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Autoaceptación y autoestima La autoestima resulta de conocerse y aceptarse tal y como uno es. Esto, que no tendría por qué ser tan difícil, lo complicamos al asociar la autoestima con la perfección. Nos rebelamos continuamente contra lo que no nos gusta de nosotros, rechazándolo y esforzándonos cada día por ser delgados, guapos, listos, exitosos… ¡PERFECTO! Una vez llegado a ese ideal que hemos proyectado para nosotros, entonces creemos que seremos dignos de ese amor; mereceremos que nos quieran otros y también nosotros mismos. ¿Y qué pasa cuando parte de ese ideal se derrumba? Pues que esa autoestima, construida sobre terreno movedizo, también cae. Buscando la perfección, sin aceptar lo que somos, no se construye una autoestima sana y sólida. Pero, ¿cómo vamos a amarnos a nosotros mismos si hay una parte “defectuosa” que no aceptamos?

Aceptar algo no significa que te guste Somos todos imperfectos. Hay partes de nosotros que no nos gustan. ¿Y qué? ¿Es que sólo puede amarse lo que es perfecto? Por ejemplo, no te gusta ruborizarte cuando te pones nervioso estando con alguien. No te gusta que te salga la lágrima fácil. O, quizás, no puedas soportar estar un rato mirando tu cuerpo desnudo frente al espejo, de lo poco que te agrada. No importa de qué se trate. Todos tenemos cosas de nosotros mismos que no nos gustan. Pero eso no es motivo para rechazarse, avergonzarse o tratarse mal.


Mirémoslo de otro modo. Piensa en las personas que amas. ¿Son perfectas acaso? No, en absoluto. Sin embargo, las respetas, las toleras, las aceptas como son. Pues en eso consiste la autoaceptación: En aplicar ese poquito de tolerancia con nosotros mismos.

Autoaceptación no significa conformismo Aceptarse a sí mismo no significa negarse la oportunidad de cambiar o mejorar algún aspecto personal. Un ejemplo muy clarito (aunque algo extremo): el de las clínicas de desintoxicación. La persona que quiere rehabilitarse ha de aceptar que tiene un problema, admitirlo. Eso puede trasladarse a cualquier otro cambio: Algo ineludible para resolver un problema, corregir un error, superar un miedo, deshacerse de un hábito o, en definitiva, mejorar lo que no nos gusta es aceptar y asumir la situación actual. ¿Por qué? Porque no huimos como desesperados de la realidad. Al contrario, la conocemos, la asumimos y eso mismo es lo que nos va a ayudar a trazar el plan más conveniente para cambiar cualquier cosa que pretendamos cambiar. En definitiva, podrás elegir entre dos caminos: 1.

Huir de lo que no te gusta de ti, esforzándote por construir un “yo” digno de que lo amen otros y tú mismo.

2.

Alegrarte de descubrir que eres único y valioso. Aceptar el lote completo, para después mejorar lo que quieras, si es que lo consideras necesario.

¿Qué crees que te conviene más? Recuperado de: autoestima/

http://tusbuenosmomentos.com/2012/04/autoaceptacion-y-

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