zarzal el rosal, no tiene rosa y te araña al rozar tu piel la seda... Mientras conserves vida en esa llama de nuevo volverá a herirte el rayo.

Es rayo abrasador que enciende el fuego alumbrando su llama eterno gozo; es seda perfumada de la rosa.


E

l verso

El verso es un cantar desesperado del alma que antes presa se libera, encuentra la evasión a su manera del grito que mantiene controlado.

El verso es un llorar enamorado de un corazón que busca por doquiera, da igual hombre o mujer, amor quisiera, ansía ya encontrar lo deseado.

El verso es la sonrisa que al abrirse seduce a la ilusión sobrevenida deseando que pueda compartirse.

El verso es la expresión dulce y florida da luz a la pasión; es el sentirse... Canto, llanto, sonrisa, verso... ¡vida!


S

embré alegrías

Hoy sembré pensamientos y alegrías al abrigo de brisas del nordeste. Son gualdas, moradas y azul celeste, fulgentes crecerán, aunque tardías.

Formarán numerosas sinfonías de colores, con flores en orqueste vigilando que nada contrarreste la ilusión, los cuidados y armonías.

Es la espera imaginada y confiada de llenar el jardín de nueva vida; es la espera por tiempo deseada.

Las regaré con agua enriquecida con abonos de luna enamorada y con lluvia de estrellas divertida.


R

ompiendo…

Me estoy rompiendo, amor, sobre tu ausencia. De no tenerte se ha quebrado el alma y adherida a sus trozos va la calma; vulneras inclemente mi existencia.

Me estoy rompiendo, amor, sin tu presencia. Las lágrimas me duelen en la palma de la mano, que solitaria ensalma el dolor y vacía la conciencia.

El ayer sin compasión se perfila en conciertos de amor que en el oído me escoltan en perenne retahíla.

Se apaga lentamente aquel sonido que me rasga el quebranto y me aniquila... cierro los ojos; les regalo olvido.


E

n la despedida

Cuando desees irte yo quisiera despedirme de ti serenamente sonriéndole a tus ojos desde enfrente y evitar un adiós que me rompiera.

Cuando naufrague el barco y la quimera me agarraré con fuerza a mi presente o, tal vez yo me envuelva en la corriente …cuando se acabe todo, ¡Dios no quiera!

Dondequiera que vayas, amor mío, seré siempre tu luz y rutilancia; tu sombra, tu bastón y tu navío.

Seré siempre en tu rosa la fragancia sin espina, aromada con rocío. Seré siempre tu amor en la distancia.

No olvides despedirte que te espero; …¡no olvides despedirte que me muero!


E

l Viento

Céfiro austral, feliz y dominante. Tú, que siempre esperabas los regresos, compruebas que no sales ya triunfante... que rechazan el soplo de tus besos. Llora el Viento en los brazos de su amante empapado de amor hasta los huesos gime y ruega; solloza amenazante... bebiendo sorbo a sorbo sus excesos. Zarzagán sórdido; álgido y distante… una brisa acabó con su semblante.


R

omance ilusorio

Y yo, negando mis besos a quien de amor se moría, y él, que ya andaba jugando, con mi penar, sonreía... que los besos le negaban, que no le correspondían, que era la ficción del verso comentó por fin un día. Y yo, escuchando callada, aunque poco comprendía, que teniéndolos a miles, robar otros pretendía…


y yo, ocultando mi llanto mientras él se sonreía, disimulaba mi pena, me lamía las heridas y soñaba en la manera de equilibrar la partida; que en las cosas del amor nada es “por toda la vida”. Sin que tú lo esperes puede cambiar de boca la risa y no en la ficción del verso, ni soñando, ni dormida… sino una tarde cualquiera, o mañana, o mediodía; ¡daré yo la carcajada, será tuya mi agonía!


H

elada

Una helada de abril inesperada marchitó mi cosecha de alegrías, las flores se volvieron agonías impenitentes de aria inacabada.

Se apagaron y no se salvó nada, sucumbieron al frío y las umbrías, callaron sin color las sinfonías; nadie escuchó ni ruego, ni llamada.

Me desvela mi tierno limonero, no se puede morir con la nevada; no quisiera perder al compañero.

Le aislaré de otra escarcha inopinada, le rodeo con mimo, con esmero. Su raíz, de milagro, está salvada…


R

egalo la tristeza

No quiero versear estando triste; la rima se deshace con el llanto. Yo pinto de color mi desencanto pensando, amor, que siempre me quisiste.

La nostalgia unas veces se resiste y desluce las letras el quebranto. Yo quisiera alejarla con mi canto, no pensar en lo que me prometiste.

Asoma ya por fin la primavera que nos trae calor, color, belleza... ÂĄsi el jardĂ­n en tus manos floreciera!

A veces se alimenta la flaqueza y sueĂąo que se cumple mi quimera... Hoy escribo y regalo la tristeza.


I

mposible olvido

Cuando se va el olvido, me visita el recuerdo de tu abandono. Un manto negro me cubre, aflora ya el quebranto y toda mi esperanza se marchita.

Bien quisiera abrazarte y expedita entregarme a tu amor con mucho encanto, acercarme a tu boca en adelanto, recobrar mi pasi贸n que dinamita.

Es la lucha entre el alma que combate sabiendo que no existe soluci贸n y el deseo, que troca en disparate.

Imposible olvidar tanta pasi贸n; se convierte a menudo en acicate y parece el Guadiana mi ilusi贸n.


Q

uisiera

Quisiera ser la luna que te alumbra en el sueño, el cantar que en la noche serena te acompaña, el poema que llena de amor hasta tu entraña, la caricia de madre que te vuelve pequeño.

Sin embargo, me encuentro como perro sin dueño, abandonado, hambriento, con la mirada huraña, descreído, sin fe y sin nadie; solo en compaña. Vagabundo y errante, de amor pedigüeño.

Hoy sería una gata feliz en tu tejado, si tu mano bajase muy lenta por mi espalda y, a la luz de tu estrella maullaría trisado...

La soledad atrae al deseo hasta mi falda y daría la vida por estar a tu lado reflejando en mis ojos tu fulgor esmeralda.


F

lor de Cerezo

Es la flor del cerezo en primavera que, tras largo empeño, al final florece y se agarra a la rama en la que crece brindando al cielo en delicada espera.

Años tarda en brotar por vez primera cuando en su árbol soñadora aparece y al lograr su triunfo pronto perece; es luchar por la vida aunque se muera.

Con tonos rojos de pasión, belleza refulgente en su piel brillante y fina, seductora en la boca es la cereza.

Botón sutil, muy frágil danzarina. Sakura evocadora de tristeza... Butterfly infeliz, trágica heroína.


P

ensamiento

Vuela serpenteando un pensamiento en la pĂĄlida luz de una maĂąana. Me traspasa con dulce movimiento, me somete de forma soberana convirtiendo intenciĂłn en instrumento que seduce mi paz y mi nirvana. SonrĂ­o dando gracias a la vida; trae felicidad atardecida.


L

a rosa del amor

Me regaló el amor rosa maldita, ignoré que venía envenenada y escondida en su belleza infinita traía a si adherida dinamita que explotó de manera incontrolada.

Me ofreció su capullo incandescente cuando yo lo aceptaba ilusionada ignoré que la herida era inherente; la espina está con su flor bien ligada. El amor es dolor, cosa evidente.


Q

uimera

Quién no tuvo una vez una quimera, fantasía, ilusión en los crisoles fusores de anhelados tornasoles; ¡quién no quiso tener esa ceguera!

Soñar, es en la vida primavera donde florece en luces y arreboles, donde crecen esperanzas insoles; ¡soñar libera el alma prisionera!

Navegar por la luna y las estrellas descubriendo caminos infinitos, contemplando en la noche cosas bellas.

Secretos bien guardados, no transcritos que en velado silencio dejan huellas pincelando momentos exquisitos.


L

as alas del amor

Al amor cortaríale hoy sus alas, crisálida escondida y misteriosa cual ninfa que no llega a mariposa; ignoraría a Eros y a sus galas...

Caprichos imposibles nos regalas, envueltos en quimera deliciosa que el tiempo, a veces, vuelve dolorosa, siendo al final la gruta en que me instalas.

Yo te borro por siempre de mi vida; ignoro ya tu vuelo por mi mente; recupero al final la paz perdida.

Nostálgica, serena y consecuente; victoriosa, triunfal y decidida... recordaré tu voz eternamente.


P

aradoja de amor

No creo en el amor y de amor muero, compleja paradoja del destino y aunque pueda sonar a desatino, lo cierto es que si vivo, yo te quiero.

Si no amo, ¿por qué siento este hervidero que al momento se vuelve un torbellino y mi corazón frío; diamantino, se derrite contigo por entero?

Este contrasentido me enloquece irremediablemente y lo desprecio mientras todo mi ser te pertenece.

Tenaz insensatez de caro precio que me toca pagar y permanece... se aferra al sentimiento que es muy necio.


M

e derrota el amor

Me derrota el amor en su batalla, sin haberla librado estoy vencida. Él, controla ese juego sin medida; derrumba con un soplo mi muralla.

Se adueña de tu pecho cuando estalla, no atiende a la razón establecida, te anula de una forma enloquecida, te arrastra sin piedad y te avasalla.

Es la guerra perdida de antemano cuando saca sus flechas el arquero de la aljaba, y te apunta con la mano.

Salvarme de ese dardo cruel espero, a veces en la duda me devano... bien sé; que el amor mata y sin él muero.


O

villejo de olvido

Un abismo entre los dos tu adiรณs.

El dolor mรกs presentido tu olvido.

Eco de aquel aleteo ... deseo.

Aunque tu amor no poseo no tengo resignaciรณn y en pura contradicciรณn ni adiรณs, ni olvido deseo.


M

e fui

Me fui lejos de ti, de tu presencia, sin pensar ni sentir, en desbandada, creía en la distancia estar salvada; dejé atrás la razón y la prudencia.

Me alejé de ese amor y en esa ausencia me sentí muchas veces defraudada sin admitir ya nada, desconfiada, excluyendo la fe de mi existencia.

El cosmos recorrí mientras dormía sin encontrar aquello que buscaba; amargo el despertar de la utopía.

Regresé a recobrar lo que soñaba, comprendí que el olvido no existía... nunca pude olvidar a quien amaba.


P

incelada de amor

En tu cuerpo desnudo pinté un verso con la tinta invisible de mi pena; lo escribí para todo el universo, lo adorné con mil flores de verbena. Pincelada de amor que ornó al reverso bajo el fulgor azul de luna llena. Esa noche lloraron las estrellas con lágrimas del cielo y de doncellas...


M

i nombre

Mi nombre que hasta ayer llenó tu boca con la fuerza del silbo en el barranco, con aroma a limón, a menta y nardos, con el dulce gorjeo del canario...

Recreabas mi nombre en grandes versos, alegría en mil rimas consonantes. En poemas de amor en la distancia, en la arena del mar que te acompaña.

Escribías sus letras en mi espalda dibujando arabescos con tu dedo. Lo bendecías lleno de pasión cuando la luz del alba saludaba.

No sé cuándo ni dónde lo perdiste olvidado quedó en algún lugar. Solo sé que vacía con su ausencia; no alimentan los ecos del pasado...


M

i perfume

Quiero hacer un perfume de alegrías y aromarme con él cada mañana; impregnarme, y desde hora muy temprana aspirar ese olor todos mis días.

Flor de azahar mezclada en melodías con luz de luna azul de mi ventana, más gotas de rocío en filigrana extraídas del néctar de ambrosías.

Tres pizcas de jazmín envuelto en brisa, dos granos del amanecer sureño... sin que le falte nunca una sonrisa.

Cuidaré la receta con empeño macerando su esencia en aire de isa; contiene gota a gota mi gran sueño.


M

írame

Mírame, pero mírame de frente y dime la verdad. Yo, te pregunto: ¿es qué temes hablar de nuestro asunto? ¿por qué no te sinceras?, sé valiente.

Necesita saber mi yo consciente y poder enterrar a este difunto que me habita en la noche su repunto... Recuperar de nuevo mi presente.

No llores hoy por mí que yo no lloro, ni temas el dañarme que soy fuerte; el tiempo me da fuerza. Lo valoro.

Yo sé que no hablarás y me divierte; oculto mi dolor, mi deterioro... esperando sonriente mejor suerte.


N

ada queda de ti

Nada queda de ti, ni el pensamiento; y hasta ayer eras luz de mi mañana, reflejo de la luna en mi ventana. Ya no hay día, ni noche; ni hay momento...

Nada queda de ti, ni sentimiento. Se adueñó del vacío la desgana; mente y alma encontraron su nirvana y enterraron por siempre su lamento.

No hay llanto ni alegría; ni un recodo a terneza de amor que ya olvidada desconoce el placer y su acomodo.

Ya no hay sol, ni lucero en mi alborada, una ausencia absoluta llena todo. Nada queda de ti, nada de nada.


Q

uién soy

Si supieras quién soy y adónde vengo si supieras de mí, de mi locura, sabrías que llegué con amargura en pos de un corazón que no contengo.

Buscaba sin buscar, camino luengo; soñando en encontrar el alma pura que ayude a soportar mi desventura, a olvidar el dolor del que provengo.

Silenciaré la pena y el tormento, relegaré recuerdos del pasado que no me ocuparán ningún lamento.

Te contaré que nunca había amado y que tan solo está en mi pensamiento renacer cada día y a tu lado.


M

i playa

(Playa del Hombre, Telde, Gran Canaria)

Tu arena es húmeda y negra como mi pena, con olas de espuma blanca como mi alma. Conchas y caracolas rosadas ocultan sueños en nácar y aves marinas costeras velan mi playa.

Arenal que atezado por el sol virgen amaneces tatuado con dibujos cristalinos que descienden atraídos por el agua y con hilos de plata serpentinos bordan en su albo encaje mil estrellas argentadas rutilando ilusionadas por abrazar y fundirse con el mar.


A veces, animado por la aurora éste me canta. Su voz, grave y seductora, viaja escondida en el seno de una ola, el viento la acerca a mi oído y atenuada por la cercanía se convierte en un adagio sutil de suave brisa.

Y, allí, en esa arena, en esa playa, un día emergerá una isla rodeada de aguas atlánticas azul turquí; muy azules y bravas. De abruptos acantilados que servirán de murallas. Un día, sí, ... un día encontraré esa isla y, allí, ¡levantaré mi casa....!


Índice ¿A qué huele la tristeza? ¿Y ahora qué? ¿A dónde fui? ¿Volvería a amar? Alegrías Volver… Algunas veces Vivir en presente Alma llena Verdades Amarte Tuya…. Amor de amor Triste adiós Amor desnudo Trance Aún te pienso Tiempo de amor


Creer en el amor Tengo miedo Desnuda Tañen las campanas Devuélveme las alas Sueño adorado Dolor de ausencia Soltando amarras Sobre el amor El mar El fuego del amor Sin aurora El ruiseñor Sextina del amor. El verso Sembré alegrías. Rompiendo… En la despedida El Viento Romance ilusorio


Helada Regalo la tristeza Imposible olvido Quisiera Flor de Cerezo Pensamiento La rosa del amor Quimera Las alas del amor Paradoja de amor Me derrota el amor Ovillejo de olvido Me fui Pincelada de amor Mi nombre Mi perfume MĂ­rame Nada queda de ti QuiĂŠn soy Mi playa


Soñando un sur  

Poesía

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