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vida sociales sana El Venezolano de Panamá

23 de agosoto al 30 de agosto de 2013

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l uso de cocaína no es tan inocuo como muchos consumidores piensan. El consumo de cocaína reduce el diámetro de los vasos sanguíneos (sobre todo de las arterias) por lo que el corazón tiene que trabajar más para realizar su tarea de bombeo de sangre debido a que la reducción del diámetro genera mayor resistencia. Este esfuerzo adicional del corazón hace que su trabajo sea más exigente, lo que puede acarrear problemas. Uno de ellos es el infarto al miocardio que puede ocurrir en sujetos que tienen las arterias coronarias (vasos que irrigan el corazón) disminuidas en calibre por la arteriosclerosis. Al realizar mayor esfuerzo, el corazón necesita mayor cantidad de alimento (sangre) para funcionar. Como la sangre no llega suficiente porque los vasos están obstruidos por la arteriosclerosis, y además contraídos por la acción de la cocaína, se puede desencadenar un infarto. Los consumidores de cocaína por tanto corren el riesgo de presentar infarto del miocardio. También ocurre que el corazón, al tener que aumentar el esfuerzo para superar la resistencia de los vasos contraídos, aumenta el ritmo de latidos para bombear más sangre, hasta el punto de perder el control, y se puede producir la denominada arritmia cardiaca. En estos casos el corazón late como “loco” y pierde su capacidad de bombear sangre. Tanto arritmia como infarto pueden comprometer la vida de un consumidor

Humanamente Facebook: fundacionhumana @fundacionhumana

Pedro Delgado Machado Médico psiquiatra www.fundacionhumana.org. contacto@fundacionhumana.org

Efectos de la droga: cocaína

de cocaína. Además de su acción sobre el corazón,

la cocaína actúa sobre los vasos del cerebro. La constricción de vasos sanguíneos también

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ocurre en el cerebro, lo que puede desencadenar efectos adversos. La disminución del diámetro de los pequeños vasos sanguíneos (que son los más débiles) puede ser tan fuerte y prolongada que se muere el tejido cerebral que ellos irrigan por la falta de sangre (nutrientes). Se produce entonces el llamado micro-infarto cerebral no hemorrágico. Es decir la muerte de pequeñas zonas del cerebro, que perece al no recibir alimento. Esto puede pasar desapercibido por algún tiempo por el consumidor debido a que es un fenómeno silente, pero como ocurre de manera repetida, se acumula. Otra consecuencia probable de la disminución del diámetro de los vasos es la ruptura de una arteria cerebral. Al romperse se pierde la sangre de su contenido y se produce lo que se denomina hemorragia cerebral, más conocido como derrame cerebral. Lo que se “derrama” es la sangre que se sale del vaso sanguíneo que se rompe, y ocurre una hemorragia. Las hemorragias cerebrales que produce la cocaína son denominadas microhemorragias porque son muy pequeñas. También estas pueden acumularse y llegar a ser tan numerosas que provocan alteraciones en el funcionamiento del cerebro. Estos son algunos de los daños orgánicos que puede producir el consumo de cocaína. No son las únicas consecuencias adversas, pero son muy importantes por el riesgo que implican.

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El Venezolano de Panamá

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